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¡PORQUE PUEDO!

¡PORQUE PUEDO!

Autor: : estef-letras
Género: Romance
Una comedia romántica, que te llegará al corazón, una mujer que está cansada con el prototipo que la sociedad impone decide darle vuelta a todo y poner medio mundo al revés. Maite, una mujer morena, de curvas pronunciadas, un cabello muy lejos de ser lacio y sedoso, con un carácter algo peculiar, se encaminara en la búsqueda del amor de su vida , solo hasta que toca fondo se da cuenta que está más cerca de lo que se imagina.

Capítulo 1 PRÓLOGO

- ¡Es momento de un cambió! - se dijo Maite mientras se miraba en el espejo y comenzaba a cortar gran parte de su cabellera.

Había comenzado un proceso de transición en la cual dejaría su cabello al natural, libre de químicos e insufribles horas poniéndose la secadora y la plancha. Esa mañana era el momento del gran corté, no quería quedar totalmente calva, como muchas mujeres hacían, decía que su rostro no lo luciría bien, así que solo dejo de ponerse cremas alisadoras por 6 meses y dejar que sus rizos volvieran a nacer, ya cuando vio que tenían un largo digerible para ella, cortó la parte que llevaba el químico.

Su melena que llegaba a la cintura se vio reducida en unos rizos muy ondulados que llegaban a tapar solo un poco de sus orejas, era un cambio drástico pero lo necesitaba.

Con cada corte de su tijera lloraba, fue bastante triste ver años de tratamientos y sacrificios en el suelo, pero si deseaba ser ella misma, debía cortar con esto; se miró al espejo y no se reconoció al instante, era tan diferente, se sentía libre, pues el peso de su cabello era cosa del pasado, ahora solo quedaba darle tiempo a que creciera libremente.

- ¡Maite! ¿Dónde andas metida? - preguntaba su madre mientras la buscaba por toda la casa.

El grito que pego la mujer al entrar al baño de la habitación de su hija fue descomunal, haciendo que el resto de la familia se alterará y saliera como una flecha disparada directamente en su dirección.

Todos se quedaron asombrados ante el cambió, no sabían que decir, May que ya había asimilado un poco su nuevo look tampoco sabía que decir, solo los miro expectante.

- ¡Bravo!

¡Por fin alguien con huevos en esta casa! - Dijo su prima Coral mientras aplaudía y se dirigía a darle un abrazo.

Su madre no tardó en reaccionar y fue de manera totalmente opuesta a su sobrina.

- ¿Y ahora quién te va a mirar con esas 3 greñas que te has dejado en esa cabeza? ¡Solo los hombres andan con el Cabello tan corto! ¿Maite porque te empecinas en volverme loca? - decía mientras caminaba por la habitación, - te buscaré una cita con mi estilista, le pediré que te ponga las extensiones más naturales de la tienda, hoy es un día importante y debes estar perfecta! - seguía hablando la mujer cada vez más alterada.

Sus hermanos no dijeron nada, solo decidieron huir al instante de revisar de que nadie estuviera herido o muerto, no eran buenos para escuchar discusiones, así que preferían estar lejos metidos en la consola de video.

- ¡Madre ya!, Es mi cabello y yo decido, no iré a ningún estilista, ¡O te aguantas mis tres pelos como tú dices o me voy! - dijo Maite mientras ponía una mano en su cintura y alzaba su barbilla solemnemente.

Su madre la miró con cara de decepción y prefirió salir de la habitación.

- ¡Diré a los invitados de que estás indispuesta! - soltó mientras se iba.

May no añadió más y Coral menos, ya sabían que tan dramática podría llegar a ser la matriarca de la familia, estaban acostumbrados a sus escenas de telenovelas, que claro está, había visto demasiadas.

- ¡Creo que esta salida la ha sacado de La tormenta! - Dijo su prima de manera sarcástica para relajar el ambiente.

Algo que hizo soltarán carcajadas al instante, así estuvieron un largo rato, necesitaban calmar el ambiente. ¡Me gusta tu nuevo look, creó que lo necesitabas, antes te veías tan sosa!

- ¡Claro que lo necesitaba, desde ahora seré yo quien tome las decisiones sobre mi estilo! - dijo Maite sentándose en su cama ¡Aunque creo que a mamá le dará un soponcio si me vuelve a mirar desde ahora! Soltó mientras se reían aún más fuertes que la vez anterior.

- ¡Quiero ver eso! - dijo Coral.

La noche llegó y con ella la esperada fiesta de compromiso de Maite, su madre no tuvo el valor de llamar a los invitados para cancelar, era muy tarde para eso, así que se aguantaría, en el transcurso de la tarde la mujer le había pasado miles de pelucas a May para que se pusiera en la noche, todas las rechazó, el que la quería la aceptaría o guardaría silencio, el humor de su madre iba de mal en peor pero ella la ignoró y se dirigió a ponerse guapa.

Su prometido no la había visto aún y mucho menos sabía del gran corté, sería una sorpresa.

Se sentía ansiosa, expectante a las reacciones.

Se miró al espejo, nunca se había sentido totalmente fabulosa, pero intentaba mantenerse en forma trabajando 4 horas diarias en el Gimnasio, era una morena con curvas que por más cardio hiciera se revelaban en desaparecer, le tocaba convivir con ellas, siempre fue consciente de que su rostro no era como las modelos de revistas, tenía labios gruesos y una nariz que distaba mucho de ser respingada, ojos saltones, algo que siempre le gustó fuero sus largas pestañas y sus cejas pobladas, pero de resto nada era lo suficientemente impresionante para ella. Se había acostumbrado tanto a encajar en el prototipo que su madre le había impuesto, que se había olvidado de que era lo que en realidad le gustaba.

Se puso el vestido rojo ceñido al cuerpo, de cuello bandeja y largo a la rodilla que había preparado con meses de anticipación a su boda, por primera vez se arregló rápido, pues sin un largo cabello que secar y planchar el camino había sido sencillo.

Todos la observaron al entrar a la sala, quedando todo en silencio, su madre que ya llevaba 30 minutos recibiendo a los invitados no sabía dónde meterse, sus mejillas estaban Rojas de la vergüenza y miraba alteradamente a su nuero.

Frank la miró con la boca abierta, estaba sorprendido y luego miro a sus padres que serán totalmente serios, no se movió a saludarla, había quedado paralizado.

- ¿Hola amor, no piensas saludarme? - dijo Maite mientras se acercaba y le tomaba de la mano, la cual él retiró al instante.

Su gesto no pasó desapercibido para ella y bajo la mano, los padres del susodicho se presentaron por sí mismos, tendiendo la mano con cierta incomodidad, algo que tampoco paso por alto.

- ¡Vamos arriba, tenemos que hablar! - dijo Frank mientras la tomaba del brazo y la dirigía hacia el balcón del segundo piso.

- ¿Maite, que rayos te está pasando? ¿Cómo se te ocurre hacer esto, me estás haciendo pasar vergüenza? - dijo Frank mientras sacudía las manos de manera desesperada.

Maite quedó totalmente sorprendida, solo había cortado SU CABELLO, no había cometido un crimen.

- ¡Primero dejas el gimnasio, te vieron comiendo una tonelada de pasta con pan y para terminar te rapas el cabello, como si fueras un niño! - le espetó su futuro esposo.

- ¡No estamos casados todavía y ya estás sorprendiéndome y créeme que no ha sido para bien! - dijo él mientras se pasaba la mano por el cabello de manera desesperada

Maite no sabía de qué manera reaccionar, sentía que su cabeza se ponía caliente y la respiración se le aceleraba un poco.

- ¡Te aguantas o te vas! - fue lo único que dijo.

- ¡Vamos a arreglar esto, tú mañana irás al estilista, te pondrás algunas extensiones o yo que sé y volverás al Gimnasio! - dijo Frank tomándola de las manos.

¡No Frank, ya te lo dije, o te aguantas o te vas!.

- Sabes, creó que por fin lo entiendo todo, ESTE MATRIMONIO SE CANCELA YA - dijo Maite con una Calma asombrosa, aunque por dentro sentía que se iba a derrumbar.

Capítulo 2 CAPITULO 1

Habían pasado dos días desde la cancelación de su matrimonio, se sentía una mierda, nunca se imaginó terminar con algo que había planeado desde que tenía 7 años. Siempre soñó con casarse con su príncipe azul y ser feliz para toda la vida.

Pensar en eso la hundía mucho más y la ponía peor que antes, su madre le había gritado miles de cosas; para la señora Rosalía Suárez de León la cancelación del matrimonio era un acontecimiento totalmente devastador para su reputación, para ella era más importante su posición que los berrinches de su hija mayor que ya no estaba en edad para esas cosas y para colmo dejar a un hombre como Frank no le hacía nada de gracia, por Dios era el hombre más cotizado de la jet set de Barcelona, ¿Qué pensarían sus amigos? Qué vergüenza pasarse este mes por el club, los rumores la harían pedazos.

- ¡Maiteee, porque me haces la vida de cuadritos! ¿Quieres arruinarme? - le gritó su madre al acercarse al borde de la cama en la cual Maite se derretía en lágrimas mientras le lanzaba una famosa revista en las piernas. Está no se inmutó para mirarla, pero su madre le ahorró las ganas, - Ya salió la noticia en los medios, ahora sí me van a asesinar en el club, hace unos días era la envidia de todas las arpías del grupo de golf y ahora seré la burla de todas, esto no me puede pasar a mí!, ¡Me he esforzado mucho por mantener las apariencias de esta familia y tú lo has arruinado en segundos!- sollozaba la mujer, señalando a su hija de la manera más cruel.

Maite estaba cansada de escuchar todo lo que su madre decía y seguiría recalcándole en cada oportunidad, no lo permitiría por mucho que la amara, así que sin decirle una sola palabra, se levantó de su cama y tomó las maletas de Vacaciones y comenzó a meter prenda por prenda, su madre la miraba con los ojos muy abiertos.

- ¿Ahora qué piensas hacer May, parece que estuvieras en plena adolescencia, qué haces? - dijo Rosalía intentando quitarle la maleta de las manos.

Con el valor que había recogido en los últimos días tomó sus maletas y las bajó. Hasta aquí llegaba todo este basurero de vida perfecta en la que se había encerrado, había estado tan ciega complaciendo a su familia, a su madre más que nada, que se había olvidado de ella, de sus gustos, de lo que era como individuo y ya era suficiente, desde el momento en que cruzó la puerta de la sala de su domo personal, se prometió no volver a ser lo que otros querían que fuera, ahora sería ella la que decidiría.

Subió todo con ayuda de su hermano menor, este la miraba con cierta admiración, le sonrió de manera muy genuina y le deseó buen viaje, claro está que le advirtió que no se perdiese totalmente y que un WhatsApp sería suficiente señal de humo para saber qué estaba bien.

Lo abrazó y subió a su carro, no al Aston Martin que había dispuesto su ex prometido, sino a su viejo amigo, el que la había acompañado en toda su etapa universitaria y que ahora, por razones estúpidas había dejado olvidado. Su flamante camioneta gris Ford de 1980 que su padre le había regalado algunos años atrás, cuando había empezado a conducir y estrenaba su licencia, recordar a su padre todavía le dolía, su partida la sentía tan reciente que 5 años no eran suficientes para mitigar el sufrimiento, todavía dolía como el día en el que lo vio caer en la puerta de su casa, gracias a un infarto fulminante.

Se quedó en blanco por un instante, no sabía exactamente a donde iría, así que se decidió por llegar a la casa de su mejor amiga, la Yayis, esa española que le había brindado más que una simple amistad, era su hermana de otra sangre. Al llegar a la casa de la susodicha está ya le esperaba en el portal de su casa.

-¡Ostias que estáis hecha mierda! ¿Que os ha sucedido, tienes una cara que te cagas? - dijo María Inés Banderas más conocida como la Yayis.

Maite lo único que pudo hacer era un puchero y sus ojos se llenaron de lágrimas, ¿Porque tenía que ser tan blanda en este tipo de situaciones?, no le gustaba terminar llorando como una magdalena, pero allí estaba berreando a moco tendido y con el corazón partido en pedacitos, su vida fabulosa se había despatarrado en un dos por tres y no sabía cómo comenzar a reorganizarla, aunque tenía claro que todo lo había provocado ella misma con sus decisiones apresuradas, no se arrepentía de haberlo hecho, solo tenía miedo de descubrir por donde comenzar, ya no tenía ni leyes, malas caras a las cuales le temía y mucho menos a su madre manejándola como si fuera un muñeco ventrículo.

- ¡Calma mi niña, ya lo verás que todo se reorganizara, joder habéis tomado la mejor decisión, ya era hora que les dieras por culo, lo tenían merecido por abusadores! - dijo Yayis calmándola y abrazándola de manera protectora.

Entraron y organizaron las maletas en la habitación de huéspedes, Maite le aclaró que era temporal y que no se quedaría más que unos cuantos días a lo que su amiga sonrió y le enfatizó que estaba muy orgullosa de ella.

La noche estaba de mal humor por lo visto, pues del cielo comenzaron a caer unos pesados rayos y una lluvia bastante fuerte.

Se acomodaron cerca a la chimenea que Yayis se había empeñado en tener en la sala de estar, la cual era multicolor y multicultural, en esta casa se podría encontrar de todo un poco.

- ¡Anda que ya es hora de sacar esos morritos de tu caraza, tomemos unos rebujitos! - dijo su amiga mientras sacaba el alcohol transparente que tenía guardado en su intocable licorera.

Se tomaron 1, 2, 3... Y un sin fin de shots de tequila, bebida que había enamorado a Yayis el día que piso México, se trajo aproximadamente 3 botellas y cuando estás estuvieron vacías, buscó un proveedor que le suministraba la ración cada 2 meses.

Así quedaron totalmente pérdidas en el alcohol, completamente borrachas y con hambre, por lo cual pidieron una pizza que llego en 20 minutos.

Maite se levantó a traspiés por toda la casa, al abrir la puerta, descubrió a un joven alto y todavía con cara de niño asustado con la caja en las manos y una sonrisa que distaba mucho de la tranquilidad, lo miró y le quitó la pizza poniéndola en la mesa que estaba muy cerca. –

- ¡Sabes, (hipo) no tengo ni un duro, nada, de nada (hipo), así que te pagaré en especie, no hay de otra! - lo dijo y atropelladamente se quitó la camiseta que llevaba puesta y apestaba a alcohol y quedó con las tetas al aire.

- Señora creo que está muy ebria, debería sentarse, tranquila con la vista a sus tetas me basta, así que no me pague en especie, soy gay, usted es linda pero no me gusta - dijo el joven mientras tomaba un billete que estaba asomado en la mesita cerca a la puerta y se marchaba a toda prisa con la cara roja como un tomate.

- ¡Tú te lo pierdes! ¡Son naturales! - gritaba May al joven que se alejaba rápidamente y montaba su motocicleta a todo vapor.

Su amiga solo reía con demasiadas ganas, atropelladamente tomaron la pizza y comenzaron a comer entre risotadas mucho más estruendosas que la anterior, al cabo de 30 minutos se habían quedado dormidas, una sobre la mesa del comedor y la otra sobre la mesa de la cocina.

Mañana lo recordaría todo por su cuenta o el dolor de cabeza les ayudaría a refrescar la memoria al abrir los ojos.

Capítulo 3 CAPITULO 2

En la mañana no se sentía tan feliz como la noche anterior, el dolor de cabeza la estaba matando y el teléfono que no paraba de sonar, no le ayudaba en lo más mínimo.

Se levantó con un dolor en la espalda que no podía soportar, miró a su amiga que aún babeaba acostada en la mesa de la cocina como si está fuera una cama, se veía tan cómoda que le causó risa intentar despertarla, algo que debía hacer porque el hambre ya estaba haciendo mella en su cuerpo y le sonaban las tripas.

La levantó de manera suave, no quería ganarse una patada karateka, no ahora que su cabeza le pesaba más que todo su cuerpo. Yayis se levantó con una mueca en el rostro, esto estaba traducido a un malestar que ni se lo imaginaba. Se miraron y soltaron una risotada no tan fuerte, porque sus cabezas no lo soportarían.

Desayunaron como si no hubiera un mañana y tomaron todos los efervescentes posibles para el malestar, organizaron el desorden y se asearon.

Ya ahora que eran humanas decentes nuevamente Maite reviso sus redes, su WhatsApp estaba a reventar de mensajes de mamá, su prima Coral y sus conocidos.

Miró el de Coralita.

Coral: hurraaaa por fin primate, ya era hora que te fueras.

Coral: tengo que inaugurar tu casa.

Maite: jejeje ya sabes, había que crecer un día de estos, cuando tenga casa te timbro y cenas conmigo.

Coral: no se diga más, allí estaré así no me invites, yo lo hago sola.

Maite: jejeje lo sé primate loca, solo lo decía por cortesía hahaha.

Coral: listo, avísame y me tendrás con unos licorcitos de regaló.

Maite: nooo gracias, ya con los de anoche me bastan.

Coral: ¡jaaaa y no invitas! Te odio, me escribiste en medio de un salseo que no te cuento.

Coral: te dejo que tengo la cama ocupada hehe

Maite: ¡rayos! No cambias, disfruta y cuídate!

Coral: jajajaj byeeeee.

Maite sonrió al terminar de leer el último mensaje de su adorada y loca prima, entre Yayis y Coral la dejarían en pedazos de tanta locura, las amaba pero mejor cada una solita, no podría controlar ese huracán de fiesta, anteriormente lo había intentado pero le resultó fatal.

Se arregló lo mejor que pudo y se fue a trabajar, era lunes y ya era necesario volver a su dichoso puesto de coordinadora de visual para una prestigiosa marca de moda, no era el trabajo de sus sueños pero le servía para pagar sus cosas.

Tan solo 5 minutos en su oficina fueron suficientes para que llegara su jefe, con cara de pocos amigos y su traje ultra costoso a llenarla de trabajó como ya sabía.

- Maite León, mañana viajas a Escocia para que organices la nueva sucursal, quiero que lo hagas pronto, hay mucho trabajo acá y en otras ciudades - dijo su jefe mientras le pasaba los boletos que la llevarían directo a Hamburgo y dejando sobre la mesa con alguno que otro encargo que tendría que entregar antes del viaje, este hombre era un explorador y ella ya se estaba cansando de eso, pero antes de renunciar debía tener otro trabajo en la lista, no se podía dar el lujo de retirarse en el mismo instante, no ahora que estaba comenzando de cero, pero por Dios que ganas no le faltaban.

Miró los papeles que había puesto en sus manos y se hizo a una idea, nunca había estado en Escocia, pero si había leído suficientes novelas eróticas de Highlanders que eran unos machotes mega gigantes, con paquetes descomunales y que le harían temblar, pensar en eso le hizo bastante gracia, ¡Cómo necesitaba un machote de esos en su vida!, Sonrió nuevamente y se puso a organizar lo que tenía pendiente y fue directo al apartamento de Yayis a organizar las maletas.

Horas más tardes...

El viaje le había dejado con medio trasero entumido, casi muerto, pero estaba emocionada por conocer el lugar de sus fantasías más oscuras.

Sonrió al ver que una mujer muy alta, estilizada, de cabello muy rojo y ojos verdes la esperaba junto a un pequeño que podría compararse con un duende, salvo por su ropa de marca, su mirada altiva y su bronceado perfecto que le hacía ver más humano.

Los saludo con cariño, estaba acostumbrada a tratar a su equipo de trabajo de manera más humana, pero esta mujer era como el hielo, solo se presentó y la miró con gesto bastante disgustado.

- Pensé que eras un poco mejor - le dijo Danika Monrray repasando de arriba abajo su aspecto.

Maite estaba tan cansada que pasó por alto el comportamiento, no tenía muchas ganas de enfrentarse, si mañana seguía con la misma actitud, se encargaría de hablar con ella, pero por ahora solo quería llegar al hotel y dormir, y así fue, la llevaron directo a un hotel central bastante conocido y se fue directo a la cama, necesitaba dormir.

La mañana había sido mucho mejor, se puso su chaqueta, una pequeña cinta en su cortó cabello, labios color rosa y se dirigió hacia su chófer, este la saludo de manera más amable y la llevó directamente al lugar de trabajo.

Llegó y encontró con que su grupo de trabajo al mando ya había comenzado labores y la mujer estirada que la recogió gritaba a todos como si fuera una versión femenina de Hitler.

Maite no estaba de humor para que le tocasen las pelotas de esa manera y mucho menos con su trabajo.

- Llegas tarde -

- ¿Que te creer para llegar 5 minutos tarde? -

La mujer era una arpía en todo el sentido de la palabra.

Maite se acercó y le tendió la mano algo que está ignoró despectivamente y le pidió que no la tocará.

May se acercó un poco más y le explicó de forma amable que ella era la jefa en el momento, que no se atribuyera tantas conductas estúpidas con sus trabajadores a lo que la mujer sonrió y tomando el celular, llamó al gran jefe.

Este la escucho berrear e intentaba calmarla por el altavoz.

- ¿Cómo puedes poner a una irresponsable en este cargo?, osito no lo tolero y además es colombiana, sabes la fama que se cargan, esa negra no estará en el mismo lugar que yo, no compartiré mi aire con aquella ¡Amorcito es que es bastante corriente, enana y está gorda! - dijo la mujer de manera despectiva mientras la reparaba con la mirada de arriba a abajo.

Maite solo escucho la palabra negra y su ira se encendió, no le molestaba que se lo dijeran, estaba orgullosa de su piel y también de sus orígenes latinos, sino que la forma tan despectiva que la mujer lo hacía le llenaba de irá, no podía permitir que la discriminasen de esa manera.

No espero a que colgará la llamada y tomando uno de los floreros que aún contaban con. Agua de las flores que se habían olvidado cambiar hasta el día de hoy. Vertió el contenido encima de la mujer, a lo que está pego un grito en el cielo, Maite sonrió de manera jocosa y estridente.

- ¡Jamás me llames negra de esa forma! - siseo.

- ¡No sabes con quién te has metido, animal, en este instante pediré que te saquen como un perro! - dijo Danika.

- ¡NO HACE FALTA, PORQUE RENUNCIÓ! - Grito May, estaba hasta los huevos de la gente abusiva y no permitiría un maltrató más.

Así que tomó su bolso y se marchó, dejando a la mujer llorando de manera dramática, algunos trabajadores sonrieron, otros todavía no salían del asombro.

El chófer la felicitó y la llevó directo al hotel.

Tomó su maleta que aún no había deshecho y se marchó, desde ese momento había decidido que estás serían sus vacaciones.

- ¡Primera parada, las Highlands! -

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