Género Ranking
Instalar APP HOT
ME CONVERTÍ EN SU ESCLAVA SEXUAL
img img ME CONVERTÍ EN SU ESCLAVA SEXUAL img Capítulo 5 DESAFORTUNADO
5 Capítulo
Capítulo 6 RECONCILIACIÓN img
Capítulo 7 ACERCAMIENTO img
Capítulo 8 ACÉPTAME img
Capítulo 9 ¿SENTIMIENTOS img
Capítulo 10 GRIETA img
Capítulo 11 UN PASO MÁS CERCA img
Capítulo 12 INTENSO img
Capítulo 13 FATALIDAD img
Capítulo 14 VUELVE A MI img
Capítulo 15 JUNTOS img
Capítulo 16 PASIÓN, ANTES DE LA TORMENTA img
Capítulo 17 ENGAÑOS img
Capítulo 18 JUSTICIA img
Capítulo 19 NO TE PERDERÉ img
Capítulo 20 CAPITULO FINAL PARA SIEMPRE img
Capítulo 21 CAPITULO ESPECIAL MIEDOS img
Capítulo 22 Especial Parte II img
Capítulo 23 Nota del autor img
img
  /  1
img

Capítulo 5 DESAFORTUNADO

La conversación, entre estudiante y profesora, prosiguió de forma, algo amena, aunque que...

-Veras Ethan, yo confió en todos mis estudiante sé que cada uno tiene sus sueños, y también confié en que lo logren. No obstante, en tu caso todo cambia.

-¿Por mis comportamientos?

-Sí y no. Sé que muy en el fondo eres dulce y gentil, también me he dado cuenta que eres retraído en ciertos aspectos, eres selectivo, y aunque eres un buen compañero no te gusta estar en vuelto en tantos escándalos.

-No sabía, que me tenía tan vigilado.

-Eso... -De un momento a otro, un fugaz cosquillo hizo que Margaret flaqueara-. Ya vete, tus compañeros, deben estar cuestionándose, porque sigues aquí conmigo.

-No lo haré, usted me dijo que me castigaría y como buen señor que soy, te estoy dando la oportunidad para que lo hagas.

Al sentirse retada de forma tan burlona Margaret hizo algo que en otro momento no lo hubiese hecho.

-¿Así que quieres conocer mis alcances? Bien -ella arrinconó a Ethan contra la pared, se arrodilló, desabrocho el pantalón de él, bajo su bóxer y sin más ella inicio una función gratificante.

-¡Uhm...! Tú... -ver a su profesora de una manera tan sexy aturdido un poco al joven, el cual se dedicó a disfrutar.

Margaret disfruto aquel manjar como si fuese la última vez. Sus mamadas fueron esplendidas, así que Ethan no demoro mucho en llenar la boca de ella.

-No lo niego esta delicioso, es una lástima que solo pueda saborearlo -Margaret se limpió su boca y luego se levantó -. Eso ha sido todo.

-Claro que no. Recuerda, el show termina, cuando yo lo imponga, y si vieras que por ahora eso no me apetece.

-A mí no me manipularas, da por finalizado ese dichoso trato.

-Seguro, ¿dime, tienes la suma necesaria que debes pagarme por tu libertad?

-Ya estoy buscando la forma de juntar ese dinero.

- ¿Piensas que me retractaré? Estas equivocada, cuando pongo los ojos en algo no desisto hasta obtenerlo.

-No soy tu objeto, de mí no esperes más nada. Lárgate y espero que seas cuidadoso.

Ethan quedó pasmado al ver tal actitud arrogante de su maestra, así no tuvo más opción que subirse su pantalón retirarse del salón de forma silenciosa o bueno, eso creyó él.

Y es que durante toda su discusión, sin que ninguno se percatara fueron grabados por Nike, quien pasaba dando una ronda por las aulas, y al escuchar una especie de gemidos este no dudo en detenerse a observar.

«Así que nuestra brillante profesora la que se jacta de ser digna no es más que una zorr... Te tengo en mis manos». Nike sabía a la perfección, que su video sería un arma poderosa.

Margaret termino su jornada sintiéndose ensimismada, si bien era cierto que se había mostrado fuerte en el fondo no era más que un gato asustadizo. Tratando de olvidar sus acciones Margaret permaneció en la sala de profesores,

-¡Ey!

-Alejandro me asustaste.

-Disculpa, entre te vi perdida, ¿sucedió algo, te puedo ayudar?

-Son dramas de una mujer, ya sabes, ¿Qué tal tu primer día?

-Fantástico, fui bien recibido.

-Me imagino el alboroto que causaste entre las jovencitas.

-Bueno...

-Relájate, tú no eres culpable de ser guapo.

-Vaya, ese halago merece un premio, ¿te gustaría que tomáramos o comiéramos algo?

-Nada me lo impide, así me despejaré.

-Perfecto ¿A dónde vamos?

-Te llevaré a mi lugar favorito, los postres son deliciosos.

-No se diga más, partamos.

Alejandro siguió las indicaciones de Margaret, hasta que llegaron al Restaurante BASTA.

-Así que también eres amante de la comida Italiana, ¿Qué más tendremos en común? -Alejandro hizo un giño que provoco que el corazón de Margaret se sacudiera levemente.

-Esto sí que es un sorpresa ¿cuál es tu platillo favorito? -de cierto modo Margaret experimentaba una gran comodidad. Aunque apenas distinguiera a su nuevo colega, parecía ser que se conocieran de toda la vida.

-Toda la comida Italiana me fascina, pero tengo tres favoritos; el abbacchio, cotoletta alla milanese, y el carpaccio.

-A mí también me encanta, el cotoletta alla milanese.

-Entonces, busquemos una mesa.

Algo que empieza con naturalidad no siempre tiene un final feliz. En lo que esperaban sus preparaciones, ambos colegas se contaron algunos pasajes de su vida.

-¿Y dime, eres casado? -El rostro de Alejandro pasó de ser radiante a ser lúgubre-, Lo siento no quise verme como una entrometida, mejor cambiemos de tema. Margaret quiso la tensión desapareciera.

-No me pareces entrometida, y no te alarmes, la expresión que hice no fue por desagrado, sino, porque no me es tan agradable, recordar los infortunios que una vez me acompañaron.

-Me excuso una vez más, si es algo que te causa desazón es mejor no hablarlo.

-Al contrario la mejor forma de lidiar con aquellos que te agobia es sacarlo. Verás, todo comenzó en mi segundo año de universidad tenía veintidós años y conocí a Clara tan hermosa como el arcoíris nuestra conexión fue inmediata, las palabras salieron sobrado. En pocos meses nos enamoramos y sí lo que supondrás que eso del amor a primera vista es ridículo, pero te lo aseguro no es así.

-Soy una romántica empedernida, por supuesto que creo en el amor milagroso ese que te sucede una sola vez.

-Bueno, el caso es que Clara tenía un padre mafioso en mi país las bandas criminales son el pan de cada día, a mí no me importaba su procedencia ella era lo que yo necesitaba. Pero nada dura para siempre su padre término enterándose de nuestra relación varias veces intento separarnos, y vaya que lo logró. Un tres de abril, mientras ella y yo, hacíamos lo posible por huir fuimos emboscados a esa bestia no le importo matar a su propia hija.

-¡Qué barbaridad! ¡¿Cómo es que un padre puede hacer eso!?

-El más despiadado en el que puedas pensar. Cuando vi caer el cuerpo de mi Clara me volví loco pretendí luchar contra todos ellos, y como resultado, desperté un año después en el hospital con dos de mis piernas fracturadas.

Las lágrimas no tardaron en aparecer, y como un acto de bondad Margaret se paró; abrazo al desconsolado hombre, y le susurro: «pronto el amor te acobijará por segunda vez y cuando te encuentre no te soltará, todos merecemos a ese alguien espacial que nos reconstruya».

Alejandro se limpió su rostro y exhalo profundo, la verdad era que hacía mucho que no hablaba con nadie. Desde su oscuro tormento se encerró en sí mismo.

-No sabía que necesitaba un abrazo hasta este momento. Gracias.

-Un poco de compasión no hace daño. ¡Mira, ya viene la comida!, olvídate del trago amargo y solo dedícate a disfrutar, y ya sé que tú me invitaste pero esta vez pagaré yo.

-No señorita, yo soy el caballero aquí.

-¿Entonces, mitad y mitad?

-Eres terca, así que no puedo rechazarte, será como usted ordene.

La comida estuvo tranquila, fue el puente perfecto para acercar a dos camaradas. Como era de esperarse Alejandro dejó a Margaret en la puerta de su casa.

-Espero que la cita de hoy la hayas disfrutado.

-Por supuesto, gracias a ti ya no me siento tan pesada.

-Me alegra oír eso. No sé qué estés pasado, tampoco te forzaré para que me cuentes, cuando estés lista, yo escucharé.

-Lo tendré en cuenta, ten feliz noche.

-Igual tú.

Margaret entró a su casa comportándose cual adolescente, sus piernas temblaban, para ella todo lo ocurrido era como un sueño. A ver estado con hombre que no la rebajo y que ni siquiera deseaba poseerla le hacía recuperar la fe. Luego de reposarse, ducharse, ella bajó de su habitación se acomodó en el sofá de su sala para verse el especial de su programa favorito, pero...

-¿Quién será, por qué tocará así? -Al principio Margaret se espantó, esos golpes en su puerta no eran comunes, y aun llena de temor ella abrió su puerta-, sí, dígame-. Margaret quedó impactada, ¿Quién era esa mujer y que porque había llegado hasta su puerta?

-¡Ayúdame, te lo suplico! -la mujer estaba a punto de colapsar, temblaba mientras hablaba.

-¡¿Te conozco?! ¡¿Por qué estás así, que te sucedió?!

-Soy Natacha Davis, la esposa de Nike Davis. Déjame entrar por favor, no quiero que él me encuentre.

-Está bien, pasa, no te dejaré sola, y menos en tu estado - Margaret no entendía que estaba pasando.

-Gracias, sé que debo parecerte una loca, pero debía venir y advertirte.

-¡¿Advertirme?! Luego me contarás, estas muy nerviosa ¿Quieres algo de tomar, un té, por ejemplo?

-No, solo agua.

Mientras Margaret servía el agua en la cocina, su mente era un caos, ¿Qué querría Natacha? ¿A qué se refería con eso de advertirla?

-Tome.

-Muchas gracias.

-Disculpa si te incomodo, ¿quisiera saber que te paso?, ¿por qué tienes tu ojo morado, y esos golpes en tus brazos?

-Estos golpes que ves me los ocasiono Nike. Siempre ha sido violento incluso en nuestro noviazgo, fui la típica ilusa me case con él pensando que cambiaría. En nuestro matrimonio siempre ha habido golpes, ni siquiera sé por qué los aguante, tal vez fue la ilusión del poder del amor, eso ya no importa. hace seis meses me entere de lo de ustedes, yo lo veía raro, así que una tarde lo seguí, y los vi saliendo del motel, quise enfrentarlos pero te vi a ti, tan hermosa que me sentí totalmente insignificante, volví a casa y lo atendí como siempre.

-Lo siento, yo no sabía que él era casado, el muy imbécil me lo negó, cuando estaba conmigo. En todos nuestros encuentros estaba sin anillo así que no sospeché nada, hasta que cierto día vi unos mensajes tuyos en su celular, y ahí descubrí todo, créeme, si lo hubiera sabido jamás lo hubiera aceptado.

-No te culpo, ser infiel es su esencia no es la primera vez que me engaña, según el: «todas, esas sucias me provocan. Hoy en la tarde llego furioso refunfuñando lo oí gritar; ¡ME LAS PAGARAS SUCIA, ME LAS PAGARAS!» verlo tan alterado, me aterró. Así que aproveché un descuido suyo, dejo el celular en la sala, yo lo tome y lo revise y encontré esto.

Margaret, no podía creer lo que estaba viendo era un video de ella y Ethan en el salón de clases, si ese vídeo llegaba a manos inapropiadas todo sé ira al piso.

-¿Cómo es posible esto?, dime, ¿Qué harás con él? -preguntó ella atemorizada.

-Yo nada. La decisión es tuya por tomar este celular me gané una golpiza, pero aun así sentí que debía salvarte, si él me hizo esto a mí no quiero ni pensar en lo que te hará. Por eso busqué tu dirección y aquí me tienes -era evidente Natacha no buscaría venganza.

-Siendo así estaré en deuda contigo, ¿hay algo en lo que pueda ayudar?

-No, por ahora lo más importante es mi bebé.

-¡Como...!

-Sí, tengo nueve semanas cuando me entere de mi estado supuse que todo mejoraría, pero no, ya me quité la venda. No sé si eres inocente del todo, pero ninguna mujer merece ser humillada y maltratada, bien, ya te avise, ahora me marcharé.

-No, espera no puedes irte sola, ya es de noche, quédate aquí, mañana te vas.

-No puedo quedarme él me debe de estar buscando, y si me encuentra será capaz de lo peor. Tomaré un taxi y me iré a donde una amiga, y luego a Portland, no te preocupes por mí; más bien cuídate, de seguro el té atacara en algún momento.

Natacha se despidió de Margaret sintiendo que había cumplido con su deber, y se marchó, dejándola a ella acobardada sabía qué hacer, si llamaba Ethan o iba en busca de Alejandro. En fin Margaret tomo algo de ropa, la guardo en un bolso, y bajo de nuevo las escaleras, tanto era su nerviosismo que no se percató de que estaba en pijama: abrió la puerta para salir, y ahí estaba él, con una mirada amenazante que decía más que mil palabras

-¿A dónde ibas?, ¿querías huir de mí? -Nike permanecía en total calma

-¡¿Tu... cuándo llegaste?! -Margaret quería gritar con todas sus fuerzas pero el miedo la congeló

-Yo llegue hace rato, hasta vi como esa pendeja se iba ella no me interesa así que la dejé en paz, vine por mi premio mayor -Nike encuello a Margaret, la tumbo contra el suelo, y empezó a asfixiarla

-¡Suel...!

Por más que Margaret intentaba soltarse no pudo la fuerza de Nike era descomunal, y más si estaba aplicando toda su ira contra ella, en su mundo narcisista, ser rechazado por un simple estudiante no tendría perdón alguno. El seguía apretando el cuello de a más no poder, su intención era romperlo

-¡Hoy morirás! -Nike sonreía, con un sentimiento de gran gozo

Margaret hacia todo lo posible por quitárselo de encima, pero su lucha era en vano, la fuerza de su agresor era descomunal, y por supuesto perdió el conocimiento.

-¡Dije que me las pagarías! -No conforme con el estado de indefensión de Margaret, Nike mostró su bestialidad; así que rasgo su ropa interior, desabrocho su jean, y cuando quiso, dar su último golpe, fue detenido.

-¡Maldito animal!, ¡¿Qué le has hecho!? -Al percatarse de lo que estaba sucediendo, Alejandro no dudo en derribar a Nike.

-¿Y tú quién eres?

-Soy su amigo, apártate de ella

-¿Y que, si no lo hago?

-Ya lo veras -Alejandro le pego un fuerte puñetazo a Nike, y luego lo empujo-. ¿Margaret, despierta, por favor?

-¡Tú..! -Nike, sin sentir remordimiento alguno, desenfundo su arma, y le propino dos disparos a Alejandro, en su costado izquierdo-, eso te pasa, por meterte en donde no te han llamado, ¡imbécil! -Y a ti, ya no puedo hacerte más nada, lastima-. El infame se marchó, sintiendo una gran satisfacción, si bien, no termino su cometido, una parte de su venganza, ya había sido zaceada.

40 minutos después

-¡¿Pero qué demonios?!, ¡¿Margaret?! -Desesperado, por saber que intenciones, tenía su esclava, con el nuevo profesor, Ethan le pidió a sus hombres de confianza, que lo llevase hasta su casa, y al ver, tan horrorosa escena; no dudo en ir con su amada-. Lincoln, revisa el pulso de ese hombre, y si está vivo, llévalo al hospital más cercano, y no te apartes de él. Yo me la llevaré a la mansión, y le pediré a mi médico que la revise.

-Está bien, joven. Lo mantendré informado.

Ethan, se marchó con rumbo a su hogar, mientras que su hombre llamo al 911, pidiendo una ambulancia. La cual tardo veinte minutos en llegar, y en ese tiempo, Lincoln, aplico los primeros auxilios.

Mientras que en la mansión, Margaret era atendida.

-¿Que hago aquí, como llegue? -Al despertar, ella no comprendía el porqué de su estado.

-Tranquila, la encontré inconsciente en su casa, y la traje para que mi doctor la revise. Todo estará bien

-Mucho gusto, soy Albert Parker, amigo de la familia, solo le haré una pequeña examinación, eso es todo

-Bien -Viendo que por el momento, no tenía más opción. Margaret, se dejó revisar.

-Bueno, señorita, su presión está estable, no tiene ninguna lesión física, pero en caso de presentar alguna molestia, le sugiero que vayan a un hospital

-No se preocupe, doctor Parker. Ella estará bien, muchas gracias por sus servicios

-Sabe que puede contar conmigo, cuando lo desee -El medico se retiró.

-¿Y bien, me dirás que paso? -Cuestionó Ethan.

-Yo...fue el, ese maldito

-Calma, no te agites

-Como quieres que me calme, por poco fui asesinada, y todo por la obsesión del bastardo de Nike

-¿Segura?

-Se, muy bien lo que v. debo ir a denunciarlo, si lo dejo pasar, no tendré vida en paz

-Haremos todo lo que quieras, pero antes debes de saber algo. Ese hombre, el maestro sustituto, fue baleado al afrente de tu casa

-¡¿Qué, no, porque, donde esta?!

-Uno de mis hombres, esta con el hospital

-Llévame ya, con el

-Vaya, tanto te interesa

-Eso no te incumbe, ¿me levarás, o tendré que ir sola?

-Bien, pero cámbiate, no puedes salir así. Aún conservo algunas prendas de mi madre, creo que te servirán.

Margaret se cambió, y al bajar de la habitación de Ethan, se encontraron con Angus.

-Vaya, hijo, eres más osado de lo que pensé. Mira que traer a tu perra, ¡oiga maestra, por cierto!, ¿dónde está, su código de ética? ¿No se supone, que las relaciones entre ustedes, están prohibidas?

-¡Cállate! Lo que nosotros hagamos, no es asunto tuyo. Además, no soy menor de edad. Así que mantente al margen. No querrás salir lastimado

-¿Me estas amenazando?, ¡Ja, no se te olvide, quien soy!

-No porque seas mi padre, debo respetarte. Eso, hace mucho te lo perdí. Ahora jodete, idiota.

En lo que ambos se alejaban, Angus, solo tenía un pensamiento: «viéndolo bien, la maestrita, no está mal, no sería un desperdicio. Divertirme con ella un rato, ¡ay hijo!, veamos quien se queda con ella». Para el, un nuevo juego surgiría, y como ya era costumbre, usaría todo su poder, para ganar.

Luego de media hora de viaje, Margaret y Ethan, pudieron llegar al, Westlake Medical Center

-Lincoln, ¿Cómo está el?

-¿Joven, que hacen aquí?, no lo esperaba por aquí, no es conveniente que estén aquí, hay dos detectives, que están tomando la declaración de los paramédicos, que atendieron mi llamada

-Por favor, dígame, ¿Qué ha pasado con Alejandro? -La angustia, carcomía a Margaret.

-Está en el quirófano, perdió mucha sangre, y una de las balas se alojó en su intestino

-¡Dios!, él no se merece esto, ya ha sufrido lo suficiente -Ella se sentó, cerro sus ojos, y empezó rezar.

-Señor, ¿Qué está pasando? -Preguntó Lincoln, quien no comprendía lo que pasaba a su alrededor.

-No lo sé muy bien. Mi maestra fue atacada, por un hijo de puta, del cual hay que encargarse, pero de este sujeto, no sé nada

-¡Los que no faltaba! -Exclamo Lincoln al ver como se acercaba los dos policías.

-Buenas, noches, soy el teniente Henderson, y él es, mi compañero teniente Coleman, ¿Quién es usted?

-Soy Ethan Pirs, y soy estudiante de la escuela secundaria

-¿¡Ah, sí?! ¿Díganos, cuál es su relación con la victima?

-Ninguna, solo sé que es un maestro sustituto

-¿Y si no tiene ninguna relación, que hace aquí? -Cuestionó, con algo de ironía, el detective Henderson.

-Solo vine, a traer a mi maestra

-¿Con que es muy servicial?

-Deje de mirarme así. Yo no he hecho nada, en vez de perder el tiempo conmigo, haga algo por atrapar al verdadero culpable

-Estoy haciendo mi trabajo, usted es el que está interviniendo, y esa no es mi responsabilidad, ¿Dónde está su maestra?

-Es ella -Señalo Ethan.

-Buenas, noches, señorita soy el detective Henderson, estoy aquí, para ver qué información, nos puede brindar sobre la victima

-En realidad no mucho, somos vecinos, pero nos conocimos hoy

-¡Ya veo!, ¿dígame, que son esas arcas en su cuello?

-Eso...esto... -El nerviosismo se apoderó de Margaret.

-Ella, no tiene por qué responder sus preguntas, ¿no ve, que la incómoda? -Intervino Ethan

-¡Mira muchachito, déjame hacer mi trabajo!. Si ella es su vecina, debe haber visto algo, además, por lo que tengo entendido, el cuerpo estaba cerca de su casa, ¿Qué tiene por decir?

-No sé nada. Yo... -Margaret, sentía miedo y vergüenza, de relatar, por lo que había pasado

-¡Ya basta!, ¿la acusaran de algo? Porque si no es así, tienen que dejarla en paz -Ethan, haría todo para protegerla.

-Bien, mi compañero y yo, nos retiraremos. Pero usted, no puede salir de la ciudad, y menos del país. Si lo hace sería una gran equivocación -Los oficiales se retiraron, pero antes de irse, dejaron su número en recepción.

-¡¿Dios, que voy a hacer?! Ellos creen que yo soy la culpable -Margarte, comenzó a llorar.

-No estás sola. Yo te defenderé, además, ellos no pueden probar nada

-¿Por qué estaba el, ahí? ¡Maldita sea la hora, en que perdí el conocimiento! No recuerdo nada, más alla, de cuando esa bazofia, me tiro al piso

-Bueno, por el momento él, es el único que puede decir que paso. Solo nos queda esperar.

Continuará.

Anterior
                         
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022