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El despertador sonó exactamente a las siete de la mañana Chanel extendió su brazo para apagarlo aunque odiara levantarse tan temprano todo lo hacía por la rutina que debía cumplir, debía estar exactamente a las nueve en el estudio le fue solicitado una sesión de fotos por Dior que le costó aceptar por atender asuntos de trabajo, ya que ser modelo no era su única profesión. Era la mano derecha de su padre en la empresa más grande de toda Francia llamada por las siglas MJ, se especializaba en publicidad y creación de comerciales para distinguidas marcas del país.
Se levantó de la cama no sin antes ver su celular como siempre estaba lleno de mensajes de algunas amigas que la invitaban a fiestas, hubiese aceptado a la que fue invitado, pero sabía que aquello terminaría mal porque siempre terminaban todas embriagadas. Le gustaba llegar bien a las sesiones de fotos no le agradaba que hubiera ediciones en sus fotos era mejor lucir completamente natural, mientras deslizaba el chat aparece el mensaje de un chico con el que estuvo saliendo unos meses atrás.
El mensaje decía lo siguiente:―Que tal Chanel, anoche te llamé para invitarte a salir. Desde hace una semana me has estado evitando, ¿Qué hice mal? Si es por la manera que fui vestido pido disculpas. Por favor, cuando puedas me llamas que quiero decirte algo importante―La rubia rodeo sus ojos y lanzó su celular a la cama, no encontraba la manera de hacerle entender que ya no quería verlo. Estaba cansada de que fuera él quien hablará sobre todo lo que cargaba puesto o de que se riera de las personas de otras clases, incluso decía comentarios machistas y homofóbicos como para quedar como el macho más sensual que cualquier mujer pudiera encontrar.
Se dirigió al baño para lavarse la cara con agua y luego adherirse al rostro una crema que limpiaba todo tipo de impurezas, ella cuidaba mucho su rostro porque esa era su presentación más importante para ella. Preparó un baño de espumas hidratante entró y comenzó deslizar su esponja de baño favorita por sus largas piernas, había olvidado ambientar su baño así que habló a su speaker.
―Alexa, reproduce positions de Ariana Grande.
No tardó mucho el aparato en reproducir la canción se notaba que disfrutaba el baño, al pasar los treinta minutos salió de la bañera buscó su paño para enrollarlo en todo su cuerpo para buscar lo que había decidido colocarse en su gran armario. La persona que lograra entrar allí quedaría completamente deslumbrado por tal cantidad de ropa y zapatos que tenía cada accesorio o conjunto era para ocasiones especiales, su atuendo era unos tacones color crema de tacón no tan alto, unos jeans, un suéter negro completo cuello de tortuga y para completar un blazer color baqueta. Ella era rápida al momento de ponerse la ropa incluso secó su cabello una noche antes para evitar contratiempos, buscó su cartera Louis Vuitton allí tenía todo lo que se llegara necesitar en la sesión fotos.
Antes de irse buscó en su colección de perfumes y optó por Valentino la edición especial de Lady Gaga Voce Viva, humedece su cuello y ambas muñecas. Estaba lista para su sesión, solo le faltaba desayunar al salir de su cuarto se encontró con su hermana Alissa al notar como iba vestida comenzó a decirles cumplidos que lucía muy hermosa.
Las dos hermanas bajan las escaleras con cierto estilo iban al jardín a desayunar junto a su madre Amélie quien la esperaba a ambas, se preguntaban si su hermano Michel habría llegado porque por su fama de rompecorazones le asentía a la perfección conocían las mañas de su hermano cuando no llegaba dos noches seguidas a la mansión era porque estaba con alguna conquista nueva, a pesar de tener una vida amorosa hecha un total desastre respetaba mucho su carrera como médico le gustaba ayudar mucho a las personas. Su madre no estaba de acuerdo en que estudiara medicina quería que emprendiera una carrera como modelo al principio había aceptado luego de un año se dio cuenta de que no era lo suyo, a pesar de ser de un físico muy atractivo se sentía vacío.
―Bonjour maman―hablaron las hermanas al unísono.
―Bonjour mes filles―respondió mientras leía el periódico.
―¿Y papá dónde está?―preguntó Chanel mientras le daba un sorbo a su jugo de naranja natural.
―Debe estar por bajar, juzgando por tu atuendo me hace pensar que irás a la sesión de fotos ¿no?
―Así es, abrí un lugar en mi agenda madre.
―Claro para ti es más importante la empresa que tu carrera de modelo―alegó con severidad.
―No empezamos madre, puedo hacer las dos cosas al final es nuestro patrimonio y debemos aprender de esto en caso de que mi padre ya no esté con nosotros. Yo quedaría al mando.
Amélie rodeo sus ojos y no habló nada se limitó hacerlo para que no notaran tanta su molestia lo único que le quedó por hacer fue suspirar, comenzaron a comer en silencio ninguna decía palabra alguna la tensión que reinaba entre las tres era realmente incómoda.
―Bonjour a mis reinas―indicó Matthieu.
Las tres respondieron tranquilamente sin mostrar alguna emoción enseguida notó lo que pasaba, así que volteó a ver a su esposa, ella enseguida notó la mirada de desaprobación de Matthieu. Le pregunta que porque la miraba de esa manera no quería responder de una manera poco agradable delante de sus hijas por eso permaneció en silencio para solamente sonreír, Chanel terminó relativamente rápido su desayuno vio su reloj y no quería llegar tarde a la sesión se despidió de todos, pero quería decir algo para que su madre entendiera algo importante.
―Nunca subestimes a una mujer Amélie, porque todas somos capaces de hacer muchas cosas.
Su madre realmente lo molestó por la manera en lo que dijo y era obvio que no podía armar un escándalo en pleno desayuno, Chanel era una mujer fuerte que no dejaba derrumbar sus ánimos por nadie y no le importaba si esa persona era su propia madre eso para ella era la peor ofensa que se le podía hacer a una persona. Al salir de la entrada principal de la mansión el chofer la esperaba en la limosina, este le abre la puerta, pero ella le responde que ella se iría en su deportivo, que posiblemente lo necesite en la tarde que le estaría avisando.
Entró en su auto y enseguida arrancó las llantas rechinaron un poco dejando las marcas en el pavimento, le encantaba hacer eso para hacer molestar a su madre y eso era como acto de rebeldía de su parte para hacer hablar a Amélie.