todos sus derechos de indemnización, incluida la multa por no haber recibido aviso previo. La mujer tomó el bolígrafo y firmó todos los puntos indicados sin cuestionar nada. - ¡Excelente! Le enviaré el documento a la
contadora y ella pronto se comunicará contigo para informarte sobre el seguro de desempleo y el día en que estará disponible el monto en tu cuenta. Pediré que sea lo más breve posible. -Está bien, Sabrina. Gracias",
dijo, con la emoción atrapada en su voz. Él comenzó a levantarse cuando hice mi movimiento fnal, lo cual
realmente sentí placer al hacerlo. - Oh casi lo olvido. Dile a Laura que sus documentos están en la frma de
contabilidad. Tendrá que frmar y aceptar la rescisión; después de todo, no hay nada más que pueda hacer
aquí. El procedimiento es el mismo. Te agradezco tu dedicación. La mujer asintió y luego salió de la ofcina.
Apoyé mi espalda en el respaldo de la silla y me di unos minutos antes de enviar un correo electrónico a una
empresa que brinda servicios domésticos y abrir el puesto de ama de llaves. Tomaría tiempo hacer todos los
ajustes, asumir el puesto en la empresa y comprar mi casa, así que necesitábamos una ama de llaves para
ayer. "Pero si vuelve, si vuelve Que cosa más hermosa, que locura" No más añoranza - Tom Jobim / Vinícius
de Moraes CAPÍTULO 4 LAURA Saqué mi billetera de mi viejo bolso y la puse en el que tenía Sólo se utiliza
para ocasiones especiales. Había pasado una semana desde que Sabrina despidió a mi madre y la pobre, a
pesar de haber recibido sufciente dinero para montar algo para no volver a trabajar para nadie, era pura
melancolía. Por mi parte, a pesar de lamentar la falta de conversaciones con el señor Quaresma, la rutina que
había mantenido durante tanto tiempo, no pensaba en el tema todo el tiempo. Para mí, más que relajarme
con el seguro de desempleo o con lo que ganaba cuando me despidieron, era necesario conseguir un nuevo
trabajo para garantizar el colegio privado de mi hermana, mi curso preuniversitario y no dejar que ningún
gasto anormal me quitara ... nuestra paz en el futuro. - ¿Va a salir? Bruna, mi hermana menor, o mejor dicho,
mi única hermana, con diez años de diferencia entre las dos, se acostó en su cama, en la habitación que
compartíamos, y me miró atentamente. -Tengo una entrevista en una hora. ¿Qué opinas, pelo suelto o
recogido? - Posé para que pudiera comparar, pero mi hermana se rió. -Detenido, Laura. Eres técnico de
enfermería, necesitas demostrar que entiendes la importancia de tener el cabello recogido. - Chica
inteligente. Le guiñé un ojo, me miré por última vez en el espejo del tocador que también compartíamos y me
dispuse a salir de la habitación cuando mi madre gritó desde la sala. - Laura, ven aquí, por favor. Bruna y yo
intercambiamos una mirada intrigada. Yo, porque no sabía qué podría querer mi madre de mí una hora antes
de mi entrevista -y tomaría dos autobuses para llegar al lugar- y mi hermana porque pensaba que el tono
utilizado por nuestra madre era una reprimenda, es decir, un sermón, y no tuve tiempo para eso, aunque ni
siquiera creía haber hecho nada para merecerlo. Me puse la bolsa sobre los hombros y salí de la habitación.
Estaba seguro de que Bruna espiaría para descubrir qué era lo que tanto deseaba mi madre, pero no me
molesté en detenerla. Pero cuando llegué a la habitación, el shock fue real. De pie junto a nuestra pequeña
mesa de comedor, que formaba parte de la estrecha sala común, estaba el Dr. Fernando, director jurídico del
Grupo Quaresma y yo no entendía qué tipo de conexión podía haber entre nosotros. - Laura - dijo mi madre
con cierta autoridad. - El Dr. Fernando quiere hablar con usted. ¿Conmigo? Ni siquiera necesitaba expresar
las palabras. Estaban impresos en mi cara para no dejar dudas sobre lo extraño que encontré ese hecho.
Conocía al Dr. Fernando de la mansión Quaresmas, sin embargo, a pesar de tenerlo en gran estima por su
educación y sencillez, no había ningún tipo de relación entre nosotros que lo llevara a mi casa a conversar
conmigo. - ¿Podemos sentarnos? - le preguntó. Miré el reloj en mi muñeca y volví a fruncir el ceño. "Será
rápido", aseguró. -Tengo que tomar dos autobuses para una entrevista de trabajo, doctor Fernando. - Aún
así, caminé hacia la mesa y me senté en la silla frente a él. - ¿Qué sucedió? - Fui directo al grano, al fn y al
cabo no había tiempo que perder. - Laura, escucha lo que tiene que decir el Dr. Fernando - mi madre exigió
mi educación, aunque me costara la entrevista de trabajo. Como si no hubiéramos perdido demasiado por
culpa de esa familia. - Laura, sé que es extraño, pero... - se aclaró la garganta antes de hablar. - Seré
bastante informal, después de todo la tarea no es mía. Vine a hacerle un favor a mi padre. La cuestión es la
siguiente: esta tarde leeremos el testamento del señor Quaresma. - ¿Tenía uno? - Lo interrumpí. - Debe
haber desheredado a sus hijos - Sonreí con picardía, pero mi madre simuló una tos, claro indicio de que no
estaba de acuerdo con mi comportamiento. - Lo siento, doctor Fernando, puede continuar. Simplemente no
entiendo qué tengo que ver con eso. -En realidad... -se aclaró nuevamente la garganta y me entregó un
sobre cerrado con el símbolo del bufete de abogados de su padre. - Es usted parte interesada en el
testamento. - ¿I? - ¿Ella? - Mi madre perdió completamente la compostura. En dos segundos apareció a mi
lado y revisó ansiosamente el sobre que tenía en la mano. -Abre, es una citación. - Advirtió el abogado. - El
señor Quaresma dejó todo muy bien organizado, cada detalle del testamento y herencia, así que usted es
parte interesada. - ¿Quieres decir que le dejó algo a mi hija? - interrumpió mi madre. - Desconozco el
contenido del testamento. Sé que por ley debe dejar la mitad de todo a sus hijos, excepto los que fueron
desheredados y... bueno... de la otra mitad puede disponer como quiera. - ¿Alguien más ha sido citado? -
Pregunté curioso al mismo tiempo que me sentía incómodo con la idea. - ¡Mmm! No. Inmediatamente me
enfrenté a mi madre. ¿Cuáles son las posibilidades de que esto sea otra trampa de Sabrina para intentar
humillarme? - ¿Dijiste esta tarde? - Sí. - Pero tengo una entrevista de trabajo. No sé a qué hora podré salir
y... "Laura", me interrumpió. - Si quieres consejo, preséntate en la mansión a la hora acordada, aunque te
cueste esta entrevista. - ¿Es ilegal no asistir? - Mi madre estaba asustada ante la posibilidad. - No, pero si
no vas, necesitas enviar a alguien que te represente y eso requiere una serie de burocracias, entonces, de una
forma u otra, perderás la entrevista. - ¡Santo cielo! - Me quejé y recibí una palmada en el hombro como
advertencia por el insulto. - ¿No podrían simplemente dejarme en paz? ¡Qué dolor de cabeza familia! -
Recibí otra bofetada. - Perdón por eso, Dr. Fernando - mi madre tomó la iniciativa. - Laura estará allí a la
hora acordada. - ¡Madre! - No sé si ayuda, pero piensa en ello como algo hecho por el señor Quaresma, ya
que ni siquiera pudiste ir al funeral - sugirió el doctor Fernando. ¿Vio? Por eso me gustó el Dr. Fernando. No
estaba de acuerdo con esa familia, de hecho, con los herederos. Nunca aceptó el comportamiento de
Bernardo y a pesar de no declararlo alto y claro, Vicente no le agradaba. - Está bien - respondí con una
mezcla de aburrimiento y curiosidad. - Voy a recibir el cuadro que me dejó. -¿Qué cuadro, niña? - Mi madre,
lo regañó. - No lo sé. ¿Qué me dejaría el señor Quaresma? ¿Una silla? - Empecé a reír, pero nadie se unió a
mí. - Está bien, ahí estaré, doctor Fernando. Quién sabe, quizá herede una