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Te prometí que volvería
img img Te prometí que volvería img Capítulo 5 Sensaciones de libertad
5 Capítulo
Capítulo 6 Pasión y deseo... img
Capítulo 7 La casi boda... img
Capítulo 8 Humillaciones img
Capítulo 9 La maldad del comisario Brown img
Capítulo 10 La despedida familiar img
Capítulo 11 Amarga despedida img
Capítulo 12 Después de la boda img
Capítulo 13 Un duro pero esperanzador inicio img
Capítulo 14 Una desagradable luna de miel img
Capítulo 15 Una terrible noticia para Charlotte img
Capítulo 16 Manejando la sorpresa img
Capítulo 17 Luchando por ascender img
Capítulo 18 Ampliando horizontes img
Capítulo 19 Brian se entera lo que sufrió su familia... y sigue prosperando img
Capítulo 20 Charlotte rememora... img
Capítulo 21 Un pequeño infierno img
Capítulo 22 Cuando la venganza no se olvida img
Capítulo 23 El regreso de Brian Lancaster img
Capítulo 24 La nueva Charlotte img
Capítulo 25 El primer encontronazo img
Capítulo 26 Un mal momento para el comisario img
Capítulo 27 Rufus Reynolds se mueve img
Capítulo 28 Reynolds se reúne con el comisario img
Capítulo 29 Un encuentro inevitable img
Capítulo 30 Charlotte sospecha img
Capítulo 31 Llega el inversionista... Charlotte se prepara para colarse en la fiesta img
Capítulo 32 Un encuentro inesperado img
Capítulo 33 Charlotte sale de compras y prepara sus armas img
Capítulo 34 Dos corazones comenzaron a latir al unísono img
Capítulo 35 Charlotte le cuenta a sus hijos img
Capítulo 36 Afinando los planes img
Capítulo 37 Charlotte se prepara, pero debe enfrentar la oposición a sus planes img
Capítulo 38 Lista para matar img
Capítulo 39 El comienzo de la velada img
Capítulo 40 La impresionante entrada de Charlotte img
Capítulo 41 Brian hace su jugada para acercarse a Charlotte img
Capítulo 42 Donde hubo fuego... img
Capítulo 43 De la intensidad a la ternura img
Capítulo 44 Un pequeño choque img
Capítulo 45 Charlotte enfrenta a su padre img
Capítulo 46 Dos realidades diferentes y la amenaza de Reynolds img
Capítulo 47 El comisario Brown img
Capítulo 48 Robert investiga al comisario y Brian se encuentra con Charlotte img
Capítulo 49 Los chicos son muy listos img
Capítulo 50 Brian da inicio a su plan img
Capítulo 51 Brian se apodera de las acciones que buscaba img
Capítulo 52 El jefe policial maniobra, pero Brian está prevenido img
Capítulo 53 Un nuevo encuentro img
Capítulo 54 Un enfrentamiento inesperado img
Capítulo 55 Brian pone la carnada img
Capítulo 56 Caen los primeros img
Capítulo 57 El comisario se inquieta img
Capítulo 58 Un lindo momento img
Capítulo 59 Brian consiente a sus hijos img
Capítulo 60 Una manera de saber la verdad img
Capítulo 61 La verdad fue dicha img
Capítulo 62 Una dura experiencia para Rufus Reynolds img
Capítulo 63 Es hora de caer, Reginald img
Capítulo 64 Un nuevo roce con el comisario... Y el comienzo de la sorpresa img
Capítulo 65 Un emotivo momento img
Capítulo 66 La sorpresa para Reginald img
Capítulo 67 La trampa queda completada img
Capítulo 68 El toque final y la aprobación de la abuela Taylor img
Capítulo 69 El comisario hace su jugada img
Capítulo 70 El comisario captura y secuestra a Brian img
Capítulo 71 Un desgraciado menos img
Capítulo 72 La noche de sorpresas familiares img
Capítulo 73 La caída de un hombre orgulloso img
Capítulo 74 El mundo de Reynolds se cae a sus pies img
Capítulo 75 Reynolds busca ayuda y venganza img
Capítulo 76 La maldad en marcha img
Capítulo 77 Los malvados entran en acción img
Capítulo 78 Los chicos no se lo ponen tan fácil img
Capítulo 79 Junior trata de escapar img
Capítulo 80 Una breve lucha y punto final img
Capítulo 81 Renace la felicidad... Y la boda correcta... img
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Capítulo 5 Sensaciones de libertad

Brian y Charlotte descansaban debajo de un árbol de espino a la orilla de la carretera, como estaban del lado donde esta tomaba hacia la zona oriental del país, justo el lado que menos usaban los habitantes de donde venían, pues hacia el otro lado quedaba la capital. Eso hacía que la probabilidad de que los encontraran se redujera.

Pasaron varios autos, y cada vez que pasaba uno, Charlotte se tapaba la cara o se daba la vuelta para evitar que alguien la reconociera. Pero Brian se reía de sus preocupaciones, se sentía confiado en que todas las cosas le iban a salir bien. Viniendo de una familia protestante devota estaba acostumbrado a los discursos sobre la fe en Dios.

Y allí estaba él, confiando siempre en ese ser divino y todopoderoso que ayudaba a las personas que lo necesitaban.

Al poco rato, después de comer unos sándwiches que Charlotte había preparado la noche anterior, se pusieron de pie para ver si alguien podía llevarlos al menos hasta el siguiente pueblo. Tuvieron suerte, una camioneta de carga llevaba alimento para ganado se detuvo y los llevó bastante más allá del primer poblado que consiguieron.

Así fueron consiguiendo personas que los llevaran en sus autos. Casi ninguno les preguntó muchas cosas y ellos siempre decían que eran una pareja de campesinos recién casados que habían salido a visitar un familiar. Esa excusa era muy buena para que nadie preguntara mucho.

Cuando se estaba acercando el mediodía llegaron a Roseborough, allí buscaron una habitación de hotel, como era un poblado pequeño el posadero no le preguntó mucho a la joven pareja. Se veían muy responsables y pagaban en efectivo y por adelantado.

Habían planificado casarse al día siguiente para luego tomar un bus para ir a la capital. Con los ahorros y el dinero extra que había conseguido Brian, tendrían para un par de meses o más, así que podrían arrendar una pieza con cocina mientras conseguían trabajo para vivir en un lugar mejor.

Subieron a la habitación, cansados pero contentos y sonrientes. Hasta ahora todo les iba saliendo a pedir de boca.

Charlotte entró en la habitación y poniendo su mochila en el piso se lanzó en la cómoda cama matrimonial para descansar.

Brian estaba parado al lado de la puerta después de cerrarla, con calma y respirando profundamente se recostó en la pared y miró a la hermosa mujer que estaba sobre la cama, vibrante, hermosa... su gran amor.

Ella lo miró y le dedicó una hermosa sonrisa que hizo que el corazón del joven galán se acelerara de nuevo. Sin embargo, con parsimonia se despegó de la empapelada pared del hotel y se fue acercando a la cama poco a poco, devolviéndole la sonrisa.

Al llegar a la cama se sentó al lado de la chica y se recostó sobre un codo, quedando a escasos centímetros de su cabeza. Se miraron a los ojos con embeleso, como sólo dos enamorados se pueden mirar.

-Lo logramos, Brian

-Lo logramos, Lottie.

-Nadie nos va a separar -dijo ella con una natural alegría reflejada en su rostro juvenil.

-Eres tan hermosa -le susurró él, mientras que acariciaba su cabello con los dedos.

De allí al contacto físico era solo cuestión de segundos y fueron pocos los que tomó Brian para cerrar la distancia entre sus ávidas bocas, se besaron con toda su alma.

Los miedos y prejuicios quedaban atrás. La angustia los había acompañado durante muchos días, incluso hasta que entraron al hotel, parecía como si alguien los fuera a encontrar de un momento a otro, pero ahora estaban allí, juntos, sin nada ni nadie que los separara.

Los besos continuaron y cada vez aumentaba más la intensidad y la pasión. A los besos siguieron las caricias, que en su inocencia parecían apuradas y torpes, pero que estaban llenas de sinceridad y amor.

Cuando Brian, en un arrebato de pasión comenzó a desabrochar los botones de la blusa femenina, ella reaccionó colocando sus manos sobre las de él para detenerlo. Él se apartó un poco para mirarla a los ojos, quizás un poco preocupado, pero ella lo calmó al instante con una sonrisa.

-Mejor tomemos un baño, mi amor -le dijo con la voz agitada al mismo tiempo que le acariciaba con ternura la cara- No me siento cómoda con tanto calor, ¿me entiendes?

Él comprendió de inmediato, y con una dulce sonrisa le contestó.

-Tienes razón como siempre, mi cielo -le dijo mientras se levantaba de la cama y comenzaba a quitarse la camisa- Yo iré de primero, ¿Sí?

Ella no le contestó con palabras, sino con un rápido asentir de la cabeza. Era la primera vez que lo veía sin camisa por completo, ella le había abierto la camisa en más de una ocasión, en especial en las últimas semanas, pero nunca lo había visto así, parado delante de ella, con su musculoso torso desnudo.

El rubor le coloreó las mejillas, pero no apartó la mirada, la promesa de matrimonio le daba alas para pensar en que esa sería su normalidad de allí en adelante, y ella, como la mujer inteligente que era, decidió acostumbrarse a ello de una buena vez, sin temor ni timidez, aunque esto último era bastante difícil.

Brian se quitó los zapatos sin dejar de mirarla, luego se sacó las medias. Pero luego se detuvo y tomó una toalla para colocarla por encima de sus hombros mientras caminaba hacia la puerta del baño.

-No creas que me vas a ver desnudo así no más -le dijo sonriendo con picardía, aunque él mismo también se sentía cohibido de mostrarse ante ella desnudo por completo.

-Esperaré -le dijo riendo cuando le lanzó la almohada.

Brian entró y se bañó con esmero. Cuando terminó se secó a conciencia y luego puso la amplia toalla alrededor de su cintura, dejando el pantalón y su ropa interior en un perchero del baño, luego tomó aire para darse ánimos y salió.

Ella lo miró y sus mejillas se colorearon mucho más esta vez, pero Brian corrió hacia la cama y de inmediato puso la sábana por encima de sus piernas y se recostó, lo mejor que pudo, del tope de la cama.

-Es tu turno de bañarte -le dijo él sonriendo con algo de timidez y malicia entremezcladas.

Ella se levantó de la cama y se puso la otra toalla sobre los hombros, pero luego, una sombra de travesura le llenó el rostro. Se abrió la blusa por completo y se soltó el brassier, quitándoselo sin quitarse la blusa. Cuando lo tuvo en las manos se lo lanzó a Brian, que no supo qué hacer con él.

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