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Zero Feelings

Zero Feelings

Autor: : Tamy Machado
Género: Romance
Zero sabe lo que es la amistad, tiene amigos increíbles, también sabe lo que es el amor, tiene una familia que le ama con pasión, sabe de primera mano lo que es tener una buena vida, porque ya la vivió, solo que su futuro se ensombreció el día que en su hermano murió. Muchas cosas cambiaron a partir de ese instante, sus sueños, sus metas, hasta su aspecto porque el simple hecho de mirarse al espejo le causaba dolor, su reflejo es una copia exacta del suyo, ¿cómo no odiar lo que ve?, si lo único que quiere es olvidar, se siente solo, vacío e incompleto, no importa cuanta tinta ponga en su piel, siempre lucirá igual que él, no importa cuántas joyas decoren su cuerpo, siempre se verá como el, no importa cuánto intente tomar su lugar el nunca volverá. Zero ahora es el tipo duro, frio y distante que va por la vida a trompicones, de fiesta en fiesta, de chica en chica, no quiere nada serio, porque está consciente que no tiene nada para ofrecer, es solo una cascara vacía interpretando un papel ya que lo único que tiene claro es que sentir está prohibido. Brook tiene una buena vida, se puede decir que es feliz con lo que tiene, ha vivido momentos difíciles que le han enseñado a ser quien es hoy, es una chica espontánea y divertida, segura de sí misma pero irremediablemente impulsiva, no está con juegos y se toma todo muy en serio. Los chicos son un tema importante para ella, ha tenido varios en su vida, solo que ninguno como el, Niko el chico que conoció cuando tenía 15 y el que se convirtió en el modelo para su estereotipo de hombre, el problema es que ninguno parece ser como el, hasta que se topa con alguien que luce exactamente igual a Niko, solo que está cubierto de tatuajes, pircings, viste de negro todo el tiempo y además es frio como el hielo. ¿Qué pasa cuando la vida de dos personas está atadas a la vida de alguien que ya ni siquiera está? ¿Qué pasa cuando sus caminos se cruzan y ninguno de los dos está dispuesto a dar su brazo a torcer? ¿Qué pasa cuando lo único seguro es que sentir no esta permitido?

Capítulo 1 Prologo

Prologo

En los días soleados las familias deciden salir a pasear, más cuando estas familias viven cerca de la playa, en un día como ese había muchas familias en la bahía, pero una en particular parecía divertirse mucho. Eran una pareja con dos niños, que lucían exactamente iguales, eran una copia exacta el uno del otro, tan idénticos que nunca podrías diferenciarlos a simple vista.

Sus caritas de tez blanca lucían algunas pecas sobre sus narices, sus cabellos castaño oscuro, resaltaba notoriamente sobre sus cabecitas, pero lo más increíble y llamativo de estos pequeños, no solo era que lucían exactamente iguales, lo más increíble eran sus ojos. Uno era de un profundo tono azul grisáceo, que iba variando en tonalidad conforme se acercaba al iris haciéndose aún más claro el otro era de un tono verde oliva, que jugaba entre tonos miel y amarillos.

Todo el mundo siempre tenía que ver con ellos, porque bueno ya era bastante poco común ver gemelos idénticos y si estos además tenían una anomalía en sus iris que los hacia aún más especiales, llamada heterocromia.

Los pequeños se les veían correr en la orilla, iban y venían conforme el agua subía y bajaba en la arena después de que alguna ola rompiera en ella, ambos jugaban a que el agua era lava y como todo juego de niños si el agua los tocaba perdían, porque obviamente la lava quema.

Gracias a la luz del sol los ojos de los pequeños brillaban aún más y sus divertidas risas podían escucharse sobre el murmullo de las olas, cuando uno de los pequeños toma la mano del otro y echa a correr nuevamente hacia la orilla del agua donde una vez más regresan corriendo gracias a que el agua ha regresado y casi los alcanza.

Muy cerca de ellos una niña los observaba riendo, tenía un rato mirándolos ir y venir, sentía ganas de ir hasta ellos, pero se detuvo, ellos no se veían como los niños como con los que suele jugar, ya que son mayores que ella, pero por alguna razón se sentía atraída por sus risas y sus correteos.

Una vez más los vio correr directo al agua y uno de ellos grito divertido

– vamos date prisa, la lava nos alcanzara – el otro río y corrió más de prisa

Ambos se detuvieron una vez más y echaron a correr de regreso, riendo y saltando lejos del agua, finalmente la niña encuentro el valor y camino hacia ellos cuando estaban lo suficientemente lejos de la orilla

– hola, ¿Qué están haciendo? – pregunto una vez los alcanzo, ambos niños la vieron, pero solo uno de ellos sonrío ampliamente y fue el quien le respondió

– hola, estamos jugando a lava quema pies, si el agua te toca pierdes, ¿quieres jugar? – pregunto acercándose un poco más a ella con una sonrisa dulce.

Su gemelo lo observo serio y suspiro, no le agradaba mucho la idea de tener que jugar con extraños, pero no dijo nada. La pequeña los miro a ambos un instante sin fijarse mucho en ellos realmente, puso sus ojos en el agua y luego asintió, giro sus rostros para volver a mirarlos, el pequeño que la invito a jugar se acercó a ella y tomo su mano, sus ojos hacen contacto con los de él y su ceño se frunció.

De inmediato el otro gemelo hizo lo mismo, solo que su cuerpo también se tensó en respuesta por la reacción de la pequeña al ver sus ojos, mira mal a la niña que no aparta sus ojos de los de su hermano.

– Oye tus ojos – comienzo la niña, pero el otro gemelo la miro con expresión seria la interrumpió de mal humor

– ¿Qué pasa con sus ojos? Yo los veo bien – la niña se giró para comentarle la diferencia de color en ellos, pero al notar que el otro niño es exactamente igual al otro y que sus ojos también son de diferente color su boca se abrió en una gran O y susurro sorprendida

– Ustedes son iguales – el gemelo que sostiene su mano comienza a reír y le respondió divertido

– Es mi hermano gemelo y es un súper héroe – dijo señalando detrás de el con una amplia sonrisa – siempre que estés en peligro él te va a salvar – la niña desplazo sus ojos hasta el otro gemelo y lo vio aún más sorprendida, sus ojos brillando de emoción

– genial, oigan ¿Qué pasa con sus ojos, porque son de distintos colores? – les pregunto a ambos, haciendo que uno de ellos, el más serio, se tensara y la viera mal, el otro solo siguió riendo divertido, por la reacción asombrada de la niña.

– No pasa nada con nuestros ojos, están muy bien – dijo el pequeño que no paraba de mirar mal a la niña – son así de geniales gracias a mis poderes – la niña pareció sorprenderse aún más después de aquella respuesta y siguió mirándolos con muchísima atención y curiosidad, luego comienzo a reír y le respondió

– son geniales, quiero tenerlos así, ¿puedo? – Hizo una pausa para mirar sobre el hombro del gemelo que la sostenía y le hablo directamente al que dijo que tenía súper poderes – tus poderes, ¿podrían hacer que uno de mis ojos sea lila y el otro azul? – el gemelo con súper poderes frunció el ceño y negó con la cabeza, aunque ya no se sentía tan incómodo con la niña por haber dicho que quería tener los ojos como ellos.

Los niños son crueles y siempre había tenido problemas con otros niños porque se burlaban de sus ojos y los de su hermano, siempre molestaban lo molestaban, pero su gemelo era demasiado bueno y dulce con todo el mundo como para molestarse por lo que el otro, con súper poderes siempre salía en su defensa, salvándolo en varias oportunidades de chicos abusivos, aunque solo tenían 7 años ya había niños bastante crueles que les daban dolores de cabeza.

El comentario sobre tener los ojos como ellos, hizo más aceptable a la niña y menos irritante para él, pero no dejaba de molestarle como los miraba

– No puedes, además no quiero hacerlo – le respondió finalmente el niño para después echar a correr lejos hacia la orilla para continuar jugando.

La niña sonrío con tristeza, pero el otro gemelo que se mantuvo al margen de la conversación le sonrió ampliamente y con dulzura y amabilidad le dijo

– Vamos a jugar – tiro de ella y ambos corrieron siguiendo al otro gemelo que al verlos juntos suspiro malhumorado.

Su hermano era demasiado bueno con todo el mundo y siempre le disgustaba que fuera así, pero lo amaba más que nada en el mundo y jamás lo dejaría solo.

Después de algunos minutos jugando los tres, la niña volvió insistir en el tema de los poderes, abordando al gemelo súper héroe

– ¿Cómo hiciste para tener tus poderes? – pregunto una vez más frunciendo el ceño.

– Es un secreto y no voy a decírtelo – le espeto de mal humor

La niña lo vio un instante mientras sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, su hermano se acerca a ella y susurro con voz dulce

– oye no llores, no puede contarte el secreto es todo – el gemelo miro serio a su hermano que suspiro y puso sus ojos en blanco, estaba claramente molesto con la niña por insistir en tener los ojos como él y su gemelo.

– ¿Por qué eres así, solo quiero tener súper poderes y ser tan genial como ustedes? – dijo con lágrimas corriendo por sus mejillas sin control, la niña los miro a ambos y sin decir nada más se dio la vuelta y echo a correr lejos de ellos, hacia donde estaban sus padres.

– Las niñas son muchos problemas – comento el gemelo súper héroe, el otro río simplemente y se alejó de su hermano dejándolo solo.

Suspiro porque sabía que, aunque no se lo haya dicho y le sonrió se había enojado con él por tratar a la niña así, cuando se giró para seguirle su hermano ya estaba sentado en la arena jugando con un cubo intentando hacer un castillo de arena.

– ¿Qué tienes? – pregunto jugueteando con un rastrillo al acercarse y tumbarse junto a el

– No tenías que hablarle así, es más pequeña que nosotros, no lo entiende – le reprendió, el otro giro sus ojos con molestia mientras él su gemelo continuo – mama te ha dicho muchas veces que debes ser bueno con otros niños

– esa niña era una molestia quería tener los ojos como nosotros – le espeto aún más molesto, no entendía porque su hermano siempre defendía a los demás cuando claramente era el, el más afectado.

– prometiste que la salvarías si se metía en problemas, eres el mejor súper héroe que existe – le dijo el otro mirándolo aun serio, el pequeño suspiro y desvío sus ojos.

No había forma ni manera, su gemelo siempre intentaría cuidar a todo el mundo como el trataba de cuidar de él, no entendía porque siempre salía a ayudar o defender a otros niños, muchos de los cuales siempre lo molestaban.

– vamos a jugar a otra cosa ¿quieres? – pregunto desviando su atención y tratando de convencer a su gemelo, que finalmente asiento.

Ambos niños jugaron durante aproximadamente una hora con un balón de futbol cerca de donde sus padres conversaban animadamente, cuando el niño con súper poderes pateo el balón con mucha fuerza, arrojándola lejos, ambos deciden ir por él, de camino vuelven a toparse con la niña.

Esta vez estaba agachada frente una medusa en la orilla, de sus ojos caían lágrimas como si de una cascada se tratara, el gemelo dulce en cuanto la vio corrió hasta ella y vio al animal delante de ella con cierto asco

– ¿oye que te pasa? – pregunto con dulzura, entre gimoteos y enormes lagrimas rodando por sus mejillas la niña lo vio y al reconocerle se lanzó sobre su cuello rodeándolo con sus bracitos, el otro gemelo vio la escena con molestia y comienzo a impacientarse

– La m–medusa no puede volver al agua – dijo entre sollozos

– Esa cosa babieca y desagradable de allí – señalo el gemelo que siguió de pie detrás de ellos, mirando al animal con repulsión

La niña lo fulmino con la mirada, mientras se separaba de su hermano y le espeto

– No le digas así, se llama medusa y seguro tiene a su mamita por allí buscándole – dijo con el ceño fruncido señalando hacia al mar, una vez más comienzo a llorar desconsolada y es su hermano hizo cargo a partir de ese instante

– ¿Por qué no la ayudas? – pregunto sonriéndole

– no tengo súper poderes como tu hermano, ¿Cómo podría hacerlo? – Se lamentó la pequeña aun con lágrimas descendiendo de sus lindos ojos – además si la toco me dolerá – concluyo confundiendo un poco a los gemelos.

– ¿Cómo que va a dolerte? – pregunta el súper héroe

– Si las tocas te duele, no puedo simplemente tomarla con mis manos y dejarla en el agua – explico una vez más mirándolos como si fuera la cosa más obvia del universo

– Ya no llores, encontraremos la manera de ayudarla – comento el hermano dulce mientras intentaba limpiar las lágrimas de la niña – recuerda mi gemelo es súper héroe – la niña observo al otro chico que la veía mal y este suspiro, se giró y sin decir nada simplemente se alejó.

La niña lo vio llegar hasta donde horas antes los niños habían estado jugando con la arena haciendo castillos, lo vio tomar el cubo y una palita plástica, regreso hasta ellos con ambas cosas en la mano y los observo un instante a ambos antes de continuar.

Paso junto a ellos con expresión seria, se agacho frente a la medusa y con sumo cuidado comienzo a empujarla dentro del cubo, bajo la atenta y curiosa mirada de la niña que lo observaba fascina hacer el rescate. Pero en cuanto vio que la medusa no era fácil de manejar y el niño la empujaba con mucha más fuerza le espeto

– ¿Qué haces? – el gemelo la vio mal y le respondió malhumorado

– Ayudarla – esta vez colocando el cubo más cerca empujando de ambos lados para logra meterla dentro.

De sus labios se desprendió una enorme sonrisa de suficiencia, al lograr su cometido y se giró para ver a su hermano, que sonreía justo igual que él, orgulloso de su hermano y luego a la niña que le observaba. Después de unos segundos, le tiendo el cubo a la niña que lo tomo con muchísimo entusiasmo

– ten, es tu amiga ¿no? – dijo aun sonriendo y la niña asintió emocionada. Se pusieron en pie y caminaron juntos hacia la orilla del agua

– salvémosla juntos – esta vez fue el otro gemelo que comento sonriendo

El agua cubría sus tobillos mientras los tres pequeños metían el cubo en el agua y dejaban salir a la medusa, que evidentemente desciendo en el agua hasta tocar el fondo, los niños inocentes de todo sonrieron pensando que habían logrado su misión y habían salvado la vida de la medusa.

La niña, emocionada y feliz de haber podido ayudar a la criatura se giró hacia el gemelo con súper poderes y con la sonrisa más dulce y amigable que había visto en toda su vida, se lanzó contra el abrazándolo y repitió una y otra vez lo mismo en un tono chillón

– gracias, gracias, gracias eres el mejor súper héroe de todo el mundo – él pequeño se tambaleo un poco con la fuerza del impacto y tropiezo con sus propios pies cayendo al agua con la niña sobre él.

Los tres comenzaron a reír mientras el agua empapaba a la pequeña y al gemelo súper héroe, la niña se separó de él después de un momento limpiando el agua de su rostro, con una enorme sonrisa y ojos brillantes le dijo divertida

– Eres increíble – el gemelo sonrío con suficiencia sintiéndose el chico más genial del mundo.

El resto del día los tres pequeños jugaron entre ellos, rieron, saltaron, corrieron, se persiguieron de un lado a otro hasta que finalmente cuando ya el sol caía en el horizonte se escuchó la voz de una mujer llamando a la niña

– OYE BROOK HORA DE IRNOS DILE ADIOS A TUS AMIGOS – la niña se giró para ver a los gemelos y sonreírles

– Tengo que irme, pero estaré unos días más aquí, quizás podríamos jugar mañana – dijo entusiasmada a ambos hermanos, que sonreían ampliamente – por cierto, me llamo Brooklyn, pero pueden decirme Brook – comenta con esa sonrisa que no ha desapareció de sus labios después que los gemelos la ayudaron con la medusa

– yo soy Nikolas, pero puedes decirme Niko y él es Zero – dijo señalando a su gemelo, la niña los vio un instante antes volver a sonreír

– Zero me gustaría tener algún día súper poderes como tú y poder hacer todas las cosas increíbles que puedes hacer – el niño se ruborizo un poco y asintió antes de agregar divertido

– No lo creo Brook, esto es solo de gemelos – comento riendo, su hermano Nico se acercó a ella y dejo un beso sobre su mejilla

– no lo olvides Brook, siempre que tengas problemas Zero te salvara, siempre lo hace conmigo – la niña asintió riendo, feliz de poder contar con la ayuda de un súper héroe como Zero.

Se giró y echo a correr una vez más hacia sus padres, diciéndoles adiós con la mano y con una enorme sonrisa en los labios, que la esperan a unos cuantos metros de distancia, de donde ellos jugaban.

Días como ese en que la vida o ese ser poderoso que todo lo puede o quizás simplemente el destino, se encapricha por juntar el camino de tres pequeños que no tienen idea de que esta será el primer encuentro y el inicio de una historia que los marcara la vida entera y que los hará sentir intensamente.

Capítulo 2 El vacío de la partida

Zero.

Luces.

Ruido.

Humo.

Rock.

Cervezas.

Y una chica sobre mí, moviéndose al ritmo trepidante de la batería que suena en el fondo, sus manos acariciando mi nuca, sus piernas a los costados de las mías y su boca devorando la mía, con pasión y deseo, un deseo que me encantaría compartir con ella, pero no es lo que pasa, aunque así la beso de vuelta tratando de que eso crea.

– Oye Z que dejes para los demás hombres, que te las llevas todas – dice al otro lado de la mesa Kyle mi mejor amigo mientras deja sobre la mesa una botella de cerveza vacía

– No molestes – le espeto tomando del cuello a la chica y besándolo sin apartar los ojos de él que me ve divertido.

– Lily va echar espuma por la boca en cuanto llegue y te encuentre con ella así – pongo mis ojos en blanco al escuchar el nombre de la pelirroja, que no para de pelearme cada vez que me ve con otra chica que no sea ella.

– Que lo supere, no tenemos nada – respondo apartando a la morena que me besa como si su vida dependiera de ellos – luego seguimos ¿sí? – comento dejando un beso rápido sobre sus labios, ella sonríe con picardía y se levanta, me guiña un ojo y se aleja dejándome en la mesa con mis amigos.

– ¿a qué hora es el toque?, viene como retrasada ¿no? – pregunto mirando fijo a Thomas que exhala una bocana de humo.

– dijo que estaría aquí antes de las 8, debe estar por llegar

– ¿Qué mierda anda haciendo ahora? – pregunto con algo de curiosidad, mis amigos se encogen de hombros y vuelvo a la posición inicial en la que estaba, recostado sobre el espaldar del sillón.

Estamos en uno de los bares más importantes de New York, hoy la banda a la que pertenecía tocara aquí, y Lily es la puta guitarrista, una amiga de mi infancia y está llegando tarde, no tengo idea de por qué y tampoco es que me interese mucho pero, en fin me levanto para perderme un rato entre la multitud. Es viernes y como todos los viernes en mi vida desde hace casi cuatro años es día de volverme mierda y perderme en los placeres mundanos de la vida, solo con el simple propósito de no tener que lidiar con mis demonios.

Si tengo que hablar de mí, solo debo decir que a donde llego causo cierta sensación, al menos con las chicas, ellas siempre están detrás de mí, facilitándomelo todo, solo tengo que escoger con quien pasar la noche y hundirme entre sus piernas hasta quedar hasta la puta madre y dormirme.

No me gusta llamar la atención, nunca me ha gustado, ese era el trabajo de Niko, mi hermano gemelo, pensar en el causa que una puntada de dolor se entremezcle con la apabullante y cruel culpa que siento desde el día en que murió y la sombra que no deja de perseguirme para torturarme a diario se burla de mí y mi miseria silenciosa y solitaria. Alejo el pensamiento lo más que puedo, de regreso al agujero oscuro que son mis pensamientos, no es el momento de auto flagelarme, es viernes y como tal es momento de olvidarme de todo, me acerco a la barra y pido otra cerveza.

– Hola guapo – dice una sexy voz a mi lado, me giro para buscar a la dueña de dicha voz y sin más mis labios se curvan en una sonrisa, mierda esta mujer lleva tan poca ropa que no tengo si quiera que intentar imaginar lo que hay debajo.

– Hola – la saludo tomando un trago de mi bebida

– ¿eres Z verdad? – pregunta con picardía, confirmando lo antes dicho, lo ponen demasiado fácil y todos me conocen

– eso creo, pero ¿Quién pregunta? – digo mirándola serio, ella se fija en mis ojos y su ceño se frunce, había estado tan ocupada devorando mi cuerpo que ni siquiera se había percatado del rasgo más característico de mi rostro.

– wow, lindos ojos – comenta sorprendida, cosa que simplemente me hace ponerlos en blanco, odio que la gente los mire, odio que la gente me hable de ellos o por causa de ellos.

– si no tienes nada más importante o ingenioso que decir que no sea adular mis putos ojos, me retiro – digo pasando por su lado, pero su mano se cierra sobre mi antebrazo y me detengo

– No te vayas, lo siento, no sabía que no te gustaban – se disculpa de inmediato, me giro para verla y elevo una de mis cejas en su dirección

– ¿Qué es lo que sientes? – ella desvía sus ojos nerviosa y suspiro.

Este es el problema con algunas chicas, creen que pueden venir acercarse a mí, coquetear un poco y que ya me tienen donde quieren, si puedo darme el lujo de escoger quién demonios terminara en mi cama, también puedo darme el lujo de rechazarlas si no son lo que busco y esta no es muy diferente del resto de las que están aquí, al menos hoy quería llevarme a una chica a la cama que me diera tema de conversación, que se hiciera un poco la difícil quizás.

– pues que te he dicho que tienes lindos ojos, imagino que estas hasta la madre de escuchar eso, soy Tiffani – dice tendiendo su mano en mi dirección, la estrecho sin decir nada y ella continua – ¿estás solo? – pregunta removiéndose un poco en la silla y abriendo ligeramente sus piernas, para luego volver a cruzarlas, cosa que no me pasa desapercibida en lo absoluto.

– siempre estoy solo – respondo, doy otro trago a la cerveza y la observo serio – hagamos esto es simple ¿sí?, porque honestamente no estoy de humor hoy como para estarme con rodeos o juegos, seré claro contigo, si quieres estar conmigo es fácil, no esperes nada de mí, es solo follar, no preguntes, no indagues, no te creas importante o especial porque ninguna lo es – en cuanto termino de soltar mis retahíla la chica me mira sorprendida y luego ríe con nerviosismo

– ¿esto es lo que les dices a todas las chicas antes de llevártelas a la cama? – sonrió con arrogancia

– esto es lo que le digo a las chicas que no quiero llevarme a la cama porque lo ponen demasiado fácil, pero si es lo que quieres – hago una pausa y coloco una de mis manos sobre su muslo, justo en la parte interna del mismo y comienzo a subir mi mano con lentitud, su cuerpo se tensa y de inmediato muerde sus labios, sonrió de lado, lo que dije demasiado fácil – ¿quieres o no? – la chica jadea y mi sonrisa se ensancha, busca mis ojos y asiente.

Suspiro, separo mi mano de su pierna y me acerco a su oído, inhalo profundamente solo para tentarla y susurro

– Nos vemos después del toque – hago una pausa y exhalo en su oído – si me encuentras – dejo un beso sobre su lóbulo y me giro para irme, sin agregar nada más.

Si sé que soy un bastardo por calentarla y dejarla así, pero ella ha sido la que me ínsito hacerlo, yo solo fui por una cerveza. Estaba muy tranquilo allí y pues no he podido evitarlo. Sé que esto no se ve bien y estoy seguro que si Niko me viera justo ahora me reprocharía por mi comportamiento y por como la he tratado, pero venga algunas chicas – por no decir que todas – no se respetan ni un poco y esto es lo que se ganan, pero a la mierda él no está, ni nunca estará otra vez y desde donde esta tampoco puede decirme nada, así que simplemente toca seguir.

Otra punzada se instala en mi pecho con el pensamiento y la certeza de ausencia, aprieto con más fuerza la botella en mi mano, tratando de olvidar una vez más el inoportuno recuerdo de mi gemelo, cuando alcanzo una vez más la mesa donde están mis amigos, todos ríen mientras una pelirroja con risos y llena de tatuajes comenta cosas riendo.

– Zero estás aquí – dice emocionada, poniéndose en pie y lanzándose sobre mí, rodea sus brazos alrededor mi cuello y deja un sonoro beso en mi mejilla

– ¿Qué hay Lilly, porque has llegado tan tarde? – ella me libera y pone los ojos en blanco

– No empieces Zero – comenta con fastidio – el auto ha estado fallando – dice sin más y Charlie agrega divertido

– ¿O has estado follando en el auto? – todos ríen, incluyéndome ella le lanza una servilleta que acaba de hacer una bola y luego le saca el dedo medio, colocando sus manos sobre su caderas y mirándolos a todos

– deberíamos ir alistarnos este toque es importante – comenta una vez más divertida ignorando el comentario de nuestro amigo.

– Vayan ya iré yo más tarde a ayudarles un poco, saldré a fumarme un cigarrillo – digo haciendo señas hacia afuera.

Me giro y camino hasta la puerta del local, sin esperar que alguno de ellos responda, pasó junto a un grupo de chicas que cuchichea al verme y rio negando con la cabeza porque en serio no entiendo que ven en un tipo como yo. Entiendo que soy guapo, porque lo soy y siempre lo he sido, eso no es ninguna novedad, quizás lo que me hace resaltar es mi aspecto, los tatuajes, los piercings porque dudo que m actitud sea lo que les gusta.

Soy un puto grano en el culo, no soy dulce, gentil o cariñoso, de hecho ni si quiera es que sea amable con ellas, pero pareciera que les encanta este aspecto de tipo rudo y desinteresado, en fin son cosas que nunca podre entender de las mujeres.

La verdad no siempre fui así, o bueno si hay mucho de eso que dije en mí desde siempre, solo que después del accidente de mis hermanos todo la gentileza o alegría que había en mi quedo en el pasado y hoy solo soy esto. Enciendo el cigarrillo una vez estoy afuera y suelto una bocanada de humo al cielo, la noche es fría como siempre y la calle está bastante sola para ser tan temprano, pero se debe a que todo el mundo ya está dentro.

Las risas de unas chicas me hace girar hacia la izquierda, donde una morena camina hacia mi riendo junto a un grupo de amigos, no lucen como las típicas chicas que vienen a lugares así, al menos no dos de ellos, lucen demasiado niños y buenos para ser más específicos, la morena ríe a carcajadas una vez más y me fijo en ella detenidamente, sonrió porque la conozco y vaya si lo hago.

Tiene un muy bonito cuerpo, no, no solo bonito, es jodidamente sexy, curvas pronunciadas, piernas largas aunque no es muy alta, su pechos sobresalen ligeramente en el escote de su blusa transparente y el pantalón se ajusta perfectamente a sus contorneadas piernas, su cabello rubio cae en ondas despreocupadamente alrededor de su lindo e inocente rostro.

– Zero – dice al verme saludándome desde la distancia, la saludo con un gesto de cabeza antes de verla entrar dentro del local con su amiga y el otro tipo que me ve mal antes de perderse tras la puerta.

Ella va a la misma universidad que yo y hemos coincidido quizás en un par de clases, muchas veces he deseado follarla porque honestamente es muy bonita, pero se cree demasiado y no me molestare en perseguirla.

Termino con el cigarrillo y regreso para ayudar a los de la banda con los equipos y los instrumentos, de camino a la parte de atrás del escenario me topo con la morena con la que me besaba hace un rato, se acerca a mi con picardía y rodea sus brazos en mi cuello

– despues del toque iremos a tu casa ¿no? – pregunta rosando su lengua despues de preguntar sobre mi lóbulo.

– puede – respondo, tomándola de la cintura y empujándola un poco para continuar con mi camino – antes tendras que encontrarme – susurro para mi mismo, consciente que ella no puede escucharme ya.

– Kyle conecta el amplificador a la guitarra por favor – escucho la voz de Lily muy cerca de donde estoy cuando corro la pesada cortina que da tras el escenario.

– listo, solo falta colocar los platillos y ajustar el bajo por alla – dice señalando a mi espalda – ¿subiras al escenario como en los viejos tiempo? – pregunta al verme acercarme a la batería para colocar los platillos y ajustarlos

– no y no insistas, esta es su presentación no la mia – respondo con fastidio, el suspira y niega con la cabeza

– no entiendo hasta cuando vas a seguir haciéndote esto Z, no tiene caso ¿sabes? – comenta mirándome con preocupación, desvio la mirada y me encojo de hombro

– olvídalo Kyle no seas pesado – digo mirándolo mal él sonríe con pesar y susurra

– Niko no está pero tu si y estás perdiéndote la vida solo por creer que – pero no lo dejo terminar cuando me giro y lo empujo

– cierra la boca, no tienes ni puta idea de lo que pasa en la vida así que no seas una puta molestia y ve hacer lo que se supone que viniste hacer – le espeto muy pegado a su rostro, el me ve serio desafiándome con la mirada, luego suspira y niega con la cabeza

– Eres un imbécil Zero, no me cansare de decirlo – pasa junto a mí y toma el bajo para comenzar hacer las pruebas de sonido.

Lily se acerca a mí y me mira con preocupación

– ¿estás bien?

– Sí, tranquila – le espeto sin mirarla, sintiendo que el dolor en mi pecho se trasforma en frustración.

– Zero sabes que

– Estoy bien Lily no empieces tú también – le espeto irritado apartándome de ellos y dejándolos solos en el escenario, donde ellos continúan con los últimos ajustes para empezar el toque.

Pensar en mi gemelo siempre causa esa sensación de vacío en mi pecho, pero que otros lo nombren o hablen de el cerca de mí para reprocharme sobre la forma en que decidí vivir mi vida, simplemente me descontrola, no tenerlo conmigo simplemente me descompleto, la frustración, la soledad y la sensación de vacío son una constante en mi agonizante día a día, Niko se llevó con el todo el sentido, todo lo importante y dejo en su lugar un enorme y absoluto vacío que hasta ahora no he logrado llenar con nada.

Capítulo 3 Un confuso encuentro

Brook.

Estar aquí se siente extraño, después de todo pensé que nunca vendría, estudiar en esta prestigiosa universidad es todo un orgullo para mis padres y un gran logro también, porque convencerme para que viniera no fue sencillo, dejar mi hogar no fue una decisión fácil. Mama quería que viniera, pero también se lo sola que se sentirá a partir de ahora y papa no es que este mucho en casa.

Pero ellos insistieron tanto que lograron convencerme y eme aquí, miro a mi alrededor en busca de alguna cara conocida porque si, en este campus estudian varios de mis amigos, dos de ellos para ser más específicos y algunos conocidos, así que no seré la completa desconocida, además tampoco iniciare en el primer semestre como el resto ya que solo he sido transferida.

– Ese sexy y lindo culo lo conozco – escucho la voz picara de mi mejor amiga y comienzo a reír

– Sarah por dios todo el mundo te escucha – digo al verla acercarse a mí en su típico atuendo de un lunes por la mañana, es decir perfecto.

Sarah creció conmigo y desde muy pequeñas fue, diferente, siempre quiso sobresalir y resaltar, tiene unos preciosos ojos claros, cabello rubio ondulado, labios súper carnosos y una silueta bastante proporcional, a diferencia de mí que quizás lo más llamativo sean mis grandes ojos y mis pobladas cejas.

No tengo grandes atributos como ella, pero si una avasalladora personalidad, soy espontanea, directa y debo decirlo, terca como nadie, razón por la que estoy iniciando aquí un año tarde.

– bien, ahora que estas aquí no podemos perder tiempo, tengo mucho que mostrarte, aunque ya sabes casi todo, porque bueno te he hablado muchísimo de ello ¿no? – comenta divertida hablando sin parar, ah esa es otra característica de Sarah, nunca se calla.

– Si, vamos por un café necesito uno con urgencia – comento mirando mi reloj

– ok, ok primero un café – dice deteniéndose y sonriendo con picardía – ¿Por qué demonios él tiene que lucir así de bien, siempre sin importar que? – pregunta repentinamente señalando a alguien a su derecha.

En cuanto giro para ver de quien se trata me detengo en seco, esa es una cara conocida, Sarah continúa hablando sin parar acerca de que es imposible que sea uno de los chicos más guapos del campus y que justamente él tenga esa personalidad de mierda.

Comienzo andar hacia el chico sin prestar una pisca de atención a lo que dice mi mejor amiga ni cuando me llama, mientras me acerco a él, mi corazón comienza a latir con rapidez, nunca imagine conseguirme con el aquí, aunque luce completamente diferente a la última vez que lo vi hace seis años, pero en definitiva es el, no podría olvidar al chico que se convirtió en mi estándar para conseguir chicos.

– ¿Niko? – susurro una vez estoy a algunos pasos de distancia, el chico que creo que es el amor de mi vida se detiene de golpe y se tensa.

Camino para colocarme frente a él y una vez más me quedo de una pieza, este es el chico que conocí hace seis años, solo que esta vez lleva, tatuajes, muchos a decir verdad incluso en su rostro tiene uno, ese llama mi atención es un pequeño número dos en romano, sus ojos tal cual los recuerdo, sonrió al verlo y suspiro como tonta

– ¿Cómo me llamaste? – me espeta y algo falla en el momento.

Aunque es muy similar a la voz que recuerdo, esta es más ronca y está cargada de enojo, sus ojos se achican y me ve mal, el chico dulce, atento y cariñoso de hace seis años no es este chico frio que me mira con desprecio.

– eres Niko ¿verdad? – pregunto dudando de lo que veo, pero no estoy loca ni drogada por lo que este tiene que ser Niko.

– No – responde secamente y me sobresalto un poco por la brusquedad.

– Brook que demonios estás haciendo – es Sarah que se ha acercado a nosotras – hola Z, ¿cómo estás? – saluda al chico y frunzo el ceño al escuchar el nombre.

El aludido ignora por completo el saludo de mi amiga y me mira con desprecio antes de pasar entre nosotras sin decir una palabra más y dejarnos solas

– insisto no existe que sea así de sexy y sea una mierda de persona, en fin, ¿exactamente de donde lo conoces? – pregunta con curiosidad, mientras veo como el chico tatuado se aleja de nosotras y más adelante dos chicos igual de tatuados que él se acercan y lo saludan.

– creo que acabo de confundirlo con alguien más – susurro, mi mejor amiga ríe y me espeta

– confundir a Zero Evans con alguien más es muy improbable amiga, ese chico es inconfundible y no lo digo solo por su aspecto, conozco pocas personas con su temperamento y ese carácter de mierda que tiene

– ¿Quién tiene un carácter de mierda? – la inconfundible voz de Jack me hace olvidar por un instante a Niko o bueno a Z y me lanzo sobre el al verlo – yo también estoy feliz de verte Brooklyn pero podrías soltarme, arruinas mi imagen – comenta divertido mientras yo rio y lo libero – contigo soy todo un peluche pero aquí

– Eres un don juan y ella lo sabe así que no finjas – agrega Sarah riendo y me uno a ella

– Cuando quieras puedes irte a la mierda Sarah – le espeta mi querido Jack.

Él es otro amigo de mi infancia y mi primer crush, pero justo ahora es solo mi mejor amigo. Los veo a ambos un instante y ellos sonríen alegremente

– En serio me alegro que estés aquí – susurra Jack sonriendo, acercándose a mí y abrazándome con fuerza.

– También yo – dice Sarah envolviéndonos a ambos en un cálido y apretado abrazo que nos hace reír – vayamos por ese café para que Brook no ande como un personaje de the walking dead todo el día – agrega al soltarnos.

Mientras caminamos a la cafetería no paro de pensar en el chico de hace un rato, es idéntico a Niko, si no fuera por los tatuajes, los piercings y toda esa mala actitud podría decir que es el. Suspiro recordando al chico más simpático, guapo y sexy que alguna vez he conocido, ese que se convirtió solo con algunas palabras en el chico perfecto, sé que suena tonto, pero en serio gracias a él, a su dulzura y esa forma tan linda de tratarme fue que fije mis estándares para conseguir chicos, no es que tenga una larga lista, pero puedo decir que en su mayoría han sido chicos dulces, cariñosos y divertidos, aunque ninguno se acerca a Niko.

Porque él era súper lindo, con ese porte despreocupado pero a la vez elegante, con ese tipo de sonrisa que ilumina tu día con solo verla y sus ojos al igual que los ojos del chico de hace un rato eran de diferentes colores, rasgo que solo lo hacía resaltar aún más. Sin querer me pierdo en el recuerdo de cuando nos conocimos.

Eran las 11:45 am, tenía que pasar por mi hermanito, Connor a la escuela, era el último día de clases y estaba en esa fiesta, de fin de curso, mama no podía pasar por él porque estaba recogiendo algunos planos en el lugar donde trabajaba.

Cuando llegue el lugar estaba desierto, era la única allí frente al kínder por lo que simplemente saque mi iPod y empecé a escuchar música, recuerdo que estaba escuchando Bruno Mars cuando un auto negro deportivo estaciono muy cerca de donde estaba de pie.

De el bajo este chico alto, musculoso, sexy, con ese porte de modelo de revista que me dejo embelesada mirándolo, sin si quiera notarme se recostó del auto y saco su teléfono, estuvo algunos minutos concentrado en él y luego giro su rostro para verme, sentí como los colores subieron a mis mejillas y desvié la mirada de él.

Lo escuche reír suavemente y pensé que era la risa más encantadora que había escuchado alguna vez en un chico, al cabo de algunos minutos en los que nos dedicamos miradas para nada furtivas, él se levantó y se acercó a mí.

– Hola – me saludo colocándose cerca de mí, quite mis audífonos y sonreí con timidez, nunca me había abordado un chico como el en mi vida.

– Hola – el rio una vez más y con esa sexy y ronca voz volvió a hablarme

– ¿Qué escuchas? – pregunto con dulzura, dude un instante y le tendí el auricular, riendo se acercó más a mí y lo coloco en su oído, su cercanía acelero mi corazón – este tema es muy bueno, tienes buen gusto para la música – agrego, después de unos segundos de haber estado escuchando.

Quito sus gafas de sol y justo en ese instante pensé, en que este chico tendría que ser el padre de todos mis ojos, sus ojos eran tan hermosos pero tan diferentes entre sí que no pude evitar el gesto de mi boca abrirse por la sorpresa.

El al verme rio una vez más y tendió su mano para que la sujetara, aletargada por lo que veía demore algunos segundos en responder al saludo lo que provoco que volviera a reír.

– soy Niko, mucho gusto – volvió hablar lo que realmente me hizo reaccionar y riendo con nerviosismo tome su mano y con eso selle nuestro pacto.

Un pacto del que solo yo tenía conocimiento pero me valía, este chico seria mi amor platónico y el padre de mis hijos algún día.

– Brooklyn – susurre, el sonrió y ladeo su rostro divertido

– ¿Cómo la ciudad? – esta vez fui yo la que rio

– si, como la ciudad – el vuelve a reír y yo hice una pausa para suspirar – es una larga historia, bueno, no realmente es muy corta allí me hicieron mis padres – solté con nerviosismo haciendo que más risas salieran de sus labios y sus facciones se dulcificaran aún más – lo siento, eso fue raro – agregue rápidamente tratando de enmendar mi error pero él seguía riendo con dulzura

– Tranquila, está bien he visto y escuchado cosas más raras – comenta divertido – ¿esperas a alguien? – pregunta después de unos segundos y noto que nuestras manos aun están unidas y se debe a que yo no he soltado la suya, con rapidez la suelto y el vuelve a reír.

– Eh, bueno, si – agrego más nerviosa de lo que jamás había estado en mi vida – a mi hermanito – agrego una vez y el ríe metiendo sus manos en los bolsillos de su ajustado jean, que por cierto le quedaba de muerte lenta.

– yo vine por mi hermana, está en tercero – comenta sonriendo viendo el edificio delante de nosotros y un brillo hermoso adorna aún más esos ojos que me tienen hipnotizada.

– Ya – comento sin saber que decir y el vuelve a reír, en ese momento un timbre inunda el silencio y la puerta de el frente se abre y un montón de niños salen corriendo por ellas.

El posa su vista hacia allí y yo solo puedo mirarlo como una idiota, sus rasgos masculinos tan definidos, su mandíbula cuadrada, sin ningún rastro de vellos, su cabello perfectamente arreglado, sus pobladas cejas, tener hijos con esos ojos debe ser un gran acontecimiento, pienso cuando una voz aguda grita mi nombre.

– Brooklyn – y algo pequeño pero fuerte choca contra mis piernas, desvió la mirada de Niko para mirar hacia abajo donde el pequeño monstruo al que llamo hermano esta abrazándome.

– Hola monstruito – lo saludo despeinando su cabello negro, el ríe y se gira para ver a una niña que corre hacia nosotros pero esta da un gran salto y es atrapada por Niko en el aire.

– HERMANITOOO REGRESASTE – grita entusiasmada la niña rodeando el cuello de Niko y riendo mientras este gira sobre sí mismo

– Hola princesita – le saluda con dulzura abrazándola con fuerza – ¿Qué tal la escuela?

– ultimo día de clases hoy empiezan las naciones me llevaras a ese parque del que venimos hablando hace unos días ¿verdad? – pregunta mientras Connor ríe a mi lado y le dice divertido

– Ash, no seas escandalosa la señorita García te ha dicho como un millón de veces que no debes estar gritando – la niña posa sus ojos azules en mi hermano y lo ve mal

– no estoy gritando Connor solo saludaba con emoción a mi hermano – y Niko comienza a reír

– princesita el campeón de allí tiene razón, gritaste – la niña mira mal a su hermano y le espeta molesta

– bien aquí vamos otra vez con eso de que entre chicos se apoyan ¿no? – Niko ríe y se encoge de hombros

– La verdad es que estabas haciéndolo – Niko se gira para verme y me guiña un ojo

– ¿Ash nos veremos durante el verano verdad? – pregunta Connor con ilusión mientras Niko la deja en el suelo, ella se acerca a él y le tiene su mano, Connor ríe sujetándola y después de un segundo comienzan hacer un saludo con sus manos.

Que consiste en hacer varios movimientos de sus dedos, luego sus manos se separan, chocan entre ellas, luego sus codos y finalmente se cruzan de brazos y ambos se sacan la lengua y Ash responde sonriendo

– Es una promesa – Connor ríe y la abraza, presenciamos el momento Niko y yo con una sonrisa

– Bien monstruito hora de ir a casa – comento arruinando el momento y ganándome una mala mirada de mi hermano.

– ¿podemos llevar a Ash a casa Brook? – pregunta con ilusión y rio, busco la mirada de Niko que parece estarlo pasando en grande

– No creo que pueda, su hermano vino por ella y seguramente tendrá cosas que hacer Connor – le explico, pero el decidido se gira hacia Niko y lo ve un instante

– ¿puede venir Ashley a mi casa? – Niko ríe y lo observa un instante

– Lo siento pequeño hombre pero esta princesita y yo tenemos planes, le prometí un helado al volver y luego ella tiene cierto compromiso en casa con nuestros padres – le explica a mi hermano con detenimiento quien parece decepcionado – ¿pero que dices si luego se llaman y quedan para jugar? Seguro que Brook no tendrá ningún problema en llevarte a casa – dice dedicándome una sonrisa cómplice y enmudezco totalmente atontada.

– ¿Brook, en serio me llevarías? – pregunta entusiasmado Connor y rio nerviosa

– Claro pequeño engendro a donde quieras que este el té llevare – suelto sin siquiera notar lo que he dicho, Niko comienza a reír y a carcajadas y Connor me ve confundido

– ¿el? Que tiene de genial, solo quiero estar donde este Ashley no su hermano

– hey, mi hermano es el más genial del mundo – le espeta la niña a mi hermano indignada por su comentario y Niko intensifica su risa.

– Que no te escuche cierto súper héroe porque se enojara contigo – le dice entre risas y la niña coloca su dedo sobre sus labios y Niko vuelve a reír

– no se enterara si no le dices – comenta decidida con el ceño fruncido, a lo que su hermano se cruza los labios como si tuviera un cierre y hace el gesto de cerrar algo y botar una llave, la niña ríe y él lo hace también

– Bien, hora de irnos, se nos hace tarde y tengo que ir al estudio en dos horas – agrega Niko mirando a su hermana – Brook un placer conocerte, espero poder verte en casa cuando lleves a Connor – dice con una enorme sonrisa que solo me atonta a un mas

– ¿oye Brook, estas bien? – pregunta Connor observándome con cuidado y espabilándome

– ¿eh, que, como dices? – Hago una pausa para mirar a Niko que continua sonriendo y asiento – oh claro, claro, seguro que sí, Connor vamos – digo tomando la mano de mi hermano que me ve como si estuviera loca, doy un par de pasos atrás mientras Niko vuelve a colocarse sus gafas de sol y se despide

– Nos vemos hermosa – y yo quiero morirme porque me ha llamado hermosa.

– ¿Brooklyn, amiga estas bien? – la voz de Sarah me trae de regreso al presente donde un agudo dolor en mi pecho me hace saber que el recuerdo solo me ha hecho daño.

– eh, si – digo con voz entrecortada, limpiando el montón de lágrimas que corren por mis mejillas – lo siento – agrego en apenas un susurro.

Mis mejores amigos se ven entre ellos y suspiran

– ¿estabas pensando en Connor verdad? – Aventura Jack con pesar y simplemente asiento – ya, ¿quieres que vayamos a casa? – pregunta después de un instante

– Sí, creo que es mejor regresar, no me siento muy bien – susurro, Sarah y él se observan con tristeza y asienten.

Mientras salimos de la cafetería en donde nos encontrábamos en la cual perdí la noción del tiempo cuando comencé a recordar el encuentro con Niko, un trueno inunda el lugar sobresaltándome y anunciando que pronto lloverá, observo el cielo gris que al parecer ha conspirado con mi estado de ánimo para empeorarlo todo.

El nudo en mi garganta crece y el odio por los días nublados en particular los lluviosos me hace sentir aun peor y sin más empiezo a caminar en dirección al estacionamiento donde mi auto espera, sin aguardar a que mis amigos me sigan llego donde esta estacionado y suspiro.

Reviso en mi bolso buscando las llaves, sin poder conseguirlas dejo el vaso térmico con el café sobre el techo del auto mientras comienzo a sacar cosas de mi bolso en busca de las dichosas llaves cuando sin querer tumbo varias de ellas al suelo.

– Maldita sea – susurro con voz ronca, aun por la cantidad de emociones que estoy tratando de controlar

– Ten – dice una voz ronca – cuando elevo mis ojos para agradecer es de nuevo ese chico Zero, al verme su cuerpo se tensa y yo honestamente no sé qué hacer, en su mano continua una pluma que para completar resulta ser la misma que Connor me regalo en mi cumpleaños el mismo año que murió.

Observo la pluma en su mano y puedo ver que sobre el nudillo del pulgar tiene una A tatuada, también puedo notar que hay más tatuajes en el dorso de su mano y quizás en sus brazos

– ¿vas a tomarlo o no? – me espeta con brusquedad haciéndome reaccionar

– oh, sí lo siento – digo tendiendo mi mano y tomando la pluma, sus ojos se desvían hacia ella y una sonrisa burlona se dibuja en sus labios.

Devuelvo la vista a la pluma y siento la ira correr mis venas, este imbécil quien se cree que es, para venir a burlarse de mi preciada pluma solo porque tiene dibujos de Jake y los piratas, busco su mirada una vez más pero su expresión fría una vez más está allí instalada.

– no tienes por qué burlarte de las cosas de otros – le espeto, el me ve de arriba abajo con detenimiento y después de unos segundos, la comisura de sus labios se curva hacia la izquierda dibujando una media sonrisa en sus labios, se antoja arrogante y termino de confirmar que este idiota aunque luzca igual que Niko no podría ser el.

– para burlarme de algo o alguien tendría que importarme al menos un poco y la verdad no es el caso – dice en tono frio y sin más se gira y echa andar a un deportivo negro que está aparcado cerca de mi auto

– Imbécil – susurro lo suficientemente alto como para que me escuche mientras me giro para volver a buscar mis llaves

– Lo mismo digo – comenta desde la distancia y elevo mi rostro incrédula

– ¿Qué rayos está mal contigo? – le espeto furiosa, explotando finalmente

– hey Brook ¿qué pasa? – comenta Jack a mi lado ayudando a recoger el resto de mis cosas y mirando en dirección al idiota de Zero.

– Ese imbécil – digo con frustración, mientras Sarah ríe a mi lado

– ¿ya te baño con su dulzura? – comenta con ironía y pongo mis ojos en blanco – en fin ¿qué es este desastre? – dice señalando las cosas en el suelo y a Jack terminando de recogerlas.

– Nada, se me cayeron – respondo sin dejar de ver a Zero entrar a su auto, encenderlo y sin ni siquiera mirarnos salir del estacionamiento – ¿Qué está mal con ese chico? – pregunto mirándola con frustración

– ¿con Z? – pregunta distraída

– Pensé que habías dicho que se llamaba Zero – ella ríe y me ve con cara de debes estar bromeando

– Z de Zero, Brooklyn hoy estas en las nubes – dice luego ríe despreocupadamente tendiéndome las llaves del auto – ten las dejaste en la mesa del café y las tome por ti junto a esto – dice entregándome el teléfono, suspiro y ella sonríe – respondiendo tu pregunta no sé qué está mal con él, pero su mala actitud es conocida por todos así como la larga lista de chicas en su cama – agrega con picardía, Jack bufa a su lado y suspira

– es un patán de mierda y si quieres un consejo sabio, mantente lo más lejos de el – Sarah sonríe y asiente

– es lo que pretendo hacer es un idiota – digo aferrando con fuerza la pluma que Connor me regalo y el idiota tuvo la osadía de burlarse.

– bueno ve a casa y nos vemos luego ¿sí? Yo tengo que reunirme con unos amigos para ir a practicar – comenta Jack acercándose a mí y dejando un beso sobre mi mejilla con dulzura – prometo pasar en la noche por el departamento para verlas ¿de acuerdo? – yo asiento, pero Sarah ríe con picardía

– Lo siento Jacky pero esta noche tengo una cita – dice divertida, ganando que nuestro amigo ponga sus lindos ojos en blanco

– genial, ¿Quién es el desafortunado esta vez? – pregunta con desdén y rio

– Idiota, ya quisieras ser tú – dice Sarah sacándole la lengua, ambos ríen y se despiden con un abrazo

– ¿entonces tienes una cita? – pregunto una vez estamos solas y ella asiente

– sí, pero te alcanzare luego, quiero buscar un libro en la biblioteca antes de empezar las clases mañana – comenta y asiento, girándome para abrir el auto – Brooklyn – me llama y me giro para enfrentarla – prométeme que no vas a encerrarte en tu cuarto cuando llegues, ve una película, lee un libro de esos que tanto te gustan en Wattpad o no sé, pero no vayas a encerrarte, mañana es el inicio de un nuevo semestre y una nueva etapa para ti, así que no te deprimas ¿vale? – comenta apartando un mechón de cabello y sonrió

– está bien, tranquila, nos vemos tarde ¿sí? – ella sonríe ampliamente y asiente

– genial, nos vemos tendrás que ayudarme a escoger algo lindo y sexy para la cita – comenta divertida y rio con ella mientras se gira y camina como una modelo por la pasarela e inevitablemente comienzo a reír.

Lo bueno de estar en New York es que estoy con mis dos mejores amigos, mañana comenzare a estudiar en una de las mejores universidades del mundo y en la de mis sueños La Universidad de Columbia, estar aquí es todo un sueño hecho realidad y ser parte de esto es un gran logro, sobre todo para mi familia.

Ya que había aplazado mi ingreso porque no quería irme de casa y dejar a mama, en realidad estaba aterrada de seguir adelante, pero mis padres me convencieron y ya estoy aquí, así que daré lo mejor de mí.

De camino a casa Bruno Mars suena en los altavoces del auto, acompañando mi gris humor al igual que el clima afuera, cuando llego hago justamente lo que dije que no haría, encerrarme en mi habitación solo que lo hago para terminar de arreglar mis cosas.

Observo a mí alrededor satisfecha con el resultado, mi habitación es amplia y con una muy bonita vista hacia Manhattan, suspiro mientras observo mi reflejo en el vidrio y pienso una vez más en Connor. Dios como extraño al pequeño monstruo.

Jamás imagine que nuestras vidas fueran a cambiar de esa manera, tampoco entendí en ese momento como es que Dios puede ser tan cruel y llevarse a un pequeño niño que apenas empezaba la vida, con tantos sueños y ganas de vivir. Desde hace cuatro años que mi hermanito no está y desde hace cuatro años siento que mi vida se convirtió en un ir y venir sin mucho sentido, Connor y yo éramos muy unidos y en serio lo extraño.

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