"¡Hoy mismo debo obtener evidencia de la infidelidad de Lenny!".
Scarlet Brown apretaba y aflojaba las manos para aliviar su ansiedad. Una vez que se arregló la gorra con visera, bajó la cabeza para evitar las cámaras de vigilancia y entró al elegante club.
Había venido para atrapar a su esposo siéndole infiel.
No había visto a Lenny Foster desde el día de su boda.
A decir verdad, su matrimonio no tenía sentido. No se amaban, por lo que era una pérdida de tiempo permanecer juntos.
En los últimos días, uno de los mejores amigos de Scarlet que estaba en el extranjero le dijo que solía ver a Lenny con una mujer, y que ambos se mostraban muy íntimos.
Tras obtener esa información, Scarlet empezó a recopilar pruebas de la infidelidad de Lenny para tener ventaja cuando se divorciara de él.
Desde la distancia, Scarlet divisó a su esposo entrando con una mujer a una suite presidencial. La puerta quedó entreabierta, así que ella se acercó cuidadosamente para escuchar a través de la rendija. La mujer estaba hablando con alguien por teléfono.
"Lo sé, esta vez no fallaré. Más tarde, instalaré una cámara para grabarnos teniendo sexo y lo amenazaré con esa cinta...".
Scarlet frunció el ceño.
¿Qué estaba pasando? ¿Acaso ella quería tenderle una trampa a Lenny?
Aunque no sentía nada por su esposo, tampoco podía quedarse de brazos cruzados mientras alguien intentaba engañarlo para después chantajearlo.
Scarlet apretó los dientes, se apresuró a entrar a la habitación y cerró la puerta detrás de ella.
"¡¿Quién está ahí?!", gritó la mujer cuando escuchó un ruido.
Como Scarlet no quería perder el tiempo, se abalanzó hacia ella y la noqueó. Luego, la ató y la arrastró hacia el baño.
Afortunadamente tenía la fuerza suficiente para dejar inconsciente a esa mujer.
Una vez que se aseguró de que ella estaba completamente inconsciente, Scarlet se acercó a la cama y observó al hombre que yacía en ella. Al parecer, hoy no obtendría las pruebas de su infidelidad.
Luego de arroparlo con una colcha, apagó la lámpara del velador y se dio la vuelta para irse. Sin embargo, alguien la agarró de la muñeca inesperadamente.
"¡Ay! ¿Qué...?".
De repente, una mano la jaló y se encontró de espaldas sobre la cama. Lenny se subió encima de ella.
La habitación estaba tan oscura que él solo sabía que la mujer con la que estaba por acostarse era muy pequeña. No obstante, sintió una extraña familiaridad con ella, como si ya la conociera.
Pero su cerebro le impidió analizar la situación porque estaba siendo consumido por la lujuria y un ardiente deseo.
Su libido era tan intenso que sentía como si estuviera siendo devorado por un calor abrasador. Estaba a punto de colapsar.
Esa mujer era demasiado pequeña como para soportar su pasión.
Scarlet forcejeó para resistirse a Lenny y puso sus manos sobre su pecho para alejarlo. No podía creer lo caliente que estaba su piel. Él estaba ardiendo.
Ella quería preguntarle qué le pasaba, pero él estrelló sus labios contra los de ella. Su profundo y apasionado beso tenía un ligero sabor a menta que envió su mente a un caos y no logró hacer sus preguntas.
Al segundo siguiente, él empezó a arrancarle la ropa.
Tres meses después, Lenny regresó a la capital de su país de origen.
"¿Alguna noticia?", le preguntó a su asistente.
"Todavía no, pero hemos enviado a más personas para buscarla".
"Encuéntrala a como dé lugar".
"Sí, señor", respondió su asistente. Tras una breve vacilación, preguntó: "Señor... ¿De verdad piensa divorciarse de su esposa?".
"Sí, hay alguien más adecuado". El tono de Lenny era firme y monótono, pero también autoritario y frío.
No sabía por qué esa chica había estado en la suite esa noche, pero fue tan amable como para salvarlo y entregarle su cuerpo.
Sus gritos de misericordia eran todo lo que recordaba. Su voz había sido desgarradora.
Lenny no sentía nada por su esposa. Solo se había casado con ella porque su abuela lo obligó, así que obedeció para que su madre no se sintiera mal. No quería que ella se viera dividida entre él y su abuela.
El divorcio era lo mejor, tanto para Lenny como para su esposa.
Mientras tanto, en la villa de Lenny, Scarlet ya había recibido la noticia de su regreso, que sería por la noche. Todos los sirvientes estaban ocupados preparando la fiesta de bienvenida.
Pero ella no estaba nada feliz.
De repente, escuchó el rugido de un motor a la distancia. Su corazón dio un vuelco por razones desconocidas.
Lenny ya estaba en casa.
Todos los sirvientes salieron para darle la bienvenida a Lenny, pero Scarlet permaneció en el segundo piso, observando silenciosamente su llegada desde la ventana de su dormitorio.
Debía admitir que su esposo era devastadoramente sexy y apuesto.
Además de ser alto, tenía las piernas largas y un cuerpo bien proporcionado. Como no tenía grasa extra, sus músculos eran delgados pero fuertes.
Lo conocía bastante bien físicamente, ya que pudo experimentarlo por completo aquella fatídica noche.
Lo sucedido había sido tan ridículamente surrealista que ella aún lo consideraba un sueño. A la mañana siguiente, cuando regresó a casa, no había sabido qué decirle.
El rostro de Lenny era impecable, como si Dios se hubiera tomado su tiempo para modelarlo cuidadosamente. Era muy guapo y tenía los rasgos bien definidos.
Dios era muy injusto. No solo le había dado a ese hombre una complexión perfecta y un hermoso rostro, sino también un alto coeficiente intelectual y una excelente formación académica.
Lenny había obtenido en su adolescencia su título en derecho y finanzas. Después de graduarse, asumió el mando del negocio familiar. Esa empresa había estado en auge durante los últimos años, y ahora era el principal gigante comercial de la capital. Unos años atrás, se aventuró en el mercado extranjero y había logrado desarrollarse a la perfección.
Lenny se marchó al extranjero al día siguiente de su boda. Su excusa fue que la empresa estaba abriendo una nueva sucursal, por lo que necesitaba enfocarle toda su atención. Pero no había regresado a casa desde entonces.
Scarlet estaba perdida en sus pensamientos y conjeturas cuando, de repente, sintió la fría mirada de Lenny sobre ella. Asustada, se apresuró a cerrar las cortinas y se alejó de la ventana.
No tenía ni idea de qué había provocado una reacción tan reflexiva. Supuso que era porque se sentía inferior a su esposo.
Scarlet ni siquiera era la favorita de su propia familia, ya que el mando lo tenía su madrastra. Si no se hubiera casado con Lenny, estaría trabajando como sirvienta personal de esa mujer.
Gracias a que la madre de Scarlet había salvado a la abuela de Lenny, ella logró casarse con este último.
Además, aunque a él no le gustaba ella, tampoco la odiaba. Después de todo, conocía su lugar y tenía un buen comportamiento.
Pronto una criada tocó su puerta.
"El señor Foster ya está en casa, señora. Está pidiendo que usted lo acompañe a comer".
Scarlet bajó corriendo las escaleras. En el comedor, la mesa ya estaba puesta con los platos servidos.
Lenny se encontraba en un extremo de la larga mesa. Scarlet procedió a sentarse en el otro extremo, donde ya había un lugar preparado para ella.
Ambos tenían diferentes gustos en comidas. Pero como era él quien había regresado, el personal cocinó según las preferencias de Lenny.
Scarlet arrugó la nariz mientras observaba el bistec ligeramente crudo que estaba en su plato.
"¿Qué ocurre?", preguntó Lenny, con el ceño fruncido.
"Mi bistec tiene sangre", respondió ella. No estaba acostumbrada a las carnes poco cocidas, y últimamente no tenía buen apetito. Tal vez se debía al calor.
"Tráiganle un bistec bien cocido, por favor".
"Gracias", murmuró ella.
Ninguno de los dos habló durante la cena. Se mostraban indiferentes, como si fueran dos perfectos desconocidos en lugar de una pareja.
Después de comer, Lenny agarró su servilleta y se limpió los labios. Tras una breve vacilación, Scarlet respiró hondo y decidió contarle lo ocurrido esa noche.
"Lenny".
"Scarlet".
Ambos habían hablado al mismo tiempo.
Ella se puso nerviosa mientras lo observaba. "Tú primero".
Lenny no se negó y habló directamente: "Scarlet, quiero el divorcio".
Esa breve frase resonó en la cabeza de la mujer por unos momentos.
De repente, entró una criada para entregarle los papeles. Lenny ya los había firmado. Su letra era hermosa, como la de un experimentado calígrafo.
Sin embargo, ella no estaba de humor para apreciarlo.
En un divorcio, lo más importante era resolver la distribución de propiedad.
Scarlet leyó a toda prisa el acuerdo, donde se estipulaba que obtendría dos propiedades: una tienda y un apartamento. Ambos estaban ubicados en una zona privilegiada, por lo que tenían un precio de decenas de millones de dólares. Además, recibiría cincuenta millones como compensación. Incluso le darían una pequeña empresa que generaría una ganancia neta anual de varios millones de dólares.
Al parecer, acostarse con Lenny una vez le había dado muchos beneficios.
Pero quería conocer la razón por la que él deseaba divorciarse.
Scarlet cerró la carpeta que contenía los papeles y lo miró desafiantemente por primera vez.
Lenny le devolvió la mirada con la misma intensidad.
Era la primera vez que la observaba con tanta atención. Su rostro era pequeño y delicado. Sus grandes y hermosos ojos brillaban como gemas. Su pura e inocente mirada le recordaba a un estanque de agua clara.
Además, estaba muy delgada, como si su familia la hubiera maltratado.
Pero, sobre todo, su figura era similar a la de la chica con quien se acostó esa noche.
Si Lenny volviera a cruzarse con ella, definitivamente querría que subiera de peso. Era tan flaca que despertaba su simpatía.
"¿Puedo preguntar la razón?", murmuró Scarlet.
"Porque tengo a alguien más en mi corazón", confesó él.
Lenny se había casado con Scarlet porque no quería que su madre se debatiera entre él y su abuela.
Ese era el motivo por el que accedió a ese matrimonio arreglado. Desde entonces, la relación entre las dos mujeres se había vuelto más amistosa.
Sin embargo, la salud de su abuela no dejaba de empeorar, y eso quería decir que ya no podía dificultarle la vida a su madre. Además, Lenny quería encontrar a la chica que lo salvó esa noche para casarse con ella. Sin embargo, eso significaba que tenía que cortar sus lazos con Scarlet.
Esta aún era joven y asistía a la universidad. Su matrimonio se había mantenido en secreto, así que no había tenido ningún impacto en su vida.
Después del divorcio, obtendría tanto dinero que podría tener una vida sin preocupaciones.
Scarlet tampoco lo amaba.
Al fin y al cabo, era la segunda vez que se veían. ¿Cómo era posible que alguien se enamorara con solo un par de encuentros?
Al escuchar la respuesta de Lenny, Scarlet se sintió devastada por razones que no entendía.
Su esposo se había enamorado de otra mujer. En ese caso, no debía decirle la verdad sobre esa noche. De lo contrario, solo generaría incomodidad.
Además, ¿no era eso lo que ella había querido? ¿No había ido al extranjero para reunir evidencia de su engaño y finalmente dejarlo? Todo estaba saliendo según lo planeado.
"De acuerdo, firmaré los papeles", respondió Scarlet sin un ápice de vacilación.
Lenny era bastante amable con ella. Además, lo sucedido esa noche no había sido su culpa. Era evidente que él había estado bajo la influencia de alcohol o drogas. No había sido consciente de sí mismo. Tal vez incluso estaba arrepentido.
Scarlet agarró la pluma y firmó con su nombre.
"Gracias".
Lenny estaba agradecido de que ella no le causara problemas. Había sido una ruptura pacífica.
Después de la cena, Lenny se marchó porque no planeaba quedarse esa noche en la villa.
Después de su partida, Scarlet comenzó a empacar sus pertenencias. Al día siguiente, Lenny vino para buscarla.
Scarlet se volvió para observar el lugar donde había vivido durante un año.
Todo estaba igual. Lo estaba dejando en las mismas condiciones que cuando lo había visto por primera vez, como si ella nunca hubiera estado ahí.
Lo único que había cambiado era que ahora estaba divorciada.
Ahora, parada en la puerta de la oficina para tramitar el divorcio, Scarlet aún se sentía en un trance.
El asistente de Lenny detuvo el auto frente a ella.
Lenny bajó la ventanilla del asiento trasero y la miró: "Déjame llevarte".
"No, gracias. Tomaré un taxi a casa. Gracias por haberme cuidado este año", respondió Scarlet con una sonrisa sincera.
¿Y qué si se habían acostado por una noche? Lenny ya le había compensado con una enorme cantidad de dinero.
Como no quería forzarla, él asintió y le dijo a su asistente que condujera.
Scarlet intentó tomar un taxi.
Aunque era otoño, el clima seguía siendo muy caluroso. Eran poco más de las diez de la mañana, pero el sol ardía tanto que la gente apenas podía mantener los ojos abiertos.
La corte estaba un poco lejos, así que era difícil conseguir un taxi desde ese punto.
Scarlet ya había empezado a sudar profusamente debido al calor, y pronto empezó a sentirse un poco mareada. De repente, su vista se nubló. Luego, se desmayó y colapsó en el suelo.
Cuando se despertó, estaba acostada en una cama de hospital. Alguien había tenido la amabilidad de llevarla de urgencia al hospital.
"¿Qué...? ¿Qué me pasó?", le preguntó a una enfermera.
"Usted sufrió un golpe de calor, pero felizmente fue atendida a tiempo. Está embarazada, así que debería prestar más atención a su salud. Pero el bebé está muy sano. Puede irse después de descansar un poco".
"¿Qué? ¿Qué acaba de decir?".
Scarlet agarró la mano de la enfermera mientras su corazón se aceleraba.
"Dije que sufrió un golpe de calor".
"No, eso no. ¿Estoy embarazada? ¿Qué quiere decir?".
"Bueno, ¿no lo sabía? Tiene tres meses. Es decir, ya debería haberlo sabido".
Scarlet se quedó estupefacta. La noticia fue como un golpe en el estómago.
Su período siempre había sido irregular. En ocasiones, no le venía durante meses, así que no le dio mucha importancia cuando se interrumpió.
Además, había tomado la píldora del día siguiente tras acostarse con Lenny. No había forma de que estuviera embarazada.
"Es imposible, no puede ser cierto. Tomé una píldora anticonceptiva".
"Esas píldoras no son cien por ciento efectivas. Hay un tres por ciento de posibilidades de concepción. Todos los métodos anticonceptivos tienen una pequeña posibilidad de fallar. No hay garantía de que siempre funcionen", explicó la enfermera.
Scarlet volvió a sentirse tan mareada que se desmayó.