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¿Por qué no yo?

¿Por qué no yo?

Autor: : Nicole D. H.
Género: Romance
Hay amores que son mejor mantenerlos en silencio.

Capítulo 1 Why not me

"Iván, Sé que parecerá extraño lo que te diré, pero no lo puedo ocultar más. TE AMO."

Una vez intento escribir una nota a él dejándole saber lo que siento, pero nuevamente tacho sus letras sin dejar rastro alguno de lo que intente decirle en este papel. Ya he perdido la cuenta de cuantas veces lo he intentado y de las veces que me repetí a mí misma que debo mantener silencio. Lo que siento no esta bien, o, mejor dicho, ya es tarde para jugar a ser valiente. Perdí mi oportunidad y ahora es mejor cargar con las consecuencias de mi cobardía.

-¿Qué tanto escribes?- Me pregunta sorprendiéndome al salir del probador y de verdad que no esperaba que me viera haciendo esto.

-Nada...- Le respondo cerrando inmediatamente la libreta de mis intentos frustrados por decirle lo que siento y trato de no mostrarme nerviosa.

-¿Y cómo me queda?- Inquiere y de inmediato levanto mi mirada para verlo y literalmente me quedo con la boca abierta. Sigo pensando que un hombre no debería ser tan guapo como lo es él. Su cabello oscuro y ojos del mismo color resaltan con ese traje, y ni hablar de su espalda tan ancha y esos brazos que siento que tienen la justa medida para protegerme de todo lo malo.

- Muy elegante, digno para la ocasión. Paulina morirá de amor al verte vestido así. - Es lo que me limito a responderle, y es que de cierta manera esa es la respuesta correcta, aunque debo morderme la lengua para no decirle que yo también me estoy muriendo de amor por él.

-¿Tú crees? - Cuestiona con dudas.

-¡Claro que sí! Mírate al espejo, ese esmoquin te queda estupendo.- Le reitero.

-¿No crees que es igual que el que uso para las alfombras roja de los eventos a los cuales asisto?- Averigua acomodando los gemelos en la camisa.

-Iván, los esmóquines son todos muy parecidos, no sé qué esperas.- Le respondo sin pararme del sofá donde estoy sentada en esta elegante casa de ropa masculina y es que la verdad a veces pienso que es demasiado exigente con su manera de vestir.

-Espero encontrar el esmoquin perfecto para mi boda, quiero que Paulina quede deslumbrada al verme en el altar, al igual que seguramente yo quedare al verla con su vestido de novia. - Comenta con orgullo.

Otra vez lo escucho hablar de su boda, lo veo con esa sonrisa de típico enamorado y mi corazón simplemente se rompe en mil pedazos al igual que lo hace desde ya casi cinco años «Esto te pasa por enamorarte de él» me regaño a mí misma.

-Pruébate este otro.- Le sugiero señalando el otro esmoquin que está colgado afuera del probador y él voltea a verlo para luego sonreírse.

-De acuerdo, solo espero que este si me guste.- Dice cerrando la puerta.

Mientras que espero que el hombre que amo se pruebe la ropa con la que se casara en tan solo dos semanas, me coloco los auriculares y le vuelvo a hundir el botón de reproducir a esa canción que tan bien describe lo que siento en estos momentos. La letra de "Why not me" de Enrique Iglesias suena a todo volumen y los sentimientos me invaden una vez más.

Desde que la escuché por primera vez me di cuenta de que son las palabras que no le puedo decir, que jamás le diré, y que tanto me hacen llorar a cada instante. Los amores en silencio duelen y mucho más cuando ves a esa persona vivir su historia de amor con otra mujer tan cerca de ti.

-¡Es este!- Grita Iván desde adentro del probador haciendo que le ponga pausa a la canción para poder escucharlo bien.

-Déjame ver.- Le digo intentando que no se note que estuve a punto de volver a llorar como lo he estado haciendo todo este ultimo tiempo.

Él sale nuevamente del probador y con unos gestos me cuestiona mi opinión acerca de ese esmoquin. Lo miro detenidamente y le lanzo una sonrisa de aprobación, una que me ha costado mucho ya que de lo que menos tengo ganas en estos momentos es de sonreír -Ese es...- Le respondo finalmente intentando sonar entusiasmada al verlo tan feliz, pero no sé si tengo éxito en esta odisea.

-¡Gracias mi niña!- Exclama feliz y luego me planta un beso en la mejilla. - ¡Sabía que tú eras la indicada para venir conmigo a escoger el esmoquin!- Continúa diciendo y allí esta otra vez esa manera de tratarme.

-Para eso son los amigos.- Le respondo con un gran esfuerzo.

Capítulo 2 Celestino

Caminamos por las calles de nuestra hermosa Marbella después de que Iván comprara la ropa para su casamiento. Él carga la bolsa donde lleva el esmoquin con una gran sonrisa tatuada en su rostro mientras que yo siento que mi corazón se rompe en mil pedazos.

-Hola... - Escucho su voz y miro a mi lado para saber con quién habla, pero noto que está hablando por teléfono, no sé ni siquiera en qué momento ha timbrado su móvil.

-De acuerdo, ya voy para allá, espera. No, es que no voy solo, voy con Mia ¿Te molesta? Me lo imaginaba...- Dice entre risas.

Estoy intentando adivinar con quien habla y que están planeando, pero la verdad es que nunca logro entender nada cuando habla así en clave -¿Dónde vamos?- Le pregunto mientras guarda su móvil en el bolsillo de esos jeans que lleva puestos y tanto me gustan como le quedan.

-A un bar, Enzo y Antonio nos esperan allí para que nos tomemos unas copas- Explica sonriente.

«No sé si estoy de ánimos para ir con ellos.» Pienso y trato de buscar una excusa.

-¿No quieres mejor ir solo?- Le pregunto intentando zafar de la situación.

-¡No! ¿Cómo crees? Además, Enzo está ansioso por verte.- Le encantas me informa tomándome por sorpresa.

«Lo único que me faltaba es que el hombre del cual estoy enamorada quiera hacer de celestino con uno de los socios de su empresa»

-¡Iván! Por favor... no empieces.- Le suplico tratando de que entienda mi punto de vista.

-De acuerdo, pero al menos acéptale una cita o algo al pobre- Me sugiere.

Lo miro un poco más seria y niego -Yo salgo con quien yo quiera ¿entendiste?- Replico y puede que este siendo agresiva, pero es que me frustra su actitud.

-De acuerdo. No me meto más, lo prometo- Me dice levantando sus manos en señal de paz.

[Un rato más tarde]

Después de haber caminado algunas pocas calles, entramos al bar y allí están Enzo y Antonio sentados en una de las mesas altas bebiendo una cerveza -¡Hasta que por fin llegan!- Exclama Enzo mientras que los tres se saludan entre sí.

-Mia, ¿Cómo estás?- Me pregunta Antonio amablemente.

-Bien, gracias ¿y tú?- Le pregunto y se nota a kilómetros de que no tengo ánimos de estar aquí.

-¡Mia! Hace mucho que no te veía, te vez preciosa.- Comenta Enzo dándome un beso en la mejilla.

-Muchas gracias...- Me limito a decir y tomo asiento al igual que Iván.

Las cervezas y los tragos comienzan a pasar por la mesa y la cantidad de vasos vacíos va aumentando a manera que esto sucede. Ya perdí la cuenta de cuantos tragos llevo encima. Lo único de lo que me doy cuenta es de que Enzo no para de hacer chistes para hacerme reír y que su silla se acerca más y más a la mía, para así de esta forma hacer que nuestros cuerpos se rocen.

-¿Por qué no aceptas salir algún día conmigo? Aunque sea una sola vez... ¿Una cena tal vez?- Pregunta con sus ojos fijamente mirando los míos.

-No creo que sea conveniente.- Respondo de la manera más amable posible.

-Por favor... Prometo no besarte.- Habla sonriente.

-Está bien, ¡pero no me vayas a besar eh!- Le advierto y en el fondo no sé si es una buena idea aceptar su propuesta.

-No te besare. ¿Te parece mañana? - Propone y supongo que ya no hay marcha atrás en esta situación

-Mañana entonces...- Accedo.

«Sé que esa salida será perder el tiempo, pero tampoco creo que vaya a perder nada más que eso ¿o sí?» Me cuestiono, aunque no sé a quien estoy intentando convencer y mucho menos de que.

Capítulo 3 Lo prometiste

[IVÁN]

Abro mis ojos lentamente tratando de adaptarme a la luz del sol que entra por la ventana, pero me cuesta más de la cuenta. Miro a mi alrededor, y me doy cuenta de que estoy en la casa de Enzo, más específicamente en su sala «¿Cómo llegue hasta aquí?» Me pregunto por dentro.

-Amigo, hasta que al fin despiertas- Me dice desde la cocina, la cual se conecta con la sala.

-¿Qué fue lo que paso?- Le pregunto completamente confundido, pero al parecer esta pregunta le ha causado gracia porque no para de reírse.

-Ya te hemos dicho mil veces que no tomes tanto, no estás acostumbrado- Me regaña -Ahora ten, bebe este café- Me sugiere dándome una taza.

Él se sienta en el otro sofá y al verlo, me doy cuenta de que tiene una enorme sonrisa tatuada en su rostro algo bastante extraño en él, ya que siempre esta serio -¿Y esa cara a que se debe?- Me atrevo a cuestionarlo.

-¡Iván, amigo estoy feliz!- Exclama con gran entusiasmo y sigo sin entender nada.

-¿De qué me perdí?- Averiguo.

-Mia, ha aceptado ir a cenar conmigo- Me responde feliz, jamás lo había visto tan entusiasmado por una cena con una mujer.

-¡Eso si son buenas noticias!- Digo animado. Sé muy bien cuanto ha estado esperando este momento, lleva queriendo salir con ella desde que se la presente hace más de un año en aquella fiesta de cumpleaños. Me he cansado de escucharlo hablarme y preguntarme por ella, realmente puede llegar a ser insoportable cuando se empecina con una mujer.

-Si, estoy feliz, pero hay un pequeño detalle- Habla un poco más serio y no sé si preocuparme.

-¿Cuál?- Averiguo.

-Me ha hecho prometerle que no la besaría- Dice y respira profundo -Con las ganas que tengo de besarla no sé cómo hare- Admite y sinceramente no sé que pensar.

«Esto si es extraño, ¿le ha hecho prometer que no la besaría? Aunque en realidad no sé porque me sorprendo, ella es así de única»

-Lo has prometido...- Es lo único que respondo riéndome.

-¡No es chistoso!- Me grita divertido.

-Lo sé, pero más te vale que no hagas nada que ella no quiera ¿entendiste? Ella es como mi hermanita menor y no pienso dejar que le hagan daño- Le advierto ya más serio.

-No lo hare, pero es que es tan guapa...- Dice suspirando como un idiota.

-¡Contrólate!- Le exijo.

-Iván, que tú la veas como una hermanita no quiere decir que el resto de los hombres no la veamos como la mujer que es ¿sabes?- Explica y lo miro como tratando de no prestarle tanta atención.

-Bueno, ya... Solo compórtate bien con ella y no tendrás problemas conmigo- Le advierto una última vez.

-De acuerdo, ahora déjame llevarte a tu casa porque debo hacer unas cosas antes de buscarla- Anuncia y no esperaba que la cita fuera tan rápido.

-¿Saldrán hoy?- Le pregunto sorprendido.

-Sí, así que vamos que te llevo- Insiste y tan solo asiento.

[MÍA]

No es que me guste arreglarme demasiado, en verdad me gusta estar cómoda y con ropa con la cual no tenga que estar pendiente si he mostrado más de la cuenta, pero Nara, mi mejor amiga de prácticamente toda la vida y la cual trabaja en el bar que hay debajo del edificio donde vivo, ha venido a escoger personalmente mi ropa para la cita de esta noche. Ella insiste que debo arreglarme más, que de esa manera hare que el hombre que yo quiera caiga rendido a mis pies «Si tan solo supiera que ese hombre se casa en dos semanas...»

-¡Te ves guapísima!- Dice más emocionada de lo normal cuando termina de maquillarme.

-Solo espero que no hayas exagerado- Le advierto.

-¡Para nada, mírate!- Me alienta.

Me paro enfrente del espejo y no reconozco a la mujer que ha enfrente. Sus ojos verdes resaltan de una manera que nunca lo han hecho antes, su cabello castaño cae perfectamente con en ondas que ella ha hecho y el vestido negro entallado y bastante corto resaltan mi figura; la cual no es muy exagerada, pero si se oculta en la ropa que uso a diario -No me reconozco- Admito algo nerviosa.

-Enzo caerá a tus pies- Habla feliz.

-Ay Nara... No quiero eso- Le confieso, pero el timbre suena y ella me lanza una sonrisa.

-Demasiado tarde, ya está aquí- Me deja saber y solo puedo seguir adelante con este plan que no sé si es el mejor.

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