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W I T H Y O U T (contigo, sin ti)

W I T H Y O U T (contigo, sin ti)

Autor: : DicarlosP.g
Género: Romance
Historia de amor auténtica en la que dos mejores amigos se ven envueltos, sin saber que lo que sentía el uno por el otro por el miedo a perder, muestra todo lo que pasa (Más en el punto de vista de Nate) Como sobrelleva esta situación. Muchos problemas y contras pero al final siempre gana el amor.

Capítulo 1 Prólogo

Este soy yo, Nate Davies, un ahora exitoso ingeniero electrónico que se encuentra postrado en la tarima de una sala lujosa porque acaba de cerrar un trato, rodeado de muchas personas desconocidas, que jamás en mi puta vida he conocido o visto, pero que hoy están conmigo. Acompañándome en esta celebración.

Pero de eso se trata, creo firmemente qué las decisiones que tomamos nos lleva a donde elegimos. Yo decidí alejarme de todo. Mi ciudad natal, porque ahí yacían mis más hermosos y tristes recuerdos. En mi ciudad natal la vida me duele, pero desde que me fui me he dado cuenta de que en cualquier otro lugar duele un poco más. Aunque lo soporte, me encuentro muy a menudo con las ganas de querer dejarlo todo y perder... El hecho de no estar con las personas que quiero y son parte de mi vida ya es mucho motivo.

Pero que podía hacer, quería tratar de averiguar si podía continuar dejando de lado cosas que necesitaba con tanta intensidad, como su compañía, porque sí, como a muchos y estoy seguro más del 70% nos pasa, esta dolencia y enfermedad se debe a una persona muy importante, y ella era y sigue siendo lo más preciado para mi.

Esa chica que desde el primer momento creó un nudo en mi garganta con tan solo una mirada. Con la que te vuelves alguien tartamudo cuando la sientes demasiado cerca. Y que con su sonrisa y actitud te demuestra lo que la vida puede ser, mucho mejor de como la percibimos. Ella logró colarse hasta en mis huesos, que ahora sienten lo frío de su ausencia.

Por ella y por mi, porque nunca fui capaz de decirle cuanto la quería, siempre tuve miedo de perder lo que para su vida era, su mejor amigo. Y mis intentos por demostrarle con hechos lo que por ella sentía fallaron, el destino y las coincidencias no jugaban a mi favor. Nunca, pronto lo entenderán.. Porque aquí, mientras estoy parado delante de todos haré una pausa para contarles todo lo que he pasado hasta llegar a esta noche, todo lo que me llevó a leer una hoja con agradecimientos que ni siquiera escribí yo.. ¡Si!.

No creo que los desconocidos invitados se molesten por contarles a otros desconocidos lo que la vida me ha golpeado, la vida es ella para que entiendan el contexto... Pero a lo que voy es, prefiero contarles mi historia a desconocidos que quieren saberla a que estar hablando de estupideces y que estas otras personas sonrían amplía y alegremente sin entender ni una palabra de lo que digo, parecen estar estáticos, hasta hay una señora con un sombrero que estoy seguro totalmente es de la época de antaño con cara de bulldog la cual combina con su carácter, gracias a Dios no está mirándome, moriría de la pena si eso pasara, si tuviera que adivinar su nombre ya tendría uno en mente. Isabel, pero del resto todo parece ir mucho más lento...

Me dará el tiempo.. O eso creo.

¡Pero ya!, basta de tanta cháchara, a lo que vinimos.

Comenzaré con contarles cuando me empecé a enfermar con el virus del amor.

NATE DAVIES (9 AÑOS)

-¡Te he pasado ya!-. Grita Matt eufórico.

-¡Ya veras!, te alcanzaré.-. Contesto desafiante.

Jugábamos a la play station, precisamente estábamos en una carrera de formula uno cuando escuchamos a lo lejos el grito de nuestra madre diciéndonos.

-¡¡Chicos bajen a comer!!.

Como todo niño, al primer grito no hicimos caso, el segundo fue con mucho más fuerza, suficiente como para darle pausa a nuestro juego y mirarnos a la cara.

-¿La terminamos?-. Dice Matt refiriéndose a la carrera.

-Tengo hambre-. Contesto encogiéndome de hombros.

-¡Vaya vaya! se te abrió el apetito al ver que ibas perdiendo(?-. Se ríe y se levanta bruscamente para esquivar mi posible golpe.

Decido correr detrás de él escaleras abajo, en dirección a la cocina. Apenas pasamos dos escalones ya el olor de lo que nuestra madre había preparado llegaba a nuestras fosas nasales. Exquisito y sabroso.

Mi madre desde pequeña le ha encantado cocinar y todo lo que tenga que ver con ello, hace platos para chuparse los dedos, nosotros hacemos el papel de ser sus catadores, y la verdad es algo que haría de por vida. Hemos probado toda clase de platos.. Ella tiene un lema, primero se enamora al olfato, y luego a la panza. Frase loca pero qué con ella, nos dio de comer muchos vegetales sin siquiera saber que allí estaban. Siempre que terminábamos de comer nos decía que era lo que había preparado, siempre se notaba entusiasmada al hacerlo, además le encantaba pensar que nuestra pequeña sala era un enorme restauran. Siempre se muestra profesional cuando entra en una cocina.

Pero no todo es color de rosas, mi madre ha intentado entrar a trabajar en restaurantes, pero no ha tenido la suerte. Casi cuatro meses lleva intentando, dejó su trabajo de cajera para hacer lo que le gusta. Y eso está bien. Lo que esta mal es que en ninguno le den la oportunidad de demostrar que ella es la mejor en la cocina.

-Se lavan las manos primero-. Ordena mi madre y hacemos caso.

Luego nos sentamos a la mesa con papá quien se encuentra leyendo un periódico.

-¿Iremos al parque padre?-. Pregunto después de un rato.

Mi padre asienta mientras le da un sorbo a su café.

-Sisi, iremos sin mamá porque tiene que arreglar unos papeles.

Asentimos al mismo tiempo Matt y yo algo cabizbajos, sabíamos a que se refería, tenía que ver con lo de buscar trabajo. Muchas cosas están cambiando, pero sabemos que eso tiene que pasar.. Nuestra madre nos dijo que todo en esta vida es una transición.

-Solo traten de comportarse, parecen animales allá afuera.

-Bueno madre, hay signos zodiacales que lo certifican.

Empezamos a reír, mi padre negaba junto con su esposa. A veces parecían comunicarse con tan solo miradas, como si pudieran leer sus mentes. Que loco.

-¡Estos niños!-. Expresa mi padre con una sonrisa y vuelve su mirada al periódico.

-Yo soy un León y Nate un carnero-. Me río.

Terminamos de comer y nuestra madre nos mandó a darnos una ducha y ordenar toda nuestra habitación antes de salir. Nos tomó como media hora, en cuanto salimos al garaje mi padre ya se encontraba listo también.

-Suban, nos vamos.-. Avisa y se despide de mamá.

Siempre que vamos al parque nos llevamos una pelota de fútbol. La pateamos hasta cansarnos juntos, o de vez en cuando se nos acercan otros chicos para jugar.

Mi hermano se sentaba enfrente, de copiloto ya que sobrepasa mi edad. Matt es dos años mayor que yo. Eso quiere decir que puede sentarse de copiloto cuando nuestra madre no está.

Yo siempre me pongo cerca de la ventana, para mirar a través de ella.

-¿Que música quieren escuchar?-. Pregunta mi padre.

Sabía nuestra respuesta. Matt me mira porque sabía que yo sería quien respondiera.

-Baby i'm yours- Breakbot.

Nos encantaba el ritmo mucho. La empezamos a tararear en cuanto mi padre la coloca. Nos alegraba mucho el día escucharla, en serio lo hacía.

Cantaba mientras miraba por la ventana. Miraba los árboles, las personas paseando a sus perros por la acera, los distintos colores de los buzones de cada casa.. Y entonces de la nada todo se empezó a ralentizar cuando vi a una chica, de como mi edad o tal vez menos.

Dejé de tararear la canción ya que hasta eso iba un poco más lento en la parte que dice

"Something tells me that I'm dreaming.

I can see us there

Waving unaware".

Sus ojos negros del color de su pelo, y su piel blanca, una camisa rosada que combinaba con el color de sus cachetes pero que no combinaba con su mono amarillo eléctrico, me estaba mirando. Mientras pasaba ambos nos miramos, ella me sonrió y algo se atoró en mi garganta sin siquiera yo comer algo. Tragué varias veces en cuanto pasamos de ella y de esa casa, la cual siempre había estado sola. También escuché a mi padre decir, "Ya llegaron los Jones, espero todo vaya bien" alargando un suspiro.

No pude hablar hasta llegar al parque, no terminé de tararear la canción, apenas y le presté atención.

Salimos del auto, Matt cogió la pelota y empezamos a correr.

-¿Que tienes?-. Espeta Matt mirándome confundido.- La pelota está allá.

Asiento y corro hasta llegar a la pelota pateándola de regreso.

Seguimos jugando por un largo rato mientras mi padre hablaba por teléfono. Nuestro padre trabaja de agente inmobiliario, nos explicó que se refiere a que le consigue hogares a las personas, sea que lo quiera por un rato o de por vida. Osea, vende casas.

Seguimos jugando hasta que Matt y yo nos cansamos y decidimos volver hasta donde estaba nuestro padre. Sudados y con la respiración agitada caminamos hasta él.

-¿Quienes serán?-. Pregunta Matt algo confuso, coloco mi vista en dirección a la de Matt para ver a qué se refería y solo me fijé en algo, en una persona.

La niña que hace un rato vi, la cual me sonrió.

Al parecer mi padre conocía a sus padres. La chica se dirigió a otra parte mientras que su madre parecía darle ordenes que ella no acataba, no quité mi mirada de ella, en eso sentí como mi estómago se encogía, posé mis manos en la barriga y toco con una mano a Matt.

-¿Que pasa? ¿Tienes ganas de cagar?-. Pregunta riéndose. Niego, no sabía si de verdad tenía ganas de ir al baño, pero sentía algo raro en mi estómago.

Cuando estábamos cerca de nuestro padres, las personas que estaban hablando con él se retiran, al parecer estaban reprendiendo a la chica por alejarse mucho.

-¿Quienes son?-. Pregunta Matt primero, ya que yo estaba por preguntar lo mismo.

-Solo son unos clientes, y vecinos. Están a solo una cuadra de nuestra casa, ¡nos invitaron a cenar mañana!

En mi mente solo pensaba.. ¿¡A cenar!?.

Con esa chica que hace que me den ganas de hacer popó(?. No lo creo.

Pero seguía mirándola. Mi padre se percata de eso y me toca el hombro.

Al ver a mi padre me doy cuenta de su expresión, sus ojos estaban algo ensanchados y su sonrisa amplía.

-¿Estás mirando a una chica?-. Pregunta.

Niego inocente, no lo hacía..

-Ya veo-. Espeta sin creerse lo que le he dicho. Matt me golpea del hombro también sonriente.

-Estos niños, cada vez más grandes.-. Espeta mi padre mientras se mete las manos en los bolsillos rebuscando.-Recuerdo cuando tu hermano me preguntó que por qué le sudaban las manos al sentarse al lado de Susie.

Matt empieza a desmentir todo y mi padre solo ríe.

-¡Era nuestro secreto!-. Añade y mi padre lo mira divertido.

-Ahora tendremos que guardar el de tu hermano. Guarda también que llegó a llevar a el colegio guantes para evitar que Susie se diera cuenta de que sus manos sudaban.

Nos reímos, pero yo seguía negando y mi padre me extiende un billete de 10$.

-Escucha, te diré lo mismo que a Matt en su momento... Una vez, cuando yo tenía tu edad tu abuelo me dio los más sabios de los consejos... Que un helado puede conectar ambos corazones, electrificar los con el amor... Esto va de generación en generación, tu abuelo le compró un helado a tu abuela porque su papá le dio el consejo, el mismo que me dio a mi y que hoy les otorgo a ustedes.

No digo nada por un momento, en serio estaba a punto de hacerlo(?.

-¿Te funcionó?-. Pregunto mirando a Matt.

-Al principio, pero luego se fue con el chico más popular, porque su padre tenía un auto deportivo en el cual lo llevaba todos los días, ahora llegan juntos-. Responde encogiéndose de hombros.

-Tendremos autos deportivos, ya verás..-. Añado y chocamos los cinco. Nos gustaban mucho las carreras y nuestro abuelo fue piloto, lo que sabemos de los autos fue gracias a él, siempre ayudamos a nuestro padre a arreglar el auto cuando este se avería, lo primero que nos enseñó el abuelo fue sobre las herramientas, ya que decía qué, "primero tienes que aprender a usar un gato antes de ponerte sobre el volante".

-Si si-. Espeta mi padre tratando de arreglar lo que ha dicho Matt- Lo importante es arriesgarse cada vez, hasta que funcione.

Asiento.

Tomo un largo suspiro y empiezo a caminar sin poder creer que lo esté haciendo, era como involuntario. Llevado por mis emociones.

Primero fui al puesto de helados, donde compré uno de fresa y otro de chocolate. Pensé que si le gustaba el color rosado amaría el de fresa.

Ella se sentó en uno de los bancos enfrente de un grupo de chicos que también se encontraban comiendo helados. Parecía estar algo ida, como triste. Así que me acerqué sin saber que decir.

No dije nada, me puse enfrente y ella me quedó mirando con recelo tratando de averiguar el por qué me encontraba ahí. Yo solo le extendí el helado de fresa. Una sonrisa se le dibujó en su rostro y tomó el helado. No sabia que seguía o que tenía que decir, me encontraba totalmente paralizado.

-¿Quieres sentarte a mi lado?-. Pregunta y me toma un tiempo asentar para luego sentarme.-Te recuerdo, te vi cuando pasaste en un auto.

Dice y asiento. No podía articular palabra, era como si algo tapara mi garganta.

-¿Eres mudo? ¿O no hablas?.-. Dice mientras come su helado.

Asiento y luego me fuerzo a decir.

-Si hablo-. Hago una pausa.-Eh.. Lo siento.. Mi nombre es Nate.

-Hola Nate, soy Lilly-. Responde extendiendo su mano.

Sonrío estrechándola y mirando en dirección a donde se encontraban mi padre y mi hermano. Ambos tenían sus pulgares arriba celebrando. Vuelvo a mirar esos ojos negros eléctricos que parecen nunca perder energía y estar atentos a todo. En ese momento creí en todo lo que mi padre hace un rato me había dicho, pensaba en lo que seguía.. Pensaba en el mañana.

-¡Ven mejor amigo!-. Espeta un chico a otro. Parecían estar muy alegres con helados en las manos también.

Miré a Lilly, se los quedó mirando tan atente por unos instantes, a todo lo que ellos hacían, para luego mirarme y preguntar.

-¿Tienes una mejor amiga?

Respondo negando con la cabeza.

-Y.. ¿Puedo ser tu mejor amiga?.

Hago una pausa.

-Claro..

Y si, así fue.. Solo se dijo, algo momentáneo y repentino, de ahí partió nuestra amistad.. Surcando los mares del tiempo, disfrutando a cada paso todo. El siguiente día fuimos a cenar a su casa, lo cual fue muy agradable. Los días venideros pasaron como pan con mantequilla, ella era nueva en mi cole por lo que le enseñé toda la escuela y la ayudé en todo, estudiábamos juntos, jugábamos.. Todo lo que hacen los mejores amigos.

El trato constante me llevó a enamorarme de ella y de su locura con tan solo 13 años. De verdad.

Dicen que el amor es el sentimiento que a todos los seres nos motiva, nos inspira, nos hace sentirnos plenos, llenos de vida y alegría.

¿Pero que pasa cuando solo uno lo siente? Me tocó guardar muy dentro de mi corazón todo lo que sentía con candado y esperar a que ella se decidiera, porque ella tenía la llave, sólo ella. A los dieciséis años estaba más que seguro que ella quien sería capaz de romperme y arreglarme a su antojo. Y eso es muy jodido.

Lo supe cuando en su casa, una tarde nos quedamos como siempre en su cuarto, acostados en su cama viendo películas y hablando de cosas aleatorias, cosas que salían de la cabeza de Lilly, la mayoría muy alocadas como ella en cuestión. Pero que nos hacía pasar el tiempo con buenos momentos.

Fue cuando me preguntó.

-¿Has besado a alguna chica?

-No.. Por qué la pregunta..

Lilly hace una larga pausa.

-Pasa que Steve dijo que quiere besarme, y yo quiero.. Pero no sé como se hace siquiera, nunca he besado a alguien en mi vida.

Steve es su novio, de hace un par de semanas, experimenté que se sentía estar celoso en cuanto lo supe.

-Creo que solo pegas tus labios a los suyos y ya.

Añado tratando de no hacer una escena por el simple hecho de que mañana se besará con Steve.

-¿Me ayudas?-. Pregunta y la miro confundido.- Dame un beso, para saber que hacer mañana.

Juro que cuando de su boca salieron esas palabras mi corazón iba a estallar.

No respondí, pero estaba más que dispuesto a hacerlo, no tenía temor alguno porque sería mi primera vez al igual que ella.

Solo me incorporé en la colcha y la miro fijamente.

-Bien, estoy listo.. ¿Y tu?.

Preguntó y ella asienta mirándome, me ponía de los nervios esos ojos negros.

-Cierra los ojos-. Le pido y ella lo hace.

Me acerco poco a poco. Mientras más cerca, más agitadas eran nuestras respiraciones. Sin decir nada más, pegué mis labios con los suyos, sentí lo suave que son y más que eso, fueron cinco segundos de gloria, que se convirtieron en 10 por el siguiente beso, que llevó al siguiente, duramos como veinte minutos besándonos. Era como una práctica intensiva.

En ese entonces lo supe, me había enamorado a temprana edad.. Si Lilly hubiese sabido lo que para mi significaron esos besos.. Si supiera lo que significa ella para mí..

Al día siguiente después de clases vi como Lilly y Steve se besaban..

Me tocó esperar ya que siempre regresábamos juntos a casa. Eso provocó que baby I'm yours pasara de alegrarme el alma, a destrozar por completo los buenos tiempos. Fue la canción que me vino a la mente al ver esa escena, pero algo de forma lenta y fúnebre.. Ese día entendí que las canciones se adaptan acorde a nuestro estado emocional.

Lilly.. No sabes lo duro que fue para mí estar contigo, pero sin ti.

Capítulo 2 Propuesta

NATE DAVIES (18 AÑOS DE EDAD)

Toco el claxon esperando a que Lilly Jones se decida a salir de su casa. Siempre me hace esto en las mañanas, razón por la cual llegamos siempre tarde a clases, a pesar de todo el rato que se tardaba, me encantaba mirarla cruzar esa puerta. Con un estilo totalmente diferente a diario, pero con esa misma sonrisa, la más hermosa de ellas. Me miro en el retrovisor del auto, me gustaba tener el pelo peinado, mis cejas estaban algo desordenadas, las tengo protuberantes, debido a eso tengo que peinarlas a menudo. Mi tez trigueña da el aspecto casi de haber estado en la playa, mis rasgos son marcados y en buena posición, nada que envidiar. Tengo un auto deportivo gracias a unos ahorros que pude conseguir trabajando y a la ayuda de papá, claro, que el abuelo le pidió a nuestro padre para que lo pensara... Con todo eso de que nos guste los autos a Matt y a mi fue razón suficiente como para que papá nos regalara una gran suma de dinero para que completemos. Matt fue el primero en conseguir un auto, siempre me sentaba de copiloto y nos dirigíamos a autopistas largas y desiertas, para sentir la velocidad de ese motor y la emoción de las carreras. Cuando yo obtuve el mío quise que Lilly experimentara eso conmigo, la llevé a la misma autopista en la que Matt corría y aceleré a todo lo que daba mi auto. Después de eso siempre conducía a una pizzería porque sí, Lilly Jones al parecer tiene un agujero negro en su estómago.

-¡Y aquí viene..! Observo con una amplía sonrisa el estilo que Lilly usará hoy. Resulta que esto de su ropa es debido a su madre, ya que es diseñadora y la verdad no sé si es muy buena en eso, o que a esa chica se le ve todo bien. Pueden ser ambas opciones. -¡¡Hey!!-. Lilly abre la puerta de copiloto y entra en el auto.

-¿No me regañarás por salir 10 minutos tarde? Ruedo los ojos.

-Siempre haces lo mismo, haces la misma pregunta, pero esta vez te responderé que hoy..-. Reviso la hora en mi reloj de mano, y luego poso mi mirada en ella con una sonrisa.

-Hoy llegaste 5 minutos menos tarde que ayer.. ¡FELICITACIONES!

Lilly se ríe y me empuja el hombro suavemente. Me pongo en marcha hacía el instituto. En el camino escuchamos la música que le gusta a Lilly, es muy fan de Michael Jackson, su madre me contó que cuando su cantante favorito murió ella lloró a cántaros.. En verdad fue difícil para Lilly. Le gustan todas sus canciones pero hay una que escucha más que las demás.. Y es Remember the time. Como ahora que también la coloca, ambos la tarareamos en voz alta mientras nos dirigimos al instituto.

Para cuando llegamos apenas se oía el timbrar de la campana. Lilly y yo nos tomamos unos segundos mirándonos para luego correr por los pasillos riendo tratando de llegar a tiempo a clases. Por suerte agarramos a la profesora cerrando la puerta.

-Entren ya-. Ordena rodando los ojos.

Lilly entra primero y luego se voltea hacía mi haciendo una mueca por lo que la profesora acababa de hacer. Sonrío. Siempre nos sentábamos juntos, era lo mejor de lo mejor sin dudas para mi.

Lilly a pesar de ser muy extrovertida y totalmente loca, se aplicaba en las clases, de verdad parecía otra persona cuando la clase comenzaba, amaba eso de ella. A veces fingía estar escribiendo solo para mirarla de reojo y observar cada detalle. Un loco perdido por amor, y para completar solo, lo sé.

---

Dos clases pasaron después de esa y llega el almuerzo. En la amplía sala de comedor, lugar que odiaba por el inmenso sonido que se producía por los gritos de los estudiantes. A veces parecían estar haciendo competencias de quien gritaba más, en serio. Y también por el hecho de que era ahí, en esa sala donde Lilly me dejaba, se iba a la mesa con su novio. No era Steve, ya ese idiota era cosa del pasado, lo golpeé bien fuerte cuando me enteré de que le había roto el corazón a Lilly. Hablo de otro man, uno que no era yo. Su nombre es Jhon O'niel y juega para el equipo de basquet del instituto, es el mejor jugador del equipo. Popular entre las multitudes. Y bueno, Lilly pertenece a el grupo de porristas del equipo así que ya saben.. Su relación era lo más obvio para muchos. No para mí, el es otro idiota. Prefería sentarme solo a sentarme con ellos, donde solo habitaban las porristas y los del equipo de basquet, era como un venado en una cueva de lobos. Para nada lógico. Después de eso nos volvimos a encontrar en la última clase del día, ya que después de el almuerzo las porristas se toman una hora para hablar de los bailes y todo eso. Pero tengo la dicha de que siempre Lilly me espera en la salida de la sala de comedor para darme un beso, siempre. No sé si tendrá un significado que ella quiera demostrar, pero para mi es muy especial eso. Demasiado.

En la última clase ella se me acerca y por su mirada creo que hay algo detrás que está por contarme pero por la cual tiene dudas en si hacerlo o no. Ya saben, cuando sientes a las personas inquietas, bueno. Solo pasaron unos 5 minutos para que ella soltara la sopa.

-Nate.. Aquí va. -¿Ujumm?

-¿Podría pedirte algo hoy?-. Pregunta juntando sus manos, juro que está a punto de hacer esa cara.

-Qué cosa... ¿Que pasa?

-Bueno.. Habrá una fiesta..- Hace una pausa pero yo ya sé lo que va a decir después. Alargo un suspiro.- Jhon quiere que asista. -Pues bien por Jhon.-. Contesto sin más mirando hacía el frente.

-Sabes que mamá no me dejará ir si no es contigo... -Tal vez si le presentas a Jhon a tus padres para que lo conozcan todo sería diferente.

-Nate.. Ya te he dicho que a Jhon no le va bien las personas mayores. Pobresito.

-Por favor, ayúdame si(?... Quiero ir. La miro y si, tenía esa cara. Cara que me convencería hasta de lanzarme a un abismo.

-¿Hablas enserio?-. Espeto mirándola fijamente, pero ella no cambiaba su expresión, me doy por vencido. -¡Esta bien.. Esta bien!

-¡¡Siii!!-. Grita emocionada y la clase se alarma.

-Perdón.. Dice escondiéndose en su asiento mientras yo empiezo a negar con la cabeza. Tenía planeado tomarme esta noche para terminar unas tareas, pero ya ven, cosas se presentan.

La verdad es que prefiero ir con ella que a dejar que vaya sola, quiero protegerla, se lo prometí a su madre teniendo apenas 15 años de edad, y fue cuando íbamos a buscar dulces en hallowen, fue la primera vez que salimos solos, de ahí.. Su madre ha confiado en mí plenamente. Después de la última clase, salimos.

La jornada estudiantil del día de hoy nos decía adiós, dejé a Lilly en su casa y conduje hasta el supermercado más cercano al instituto, tenía que comprarle unas cosas para la despensa del abuelo. Cada semana me daba una lista de lo que debía comprar, las cosas que hacían falta en casa y todo lo que quisiera el abuelo, cuando yo no puedo lo hace Matt o papá, le hemos pedido que se venga a vivir con nosotros a lo que el abuelo se ha negado en cada ocasión.. Después de que la abuela murió el quedó devastado, más porque el decía que sería ella quien lo enterraría primero, mi abuelo se ha sentido muy solo, pero no quiere dejar su casa, dice que es la única forma en la que la puede recordar y sentir. Respetamos su decisión pero estamos muy al pendiente de él. Después de pagar las cosas y salir, abrí la puerta de atrás y metí las bolsas con todo lo que había comprado. Al cerrar la puerta miro al cielo, era algo que hacía siempre en cualquier lugar, cualquier hora o momento.. Ya sea de día o de noche, tomate un tiempo para mirar arriba, verás lo hermoso que es y te ayudará si tienes un mal día o si la suerte no te está de tu lado. Siempre me tomo un momento, luego conduje hasta la casa del abuelo.

Al llegar toco el timbre. La puerta se abre después de un momento.

-¡Nate, hijo, pasa adelante!-. Dice alegre con una sonrisa.

-Traje lo de la despensa abue, ¿como estás?-. Pregunto brindándole un abrazo fuerte.

-Bien, feliz porque hoy dan mi novela favorita. Me río.

-Iré por las cosas, ya vuelvo-. Aviso y mi abuelo asiente. Después de un rato de haber acomodado todo en su lugar me siento en el comedor.

El abuelo me tiende un vaso con agua.

-¡Gracias!.

-¿Como se ha portado esa hermosura?-. Pregunta, se refería al auto. Todavía siguen siendo todo para él.

-No me ha dado problemas en lo absoluto abue..

-¿El arranque le va bien?-. Pregunta inspeccionándome para ver que diga la verdad.

Pasa que si le digo que hay alguna falla se colocará su overol y cogerá sus herramientas para solucionar el problema. ¡Si, así es mi abuelo!. Pero digo la verdad, no me ha dado problemas y gracias a lo que mi abuelo me enseñó creo que puedo arreglarlo yo solo. -Si, perfectamente. ¿Tu como has estado de salud?.-. Se encoge de hombros.

-Me siento bien, pero sabes que ya esta carcacha esta vieja y desgastada.. No me quedará mucho tiempo.

-No digas eso..

-Hay que decirlo hijo... Es parte de la vida, muchos dejamos el mundo para que otros vengan a conocerlo. Yo ya tuve mi oportunidad-. Mis ojos se estaban humedeciendo, no aceptaba el hecho de que tenía razón.. Pronto el abuelo nos dejaría y eso sería insoportable para nosotros.

Hablamos por otro largo rato y luego regresé a casa, era de tarde ya, casi entraba la noche por lo que debía alistarme para la dichosa fiesta a la que Lilly quería asistir. Quedé en recogerla a las 8.

---

Al llegar a su casa me recibe su madre, quien me da un abrazo y me pide entrar, como de costumbre, Lilly aún no estaba lista. Esperé sentado en el sofá mientras hablaba con Marie, su madre, al señor Jones no lo vi porque seguro está en su guardia de noche, es médico. 10 minutos pasan y Lilly se presenta, se veía tan hermosa, estoy celoso de que se haya arreglado para ese idiota, solo espero el se de de cuenta. Dolía que no fuera mi cita, si no la de alguien más. Dolía en el alma.

Capítulo 3 La fiesta

-¿Nos vamos?-. Dice Lilly nerviosa por mi tan obvia mirada, es que si abro la boca me voy en babas.

A Lilly la pubertad le ha sentado bien, de verdad.. Tiene buenas piernas y el busto muy provocativo, es muy sexy.

-Si..Si-. Tartamudeo un poco y asiento.-Nos vemos Marie.

-¡Adiós niños!, cuídala mucho.. Que no se pase de tragos por favor.

-No se preocupe, yo estaré al pendiente-. Aviso tratando de sonar convincente, porque sí, la protegería. Pero no podía estar a la par si el idiota de Jhon se le acerca, es que no lo soportaría.

Lilly cargaba un vestido color Beige que de seguro su madre confeccionó.

Ella se mete en el auto y yo me doy varios golpes mentales por no adelantarme y abrirle la puerta como caballero. Pero no me lo debería tomar tan a pecho, total la cita no era conmigo.

Entro en el auto y pongo la llave para encenderlo. Antes tenía que decir algo.

-Estás hermosa..

Lilly sonríe y coloca una mano en su pelo.

-Tu también, estás lindo-. Dice.

Me sonrojo, si me intento arreglar porque mi mente me juega una pasada cada que pienso en ella, quería impresionarla con mi camiseta manga larga negra abotonada hasta el cuello, unos pantalones negros a la medida y unos converse, más mi reloj que no podía faltar claro. No soy muy fanático de la moda, pero lo intento, por lo menos trato de combinar los colores.

-Gracias-. Contesto sonriendo y pasando la llave para que el motor encienda. Al segundo intento ya lo había conseguido.

-¡En marcha!

-¡En marcha!-. Replica Lilly con voz cantarina.

Mientras conducía sentía la brisa mucho más suave que en días anteriores, la noche me incitaba a apreciar cada detalle, pensaba en lo que sería si solo fuéramos ella y yo, con otros planes, tal vez a salir a comer algo.. O visitar la playa y sentarnos descalzos y enterrar nuestros pies en la arena mientras hablamos de cosas al azar o lo que nos unió en cuestión, la vida.

Pero la situación era otra, estaba llevando a la chica que me gusta a ver al chico que le gusta, en una casa con muchas personas la mayoría estudiantes del instituto. Personas que probablemente he visto pero que no conozco, lo hago por ella, solo por ella y por sus sentimientos, aunque no estén ligados a los míos.

La vida es injusta lo sé, pero quisiera ser lo justo para ella.

En cuanto llegamos aparco el auto en donde puedo, una esquina muy alejada de la casa en donde están todos los demás, literal habían muchos y casi no cabía nada, el espacio en el que pude aparcarlo es muy reducido. Me tocará esperar a que uno de ellos se mueva primero.

Salimos y caminamos lentamente hasta aquella casa, aproximándonos al bullicio y la música alta, el alcohol y personas ebrias, juegos locos y descabellados y gente besándose por doquier, si.. He asistido a un par de ellas, no muchas pero en todas es igual.

Y ellos le llaman "disfrute".

-Vale, haremos esto, te acompañaré hasta que aparezca don pelotas, de ahí trataré de estar cerca vale(?.. Trata de no pasarte de copas.

-La idea es que te diviertas un poco Nate..-. Dice rodando los ojos.

-Vale, pues debiste preguntarme, porque esto no me divierte en nada-. Replico con suma seguridad, preferiría estar haciendo otra cosa para divertirme que embriagarme y llamarlo diversión.

No se lo tomen a mal, me va bien tomar pero no con gente que no conozco, si estuviera en compañía de mi hermano sería otro cantar, juntos sabemos como divertirnos con un par de copas en el organismo.

Y lo haría con Lilly, pero sé que es cuestión de que entremos para que empiece a buscar a su novio y yo quedaré solo e incómodo.

Aparte celoso, lo admito.

-Hay muchas chicas allí dentro, ¡Susan pregunta mucho por ti últimamente eh..!.

Susan es parte del grupo de porristas, es linda sí, tolerable me atrevería a decir, pero no lo suficientemente bonita para tentarme.

Eso me pasa por estar leyendo orgullo y prejuicio.

-Ujum.

-¡Vamos! Hazlo por mi-. Exclama señalándose a si misma con ambas manos.

-Por ti es que lo hago..-. Al ver la expresión en su rostro añado.-Va.. Va. Entremos.

Eso hicimos, entramos y sin duda alguna todo era como siempre, nada cambia más que las personas y el lugar.

La decisión estaba tomada desde antes de cruzar la puerta, ahora debía plasmar una sonrisa en mi rostro y tratar de buscar algo con lo que pueda distraerme, tal vez beer pong sea una buena opción, nunca falta en fiestas como estás.

No le tomó mucho a Lilly encontrarse con don pelotas. Yo solo alargué un suspiro y al ver que ella se volvió para mirarme, le dediqué una sonrisa para que supiera que todo estaba bien, que no pasaba nada.

Pero si que pasaba. Sólo que muy dentro de mí, lo suficientemente escondido para no salir a la luz.

Decidí como dije buscar algo para distraerme, fui a servirme un trago y.-Bingo-. Ahí estaba, Beer pong.

Me acerqué a los chicos que estaban jugando y no me tomó nada entrar, literal no dices nada solo se sabe que quieres jugar.

Perdí varias veces así como gané varias., mi mente se estaba distorsionando, lo cual no era para nada bueno ya que tenía que conducir, por lo que dejé de jugar y decidí ir a ver como estaba Lilly. Agarré mi vaso con licor y empecé a caminar.

Todo se movía levemente pero controlable, la música rápida que habían puesto se empezó a oír lenta en mis oídos al ver a Lilly, se estaba besando con Jhon, de una forma salvaje y cruel para mi corazón, no pude ni moverme, vi como él sujetaba su mano y la llevaba escaleras arriba.

Mi corazón se encogió al ver la escena, mi respiración se agitaba rápidamente y sentía que no podía respirar. Decidí salir corriendo afuera.

Solo pasaba una canción por mi mente, The cure- Boys don't cry.

En frente de mi habían varios chicos, la mayoría chicas en traje de baño con salvavidas y todo lo demás divirtiéndose.

Posé mi mirada en el vaso que contenía el licor que estaba bebiendo, mis ojos empezaron a humedecerse, no debía pensar mucho para saber lo que allá arriba estaban haciendo.

Me sentía un payaso, un imbécil, de repente no pensé en nada. Debido al calor que sentía en mi cuerpo por la situación empecé a desabrochar los botones de la camisa. Tiré el vaso a un lado y me la saqué, una chica había posado su mirada en mí de forma coqueta. Me miraba de arriba abajo con esa sonrisa picara.

Se puede decir que tengo buen cuerpo pues siempre hago ejercicio con Matt, tenemos pesas y para hacer barras en la casa y antes de dormir nos ponemos a hacer abdominales. Sin necesidad de ir a un gym, cuando tenemos tiempo libre lo usamos para entrenar. Aunque llevo como mes y medio que no me ejercito, no he perdido forma.

Luego me quité el pantalón y lo dejé sobre una camilla junto con la camisa, quedándome en calzoncillos.

Me tiré en la piscina y nadé hasta donde la chica estaba, no necesitaba decir nada, el deseo que me tenía ya hablaba mediante sus ojos.

Solo la besé, sin pensar en nada, siquiera en lo que después pasaría, me dejé llevar al igual que ella, concentrándome en el juego de nuestras lenguas.

De una manera salvaje imitando a lo que hace un momento había visto. Por odio o por celos, tal vez vayan de la mano.

Coloqué ambas manos en la parte baja de su espalda, pasando mis dedos por la tela y sintiendo su piel, apreté sus nalgas pegándola más a mi, provocando que la chica esboce un gemido. Empiezo a lamer su cuello mientras que ella mira hacia el cielo dejándome todo el espacio libre, bajé hasta su pecho dando pequeños y suaves besos para luego volver a su boca. La situación se estaba calentando, ella se pegaba más a mi al sentir el bulto entre mi entrepierna.

-Nate..-. Escucho una voz, casi fue un susurro.

Tal vez sea producto de mi imaginación.

-¡Nate!.-. Dice en un tono más alto como para poder identificar de quien se trataba.

Lilly.

Me separo de la chica y la miro. Sus ojos estaban húmedos e inyectados en sangre.

-¿Lilly?-. Me sorprendo y asusto a la vez al ver su rostro.-¿Qué pasa?

-Puedes llevarme a casa(?-. Dice suplicante.

-¡Que te den, zorra!, él ahora está ocupado.. Ve a tomarte algo en otro lugar.-. Exclama la otra chica ofendida.

Solo eso bastó para que saliera de la piscina. la chica me miraba sorprendida y molesta.

-¡Idiota!-. Grita al ver que me decido ir con Lilly. No hago caso a sus palabras, me pongo el pantalón y agarro la camisa.

Miré por un momento a Lilly, parecía haber cambiado su expresión y estado de ánimo por lo que acaba de pasar.

-Andando-. Ordeno a Lilly quien me hace caso.

Caminamos apartando a las personas, hasta salir de ahí. Lilly empezó a disculparse por fastidiar la con la chica de la piscina, a lo que yo respondí de manera sencilla.

-No importa.

Estando en el auto decido hacer la pregunta del millón.

-¿Que pasó?

-Nada..

Respiro profundo.

-"Nada" te llevó a querer irte de la fiesta o lo que sea que sea eso.

-Jhon me terminó..-. Dice al fin.

-¿Por qué?-. La cuestiono.

Se toma un tiempo para hablar pero me lo cuenta.

-Quería que.. Ya sabes.-. Me mira tratando de averiguar que si sé, pero la verdad prefiero que lo cuente sin más.- Tener relaciones.-. Puntualiza.

Ya lo sabía, sus intenciones sobresalían de sus poros, pero no sabía que era tan idiota.

-Le dije que no estaba lista.. Me gritó de todo y dijo que no quería verme, que terminábamos, dijo que no podía estar con alguien que no lo ama completamente.

Dice entre sollozos, la acerco hacía mi y espero a que se tranquilice, no podía entender como personas que tienen la oportunidad de tener a alguien como Lilly en su vida la desperdicie.

-Es un idiota, mañana hablaré con él-. Hablaba enserio, esto no se iba a quedar así. Lilly sabía lo que significaba "hablar".

Me alegraba el hecho de que terminaran, pero no que le rompiera el corazón, su corazón.

-No por favor...

No respondo.

-Nate... Dime que no harás nada.

Alargo un suspiro.

-Esta bien. Te llevaré a tu casa-. Aviso apartándola suavemente y poniendo mis manos en el volante.

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