Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Yo no queria enamorarme.
Yo no queria enamorarme.

Yo no queria enamorarme.

Autor: : Jess Queen.
Género: Romance
Ella es Emma una chica de 22 años que vive su vida a su antojo, no quiere pareja le gusta su libertad, hasta que conoce a Iván Y pone su viva patas para arriba. Ella juró no volver a enamorarse pero eso está a punto de cambiar.

Capítulo 1 Cap 1

Mi nombre es Emma, vivo sola en un departamento en Buenos Aires y tengo 22 años. Todo iba bien en mi vida, hasta que me despidieron de mi trabajo sin motivos, me enviaron un telegrama, me depositaron la liquidación y ahora soy una más dentro del sistema de desempleados.

Una real porquería. Pero, como todos los días me levanto de la cama con optimismo y no pierdo la esperanza de encontrar un trabajo que me salve de terminar en la calle. –ESO ESPERO-

Desayuno con café negro y salgo en busca de cualquier trabajo. Pase por varios lugares y deje mis CV y casi a las tres de la tarde volví cansada de tanto caminar, esperanzada de que alguien me dé la buena noticia de que tengo una entrevista laboral.

Me doy una ducha, me visto con ropa cómoda, pero sin perder la elegancia y salgo a caminar. Escucho música desde mis auriculares, adoro la música de los 80s me trae lindos recuerdos de cuando era muy pequeña, entonces sin darme cuenta, mi caminata por la ciudad es menos tortuosa.

AHORA ME TOCA ESPERAR A QUE ALGUIEN TENGA PIEDAD DE ESTA POBRE CHICA Y ME OFREZCA UNA ENTREVISTA.

Me encuentro una plaza, busco un lugar alejado de la gente pero donde todavía haya sol en el pasto que poco a poco deja de ser verde y ahí me siento. Me dije a mi misma que todo iba a estar bien, me doy ánimos, siempre pude salir adelante sola y esta vez no iba a ser distinto.

...

Mi mejor amiga Daniela me ofreció vivir con ella y su hermana Belén a su departamento, que queda a pocas calles de la mía, está muy preocupada y me hizo prometer que si no conseguía trabajo en los próximos días, iba a ir con ellas o de lo contrario me arrastrarían como cavernícolas para llevarme con ellas a su casa.

Son divinas, las dos son lo único que tengo en la vida, pero tienen un carácter de los mil demonios y son gemelas, así que imaginen la potencia de las dos.

Son grandes amigas, nos conocemos desde jardín de infantes y vivimos muchas cosas juntas, se puede decir que son como las hermanas que nunca tuve.

Se hizo un poco tarde, así que emprendí la vuelta a casa, me preparé la cena y un rato después me acosté. Me gusta leer un libro en la cama hasta que me gane el sueño y al otro día, sigo la misma rutina.

Pasaron varios días y no recibí ningún aviso de entrevistas, ya estoy más preocupada que antes. Se me está acabando el dinero y todavía no termina la primera quincena. Me voy a quedar sin un techo sobre mi cabeza y sin comida en mi plato.

Pensé en las chicas pero no quiero molestar a nadie con mis problemas, necesitaba una solución urgente, pero no contaba con nadie más que con Daniela y Belén, esperaba no tener que recurrir a ellas.

Es domingo, está lloviendo y es tarde. Escucho que golpean mi puerta y desde afuera escucho a las gemelas que se ríen entre ellas como tontas. Estoy jodida, me dije a mi misma así que con mi mejor cara de todo está de maravilla les abro la puerta.

Entraron después de besos y abrazos, para dejar sus paraguas en un rincón. Sus caras me resultaron algo extrañas, hasta que me di cuenta de algo, traían con ellas bolsos y valijas.

-Es hora de la mudanza, querida amiga. -Dijo Daniela, con una sonrisita victoriosa. - No conseguiste empleo, te quedaste sin fondos y en unos días tienes que dejar el departamento. No pienso dejarte vivir abajo de un puente, nosotras te vamos a cuidar. Si pensaste que no lo sabríamos, te equivocas.

Con ganas de largarme a llorar las abracé y acepté con una sonrisa triste irme con ellas. Les di las gracias y nos pusimos manos a la obra, o a la mudanza.

...

Todo pasó muy rápido, hace un mes me mudé con mis amigas, no recibí noticias de ningún trabajo y ya me sentía muy incómoda sin aportar en los gastos que compartimos, aunque todos los días salgo a buscar empleo, no sale nada.

Al volver de la caminata, ya desanimada y desesperada, limpiaba todo el departamento y lo dejaba ordenado, para cuando ellas lleguen de su trabajo no tuvieran que preocuparse de nada, incluso estrenaron la cocina cuando llegue y desde entonces me ocupo de las comidas.

Me rehúso a ser un zángano.

Dani es abogada y Belén es dueña de un centro de estética. Y yo, yo me gradué en psicología pero no ejerzo desde... Desde lo que paso con mi ex pareja.

Me sentía aburrida, nunca me gustó estar quieta y sin hacer nada. El departamento estaba impecable, las compras estaban al día, la ropa de las tres estaba lavada y planchada, las series de Netflix las vi todas y suspiro, quiero que cambie mi suerte.

Me acosté en la cama que compró Dani para mí y metimos en su habitación. Miro el techo, hastiada.

Las pocas cosas que traje de mi antiguo hogar, eran muy pocas. Ropa, calzados, plantas, algunas cosas de cocina y TV. Lo demás era de la dueña de casa. Para tratar de no pensar mucho, decidí dormir una siesta.

Horas más tarde me despierto por el ruido que hacen las dos. DORMI MÁS DE CINCO HORAS. Eso no era una siesta, fue inducirme temporalmente en coma.

Me ato el cabello con una banda elástica y descalza voy a la sala donde las dos se están bebiendo una copa de ¿Whisky?

Claro que sí, es viernes.

-Buenas noches bella durmiente. - Belén me saluda y señala la botella y el vasito disponible.

Daniela en cambio, se levanta, me toma del brazo y me sienta de golpe para quedarse de pie frente a mí con los brazos cruzados.

-¿Qué día es hoy Emma? - Seriedad, algo poco común en ella y en ese tono de voz que está usando ahora mismo.

-Viernes, 22 de mayo. ¿Pasa algo? Te ves... molesta.

Hace un pequeño asentimiento con la cabeza, busco la mirada de Belén y tiene exactamente la misma mirada que su gemela. ¿Hice algo malo?

-Viernes. ¿Y que hacíamos los viernes antes de que te conviertas en una vieja amargada?

Ay no...

-Salíamos a comer y luego a los bares, -Enumero con los dedos. - y las traía de regreso a casa sanas y salvas cuando no daban más de borrachas. Eso hacíamos os viernes y por eso decidí no hacerlo más. Tenía miedo que les de cirrosis o algo de eso.

Termino de decir y alzo ambas cejas.

Las dos entrecierran los ojos, sospechando.

-¿Por eso dejaste de salir con nosotras? - Pregunta Daniela.

-Obvio, además de que me quede sin dinero y no quería que corran con mis gastos. Y si lo que quieres esta noche es arrastrarme a eso, desde ahora te digo que...

-¡Siiii! Saldremos, te pondrás bonita y lucirás esa hermosa ropita que compramos para ti. -Señala las bolsas sobre uno de los sofás. - Es nuestra manera de agradecerte toda la ropita limpia y la deliciosa comida cacera que nos das todos los días.

Eso me cayó como una patada en el estómago. Vivo aquí, no aporto un centavo porque no tengo y ellas todavía tienen este bonito gesto conmigo.

Insistieron por una hora, pero sé que si no aceptaba iba a ser peor y terminaría yendo con ellas de todos modos, porque así son.

Unas pesadas.

Mis pesadas.

Y las amo con el alma.

Capítulo 2 capitulo 2

Sigo sin tener muchas ganas de salir pero ellas dos no entienden lo que significa la palabra NO.

Fui a arreglarme un poco y toe las bolsas con ropa que muy amablemente compraron para mí. ¡Dios mío! Esto debe valer como mínimo un testículo.

Una falda corta y ceñida de cuero, de color negro obviamente. Había también un par de bucaneras de red en el mismo color que llegaban a medio muslo, un top con pequeños bordados de calaveritas y un coqueto gorrito de lana.

Es el estilo que usaba hace tiempo y que deje de usar cuando me era más sencillo comprar la ropa de la pequeña tienda en la que me despidieron. Acompaño las prendas con mi chaqueta de cuero corta de estilo Rockero y... soy una jodida perra sexi.

No me iba a calzar con zapatos ni botas elegantes. Saque de la caja a mis bebes. Unos botines con cordones altos y con plataforma. Me maquille con tonos muy oscuros, los labios en un vino tinto y aplique rímel en mis pestañas.

Morticia 2.0 ha regresado.

Alisé mi largo cabello negro y ya estaba lista. En la sala encontré a Belén bebiendo otra copa y silbo como un obrero de construcción cuando puso sus ojos en mí.

-Nuestro bello cuervo ha vuelto al nido. Es una lástima que solo te guste ese -Señala toda mi vestimenta. - aspecto de chica ruda, serias una hermosa modelo.

-El negro es un tono alegre y que nadie te diga lo contrario. - le respondí con tono burlón y le quite su copa para darle un trago que me quemó hasta el alma. - ¿Dani ya está lista?

-Está encerrada en el baño, no se decide por cuál vestido ponerse.

Me levanto tan rápido como me senté y su gemela me desea suerte.

-Abre, llegamos tarde y si no nos vamos en cinco minutos me iré a la cama. - Amenace desde el lado de afuera.

Salió del baño y la vi con un vestido corto de color rojo, Zapatos altos y finos en color negro y un abrigo delicado a juego. Maquillada con tonos claros y su cabello rubio ondulado suelto.

-Estas preciosa amiga, pero te vas a congelar. No eres de las que soporta mucho el frio.

-Y tú te ves justo como cuando eras la Emma alegre y feliz. Te ves hermosa, amiga, es una pena que sea heterosexual, de lo contrario querría ser tu novia.

Siempre dice lo mismo, pero de lesbiana o bisexual no tiene un gramo.

-Eso no pasara en esta vida, cariño. A Morticia no le gustan las mujeres.

SONRIE, NO SE QUE BRILLA EN SUS OJOS, PERO DICE:

-Tal vez hoy conozcas a tu homero.

-¿Nos vamos o no? - Exclamo Bel, levantándose del sillón. - Quiero un trago!

¿Cuál trago? se la paso bebiendo desde que llego. Ella estaba vestida con una minifalda negra y una camiseta corta de color rosa, botas y chaqueta de cuero color beige. Las hermanitas rubias estaban muy sexis aunque de estilos diferentes. La abogada y la estilista.

-Sí, nos vamos, pero primero una selfie.

Hacía mucho tiempo que no salíamos juntas ni subíamos fotos en nuestras redes sociales.

Nos tomamos las selfies y salimos. Daniela paró un taxi y nos dirigimos al bar de siempre.

Unos minutos después entrábamos por la puerta, Dani buscaba con la mirada a sus amigos y al verlos caminamos con ella hasta su mesa. Todas nos sentamos y Belén me presento a su grupo de amigos.

-Les presento a nuestra amiga Emma, y hoy celebramos haberla sacado de la cueva donde se estuvo escondiendo por largos meses. - Dijo sonriendo. - Emma, ellos son los hermanitos Alejandro y Marcelo, él es Diego y su novia Noelia... y... ¿Dónde está Iván?

-Fue por cerveza. - Respondió quien creo que es Marcelo, Pero ahí viene. - Señaló con el dedo en dirección a la barra.

Me enderezo y veo venir al tal Iván. Una oleada de calor me recorre la espalda, siento que algo me atropella, quedo idiotizada con lo que ven mis ojos. De la nada siento que el pulso se me acelera y dios mío, es hermoso.

El chico que se acerca con una bandeja llena de botellas de cerveza es alto, guapo y candente. Luce pantalones ajustados, camiseta de banda, una chaqueta de cuero abierta y tiene el cabello rubio oscuro, -largo por lo que se ve- en un moño despreocupado, pero al que le puso mucha dedicación.

-Él es homero, deja de babear. - Belén sonríe y su hermana tiene esa picara sonrisita demoniaca.

-¡Al fin! - Dijo Alejandro, tomando una cerveza de la bandeja que fue a parar al centro de la mesa.

Me idiotice viéndolo y apuesto a que mis mejillas están rojas, porque siento un insoportable calor en ellas. Se sienta a mi lado y me sonríe.

-Iván, ella es nuestra amiga, Emma él es Iván el mejor amigo de Marcelo, conózcanse. - Nos presentó Daniela rápidamente y ambos nos saludamos de la mano y deja una cerveza en mi mano después.

-Encantado de conocerte, Emma. - Dice con voz áspera, sensual y varonil.

Me doy una cachetada mental para obligarme a hacer uso de mi cerebro y no quedarme mirándolo como idiota.

-Un placer.

Un placer visual.

Guau, no me había dado cuenta del tiempo que había pasado sin fijarme en alguien hasta ahora, literalmente no tenía tiempo para estas cosas. Sera una noche interesante.

Cuando salgo de mis pensamientos minutos después, me doy cuenta de algo. Alejandro está tocando las manos a Belén y se ríen de cada cosa que se dicen y Marcelo mira con ojitos brillosos a Daniela ¡Entonces entendí todo! Las muy malditas tienen pareja y yo no lo sabía.

- ¡Vamos a bailar chicas, dejemos a nuestros hombres hablar un rato! - Nos dijo Noelia.

Ellas tres se levantaron enseguida yo medio dudé pero me levanté y las seguí, no me iba a quedar con esos cuatro sola, ni loca.

Las tres bailaban al ritmo de la música, y yo hacia el intento de no hacer el ridículo. No me gusta este tipo de música, de hecho no lo considero música, es solo un ruido infernal que lastima mis oídos. En cuanto pude le dije a Dani que ya me di cuenta de lo que tramaba, a lo que ella respondió.

-No tengo idea de lo que estás hablando amiga. - Respondió riéndose como una loca, y después haciéndose la desentendida.

-Antes de salir de casa me dijiste algo sobre Homero y después me dijiste Morticia, y cuando vi a Iván lo volviste a mencionar, no soy idiota. Lo peor de todo es que nunca me dijiste que salías con alguien, ni Belén, ¿Los tenían escondidos? ¡Es una salida en pareja!

Se acercó más a mí para decirme al oído:

-Si te decíamos que te queríamos presentar a alguien no ibas a querer venir, y es un bombón, los dos tienen los mismos gustos y se verían muy lindos juntos. Conócelo y después agradéceme.

-Ya vamos a hablar en casa, ahora nos están mirando y creo que están por venir con nosotras.

-Sí, ahí vienen Mueve ese cuerpo, amiga, no te lo pierdas.

Marcelo tomo a Dani de la cintura, Alejandro a Belén e modo posesivo, y Diego se pegó a su novia Noelia. Cuando no vi a Iván decidí volver a la mesa, pero después de alejarme unos pocos pasos, sentí que alguien me tomó de la mano y sentí un millón de voltios correr por mi cuerpo.

- ¿Huyendo de mí, Angelito?

Capítulo 3 Capitulo 3

Me quedé congelada unos segundos sin saber bien que responder, hasta que por fin pude hablar.

-Para nada, como no te vi venir con los chicos y pensé que te habías ido, entonces quise volver a la mesa a tomar algo. -Hable demasiado de prisa. Idiota. ¿O quieres bailar?

Me saca casi dos cabezas, debe medir casi dos metros de altura.

-Te advierto que no soy muy bueno bailando... lo que sea que este sonando. -Sonrió, porque ya somos dos. - Vamos.

Nos acercamos a donde estaban mis amigas bailando con sus chicos e hice el intento de bailar sin pisar a nadie. Iván se acercó un poco más a mí y me dio muy cerca de mi oído:

-¿Por qué esa cara tan seria?

No tiene ni idea de lo que le está haciendo a mis hormonas esa voz y el cálido aliento que sale de su boca.

-Es que esta es mi cara, es así cuando no sé muy bien lo que estoy haciendo en realidad. No salgo hace mucho.

Ambos hacemos el intento de bailar pero es inútil, ni él ni yo conectamos en un solo paso.

-¿Tenías novio y no te dejaban salir?, yo estoy igual que tú, hacía años no salía con los chicos, y Marcelo insistió mucho en encontrarnos aquí. -Suelta una risita. -Y cuando te vi... entendí todo y apuesto que tú también lo hiciste. Nos quieren emparejar.

Me causó gracia y me reí, no somos niños, él y yo mirábamos a nuestros amigos, que también nos estaban viendo.

-No tengo novio y el último que tuve fue hace dos años, asique no, no tengo que pedir permiso. No salía porque siempre estaba ocupada con trabajo o simplemente me quedaba en casa. -Dejo de bailar y el también. - Sobre el intento de emparejarnos esta noche, mira, nos están mirando como ratitas de laboratorio que están usando como experimento.

Señale a las parejitas.

-Bueno, si quieren vernos tendrán que acercarse más. Vayamos tomar algo ¿Te parece?

Asentí aceptando su invitación y el volvió a agarrarme de la mano para llevarme a la barra del bar.

-Creo que aquí vamos a poder hablar más tranquilos, me miro y me mostró una hermosa y pícara sonrisa. ¿Qué quieres beber?

Mejor no le digo lo que me gustaría beber. Me siento en uno de los bancos altos de madera.

-Lo que sea que vayas a tomar tú.

Me da igual.

Se acercó más a la tabla y silbo bastante fuerte para que el chico que atiende le ponga atención.

-Dos Blue, por favor.

Nos sirven y cada uno se queda en completo silencio. Ni el avanza ni yo salgo del caos hormonal.

-Ok, me siento un poco desanimado. -Dice por fin acabando con el silencio. - Siento que no quieres estar conmigo. ¿Te hago sentir incómoda?

Joder, ¡que dice este hombre! Si es el sueño de todas las chicas con mis gustos.

-¡No! es que es la primera vez que nos vemos y no soy muy buena conociendo gente. Pero, tranquilo estoy bien y no me haces sentir incomoda.

Pero, si cachonda.

Respondí haciendo uso de todo mi autocontrol para no demostrarle nada, cuando en realidad quería hablar hasta por los codos y llenarlo de preguntas. Es demasiado, deberá ser ilegal ser tan hermoso.

-Ok, Emma. Yo si soy bueno conociendo personas, me gusta preguntar cosas para ver que tenemos en común y poder hablar de esos temas. ¿Te gustaría probar mi método? -Dijo mientras levantaba su vaso y tomaba un trago.

Que miedo, espero que no me pregunte cosas muy íntimas.

-Está bien, probemos tu método. - y bebí de mi vaso un trago largo para juntar coraje.

¡No seas cobarde! Me reprendo.

-Está bien, empecemos. Yo pregunto primero, después te toca a ti y si no queremos responder, solo bebemos un trago. ¿Bien?

Vamos a terminar muy borrachas, dijo la vocecita de mi subconsciente.

Pidió una botella de whisky y me hizo la primera pregunta.

-¿Cuántos años tienes, Emma?

Tranquilo, sencilla de responder.

-Tengo 22 años, esa fue fácil. - Le respondí.

Me mira con una intensidad que desarma, tiene los ojos más bonitos que jamás había visto en mi vida, sin mencionar lo que es su rostro. No, no puede ser tan perfecto.

-¿Cuántos años tienes, Iván?- Hice la misma pregunta y volví a sonreírle.

No demora en responder.

-Cumplo 25 el próximo viernes ¿tienes planes? Me gustaría volver a verte.

Mi corazón se acelera, quedo perpleja y e idiotizada. De repente volví a sentir calor en mi rostro, señal de que me puse roja como una manzana.-Otra vez.- Entonces y solo por nervios tomé lo que quedaba de mi vaso de whisky en dos tragos.

-Guau, con calma que esto recién empieza. Está bien... Está bien, pero no entiendo si no quisiste responder o solo querías bajarte el vaso de un tirón. -Dijo levantando una ceja.

Entonces mi vocecita hablo por mí y respondió.

-Quería bajarme el vaso. No tengo planes para el viernes y también me gustaría volver a verte, me pareces lindo.

Alza una ceja y sonríe, bebe también y se queda mirándome, poniéndome más nerviosa de lo que ya estoy.

Me puse más roja, y mi vaso seguía vacío. No puedo creer que respondí de esa manera, y cuando lo vi a la cara, él se veía sorprendido y volvió a sonreír, solo que esta vez mostrando todos sus lindos y perfectos dientes.

-Bueno, tú también eres preciosa y me hará feliz verte el día de mi cumpleaños, lo cual que me hace preguntarte ¿Por qué no tienes novio? Desde que nos sentamos varios hombres aquí te están mirando. Incluso los que están acompañados lo hacen con disimulo, y el que atiende el bar no te quita los ojos de encima, aunque yo lo mire mal, no le importa, lo hace y ya.

No me había dado cuenta de que había otros chicos mirándome, tampoco estaba atenta al chico de la barra. Me había sentado con él e ignoré a todo el mundo, toda mi atención era para Iván.

-Si no los miro, no existen. -Soy sincera. - Mi última relación duró dos años y de eso, como te dije antes, pasaron otros dos. No termino bien. El motivo por el que no tengo novio es porque pase por una relación tóxica, demandante y llena de celos y violencia. No quiero nunca más, algo así en mi vida, por lo que prefiero estar tranquila viviendo mi libertad. -Hago silencio después de eso. - Me toca preguntar.

Las preguntas se están volviendo personales así que voy a preguntar lo mismo.

-¿Cuánto hace que terminaste tu última relación?

Me quedó viendo por unos segundos y llenó nuestros vasos. Así que espere a que responda.

-No voy a mentirte, termine con mi ex novia hace unos meses, seis para ser exactos. Por eso Marcelo quería que salga un poco de mi casa y evidentemente, para que nos conociéramos.

Nuestra relación duró cuatro años, con muchas idas y venidas, pero esta vez es definitivo. Nos desgastamos y nos estábamos destruyendo los dos, por eso decidí terminar nuestra relación y estoy bien con eso, cuando un amor está muerto lo mejor es dejarlo así.

Como si estuviéramos pensando en lo mismo los dos tomamos un trago de nuestros vasos. Ya no sabía más que preguntar.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022