Sofía está ansiosa por ver a su novio Antonio y más porque es su cumpleaños. Busca desesperadamente su ofina, hasta que al fondo ve que en la puerta dice "Jefe". Así que corre muy emocionada para sorprenderlo, y al abrir la puerta, ella siente como si le hubieran clavado un cuchillo en el pecho. Es él, Antonio, su novio, quien está follando con una linda mujer.
-Antonio...- Su voz es débil y siente no poder moverse.
-Sofía- Él está perplejo y se sube rápidamente el pantalón, mientras que la sexy chica está sobre el escritorio totalmente desnuda. -Lo puedo explicar- Intenta acercarse a ella. Pero Sofía no puede dejar de mirar a la chica y sentirse pequeña a su lado.
-¿Cómo pudiste...?- Se le salen las lágrimas, desea pensar que esto es solo una pesadilla.
-Espera, cariño, esto no es lo que parece. Solo... escúchame
-¡Cállate, maldito miserable!- Lo grita a todo pulmón. -¡No me vuelvas a buscar nunca en tu vida!- Sus lágrimas se deslizan por sus mejillas una tras otra, reflejando su dolor. Y al verlo acercarse más sin descaro, ella retrocede para escapar.
-¡Déjame explicarte!- La fue a detener, pero ella se voltea para salir corriendo y en ese momento choca con alguien. Un firme y acogedor pecho donde su rostro quedó estampado.
Al reaccionar de aquel golpe y ese perfume tan varonil que se impregnó en sus fosas nasales, fue a subir su mirada, ya que la altura del hombre desconocido es de 1.75.
-¡Sofía!- La menciona Antonio, pero se queda estático al ver la persona que está cerca de su novia.
Sofía no lo quiere ver, no lo quiere escuchar, por lo que no termina de alzar su mirada y desvía al hombre para correr sin mirar atrás.
-¿Estás huyendo de mí, Rozzi?- Antonio traga grueso, no se esperaba encontrar al hombre más poderoso y temible en su empresa.
-¡Vamos, Maggie!- Ordena Sofía, acelerando sus pasos. Ya no corre, no quiere llamar más la atención.
-¿Y qué hago con esta?- Pregunta su amiga, al tener a la secretaria en el suelo.
-¡Sólo déjala y vámonos!- Sofía empieza a bajar las escaleras rápidamente y Maggie corre tras ella.
-¿Qué pasó?- Pregunta agitada, y su sangre hierve por haber hecho fuerza.
-¡Tenías razón...!- No aguanta más el sollozo. -¡Antonio es un infiel!- Su voz se corta. -Estaba... estaba follando con otra mujer
-¿Quéeeee?- Maggie se detiene. -¡Me va a oír ese hijo de su madre!- Se fue a devolver, pero Sofía, conociéndola, la detiene.
-No vale la pena, por favor, sácame de aquí
-Para nada, señor- Traga grueso. -Lo iba a llamar, solo que estuve muy ocupado
-¿Qué tan ocupado estás, Rozzi, como para hacerte el idiota y no cumplir tu palabra?- Se asoma a la oficina de Rozzi y, al ver a la hermosa y sensual chica vistiéndose, comprende por qué la chica vestida de señora estaba tan agitada, llorando y queriendo que la tierra se abriera y se la tragara.
-Tienes tres días. Si no... tú y toda tu familia morirán-. Sentencia lanzando una mirada macabra.
-¿Tres días? Eso es poco tiempo, señor. Espere, por favor-. Pero sus súplicas son ignoradas.
Leonardo Di Napoli sale de la empresa escoltado, como si fuera el presidente, con tanta protección, y así es hasta salir de la empresa. Por alguna razón inexplicable, deseaba ver a la chica torpe, pero no fue posible. Al subir de copiloto a su Lamborghini color rojo, su mejor hombre, Lucifero, le dice:
-Pensé que ibas a tardar más tiempo. Las chicas han llegado para la entrevista.
-Escucha muy bien, Lucifero. Si el miserable de Rozzi no paga en tres días, lo matas.
-Lamento llevarte la contraria, pero no lo veo beneficioso, no cuando estás entre los ojos de los oficiales por sospechas de que eres un mafioso.
-¡No me importa!- Se tensa. -Siempre me salgo con la mía. No hay nadie que me gane. Además, no hago esto por dinero. Sabes que soy el hombre más poderoso y millonario de toda Italia. Lo hago es por distracción, pero mayormente porque odio las mentiras, detesto que no tengan palabra y me quieran ver la cara.
-Por supuesto... había olvidado que eres el rey de la venganza-. Acelera. -Espero que sepas hacer una excelente elección. Muchas mujeres mueren por ese puesto. Ya saben por quién será contratada.
-Te dije que no quería que lo supieran aún.
-En este caso, no te quejes conmigo, hazlo con tu madre-. Se encoge de hombros y aumenta la velocidad, llamando la atención de quien los rodea.