-No lo sé seguro, pero tengo una firme idea sobre lo que apostasteis; yo también me he dado cuenta -declaró con confianza.
-¿Nunca se te escapa nada, verdad? -preguntó Nora con diversión, él negó con la cabeza.
-Dejad de hablar en código, nosotros también queremos saber qué pasa -gritó Dan haciéndolos reír.
No obstante, de repente sintió un fuerte impacto en el coche y perdió el control.
Durante unos segundos todo se volvió negro y cuando volvió a abrir los ojos estaban bocabajo y su cabeza dolía como el infierno. Se llevó la mano a la cabeza y sintió que su mano se llenaba de sangre.
¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!
-¿Cómo estáis vosotros? -preguntó con un hilo de voz'-. ¿Nora?
¿Ann? ¿Dan?
Más silencio.
-¿Nora?
Miró a su derecha y lo que vio lo dejó al borde de la desolación. Una viga atravesaba el estómago de su mejor amiga, que no se movía, y cuya palidez llegó a asustarlo. Completamente frenético, intentó liberarse del cinturón de seguridad, pero sus manos temblaban demasiado.
-¡Nora! ¡Nora! -gritó desesperado, pero ella no se movió.
¡No, no y no! ¡Ella no podía estar muerta!
-¿Ann? -preguntó en voz baja con auténtico pánico'-. ¿Dan?
Al no escuchar respuesta por parte de ninguno de los dos miró hacia atrás y la imagen casi le hace perder el conocimiento de nuevo. Su hermana estaba tirada entre cristales rotos y de su cabeza salía una gran cantidad de sangre, mientras que Dan también estaba tumbado de una forma antinatural.
Comenzó a respirar de forma agitada y una vez más trató de quitarse el cinturón, pero su cuerpo entero no paraba de temblar.
-Tengo que calmarme, no pueden estar muertos, no pueden estar muertos -se repitió una y otra vez creyendo que si lo deseaba con fuerza ellos estarían bien.
Trató de liberarse una vez más, pero al no conseguirlo gritó frustrado. Miró de nuevo hacia Nora, Dan y Ann... estaban muertos por su culpa.
Abrió los ojos abruptamente y se pasó la mano por su sudorosa frente.
Una pesadilla. Otra vez.
Respiró hondo un par de veces y trató de calmarse. Una vez que consiguió tranquilizarse se sentó en la cama y encendió la luz de la habitación.
Se pasó las manos por el pelo y a continuación se las miró con seriedad, era la primera vez que en una de sus pesadillas no tenía la sangre de sus amigos manchándolas. Eso debía significar que comenzaba a superarlo, ¿no?
Suspiró pesadamente y cerró los ojos por un segundo.
Sabía que el accidente no había sido culpa suya, pero aun así no podía evitar sentirse culpable. Su hermana y su mejor amiga casi mueren y su mejor amigo acabó con una pierna rota, y todo porque él no tuvo unos reflejos lo suficientemente rápidos.
Abrió los ojos y se puso en pie.
Todavía no había amanecido, pero una vez que se despertaba de una de sus pesadillas no podía volver a dormirse, así que prepararía el desayuno para su familia.
Abandonó la habitación y caminó hacia la cocina. Sin embargo, se detuvo frente al dormitorio de su hermana. Cada vez que tenía una pesadilla le gustaba entrar a su dormitorio y asegurarse de que estaba bien. Ann lo había acusado de ser un perturbado, pero no podía evitarlo. Quería asegurarse de que estaba bien, y sí, puede que fuera un poco sobreprotector, pero todos los hermanos lo eran.
Abrió la puerta con cuidado para no despertarla, no quería que le gritase de nuevo por ser exageradamente protector con ella. Entró con sigilo y se acercó a la cama lo suficiente como para darse cuenta de que el bulto no era otra cosa que una almohada puesta por su hermana para despistarlos.
Puso los ojos en blanco y salió a toda prisa de la habitación y de la casa.
Si se apresuraba aún era capaz de alcanzarla, bajó las cuatro plantas corriendo y solo vestido con unos calzoncillos y una camiseta negra atravesó el parque Lorca en dirección al edificio turquesa donde Kyle y Dan vivían.
-¡Quieta ahí! -gritó señalando a Ann con el dedo, y su hermana, que estaba abriendo la puerta del portal, levantó las manos al cielo y a continuación volteó hacia él con los brazos cruzados y una expresión de fastidio.
-Tus pesadillas empiezan a ser un incordio -dijo Ann con los ojos brillantes, aunque poco a poco su rostro comenzó a relajarse hasta que sonrió divertida.
-Ni una palabra -dijo con seriedad, Ann abrió la boca y él levantó la mano para hacerla callar'-. A casa.
-Claro, tú puedes corretear en calzoncillos por el parque a las cinco de la mañana pero yo no puedo ir a ver a mi novio -dijo Ann con un enfado fingido.
-Un novio que aún no tiene mi aprobación -contestó levantando un dedo al cielo, Ann rodó los ojos y se colocó una de sus manos sobre la cadera.
-Como si fuera a conseguir tu aprobación -reclamó su hermana-. Eres demasiado sobreprotector y no te lo digo como hermana que sufre tu exagerada sobreprotección, sino como futura psicóloga.
Puso los ojos en blanco, desde que Ann había empezado a estudiar psicología no paraba de analizarlo e insistir en que se sentará en su diván donde le haría una consulta gratuita. Como si él necesitase ir al psicólogo.
-A casa -ordenó señalando en dirección contraria, Ann entrecerró los ojos y lo miró mal durante unos segundos antes de separarse de la puerta y comenzar a caminar.
-Necesitas una novia -murmuró Ann.
-Lo que necesito es que dejes de intentar colarte en casa de Kyle -dijo con seriedad colocándose al lado de Ann, que rodó los ojos.
-No trataría de colarme en su casa si no fastidiases todas nuestras citas -protestó su hermana elevando la voz.
-Te sigo diciendo que pasé de casualidad por la bolera -repitió por enésima vez.
-Sí, y el bolo que acabó golpeando a Kyle en la cabeza también fue pura casualidad -respondió su hermana con sarcasmo.
-Eso fue culpa de Dan.
-Matt, te vi lanzándoselo.
-Sí, porque Dan me dijo que Kyle te estaba intentando hacer un chupetón -explicó con vehemencia, Ann enarcó la ceja y cruzó los brazos antes de mirarlo con seriedad.
-Dile a Dan que como siga fastidiando mis citas le diré a Sonia que desde hace una semana lleva un yeso de mentira.
Soltó una fuerte carcajada y siguió a Ann al interior del edificio. Le había dicho a su amigo que usar un yeso falso no era buena idea y que enseguida todos notarían la farsa, y efectivamente todos notaron el cambio. Bueno, no todos, para suerte de Dan, Sonia seguía pensando que era de verdad y seguía cuidándolo y mimándolo. Eso sí, en cuanto se enterase del fraude se pondría hecha una furia. De hecho, ya estaban haciendo una porra sobre cuándo se daría cuenta Sonia del timo.
-Bueno, no, que yo aposté que se enteraría dentro de otros ocho días -habló Ann sacándolo de sus pensamientos, su hermana se agitó el largo pelo rubio y luego sus ojos brillaron'-. Pero Dafne dijo que sería pronto, se lo contaré a Sonia y entonces Dafne ganará y repartiremos el dinero entre las dos.
-Eso es trampa -dijo mientras ambos entraban en el ascensor, Ann sacudió la mano como si eso no le importase.
-No tienes ninguna prueba de que lo sea.
-Acabo de escucharte -recordó pulsando el botón de la cuarta planta.
-Tú no cuentas, yo como psicóloga inhabilito tu testimonio -replicó Ann con burla, luego en cuanto el ascensor se abrió ella se marchó dando saltitos de alegría-. Me apetecen tortitas, sí, tortitas.
Se quedó mirando la espalda de su hermana y entrecerró los ojos. Teniendo en cuenta que la última vez que la atrapó intentando colarse en casa de Kyle luego intentó sacarle los ojos con el tacón de la bota, hoy se lo había tomado excesivamente bien.
Demasiado bien. Aquí pasaba algo.
...
-¿Qué es lo que pasa? -preguntó Nora desviando la mirada del libro.
-Creo que Ann está tramando algo -dijo con seguridad dejando de dar vueltas por el vagón del metro para sentarse frente a ella-. Y no me refiero a algo como pegar todos mis zapatos al suelo o bloquear mi puerta, sino a algo grande.
Nora cerró el libro y lo miró fijamente.
-Puede ser, Dafne y ella no han parado de cuchichear entre sí desde hace semanas -indicó Nora, lo que confirmó sus sospechas.
Nada bueno podía salir de la alianza de esas dos.
-¿Dónde está Damián cuando se le necesita? -preguntó en voz alta recostándose sobre el asiento con fastidio.
-¡Ah! Ahora lo entiendo -exclamó Nora con felicidad, él enarcó una ceja y ella lo miró con cara de haber resuelto un misterio-. Dafne le dijo a Damián que era guapo, lleva como una semana en shock y cuando la ve solo sonríe complacido.
-Es decir, no quería que interviniese en sus planes y lo ha distraído inflando su ego -habló con seguridad, algo a lo que Nora asintió-. Eso refuerza mi teoría, ¿alguna idea de lo que están haciendo?
-Algunas, y ninguna buena para ti -dijo Nora mientras se tocaba las trenzas para asegurarse de que seguían en su lugar-. Te lo estabas buscando, el otro día le causaste una contusión.
-Creo que exageró un poco.
-Se pasó la noche en observación porque le tiraste un bolo a la cabeza -continuó Nora mirándolo con seriedad.
-Fue culpa de Dan.
-¡Eh! ¡Que fuiste tú el que le tiró el bolo! -exclamó Dan desde su silla de ruedas, Matt y Nora voltearon hacia el final del vagón, donde estaban Sonia y Dan.
Ambos vieron cómo Sonia lanzaba una mirada sospechosa al yeso y luego a Dan; Nora y él intercambiaron una mirada divertida, era cuestión de tiempo que su amiga se diese cuenta y entrase en cólera.
-Te digo una cosa: si fueses mi hermano ya estarías muerto por entrometido -comentó Sonia mirándolo fijamente.
-No soy un entrometido, solo soy un hermano preocupado.
¿Por qué nadie lo entendía? Ann era su preciada hermana pequeña, él siempre la había cuidado, protegido y consolado cuando sus pececitos morían ¿y ahora tenía que dar su visto bueno al primer idiota que pasaba por allí y decía estar enamorado de ella? Pues no. Le daba igual que el idiota en cuestión fuese uno de sus supuestos mejores amigos, de hecho eso solo lo empeoraba. ¿Cómo uno de sus amigos había osado fijarse en su hermana?
-Maldito Kyle -murmuró irritado.
Por su culpa, Ann y él no hacían sino pelear.
Bufó y se acomodó en el asiento, y Nora, que estaba frente a él, había abierto el libro de nuevo y se había puesto a leer, así que se relajó y bostezó largamente.
-¿Otra pesadilla? -preguntó su amiga, él asintió y Nora lo observó con ternura-. No fue culpa tuya.
-No, pero si yo...
-Matt, no fue culpa tuya -repitió Nora.
-¡Oh, por dios! ¿Todavía sigues con eso? -preguntó Sonia, que se había acercado a ellos y abandonado a Dan, la pelirroja le pegó un puñetazo en el brazo y tomó asiento al lado de Nora-. Como sigas echándote la culpa te patearé.
-Vale, vale... No fue mi culpa, sino de los ladrones -dijo rápidamente, por lo que Sonia sonrió complacida.
-Cambiando de tema, ¿no veis extraño el yeso de Dan? -preguntó Sonia preocupada, inmediatamente Nora y él se miraron.
Decirle la verdad a Sonia era una terrible idea, pero mentirle en su cara y que luego descubriese que ellos sabían la verdad era aún peor. Así que, ¿cómo esquivaban el tema sin resultar demasiado obvios?
Afortunadamente todos sus móviles emitieron un vip, lo que solo significaba una cosa. Triz acababa de publicar algo en su web. ¡Bien por Triz!
-¡Eh, Matt! No sabía que buscabas novia -gritó Dan moviendo su móvil de un lado a otro con emoción.
-¿Que yo qué? -exclamó sacándose el móvil del bolsillo, al igual que Nora y Sonia.
Abrió la notificación y esta lo mandó a la página web de Noticias Tatata-chán, y lo primero que vio fue una foto suya seguida de "Busco novia".
-Si eres mujer mayor de 21 años, soy tu hombre. Mi nombre es Matthew y busco novia. Interesadas mandad un mensaje a unanoviaparamatt@gmail.com -leyó Sonia con burla-. No sabía que estabas tan desesperado.
-Bueno, querías saber qué tramaban... aquí lo tienes -dijo Nora, mirándolo divertida.
Él le devolvió la mirada con enfado.
Ann, Dafne y Triz acababan de cavar su propia tumba.
-Te juro que yo no tengo nada que ver -contestó Triz cuando fue a buscarla a la facultad de periodismo con varios de los ejemplares que había recogido por el camino.
-El trato era que te prestábamos dinero para crear el periódico y no publicabas nada nuestro -dijo mientras señalaba la portada del periódico en la que salía otra foto suya donde buscaba una novia o lo que surgiera.
-¡Lo sé! Por eso te digo que yo no tengo nada que ver -repitió Triz, y luego miró a Nora-. Tú sabes cómo escribo, sabes que este anuncio no fue escrito por mí.
-Eso es cierto -apuntó Nora, por lo que Triz respiró aliviada.
-¡Ves! -exclamó Triz tomando uno de los periódicos y señalando el texto-. Aquí pone: "Matt, 21 años, futuro diseñador de videojuegos", y yo hubiera puesto: "Mi guapísimo amigo Matt busca pareja, ¿quién de vosotras, mis queridas lectoras, estaría dispuesta a...
-¡Vale! ¡Vale! ¡Ya lo capto! -exclamó avergonzado arrebatándole el periódico, y Triz sonrió satisfecha y se cruzó de brazos con orgullo-. Tú eres una morbosa.
-No, solo soy buena adornando las noticias para llamar la atención del público -dijo Triz con petulancia, luego volvió a mirar el periódico y chasqueó la lengua-. No puedo creer que Dafne y Ann me hayan traicionado de esta manera, al menos me podían haber avisado hoy en el coche para preparar una lista de preguntas sobre requisitos que quieres en tu futura novia.
-¡Triz! -gritó frustrado.
-¿Qué? -preguntó la peliblanca de forma inocente, la miró mal y ella se encogió de hombros-. ¡Vale! ¡Nada de preguntar sobre requisitos, pero luego no te quejes si te juntan con una chica que odia jugar al Final Fantasy!
-No me van a juntar con nadie porque no estoy buscando novia -explicó a Triz después de golpearle la cabeza con el periódico-. Mañana mismo sacas una nota diciendo que esta noticia es falsa.
-Noticias Tatata-chán no se retracta de nada de lo publicado, es la política del periódico; si publico algo y luego tengo que retractarme pierdo credibilidad.
Puso los ojos en blanco y se acarició la sien.
-Di que el plazo para enviar solicitudes está cerrado -pidió Nora, algo a lo que Triz asintió, él miró a Nora y se lo agradeció con la mirada, luego lanzó un periódico contra Dan y Sonia que no hacían sino meterse mano de forma no tan disimulada.
-Parad ya, par de pervertidos -ordenó de mal humor, Sonia sacudió su sudadera y se levantó de encima de las piernas de Dan.
-No somos unos pervertidos -protestó Sonia, por lo que él miró a Triz, que sonrió con malicia.
-¿Cuántos van? -preguntó a Triz.
-Tres en lo que va de mes -contestó ella mientras Sonia los miraba con desagrado.
-¿Os han echado de tres sitios en lo que va de mes? -preguntó con asombro a Dan, que asintió orgulloso.
-Tres sitios no es para tanto -opinó Sonia y enarcó una ceja con diversión.
-Estamos a día 10, os echan de un sitio aproximadamente cada tres días, es preocupante. A este ritmo no va a haber un solo lugar en España donde os dejen entrar -contó divertido, Dan infló el pecho con orgullo y Sonia lo golpeó con el puño.
-No es algo de lo que sentirse orgulloso -reprendió Sonia a Dan, pero a su amigo le dio igual y siguió sonriendo con orgullo mientras levantaba tres dedos-. ¿Tu yeso no se ve raro?
-Imaginaciones tuyas -contestó Dan rápidamente ganándose una mirada divertida de todos los presentes. Pobre Dan, iba a ser hombre muerto en cuanto Sonia descubriese la verdad-. Así que, ¿cómo hicieron Dafne y Ann para colar el anuncio en la página web y en la edición que iba a salir impresa?
-Pues la única persona lo suficientemente buena para entrar en mi sistema y piratearlo todo en unas pocas horas es...
-Ren -dijeron él, Nora y Triz a la vez.
-Por eso Dafne tuvo que distraer a Damián -dijo Nora mirándolo.
-Eso, ¿qué mierda le pasa a Damián? Últimamente cada vez que lo veo va andando por ahí con una sonrisa ridícula -preguntó Dan.
-Dafne le dijo que era guapo -respondió Nora divertida.
-¿En serio? Pues no debe haber quien lo soporte -dijo Sonia.
-No, no lo hay.
Al escuchar la voz de José puso los ojos en blanco. El que faltaba.
Volteó lentamente y con fastidio vio cómo el castaño mostraba una sonrisa entre perversa y divertida mientras a su lado Evan lo saludaba con efusividad con uno de los ejemplares de Noticias Tatata-chán.
-Me alegra que por fin hayas decidido buscarte una novia -comentó José con burla-. O lo que surja.
-No cantaría victoria tan rápidamente, quizás ahora al ver lo cotizado que soy puede que alguna mejor amiga descubra nuevos sentimientos -dijo guiñándole el ojo a José.
-Eso no va a pasar -contestó José, él le devolvió la mirada con maldad.
-¿Seguro? -preguntó con media sonrisa; José lo fulminó con la mirada durante un largo rato hasta que decidió ir a saludar a Nora, que estaba a unos metros de ellos hablando con Triz sobre el periódico.
Vio cómo José abrazaba a Nora por la espalda y ella, sorprendida, volteaba hacia él, momento que aprovechó el castaño para besarla efusivamente sacándole los colores.
Rio divertido y sacudió los hombros. José no le había caído especialmente bien cuando lo conoció, de hecho le había caído bastante mal.
¿Pero qué esperaban? Nora se empeñaba en no decir de qué se conocían, y por cómo reaccionaba ante él lo único de lo que estaba seguro era de que lo que fuera que le hubiera hecho en el pasado no había sido nada bueno. Así que como mejor amigo debía cuidar y proteger a su amiga.
Poco después empezó a notar los obvios sentimientos de José hacia Nora, ¡ese chico era muchas cosas, pero discreto no era una de ellas! Y después de enterarse de qué relación los unía no estaba dispuesto a permitir que se acercara más a Nora, había trabajado mucho para que ella olvidase el bullyng sufrido y no iba a tolerar que ese idiota llegase y se lo recordase todo.
Pero entonces sucedió lo inesperado, José corrió desnudo por Góngora por amor a Nora. Una gran hazaña con la que consiguió ganarse un poco de su respeto, pero solo un poco. Aún no olvidaba que era un paranoico impulsivo acaparador de mejores amigas.
El lado bueno era que molestarlo era extremadamente fácil y verlo muerto de celos aún más, por no mencionar lo divertido que era. Lástima que Nora no pensase igual y se empeñara en regañarlo por molestar a José.
-Creo que Sonia está empezando a sospechar -murmuró Dan acercándose a él, y Matt puso los ojos en blanco-. Bien, el plan es este, la semana que viene vamos al médico a que me quiten el yeso.
-¿Y si vamos mañana? No creo que tu mentira se sostenga muchos más días -propuso mirando seriamente a Dan, que se llevó la mano a la barbilla y se quedó pensativo un rato.
-No, mejor la semana que viene, quiero disfrutar de sus cuidados un poco más -dijo Dan levantando el dedo pulgar con ánimo, por lo que él rodó los ojos.
Dan amaba a Sonia con locura, pero es que a veces se buscaba que ella lo golpease, ¿a quién se le ocurriría ponerse un yeso falso solo para que su novia siguiera mimándolo? Pues solo a Dan. Aunque no podía decir que lo culpase del todo, desde el accidente Sonia era mucho más atenta, cariñosa, un poco menos bruta y al parecer las noches de "ejercicio" se habían incrementado considerablemente. Y sinceramente, sentía una gran curiosidad sobre esto último, ¿cómo se las apañaban con la supuesta pierna escayolada de Dan?
-Te va a pillar -murmuró con cuidado de no ser escuchado por Sonia.
-Tonterías -dijo Dan sacudiendo las manos.
-Cuando lo haga ni se te ocurra venir a mi casa a esconderte, muere con dignidad -pidió a Dan mientras colocaba la mano en el hombro de su amigo.
-Si yo muero, ¿quién va a ayudarte a detener los avances de Kyle con la dulce Ann? -preguntó Dan con interés.
-Como siempre he dicho, my house is your house -dijo con solemnidad, pero luego entrecerró los ojos-. Pero no mis juegos, ¿cuándo vas a devolverme Prince of Persia?
-¡Triz! Matt dice que quiere darte un listado con las características que busca en una mujer -gritó Dan antes de huir a pata coja hacia dónde Sonia estaba sentada hablando con Evan.
-¡Retiro lo dicho, espero que mueras! -gritó viendo con horror cómo Triz caminaba hacia él con ojos brillantes-. No voy a darte ninguna lista.
-Lo sé, pero a lo mejor cambias de opinión después de ver esto.
-Triz le entregó su tablet y luego se sentó frente a él con emoción.
Suspiró y miró la pantalla donde su foto aún seguía, miró a Triz y ella lo animó a que examinase la pantalla de nuevo.
-¡Tienes dos mil treinta comentarios y se ha compartido mil veces! -exclamó su amiga con emoción.
-¡¿Qué?! -gritó preocupado mientras buscaba desesperadamente los comentarios, una vez que los encontró se puso a examinarlos.
«¡Creo que me he enamorado!»
«¡Quiero que sea el padre de mis hijos!»
«¡Hazme lo que quieras, Matthew! ¡Soy tuya!»
«¿Dónde tengo que llamar para que me lo envíen a casa?»
-Necesito un gran bol de helado -murmuró para sí mismo. Primero helado y luego a pensar en cómo mataría a Ann por anun-
ciarlo y venderlo como si fuera un trozo de carne.
-Creo que... ¡Nora, eres increíble! -Al escuchar a Triz levantó la mirada y se encontró con Nora tendiéndole un cucurucho de chocolate, lo tomó y luego miró hacia José con maldad y le guiñó el ojo.
-¡No va a pasar! -exclamó José poniéndose en pie dispuesto a caminar hacia ellos, pero afortunadamente Evan lo detuvo a mitad de camino y lo obligó a regresar.
-¿No le dirías algo como que ahora al ver lo cotizado que eres lo dejaría porque me daría cuenta de que estoy enamorada de ti? -preguntó Nora levantando la ceja, por lo que le sonrió y se puso a comer su helado-. ¡Matt!
-¿Qué? No es mi culpa que después de cuatro años siga siendo un paranoico -protestó a la defensiva, Nora puso los ojos en blanco y luego miró a Triz.
-Necesita una novia -dijo Nora, Triz asintió divertida.
-Sí, yo creo que sí.
---
-Annalise, sé que estás ahí -gritó golpeando la puerta de la habitación de su hermana, esperó unos segundos pero al no escuchar ningún ruido en el interior volvió a golpear la puerta-. ¡Bien, pues iré a ver a Kyle y tendremos otra conversación hermano mayor-novio!
-¿Quieres dejar al pobre Kyle tranquilo? -pidió su madre con amabilidad pero de forma severa, al voltear hacia ella la vio con unos vaqueros desgastados y una camiseta vieja, y además su largo pelo rubio estaba sujeto en un moño.
-¿De qué es esta vez la manifestación? -preguntó sin interés.
Su madre y la madre de Nora tenían la manía de juntarse para ir a manifestarse contra el uso de pieles. Lo cual era estupendo, si no fuera porque los obligaban a ir con ellas y encima la última vez que las acompañaron todos acabaron detenidos. De hecho ese día Óscar Castillo había liberado a Nora, Dafne, Ann y a él y había dejado encerradas a sus madres durante dos días para que aprendieran a comportarse como adultas.
-Contra el uso de animales para probar maquillaje -dijo su madre con orgullo-. ¿Quieres venir?
-No, gracias -contestó rápidamente-. ¿Has visto a Ann?
-Dijo que se iba a dormir a casa de Dafne. Rodó los ojos y asintió.
Claro que iba a ir a casa de Dafne, seguramente habían establecido allí la sede de su diabólico plan y ahora estarían creando una nueva forma de juntarlo con alguna desconocida.
Se despidió de su madre y abandonó la casa, sería mejor que encontrase a ese par antes de que decidiesen subastarlo por internet o algo peor.
Atravesó el parque, pero antes de llegar al edificio de Nora vio a lo lejos a Mario y Miguel vestidos de indios siguiendo a Piolín, la gallina que supuestamente había seguido a Dafne.
-¿Qué hacéis? -les gritó.
-Queremos llevarla a Góngora -gritó Miguel.
-Vimos tu anuncio, nos alegra que por fin hayas decidido buscarte una novia -exclamó Mario mientras levantaba el pulgar con ánimo; rodó los ojos y vio cómo ambos niños continuaban persiguiendo a la gallina hasta que la acorralaron contra un árbol.
Hasta ese par habían leído el periódico, definitivamente Ann y Dafne habían llegado muy lejos.
Afortunadamente, Triz había publicado que el plazo para mandar solicitudes se había cerrado a las pocas horas de ser abierto.
Cuando llegó al portal del edificio de Nora tocó el timbre para que le abrieran y subió en el ascensor, una vez arriba se encontró con Damián esperándolo en la puerta.
-¡Tú! -exclamó Damián señalándolo-. ¡Búscate una novia de una vez!
-Dios, ¿tú también? -preguntó molesto entrando en la casa, donde saludó a Nora, que estaba sentada en el sofá leyendo-. ¿Por qué está él aquí?
-Vino a echarle la bronca a Dafne por... -empezó Nora, pero Damián la interrumpió.
-¡¿Te puedes creer que me dijo que era guapo solo para despistarme y poder quedar con Ren a mis espaldas?! ¡Esa mujer! -exclamó Damián frustrado levantando las manos al cielo-. ¡Mi orgullo está por los suelos por su culpa! ¡Y encima sigue poniendo esos anuncios de stripper gay! ¡Otros tres chicos me han llamado hoy!
Nora y él se miraron con complicidad. En realidad dejaban que Dafne siguiese publicando esos anuncios porque gran parte de las ventas dependían de ellos. Además estaba completamente convencido de que secretamente esa era una técnica de Dafne para evitar que otras chicas se fijasen en Damián. Si hacía creer al mundo que Damián era gay no debía preocuparse por la competencia, aunque realmente nunca tuvo que preocuparse por otras chicas.
-Bueno, chicos, me voy a la manifestación -dijo la madre de Nora apareciendo y saludándolo con emoción al verlo-. ¿Tu madre ya estaba preparada?
-Sí.
-¡Genial! -exclamó ella con ilusión-. Mandy dijo que nos esperaba allí, así que ya estamos todas.
-¿También convenció a tu madre? -preguntó a Damián en voz baja, que asintió resignado.
-¡Me voy! ¡Pasadlo bien! -se despidió la madre de Nora tomando unos carteles que estaban apoyados sobre la pared para luego marcharse.
Los tres se quedaron en silencio unos segundos hasta que Damián lo miró con interés.
-¿Qué? -preguntó levantando una ceja.
-Necesito que tengas una novia o algo con lo que entretenerte -dijo Damián dejándose caer sobre el sofá.
-Tienes que dejar de juntarte con José, te ha pegado la paranoia -contestó mirando de reojo a Nora, que resoplaba mientras leía el libro.
-No es por eso, porque obviamente Dafne no me dejará nunca porque ya sabes, soy tan genial, está loquita por mis huesos -habló Damián con autosuficiencia, por lo que él puso los ojos en blanco. Un día de estos moriría aplastado por su ego-. Lo que pasa es que tú molestas a Ann y ella va con Dafne a quejarse y a idear planes de venganza y me ha tenido abandonado la última semana porque tú le lanzaste un bolo a Kyle.
-Eso fue culpa de Dan -recalcó molesto.
-Tú le lanzaste el bolo -replicó Damián.
-Pero si tú no estabas.
-No, pero Triz lo subió a su página web en la sección de "vídeos caseros", pobre Kyle, cómo te pasas. -Damián lo miró pesadamente y él respiró hondo.
-¿Y me lo dices tú? Te recuerdo que hace menos de dos días usaste alumnos de Quevedo para que capturasen y torturasen a un compañero de clase de Dafne -recordó a Damián, que sonrió feliz.
-Él se lo buscó -aseguró Damián con convencimiento.
-Le estaba pidiendo los apuntes del día anterior -intervino Nora mirando a Damián, que asintió con efusividad.
-¡Está claro que estaba tratando de ligar con ella! -expuso Damián.
-En serio, pasas demasiado tiempo con José -se burló divertido, Nora lo regañó con la mirada y luego se centró en Damián.
-Tuvimos que crear un equipo de rescate especial -contó Nora mientras él asentía a su lado.
Eso había sido divertido, nada más enterarse del secuestro convocaron a Mario y Miguel, que eran los nuevos jefes indios, y establecieron un plan de rescate. Esos dos junto a un pequeño número de indios se colaron en Quevedo y lo rescataron mientras otro grupo liderado por Diego y Aaron creaba un alboroto por fuera.
Ellos, como antiguos alumnos no podían participar directamente, así que se escondieron tras unos arbustos y lo observaron todo con unos prismáticos. En el caso de Triz con una cámara de vídeo.
-Oye, oye... y hasta colamos una bandera donde ponía "Góngora manda" -dijo Dafne apareciendo por el pasillo junto a Ann, ambas cargadas con una gran pila de papeles.
-Nadie me comunicó nada de una bandera enemiga -contestó Damián poniéndose en pie.
-Eso es que aún no la han encontrado -dijo Ann con malicia, algo a lo que Dafne asintió.
-Así que ahora mismo en algún lugar de Quevedo hay una bandera que proclama que Góngora es mejor -contó Dafne con ojos brillantes y mucha maldad; Damián se llevó la mano al pecho indignado antes de sacar el teléfono y ponerse a marcar de forma desesperada.
-¿Qué son todos esos papeles? -preguntó con cierto miedo, un miedo que se incrementó al ver la brillante sonrisa de su hermana.
-Son los correos de las chicas que respondieron a tu anuncio.
-Ann dejó todos los papeles sobre la mesita del café y se sentó en el suelo frente a ellos-. ¡Estoy tan emocionada, por fin tendrás una novia!
-No voy a salir con ninguna de estas chicas -se negó en rotundo viendo de reojo cómo Nora tomaba uno de los folios de la torre de Dafne y se ponía a examinarlo. Enojado, se lo quitó de la mano y rompió el papel-. No necesito una novia.
-Como futura psicóloga te digo que sí la necesitas, de hecho todos necesitamos que tengas una novia -indicó Ann mirándolo seriamente.
-O lo que surja, nos da igual -apuntó Dafne, que le entregaba media torre de folios a Damián, sentado a su lado.
-Sí, la cuestión es que dejes de fastidiar a Ann para que ella deje de fastidiarnos a Dafne y a mí -explicó Damián poniéndose a examinar los folios.
-Hay muchas chicas, alguna tiene que llamar tu atención -sugirió Ann mirándolo con esperanza con esos enormes ojos azules, él respiró hondo y su hermana puso carita de niña buena-. Solo échale un vistazo, por favor.
Se removió incómodo en su asiento y Ann pestañeó y luego lo volvió a mirar con cara suplicante, por lo que la fulminó con la mirada. Odiaba cuando lo miraba así y ella lo sabía.
-Porfa -pidió Ann de nuevo mientras pestañeaba mucho-.
Porfi, Matt.
Sintió cómo Nora, Damián y Dafne también lo observaban y respiró profundamente.
-¡Está bien! -exclamó frustrado-. Le echaré un vistazo, pero no prometo tener una cita con alguna de esas chicas.
Ann asintió contenta y él se acarició la sien.
¿En qué se estaba metiendo?
Abrió los ojos abruptamente y respiró hondo para normalizar la respiración.
Otra maldita pesadilla.
Inspiró fuertemente y soltó el aire en una gran exhalación. A continuación se pasó la mano izquierda por la frente, otra vez estaba empapado en sudor. Cerró los ojos y por un segundo revivió todo el accidente de nuevo. ¿Cuándo iba a superarlo? Era el único que seguía teniendo pesadillas.
Abrió los ojos y miró hacia la ventana, otra vez se despertaba antes del amanecer.
De un ágil movimiento se puso en pie y se dirigió al baño. Odiaba ducharse por la mañana, pero no iba a negar que ahora mismo necesitaba una buena ducha; no obstante, primero revisaría a Ann.
Caminó hacia la habitación de su hermana y entró con sigilo, y al notar una enorme figura sobre la cama encendió la luz. Se apoyó sobre el marco de la puerta y sonrió, Ann no cambiaría nunca.
Sentado en la cama estaba el gigantesco oso de peluche que Aaron le había regalado cuando fue ingresada en el hospital debido al accidente. El peluche de sudadera verde tenía los brazos cruzados en lo que supuso que sería un intento de corte de manga.
Annalise siempre tan sutil.
Con curiosidad se acercó al folio que había pegado en la cara del oso de peluche y leyó lo que su hermana había escrito:
«Me levanté antes; yo gano, tú pierdes.»
Rio y salió de la habitación para ir a la suya, tomó los primeros vaqueros que vio y una camiseta negra y abandonó su casa.
Caminó por el parque Lorca mientras estiraba los brazos y meditó sobre la idea de salir a correr por las mañanas. Total, ya que se despertaba podía hacer algo productivo. Atravesó varios árboles hasta que finalmente llegó. Ann al verlo dejó de insultarlo a gritos y sacó la mano por la red donde estaba atrapada a varios metros del suelo.
-¡Estás completamente loco! -gritó Ann fuera de sí-. ¡Espera a que baje de aquí, voy a MATARTE!
-Buenos días a ti también, hermanita -contestó con burla, Ann movió la mano en el aire como si intentara capturarlo, y al darse cuenta de que no servía para nada gritó frustrada.
-¡No puedo creer que pusieras una trampa! ¿Piensas que soy un oso o algo así? -preguntó Ann con indignación, pero no lo dejó contestar y comenzó a gritar de nuevo-. ¡Si te crees que esto va a quedar así, la llevas clara! ¡No sé cómo, ni cuándo, ni dónde, pero te juro que me vengaré por esto!
-Sí, sí... lo que tú digas -murmuró mientras se pasaba la mano por el pelo con tranquilidad, estaba tan acostumbrado a las amenazas de Ann que ya era inmune a ellas.
-¡Hablo en serio! -chilló Ann al ver que no le hacía caso.
-Vale, entonces te quedarás ahí hasta que prometas no tomar represalias contra mí -indicó con voz seria.
-Juro que no tomaré represalias contra ti -habló Ann, y él enarcó una ceja.
-Prueba de nuevo, y esta vez al menos intenta creerte la mentira -dijo con calma, lo que causó que su hermana agitase la red con furia.
-¡Te descuartizaré en cuanto baje! ¡He visto Breaking Bad, sé cómo hacer desaparecer un cadáver! -gritó Ann moviéndose en la red lo suficiente como para asomar la cabeza por uno de los huecos y mirarlo amenazadoramente. De hecho, si no estuviera dentro de una red a unos tres metros del suelo podría darle miedo.
-Y por eso yo soy más fan de The Flash, aunque el prota me recuerda a Kyle, empiezo a tomarle manía -indicó mientras se rascaba la barbilla.
-¡Matt! -gritó Ann furiosa, él rio y su hermana agitó la red con fuerza comenzando a balancearse de un lado a otro.
-Oye, oye... así que era verdad.
¡Mierda!
Se dio la vuelta y se encontró con las hermanas Castillo aún en pijama y con pinta de haberse levantado hacía unos segundos. Nora lo reprendió con la mirada mientras Dafne tomaba fotos de Ann.
-¡Deja de echar fotos y ayúdame! -gritó Ann a Dafne, que guardó el móvil y comenzó a mirar a los alrededores.
-¿En serio? -preguntó Nora acercándose a él luciendo unas chanclas y un pijama que consistía en unos shorts blancos y una camiseta roja que tenía toda la pinta de ser de José-. Son las cinco y media de la mañana.
-Bonito pijama -saludó divertido mirándola de arriba abajo, ella lo miró unos segundos mal antes de sonrojarse y empezó a reírse; luego molestaría a José con esto-. ¿Qué puedo decir? Nos gusta madrugar.
-¿Más pesadillas? -inquirió Nora con preocupación, él asintió con pesadez y Nora colocó la mano en su hombro para consolarlo.
Agradeció enormemente ese gesto y que se mantuviese en silencio, estaba cansado de escuchar a todo el mundo decirle que debía ir a un psicólogo, incluso hasta Ann le había ofrecido una sesión gratis en su diván. Estaba bien. Tenía pesadillas, sí; pero estaba bien y las pesadillas irían desapareciendo con el tiempo.
-Ten cuida... ¡ay! -escuchó un fuerte golpe y tanto Nora como él voltearon hacia donde Ann había caído al suelo-. ¡Pedazo animal, que me matas!
-Vine a rescatarte, nunca dijiste nada de que te dejase de una pieza -protestó Dafne mientras ayudaba a Ann a salir de la red.
-Obvio que me tienes que dejar de una pieza -dijo Ann mientras tomaba la mano de Dafne y entre las dos desenredaban la pierna de su hermana.
-Buenos días -saludó Kyle con timidez, por lo que su hermana gritó emocionada y trató de salir corriendo hacia él, pero como aún estaba enredada en la red cayó al suelo llevándose a Dafne con ella.
Puso los ojos en blanco e irritado vio cómo un Kyle sin capucha se acercaba a Ann y la ayudaba a ponerse en pie. Aún no podía creer que su amigo hubiera decidido enamorarse de su hermana, se sentía tan traicionado.
-Deja de intentar matarlo con la mirada -comentó Nora con diversión.
-¿Por qué? -preguntó molesto.
-Es tu amigo.
-Dejó de ser mi amigo cuando decidió enamorarse de mi hermana pequeña -indicó de mal humor al ver cómo Kyle miraba a Ann.
-Claro, porque tú puedes elegir de quién te enamoras -respondió Nora con sarcasmo, él asintió y ella puso los ojos en blanco-. Es demasiado temprano como para discutir contigo sobre esto.
-Lo que quiere decir que tengo razón -dijo con orgullo, luego vio como Kyle tomaba la mano de Ann e hizo una mueca de asco-.
¡Kyle, te estoy viendo!
-No hice nada -se defendió Kyle, él entrecerró los ojos y Kyle soltó la mano de Ann con frustración, pero segundos después su hermana lo tomaba del brazo y lo arrastraba en dirección a su casa.
-Vamos, que Matt va a hacernos tortitas para desayunar a todos -indicó su hermana con voz cantarina.
-¿Qué? Yo no voy a... -Ann lo miró furiosa y él se calló.
-¡Tortitas! -gritó Dafne con emoción siguiendo a Ann y Kyle, que ya caminaban hacia su casa.
-Se lo debes por la contusión -indicó Nora, pero él resopló.
-¡Te digo que eso fue culpa de Dan! -repitió cansado mientras comenzaba a caminar junto a ella hacia su casa.
Bueno, haría unas malditas tortitas para todos.
---
Depositó sus pertenencias sobre la mesa de la cafetería y encendió el ordenador. Quería revisar los escenarios para su proyecto de videojuego antes de que todos sus amigos se presentasen allí para burlarse de él. Suspiró consternado, aún no entendía cómo se había dejado convencer por Ann, ni necesitaba ni quería una novia.
-¡Qué pasada! ¿Lo hiciste tú? -preguntó Triz señalando las ruinas del bosque, asintió y la peliblanca tomó asiento a su lado.
-No voy a darte una entrevista -negó rápidamente, Triz hizo pucheros durante unos segundos y luego agitó la mano quitándole importancia.
-¿Y compartir tus pensamientos antes de tener la primera cita a ciegas? -curioseó Triz, él la miró mal y ella levantó las manos en señal de rendición-. Aburrido.
-No pienso unirme a la larga lista de personas sobre las que has publicado su vida amorosa -indicó mientras admiraba el dibujo en busca de fallos, al no encontrarlos pasó al siguiente escenario, el interior de un castillo en ruinas-. ¿Qué te parece?
Extendió el portátil hacia Triz y le señaló la pantalla. Ella frunció el ceño y observó el dibujo durante un largo rato en silencio.
-Me encanta, deberías dedicarte a esto -dijo la peliblanca con una sonrisa, él asintió divertido y le enseñó la siguiente imagen-. Esta me gusta más, me recuerda a Góngora.
-Es que usé Góngora como base -explicó mientras apartaba el ordenador de Triz y revisaba el resto de imágenes; cuando terminó se las envió por correo al profesor para la primera revisión.
-Te digo que esa escayola se ve rara.
Al escuchar la voz de Sonia volteó hacia la entrada de la cafetería y se encontró con Dan y Sonia que entraban seguidos de Ann y Dafne.
-Tu cara sí que es rara -se defendió Dan mientras señalaba el rostro de Sonia.
Puso los ojos en blanco y escuchó a Triz reír. Dan y su especial tacto para decir las cosas.
-Será mejor que vaya preparando mi cámara, hoy se entera fijo -habló Triz con entusiasmo y a continuación colocó un enorme bolso sobre la mesa y sacó una cámara de vídeo negra.
-¿Por qué seguimos viniendo aquí? Dafne y Damián ya no pelean, es aburrido -comentó Ann dejándose caer sobre el asiento que estaba frente a él.
-Oye, oye... nadie te obliga a venir -indicó Dafne sentándose frente a Triz, que no dejaba de filmar la discusión de Dan y Sonia.
-¡Tú me obligas! -reclamó su hermana, pero Dafne la ignoró, ya que la discusión entre Dan y Sonia se volvía cada vez más intensa.
-¡¿Que mi cara es rara?! Para tu información, un chico coqueteó conmigo esta semana -indicó Sonia a gritos, Dan frunció el ceño y dejó de caminar hacia ellos para mirar a Sonia, que se había detenido antes.
-¿Seguro que coqueteaba contigo y no con la chica que estaba a tu lado? -dijo Dan con confusión.
-Idiota -murmuraron todos ellos mientras veían como Sonia abría la boca escandalizada.
-¡Claro que era conmigo! -exclamó Sonia comenzando a perder los nervios, algo que no pareció importarle a Dan.
-¿Seguro?
-¡Sí! -chilló Sonia.
-No te creo -indicó Dan comenzando a caminar con las muletas, que todos a excepción de Sonia sabían que no necesitaba.
-¡Eres tan idiota! -rugió Sonia con enfado, la pelirroja estuvo un rato parada hasta que comenzó a caminar con pasos furiosos hacia ellos, adelantó a Dan, al que lanzó una mirada furiosa, y tomó asiento en la mesa que estaba al lado de ellos-. ¡Estoy saliendo con un completo insensible!
-Y yo con una chica bruta, marimacho y...
-Di que soy plana y te mato -amenazó Sonia poniéndose en pie de un salto.
-Tremendamente temperamental -finalizó Dan sentándose al lado de Sonia.
Sonia lo miró mal y se cruzó de brazos furiosa, Dan se encogió de hombros y se colocó los cascos que llevaba alrededor del cuello antes de mirarlo.
-¿Quién es la afortunada que hoy tiene el honor de salir contigo? -preguntó Dan con tono burlón.
-Cállate -murmuró irritado, por lo que Dan soltó una fuerte carcajada-. Aún no sé ni cómo me dejé convencer para este despropósito.
Bueno, sí que lo sabía.
Toda la culpa la tenía su hermana menor, ella y sus ojitos llorosos y suplicantes. No había podido decirle que no a esa carita, pero eso no quería decir que fuera a enamorarse, tener una relación seria y dejar de preocuparse por ella y por Kyle. Si Ann o sus amigos creían que algo así podría pasar, estaban totalmente equivocados.
Por otro lado, pasar tardes en compañía de chicas guapas y con los mismos gustos que él, ¿quién en su sano juicio diría que no?
Además, mientras Ann se dedicase a buscarle citas no pasaría tiempo con Kyle, y siempre que se cansase de alguna chica podía pedirle ayuda a Nora, y ella como su mejor amiga acudiría a su rescate. ¡Chúpate esa, José-ladrón-de-mejores-amigas!
-Es porque en el fondo sabes que necesitas una novia -canturreó Ann sacándolo de sus pensamientos.
-Lo que necesito es que dejes de fugarte de casa a las cinco de la mañana para ir a ver a Kyle -indicó a su hermana con mirada firme.
-Eso, Annalise, que luego te atrapa en una red a tres metros del suelo y soy yo la que tiene que ir a rescatarte, ¡oye, oye... un respeto a mis horas de sueño! -intervino Dafne mirando a Ann, su hermana volteó hacia él y sus ojos azules brillaron.
-Pagarás por eso -amenazó Ann mientras se cruzaba de brazos sin dejar de mirarlo, él puso los ojos en blanco y lo dejó estar.
Claro que pagaría por eso, lo supo desde el momento en que decidió poner una trampa, por eso ayer le llevó sus pertenencias más preciadas a Nora, para que las escondiera en su habitación, ya había perdido demasiadas cosas en esta guerra que se traía con Ann.
Y todo por culpa de Kyle.
¡Maldito Kyle!
De todas las chicas que vivían en el parque Lorca tuvo que enamorarse justamente de su hermana. ¿Qué clase de amigo era? ¿Es que no sabía que las hermanas eran sagradas?
-¿De verdad un chico coqueteó contigo? -volvió a preguntar Dan a una Sonia que tenía los brazos cruzados sobre el pecho.
-Increíble pero sí, aunque no lo creas a algunos hombres les parezco atractiva -respondió ella de mal humor.
-¿A qué hombre exactamente? ¿Podrías describirlo? -preguntó Dan chasqueando los dedos, Sonia lo fulminó con la mirada y su amigo levantó las manos con inocencia.
-No me lo estoy inventando -protestó Sonia comenzando a enfadarse, un enfado que se incrementó al ver la mirada dubitativa de Dan-. ¡Que te den! ¡Sí que existe, es alto, de cabello color avellana, ojos verde oscuro y tenía un poco de barba; está en unas tres clases conmigo, por lo que creo que es mayor!
-¿Lo tienes? -preguntó Dan a Triz, él miró la libreta de Triz y vio que había apuntado la descripción del chico, luego en la parte de abajo había escrito "posible pretendiente de Sonia" y lo había rodeado con un circulo.
-Lo tengo -indicó Triz, y él rio divertido. Pobre chico.
Solo iba a tener un par de horas antes de que Triz descubriese quién era y Dan decidiese ir a visitarlo para decirle que era un antiguo alumno de Góngora y que Sonia era su novia.
Bendita sea la reputación de su instituto, era nombrarlo y la gente huía.
Se recostó hacia atrás y bostezó largamente.
-¿Aún sigues teniendo pesadillas? -preguntó Dan con preocupación haciendo que todos sus amigos lo mirasen.
-No -respondió demasiado rápido, y todos lo miraron fijamente-. Bueno, sí, pero estoy trabajando en ello.
-¿Cómo? -curioseó Ann con seriedad-. No quieres ir a un psicólogo ni tumbarte en mi diván.
-Yo tampoco me sentaría en tu diván -murmuró Sonia ganándose una mirada asesina de Ann-. ¿Qué? La mitad de los que se han sentado allí han acabado peor de lo que estaban, a mí ni te acerques, creadora de locos.
-Que Marco estuviese una semana en calzoncillos escondido dentro de la bañera con un palo de golf pensando que iban a abducirlo los extraterrestres no fue mi culpa -se defendió Ann mientras Dafne reía a carcajadas y felicitaba a su hermana por eso-. ¿Quién iba a saber que era tan sugestionable?
-¿Qué clase de psicóloga hipnotiza a los pacientes y les hace creer que van a ser abducidos cuando se duerman? -gritó Sonia.
-Fue su culpa, a Matt no le pasó nada y eso que lo intenté unas diez veces -explicó Ann como si eso fuera suficiente.
-Ah, así que eso era lo que tratabas de hacer con esa moneda que agitabas delante de mis ojos mientras jugaba a la PlayStation -se llevó las manos pensativo y Dan chasqueó los dedos y señaló a Ann.
-¿Y por qué tratabas de hipnotizar a Piolín? -preguntó Dan refiriéndose a la gallina que había seguido a Dafne y que ahora vivía en un corral en el parque Lorca.
-¿Trataste de hipnotizar a mi gallina? -gritó Dafne a Ann.
-Sí, pero no funcionó; no persigue a Matt y trata de picarle los pies -contó una decepcionada Ann encogiéndose de hombros.
-Bueno, eso explica por qué ahora odia los objetos amarillos -dijo Nora apareciendo junto a José y Evan, que los saludó a todos.
-¿En serio? -preguntó Triz con ilusión, Nora asintió y ella tomó notas en su libreta-. No es una gran noticia, pero si la grabo puedo ponerla en la zona de vídeos divertidos.
-Junto al vídeo de José en la pista de patinaje -indicó con burla, ganándose una mirada asesina del castaño.
-Exacto -dijo Triz sin apartar la mirada de la libreta-. Ese es mi vídeo estrella, aunque el de Mario y Miguel vaciando un cubo de agua sobre Dafne y Damián también está teniendo bastante éxito. Pero lo que más gusta a mis lectores es la zona de romances, así que...
-No -dijo con voz severa.
-Pero si no sabes qué iba a decir -protestó Triz haciendo pucheros.
-No voy a darte una entrevista -indicó mirando fijamente a Triz, que entrecerró los ojos molesta, lo que hizo que las pecas de su rostro se hicieran más notables.
-Eso ya lo veremos, soy la que consiguió una entrevista de Nora y José; de Dan y Sonia; de Evan y Bel; de Ann y Kyle; de Dafne y Damián; de Diego y Lydia; de Aaron y Eli; incluso conseguí una entrevista de mis padres, de los padres de Nora y de tus padres, y estoy preparando un especial de los profes de lengua y filosofía para su próxima boda. Tarde o temprano conseguiré tu entrevista, es cuestión de tiempo
-aseguró Triz con voz terrorífica, ambos se miraron fijamente con irritación hasta que escucharon hablar a Evan.
-¿Los profesores de lengua y filosofía de Góngora van a casarse?
-Sí, ¿a que es genial? -habló Triz con voz alegre, le lanzó una última mirada de superioridad y a continuación le sonrió a Evan.
Chica testaruda e insistente.
No iba a darle una entrevista ni aunque lo persiguiese hasta el fin del mundo, lo cual era bastante probable, ya que era de Triz de quien hablaban.
Si hacía falta la amenazaría con retirarle su ayuda para el periódico, aunque no estaba totalmente seguro de que eso la disuadiese; a veces la necesidad de Triz por lograr una exclusiva era aterradora. De hecho más de una vez se había puesto en peligro solo para ser la primera en dar una noticia.
-¿Qué tal estás? -le preguntó Nora en voz baja, y de reojo vio como Evan y José se sentaban en una mesa cercana a ellos.
-Nervioso por las dos citas a ciegas de hoy -dijo divertido, Nora le lanzó una mirada severa y él suspiró-. Cansado, pero bien.
-Matt, quizás... -Nora se calló al ver su mirada seria. No iba a ir a un psicólogo.
Estaba bien.
-Puede que esto de las citas sirva para distraerte de todo lo del accidente -comentó Nora para relajar el ambiente, él la miró con dudas y ella le sonrió con malicia-. A lo mejor te enamoras y todo.
-A lo mejor ya estoy enamorado -mintió, tremendamente serio e incluso con voz ronca.
De reojo vio que José se ponía rígido y abría la boca con horror, por lo que se mordió la lengua para no soltar una fuerte carcajada. Menudo chico, aún creía que mágicamente él y Nora iban a enamorarse.
-¡Lo sabía! -gritó José poniéndose en pie, Nora bufó y lo miró molesta, por lo que no pudo evitar comenzar a reírse.
Siempre era tan fácil molestar a José y tan divertido.
-Lo dijo solo para molestarte -indicó Nora.
-Puede que sí o puede que no -habló divertido ganándose una mirada asesina de su mejor amiga, pero la ignoró y miró a José-. En cuanto me vea con otra chica se va a dar cuenta de que me quiere y te dejará.
-¡Matt! -gritó Nora haciendo una extraña señal con la mano.
-Sigue soñando, rubito -murmuró José con irritación mientras se pasaba la mano por el pelo y se lo revolvía; luego caminó hasta Nora y la tomó de la mano arrastrándola lejos de él.
Rio y sintió un golpe en la cabeza que lo hizo voltear hacia una sonriente Triz que tenía su libreta en la mano.
-¿Preferirías ser un vampiro o un hombre lobo? -preguntó la peliblanca con seriedad, él enarcó una ceja.
-No voy a darte una entrevista.
-Es solo una pregunta curiosa, todos me contestaron -dijo Triz con inocencia.
-Te conozco, empiezas con una pregunta rara y sigues con una batería de preguntas íntimas, no cuela. -Triz entrecerró los ojos y lo miró durante unos segundos.
-Vale, me rindo.
-¿En serio? -preguntó con serias dudas.
-No, solo bromeaba -respondió Triz sacudiendo la libreta delante de su cara-. Así que, ¿sabor favorito de helado?
Cerró los ojos y se acarició la sien.
Si quería sobrevivir a todo esto iba a necesitar mucha y mucha paciencia.