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Como Invocar a un tritón

Como Invocar a un tritón

Autor: : Loveless_Diaura
Género: LGBT+
¿Conoces la famosa historia de la sirenita? ¿Sabías que tiene un origen cruel y triste? Esta es la Historia de un tritón, magnifico y bello ser mitológico que habita en los mares, quien al encontrarse con un humano salva su vida, evitando un suicidio. Esto desencadenará una serie de eventos que no terminan en un cuento de hadas, precisamente ¿Estás dispuesta o dispuesto a cambiar tu mente?

Capítulo 1 1: Un silencio celeste

La historia que verás a continuación fue real, yo tuve la fortuna y también la desgracia de ser parte de ella, tomé la decisión de que esta anécdota debía ser publicada, pero al mismo tiempo tengo un inmenso coraje, pues esta historia ya la conoces, pero la versión modificada, pues fue adaptada para encajar en la sociedad, cómo si no hubiese bastado con todo lo ocurrido.

En fin, para hacer esto más interesante te tengo una apuesta, si está historia logra mover algo dentro de ti, aunque sea sólo un milímetro, deberás compartirla, por el contrario, si lo único que hacen es aburrirte, tendrás toda la autorización para difamarla, ¿Aceptas?

Antes de que comiences, debo advertirte que hay algunas cosas crueles por acá, prepárate.

Dicho esto, ¿Estás dispuesto o dispuesta a cambiar tu mente?

_______________

Recuerdo con claridad el día en que intenté suicidarme, no estoy realmente orgulloso de aquello, pero, ¿Qué puedo hacer?

-Un humano menos, un humano más, ¿Qué mas da? En realidad no importo, pues, aún si yo no existo, el mundo no cambiará -Eso era lo único que pude pensar.

Lo sé, sé que es una salida cobarde, tan solo me dejé llevar por el mar de problemas que me inundaban.

Haciendo memoria, recuerdo que me sentía... vacío. Esa sensación: Saber que hay gente a tu lado y sentirte solo, o tener una buena vida y sentir que nunca es suficiente.

Por más que te esfuerzas en ser feliz, la vida te arrebata esa oportunidad. No importa quien o que seas, en alguna etapa de la vida todos conocen a la "señorita depresión", la "señorita soledad", el "señor miedo", así como a muchos otros señores, señoras o señoritas más, depende de cada quien como lo enfrenta.

Para mi esto difícil, más de lo que debería. Mi enfermedad se llama Síndrome de Borderline o trastorno límite de personalidad, un trastorno de identidad de Clasificación B "Exagerado- dramático" que causa conductas impulsivas y descontrol emocional en la víctima. Según los especialistas, debía asistir a terapia por al menos 3 años, en sesiones cortas e intensas, a parte de recibir un tratamiento medico (antidepresivos, pastillas, parches, etc...)

Sin embargo, no me gustaba la idea de crearme una dependencia a la "droga" a la que los doctores llaman "medicina" , ni la de contarle todos mis problemas a esos "psicólogos" que solo me escucharán mientras les pague y, tal vez, al final de cada sesión, ellos también se burlen de mi. Sé que los estigmatizo, pero he tenido malas experiencias con ellos, esta es la única manera en que me podré quejar.

Ese día, mi mejor amigo me había traicionado, acostándose con mi "novia" (Si así se le puede considerar) mi abuela había fallecido, ella era la única que me cuidaba, debido a esto mi primo me había golpeado, también me había corrido de su casa, no tenia dinero para comer, estaba a punto de reprobar la escuela, y me convertí en el objeto de burla en el colegio.

¿Qué otros motivos quería para suicidarme?

Ya no importaba nada, si seguía vivo solo me esperaba más sufrimiento, o al menos eso pensé. Tal vez parezca poca cosa, pero no puedes ir por ahí minimizando los sentimientos de otras personas solo porque la estés pasando peor.

Mi duda en el momento fue, ¿Cómo hacerlo? Soy demasiado cobarde hasta para morir.

¿Pastillas? Sí, eso sería bueno, fácil, sencillo; pero no las conseguiré. Los doctores no son estúpidos.

¿Cortarme las venas? No, eso dolería demasiado...

¡Eureka! Lanzarme al mar.

Planeé el suceso por días, finalmente tomé mucho valor, subí hasta la cima de una barranca, me amarré piedras a los pies, cargue mismos bolsillos con estas, después me acerqué a la orilla. Casi nadie visitaba esa playa porque decían que había "tiburones" así como "criaturas desconocidas de naturaleza malvada", para las personas era una playa sola y "peligrosa".

¡Perfecta para el plan!

Luego de eso, salté.

Pasado un tiempo no podía respirar, el agua me asfixiaba, mi visión se torno borrosa, mis oídos dolían debido a la presión del mar. Sentí una sensación de ardor en todo mi cuerpo conforme más me iba hundiendo, pero después vino la calma, una maravillosa calma que parecía acabar con todos mis problemas.

Poco a poco deje de percibir la realidad. Me odié, me odié por desear justo en esos últimos instantes de conciencia, con toda mi alma, que alguien gritara mi nombre, que alguien deseara que viviera, alguien que me hiciera aferrarme a la vida, que me diera una razón para seguir luchando o algo por lo que luchar. Pero no había nada, sólo un cuerpo sumergiéndose en el agua junto con algunas sombras a su alrededor.

Cerré mis ojos, veía un negro noche con algunos reflejos del Sol que se colaban por mis párpados, pasado un rato alcancé a distinguir una sombra sin forma, acercándose cada vez más a mí. Al inicio temía que fuese un tiburón, pero, a final de cuentas, ya no sentía nada, por lo que me relajé esperando ser devorado. Sin embargo, de pronto, sentí el frío aire en mi cara, escuché las olas del mar, a las aves, era un sonido, como si alguien estuviera nadando.

¿Es esto una alucinación?, ¿Es parte de morir? Sentí una superficie plana, rugosa, así como una sensación de presión constante en mi pecho, entonces respiré. Unas húmedas pero extrañamente suaves manos pasaron por mi rostro.

Abrí mis ojos, alcanzando a distinguir una figura borrosa. Podía reconocer la arena debajo de mí, la cuál era cálida

Luego de un rato, cuando mi visión se aclaró, pude ver que lo que era la sombra, era un hombre muy joven.

Él colocó su oído en mi pecho, apretándose fuertemente contra el, se quedo callada unos segundos para ,finalmente, dar un enorme suspiro. Seguramente pensó que ya estaba muerto. Se quedo mirándome, hasta que se decidió a hablar.

-Nombre...- Dijo algo inseguro, apartando la mirada como si estuviera avergonzado. Su voz era dulce y calmada.

-¿Mi nombre?

Asintió con la cabeza. Estaba a punto de contestar cuando se me ocurrió mirar hacia abajo. Solté un grito, haciendo que la criatura se hiciera para atrás. Criatura, pues se trataba nada más ni menos, de un tritón, ¡Un Tritón!.

Me arrastré aún más lejos de él, posteriormente quedé hiperventilándome en la arena, tan sólo me limite a observarlo desde lo lejos, hubiera corrido si mis extremidades me lo hubieran permitido, pero aún estaba recuperándome de aquella sumergida.

Él sonrió, amablemente, se quedó pensando un rato, después de unos minutos me dijo, señalándose a si mismo.

-Thálassa.

No respondí nada, seguía impactado, a parte no entendía lo que estaba diciendo, ¿Qué significaba "Thálassa"?

Esperé a que algo pasara, y mientras lo hacía comencé a analizar al hombre pez. Era muy bello, he de admitir. Lo que más me llamó la atención era el estampado de burbujas en sus ojos.

La criatura parecía no querer hacerme daño, pero seguía sin confiar en él

-¿Es tu nombre?- pregunté de la manera más formal que pude, no sería bueno alterarlo.

-mm -Asintió con su cabeza en forma de respuesta.

-...Pactli -Le respondí, señalándome a mi mismo, como él estaba haciendo.

Sonrió. Me Miró por un buen rato, pero no dijo nada.

-¿Entiendes lo que digo? - Nunca había visto un tritón, así que no había manera de saber si realmente me estaba entendiendo del todo, o simplemente estaba tratando de ser amable.

-Si, idioma humano, e idioma sireno.

Aunque su léxico era limitado, podía entender lo que me decía. Finalmente tomé valor y me acerqué, a final de cuentas si me mataba, eso era lo que estaba buscando desde un inicio.

Hablé con él, lentamente, para que pudiera entenderme. Aunque decía pocas palabras me dio mucha información sobre él

Me contó de su vida en el mar, sobre los deberes que tenían los tritones, también me pregunto si había tenido algún accidente, o si alguien me había empujado al mar.

Simplemente pude no haber dicho nada, pero inconscientemente terminé diciéndole la verdad

-Fue un suicidio, o un intento de ello.

Increíble, ni siquiera para morir sirvo

-¿Suicidio?, ¿Quieres morir? -Se sorprendió un poco

-Si

-¿Por qué?

-No he tenido una buena vida, de hecho es una mierda, pero eso no importa. No querrás escuchar los problemas de un adolescente cualquiera, ¿Verdad?

Se quedó pensando un momento para después decir :

-No es así

-¿Qué?

-Me agradas. Quiero compañía, tuya, si estás sólo ven, yo aquí para ti.

-¿Como planeas que concordemos? No podemos buscarnos.

La criatura se quedó pensando, luego se quitó un collar que tenía y me lo ofreció

-Mágico, ponlo en tu pecho, presión fuerte, me llamará. Tú no más sólo, lo prometo. Acércate

Lo obedecí.Hizo un movimiento de manos bastante extraño, indescriptible. Las colocó en mi pecho provocando una sensación de calor que me asustó. Inmediatamente me hice para atrás

-¿¡Qué fue eso!?

-Conexión, caracola, tu, magia y yo

-Estamos... ¿Conectados?

-mm

-Gracias, supongo, pero trata de evitar hacer cosas así sin avisar. Me asusta

-Lo siento

-¿Estás seguro de esto?

-¿Por qué?

-¿No se supone que el contacto entre humanos y sirenas, o bueno, en este caso, tritones está prohibido? Según lo que he escuchado, casi todos los libros de ficción lo dicen.

Dió un no muy largo suspiro, engrosó su voz, como si tratara de imitar a una persona, después pronunció "Si ser vistos, si humano agradecido, contacto no prohibido..."

-¿En el océano también existen reglas? Es interesante, pero me tengo que ir. Debo buscar donde pasar la noche, no tengo casa

-Vuelve -Esbozó una sonrisa

-No lo dudes -Respondí a lo lejos mientras me marchaba.

Caminé por un buen rato hasta que me topé con una casa en estado de abandono profundo, a tan solo veinte minutos de la playa.

Nadie quería vivir cerca de esa playa desde que hubo una época en qué las aguas eran tan turbulentas que acababan hasta con el mejor nadador, así que no habría persona alguna que reclamara esa casa.

Sería difícil empezar la remodelación de aquel viejo, polvoriento lugar, pero no tenía otra opción. Comencé por limpiar las telarañas de los muebles

Tendré que conseguir dinero de algún modo

No tenía ni siquiera una cama, por lo que dormí en el piso. Al día siguiente planeaba recoger mis cosas (Que estaban aún bajo el dominio de mi primo) para acoplarme a mi nuevo hogar, a pesar de todo me sentí algo aliviado. Tenía la pequeña esperanza de que alguien esperaría por mi.

Había pasado tanto tiempo desde que alguien me recibía con una sonrisa.

Aunque, siendo honesto, no se me habían quitado las ganas de morir.

Si voy mañana, ¿Estaré haciendo lo correcto?

Capítulo 2 2: Un susurro azul

El tritón tenía un léxico muy limitado cuando comenzó a escribir, así que, traté de corregir lo más que pude para que se entendiera. Esto irá mejorando, lo prometo.

Esta es la última anotación que hice, nos volveremos a ver al final

________________

Soy un tritón, mi nombre es Thálassa, vivo en el mar, muy abajo. Tengo hermanos, siete, conmigo son ocho. Cuatro machos, cuatro hembras. Kima es mi favorita.

Hace tiempo, iba, como costumbre, recorriendo el océano, colorido, cálido, con formas. Registraba peces nacidos, peces muertos, nuevas especies, si haberlas, contaba perlas, verificaba presión agua, eliminaba químicos, muchas cosas.

Todo iba normal, perfecto, un hermoso día como los demás.

Según mi padre, seré heredero, soy el hijo mas positivo. No entiendo "positivo" o "negativo", ni necesidad de clasificar, etiquetar cosas. Aquello rompió la cadena, normalmente, el primogénito es heredero. Fue una sorpresa para mis hermanos cuando se enteraron de noticia.

Otra cosa, en mar, las reglas son diferentes. No importa sexo de tu amante, puedes estar con quien quieras, si es de la misma especie, Claro también si te hace feliz.

Ese día se me ocurrió explorar una cueva submarina, debajo de una barranca. Me encontraba dentro cuando escuché un gran salpicón cerca, un estruendoso ruido. No pude ignorar.

¿Será una ballena?...No, en ese caso sabría. El sonido es muy fuerte como para ser algún pez. Además, grandes mamíferos no pasan por aquí, aún no es temporada de migración.

Decidí salir a ver que era lo que produjo el sonido, ahí lo ví, ¡Un humano!

Me quise acercar, no podía, más bien, no debía, estaba en las normas no ir a la superficie, ¿Qué debería de hacer? Afortunadamente recordé una regla para estos casos:

-"Para mantener paz entre criaturas terrestres con las marinas, si un humano cae al agua, si no es capaz de salir por su cuenta, y azares del destino nos encuentran, es nuestro deber ayudarlos, de la manera más discreta posible. Si ser vistos , si humano es agradecido, el contacto no estará prohibido".

No sabía si era capaz de salir, ¿Si tan solo se cayó?, ¿Sabrá nadar?, ¿Debería esperar?

¡Había demasiado peso en sus pies!... Debía salvarle

Me acerqué al desconocido, lo tomé entre brazos para llevarlo a superficie, su piel se veía pálida, murmuraba cosas: "Alguien... Alguien". Estaba inconsciente.

Traté de hacer su corazón latiera, haciendo una presión en su pecho, comenzó a toser. Abrió los ojos.

Era hermoso. Ojos azules, como cielo, cabello hasta los hombros, negro azulado, labios finos. Sin darme cuenta toque rostro, lo cual le hizo reaccionar. Me aferré a su pecho, necesitaba saber que su corazón palpitaba correctamente.

¿Que hago? ¿Lo dejo? Aun no me ha visto bien, ¡Ni siquiera se cómo se llama! ¿Acaso importa? ¿Debería preguntar? Ha pasado mucho desde que hablo humano, estoy en blanco... ¡Oh! ¡Lo recuerdo!

-¿Tu nombre?

Me miró extrañado, iba a responder, pero vio aleta mía. Se asusto. Se alejó

Tal vez no ha entrado en confianza. Debo presentarme

-Thálassa -Señalé a mi mismo.

-¿Es tu nombre? -dijo, inseguro

Ascendí en forma de respuesta mientras que él seguía apretándose la cabeza.

- Pactli - se señaló a si mismo, imitando mi gesto anterior.

Me quedé platicando un rato con él, sin darnos cuenta se hizo de noche. Parecía como si el no quisiera irse, también si pienso en lo que dijo mientras estaba inconsciente, aparte de todo lo que me había contado hasta el momento, estaba realmente solo.

Él reflejaba una inmensa melancolía en sus ojos, el tono en que hablaba me indicaba tristeza, no había manera en que pudiera dejarle. Finalmente murmuró:

-... Me siento solo...

-Si sientes solo, ven a verme, vida de tritones es solitaria

-¿No te sería molesto?

-Para nada, siempre que te sientas solo ven, acércate a la orilla del mar, presiona contra tu pecho esta caracola, de esta manera me invocarás, yo vendré a verte

Le entregué una caracola, e hice un hechizo de vinculación con mi núcleo. Los integrantes de la familia real tenemos la capacidad de hacer algunos trucos pues poseemos un núcleo mágico en el centro de nuestro corazón.

Al inicio se espantó, pero no corrió.

Después de un rato mirándome, pensándolo, colocó la caracola en una cadena que se colgó en el cuello a manera de collar.

-Me tengo que ir, lo siento.

-No olvides. La caracola.

-¿Perdón?

-Esa caracola es especial, cuídala, ¿Está bien?

-¿Especial?, ¿En que sentido dices eso?

-No hay otra igual en todo el océano, créeme, ya lo he recorrido muchas veces.

-En ese caso, la cuidaré muy bien- Mostró una sonrisa leve, aún asi me bastó.

Ahora que lo pienso, su sonrisa es bastante bonita, así que la cuidaré bien, no puedo evitar mostrar mi alegría.

-¿No crees que eres demasiado alegre? - Por el tono en que lo dijo, podría jurar que se enojó, a pesar de que no fue mi intención.

-No te molestes, estoy feliz porque conseguí a un amigo. No estoy insinuando nada, ¿No te regañarán si te quedas más tiempo?

-Jaja, lo dudo mucho, nadie se preocupa por mi.

-Yo lo hago, a pesar de que acabamos de conocernos, no me excluyas diciendo cosas tales como "nadie".

-Esto es demasiado extraño siento como si fuera una clase de "regaño amistoso"... Supongo que ya debería irme - Decía entre suspiros - Mañana me espera un día muy pesado, muchas gracias, Thálassa.

-No agradezcas, Pactli, por favor ven mañana, te estaré esperando.

Se despidió, se alejó, y yo, naturalmente, volví al océano, aunque tengo la corazonada de que vendrá a verme al otro día. Estaré ahí, no pierdo nada con hacerlo, ¿verdad?

Me gustaría darle un nuevo sentido a tu vida, humano. Tu sonrisa es bonita. Deberías usarla mas seguido.

En ese momento las palabras que el dijo me venían a la mente una, otra vez. "Alguien". Una sonrisa se dibujó en mi rostro: ¡Por favor! Permíteme ser ese "alguien"

Me fui a dormir, deseaba que llegara el mañana, dicen que durmiendo se pasan más rápido los minutos, las horas, los años.

Ansiaba adelantar el tiempo para poder verlo, para poder hablarle, Aún si no llegas...Te esperaré...

...Lo prometo...

... Pactli.

Capítulo 3 3: Mariposas marinas

El día de hoy, el humano vino a la playa, justo como había dicho. Me contó algunas cosas personales.

No sé como, pero pasamos al tema de la muerte de sus padres, después de un rato noté que se estaba comenzando a sentir mal, empezó a hiperventilar, también noté que sus ojos querían llorar.

Me acerqué, para secar una lágrima rebelde que alcanzó a salir de sus ojos. Decidí contarle una historia sobre mi "pasado", pues pensé que tal vez así se tranquilizaría un poco, lo que menos quiero es que se sienta incómodo con las visitas al mar. Se supone que lo voy a hacer feliz, no a traerle de vuelta recuerdos que le duelen.

-Está bien, no tienes que decirme nada si no quieres, todo está bien, Pactli, aquí me tienes. ¿Qué te parece si te cuento una anécdota? Yo sé que te gustará mucho.

El asintió con la cabeza, alterado, su cuerpo aún temblaba.

-Bien, te contaré algo que nadie más que tu lo sabrá ¿Prometes guardar el secreto?- Acaricié su cabeza de manera inconsciente.

Volvió a asentir. Cerró los ojos, su cuerpo se relajó un poco, parece ser que el cariño lo hacía sentir tranquilo.

-Vale. Cuando era "pequeño", en mi infancia, mas o menos a mis 17 años... - Me vi interrumpido por Pactli.

-¿Pequeño, a los 17 años? Pero si eras un adolescente, ¿¡Cuál infancia!?

-Jajaja -No pude evitar soltar una estruendosa carcajada -¡Oh, Pactli! Olvidaste lo que dije -Di un suave golpe en su cabeza -La vida dentro y fuera del océano es distinta, al igual que las leyes. La edad de los tritones es 10 años menor a la de los humanos; por ejemplo, si tu tuvieras 40, yo apenas tendría 30, bueno, si las fechas de cumpleaños también coincidieran.

-Oh... interesante - Por un momento sus ojos mostraron un leve resplandor, como si dijeran "Me encanta saber esto"-... ¡Oh! Perdón por interrumpir

-No, no, no, está bien, si tienes dudas pregúntame. Para mí es agradable que alguien quiera escuchar mis relatos o saber más sobre mi vida, me hace sentir especial. Así que no dudes en hacerlo. -Expliqué sonriente.

-En ese caso, tú también puedes preguntarme sobre humanos... si tú quieres -Se mostró apenado, pero esta vez con una actitud menos "azul".

-Entonces te preguntaré muchas cosas... ¡Oh, sí! Continuando con el relato, sólo tenía 17 años cuando mis hermanos me abandonaron en medio del océano Sur. Estaban molestos porque mi padre me había puesto como heredero, no se suponía que fuera así, pero pasó.

Este cambio les molestó tanto que quisieron deshacerse de mi y me dejaron en una parte que yo no conocía, me engañaron diciendo: "¿Te apetece jugar un poco, Thálassa?" O " Vamos a pasear". Sus palabras sonaban dulces, así que no dudé en seguirlos, dijeron que jugaríamos al escondite, que me tocaba contar, mientras que a ellos esconderse. En ese tiempo era demasiado inocente, fácilmente caería en su trampa.

Tras contar hasta 10 los busqué, pero no estaban allí, luego de nadar por horas, sin saber como regresar a casa, me encontré con una ballena bebé atrapada en una red. Siempre me ha gustado cuidar del lugar en donde vivo, así como de los que viven aquí, de todos aquellos que no pueden cuidarse o defenderse por si solos. Entonces fuí hacia ella, ví que se encontraba herida, las cuerdas le apretaban tanto que la lastimaban, como era pequeño en ese entonces no tenía la fuerza suficiente para romper las cuerdas por mi mismo, tenía que encontrar algún objeto que me ayudara. Desesperado, comencé a buscar a mi alrededor, fue cuando pude ver un barco hundido, en ellos siempre hay tesoros y algunas botellas de vidrio.

-¿Cómo sabes eso? Sabes, me refiero a qué eran esos objetos

-Porque me gusta entrar en ellos para coleccionar cosas.

-¿Entras a barcos para llevarte objetos de la superficie?

-Se me hace interesante, además de que no hay mucho que hacer dentro del agua. Pero bueno, continuando, nadé hasta él, observé por una ventana, adentro la luz se reflejaba

-"¡Vidrio!" -Pensé

Entré a la fuerza, me rasguñé la aleta izquierda con una madera rota, ésta empezó a sangrar, a pesar de esto no me di cuenta, ni sentí dolor alguno, tan solo me importaba la pobre ballena, fui hasta el camarote del capitán donde había una botella de vino vacía, la rompí para después salir del barco tomando un pedazo de vidrio roto entre mis manos, regrese con la pequeña, corté las cuerdas con mucho cuidado de no lastimarla de tal modo que pude liberarla, luego ella llamó a su madre, junto con otros familiares quienes me llevaron con mi familia, los sirvientes de mis padres me vieron, me llevaron directo a casa, luego hablaron a solas con mis hermanos y dejaron de molestarme después de unos días.

-¿Los amenazaron o algo así?

-No lo sé, nunca me dijeron nada de lo que pasó ese día.

-Wow, ¿pero cómo es que...?

-Cómo es que, ¿Qué?

-Perdona mi indiscreción, pero... ¿No estás enojado con tus hermanos por haberte abandonado?

-No lo estoy, siempre hay que tratar de ver las dos caras de la moneda, era normal que ellos estuvieran celosos, ya que mi padre me daba tratos "especiales" me brindaba mucho cariño, más de lo que ellos recibían, así que era entendible esa actitud hacia mi.

-Ya veo, así que tu piensas de esa manera. Me gustaría poder hacerlo.

-¿Manera?

-Sí, ya sabes, de manera positiva, nada te molesta, para ti siempre hay solución, y a decir verdad, te envidio un poco.

-Bueno, a veces uno solo necesita que alguien te diga que no es tu culpa, alguien que este ahí para ti, que te escuche, que no te juzgue, que te entienda, te apoye, y sobre todas las cosas, que crea en ti.

-Y ese eres tú... Gracias, Thálassa. - dijo él esbozando una leve sonrisa - Me tengo que ir, volveré mañana. - Se despidió, retirándose.

-Adiós Pactli, descansa, mañana nos vemos.

Se que si yo le contará a alguien, pensaría que es una estupidez el estar tan ansioso o tan seguro de que otra persona va a venir, pero como le dije a Pactli, solo necesitas que alguien crea en ti, yo creo en él, se que vendrá, y yo, aquí estaré, hasta que se canse de mi.

Debo ser fuerte si le quiero ayudar, me haría muy feliz, que dentro de muchos años, me recuerde, que le cuente estas anécdotas a su futura esposa e hijos, tal vez ellos le cuenten a más personas, como consecuencia de esto empiecen a cuidar el mar, de esta manera puede devolverme el favor... ¡Dios!, ¡Estoy pensando demasiado a futuro!

No recuerdo la última vez que estuve con un humano, o, ¿alguna vez estuve con uno? Creo que esta es la primera vez. Eso me recuerda, no le he dicho a nadie sobre nuestro encuentro, ¿Debería hacerlo? No, esperare a que Pactli esté mejor, así no se asustará si mis hermanos le visitan un día. O si se llegase a encontrar con mi padre

Una canción vino a mi mente mientras nadaba regreso a mi hogar.

~La voz silenciosa, en todo el lugar resuena, deseo dormir, pero te escucho cantar~

- ¡Thálassa...! -Oí una voz

-¿Hermano?

-Así es, ¿Quien soy?

-Amm... Eres... ¿Koralli?

-¿Me oyes voz de mujer, o que?

-... ¿Neró?

-Si, soy yo tonto ¿Quién más podría ser? -Golpeó levemente mi hombro.

-¿Qué haces aquí?

-Mi padre te esta llamando.

- ¿Nuestro padre me llama? ¿Por qué? -Esto no es bueno. El casi nunca me manda a buscar a menos que algo esté mal

-Es para recoger tu informe mensual, él confía mucho en ti, pero es razonable, después de todo, tú nunca has dicho una mentira.

-Oh, si...

-¿Qué pasa?

-¿A papá le agradan los humanos? -Pregunté nervioso.

-No, es muy poco probable, ¿Por?

-Curiosidad.

-Bueno, es normal, eres el menor. Anda ve.

-Sí

Pensativo, traté de calmarme camino a nuestro hogar. Vivimos en un castillo submarino, las paredes son color cobre azulado, en realidad mi hogar es muy grande, cada integrante de la familia tiene su propia habitación.

Una vez que estuve más sereno, me coloqué detrás de la puerta de la sala principal, respiré hondamente unas cuantas veces para tener suficiente valor como para mantener mi secreto, después ingresé a la habitación

-Buenas noches... Padre

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