Narrador
Chocando directo en el rostro de Abril, el sol la hizo removerse, y es que la intensidad con la que la azotaba no la dejaba permanecer tranquila, por lo que llevando su mano hasta la zona, intentó cubrirse de este sin obtener mayor resultado, por lo que girándose sobre su cuerpo, se halló con la fría soledad de su cama
Se suponía que esa mañana todo sería diferente, pero no lo fue, y al levantarse descubrió que él, ya se había marchado
¿Por qué creería que las cosas podían cambiar después de un año de casados?
Sencillo, al ser su primera noche como marido y mujer, y el haber al fin consumado su matrimonio, Abril pensó que Dante la miraría distinto, pero se equivocó.
Colocándose de pie, esta sintió como un dolor agudo se extendió por su pelvis, y manteniéndose inmóvil unos segundos, cuando este cesó, continuó su caminata, hacia la estancia de la mansión.
-Buenos días, señora ¿En qué la puedo ayudar?
La primera que se cruzó en su camino fue Georgia, la nana de Dante, quien al ver que Abril venía descendiendo por las enormes escaleras, se acercó para ofrecerle su ayuda
Con una media sonrisa, Abril solo retuvo parte de su aire, y tras debatirse unos segundos si preguntar por él, o no; decidió que podía hacerlo, estaba en todo su derecho al ser su esposa, y al fin, después de tanto sufrir, se fusionaron en uno solo
-¿Dónde está Dante, Georgia? ¿A dónde fue?
La mujer mayor bajó su rostro por una milésima de segundos, y acercándose a Abril, tomó su mano, para luego decir
-Se fue... El niño Dante se marchó, y tal vez no regrese en un par de años
La frente de Abril por inercia se frunció unos segundos, pensando que todo se podía tratar de una pésima broma, pero al notar que los ojos de la mujer que vio crecer a su amado, se cristalizaron, esta supo que no estaba jugando, y que en serio Dante se había marchado.
Un dolor intenso se apoderó de su pecho, y luego de llevar las manos a su boca, las cuales Georgia liberó, Abril callo un sollozo que salió de lo más profundo de su corazón.
Ella entendía que Dante no la amaba, de hecho, cuando se casaron él se lo dejó muy claro, y fue por esto que en un inicio su matrimonio no se consumó, pero ahora, meses después empezaron a llevarse bien, hasta el punto en el que ella pensó que el de verdad sentía algo por ella; y se entregó, sin saber que no lo volvería a ver de nuevo.
Acercándose a ella, Georgia froto su espalda en un intento de consolarla, lo cual no funcionó para nada.
La sensación de haber sido utilizada reemplazó el dolor de ser abandonada, y secando un par de lágrimas que rodaron por su mejilla, Abril se repuso para preguntar
-¿Al menos dejo una explicación? ¿El muy cobarde al menos dijo por qué?
El siseo que salió de su boca, venía cargado de ira pura al sentirse un objeto, uno que solo usas, y luego lo desechas, justo lo que hizo Dante antes de irse.
Georgia, al ver que Abril se hallaba colérica, negó, lo cual esta supo que no era cierto, y extendiendo su mano le exigió la verdad
-¡Entrégame lo que haya dejado! Como su esposa tengo el derecho de saber qué mierdas pasó
No tenía sentido ocultar una verdad que tarde o temprano saldría a la luz, y metiendo la mano temblorosa en su delantal, la mujer de cabellera oscura, con un par de hilos blancos, sacó una hoja de papel doblada
Esta no llevaba ningún sobre, ningún detalle, parecía escrita así nada más, con prisa, como por obligación; lo cual le demostró a Abril que Dante no quería dejarla
Con manos temblorosas, Abril tomó el papel, y tras pedirle a la mujer que la dejara sola, tomó asiento en el último peldaño de la escalera, en donde abrió la hoja que ocasionó el dolor más grande en toda su vida.
Abril...
Cuando veas esto es muy probable que este lejos, lo suficiente para no volverte a ver en un largo tiempo.
Lo intenté...
Te juró que lo hice, pero no puedo, no, cuando sabes que no te amo, no cuando mi corazón tiene dueña , y luego de pasar una noche contigo, comprendí que no tenia sentido forzar algo que no servirá.
Eres una buena mujer, pero no te puedo amar cuando alguien más es mi vida, espero que algún día lo entiendas.
Después de elevar su vista al cielo con sus ojos inundados de lágrimas, Abril se colocó de pie, y regresando a su habitación dejó el papel sobre la cama
¿Ahora qué haría?
¿Llorar por un amor no correspondido?
¿Seguir adelante?
En definitiva, ella haría lo último, y caminando hasta el espejo, se miró una última vez; antes de dejar en el pasado, a la tonta, y enamoradiza Abril que solo usaron, y nada más
Años después...
Caminando con pasos delicados, y ligeros, Abril ingresó al enigmático edificio H&G, el cual, se hallaba centrado en el corazón de la ciudad.
Y es que ser la editora en jefe de la revista más adquirida de los últimos 5 años tenía sus beneficios, por lo que antes de que esta pudiese llegar a su elevador personal, su asistente se abalanzó para comentarle las actividades del día.
-Señora Granfort, para el día de hoy...
Antes de que esta pudiese continuar con su agenda, Abril elevó su mano, y luego de despojarse de sus gafas de sol, le pidió
-Antes de empezar...
La chica la conocía tan bien, de hecho llevaba tres años a su lado, y antes de que se lo pidiese, le extendió su café cargado, con solo dos terrones de azúcar, lo cual la hizo sonreír
-¿Qué haría sin ti? Ahora vamos a la oficina, me esperan.
Tomando el vaso entre sus manos, Abril le pidió avanzar, y retomando su marcha, ambas ingresaron al elevador que las llevaría hasta la planta superior.
-Los chicos necesitan verla, como sabe el número sale en dos días, y todos en la editorial andan corriendo de un lado al otro
Abriendo las puertas a su paso, Melissa la acompañó hasta la sala de juntas, en donde antes de que esta pudiese respirar, todos centraron su mirada en ella.
-Buenos días... Sé que estamos contratiempo, pero se solucionará... ahora, empecemos
Caminando hasta la enorme mesa oval, Abril le entregó sus pertenecías a Melissa, y apoyando sus manos en esta, le sonrió a su equipo de trabajo, para que la faena del día iniciara
Narrador
-Brillante como siempre
Siguiendo de cerca los pasos de Abril, Atlas se acercó a ella, y una vez que esta se detuvo, tomo sus manos entre las suyas
-¿Cuándo accederás a salir conmigo?
Abril, sin poderlo evitar, soltó un pequeño suspiro, y después de tirar de sus manos, agregó
-Sabes que eso no sucederá... Eres mi cuñado, además... Estoy muy ocupada con esta edición
Por más que ella quisiera decir que era por qué no quería, no era así, el condenado era atractivo, tanto o más que su esposo, quien después de su primera noche juntos, se marchó, y no regresó más, ni siquiera una postal envió después de tantos años.
Un poco decepcionado, al ver que Abril por más que insistía no cedía, el chico la tomó de los hombros, y luego de que ella le sonriera forzadamente, continuó
-¿Y? ¿Tu cuñado? Abril, Dante te dejó, se marchó con Erika, y no regreso más ¿Es válido aún ese matrimonio? Porque para mí no lo es.
A pesar de haber pasado un par de años desde eso, aún dolía, poco después de que Dante se marchara, ella descubrió que Erika, su exnovia, y la mujer que él amaba también se fue, al mismo país que él.
Dante, con el supuesto propósito de extender la revista. Erika, a finalizar sus estudios de medicina, lo cual solo era una mentira.
Abril, se hallaba al tanto de que estaban juntos, era solo que nadie se atrevía a decir la verdad frente a ella, porque sabían que saldría lastimada
Sintiendo molestia al escuchar el nombre de su aún esposo, Abril retomó su marcha, y escuchando como Atlas la llamaba a sus espaldas, se detuvo, exhalando el aire de golpe.
-¿Sabes que están juntos, no es así? Ayer vi una foto que postearon... No te sigas engañando, te lastimas Abril ¿Cuándo despertarás?
Con sus labios fruncidos, y sintiéndose el peor hombre del mundo al decir tal verdad, Atlas permaneció en el mismo lugar, a escasos metros de Abril quien se hallaba de espaldas con sus ojos cristalizados al escuchar esto, pero que se resistió para no llorar.
Llenando sus pulmones de aire, Abril se giró para hacerle frente, y sonriéndole amargamente, respondió
-Lo sé... Y no me estoy engañando, es solo que debo ser sabia al momento del divorcio... Esta empresa es la unión de ambas familias, y no permitiré que por nuestro matrimonio fallido, caigamos en la quiebra... Ninguna familia lo merece, ni la tuya, ni la mía
Abril dio un paso adelante, y luego de juntar sus manos frente a su cuerpo, agregó
-Tu madre, tu abuelo, y tú... Han sido muy buenos conmigo y no merecen algo así; y mi familia, sabes que nuestra vida se halla en este edificio... No puedo ser tan egoísta, y destruir todo con la disolución de las acciones
Atlas, al conocer las verdaderas razones por las que Abril aún se hallaba casada con su hermano, suspiró, y acercándose a ella, elevó su mano para llevarla a su rostro, y acariciarla
-Y te lo agradezco, pero recuerda siempre que necesites... Estaré para ti
Atlas, era el hombre de los sueños de cualquier mujer, caballeroso, apuesto, atento, y con mucho dinero; por desgracia, Abril en ese instante, lo único que deseaba era centrarse en su carrera, la cual iba creciendo como la espuma.
Sonriendo un poco incómoda por su cercanía, Abril le invito a seguir, y abordando ambos el elevador privado, este pregunto
-¿Qué harás esta noche? Un amigo de la familia tendrá su cena de compromiso, y me invitó, sabes que no salgo con nadie ahora, así que pensé en ti
Para nadie en la ciudad era un secreto que Dante había abandonado a Abril por huir con su amante, de hecho, los primeros meses de su partida todos la miraban con lástima, al ser la pobre cornuda Granfort.
Manteniendo sus manos juntas frente a su cuerpo, Abril negó de nuevo, y guiando su mano al botón del elevador, respondió
-Sabes que no puedo, no, cuando eres mi cuñado ¿Atlas cuando entenderás que entre nosotros no puede haber nada?
El chico frunció sus labios un poco triste al sentir el rechazo de la mujer que amaba de nuevo, y es que antes de que Dante y ella fuesen unidos en matrimonio, este sentía algo por Abril, por lo que presenciar esa unión dolió, pero al ver el abandono de su hermano, sus esperanzas regresaron.
Tomándola de la mano de nuevo, este intento convencerla, por lo que suplicó
-Solo esta vez... Te prometo que si veo que no te atraigo, te dejaré en paz, solo dame una oportunidad Abril, y verás que me la juego por ti
Decir que ella le era indiferente era una enorme mentira, tal vez se debía al parecido con Dante, o porque de verdad el chico era atractivo, pero Atlas le gustaba, y era eso a lo que más le huía Abril.
Ambos permanecieron en silencio unos segundos, y cuando las puertas del elevador se abrieron, esta dio un salto de fe, uno que tal vez cambiaría todo, para ambos.
Accediendo al fin a una de sus peticiones, al notar que este no se daría por vencido, Abril agitó su cabeza, y tomándola desprevenida, Atlas la abrazó de manera eufórica.
-Verás que nos divertiremos, no te arrepentirás... Salimos a las 8, es una ceremonia formal, así que ponte hermosa.
Pinchando su nariz de manera animada, Atlas salió del elevador, y dejando a Abril sumergida en sus pensamientos, esta vio como la puerta se cerró
¿Estaba bien lo que haría?
¿Salir con el chico que le atraía estando aún casada era una buena idea?
Definitivamente no, menos si este llevaba la misma sangre del hombre que amaste desde que tenías 16 años.
Abril recargó su cabeza en la helada pared del elevador, y escuchando de nuevo el pitido de este, susurro.
-¿Por qué Atlas? ¿Por qué yo? ¿Por qué eres el hermano de Dante?
Saliendo del artefacto, esta se dirigió a su oficina, y viendo como en el interior de esta se hallaba su padre, sonrió y extendió sus manos para abrazarlo.
-Justo necesitaba verte... Tenemos que hablar
Narrador
-¿Qué rayos te sucede padre? ¿Acaso has enloquecido? ¿Un hijo? Esto es algo que jamás podré aceptar
Colocándose de pie al escuchar semejante locura, Abril empezó a caminar por la extensa oficina, mientras que murmuraba por lo que exigía su padre
¿Tener un hijo de Dante?
Cuando este solo la dejó, y se marchó, después de refregarle en su cara que jamás la amaría, y que es feliz con alguien más.
Abril, aún fuera de sí, se detuvo un par de pasos lejos de su padre, y después de tragarse el dolor de jamás ser correspondida, agregó.
-Preferiría casarme con Atlas que tener un hijo de Dante, jamás podré olvidar lo que él me hizo, menos como lo hizo... Así que no me pidas humillarme a mí misma con semejante petición
Si algo sabía Granfort era que su hija era orgullosa, algo que heredó de él.
El hombre, intentando convencerla de ceder, la siguió, y una vez que llegó frente a ella la tomó de sus hombros antes de hablar.
-Abril, sabes que si no lo haces, lo que has trabajado por años, una vez que llegue el divorcio se perderá.
Ella más que nadie sabía sobre esto, de hecho por esta razón no había solicitado el divorcio por abandono aún, ya que este solo le traería problema.
-¿Y es por esto que tengo que darle un hijo? Se supone que cuando me casé con él, era para que este reclamara la herencia, no había necesidad de un descendiente.
Esto lo tenía claro su padre, pero con el fin de asegurar una unión para siempre, él, y el abuelo Hackett decidieron que era lo mejor.
-Y lo sé Abril, es solo que esto nos asegura que los Hackett, y los Granfort trabajaremos codo a codo, por el bien de ese niño, su patrimonio... Sé que odias a Dante, y hasta yo si te soy sincero, es solo que el abuelo pensó que era la mejor opción, y aunque me cueste admitirlo, así lo es.
Ni aun después de haberle explicado una a una las razones por las cuales Abril debía tener un hijo con uno de los Hackett, esta quedaba convencida de esa unión, por lo que, haciéndose a un lado, agregó
-Aun así no me parece, de igual forma no existe la posibilidad de que suceda... Dante está a millones de kilómetros, así que eso es imposible
El padre de Abril, remojó sus labios, e introdujo sus manos en los bolsillos al escuchar tales palabras, y es que había una parte que él estaba ocultando.
-Abril referente a eso... Él regresa... Dante regresará muy pronto
Sintiendo que su corazón se detenía en ese instante, Abril pestañeo un par de veces tratando de salir de la descolocación
¿Regresaba?
¿Después de tres años?
Durante los cuales ni una llamada realizó, sonriendo sin gracia, Abril, se giró sobre sus talones, y dirigiéndose a uno de los sofás que se hallaban en la oficina para tomar asiento, dijo
-¿Tendría que importarme eso? ¿Después de tres años? Ya no padre, ya yo olvidé a Dante, ahora lo que me importa se halla en este edificio, no quiero tener nada que ver con él
El señor Granfort exhaló el aire al recordar lo mal que la pasó Abril luego de su partida, lo devastada que quedó, las noches de llanto, por el abandono de su esposo, las cuales él jamás perdonaría
-¿Es por Atlas, Abril? ¿Acaso estás interesada en ese chico?
Tratando de reprimir sus sentimientos después de saber que Dante regresaría, Abril solo asintió, y viendo como su padre sonreía, respondió
-Es un buen hombre, espero que sea mejor que su hermano, de verdad siento tanto haberte atado a él, pensé que Dante era diferente, pero me equivoque.
Por más que quisiera reprocharle esto a su padre, no podía, ya que ella también estuvo de acuerdo pensando que él se podría enamorar de ella con el paso del tiempo, y no fue así.
Su padre, tomando asiento a su lado, le regaló un pequeño abrazo, y tras frotar su espalda un par de veces, preguntó
-¿Podrás soportar verlo con la doctora? ¿Resistirás ver a Dante con su amante?
La mandíbula de Abril se tensó al escuchar sobre este par, y después de asentir no muy convencida, continuó.
-Claro que si padre, ya te dije, lo olvidé... Así que ya no me importa lo que haga con su vida.
Esto era una gran mentira, en el fondo aunque no lo aceptara, ella aún amaba a Dante, era solo que el dolor, y la decepción no la dejaba aceptarlo.
Después de despedir a su padre, Abril permaneció trabajando, y cuando estuvo a punto de salir a su casa, Atlas, el hombre tan mencionado en la charla con su padre, apareció.
-¿Nos vamos? Recuerda la cena de compromiso.
Ensanchando una enorme sonrisa en sus labios, Abril asintió, y abordando cada uno de su vehículo, se marcharon a la mansión en donde se prepararon para la esperada fiesta
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-Cuando pensé que no podías ser más hermosa, te veo así
Con sus ojos iluminados, Atlas apenas notó a Abril descendiendo por las escaleras, luciendo un hermoso vestido verde, ajustado a su cuerpo; este quedó entontado, y es que Abril era una rubia platinada preciosa, ojos grandes, azules. Quien robaba los suspiros de cualquier hombre, excepto de su esposo, el cual la abandonó
Llegando al borde de la escalera, este le extendió su mano, y tomándola, él depósito, un casto beso en ella.
-Seré la envidia de toda la fiesta.
Abril, bajó su rostro un poco avergonzada por tantos cumplidos, y una vez que elevó su vista, esta conectó con la de Atlas, quien aún no creía lo que estaba sucediendo
Y es que hacía mucho que él le insistía a Abril, y ahora que al fin se le cumplió, pensó que se trataba de un sueño.
Caminando hasta la salida principal de la mansión con sumo cuidado, él no se separó de ella, y ayudándola a abordar su auto, este pregunto.
-¿Segura que no te arrepentirás? Quiero que por primera vez dejes todo atrás, que disfrutes a mi lado, sin tener el fantasma de Dante merodeando en nuestras vidas ¿Podrás Abril?
De nuevo la mención de Dante la trastocó un poco, así que haciendo un gran esfuerzo, esta negó.
-Y así será, me merezco ser feliz, llegó el momento de dejar eso atrás, y eso incluye a mi esposo
Sinceramente, Abril estaba dispuesta a darse una oportunidad en el amor, muy a pesar de Atlas, ser el hermano de Dante, lo que ella no sabía era que el destino le tenía preparado otra jugada.