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Nuestra Inocente Secretaria
img img Nuestra Inocente Secretaria img Capítulo 8 07: Me gustas.
8 Capítulo
Capítulo 9 08: Sonidos de placer. img
Capítulo 10 09: Como una brisa fresca. img
Capítulo 11 10: Asuntos del pasado. img
Capítulo 12 11: Deseo latente. img
Capítulo 13 12: Hazme enloquecer. img
Capítulo 14 13: Activando tus sentidos. img
Capítulo 15 14: ¿Me perdonan img
Capítulo 16 15: Malditos celos. img
Capítulo 17 16: ¿Quieres sentirlo de nuevo img
Capítulo 18 17: Un escape de la tentación img
Capítulo 19 18: ¿Muerte por amor img
Capítulo 20 19: ¿Qué te detiene img
Capítulo 21 20: Como una fogata en invierno. img
Capítulo 22 21: El sabor de tu éxtasis. img
Capítulo 23 22: El acuerdo. img
Capítulo 24 23: Ella también es mía. img
Capítulo 25 24: No debiste hacer eso. img
Capítulo 26 25: Sábanas mojadas. img
Capítulo 27 26: Ella es nuestra. img
Capítulo 28 27: El contrato. img
Capítulo 29 28: Fervor salvaje. img
Capítulo 30 29: Nuestra primera vez (P.1) img
Capítulo 31 30: Nuestra primera vez (P.2) img
Capítulo 32 31: Insaciable. img
Capítulo 33 32: Un encuentro inesperado. img
Capítulo 34 33: Terminantemente prohibido. img
Capítulo 35 34: Más allá del erotismo. img
Capítulo 36 35: El ápice de su cordura. img
Capítulo 37 36: El domonio en él. img
Capítulo 38 37: Recuerdos tenebrosos. img
Capítulo 39 38: Alexa Keller. img
Capítulo 40 39: El extremo de su egoísmo. img
Capítulo 41 40: Mírame, Eva (P.1) img
Capítulo 42 41: Mírame, Eva (P.2) img
Capítulo 43 42: Niña mimada (P.2) img
Capítulo 44 43: Niña mimada (P.2) img
Capítulo 45 44: Familia impura. img
Capítulo 46 45: El castigo. img
Capítulo 47 46: Estar sin ella. img
Capítulo 48 47: Cómplices. img
Capítulo 49 48: Asesino por ella (P.1) img
Capítulo 50 49: Asesino por ella (P.2) img
Capítulo 51 50: El fruto de nuestra unión. img
Capítulo 52 51: Sin mirar atrás (P.1) img
Capítulo 53 52: Sin mirar atrás (P.2) img
Capítulo 54 53: En el corazón de Múnich. img
Capítulo 55 54: Solo un vientre en alquiler. img
Capítulo 56 55: Nuestra familia feliz. img
Capítulo 57 56: Engañada. img
Capítulo 58 57: La pérdida de su inocencia. img
Capítulo 59 58: Sucias mentiras. img
Capítulo 60 59: Volverte a ver. img
Capítulo 61 60: Ya no más. img
Capítulo 62 61: Nuestro secreto. img
Capítulo 63 62: Conviviendo con monstruos. img
Capítulo 64 63: Momento inoportuno. img
Capítulo 65 64: Perdidos en Múnich. img
Capítulo 66 65: Ciegamente tú. img
Capítulo 67 66: Por el bien de Milán. img
Capítulo 68 67: Lo que el dinero no puede comprar. img
Capítulo 69 68: De la noche a la mañana. img
Capítulo 70 69: Más que una traición. img
Capítulo 71 70: Su palabra clave. img
Capítulo 72 71: El mundo que soñamos. img
Capítulo 73 72: Locos de amor . img
Capítulo 74 73: Eres nuestra, Eva. img
Capítulo 75 🖤FINAL🖤 img
Capítulo 76 EPÍLOGO (Parte 1) img
Capítulo 77 EPÍLOGO (Parte 2) img
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Capítulo 8 07: Me gustas.

¿Control de calidad?

-¿Por qué han tardado tanto? -le cuestiona preocupa Eva a Jack.

-No lo sé, pero debo irme. No creo que vayan a parar en la otra empresa, pero prefiero prevenir.

El chico se despide de su amiga y le promete que se prepare porque en la noche la llevará a un lugar bonito para conocer gente nueva, por lo que la castaña asiente.

Ve a su amigo alejarse mientras sigue preocupada. Esas personas han tardado más de dos horas inspeccionando la empresa. Ella se ha mantenido al margen, casi a cinco metros de los Keller, de aquí para allá, alerta a lo que ellos puedan necesitar.

Sigue a Magnus después de que pierde de vista a Irina, y este deja de caminar al lado de esos hombres para susurrarle, bastante serio y firme, que desde su propio teléfono llame al número directo de Nev Track y que le comente lo sucedido.

La castaña traga hondo, nerviosa porque no sabe exactamente qué decir mas que unos tipos de trajes negros de Control de calidad están inspeccionando la empresa. Sin embargo, va a la oficina y de la agenda saca el número para llamarle.

-Buenas tardes señor Gobernador, los Keller están en problemas.

Continua diciéndole lo que ocurre, por lo que este escucha paciente y le dice que hará unas llamadas, y que le diga a Magnus que no tiene nada que temer.

En el momento en que consigue a su jefe de nuevo se da cuenta que Irina está con él, por lo que aprovecha que la rubia está a unos pasos más cerca de ella para darle el recado.

-El gobernador dice que no tienen nada que temer, y que hará unas llamadas.

Irina muestra sorpresa y luego disgusto en su cara. Eva piensa que ha dicho o hecho algo malo, pero se da cuenta que no es por ella cuando uno de los tipos de traje recibe una llamada, cuelga, y se dirige a ellos.

-Buena carta, Keller. No será la primera vez que me vean por aquí -le dice al matrimonio-. Vámonos muchachos. Volveremos pronto.

Todos los hombres se van e Irina empuja de repente a su esposo mientras van caminando hasta la oficina.

-¿Mandaste a llamar a Nev?

-Sí, amor. Esos tipos me estaban volviendo loco.

Eva siente una incomoda tensión estando detrás de ellos, pero justo cuando Magnus abre la puerta de la oficina, su esposa entra y él le indica con la mirada a Eva que entre también.

La mujer se sienta en su silla. Luce furiosa.

-Oye, Magnus -dice Irina mirándolo directamente-. No tenemos nada qué ocultar. Tarde o temprano se iban a ir. Pero ahora, por tu impaciencia, adivina quiénes deben devolver un favor.

-Irina... -murmura el ojiazul, viendo de reojo a su secretaria que se mantiene al margen.

-No, Magnus, estoy cansada de ser la que siempre ande respondiendo por tus favores -suelta, tensa, por lo que este se acerca e intenta tomar su mano-. No me toques. Vete, y déjame sola con Evangeline.

El hombre con cara molesta se ajusta el saco, mira a su secretaria con una media sonrisa y se retira.

-¿Quiere algo de tomar? -le inquiere Evangeline con un tono tímido y dulce.

Irina la ve a los ojos y su rostro se transforma de tenso a una cálida sonrisa.

-Sí, cariño. Tráeme un poco de Whisky.

Eva acata sus órdenes dirigiéndose al mini bar, y luego a una nevera ejecutiva en busca de hielo, lo envuelve en una servilleta y se lo entrega.

La rubia se toma todo de un trago largo y su rostro se ruboriza por la cara sorprendida de Eva.

-¿Tomas, Eva?

-Muy poco.

-¿Por qué?, ¿no te gusta?

-Suele darme ganas de toser...

-Pero eso es solo por un momento, luego... -Irina calla cuando Eva baja la mirada y juega con sus manos, se da cuenta que hay una historia detrás, y se siente algo culpable-. ¿Te gustaría ir por un helado, Eva? Necesito salir de aquí.

-Pero faltan dos horas para...

-Mañana es otro día, y además, soy tu jefa, ¿vamos? -le dice, y le guiña el ojo mientras se levanta y pasa las manos por su propia falda de cuero.

Eva se muerde el labio inferior mientras sin ser consciente evalúa lo bien que se le ve esa falda a su jefa, y se sonroja al máximo cuando Irina agacha un poco la cabeza para verla a los ojos.

-Sí, s-sí quiero... -Asiente.

No puede dejar de sentirse bastante tensa al recordar por pequeños lapsos cómo se escuchaba la voz de su jefa mientras estaba con Magnus en ese acto. También recuerda lo que todo eso le hizo sentir, así que para cuando Irina coloca por un momento fugaz la mano en su pierna izquierda para hacerla reaccionar, su piel de inmediato se pone de gallina.

-¿Te pasa algo?, ¿es por mi discusión con Magnus?

Ambas entran a una heladería bastante íntima, con un tono algo oscuro para ser de día, y se sientan frente a la otra.

-Sí, bueno... -miente-. Hace mucho que no presenciaba una discusión marital.

Irina sonríe un poco.

-No te preocupes -le expresa con una sonrisa pícara-. Me gusta discutir con él. Te sorprendería ver lo loco que se vuelve con tal de que lo perdone.

-¿Cómo se conocieron? -cuestiona.

Piden los helados al mesero e Irina se relaja en la silla para responder.

-Es una historia larga.

-Me gusta escucharte.

En cuanto Eva se da cuenta de que lo que ha dicho la hace sentir desnuda, baja la mirada.

-Bien. -Irina se emociona-. Nos conocimos en aquél lugar, en donde nos viste por primera vez. Estábamos involucrados con la dominación. Te lo explico en términos sencillos porque sé que no tienes ni idea -le dice, con cautela, fijándose que Eva asiente sin dejar de mirarla-. Teníamos dieciocho y diecinueve, bastante jóvenes, y con ganas de adentrarnos en la pasión. Me gustó desde el primer momento en que lo vi. Hicimos un trío con una chica llamada Elsa, latina. Allí nació todo. Teníamos familias influyentes, visión a futuro, nos enamoramos, y ya ves todo lo que hemos construido.

Eva suspira cuando les dan sus helados. Y comienzan a comerlos con gusto, mientras analiza lo que acaba de escuchar.

-Todo el mundo los admira.

-Y nos odian también.

-¿Por qué dices eso?

-Hoy. Alguien de la competencia tuvo que ver con ello. No jugamos con la salud de las personas, hacerlo, sería faltarle a nuestros votos profesionales. Trabajamos mucho para ello.

Eva sonríe y disfruta su helado, al punto en que tiene comportamiento de una niña, chorreándose y suspirando todo el tiempo por lo sabroso que está.

-Eres tan hermosa -le expresa Irina, con cautela-. Me haces recordar a la primera chica de la cual me enamoré.

Eva siente cómo su corazón se acelera, y pasa lentamente su lengua por sus labios limpiando su boca, toma una servilleta y sabe que está más que sonrojada.

-Gracias. También eres hermosa -le dice, sin poder mirarla a la cara-. Entonces, ¿ustedes son algo así como bisexuales o...?

-Yo lo soy. Magnus ni para complacerme aceptaría tener otro hombre en nuestra cama. Él es quien manda.

La castaña siente el escalofrió recorrer su piel, cuando Irina toma otra servilleta y le limpia parte de la mejilla. Eva se queda quieta, mirándola a los ojos.

-Gracias...

-No es nada. -Irina pasa la lengua por su cono-. ¿Y tú, Evangeline?, ¿alguna vez has sentido atracción física por una chica?

Evangeline parpadea, su lengua se traba, su voz no sale hasta que aprieta sus manos debajo de la mesa y encuentra las fuerzas.

-No. Nunca.

-¿Pero crees que algún día podrías?

-N-no, no lo sé...

-O sea que hay una posibilidad -expresa Irina con una sonrisa, saboreando y comiendo lo que queda de su cono de helado.

-¿De qué...? -Eva comienza a transpirar.

-Nada, Eva. Es solo que... -suspira, y acerca su cuerpo un poco a ella-. Si algún día estás dispuesta a experimentar, puedes decirme. Es decir, me gustas, así que me encantaría poder ayudar.

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