Género Ranking
Instalar APP HOT
LA ASISTENTE DEL CEO MILLONARIO
img img LA ASISTENTE DEL CEO MILLONARIO img Capítulo 4 PRIMER BESO
4 Capítulo
Capítulo 6 ASISTENTE, NOVIA Y FUTURA ESPOSA. img
Capítulo 7 SANA Y SALVA. img
Capítulo 8 TENGO NOVIO img
Capítulo 9 NO POR MUCHO TIEMPO. img
Capítulo 10 NI EN ESTA VIDA, NI EN LA OTRA. img
Capítulo 11 SOY TUYO Y TÚ ERES MÍA img
Capítulo 12 TE AMO img
Capítulo 13 SOÑÉ QUE UN PRÍNCIPE ME RESCATA DEL MALVADO MONSTRUO. img
Capítulo 14 CONFIAR EN USTED img
Capítulo 15 PASAR UN RATO AGRADABLE ENTRE AMIGOS img
Capítulo 16 LO SQUALO EL TIBURÓN. img
Capítulo 17 CELOS img
Capítulo 18 SOLO EN LA CAMA img
Capítulo 19 ME ENAMORÉ EN UNA NOCHE. img
Capítulo 20 ME DEJÉ LLEVAR img
Capítulo 21 PERDONAME img
Capítulo 22 NO QUIERO QUE ME OCULTES NADA img
Capítulo 23 DEMOSTRE QUE FUI CAPAZ img
Capítulo 24 CENA img
Capítulo 25 NO SOY UNA CAZAFORTUNAS img
Capítulo 26 EL REGRESO img
Capítulo 27 ESTAS PROMETIDO img
Capítulo 28 Necesito un plan img
Capítulo 29 Se apellidan como tu y yo. img
Capítulo 30 Tambien voy a luchar por mi amor img
Capítulo 31 Redacta un contrato prenupcial. img
Capítulo 32 No me daré por vencido. img
Capítulo 33 Cena de compromiso, conociendo a mi prometido, a mi futuro esposo. img
Capítulo 34 conociendo a mi prometida, mi futura esposa img
Capítulo 35 Todo salió como lo esperaba img
Capítulo 36 Un hijo img
Capítulo 37 Creo ser tu plato fuerte img
Capítulo 38 Feliz. Nuestro primer mes! img
Capítulo 39 Significa todo img
Capítulo 40 Vamos a tener un bebé, un cachorrito img
Capítulo 41 Bienvenida Megan. img
Capítulo 42 Contrato y cláusulas. img
Capítulo 43 Me gusta Megan. img
Capítulo 44 Quiero quedarme. img
Capítulo 45 El vestido me encanta. Pero no me voy a casar img
Capítulo 46 La novia soy yo img
Capítulo 47 Si acepto. votos matrimoniales img
Capítulo 48 Somos el señor y la señora Ferrer img
Capítulo 49 Te gusta lo que vez img
Capítulo 50 El matrimonio se ha consumado img
Capítulo 51 Oportunidades img
Capítulo 52 Qué es lo que está pasando img
Capítulo 53 Yo los invité. img
Capítulo 54 No habrá matrimonio. img
Capítulo 55 Remediar mis errores img
Capítulo 56 Es una niña preciosa img
Capítulo 57 Antojos particulares. img
Capítulo 58 Qué más le puedo pedir a la vida img
Capítulo 59 Solo espero que me fuera de la ciudad. img
Capítulo 60 Amor verdadero. img
Capítulo 61 Alexandra Antonieta Ferrer Salvatore. img
Capítulo 62 Comienza el proceso de parto img
Capítulo 63 Bienvenida a la familia img
Capítulo 64 Ella es mi prioridad img
Capítulo 65 El nuevo vicepresidente de imperio img
Capítulo 66 Lo quiero todo img
Capítulo 67 Me siento enamorado de ella img
Capítulo 68 Me salio celoso y posesico img
Capítulo 69 Quieres casarte conmigo img
Capítulo 70 Nos proclamamos que somos uno del otro img
Capítulo 71 Estas seguro de que quiere que tu esposo amanezca vivo mañana img
Capítulo 72 Ella mi reina y yo, su rey img
Capítulo 73 Simplemente te amo img
Capítulo 74 Amor puro img
Capítulo 75 Lista para la noche de pasion img
Capítulo 76 Feliz para siempre img
Capítulo 77 El Nuevo Legado img
img
  /  1
img

Capítulo 4 PRIMER BESO

CAPÍTULO 3

Antonella Salvatore

PRIMER BESO

El súbito interés de mi jefe me toma por sorpresa. Sus preguntas personales contrastan con su habitual reserva; hasta ahora, jamás había demostrado curiosidad alguna sobre mi vida fuera de la oficina. ¿Habrá notado mis furtivas miradas cuando su atención divaga? Desde el primer instante en que lo vi, su elegancia me subyugó. Sus ojos color miel poseen un encanto magnético, y mientras me explicaba mis responsabilidades, no pude evitar que mi vista descendiera a sus labios, que se movían con una sensualidad discreta. Su voz, ligeramente ronca, tenía un timbre que me erizaba la piel.-El almuerzo estuvo delicioso, Emiliano, gracias.

-Me gustaría invitarte a cenar esta noche - propone y una punzada de excitación recorre mi cuerpo-. ¡Acepta!

Apenas ha pasado un día y ya me extiende una nueva invitación.

-Sí, acepto - respondo, sintiendo un ligero temblor en la voz.

Su rostro se ilumina con una sonrisa que denota satisfacción por mi respuesta.

-Paso por ti esta noche a las ocho.

-Está bien, te espero. Estaré lista a esa hora.

El día transcurre entre el trabajo y la creciente anticipación. Los minutos se deslizan con una rapidez inusual, y sin darme cuenta, la hora de salida se aproxima, dejándome con una sensación de dulce agotamiento. Cada uno se despide y emprende el camino a casa.

Me despido de mi jefe con un "hasta la noche" que resuena en mi mente mientras salgo del edificio y camino hasta la parada de autobús. Levantó la mano al primer taxi que divisó en la distancia. Llega y me deslizo en el asiento trasero.

Al entrar en casa, encuentro a mi madre en la sala, disfrutando de una taza de té en solitario.

-¡Buenas tardes, madre! -, saludo al entrar-. ¿Qué haces tan solita? ¿Dónde está mi papá? -Le doy un beso y un abrazo cálido antes de sentarme a su lado. Mi madre es mi ancla, mi confidente; sin ella, mi mundo se tambalearía.

-Hola, hija. Tu padre aún no ha regresado. ¿Cómo te fue hoy? Espero que hayas tenido un buen día de trabajo, aunque te ves un poco cansada.

-Sí, madre, muy bueno, movido y productivo. Mi jefe me invitó a almorzar hoy y también a cenar esta noche. ¡Acepté la invitación! -le miró, esperando su reacción.

-Mmm... ¿Fue por asuntos de la empresa o por motivos personales? -pregunta con una curiosidad palpable.

-Bueno, mamá, el almuerzo sí fue debido al éxito de la reunión de hoy. En cuanto a la cena, no tengo idea. Simplemente, él me invitó y acepté. No le veo nada de malo -mencioné.

-Me alegro mucho de que la reunión haya sido un éxito, ya que ahora trabajas para ellos. Pero debo decirte que se me hace muy extraño que también te haya invitado a cenar -menciona con un tono de preocupación-. Debes tener cuidado, seguramente tiene algún interés. Asentí.

-Tranquila, mamá - digo para darle seguridad-, mi jefe no es mala persona. Cuando lo conozcas, te darás cuenta -le anexo más información para que esté más confiada.

-Hablamos en un rato, voy a ducharme, ya es tarde - dije, camino a mi habitación.

Entré al baño y me sumerjo en una ducha de agua caliente, dejando que las preocupaciones del día se desvanezcan con el vapor. Salgo poco después, envuelta en una toalla. Diez minutos después, mi madre entra en mi habitación.

-¿Qué sucede? Te noto indecisa -su mirada me escudriña-. ¿No quieres asistir a la cena con tu jefe?

-No es eso, mamá - exclamó con ligereza-. Es que aún no decido qué vestido ponerme, ¿sí, el blanco o el rojo?

-Bueno, hija mía, te recomendaría el de color blanco. Te hace ver como un ángel y, además, resalta el color de tus ojos de una manera muy especial.

-Gracias, mamá, no sé qué haría sin ti.

-De nada, cielo. Aunque no está de más recordarte que tengas cuidado con ese hombre. Apenas lo conoces y no sabes cuáles son sus intenciones. ¿Desde cuándo un jefe invita a su asistente a dos comidas el mismo día? - Su instinto de madre y de protección está alerta.

-Sí, mamá, lo tendré presente. Pero, como te dije antes, él es buena persona.

Los minutos se escurren, acercándose a la hora acordada para la cena. De repente, un suave "toc, toc, toc" resuena en la puerta de entrada. ¡Qué raro que no hayan tocado el timbre!

-Voy a ver a quién es hija -anuncio, intrigada.

-¡¿Buenas noches, señora?! - desde la distasia, oí a mi jefe -. Mi nombre es Emiliano Ferrer, para servirle. Soy el jefe de Antonella y vengo por ella para ir a cenar. ¿Usted debe ser su madre?

-Buenas noches, joven. Pase adelante - ofrece -, sí, soy la madre de Antonella. Georgina, con mucho gusto -se presenta -. Enseguida viene, puede tomar asiento; señala el camino a la sala.

Y justo cuando Georgina se disponía a bombardearlo con preguntas sobre la inusual invitación a cenar, Antonella aparece, radiante y hermosa. Emiliano se queda momentáneamente sin palabras, con la boca ligeramente abierta mientras la observa acercarse.

-Pareces un ángel caído desde los mismísimos cielos -exclama, olvidando por un instante la presencia de la madre del "ángel". Su rostro se tiñe de un rojo carmesí.

Georgina arquea una ceja izquierda al escuchar las palabras de Emiliano.

-Buenas noches, ¿lista para irnos? -preguntó, intentando aligerar el ambiente.

-Por supuesto, vamos.

-Nos vemos, mamá -me despedí con un beso en la mejilla - te quiero - le susurré al oído.

-Hasta luego, señora. Fue un placer conocerla.

-Hasta luego, que tengan una bonita cena, buena noche.

Salimos de la casa y nos dirigimos al auto. Emiliano abre la puerta con un gesto cortés, permitiéndome subir. Una vez ambos dentro, pone el coche en marcha rumbo al restaurante. Durante el trayecto, siento su mirada constante, aunque discreta.

-Todos en el restaurante quedarán como yo, con la boca abierta al ver llegar semejante ángel -dice con una sonrisa que me enternece.

-¿Cómo crees? Seguro que eso les dices a muchas -replicó con un tono juguetón.

Quince minutos después, llegamos al restaurante.

-Buenas noches, señor. ¿Me permite estacionar su auto, por favor?

-Buenas noches, sí, por supuesto. Muchas gracias.

-Buenas noches, señor Ferrer, pasen adelante. Su reservación está lista -el mesero nos guía a una mesa elegantemente dispuesta-. En seguida los atienden. Feliz velada.

-Muchas gracias.

-Buenas noches, bienvenidos. Aquí tienen la carta. ¿Antes de elegir, qué desean tomar?

-Bueno, primero quisiera una botella de vino Barolo, por favor.

-Excelente elección, es uno de los mejores vinos que tenemos, señor Ferrer -se retira el mesero.

-He notado que te gusta el vino. En ambas comidas lo has solicitado.

-La verdad, sí, me gusta disfrutarlo, especialmente acompañando la comida. ¿Sabías que no todos los vinos son iguales? Su sabor, su aroma, su cosecha e incluso dónde fue almacenado son factores cruciales para distinguir un buen vino de uno mediocre.

-Vaya, vaya, resultaste ser un experto en vinos -digo con una sonrisa divertida.

-Por ejemplo, este que acabo de pedir se produce en la región de Piamonte, en el norte de Italia, y se elabora con la variedad de uva Nebbiolo, una uva de grano pequeño y piel gruesa con un alto contenido en ácidos y taninos -lo escucho atentamente, fascinada por la forma en que sus labios pronuncian cada palabra con convicción.

-Me sorprendes. Debiste ser productor de vinos en lugar de presidente de la empresa. Tienes un conocimiento profundo sobre el tema.

-Es que los vinos son mi pasatiempo. Me gusta aprender sobre ellos. No te imaginas la gran variedad que existe y lo maravillosos que son.

El mesero se aproxima con nuestra orden y comienza a servir las copas con elegancia

-Disculpe, señor, ¿podría traerme un risotto, por favor, y de postre un tiramisú?

- A mí me trae una lasaña y una ensalada, por favor.

-Enseguida, con su permiso.

-Así que te gustan los postres. Eres una caja de sorpresas.

-Sí, no pude resistir la tentación. Es uno de mis postres favoritos, me trae muchos recuerdos de mi niñez. ¿Y a ti no te gusta ningún postre?

-Sí, por supuesto, pero solo los que prepara mi nana Ana. Son exquisitos. Pronto la conocerás, se llevarán muy bien. Es la mujer que me ha enseñado todo en la vida, y gracias a ella soy el hombre que soy.

-Es bueno saberlo, y espero algún día probar sus postres - dijo con gentileza. ¿Y tu padre no logró verte en tu casa?

-Mi padre es un hombre ocupado y trabajador. Un poco sobreprotector conmigo, pero también es muy buena persona.

-Espero algún día conocerlo, claro, si tú me lo permites.

-Te puedo hacer una pregunta. ¿Por qué tanto interés en mí y en conocer a mi familia? -Lo observo con atención, buscando alguna señal que me advierta-. Huye.

Él sonríe y guarda silencio durante unos segundos, como si estuviera ordenando sus pensamientos. -La verdad es que desde que te vi, mi corazón quedó cautivado por tu hermosura y por el color de tus ojos, que me tienen como un adolescente enamorado.

Su directa confesión me toma por sorpresa. Un rubor cálido asciende por mis mejillas, y me cuesta mantener la mirada.

-Eso le dirás a todas las mujeres con quienes has salido.

-¿Cómo puedes pensar eso? No soy de andar enamorando a toda aquella que se cruza por mi camino, y cuando lo hago es porque realmente estoy interesado en esa persona.

Poco después, el mesero regresa con nuestra comida.

-Buen provecho, disfruten de su comida.

-Espero no haber sido inoportuno al decirte esas cosas, pero siempre me gusta ir al grano y decir la verdad. Y lamento si te hice sentir incómoda.

-No te preocupes, me gusta que seas totalmente sincero.

-Siempre lo he sido, y más aún cuando se trata de confesarle mi afecto a la persona que me gusta. Y tú me gustas demasiado desde el primer día en que te vi. Ese día, cuando tuviste la entrevista de trabajo, cambiaste mi vida.

-Yo... yo también tengo que confesarte que desde ese día me sentí atraída... y nunca imaginé que alguien como tú pudiera fijarse en alguien como yo. Tu clase social es muy diferente a la mía, y esto que estamos sintiendo jamás podría pasar.

-Estás equivocada, Antonella. En el amor no hay clase social que distinga. Y sí podría pasar. Yo no tengo prejuicios ni veo clases sociales. Para mí, todos los seres humanos somos iguales, y no entiendo por qué alguien con dinero debería creerse superior a quien no lo tiene. Al contrario, quien más tiene debería ayudar a quien menos tiene.

La cena llega a su fin. Salimos del restaurante camino al auto. Emiliano, al abrirme la puerta, toma mi mano y, con un suave tirón, me coloca frente a él y procede a besarme con una pasión inesperada.

Anterior
            
Siguiente
            
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022