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¿ENAMORADA DE UN FUTBOLISTA?

¿ENAMORADA DE UN FUTBOLISTA?

Autor: : Laritaaa
Género: Romance
Él un futbolista reconocido; Ella una simple chica que estaba empezando a vivir.

Capítulo 1 Introducción.

Todo comenzó cuando menos lo imaginaba. Eran dos niños sin padres en un colegio donde vivían con otros chicos que pasaron por la misma situación. Aun en los peores días, pasaban momentos grandiosos, observaban cada tanto como aparecían matrimonios a visitarlos y a veces regresaban llevándose una maleta porque terminaban adoptando a alguien. A sus 10 años, sin medir las consecuencias se enamoraron y sentían que era un amor para toda la vida.

Una noche se escaparon como de costumbre al bosque, agarrados de la mano se quedaron hipnotizados mirando las estrellas. Solían perder la noción del tiempo así y no les importaba nada.

Extiende su mano -Bajo estas hermosas estrellas y aprovechando que estamos solos, prometo estar siempre a tu lado y cuidarte -dice mirándola. Lo único que recibe es un abrazo y fue el último que recibió de ella.

Pasaron 11 años, siempre con el mismo sueño de la última promesa que ese chico le hizo pero que nunca cumplió. No podía olvidarlo, Nick le quedo hasta grabado su nombre y esa imagen cuando se fue con una familia adoptiva dejándola sola en ese sitio y le cayó todo el mundo a tan corta edad. Fue una marca que jamás pudo borrar.

Pasan los años, pronto aparece un futbolista en mi vida. ¿A cambiarlo todo? ¿O hacerme recordar que es bueno reencontrarse con los viejos amores?

Después tener siempre el mismo sueño a la noche me levanto recordando esas palabras de Nick las cuales nunca cumplió su promesa.

Ya habían pasado 11 años desde la última vez que lo había visto. Recuerdo que después de sus palabras llego un matrimonio a adoptarlo, todavía estaba en mi memoria como si fuera ayer. Se lo llevaron dejándome ahí. Luego de irse Nick, pase 4 meses hasta que llego un matrimonio los dos españoles y me adoptaron.

Capítulo 2 1.

En mi presente:

Hoy con 21 años vivo en España con mis padres adoptivos, vale destacar que no hacía falta dinero porque eran millonarios. Nunca más supe nada de Nick. Había hecho una sola amiga la cual cuando íbamos al colegio la dejaban todos de lado por ser una alumna becada. Tal vez todo sea por la clase social, por mi parte eso no era una manera para elegir a las personas y sólo importa lo que puedan entregar. Pero eso era mi mejor amiga, muchos planes a futuros juntas, una de ellas era irnos a vivir juntas a un departamento que me regalaron mis padres. Igual no tardo tanto en cumplirse. Toda las maletas preparadas, casi corriendo me despido de mis padres y paso a buscar a Emma (mi mejor amiga).

La observo sacando sus maletas -¿Necesitas ayuda? -le gritó.

Arrastra las maletas por el suelo sonríe cuando llega al auto le abro para empezar a guarda las cosas -Ya está-Agitada por hacer tanta fuerza, se pone en el asiento del acompañante y tira su cabeza hacia atrás.

Llegamos frente al edificio, nos quedamos embobadas mirando todo. Era muy grande cosa que no creímos que pasará -Tengo las llaves, ¿entramos?-le muestro las llaves en mis manos.

-¡Qué comience la diversión!-salta mientras agarra mi mano.

Entramos corriendo por el ascensor riéndonos, no era tan lejos pero tardamos más de la cuenta por las maletas que llevábamos. Ya llegadas al departamento tiramos las cosas, empezamos a acomodar las cosas.

-¿A dónde vas?- grita

-Deje otra caja en el auto, la traigo y vengo- salgo de ahí.

Me quedo en silencio mientras en el ascensor se estaba el ruido de los pisos avanzando con la mirada clavada en los cambio de números. Me saca de los pensamientos el sonido de las puertas abrirse. Lentamente camino por el pasillo, juego con las llaves en mis dedos y abro el auto.

Intento agarrar la última caja hago tres intentos, ya que, era pesado -¡Maldita sea!, no sabía que estaba tan pesado-susurro en voz baja.

Cierro el auto y levanto la caja del suelo, mis pelos estaban en toda la cara lo cual no dejaba visualizar todo el camino. Mis pies le erran al primer escalón haciéndome caer de rodillas y la caja se tire frente a mí. Rápidamente comienzo a meter las cosas que se me habían desparrados de adentro de la caja, veo unos pies frente a todo el desastre.

-¿Estás bien?- se agacha metiendo las cosas de nuevo.

-Si, gracias -nerviosa al ver que estábamos tan cerca.

Luego, de terminar de meter todo me levanto, sonrió y el chico me devuelve la sonrisa. Nos quedamos parados ahí mirándonos hasta que se decide hablar -¿Eres nueva por aquí?- acomoda el bolso de su costado.

-Si, llegue hoy con mi amiga.- sonrió.

-Mi nombre es Nicolás-sonríe y estira su mano.

Le respondo al saludo. ¿Cómo se llamaba Nick?, pienso en mi cabeza por primera vez tenía miedo que fuera él. Me quede helada sin saber qué hacer y lo primero que se me ocurrió fue presentarme -Mucho gusto. Me llamo Isabella-fue lo primero que se me ocurrió.

Me queda mirando con una sonrisa - Lindo nombre. ¿Y ya te mudaste aquí?-pregunta.

-Si, con una amiga. ¿Vos vivís aquí?-señalo el lugar donde estábamos.

-Sí, ya hace un año.-responde cortante.

Levanto la caja del suelo -Bueno me tengo que ir. Gracias por la ayuda-le muevo la cabeza en forma de saludo.

-Ok. Seguro nos vamos a ver seguido. Nos vemos- Camina mientras me abre la puerta dejándome lugar para pasar.

Mi cabeza no dejaba de pensar en el nombre de aquel chico, fui una tarada todo porque se llama igual que Nick. Llego a la puerta del departamento abro, dejo las cosas tiradas en el suelo, camino hacia la nueva habitación lentamente de espalda me quedo un rato en la cama y me pongo a pensar en Nicolás. Un chico guapo, sus ojos color miel, la sonrisa perfecta, dos aritos en los oídos que eran tipos diamantes, pelo corto como una pequeña cresta que se le ve poco, estaba de musculosa y una bermuda de jeans con un bolso. Así es, me acuerdo de cada detalle y sonrió al creer que parecía todo un jugador de fútbol.

Me saca del pensamiento mi celular -Hola Mamá...si má.. Si ya sé que son las siete de la tarde... -levanto hasta quedar sentada en la cama-Si ahora voy al supermercado... Ya sé. Chau.. Yo también te quiero- Finalizo la llamada.

Acomodo mi ropa y pelo un poco. Salgo de la habitación -Emma voy a comprar unas cosas- grito.

Aparece corriendo-Bueno tráeme un helado-poniendo su boca en forma de puchero.

Salgo del edificio, me voy caminando al supermercado porque quedaba cerca. Llego y compro todo me vuelvo rápido al departamento.

La primera noche transcurrió tranquila con Emma nos llevamos excelente y nos ayudamos mucho. Estamos de vacaciones pero sabemos que ya cada una tenía sus obligaciones que cumplir. Era algo rutinario a la mañana siempre me gusta salir a correr un poco. Me levanto, me pongo mi calza, zapatillas, me hago una cola en el pelo, una musculosa apretada al cuerpo, celular y auriculares, botella de agua. Si me gusta hacer algo asique corrí como media hora, me vuelvo caminando al departamento. Mientras subo, llego al piso donde vivo veo que sale Nicolás y una chica a su lado llorando. Vivía justo al frente de mi departamento se lo notaba enojado, me ignoro totalmente y no le hice caso seguí el camino hasta que entre a mi departamento.

Desperté a Emma y me bañe. Decidimos salir un poco y comer afuera -Abras visto al vecino, ¿no?-me codea mientras se ríe.

-Si claro. Lo vi saliendo con una chica llorando-enfoco mi mirada en los locales.

-Es tan lindo-suspira -Pero tiene novia-con su tono enojada.

-Vamos a comer- le tironeo la mano haciendo que entremos a un local.

Llegamos a un restaurante -¿Piensas que vamos a comer acá?-Señala el sitio.

-¿y si donde más?-levanto mis hombros.

-No, yo a esto no lo puedo pagar. Es carísima la comida-niega con la cabeza.

-¿y quién dijo que pagabas?-la quedo mirando y tomó su mano - Yo invito-sonrió.

-No ni loca. Acá es caro, vienen los jugadores de fútbol a comer después de entrenar-observa su alrededor.

-¿Y? Nosotras venimos a pasarla bien. Nada de mirar chicos-caminamos juntas.

Elegimos una mesa y nos sentamos, hablamos. Ya con la comida servida, notaba que Emma tenía razón la mayoría que venía a estos tipos de restaurantes eran jugadores de fútbol. Pero no me importaba -Tenía razón, mira a tu derecha-asiste con cabeza para que mire.

-¿Qué hay?- murmuro. Mire disimuladamente y lo veo a él con un grupo de amigos en una mesa. Todos llevaban la misma remera con un escudo de un equipo. Lo mire, me miro y me dedico una sonrisa. Di vuelta la cara -No entiendo nada de fútbol-susurro.

Se ríe a carcajadas -Isa es simple- jugando con su tenedor y señala - Mira el vecino con sus amigos son como los jugadores juveniles del equipo más famoso de este país- dice emocionada.

Capítulo 3 2.

Abro mis ojos grandes -¿Cómo sabes tanto?- limpio mi boca con la servilleta.

-Por el escudo de la remera y porque me encanta el fútbol- sonríe

-Está bien y ¿él juega?-preguntó.

-Claro que si por eso se me hacia conocida su cara. Juego dos veces en la primera de su equipo y es delantero-pone sus manos en la mesa- Uno de los mejores jugadores que entro el año pasado aquí- seria.

Dejo el vaso que tenía en mi mano-ajam y yo que pensé que era retrasado-lo quedo mirando.

-Asique que se conocen-sonríe en forma picará - Es uno de los más deseado y guapo del equipo, es soltero. Ojo- tose disimuladamente.

-No me interesa-digo cortante.

-Todas dicen lo mismo pero créeme todas caen a los pies de Nicolás Smith- dice acercándose rápido.

-Pero qué decís, ni que se hubieran extinguido los hombres-afirmo.

- ¡Cuidado amiga! Además de ser buen jugador también tiene la fama de enamorar a las chicas y dejarlas por otra-dice abriendo sus ojos.

-Pobres que ingenuas son algunas mujeres-niego con la cabeza-Mira que yo me voy a fijar en eso -señalo la mesa donde está él.

-Como digas, te creo. Pero ¿por qué no lo conociste cuando lo viste?-sonríe con ese gesto pícaro en ella.

-Será porque no me gusta mirar tele y menos fútbol-le digo en forma sarcástica

-Tienes razón, mira sigue mirando para acá- me guía con sus ojos.

-Ya déjalo se va a cansar de mirar- acomodo la servilleta.

Seguimos comiendo con Emma mientras que en la mesa de los jugadores se sentía como se reían y la estaban pasando bien.

En la mesa de ellos:

-Vamos Nicolás deja tranquila a esas chicas-le dicen riéndose.

Con la mirada en la otra mesa -Cállate. Fue la primera chica que no grito al verme- apretando los dientes.

-¿Pará ya extrañas que una chica no te pida una foto o un beso? Déjate de joder- pegándole en el hombro.

-Shh!! déjame tranquilo. Quiero a esa chica-señalándola.

-Anda y preséntate-lo empujan.

-Pero estás loco-niega con la cabeza y se acomoda mejor en su lugar - No puedo, es mi vecina. Simplemente no puedo-se toca su nuca.

-Mándale con el mozo tu número como siempre haces-señalándole las cosas.

-Tienes razón. Gracias amigo- asistiendo con la cabeza. Agarra una lapicera, y escribe el número en una servilleta. Se lo pasa al mozo indicándole la mesa al cual debía dejarle eso.

Con Emma estamos charlando y contándonos cosas -Señorita. Aquel joven manda esto para usted-me entrega la servilleta escrita.

La abro. Estaba su número, Emma me mira con una sonrisa enorme. Mi cara cambia a sería totalmente-¿Qué se piensa que soy?- arrugo el papel fuerte con la mano.

-Pero Isa-la interrumpo.

Aprieto los dientes fuerte -Pero nada Emma, ya me va a escuchar- Me levanto de mi mesa, hago un bollito a la servilleta escrita y cuando estoy caminando hacia la mesa donde estaba veo que me espera con una sonrisa en su boca y escucho a sus amigos diciéndole " ganador. Grande". Lo veía orgulloso, llego me paro en frente a él. Le tiro la servilleta en la cara -¡¿Quién te crees para mandarme tu número?!- le grito. Apunto con mi dedo en su hombro -Que te quede claro, yo no soy unas de tus putas-Me doy media vuelta y me voy.

Pagamos la cuenta y nos retiramos con Emma. Saliendo por la puerta siento que alguien me agarra fuerte el brazo y me da vuelta -¿Por qué gritaste? ¿Qué te costaba decírmelo a mí solo?-Me tironea varias veces-Me dejaste en ridículo frente a mis amigos-Soltándome con todo.

Abro mis brazos-Oh! Perdona señor importante. No quise lastimarlo con lo dicho- grito y me rió a carcajadas.

Se acerca furioso -No me hables así pareces una niña caprichosa- sostiene

-Vamos ya deja de pelearte con él-me agarra la mano.

-No, Emma-me suelto de su agarre.

-Escucha a tu amiga es más inteligente - la mira a ella ahora- Gracias Emma. ¿Quieres venir a terminar de almorzar con nosotros?- le sonríe.

-No. Ella se va conmigo-la pego casi a mi cuerpo.

-Bueno Nicolás-sin escucharme. -Pero voy con ella-me abraza.

-Está bien. Mira te dejo que vayas porque Emma me cae bien- Hice un esfuerzo por mi mejor amiga, ya que, era muy fanática del equipo de fútbol ese. Disimule mi cara fea y me esforcé en poner mi sonrisa más falsa. Nos sentamos en la misma mesa con todos los jugadores, mire a Emma como se notaba feliz hablando de fútbol con todos. Yo solamente escuchaba, no entendía nada. Mire alrededor y note un montón de gente mirando a la mesa donde estábamos. Pedí permiso para ir al tocador.

Camine y un nene no más de 10 años me llamo. Me agacho a la altura del niño- ¿Qué pasa pequeño?- le pregunto.

Se acerca a mi oído -Estas comiendo con mis ídolos-dice susurrando.

Me alejo y le acaricio la cara -¿Y por qué no te acercas?-me arrodillo para quedar más cómoda.

-No, nos podemos acercar a ellos porque tienen seguridad- mira su costado.

Miro a mi alrededor girando la cabeza para todos lados -Pero aquí no hay nadie cuidándolos- lo vuelvo a mirar.

-Si mira ahí-señala a su costado

Mire a los costados y veía a unos tipos con traje parados mirando para todos lados. Se los notaba serios, sin hablar respetando todo y escuchando todo mientras observan la mesa donde estábamos sentados. Observo la mirada de ese niño -Tienes razón. ¿Quieres conocer a uno?- pregunto.

-Si. Y quiero que firmen la camiseta todos-dice feliz casi emocionado.

Me levanto lentamente y le toco el pelo -Espérame acá y te traigo a uno-aseguro.

Me voy a la mesa, agarro de la mano a Nicolás me mira extraño y me sigue. Siento que un tipo nos sigue también -Dile a tu seguridad que no nos siga-susurro en su oído.

Se frena enfrentando-Pereyra. Quédate en tu lugar. Yo solamente necesito privacidad con está preciosura- Me mira dedicándome una sonrisa.

Tan solo bastó sonreírle falsamente -Como usted ordene, señor-se frena y se queda ahí.

Me queda observando de arriba hacia abajo -Hubieras inventado algo mejor-se acerca. Lo sigo tironean mejor con mi mano -¿Y a donde me llevas?-

-Tranquilo, no te voy a secuestrar- le aseguro.

Seguimos caminando y vemos al nene esperando. Le suelto la mano -Acá está. Cumplí-me paro frente al nene.

-Increíble. Nicolás el mejor de todos- lo abraza. Nicolás le responde al abrazo y me mira con una cara sin entender lo que estaba pasando. Se separan -Gracias. Cumpliste mi sueño-me abraza.

Le doy un beso en la mejilla -De nada pequeño-me quedo mirándolo.

-¿Y dime cómo te llamas?-Le pregunta agachándose.

-Soy Emi. Soy fanático del Club, tengo 9 años. ¿Me firmas la camiseta?-extendiéndole la camiseta.

La toma entre sus manos - Claro Emi con mucho gusto-sonríe.

Mientras le firma lo queda mirando entusiasmado -Gracias. Eres mi ídolo- dice emocionado.

-Ahora falta la foto ¿no?-le sonrío.

Sin dejar que responda le tomo una foto con el pequeño y la camiseta. Me acuerdo que mi promesa no estaba toda completa ahora debía llevar la camiseta a la mesa para que la firmen los demás. Dejo Nicolás con el pequeño, voy a la mesa le entrego la camiseta y todos me la firman. Cuando vuelvo al lugar los veo hablando felices -Aquí tienes. Me gusto ayudarte a cumplir tu sueño-le devuelvo la camiseta.

La agarra, me abraza y luego abraza a Nicolás. Corre al lado de su padre con la camiseta puesta. Quedamos solos con Nicolás-¿Y ahora que recibo a cambio yo?-poniendo sus manos en el bolsillo.

Lo quedando mirando seria -Nada. Ni te ilusiones. Bastante que tengo que verte todos los días- le digo cortante.

-Te ayude. ¿Y no recibo nada a cambio?. Eso es injusto-Se acerca.

Me acerco a su lado furiosa -Me hablas a mí de injusto. Mira no dejas que nadie se te acerque de los niños solamente las mujeres que tu quieres. ¿Qué clase de persona hace eso?-le pego en el pecho. No me respondió y nos quedamos en silencio mirándonos. Hasta que rompo el silencio incomodo-Déjalo así. No respondas. Vamos mejor-le ordenó.

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