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¿Cómo conocí a mi sugar daddy?

¿Cómo conocí a mi sugar daddy?

Autor: : Sunflowerfield
Género: Romance
Cuando la amiga de Noelia le crea un perfil en una página de contactos y la convence para vender su virginidad al mejor postor, su vida cambia radicalmente. Ella es una joven de 19 años preocupada por el futuro de su madre quien se ahoga en deudas, pero aún así es una persona soñadora y optimista. Él, un noble francés de 38 que dejó de creer en el amor hace mucho tiempo, pero jamás dejará de creer en el poder del dinero. ¿Dónde está el límite de lo que se puede comprar?

Capítulo 1 Babys & Daddys.

Ella observaba la puerta de aquel restaurante nerviosa, ni siquiera sabía qué hacía ahí, bueno si lo sabía, pero no entendía cómo había llegado tan lejos, como lo que pareció una medida desesperada y una solución nada meditada, ahora parecía volverse real ante sus ojos.

Apenas tenía 19 años, cero experiencia con los hombres y estaba a punto de negociar con su dignidad, con su cuerpo y, lo peor de todo, su virginidad en una cita concertada por su mejor amiga en un prestigioso restaurante francés en el que seguro, un refresco costaba lo mismo que su sueldo de una semana entera en la cafetería.

«Tienes demasiadas deudas» fue lo que le respondió la voz de su conciencia, quién en ese instante hablaba en su cabeza, se suponía que la conciencia estaba para evitar que alguien se equivocara, pero en su caso, tenía más que claro, que su conciencia quería que metiera la pata hasta el fondo, ni siquiera ella pretendía disuadirla.

Su madre trabajaba de sol a sol y estaban a punto de quitarles la casa, ella sola no alcanzaba para pagar la universidad con su trabajo a media jornada en la cafetería y, sin duda, no había un padre que pudiera ayudarlas, jamás había descubierto quién era el desgraciado que preñó a su madre y se desentendió luego y aunque había preguntado por los detalles, ni una mala palabra recibió referida a ese hombre, pero tampoco ayuda de ningún tipo para saber de él.

Pero ahí estaba el demonio, porque siempre que tenía que tomar una decisión se acordaba de cuando era pequeña y veía en los dibujos animados al pequeño ángel sobre uno de los hombros del protagonista multicolor y al demonio en el otro hombro, batallando hasta que uno de los dos ganaba y entonces el dibujito elegía la opción correspondiente al diminuto ser angelical o demoníaco.

Pero en su caso su conciencia ni siquiera había luchado y eso que debía ser el ángel, el que la guiaba para tomar las buenas decisiones y su demonio, en este caso demonia, tenía nombre de persona, Eloise, su mejor amiga.

La que le había abierto un perfil en una página de contactos y la había empujado, entre copas, a buscar un daddy que la sacara del hoyo en el que ella y su madre estaban metidas. La casa, lo único que tenían y su pobre madre todavía insistía en que ella no debía trabajar, que podía con todo.

-¿Siempre he cuidado de las dos y jamás nos faltó de nada, verdad? También lo solucionaré esta vez - aseguró tras recibir el aviso de embargo- tú asegúrate de que este segundo año en la universidad sea tan bueno como el primero y un día seas esa gran abogada que sueñas ser, eso es lo único que le pido a la vida.

Y tras eso vino la noche en casa de Eloise, una cerveza, dos, tres y empezando la cuarta se reía con ella de la idea de los Daddys

-¿Alguna vez has pensado en lo poco saludable e inestable que tiene que ser alguien para que le guste que le llamen Daddy durante el sexo? - rio a viva voz y bebió otro sorbo de su cerveza directamente del botellín - el tema está como para hacer un estudio.

- Pues yo ya te hice un perfil - Contestó Eloise.

- ¿Un qué?

- Un perfil en una página que se llama -su amiga se golpeó la cabeza con dos dedos como si había fuera capaz de resintonizar sus pensamientos - Babys &Daddys

- ¡Vamos, no me jodas!- no sabía si reír o enojarse con ella, pero decidió beber otro sorbo de su botella.

- Y tú eres virgen, ni siquiera imaginas lo que pagan por una monjita como tú.

- ¿Va en serio, no?- por un instante parecía que el alcohol de su sangre se había volatilizado, pero fue solo un espejismo, ya que cuando se levantó un mareo le sobrevino obligándola a agarrarse al armario de Eloise hasta llegar a su cama y dejarse caer a su lado para ver la aplicación en el teléfono móvil.

- De hecho, hasta unos pocos millones de dólares han llegado a pagar algunos jeques árabes por la virginidad de una chica - Pero cualquiera se arriesga a viajar a esos países.

- No voy a vender mi virginidad.

- Una adolescente de 19 años vende su virginidad por 3 millones de euros - empezó a hablar Eloise -la joven perderá su virginidad con un empresario de Abu Dabi que ha pagado la suma que solicitaba.

- ¿Eso son más que dólares no?- rápidamente agarró el teléfono móvil para leer el anuncio y aunque las letras se le movían, a causa de su estado de embriaguez, pudo leer más allá del titular - pero aquí dice que era una conocida modelo y yo... bueno, a mí solo me conoces tú.

-Pero es muy fácil que le paguen cientos de miles de dólares... si lo hubiera sabido antes habría esperado a cumplir los 18 para venderla y no la habría perdido con el imbécil de Charlie.

- Es que era el quarterback y tú la jefa de animadoras ¿No me dijiste eso?

- Era un imbécil.

Las dos se rieron y se callaron de golpe al escuchar como una alerta llegaba al móvil de Eloise.

- Alguien te ha escrito.

El mensaje solo hizo que las dos chicas pusieran cara de asco.

De:Big56

Para: Bunny30

Diez mil dólares por tu virginidad.

-Con eso no tengo ni para empezar.- Aseguró Noelia quién simplemente le dio a la tecla de bloqueo - Sin duda si decido hacerlo será por mucho más dinero, como mínimo los 350.000 de la hipoteca de mi madre y 50.000 más para costear mi carrera.

Eloise estuvo de acuerdo que si su amiga tenía que pasar por algo así, al menos debía quedar libre de deudas.

De nuevo el tono de aviso del teléfono de Eloise sonó.

- Llegó otro.

De:Senior66

Para:Bunny30

Hola, preciosa;

Si tienes tetas grandes te doy 100.000 por tu primera vez.

A este lo acompañaban las fotos del torso desnudo de un hombre, que a pesar de estar trabajado todo el vello de su pecho, que era bastante, aparecía blanco y algo hacía sospechar que el 66 de su firma era también la edad que tenía.

- No voy a perder mi virginidad con un viejo, además ni se acerca a lo que pido.

Noelia se levantó de la cama de su amiga, para nada se veía estando con un viejo y teniendo aquel primer recuerdo del sexo para toda su vida.

- Mejor borra mi perfil de ese lugar.

- Espera- Dijo su amiga sonriendo victoriosa y levantando la vista con esa expresión que ponía cada vez que tenía razón - este sí.

De: DaddyML

Para:Bunny30

Tú pones la cifra, pero vivirás conmigo.

-¿Vivir con él? Se supone que solo iba a vender mi virginidad y no volver a verlo.

De:Bunny30

Para: DaddyML

Solo será una vez, no me interesa vivir con nadie.

Contestó su amiga sin tan siquiera preguntarle, a lo que Noelia estuvo completamente de acuerdo. Tan solo pasaron un par de minutos cuando recibieron respuesta.De: DaddyML

De: DaddyML

Para:Gatita19

300.000 por tu virginidad, pero no es lo único que quiero, mi condición inicial no es negociable.

Y tras ese último mensaje, todo ocurrió muy rápido, Eloise respondió, él le volvió a responder y tras varios mensajes solo sabía que había quedado a cenar en un restaurante francés dos días después con un desconocido del que ni siquiera conocía el nombre real, tan solo tenía una palabra clave. "Violeta." Al Menos no debería llegar al restaurante preguntando por DaddyML

Cuando entró al establecimiento una de las camareras la observó de arriba a abajo y esbozó una ligera sonrisa, sin duda no estaba vestida para ese lugar, lo sabía y la mirada de la chica se lo había recordado, pero no tenía nada más elegante que aquel sencillo vestido negro con flores blancas bordadas en el escote.

- ¿Tiene reserva, señorita?- Preguntó una voz masculina sacándola de sus cavilaciones.

- No, bueno si - se rascó el lateral de la mano izquierda con el índice de la derecha, algo que siempre hacía para calmarse, y luego levantó la vista para mirar a la cara a ese hombre - Violeta.

El hombre de mediana edad, posiblemente el metre del restaurante, sonrió asintiendo.

- Sígame, él ya la está esperando.

La acompañó hasta una discreta mesa en lo que recordaba a un palco de ópera, algo más arriba que el resto del salón, con cierta privacidad pero sin estar cerrado del todo.

Pero eso no fue lo que más la sorprendió, un hombre de unos 35, máximo 40 años esperaba allí, su expresión era fría, todo el daba una extraña sensación de frialdad, extremadamente Rubio, con el cabello largo, pero elegantemente recogido en una cola baja, extrañamente le recordaba a esos antiguos nobles de las películas de época sobre la realeza europea. Ojos grises, pero a pesar de que ella siempre había creído que los ojos claros eran transparentes y expresivos, aquellos eran justo como un bloque de hielo, parecía una pared helada que no le dejaba traspasar lo que se suponía eran las ventanas del alma.

- Marius Lorraine... encantado de conocerla, señorita ...- Habló con un marcado acento francés.

- Noelia, Noelia Richards- Ella le estrechó la mano en cuanto él la extendió para saludarla mientras la observaba como un depredador observaría a su presa antes de cazarla.

- Por favor, siéntese.

Capítulo 2 Todavía no has escuchado mi oferta.

Marius la observaba gratamente sorprendido, una de las cosas que más le había llamado la atención era la ausencia de fotografía, o era muy fea o muy tímida, ¿Pero qué tan fea podía ser una mujer de 19 años? No conocía a ninguna que realmente lo fuera, cargada de complejos si.

Tal vez le sobraban unos kilos, tal vez tenía pecas, algunas mujeres se acomplejaban por eso, cuando a él le parecían terriblemente sexis, o quizá gafas, las chicas con gafas tenían su punto también, una cierta aura que las hacía parecer serías e intelectuales. Pero lo que estaba claro, era que a sus 38 años ninguna mujer de 19 le parecería fea, así que posiblemente fuera la otra opción, era tímida y eso sin duda sería un punto a su favor porque a él le encantaban tímidas.

Era realmente hermosa y aunque prefería no toparse con otra chica aprovechada y asidua a los múltiples regalos y la vida alegre, tampoco entraba en sus planes sentir que estaba aprovechándose de ella.

No era la primera vez que buscaba a sus amantes en internet, le ahorraba tiempo y dejaba clara la distancia que desde el principio quería mantener, porque si, él no tenía tiempo para relaciones, ni mucho menos, para involucrarse cómo estás requerían, pero sí necesidades y sobre todo porque podía pagarlo, no tenía que dar más explicaciones que esas, podía costearse cualquier cosa que se le antojara.

- Todavía no has escuchado mi oferta y ya siento tu necesidad de marcharte.

Por supuesto que ella deseaba marcharse, aunque en el fondo también estaba intrigada sobre el tipo de hombre con el que había concertado la cita. Imaginaba que era poco agraciado y gordo, o con alguna discapacidad que le hacía pagar por sexo, si no, no entendía por qué no buscar una mujer de manera casual y orgánica, sin duda el hombre que tenía frente a ella era capaz de encandilar a cualquier chica con solo una mirada o esa voz aterciopelada que le daba el acento francés y ese porte aristocrático que la hacía sentirse un tanto simple y fuera de lugar, incluso intimidada.

- Bueno, yo...-trató de responder a su pregunta sin lograrlo del todo, Noelia ni siquiera era capaz de ordenar sus pensamientos en palabras para expresárselas al hombre que tenía delante.

"Mierda"

Si, definitivamente mataría a su mejor amiga, por ponerla en esta situación, aunque tampoco era justo del todo, ella había aceptado y se había presentado a la cita. Lo peor es que definitivamente no encontraba nada raro en el hombre frente a ella, salvó la manera de buscar y pagar por citas.

Marius la vio tan perfecta, diferente a todo lo que había conocido hasta entonces, el diamante en bruto que tanto estuvo buscando, con esa aura de pureza virginal que se moría por empezar a corromper.

- ¿Usted...?-Se tomó el atrevimiento de acariciarle la mano con los dedos en un intento de ver cómo reaccionaba la chica a sus toques, investigar si provocaba algo en ella. Era de la opinión que la primera impresión es la que importa, la química es genuina, puede cultivarse y hacerse crecer, pero está desde el primer intento o no existirá jamás.- Como le dije en las pocas palabras que llegamos a intercambiar, no estoy solo interesado en su virtud, sino en tenerla conmigo en mi casa y conocerla - se inclinó levemente hacia ella para susurrar las siguientes palabras - despertarla poco a poco, saborearla y descubrirla a mi antojo.

Los camareros llegaron con un menú degustación de los mejores platos del restaurante y les sirvieron a los dos, haciendo que el francés volviera a su posición inicial guardando la distancia de nuevo.

- No soy un violador, no me sentiría a gusto sabiendo que le robé la virginidad y realmente no deseaba entregármela, eso no tiene ningún mérito, yo quiero que lo que me dé sea realmente mío, podríamos empezar con un contrato de convivencia de no sé... ¿Seis meses?

El hombre era agradable demasiado para que Noelia se sintiera a salvo, por más que buscaba algún defecto que ella pudiera encontrar, no encontraba ninguno y eso solo significaba que estaba oculto y que saldría en el momento más inesperado.

- Pero...-Cómo decirle que no podía dejar a su madre sola. Además, como explicarle que se iba a vivir con un hombre que quería de ella su virginidad y además le pagaría una fortuna por ello, un hombre que le doblaba la edad y podría ser su padre.

Jugaba con la servilleta a un lado de ella, tratando de pensar en cómo explicarle que lo que pedía era imposible, que no podía asegurarle nada de aquello.

"¿Por qué diablos tenía que ser un hombre tan atractivo?"

-No puedo vivir con usted, el tiempo que pide.

- Entonces pongamos un tiempo de prueba un mes y tu universidad quedará completamente pagada, por supuesto cubriré todos tus gastos mientras estés conmigo y serás libre para estudiar y salir con tus amigos mientras estés para mí cada vez que yo lo requiera.-Explicó acomodándose en la silla casi sin inmutarse como el que da una pequeña propina a un camarero, aquello solo era dinero para conseguir lo que quería y él tenía mucho con el que jugar.- Después de eso decidirás si aceptas o no extender nuestra relación comercial.

¿Cómo sabía ese hombre que iba a la universidad si ella no se lo había dicho? Sin duda debía revisar las conversaciones que intercambiaron su amiga y el posible comprador de su virginidad para no llevarse más sorpresas.

Noelia se removió de nuevo en su silla nerviosa, un mes, apuradamente tenía quince días antes de que su madre regresara del viaje que había hecho para intentar encontrar la forma de pagar la deuda, no sabía mucho más que aquello, solo que tal vez unos familiares podían prestarle parte del dinero, ¿Pero, por qué no había recurrido a ellos antes y lo más importante, por qué ella no conocía a esos supuestos familiares?

- ¿Qué le parece quince días?-Se sorprendió ante su propia respuesta, debía haberse vuelto loca, porque si no, no se explicaba ¿Cómo podía estar pensando en aceptar lo que ese hombre le proponía?- Quince días, pondrá los cincuenta mil dólares que costará en total mi carrera, en un fondo estudiantil a mi nombre y cubrirá mis gastos por el mes entero, por supuesto mi virginidad va aparte y el precio por ella es indiscutible 400.000 y me los dará justo antes de tomarla- era imposible que aceptara darle todo eso por solo dos semanas, pero si no aceptaba no quedaría de ella, sino de él.- Sé que me ofreció 300.000, pero ese es mi precio.

Marius sonrió por la desfachatez de atreverse a bajar su tiempo a la mitad y aumentar las condiciones, pero le gustaba, esa joven se valoraba y no estaba dispuesta a menos de lo que creía que merecía.

- Acepto, no tomaré su virginidad en esos 15 días, no me interesa si al final no va a quedarse a mí lado, pero si será mía de muchas otras formas distintas.-Aseguró el hombre inclinándose tanto hacia ella que pudo sentir su aliento en los labios al hablarle- Tengo muchas ganas de saborear tu coño virgen y escuchar los gemidos que eso provoca.

Si bien ese hombre lograba ponerla nerviosa sin acercarse a ella, teniéndolo a unos pocos centímetros de su boca había provocado nuevas reacciones en su cuerpo que intentaba controlar, aunque sin demasiado éxito.

"¿Probar mi coño virgen?"

Esa simple palabra dicha por aquel francés que parecía tan educado, hizo que todo su cuerpo se encendiera y su respiración se acelerara visiblemente.

Él sonrió por las reacciones de la chica, tan moldeable, tan fácil de provocar y encender ¿Sería igual cuando la tocará? Volvió a incorporarse en su lugar como si no hubiera dicho nada subido de tono, mientras se llevaba unas de las delicatessen del chef a la boca y la saboreaba con calma.

- Mañana en esta clínica- extendió la tarjeta de una de sus clínicas estética en Nueva York -Pregunte por mi, le harán todas las revisiones pertinentes, le pondrán una inyección anticonceptiva y firmaremos el contrato.

- ¿Una inyección...?-La cosa iba a en serio una vez la palabra anticonceptiva salió de la voz de ese hombre, pero más importante - Pero si no va a ... Ya sabe ¿Para qué necesito ninguna inyección?

- ¿De verdad quiere que ese leve tono rosado que tienen sus mejillas se vuelva completamente colorado contándole todas las cosas que le haré y por qué la necesita? Solo por si acaso, aunque no haya penetración, es mejor asegurarse de que todo está controlado.

- Está bien, mañana iré.- Noelia, secretamente, esperaba que saliera que tenía una fuerte infección en las vías urinarias o algo que hiciera desistir al hombre.

Marius asintió feliz y se levantó, la tomó de la mano para hacerla levantarse también y en un movimiento rápido pasó un brazo tras su estrecha cintura y la atrajo contra su cuerpo.

- Me tomaré el atrevimiento de probar un adelanto.-Desde que la había visto no había pensado en nada más que saborear esa boca. Llevó la mano a su mentón y la besó con mucha suavidad, mordiendo levemente su labio inferior para obligarla a abrirlo y luego colar la lengua entre estos para saborear el interior de su boca, comprobando que sus cuerpos encajaban a la perfección y sus labios parecían hechos para ser besados por el.

- Perfecta, eres perfecta.-Aseguró dejando un beso casto en su frente antes de soltarla.

Ella abrió la boca para contestar pero le fue imposible pronunciar una sola palabra, Marius sonrió al darse cuenta de aquello, le acarició delicadamente la mejilla mientras fijaba su fría mirada en la de ella y se apartó.

- Termina la comida y pide un buen postre, soy un hombre ocupado y mi tiempo de descanso terminó, te espero mañana.

Capítulo 3 ¿No es demasiado joven

A pesar de ser un noble francés, a Marius, le gustaba permanecer por largas temporadas en Nueva York, solía pasar la mitad del año en el viejo continente y la otra mitad en América, esa era una de las razones por las que buscaba una nueva chica cada vez que regresaba, una con la que convivir por el medio año que permanecería en la ciudad, no tenía tiempo para perderlo fingiendo interés por varias hasta encontrar alguien a quien él le gustará del mismo modo en el que ella lo hacía, tener citas y que antes de darse cuenta tuviera que volver a su país para perder el contacto y empezar de cero.

Otra de las razones por la que le gustaba pagar por compañía, era que allí a él no lo conocía nadie, tal vez alguna de las hermosas modelos y actrices que había operado fueran famosas y tuviera cierto nombre entre la élite por su excelente trabajo como cirujano plástico, pero sin duda, no era un personaje público y podía moverse con chicas jóvenes y guapas sin salir en ningún tipo de prensa de cotilleo, allí no tenía la sombra de su apellido, ni a su madre recordándole que tenía un título al que hacer honor, como si su apellido no lo hubieran mancillado suficiente sus antepasados.

- Señor, su abogado lo está esperando - sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de Angélica, su secretaria, quién le hablaba a través del intercomunicador de su mesa.

- Que pase.

Un par de minutos después, la puerta de su despacho se abrió y Matthew Philips, su abogado, entró para traer los documentos que había pedido tener con urgencia aquella misma mañana en su oficina.

- Revisa el contrato por si me dejé algo.- pidió un hombre de cabello negro y ojos del mismo tono, completamente oscuro, tal vez podía parecer demasiado serio, pero era el mejor en su trabajo y además, con los años, también se había convertido en un buen consejero y amigo.

Matthew dejó una carpeta negra frente a él y se sentó en el sillón pacientemente esperando su conformidad. El francés se saltó las primeras hojas dónde tan solo había escrito pura burocracia para leer la parte que le interesaba, los términos y cláusulas.

Quedaba muy bien especificado que el contrato era por seis meses en los que la joven tendría que convivir con él, pudiendo pasar lejos de su compañía una noche a la semana y tras previo aviso. El contrato podía ser restringido a las dos semanas de prueba sin ningún tipo de obligación o multa por parte de la chica y él debería pagar 50.000 dólares para sus estudios.

Además, ella tendría una cuenta de gastos durante todo el tiempo que permaneciera a su lado, enlazada a una tarjeta de crédito que podría usar para pagar, ropa, cuidados como peluquería, uñas o cualquier tipo de gasto que tuviera que ver con su imagen, comida y caprichos varios.

También se especificaba que en el momento en que él tomara su virginidad le serían otorgados 400.000 dólares y algo que no había pactado con ella, pero le parecía justo, 50.000 dólares más por cada mes que permaneciera a su lado, además de varios beneficios inesperados no especificados, debiendo avisar con 15 días de antelación si pretendía abandonarlo o sería sancionada con devolverle los 50.000 dólares que habría recibido por el último mes.

A cambio, ella se comprometía a estar localizable para él cuando no tuviera clase y acudir a su llamada lo más rápido posible, pudiendo librar un día completo a la semana o más si lo requería por exámenes finales, motivos de estudio o en el caso de que se enfermara.

También se comprometía a no divulgar nada de lo que sucedía entre ellos y guardar su relación comercial en secreto a riesgo de tener que devolver el doble de todo lo hablado hasta la finalización del contrato.

La última cláusula dejaba claro que tras las 2 semanas de prueba cualquier condición podía ser cambiada o modificada a conveniencia y en mutuo acuerdo de ambos.

Luego había una lista extensa de juguetes y prácticas sexuales que ella debía aceptar o rechazar, algunas le agregaban un plus al dinero mensual especificado y también se lo restaban en caso de ser rechazadas. Existía la cláusula de exclusividad en la cual el contrato se daría por finalizado si ella mantenía relaciones sexuales con otro hombre y por último, la especificación de los controles médicos pertinentes cada mes en un centro de elección del contratante.

Marius sonrió al comprobar, que como siempre, su abogado había hecho un trabajo excelente y no había dejado ningún solo cabo suelto.

- Perfecto.

- No podía ser de otro modo.- Aseguró Matthew y luego lo observó dudoso como si no supiera si decir lo que le estaba pasando por la cabeza.

- ¿Qué sucede?

- ¿No es demasiado joven esta vez, es casi una niña, ni siquiera tiene edad para beber en este país?

- No, Matthew, es perfecta, inocente, pura... simplemente perfecta.

En otro lugar, una joven castaña, de ojos azules y curiosos, entraba por las puertas de Lorraine Esthétique para pasar los exámenes pertinentes que su ¿Sugar Daddy? Le había exigido. No sabía si debía llamarle así, eso le seguía sonando mal, lo mirara por donde lo mirara.

- Soy Noelia Richards, vengo de parte del señor...- Antes de que pudiera terminar la frase, la recepcionista la cortó y no la dejó seguir hablando.

- La estábamos esperando, señorita Richards, pase a la consulta tres.

Con una sola frase todo se volvió real, la curiosidad dio paso al temor de estar haciendo lo correcto. La imagen de su madre todas las noches cuadrando las cuentas sin encontrar ninguna solución, fue lo único que necesito, eso y apretar los puños para armarse de valor, antes de dar el primer paso.

Apenas era consciente de las personas que chocaban con ella a su alrededor, caminó en piloto automático hasta llegar a la puerta tres y justo cuando titubeó pretendiendo irse, la puerta de la consulta se abrió.

- Por favor pase.

- Creo que...me perdí.

- No, está justo en la consulta tres, señorita Richards. Pase.

«Bien que suceda lo que tenga que suceder».

Pensó entrando y sintiendo como al cerrar la puerta estaba dejando su pasado atrás, como a partir de ese momento todo sería distinto, ella sería distinta, sobre todo porque, no solo estaba vendiendo su cuerpo, lo sentía como si estuviera vendiendo su alma al diablo, un diablo de cabello rubio, ojos grises y un irresistible acento francés.

La doctora la observó de arriba a abajo dubitativa y luego le sonrió amablemente, tal vez en un intento de hacerle más fácil la vista.

- Necesito que se desnude de cintura para abajo y se tumbe en la camilla... debo revisar su... - Incluso a la doctora le parecía un tanto humillante el hecho de que le hicieran comprobar la virginidad de la chica, ella podía serlo y, aun así, haber sufrido una rotura de himen por el simple hecho de montar en bicicleta - bueno ya sabe usted lo que debo comprobar, eso y que no sufra de ningún tipo de infección ni enfermedad - explicó algo incómoda con la situación, a veces creía que no le pagaban suficiente. Sin duda no era la primera chica que revisaba o a la que hacía seguimiento por los caprichos del señor Lorraine, pero si la primera que era virgen y parecía confundida, incluso algo asustada por estar allí, contuvo el impulso de preguntarle si hacía aquello por propia voluntad, o estaba siendo presionada de algún modo y decidió ser lo más profesional posible, al fin y al cabo no era asunto suyo.

- ¿Ha estado antes en una consulta ginecológica, señorita Richards?

No era la primera visita de Noelia a un ginecólogo, pero si la primera dónde iban a revisar si era virgen. Le pareció un tanto vergonzoso, tener un examen para comprobar que ella era virgen. ¡Por dios! Estaban ya en el siglo XXI, aunque también era verdad que aquel hombre paraba una gran suma de dinero por aquello y aunque odiaba que alguien dudara de su palabra, también era cierto que él no la conocía de nada.

Aun así, no dijo nada y se dejó guiar por la doctora. Al menos la mujer parecía tan incómoda como ella. Se desnudó e hizo lo que le había indicado nada más entrar al consultorio.

- Si, mi madre me llevó justo después de mi primera regla y de ahí he estado asistiendo periódicamente cada año, para llevar el control. Aunque mi ginecólogo me ha dicho que no es necesario hacerlo, ya que bueno no he tenido relaciones sexuales hasta ahora.

- Entiendo, ahora intenta relajarte, por favor.- Pidió la doctora tapándola con una sábana para que no se sintiera tan expuesta y ayudándole a acomodar una pierna en cada estribo, luego se sentó en un taburete y procedió a mirar entre sus piernas, himen intacto, pobre niña ¿Sabía dónde se estaba metiendo, y sobre todo con quién?- Ahora procedería a hacerte una citología, pero como todavía eres virgen te pediré que vengas tras tu primera relación sexual, para hacerla.

Noelia estaba muy avergonzada demasiado para decir algo, simplemente asentía a todo lo que la ginecóloga decía. No quería estar ahí, estar con las piernas abiertas era demasiado, pero necesitaba el dinero, tener ese dinero haría las cosas más fáciles para ella y su madre. Sobre todo su madre. Si era por ella que se aguantaría la vergüenza y soportaría el que la estuvieran toqueteando.

- Yo...

Tapó a la chica de nuevo y se sentó tras el escritorio escribiendo el informe que le habían pedido.

- Ya puedes vestirte, bonita.

Esperó a que la chica terminara y se sentara frente a ella y solo entonces siguió hablando.

- Ahora la enfermera te sacará una muestra de sangre y te pondrá una inyección anticonceptiva que será efectiva durante los próximos tres meses, después de ese tiempo tendrás que volver a administrar tela, pero como vamos a vernos cada mes yo misma te lo recordaré.

Tras decir aquello mandó su informe por email y salió de la consulta dejando que entrara la enfermera e hiciera su trabajo.

Noelia iba a decir algo sobre tener relaciones, más no dijo nada, volvió a asentir cómo si se tratara de un autómata. Una vez la mujer se fue ella se permitió llorar un poco, aunque solo fueron un par de lágrimas, antes de que tuviera que limpiarlas de su rostro y sonreírle a la enfermera, quien se acercó a ella con gesto amable y avergonzado.

¿A cuántas mujeres ya habían atendido como ella? ¿Era por eso que la veían así como con pena?

En la oficina Marius acababa de recibir el informe de la ginecóloga donde le decía que todo estaba correcto, le advertía de la estrechez de la chica y la importancia de prepararla y ser cuidadoso con ella la primera vez.

El francés simplemente sonrió y levantó la vista para observar a su abogado,

-Ya no tardará mucho en llegar.

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