La guerra de dos mundos, el bien y el mal, y las preguntas que surgen por la duda de cuál es el que posee mayor poder sobre el otro.
Alguna vez te has puesto a pensar que es lo que sucede en el mundo que no vemos, ese que dicen que existe más allá de nuestra conciencia??.
Cuáles son esas luchas de las que todas las religiones hablan, donde el bien siempre vence al mal??.
Que sucede después de la muerte o antes, mitos o realidades de la reencarnación??
En este mundo estamos por alguna razón??
Cuál es nuestra misión??
Es verdad lo que todos dicen??
Según tus actos irás al cielo o infierno??
Cómo sabremos el límite de la maldad con la bondad??.
Qué pasaría si fuiste creado para destruir o salvar al mal??.
En este mundo existen muchas historias relacionadas con el bien y el mal, pero cuál es la verdadera??
Desde tiempos antiguos el arte fue diseñando que el bien siempre vence al mal, pero alguna vez pensaste que es la maldad??
Qué lleva a un ser para ser considerado malvado??
Pues en esta historia conoceremos a dos personas que fueron creadas para una misión, creyendo ser personas normales como cualquier otro que deambula por este mundo.
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Elías es un joven peculiar, siempre ha pensado que había algo más en él que no entendía. Su vida desde que tiene uso de razón siempre se vio afectada por eventos fuera de lo normal.
Todo inició cuando su madre quedó embarazada, tuvo muchas complicaciones para retenerlo en su vientre, los médicos no daban mucha esperanza de que pudiera acabar con el periodo de gestación, muchos le decían que era una maldición mientras que otros decían lo contrario, pero a pesar de que incluso hasta su esposo a quien amaba tanto le había pedido que no arriesgar su vida y dejara ir al feto, ella se aferró a su única esperanza, y decidió luchar hasta que este naciera. No podía solo dejarlo ir, sus esperanzas estaban puestas en este ser que con muchos intentos al fin había logrado quedar embarazada, le parecía imposible dejarse rendir ante los hechos y perder esta oportunidad de ser madre, lo había deseado con todo su corazón, que abandonar la pelea no era una opción.
Lo que nadie sabía es que en el mundo no visual se desató una gran batalla para detener el nacimiento de este niño, cuál sería la razón??.
Ser elegido no es nada fácil este ser lo sabría con el tiempo, y su madre estaba segura que si seguía luchando por mantenerlo con vida, era para alguna razón.
Al momento de nacer, su madre se encontraba muy débil por todas las complicaciones que se presentaron al momento del trabajo de parto, que cuando le dio a luz ella falleció al momento de oír su primer llanto, con el corazón alegre y complacido dio su último aliento, saber que logro cumplir con su misión de traerlo a la vida fue cumplida pudo descansar, pero no tenía conocimiento de todo lo se avecinaba para ese pequeño indefenso.
Los médicos informaron del deceso a su esposo. Fue mucho el dolor que sintió este en ese momento que culpó al niño por la muerte de la única mujer que había amado, la única que lo aceptaba tal y como era, dejando al pequeño a su suerte decide abandonar el hospital.
Personales del hospital pudieron dar un familiar de la madre gracias a la lista de contacto de emergencias. La persona que fue a buscarlo y lo crio como a un hijo fue su tía Isabel, quien es hermana de su madre, la única que la había apoyado para que continué con el crecimiento de su vientre. Mientras iba creciendo fueron afrontando diferente tipos de circunstancias que apeligraba la vida de Elías, aunque este tenía la mayor atención, siempre estuvo rodeado de accidentes que no tenían sentido, tanto era el miedo que dentro de su habitación solo tenía una cama para dormir y un mueble donde tener sus ropas, su tía tenia especial cuidado incluso cuando se duchaba, estaba pendiente a un lado de la puerta mientras este debía decir cada momento que se encontraba bien.
¿Cuál era el secreto de su existencia?, a pesar de que su tía no se lo había mencionado, tenía sus dudas, ¿cómo una persona tan simple como él podría tener tantos incidentes siendo aún joven?, o ¿en verdad él es una maldición?, si su madre murió dándole a luz, su padre lo abandonó y su tía la única persona que estuvo con él siempre termina arriesgando su propia vida por salvarlo, debería de haber algo más.
Elías ahora es un joven sin amistades, no creía merecerlo, es más temía que si alguien se le acercara también estaría en peligro.
En los periodos de primaria y secundaria, intentaba hacer amigos, en su inocencia no tenía conocimiento de todo lo que ocurría a su alrededor se trataba de él, todos los que se acercaban terminaban enfermos u ocurría alguna cosa que los hacia alejarse.
Cuando estudiaba en la universidad, fue a una no muy lejos de su casa, cursando el segundo año de antropología, tenía una gran curiosidad a cerca del ser humano y las historias.
Muchas veces despertaba con sueños extraños, y siempre que sucedía sentía un dolor insoportable en la espalda, unas marcas de nacimiento muy raras que cada vez que dolía se tornaban de color rojo sangre. Cada vez sus sueños parecían más reales y más cercanos, aunque al despertar olvidaba gran parte de esta, era suficiente para mantenerlo con la mente ocupada pensando por qué su vida siempre estaba envuelta en eventos desafortunados.
En la universidad al igual que en los institutos donde había estudiado la primaria y secundaria también no se relacionaba con ninguna persona, siempre se mantenía al margen de conversar con alguno, caso que sea necesario para algunas lecciones que requería pero aun así prefería mantenerse lejos de todos.
Mientras más avanzaba el tiempo, mayor era su curiosidad por su existencia, quería descubrir cuál era ese secreto de por qué ocurría todo aquello. Deseaba que su tía Isabel no se preocupara tanto por él, como siempre se repetía... anhelaba una vida normal, amistades y ¿por qué no? También el amor de una persona que no peligrara su vida.
Destinado a vivir o morir, era una de las historias que siempre su madre le contaba como cuento para dormir, terrorífico ¿no?, pero sin embargo era la que le gustaba oír antes de ir a la cama. La manera en que su madre relataba el cuento de alguna manera lo hacía sentir como si de su vida se tratase, los hechos a su alrededor hacia que todo tuviera sentido, pero en su inocencia creía que todo es producto de su imaginación, el mundo no debía ser tan malvado como se relataba en la historia de su madre.
- Mamá ¿cómo sabes si tu destino es vivir o morir? - Preguntaba Matías cuando tenía tan solo 7 años.
- Pues depende cariño. - Responde con cariño acariciando la cabellera negra de su pequeño.
- ¿De qué mami?.
- Cuando luches con esa otra persona, si quieres que viva entonces tú debes de morir.
- Y ¿por qué no pueden vivir los dos? Yo no quiero que muera nadie. - Decía con la mirada triste, no podía entender esa lógica, acaso todo debe acabar con la muerte de una persona?
- La lógica de esta historia cariño es que uno debe morir para que el otro viva, lamentablemente el final debe llegar para uno de ellos.
- No me gusta esa lógica mami, no puede uno dejar de pelear para que el otro viviera?.
- Es solo una historia cariño, deberíamos de leer otras más adecuadas para ir a dormir, con esta tendrás pesadillas. – Decía su madre intentando persuadirlo.
- Me gusta esta, sé que no debe de terminar de esa manera mamá...
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Cuando su madre estaba con trabajo de parto, se encontraba dentro de su casa viendo el televisor en la comodidad de su sala, de inmediato en cuanto sintió los fuertes dolores que anunciaban su venida llama a la estación de taxi para que la buscaran, mientras estaba de camino llama a su esposo que estaba en su lugar de trabajo para que fuera al hospital donde había realizado todos sus controles. El hombre se encontraba emocionado, esa noticia lo hizo dar un brinco de alegría, en cuanto colgó la llamada avisa a sus superiores que debía retirarse e ir al hospital, toma sus pertenencias para subir a su vehículo para ir de prisa, estaba tan emocionado y nervioso a la vez, el tráfico era bastante pesado a esa hora que sin medir el riesgo decide adelantarse al auto que se encontraba frente suyo, pero un vehículo de gran porte que venía a gran velocidad porque había perdido los frenos lo lleva por delante provocándole la muerte de inmediato.
Su nacimiento fue un momento de felicidad y tristeza para su madre. La noticia de la muerte de su esposo llegó a ella tras horas luego del parto.... solo podía ver al pequeño en sus brazos alimentándose de su seno ignorante a la ausencia de ese ser que lo esperaba con tanto anhelo. Podía recordar el día que le ha dado la noticia del hijo que tanto habían buscado, luego de muchos intentos por fin lograron el tan ansiado momento de ver las dos rayas en la prueba de embarazo, con una gran sonrisa su mirada se había iluminado en gran manera, que su esposa se sentía dichosa. Pero este era un momento que no se dejaría derrumbar, gracias a ese pequeño ser que dependería de todo su amor y atención.
Matías, ha crecido y se convirtió en un joven muy pacifico de pocas palabras, amado por su madre que lo acompañaba a donde iba, como era único hijo toda la atención fue puesta en él.
Matías amaba su vida, a pesar de que lo único que lo marcaba era que donde iban la tragedia los seguía, su madre y él se mudaba cada año de ciudad pero esta vez decidieron quedarse en una para que este pudiera terminar sus estudios en la universidad. Esa fue una de las razones de por qué no hacia amigos, odiaba el hecho de tener que mudarse para mantenerlo resguardado.
Buscando donde podría inscribirse, le recomendaron una que no quedaba muy lejos de su hogar, pero si una distancia considerable como para ir en bus todos los días. La carrera que decidió seguir no era muy fácil de estudiarla, por eso no había mucho de donde elegir en cuanto a universidad. Pero quería intentar estudiar algo que lo ayudara a entender que sucedía a su alrededor.
- Matías cariño, mañana iremos a inscribirte - Decía su madre llevándose una cucharada de la sopa que había hecho para la cena.
- Esta bien mamá... - Responde con una sonrisa emocionado.
- Habiendo tantas carreras, ¿por qué preferiste esta?
- No lo sé, solo me interesó y creo que puedo seguirla, este será mi segundo año.
- Ya lo sé cariño, pero no todas las universidades tienen esta carrera, me preocupa que tengas que viajar todos los días en bus.
- Mamá ya no soy un niño, puedo cuidarme solo. – Dice ladeando los ojos.
- Sé que crees poder hacerlo solo, pero no puedo dejar de preocuparme, sabes que cualquier cosa por más mínima que sea debes de avisarme, ¿no?
- Sii mamá, llevamos mucho tiempo mudándonos de diferentes lugares, solo espero que esta vez podamos quedarnos aquí, me gusta esta ciudad.
- Yo también deseo lo mismo - Dice su madre con la mirada triste.
- No te pongas triste mamá, siento que este es nuestro lugar...
- Es lo que me aterra amor, que este sea el lugar... - Su madre poniéndose de pie toma los cubiertos para llevarlos a lavadero. No quería que la vea con lágrimas en sus ojos.
- Mamá, tu siempre dices cosas sin sentidos... - Dice mirándola desde la mesa, está dándole la espalda de sus ojos comenzaban a brotar esas lágrimas que trataba de retenerlas.
- Ya duérmete, que tenemos mucho que hacer en la mañana... - Intenta con esfuerzo que no notara su voz raspada.
- Descansa mamá... - Responde poniéndose de pie para ir a su habitación.
- Tu también...- Dice su madre para apagar la luz e ir a su habitación luego de haber lavado todos utensilios.
Te amo tanto hijo mío, que solo de pensar que este pueda ser el último lugar donde pueda tenerte conmigo, quisiera alejarte de aquí y de cualquier lugar que podría llevarte a ese evento, pero ya no podemos huir de lo inevitable, solo tú eres dueño de tu destino... yo solo puedo estar a tu lado todo el tiempo que pueda...
La noche transcurría de manera silenciosa y con calma, pero mientras iban pasando las horas las cosas comenzaron a cambiar, eran las 5 a.m. y Elías despierta con un grito desgarrador alarmando a su tía, que esta del susto da un brinco de la cama para ir de prisa a la habitación, viendo como Elías estaba sentado en la cama con el rostro pálido y empapado en sudor.
- Como te sientes Elías?? – Pregunta preocupada sentándose a un lado de la cama.
- Bien tía Isa no te preocupes. – Responde aun algo agitado.
- No puedo evitarlo, volviste a tener esos sueños raros, ¿no?
- Si, pero cada vez son más raras, no puedo entenderlas y más... mi marca de nacimiento, aun siento el dolor, solo que ahora pareciera como si me estuviera quemando.
- Déjame verla... - Dice acomodándose a su lado en la cama.
Al girar Elías baja la camisa que tenía puesta, su tía nota que la marca estaba de color rojo, su apariencia estaba más grande de la última vez que la había visto, con gran temor trata de tranquilizarlo, en algún momento deberá de enterarse por qué esa marca está en su cuerpo.
- Elías, no es necesario que vayas hoy a la universidad, puedes quedarte si no te sientes en condiciones.
- Estoy bien tía, solo arde un poco no te preocupes.
- En verdad... por favor no vayas - De los ojos de Isabel comienzan a brotar lágrimas.
- Que sucede tía?? No es la primera vez que actúas de esta forma...
- Elías por favor, solo dime que hoy no iras, estaré más tranquila si te quedas conmigo.
- Tía... - suspira profundo - está bien me quedaré, pero deja de llorar no me pasará nada...
Isabel aun guardaba el secreto que la madre de Elías le había pedido que no se lo dijera, hasta que llegara el tiempo indicado.
Elías, perdóname por no poder protegerte como debería pero hasta mi último aliento no permitiré que te encuentres con ese ser. Dios mío por qué permitiste todo esto, yo soy solo un ser humano común, como podré protegerlo, ¿cuál es el destino que tienes para él? Esa marca... me demuestra que esta tan cerca, ¿qué debo hacer? No puedo retenerlo aquí, esta prueba es muy dolorosa
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- Mamá, date prisa que llegaremos tarde!! - Gritaba Matías desde la puerta que da la salida de su casa, debían ir para inscribirse en la universidad.
- Ya voy!! Solo tomaré mis llaves, ¿por qué estás tan entusiasmado?
- Es que si perdemos el tiempo podría quedar sin turno y si pierdo el año!
- No lo perderás, si ya había hablado para que te reservaran un lugar, ahora solo vamos a abonar la mensualidad y mañana ya estarás yendo... - Decía mientras caminaba en dirección al auto presionando uno de los comandos del control para desbloquear las puertas, Matías sube de inmediato.
- De todos modos, quiero que lo hagamos temprano... - Responde llevando el cinturón de seguridad frente a su pecho.
- Esta bien, relájate... - Sonríe Amanda su madre para poner en marcha el motor.
Matías se sentía ansioso, pero dentro de él sabía que algo estaba mal, quería averiguar por qué esa universidad le provoca tantos nervios y ansiedad.
Llegando al lugar, su corazón late rápidamente, haciendo que su respiración sonara agitada, no quería preocupar a su madre así que le ha dicho que aguardaría fuera de la oficina para ver alguna parte de la gran universidad, él se encontraba sentado en una de las bancas del pasillo mientras su madre se encontraba con el director en su oficina terminando los detalles de la inscripción.
Cuando esta se despide del director, sale de la oficina yendo en dirección a donde Matías estaba sentado con la cabeza baja y se notaba que respiraba con dificultad, entonces apura el paso para llegar hasta él llevando su mano izquierda sobre la espalda de este, siente que le arde la mano con solo tocarlo.
- Amor, ¿¡qué pasa?!
- Mamá, me... quema - Decía con la respiración agitada
- ¿Dónde? ¿Dónde cariño?
- Mi espalda, mi marca mamá... - Decía Matías con la voz entre cortada y cerrando con fuerzas sus ojos por el dolor.
- ¿Puedes ponerte de pie? - Pregunta su madre desesperada, tomándolo del brazo para que este empezara a caminar, dando pasos lentos llegan hasta su auto, abre la puerta con mucho esfuerzo mientras Matías se sienta recostándose por el respaldo dejando notar su rostro pálido y sus ojos habían cambiado de color a uno gris brilloso pareciera trasparente, su madre queda asombrada era la primera vez que los ojos de Matías cambiaban de color.
- Cariño... ¡tus ojos!
- ¡¿Qué tienen mis ojos mamá?! - dice Matías llevando sus manos a la altura de su rostro para cubrirlos con sus dedos, pero una vez que los aparta vuelven a ser de color café.
- Ya, yo solo creí ver... pero no es nada cariño, ¿cómo te sientes? - Tartamudea al hablar.
- Mejor, solo siento algo de ardor en mi marca de nacimiento...
- No me gusta este lugar cariño - Dice su madre preocupada.
- Mamá, solo aquí puedo estudiar, además ya terminaste de inscribirme...
- De todos modos no me agrada y ¿si vuelves a sentirte de esta forma? yo no podré estar tranquila...
- Mamá, no me pasará nada no pienses en nada malo...
- Creo que debemos de ir a otra ciudad. - Vuelve a insistir Amanda.
- ¡No mamá! ¡Ya no quiero seguir huyendo!
- Hu-- huyendo??? - Pregunta sorprendida.
- Sii, toda mi vida hemos estado huyendo, mamá ya no más! - De los ojos de Matías comienzan a brotar lágrimas. - ¡¿qué es lo que está mal conmigo maa?! Esas personas... - Dice con la mirada perdida recordando todas esas veces que salían de una ciudad.
- ¡Basta Matías! Tú no eres culpable
- ¡Si lo soy mamá! ¡No puedo evitarlo!
- ¡Basta he dicho Matías! todos fueron accidentes, tu no tenías nada que ver - Dice su madre secando las lágrimas de Matías con sus dedos.
- Mamá... todo lo que les pasó yo... lo deseaba, en mi mente...
- Tú no tienes ese poder cariño... - Decía su madre con tristeza en su mirada, pero intentaba tranquilizarlo. - vamos a casa, debes descansar, mañana tendrás un gran día... ya lo veras.
Matías asiente con la cabeza con duda, Amanda solo da un suspiro profundo para poner en marcha el auto. El resto del día fue silencioso, luego de una cena ambos fueron a sus habitaciones con la mente ocupada.
Amanda seguía pensando que estar allí era un error, pero Matías tenía razón, ya no había donde huir. Donde quiera que fueran los eventos seguirían ocurriendo.
Matías solo quería una vida tranquila, como cualquier otro joven de su edad, hacer amigos y tener con quien distraerse. Un joven normal, solo eso pedía.