Género Ranking
Instalar APP HOT
img img Romance img Una segunda oportunidad con mi esposa magnate
Una segunda oportunidad con mi esposa magnate

Una segunda oportunidad con mi esposa magnate

img Romance
img 402 Capítulo
img 1.7K Vistas
img Autumn Breeze
5.0
Leer ahora

Acerca de

Erik, luego de tres años de casado, apenas le prestaba atención a Estefanía. Ella creyó que hasta la piedra más fría podía calentarse, pero la respuesta que obtuvo fue que él buscó arrebatarle la vida. El amor le resultaba una carga demasiado pesada, y Estefanía decidió soltarlo. Cuando Erik se topó de nuevo con Estefanía, nada lo había preparado para descubrir que aquella mujer celebradísima más acaudalada era su exesposa. "Señorita Gilbert, ¿a su temprana edad, cuál es el secreto para llegar tan alto?", le preguntó un periodista. La réplica de Estefanía fue directa y mordaz, "Manténganse lejos de los hombres. Solo traen mala suerte". Al día siguiente, los paparazzi que acechaban a Estefanía se quedaron de piedra al ver a Erik Palmer, temido por su carácter glacial, uniéndose a su grupo con todo entusiasmo. "Señorita Gilbert, hay una colaboración de la que me gustaría hablar con usted", dijo Erik. "¿Qué tienes en mente?", preguntó Estefanía, con la curiosidad ya picada. "Volvamos a casarnos", propuso él.

Capítulo 1 Un aniversario amargo

El aroma de una deliciosa cena impregnaba el aire, pero el ambiente en el hogar de los Palmer era todo lo contrario a agradable. Estefanía Gilbert, la anfitriona, acababa de poner la mesa cuando algo le revolvió el estómago: su esposo, Erik Palmer, entrando con su amante, Vivian Howard, agarrada de su brazo.

Tres años después de casarse, el amor que sentía por su esposo era como una flor que se marchitaba, descuidada y sedienta bajo la sombra de su indiferencia.

Los provocativos mensajes de Vivian a la esposa, que incluían fotos íntimas de ella con Erik, tenían la intención de retorcer el cuchillo en el ya herido corazón de Estefanía.

Como una flor que se marchita que lucha por la luz del sol, su matrimonio apenas había sobrevivido esos tres años, dejándola exhausta y con el corazón roto.

Apoyándose en él como una enredadera que se aferra a un enrejado, Vivian arrulló: "¡Estefanía, siento mucho aparecer así en tu cena! ¿Cocinaste todo esto? ¡Eres muy buena en la cocina! Yo, en cambio, siempre he tenido problemas de salud. Por eso Erik me cuida tanto y nunca me deja cocinar".

Los labios apretados de Estefanía revelaban la tormenta que se gestaba en su interior. La sola presencia de Vivian era un claro recordatorio del amor perdido, del vacío que había dejado donde debería estar el afecto de su esposo.

"¿Así que ahora una amante puede entrar en mi casa como si nada? Es completamente absurdo".

"¡Estefanía, no saques conclusiones precipitadas!". Vivian hizo un puchero, con un toque de falsa herida en la voz. "Erik y yo no somos más que amigos. Mi médico me recomendó una dieta estricta debido a mi delicada salud, ya sabes. Así que, cuando me enteré de que cocinas tan bien, casi le rogué a Erik que me trajera aquí. Seguramente no le negarías a una pobre alma una comida saludable y casera, ¿verdad?".

Estefanía apretó los puños y dijo: "Espera, señorita Howard. Apenas nos conocemos, así que no hables como si fuéramos amigas. Esta comida era para mi esposo, no para invitados sin invitación".

"¡Vamos, Estefanía! ¿Cuál es el drama? ¡Se supone que eres hospitalaria! Es solo una comida, relájate".

"Sinceramente, supéralo. Es solo una cena. Nos has estado recibiendo desde que te casaste con mi hermano. ¡No actúes como si la presencia de Vivian fuera una gran tragedia!", intervino Lacey Palmer con impaciencia mientras bajaba las escaleras.

"Y para ser sincera, Vivian podría haberse casado con mi hermano si tú no hubieras aparecido", agregó Lacey mientras se sentaba habitualmente en la mesa, haciendo un gesto a Vivian para que se uniera a ella.

Se sentaron en tenso silencio, la charla de Lacey y Vivian contrastaba fuertemente con la tensión en el aire entre Estefanía y Erik. Sus miradas esquivas y sus posturas tensas lo decían todo, pintando una imagen clara de un matrimonio fracturado.

El teléfono sonó.

Erik contestó apresuradamente, intercambió unas palabras y colgó abruptamente.

"Tengo algunos asuntos de negocios que atender en la empresa. Estefanía, por favor, encárgate de todo aquí. No volveré esta noche", anunció apresuradamente antes de irse.

Apartando su plato intacto, Estefanía miró a las mujeres que quedaban con una mirada de acero. "Ya terminé. Disfruten su comida".

Con eso, se levantó y subió las escaleras.

"¿Qué hice? ¿Estefanía está molesta porque estoy aquí?". Vivian parpadeó, fingiendo preocupación.

"Déjala, Vivian. Prueba esto...".

Perdida en sus pensamientos, Estefanía trazó el patrón de la colcha, mientras tres años de recuerdos se arremolinaban en su mente.

Nunca en sus sueños más locos imaginó que alguien le moviera el piso durante un discurso en el campus. Sin embargo, allí estaba ella, completamente cautivada por cada palabra y gesto de Erik.

Desde ese momento, casarse con él no fue solo un deseo, sino una inscripción grabada en su alma.

Sin embargo, su príncipe azul resultó no ser tan perfecto después de todo, y sus sueños se desmoronaron como una comedia romántica que salió mal.

Él tenía la dulzura que ella había imaginado, pero no estaba dirigida hacia ella.

Tenía la fuerza y la influencia en las que ella había creído, pero demostró no estar dispuesto a protegerla.

Atrapada en una jaula de oro, sofocó sus propias necesidades, sirviendo a los Palmer con un corazón lleno de resentimiento y esperanza por un amor que parecía desvanecerse con cada sacrificio.

A pesar de los obstáculos que la madre y la hermana de Erik le ponían, ella soportó todo sin causarle ningún problema.

Con una frágil esperanza aferrada a su corazón, Estefanía se prometió a sí misma perseverar, esperando que eso finalmente le abriera los ojos a su genuino amor por él.

La invitación fue una bofetada en la cara, un descarado desprecio por sus sentimientos cuando Vivian, la fuente de su inseguridad, entró como Pedro por su casa.

¿Su siguiente paso sería hacerla ceder su lugar a Vivian?

¡Toc, toc!

Hubo un golpe en la puerta.

Estefanía abrió y se encontró con Vivian, que parecía arrepentida. "Estefanía, lo siento. No me di cuenta de que hoy era tu tercer aniversario de bodas con Erik. No quise entrometerme".

"Erik no está aquí. Puedes dejar de fingir", respondió Estefanía sin rodeos, sin ganas de conversar con Vivian.

Seguir leyendo

COPYRIGHT(©) 2022