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Contrato de Mentiras
img img Contrato de Mentiras img Capítulo 1 Prólogo
1 Capítulo
Capítulo 6 El Inicio del Juego img
Capítulo 7 Pensamientos Peligrosos img
Capítulo 8 Un juego incómodo img
Capítulo 9 Entre Pensamientos y Tentaciones img
Capítulo 10 Consecuencias img
Capítulo 11 Obstáculos y Planes img
Capítulo 12 Movimientos Calculados img
Capítulo 13 Bajo las Reglas del Juego img
Capítulo 14 Líneas que no se deben cruzar img
Capítulo 15 Un Café con Intenciones img
Capítulo 16 Lo que no estaba en el plan img
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Contrato de Mentiras

Autor: VENUS:
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Capítulo 1 Prólogo

Prólogo

Nadie la miró cuando entró y, sin embargo, todos sabían quién era.

Madison Montenegro avanzó entre el murmullo elegante del salón, con ese paso silencioso que había aprendido a dominar con los años. No porque fuera tímida... sino porque el mundo le había enseñado que hacer ruido solo servía para atraer miradas que no quería sobre ella o peor... comentarios que ya conocía demasiado bien.

- Ahí está... - dijo alguien.

- ¿Esa es la heredera de esa familia? - pregunto alguien más.

- Con todo ese dinero y ni siquiera sabe vestirse... o mejor aún. Debería de pagarle un cirujano plástico para que la haga de nuevo - comentó alguien con maldad.

Las palabras dichas hacia su persona no eran mencionadas en voz alta. Nunca lo eran, pero Madison tenía el talento maldito de leer labios, de entender gestos, de descifrar las sonrisas tensas que se rompían apenas ella daba la espalda para abandonar el lugar. Sin embargo, esa noche no era diferente a las demás. El vestido que llevaba - holgado, de un tono neutro que no resaltaba nada - caía sobre su cuerpo sin intención alguna de seducir o impresionar. Su cabello, recogido de manera simple, dejaba al descubierto un rostro que muchos consideraban... poco digno de admiración para alguien con ese apellido.

No obstante, nadie veía lo que realmente importaba de toda aquella situación y nadie veía el corazón que latía con una intensidad peligrosa dentro de su pecho. Madison era una mujer que ofrecía lealtad sin reservas, amada de una forma intensa, pero nadie se quedaba lo suficiente para descubrirlo, excepto ella.

- Sabía que vendrías - susurró Alina, apareciendo a su lado con una sonrisa genuina, de esas que no necesitaban fingirse.

Madison giró apenas el rostro, y por primera vez en toda la noche, algo en su expresión se suavizó.

- Solo estoy aquí porque tú insististe.

Alina soltó una pequeña risa, enlazando su brazo con el de ella con naturalidad.

- Alguien tiene que sacarte de tu cueva de vez en cuando y hacerte respirar fresco del mundo exterior.

- Mi "cueva" como le dices es tranquila. Aquí, sin embargo... - Madison recorrió el salón con una mirada breve -... Aquí la gente sonríe demasiado hipócritamente.

- ¿Pero qué dices? Sabes que eso no es novedad para nosotras - respondió Alina con ironía.

Ambas lo sabían. Ambas lo sentían, pero mientras Madison se protegía del mundo... Alina parecía desafiarlo y encajar en cada momento. Sin embargo, lo que Madison no sabía... era que esa noche no solo estaba siendo observada por las mismas miradas de siempre, había algo distinto.

Al otro lado del salón, apoyado con aparente despreocupación contra una columna, Rowan Procter la observaba fijamente. Este no lo hacía con burla ni con aprecio. Él también conocía a Madison desde que esta se había vuelto amiga de su hermana, pero por motivos de fuerza mayor alguien había despertado en él en interés hacia ella.

- Esa es - dijo Kevin a su lado, con una sonrisa torcida- Ahí va la amiga de tu hermana y nuestra fortuna asegurada con cara de aburrimiento.

Rowan no respondió de inmediato a ese comentario. Sus ojos recorrieron a Madison con una lentitud calculada, como si intentara encontrar algo que justificara... todo lo que había escuchado de ella, pero no lo encontró y aun así... no apartó la mirada.

- No parece gran cosa, pero no sé si pueda hacer esto -añadió Rowan, encogiéndose de hombros mientras daba un trago más a su copa - Esa mujer es fea y ni todo el dinero del mundo compensará eso.

Mientras tanto, Madison, ajena a la mirada que comenzaba a fijarse en ella como una promesa disfrazada de error, ella sostuvo con más fuerza el brazo de su amiga.

- ¿Podemos irnos pronto? Siento que todos me están mirando y eso no me gusta.

Alina la miró de reojo, comprendiendo sin necesidad de explicaciones lo que estaba diciendo.

- Claro, solo le aviso a mi madre y te sacaré de aquí.

Sin embargo antes de que ellas pudieran moverse, una voz masculina interrumpió el momento.

- Alina - dijo esa persona y ambas giraron encontrándose así con Rowan.

Este estaba demasiado cerca, demasiado seguro y con una sonrisa que no prometía nada bueno. Madison sintió algo extraño en el pecho al ver al hermano de su mejor amiga acercándose a ellas, pero no dijo nada.

En los años que llevaba de conocer a Alina este nunca le había dirigido la palabra y hoy no sería la primera vez que lo hiciera. Sin embargo, pronto estaba por descubrir que eso no sería así.

            
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