Capítulo 5 Ya no te amo

La voz burlona de Sofía llegó directamente a los oídos de Katherine. Sin embargo, en cuanto pronunció estas palabras, Sofía, cambió de expresión.

-¡Ah! -El grito de Sofía acompañó al sonido de la puerta al abrirse de golpe-. ¡Katherine, para! ¡Es culpa mía! No me mates. ¡Por favor, no me mates! -gritó Sofía, con lágrimas recorriendo sus mejillas.

-¡Katherine! ¿Qué haces? -La voz de Anthony llegó desde la puerta.

Sofía formó una sonrisa burlesca sin que Anthony la viera, deseando que estrangulara a Katherine frente a sus ojos en ese mismo instante.

La mente de Katherine se quedó en blanco.

¿Sofía había hecho todo esto para obtener a Anthony?

El odio hizo que Katherine perdiera la cabeza cuando vio la sonrisa triunfante en la cara de Sofía. En un instante, ella lo comprendió todo.

-¡Sofía, eres tan malvada! ¡Mereces morir! Devuélveme a mi hijo -Katherine tiró de Sofía con furia. Su rostro se transformó como si se hubiera vuelto loca.

-¡Katherine, estás pidiendo que te mate! -dijo Anthony con fuerza.

Al segundo siguiente, Katherine se levantó del suelo y un fuerte tirón la lanzó por los aires.

Luego la arrojó al suelo como si fuera basura, mientras Anthony rápidamente ayudaba a ponerse de pie a la asustada Sofía. Su mirada se volvió aún más indulgente al posarse en ella.

-¿Estás bien?

-Anthony... Katherine, ella... intentó atacarme otra vez... es... tan aterradora -sollozó Sofía, con cara de dolor.

El acto ridículo de Sofía no sorprendió a Katherine. Se apoyó con una mano en el suelo, observando a la pareja que se abrazaba, lloraba a su hijo que murió incluso antes de siquiera conocerlo.

Todo esto fue gracias a la querida Sofía que tanto protege Anthony.

Katherine no iba a aceptarlo. De repente, la pobre se echó a reír, su risa era desoladora y escalofriante.

La risa enloquecida de Katherine hizo que Sofía la mirara. Del mismo modo, las cejas de Anthony se fruncieron y sus ojos oscuros se llenaron de ira.

-¿Cómo te atreves a intentar hacerle daño a Sofía? -El rostro de Anthony era frío y su tono helado mientras agarraba el cuello de Katherine como si fuera a estrangularla.

Katherine no podía dejar de reír, se estaba volviendo loca y es que no podía creer que ella pudiera merecerse tanto dolor.

-Anthony, te arrepentirás -dijo mirándolo directo a los ojos, sin embargo los de ella se iban apagando poco a poco-. Te arrepentirás -repitió Katherine, dándose cuenta de que Anthony había matado a su propio hijo.

Ella ya había perdido todas sus esperanzas. Sofía conspiraba a cada paso y Katherine era como una presa atrapada en una jaula, poniendo todas sus esperanzas de salvación en Anthony, quien nunca le había mostrado piedad.

Él era su verdugo.

Katherine había perdido todo.

-Cariño, lo siento -dijo Katherine mientras se acarició el vientre, le dolía el corazón.

-Katherine, ¿te has vuelto loca?

Anthony arrugó la frente. La actitud de Katherine lo ponía inexplicablemente irritable.

-Sí, me he vuelto loca. -Katherine levantó la cabeza de repente, riendo aún más fuerte-. ¡Anthony, eres tan tonto! Le estás limpiando el culo a la asesina de tu hijo. ¡Eres tan estúpido!

La maldición de Katherine hizo que Anthony apretara con más fuerza el cuello de ella, disimulando un pánico inexplicable. El grito agudo de Katherine se apagó. Su voz era ronca, aun así, no planeaba callarse.

-Anthony, eres un hombre tan patético... He tomado una decisión. Ya no te amo. Así que te dejo ir. ¿Eres feliz ahora? Yo, Katherine, ¡ya no te amo!

¿Ya no está enamorada? Pensó Anthony.

-¿Qué has dicho? -Los ojos oscuros de Anthony eran casi idénticos a la noche, tan violentos como una bestia salvaje a punto de perder la cordura.

A Katherine le pareció divertido. Nunca había sentido una distancia tan grande entre ellos como en ese momento.

-Me escuchaste claramente. He dicho que ya no te amo. -Pronunció cada palabra. Su tono era tan tranquilo que era aterrador.

Anthony no tenía nada que decir. El rostro de Katherine se sonrojó por la dificultad para respirar, pero sus ojos aún contenían un atisbo de risa.

-Idiota, te arrepentirás de esto.

La sonrisa de Katherine distrajo momentáneamente a Anthony, la certeza en sus ojos era indiscutible. Evitando su mirada, soltó el agarre del cuello de Katherine.

-Loca.

Dejando atrás esa única palabra, Anthony se dio la vuelta, levantó a Sofía y pasó junto a Katherine, que estaba tendida en el suelo. Ella sonrió tontamente, con la mano acariciándose el vientre sin parar. Su estado de locura hizo que Anthony se detuviera en la puerta.

-¡Vigílala! -Tras una leve pausa, como si recordara algo, la boca de Anthony se curvó hacia arriba. Hablando en voz baja-. Y también trae a su madre aquí.

Sus palabras golpearon el corazón de Katherine.

-Sí, Señor Ross.

Tres minutos más tarde, una figura se introdujo en la habitación. La figura tambaleante reavivó algo de esperanza en el corazón ceniciento de Katherine.

-¡Mamá!

-¿Katherine? -La recién llegada caminó hacia ella y bajo la tenue luz, se reconocieron-. ¡Mi hija! ¡Katherine! ¡Por fin te he encontrado!

                         

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