Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Wounds.
Wounds.

Wounds.

Autor: : Danielaplz16
Género: Romance
Los adolescentes por ley deben sufrir decepciones, es una etapa que aunque corras terminas encontrándote con ella. Emma Johnson no será la excepción, ni sus amigos, tampoco el pasado de sus padres... Todos tienen heridas. Un amor no superado. Un secreto no tan fácil de decir. Un embarazo sorpresa. Un autoestima baja. Y un pasado que se renueva. ¿Sera posible que el amor y el apoyo ayudan a sanar? Acompáñame a descubrirlo... En wounds.

Capítulo 1 Prologo.

Soy una tonta, no voy a negarlo ahora. ¿Me amo? Ni siquiera lo hago un poco.

Si me amará no estaría tocando la puerta del chico que más me ha lastimado, del que amo aunque sé que él no me ama a mí.

Tocó dos veces la puerta, decidida a tener una respuesta, durante más de dos semanas ha estado ignorándome y me duele más de lo que puedo expresar.

No quiero perder a la única persona que me regala un poco de atención, tampoco en quien me centro tanto que se me olvidan mis problemas.

No es mi novio, ni siquiera puedo decir que estamos saliendo, cuando solo es a escondidas, cuando nuestros encuentros nadie los ve.

No me importa, de verdad nada me importa si es con él. Yo solo sé que lo amo, y que amarlo duele, pero no puedo dejar de hacerlo.

Estoy por tocar nuevamente, pero una mano toma la mía, me giro viéndolo frente a mí.

Sus ojos se posan en los míos, por unos segundos miles de preguntas pasan por mí mente, tantas que solo puedo responder a todas con la misma:

No puedo dejar de amarlo, quizás jamás deje de hacerlo. Aunque me duela, y me entristece la idea de imaginar que el amor debe doler.

-¿Qué haces aquí?- su voz, no es dulce y eso me hace saber que no le agrada verme.

Cuando yo me moría por verlo todo este tiempo.

-No te he visto en dos semanas- respondo en voz baja.

-Emma, tú y yo no somos nada...

Yo no soy nada para ti, tú eres demasiado para mí.

-Te extraño- susurró.

Silencio.

Y eso me hace saberlo, no me extraña.

-Sebas, sé que no somos nada, que lo nuestro no es algo oficial...

-¿Lo nuestro?- me interrumpe- Emma, no existe un nosotros.

-Hacemos cosas de pareja, ¿No existe un nosotros? Nadie nos ve, pero pensé que ambos sentíamos lo mismo.

Siento un nudo en la garganta, al darme cuenta que yo estaba en una nube, que él ni siquiera llegó a conocer.

-Solo es un pasatiempo, solo han sido tres meses Emma...

Niego con mi cabeza, sintiendo mis ojos llenarse de lágrimas.

-¿No fue real?

-No sé lo que quiero, estoy confundido- se encoge de hombros.

No quiero demostrarle que me duele, pero lo hace, más de lo que debería, es como si mi corazón se partiera en mil pedazos y él aunque este frente a mí no hace nada para evitarlo.

-¿Amas a alguien? ¿Conociste a alguien más?- cuestionó, luchando para no llorar.

-Ambos sabemos que podía conocer a alguien más en estos tres meses...

En estos tres meses, él conoció más personas, cuando yo solo lo quería a él.

-No tengo nada con nadie Emma, pero no diré que podría pasar algo que...- las lágrimas bajan de mis ojos al escucharlo.

Se acerca un poco más y cierro mis ojos.

-No llores, pensé que lo sabías.

¿Saberlo? Estuve tan enfocada en que alguien me daba un poco de atención, que me negué a ver más allá.

Algunas veces no vemos la realidad, aunque miles de cosas te las estén mostrando.

-Es mejor que nos alejemos- dice metiendo las manos en sus bolsillos.

No, no intenta abrazarme, ni intenta evitar que me vaya.

Porque me enamore sola y aun así, sigo imaginando que cambiará de opinión, se reirá, me dirá que es solo una broma.

-No podré amar a nadie más- le susurró- no podré dejar de hacerlo Sebas... Nadie va amarte como lo hago yo.

-Emma, no sé trata de eso...- pasa una de sus manos por su cabello.

-¿Podemos ser amigos?- quiero reírme de lo tonta que suena esa idea, y que para él sea tan fácil.

No puedo verlo de esa forma, eso me rompería más, estar cerca de alguien que jamás podré ver con ojos de amistad.

-No- negué con mi cabeza.

Él da un paso hacia mí, pero lo captó, lo hará por lastima y no pienso seguir rompiéndome frente a él.

-Emma...

-No, déjame, no quiero que me mires de esa forma, no lo hagas- le digo, limpiando mis lágrimas, saliendo de ahí.

Sin que él llegué a seguirme, y aún más rota de lo que había estado durándote todo este tiempo.

Sigo sin entender porque debo recibir tantas decepciones, una tras otra, la vida quiere enseñarme muchas cosas, pero me gustaría que lo hiciera más despacio.

Porque no me amo lo suficiente.

Y me siento tan rota de diferentes formas.

Recibo las peores decepciones de las personas que más amo.

Y duele, aún si esas personas no me aman a mí.

~~~~

Cuando estoy lo suficiente consiente de que jamás regresaras y aún lloro seguir queriendo que lo hagas.

Tomo una hoja de papel y decido escribirte, lo que jamás llegaré a decirte....

Querido tú:

Ya todo acabo, ya no hablamos, el destino nos alejó completamente. Pero aún por las noches sigo pensando en ti, aquí estoy una noche más pensando en alguien que no me extraña, que no siente ni la mitad que yo, he estado escribiendo para ti... Mamá dice que esto pasará, aunque lo veo eterno, odio saber que eres feliz con alguien más pero me llena de paz ver que has logrado todo lo que esas madrugadas me contaste, siento que este amor nunca te lo lograría dar yo, pero aquí estoy pensado que aunque sea mi pequeño deseo de que seas feliz eternamente funcione, no sé qué tenías, que tienes que aún no encuentro a alguien como tú, nadie se compara a ti, nadie puede llenar el gran vacío que dejaste, aun sé que merezco algo mejor y espero encontrarlo...

Capítulo 2 Capitulo 1.

Otro día más en el que finjo que soy feliz, en que vuelve a sonar mi estúpido reloj, donde volví a tener una mala noche.

Esto se está convirtiendo en algo cotidiano en mi vida, pensar tanto, pensar en él.

Entro a ducharme antes de que se me haga tarde para ir al colegio.

Ya escucho los gritos de mi madre, como siempre, me volví a despertar más tarde de lo que debería.

Bajo las escaleras, dirigiéndome a la cocina.

-Emma, no puedes vivir llegando tarde a todos lados -me regaña-, ya estás suficientemente grande para seguir como una distracción, no sé por qué últimamente vives en la luna... - Se sienta a mi lado, intentando que le cuente lo que me pasa.

Suspiro, cansada de lo mismo.

-Mamá, no es nada - aseguro, mirándola a los ojos-, sólo que el reloj no volvió a sonar - me encojo de hombros, restándole importancia-. Tranquila, mañana haré un esfuerzo y estaré más temprano - intento sonreírle para que se tranquilice.

Desayuno lo más rápido que puedo, y salgo a recibir el transporte, antes de que ni siquiera logre llegar a la primera clase antes de que termine.

Al llegar, vuelvo a entrar tarde y el profesor Rubén hace notar mi retraso frente a todos:

-Señorita Emma, que bien recibirla a mitad de clase - se cruza de brazos, frente a mí-. ¿Qué tal está su nueva excusa para hoy? -Pregunta a modo de burla.

Lo miro fijamente, sintiendo la vista de todos sobre mí e intento ignorar ese hecho, contestándole un poco apenada:

-No alcancé el primer autobús, lo siento mucho profesor -murmuro.

Sin más, camino hacia mi lugar donde me encuentro con Jane y Marcus, siempre han sido mis mejores amigos, desde que tengo memoria aunque a veces suelo abandonarlos un poco por mi distracción. Ellos siempre están ahí, sin importar lo mal que este, sin importarles lo sola que quiera estar.

Escucho el susurro de Jane y me giro.

-Volviste a durar hasta tarde pensando -dice, entrecerrando sus ojos en mi dirección-, es por él, ¿no? -. Como siempre, sabe lo que me pasa-. ¿Cuándo admitirás que él no merece nada de eso? Déjalo ir, apuesto que es feliz con alguien más o con varias, mientras tú solo te lastimas... - en su tono de voz se refleja la preocupación.

La miro y bajo la cabeza, odio que me conozca, que me diga la verdad y no pueda enfrentarla. Odio hasta saber que no he podido subir mi ánimo desde hace mucho tiempo, trato de fingir frente a todos, pero al parecer los más cercanos a mí lo notan.

Suena el timbre, todos comenzamos a caminar hacia la cafetería, escucho que pronuncian mi nombre y al girar mi cabeza, veo a Marcus.

-¡Hasta que las alcanzo!- me pasa un brazos por los hombros -. Hoy estoy feliz, conseguí una buena nota en química.

Marcus es castaño, alto y sus ojos son grises, tiene una gran facilidad para hacer desastres, somos amigos desde niños y te sorprenderías en cuantos problemas puede meterse en una semana.

-Emma, ¿dónde carajos dejaste tus ánimos? -Me pregunta, frunciendo el ceño, al ver que mi sonrisa fue solo una mueca-. Cada día estás peor, y siempre me dices que son solo días de pereza pero sé que para nada lo es.

-Marcus, por favor no comiences -le pido-. Sólo déjame en paz, algún día dejaré mi pereza interminable -aseguro, riendo un poco para que logre creerme.

-El día que muera esta Emma sin ánimos- Jane hace una mueca- ese día hare una fiesta, comeremos mucho helado y cantaremos canciones de One direction como celebración.

-No me inviten, las apoyare de lejos, ustedes cantan muy mal- rio, cuando Jane le da un golpe en el hombro a Marcus.

-Cállate, la idea es cantar con pasión, sin importar que tan mal suene.

Ella me da una mirada y reacciono.

-Estoy de acuerdo, y me uniré al plan de celebración- le sonrió y eso parece hacerla feliz.

Suelo sentir que mis pensamientos se esfuman cuando estoy con ellos, son mi soporte, son lo que a pesar de no sentir mi dolor hacen lo posible para hacerme feliz.

Nos sentamos en una mesa y comenzamos a hablar de tareas que debemos hacer, noto como últimamente hasta en clases me va muy mal.

Marcus no deja de observar a un lugar, así que volteo hacia la dirección en la cual se encuentra perdido.

Veo entrar a Any -la popular del colegio-, Marcus siempre ha tenido un enamoramiento por ella, apenas la ve casi se babea frente a quien sea, así que lo miro diversión.

-Marcus, deberías buscar un tazón pareces que vas a derretirte- le digo haciendo que el deje de mirarla y niegue con su cabeza.

Jane comienza a reír junto a mí.

-Ya no me gusta, no sean fastidiosas- rueda sus ojos y posa su atención en la bebida que tiene entre sus dedos.

Jane comienza a contarme de la serie que está viendo, me recomienda algunas y hablamos de cuales deberíamos ver juntas.

-Ese uniforme de porrista la hace ver hermosa, resalta con sus ojos- Marcus sigue observándola y reímos al escuchar sus palabras.

Me gustaría que alguien me viera de esa forma.

Aunque no le veo nada en especial a su uniforme, es el mismo que utilizan todos en ese equipo.

****

Al terminar las clases, decido ir a la casa de Jane, ya que dice que debemos ir a hacer cosas de mejores amigas, o terminaré cambiándola y que sería lo peor para su vida, siempre es un tanto dramática. ¿Acaso soy la única que sin tener novio su amiga es peor que tener uno?

Al llegar a su casa, entro a saludar a sus padres el señor Diego y la señora Cristal, mi segunda familia. Mi madre y la de Jane son grandes amigas, aunque mi madre vive ocupada en su trabajo que no le da tiempo para reunirse tan seguido.

-Debo ir a la empresa, cuídense y pórtense bien- Cristal nos da un beso en la mejilla a cada una.

-Adiós, le diré a mamá que debe venir- le sonrió.

-Yo le dejare un gran mensaje más tarde para me recuerde- me guiña el ojo, comenzando a caminar hacia la puerta.

Escucho a Jane por un par de horas contarme datos de nuestros cantantes favoritos, algunas veces le comento los que he visto y luego subimos a su habitación.

Donde la encuentro tirando todo, porque no consigue que colocarse.

-Jane, cálmate -le pido, tomándola del brazo-. Todo te queda bien -le aseguro, sonriendo.

Pero ella hace un tonto puchero y se cruza de brazos.

-Emma, lo dices porque sabes que me terminaré estresándome y no quieres soportar mis estupideces de moda- replica con tristeza contenida.

Jane siempre ha sido muy perfecta con su ropa y todo el tema, todo lo contrario a lo que yo.

Se podría decir que nos complementamos.

Somos muy diferentes y a la vez muy parecidas.

Luego de que finalmente Jane decide lo que se pondrá, salimos de la habitación. Cuando levanto la mirada me encuentro a un chico en la puerta de la habitación de al frente, la del hermano de Jane.

Es bastante apuesto: alto, castaño y tiene unos ojos azules impresionantes, por lo que no puedo evitar quedar sumergida en él, un poco embobada, cuando de repente siento un golpe en mi hombro, es de Jane.

Sus cejas suben y bajan pícaramente así que sé que me ha pillado.

Aunque también noto como el chico sigue observando hacia nosotras.

-Emma, ¿recuerdas que Thomas está en un equipo de fútbol?- asiento con la cabeza en respuesta-. Me he dado cuenta que todos están lindos- sonríe con picardía-. Vamos luego verás al amigo de mi hermano.

-Está bien- murmuro.

Al caminar cruzamos miradas y me embobo tanto que me tropiezo. Y el lindo chico hace notar mi horrible vergüenza.

Si, acabo de tropezar al mirar al castaño.

Mierda.

Me mira un poco decepcionado y se ríe.

Por Dios Emma, naciste para pasar vergüenza.

Quiero abofetearme ahora mismo.

Suelto un suspiro, muerdo mi labio inferir bajando las escaleras.

No puedo evitar pensar si volveré a verlo, y si volvería a notar mi presencia como hace unos segundos.

Jane me mira mientras caminamos y me conoce tan bien, que me suelta una sonrisa de tristeza, ella va tocar el tema que tanto evito hablar.

-Emma, las cosas no dolerán para siempre, vales más de lo que imaginas- me mira un poco endurecida-. No es justo para ti culparte de algo que jamás, fue tu culpa.

-Lo sé- le digo sin poder mirarla a los ojos-. Jane, ¿crees que él me recuerda?-Pregunto con desánimo, son muy pocas las veces donde admito que me duele aun, y ella siempre respeta cuando no quiero hablarlo.

Realmente no hay nada más doloroso que imaginar que alguien te duele tanto y que a ti esa persona, ni siquiera te recuerde.

-¡Es en serio Emma! Eres la china más increíble. Marcas la vida de todos sin notarlo-asegura con total seriedad, sacándome una pequeña sonrisa.

Jane sabe cómo subir mis ánimos, aunque a veces no entiendo por qué me duele algo que no fue real.

Pero luego recuerdo que para mí fue demasiado real, quizás yo fui quien lo vi muy real por ambos.

-Vamos Emma, deja de pensar en esas cosas- me pide.

Quedamos en total silencio mientras ella comienza a cantar una canción.

Comienzo a cantar junto a ella:

"Cómo te atreves" de Morat.

-Ohhh, cómo te atreves a volver, a darle vida a lo que estaba muerto- decimos al unísono.

-Somos un desastre ni siquiera nos la sabemos- comento riendo.

-Pero te subí el ánimo, querida- sonríe con suficiencia.

-Te amo tanto loca - es mi respuesta, sonriendo también.

-Y yo a ti.

Llegamos a Suweer. Es un lindo lugar para reunirte con tus amigos, hablar y pedir comida. Vengo desde que comencé el año, lo abrieron hace poco, lastimosamente, aquí conocí a Sebas -La razón de mi primer corazón roto-, siempre que vengo pienso en lo que pasaría si me topara con él, pero afortunadamente no lo veo desde que todo acabó.

Al entrar escucho gritos de nuestros amigos, así que nos acercamos y saludamos a todos con un abrazo, Marcus se encuentra con varios compañeros del salón, así que decido tomar asiento junto a él.

Me acomodo y al estar ahí veo entrar a la persona que menos -y a la vez más- quería encontrarme de nuevo aquí, era él, Sebas... quien jamás volvería acercarse a mí. Ni mucho menos volvería a buscarme.

Es tan jodidamente doloroso, saber que aún lo extrañaba o quizás no lo extrañaba a él, extrañaba como me hacía sentir, como convertía los minutos en momentos donde realmente me sentía especial.

Sebas no es perfecto, pero se podría decir que es uno de los chicos más llamativos que verás, su sonrisa es tan perfecta que no puedo evitar seguir mirándolo, hasta justo en el momento en que se encuentran nuestros ojos.

Jamás pensé volver a sentir esto, y aquí estoy derretida por la persona que me rompió.

Cada vez que lo veo, puedo jurar que encuentro el verdadero Sebas, sus ojos reflejan sinceridad -algo que carece en sus pensamientos-. Sebas me pidió ser amigos, pero, ¿cuándo uno quiere ser amigo de la persona que ama? No.

Cuando llegas a querer con todas tus fuerzas, jamás, podrás ver a esa persona de otra forma, siempre la veras con ojos de amor, hasta el día que ya no sientas ni un poco por ella.

Aquí estoy, de nuevo muriéndome por abrazarle, y volver a sentir que está aquí, he escuchado que la gente dice: «Sólo la persona que te hace daño puede volver a repararte», pero, ¿qué se hace cuando esa persona ya no quiere hacerlo? ¿Cuándo las cosas se acaban por enamorarse sola?

Porque si señores, Emma Johnson se enamoró de alguien que no sentía ni la mitad por ella, de alguien que jamás llego a verla ni la mitad de como ella lo veía a él.

Logré alejarme, a pesar de seguir amándolo, no hay instante que no piense por qué nunca fui lo suficientemente buena para él.

Pero así es la vida, cuando aún al entregarlo todo no es suficiente en ocasiones.

-Emma- la voz de Jane me trae de vuelta a la realidad-, si quieres nos podemos ir- propone, notando mi situación.

-No, tranquila- la miro para que note que estaré bien.

Necesito demostrarme a mí misma que puedo estar cerca, necesito ser valiente.

-Esa es mi mejor amiga- susurra apretando mi mano.

Estoy bien intento repetirlo una y otra vez, mamá siempre dice que si te lo grabas, puede terminar siendo real.

Me levanto y me acerco a la barra a pedir un batido, todo sale de control al ver quién me atiende: Sebas.

Oh Emma, sólo te pasan a ti este tipo de cosas.

Siento que estoy en otro lugar cuando Jane toca mi hombro, ¿acaso mi mejor amiga siente cuando estoy apunto del colapso?

La miré y siempre teníamos una conexión, con solo mirarnos sabíamos qué quería decir la otra, Jane habló por mí, mientras él no dejaba de mirarme.

Él no me merece, nunca lo hizo.

Jane lo miró con odio.

Le pidió dos batidos de fresa mientras yo regresaba a mis pensamientos, la miré un poco sonriente para que se diera cuenta que estaba bien, aunque las dos sabíamos lo que ese ser me transmitía.

-Aquí están -dijo Sebas sin dejar de mirarme.

Jane no agradeció, solo me tomo del brazo y comenzar a caminar.

Joder, ¿acaso él sabe lo que causa en mí?

Caminamos hacia donde están nuestros amigos. Marcus me pidió hablar a solas y acepte, algo realmente malo había hecho o yo estaba en algo sin enterarme.

Nos sentamos en otra mesa un poco alejada de todas las demás. Estaba nervioso, lo conocía, lo suficiente para notarlo.

Capítulo 3 Capitulo 2.

Amo a mi mejor amigo, siempre me ha tenido una confianza extraordinaria, pero a veces quisiera tener el poder de decirle la verdad un poco cruel, cuando pienso que debería protegerlo, pero la vida no es así, solo queda apoyarlos, cuando tú no eres quien está viviendo esas situaciones, ni esos sentimientos.

Aun sin importar si para ti no es lo correcto.

Bajo la cara sabiendo que mi respuesta no será la mejor, pero en estos casos tenía que pensar que decir, para eso estamos, ¿no?

-Marcus -su mirada no abandona la mía-, ¿la quieres?

Se de quien hablamos, y también sé cuánto la quiere.

-Nunca había querido tanto alguien, Emma- es su respuesta.

-Te apoyo.

Any Stell siempre ha sido su debilidad, pero jugó con él hace un año, intentó hacerlo creer que lo quería sólo para darle celos a su ex, y desde entonces mi mejor amigo vive en la luna por una chica Barbie.

-Emma- me mira con felicidad-. Sé que no hay justificación para lo que hizo, pero quiero intentarlo, quiero saber que si existe de quién me enamoré- expone sus emociones ante mí.

-Eres muy valiente Marcus, no cualquiera entrega nuevamente su corazón a quien se lo entrego en pedazos una vez- es lo único que logro decir.

-Ya sea por tonto o por necio, hay personas que aun sabiendo que nos lastimaron, nunca dejaremos de creer que alguna vez van a reparar aquello que rompieron- muerde su labio inferior¬-. El amor es así, terco y tiene la agilidad de obligarte aun temblando del miedo.

En ese momento escuché unas risas, y al girar vi lo que nunca quise ver, Sebas con una chica, no tenía idea si era su novia, pero eso jamás lo había hecho conmigo, sea lo que fueran era mucho más de lo que llegamos a ser.

Ahí está, lo atrapó, cosa que nunca logré hacer.

Escuché como Marcus me llamo, aunque me sentía en otra dimensión, al volver a la realidad pose mis ojos en mi mejor amigo, es increíble cómo puede romperse tu corazón por una persona muchas veces.

-Vámonos de este lugar- Marcus se levantó, me agarró de la mano comenzando a caminar.

Pude notar cuando Marcus chocó ligeramente el hombro de Sebas, lo movió de su sitio un poco.

-Deberías fijarte por donde pasas, inútil.

Marcus se veía enojado, la rabia le recorría, sentía que todo se saldría de control cuando lo vi abrir su boca para responderle.

Salté un poco, ya que era un poco más baja que él, y lo miré a los ojos.

-Por favor, ¿me puedes sacar de aquí ya?- le pido intentando que mi voz no se quiebre- por favor, ¿sí? - No pude más, y sentí lágrimas recorriendo mis mejillas.

Marcus sabe lo débil que soy, y sin pensarlo me sacó de ahí, caminamos sin saber a dónde, pero algo si sabía: cualquier lugar era mejor que ese.

-Emma, voy a matarlo- dice muy molesto.

-Marcus, no quiero nada que tenga que ver con él, no quiero que lo trates, ni mucho menos busques problemas - sentencio limpiando mis lágrimas.

-Él no te merece, es tan poca cosa para alguien como tú, porqué tú no eres cualquiera, tú eres la persona más increíble que conozco- su enojo se disuelve en cuanto me mira, dándole un leve apretón a mi mano ante su declaración.

Sonrió dándole un abrazo.

Llegamos a un parque, donde ya me sentía un poco calmada y necesitaba distraerme, así que le comencé a cuestionar sobre Any:

-¿Cuándo le hablaste, y por qué no me contaste?

-Hace un mes, pero solo hablamos por mensajes, la invitaré a salir esta semana- responde jugando con una pequeña piedra.

-Por favor dime que ya no tiene novio- Marcus no merece ser escondido.

-Emma, está sola, por eso la volví a buscar.

-No sabes cuánto me importas - levanta la mirada-, no quiero verte así como me encuentro yo.

-Te quiero, Emma- posa sus ojos en los míos- esto no va dolerte siempre.

-Te quiero, gracias por ser mi amigo.

-Es lindo verte así de cursi- bromea.

-Deja las tonterías- me levanto, intentando lograr ser mucho más valiente y alta que él hasta que se coloca de pie también.

Volví a ser una miniatura, como siempre.

-Está bien, medio metro.

-Asqueroso crecimiento- ruedo mis ojos.

-No vas a crecer más tonta- ríe, alborotando mi cabello.

Marcus y Jane siempre logran hacerme sentir importante, feliz y por algunos momentos me ayudan a olvidar lo fea que es la vida, quizás de eso se trate la amistad de ayudar a tu amigo a olvidar el mundo por un rato.

Caminamos hasta mi casa, le escribí a Jane que no se preocupara, que estaba bien, sé que mañana me diría que no puedo dejarla abandonada y hará un pequeño drama pero por ahora no quería volver a ese lugar.

Al llegar a mi casa, quería ver películas o escuchar música con Marcus, pero me dijo que debía ir a su casa.

-Adiós mi enana, por favor no estés mal por lo de hoy, te quiero - dice alejándose.

-Adiós.

Subo a mi habitación, intentando descansar un poco, así evitare pensar.

Al despertar eran las 8 de la noche, y revise mi celular, encontrándome un mensaje del hermano de Jane, era extraño, nunca me escribía si no era para saber sobre Jane o informarle algo pero está vez era... diferente.

Thomas: Oye, el viernes iremos a una reunión después de mi partido. Quiero que vayan, mi hermana me dijo que si no ibas ella tampoco. ¿Puedes ir te pasaremos buscando?

Dude un poco sobre que responder, luego decidí contestar algo corto.

Emma: Lo pensare, te avisare con Jane

Realmente debería ir, igual mañana Jane rogaría hasta que aceptara, y Thomas no nos invitaba mucho a ese tipo de cosas o mejor dicho desde hace años que jamás lo hacía.

Escuché a mamá, había llegado del trabajo.

.-Hola mami - saludé, acercándome.

-Hola mi niña - dejo un beso en mi frente.

Esto era lo que había necesitado todo el día, aunque ahora veía un poco más a mamá, seguía están sola en casa la mayoría del tiempo.

-Vamos a cenar, traje pizza - sonríe.

-¡Si!

Comimos hasta casi no poder, reímos cuando ambas no podíamos más y aun así seguíamos tomando otro trozo.

-¿Qué tal fue tu día? - pregunta al terminar de lavar los platos.

-Muy bien, salí con Jane y Marcus.

-Que bien, la otra semana iremos a visitar a Cristal la tengo muy abandonada, según ella - rueda los ojos, divertida.

-Dramática, como su hija- ambas reímos en cuanto lo digo.

-Tesoro, creo que iré a acostarme. Hoy la empresa tuvo mucho trabajo, te veo mañana- deja un beso en mi cabeza.

Antes de que se alejara aprovecho para preguntarle.

-Mamá... - aclaro mi garganta-. ¿Podría ir el viernes a una fiesta con Thomas y Jane? Ellos me buscan, me quedaré allá, claro- hablo más rápido de lo normal, no salgo mucho y quizás esto la tome por sorpresa.

-Está bien, Emma - mis ojos van a los de ella en cuanto habla-, solo cuídate y espero que estés cerca de ellos y estaré tranquila- se encoge de hombros, saliendo de la cocina.

~~~~~~

La noche paso tan rápido que ni recuerdo como me quede dormida. Tal vez, después de todo, nada me dolería para siempre.

Me arreglé, bajé a la cocina pero mamá había dejado una nota, diciendo que salió más temprano, el desayuno estaba listo, así que desayune y salí de casa un poco apurada para no llegar tan tarde a clases.

Cosa que claramente era típico de mí.

Ya era jueves, debía elegir algo lindo para mañana.

Subí al autobús, encontrándome al amigo de Thomas, el lindo chico que me vio tropezar.

Seguí caminando, tomando asiento junto a él.

Cuando noto mi presencia sonrió, rogaba que no habláramos, ya estaba suficientemente nerviosa y él se veía tan seguro, tan inalcanzable.

-¡Emma! - grita Jane en cuanto me ve por el pasillo de la escuela-, hay mucho por contarte- dice, mientras me acerco a su lugar-. Tengo que ir a esa fiesta, por favor, por favor.

-Jane - la interrumpo¬- iré contigo

Soltó un gritito, abrazándome.

-Mi amiga regresó - sonríe -. Pensé que me harías rogarte por horas, ahora que lo pienso había practicado muchas maneras de convencerte, y no pude hacerlas- hace un puchero que me hace reír

-¿Eso no es algo bueno?- ambas giramos al escuchar a Marcus.

Jane asiente.

-Es buenísimo.

La mañana paso con tanta tranquilidad, que mis dos mejores amigos tuvieron mucho tiempo para discutir por tonterías, mientras yo solo los escuchaba y los hacia callarse algunas veces.

Después de clases Jane me acompaño a mi casa, me ayudaría a elegir que colocarme mañana.

Le conté que había visto el amigo de Thomas, y tal vez lo hice con un poco de emoción, porque conocía a Jane y su mirada comenzaba a asustarme.

-Emma, él es Ben, es el capitán del equipo, es el mejor jugador, le llueven las chicas- me cuenta, emocionada- Pero me dijo que si conociera a mi hermosa amiga se enamoraría completamente- sus cejas suben y bajan graciosamente.

Me eché a reír.

-No soy tan linda como el montón que debe estar detrás de un chico como él.

-Estará en la fiesta amiga, y eso no quiere decir que no puede pasar nada- dice rodando sus ojos-. Además, eres hermosa y solo tú piensas algo como eso- añade, batiendo su cabello.

Encontré un lindo vestido azul cielo, con un chaleco, era linda la combinación que habíamos logrado.

Jane vendría a mi casa, y su hermano nos buscaría en la noche. Luego de despedirme de mi mejor amiga cuando su padre pasó a recogerla, llegó un mensaje de mi escuela anunciando que no había clases. Era genial poder dormir hasta tarde, las mañanas no eran lo mío.

Cociné algo para mamá, y al terminar cuando me encontraba cenando sola, esas preguntas llegaban a mí, una vez más:

¿Por qué jamás me busco? ¿Por qué algo de mi anhelaba que lo hiciera? ¿Fue real al menos un poco? Pero solo había una respuesta, él jamás había querido hacerlo, ni tampoco me quería, porque nadie duda cuando sabe a quién quiere, menos cuando sabe dónde puede encontrarte.

Y es ahí cuando duele aún más, cuando sabes que esas preguntas, que esa tristeza solo la estas sintiendo tú.

~~~~~

Me desperté un poco más tarde, baje a la cocina y mamá estaba esperándome para desayunar, me extrañó verla ahí, imaginaba que estaría en el trabajo.

-Buen día mami - la saludo con una sonrisa.

-Buen día mi pequeña - deja su taza en café en la mesa.

-¿Qué haces aquí? Pensé que hoy debías trabajar.

-Hoy quiero pasar un poco de tiempo contigo.

El trabajo de mamá era bastante agotador, si no estaba en la oficina, debía estar de viaje y eso solo nos dejaba muy pocas horas para vernos, aunque mamá se esforzaba para que esas horas fueran grandiosas.

-No irás al trabajo- asintió.

-No, hoy pedí el día libre, además quiero ir a ver a Cristal.

Hablamos de todo un rato, a veces me sentía muy sola, y sé que ella vivía culpándose por ello, pero jamás la culparía, no cuando ella daba todo por mí.

Pasamos el día viendo películas, hasta que sonó el timbre y era Jane.

Abrí la puerta y Jane traía una maleta con ella.

-Adivina quien llegó a recuperar tu estilo - levanto su mano con una sonrisa. Estaba loca, muy loca.

-¿Te mudaras a mi casa y no lo sabía?

-Solo son cosas necesarias para esta noche, muy necesarias.

-Parece que traes un elefante ahí- bromeo mientras ella me muestra su dedo corazón.

En ese instante, mamá llega hacia nosotras.

-Hola mi niña- mamá besa su mejilla.

-Hola Val- mi amiga sonríe de inmediato.

-Las dejaré solas para que puedan arreglarse -anuncia, tomando su bolso del perchero-. Cuídense mucho, iré a casa de tu madre.

Subimos a mi habitación, mientras colocaba música y nos arreglábamos. Estábamos escuchando un poco de Martin Garrix. Jane se ofreció a maquillarme, también me rizó el cabello en las puntas, mientras terminaba me miró con orgullo.

-Estas hermosa- murmura al terminar.

Al detallarme al espejo, no sabía quién era, me veía tan distinta, tan brillante... no sé cómo lo logró, pero hacía mucho tiempo que no lograba verme así.

Mi mejor amiga no se quedaba atrás, tenía un lindo conjunto negro con verde, el cual le remarcaba todas sus curvas, y no lo podía negar, mi mejor amiga era una chica súper maravillosa, en todos los sentidos.

Bajamos al escuchar el sonido del auto de Thomas, pensé mucho para salir, pero ahí iba tratando de lograrlo. Estaba cansada de vivir encerrada, de dejar que todo quisiera limitarme a vivir.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022