Pov Charlotte
23 LLAMADAS PERDIDAS DE CONNOR
25 LLAMADAS PERDIDAS DE PAPÁ
57 LLAMADAS PERDIDAS DE MAMÁ
Las lágrimas caen contra la pantalla y no me deja escribir. Ojalá no tuviera que hacerlo, pero sé que lo mejor es irme ahora. Limpio con mi camiseta y tecleo, esperando que mamá entienda lo que quiero decirlo. No puedo atenderla ahora, no puedo decir nada más que estaré bien y que no se preocupen.
" Quiero estar sola, necesito que puedan comprenderlo y que me dejen ir. Volveré en algunas semanas, voy a estar bien. "
No quiero dar explicaciones, de todas maneras sé que ellas las tendrá desde otra parte. Intento pensar esto sin que mi corazón duela, aún no estoy segura de que si en algún momento esta traición dejará de doler.
Camino por mi departamento, tratando de no olvidar nada de lo que necesito. Sé que muchas cosas que había puesto para mi viaje ya no las preciso, ahora solo quiero llevar unas cuantas mudas de ropa y dejar todo lo que no sirve.
Abro la caja fuerte y caigo de rodillas frente a ella mientras sollozo, contando el dinero que voy a llevarme es que me doy cuenta que probablemente esté afuera de casa por una larga temporada.
Lo único que llevo conmigo es mi identificación, lo demás no sirve. No llevaré el celular, ni las tarjetas ni nada que pueda hacer que me encuentren. Sé que son capaces de rastrearme, por lo que no quiero que ocurra.
Mi celular suena justo cuando estoy cerrando las maletas, y veo la foto de mi madre en la pantalla, pero no puedo. Apenas tengo ganas de desbloquearlo para poder llamar a un taxi, pero entonces comienzo a ver la cantidad de llamadas perdidas y de los mensajes que tengo.
-Bebé, vuelve por favor. No sé a dónde te has metido desde la mañana pero te necesito. Por favor llama -la voz de Connor se escucha desde el otro lado y solo aprieto el aparato sobre mi oído.
-Sé que estás enojada, pero deberías pensarlo mejor. Mañana voy a organizar una comida en casa, para que podamos arreglar nuestras diferencias. Te espero -mi padre está desde el otro lado, siendo hipócrita como siempre.
-Charlotte, no se donde te has metido, pero tienes como loca a mamá. Aparece pronto o voy a ir a buscarte a tu casa -esta vez es mi comprensivo hermano habla
-Voy a buscarte a casa en la noche, cenaremos y discutiremos lo que quieras. Te veo más tarde, te amo -Connor otra vez.
No puedo soportar seguir escuchando tales idioteces de parte de todos, ellos están como si nada y hablan como si fuera una adolescente rebelde que solo se niega a ir a la escuela. Son negadores y mitómanos, no sé como soy parte de esta familia en primer lugar, pero ahora no quiero serlo más.
Tomo las llaves del auto de mi abuelo, aquel que me había encaprichado en conservar y lo último que hago es quitarme la alianza de matrimonio y deshacerme de ella, tirándola por algún sitio de la casa. Por primera vez en la vida siento que estoy haciendo lo que realmente me gustaría, lo que siempre pensé hacer y lo que nadie de mi familia tiene derecho a quitarme.
Fueron muchos años, demasiados en los que me sentí como una auténtica mierda. Hice todo como debería, terminé la escuela, estudié administración de empresas, dirijo una de las tantas que ahora tiene mi padre y me casé. ¿De que me sirvió todo eso?
Narrador omnisciente
El elevador deja a Connor en el piso que desea, el chico viene bastante enojado con Saul, aunque intenta mantener la calma para que no se vaya todo al diablo. Las cosas habían estado tensas desde hace un tiempo, pero ayer la bomba explotó y ninguno supo que hacer.
Comienza a caminar por el vestíbulo, intentando llegar a la oficina de su suegro, tienen que resolver esto cuanto antes. Él sabe que las cosas están mal, pero no quiere esperar tanto tiempo para poder sentirse en paz.
-¿Cuántas veces te he dicho que toques la puerta cuando entras a mi oficina? -Saul se levanta con mal humor, tirando sus anteojos en el escritorio
-No estoy para formalidades, Saul. ¿Me vas a dar una maldita respuesta a todo lo que está ocurriendo con tu hija? -se cruza de brazos y lo mira desafiante.
-¿Y que se supone que quieres que te responda? -pone los ojos en blanco y suspira-. Mi hija está enojada, eso es todo. Ya volverá, deja de ser tan dramático.
-No soy dramático, Saul. Estoy siendo realista, jamás he visto a Charlotte de esa manera.
-¿Qué estás diciendo? -niega con su cabeza-. Mí hija vive enojada, es de todos los berrinches que hizo en su vida. ¿Qué tiene de diferente?
-La diferencia es que ella me pidió el divorcio -le dice tajante-. Y no voy a soportarlo, ella ni puede hacer algo como esto.
-¿Puedes entender de que ya se le pasará? -suspira-. Charlotte es así, se enoja y luego se enfría. ¿Porqué no tomas asiento?
-Mira, yo no estoy dispuesto a que se genere un escándalo de este tipo -anuncia mientras se sienta bruscamente-. Ella puede estar enojada, incluso puede estar afuera de casa por unos días, pero si abre la boca, no podré hacer más nada por ti -ambos se miran a los ojos y Saul asiente.
-Dale el tiempo que necesite, quizás no es tan fácil como piensas. Charlotte siempre ha sido mucho más... Sensible -el hombre le habla con calma, tratando de que su enojo disminuya
-No estoy seguro de que esto funcione -niega con su cabeza-. Se supone que todo estaba planeado, y las cosas simplemente se fueron al caño.
-Aún hay tiempo, todavía podemos encontrarle una solución -intenta animarlo
-No sé si hay una solución, Saul. -suspira-. Será mejor que hable con mí padre, él sabrá que hacer.
-Vamos, muchacho. Estás exagerando -su frente comienza a transpirar-. Tienen que tomarse unos días, todo se pondrá bien. ¿Porqué no viajas?
-Viajar no tiene sentido.
-¿Porqué no? -él de levanta y coma un vaso y la botella de whisky, sirviendo para ambos-. Ha sido un año duro, para los dos. Podrías tomarte unos días libres y tratar de tranquilizarte, también lo necesitas.
-¿Y que va a pasar con Charlotte? -pregunta mientras recibe el trago
-Deja que mí hija se tranquilice, ella volverá. Ya sabes cómo es, solo démosle un poco de espacio y todo se solucionará.
-¿Y el divorcio?
-Olvídate de eso ¿Cómo se van a divorciar? -suspira-. Vete a alguna de esas casa tuyas de verano, cuando regreses todo estará solucionado -Connor toma el líquido de un solo trago y se levanta.
-Está bien, voy a hacerlo. Pero si esto no funciona, tu y yo tenemos que tener una charla. Hasta ahora no se han cumplido ninguna de las cláusulas de nuestro contrato.
El hombre deja el vaso con un ruido seco contra el vidrio y se va, dejando al hombre con una preocupación que no creyó estar sintiendo.
Él sabía que las cosas se habían puesto feas, incluso en este último año vio como Connor y Charlotte discutían más de lo normal, pero creyó que solo seria una etapa, porque era lógico luego de todo lo que ocurrió.
El hombre comienza a dar vueltas por la oficina, intentando encontrar una solución a todo esto. Tiene que haber una manera de tener una tregua con Charlotte y que las cosas funcionen
-Lilian -llama a su secretaria por el intercomunicador-. Trata de ubicar a mí hija y dile que la necesito en la oficina. Si no la encuentras llama a Elliot y dile lo mismo.
-Lo haré, señor -responde ella con calma
-Cancela las entrevistas y las reuniones por esta mañana. No estoy de humor -el quita el nudo de su corbata.
Es un tema serio, él lo sabe. La advertencia del divorcio no se lo puede tomar a la ligera y mucho menos en un momento como este. No entiende porqué su hija se empeña en hacer las cosas en el momento menos indicado, pero él tiene que tomar cartas en el asunto y arreglarlo.
Creyó que podía ocultar la verdad, todo estaba yendo estupendamente. Estos cinco años no han sido más que festejar y descorchar botellas de champagne, pero era de esperarse que su hija en algún momento arruinara la situación.
Ella no era tan dócil como Elliot, hasta el día de hoy no sabe como es que hizo que su hija terminara casada con Connor Harrison, eso fue un milagro. Hay que admitirlo, también había sido ventajoso que ese muchacho estuviera obsesionado con su hija, si él no hubiera querido estar tan insistentemente con ella, ahora mismo no estaría donde está.
La puerta de su oficina se abre y él pone los ojos en blanco, cansado de que estén atormentándolo todo el tiempo. Su esposa aparece, con el ceño fruncido y se sienta delante del escritorio, esperando respuestas.
-¿Ya la has localizado?
-No, no le he buscado. -ella aprieta la mandíbula
-No sé como debo expresarte de que quiero a mi hija de vuelta, Saul. Hace dos malditos días de que se ha largado y nadie puede darme una respuesta. ¿Y si le sucedió algo?
-A tu hija no le sucedió nada, Chris. Lo único que está haciendo es un berrinche, como lo ha hecho toda su vida.
-Lo que sucedió fue grave, tu sabes bien de que ella podría hablar.
-¿Y con quién diablos va a hablar? -ella se levanta de la silla y vuelve a prepararse otro trago-. Ella lo único que necesita es tomar un poco de aire y que su marido vaya a buscarla. No me importa lo que descubrió, yo le di una vida decente, no hay nada que reprocharme.
-¿Con eso me estás diciendo de que no la vas a buscar?
-No pienso buscarla -le da un largo trago el whisky-. Mira, ella solo necesita algunas semanas fuera de esto y luego estará como nueva. Déjala ser mientras pienso que mierda hago, aún no sé como es que convencí al imbécil de Connor en que se vaya de vacaciones para que no me esté agarrando de las bolas.
-¿Y que pasará con él? -Saúl arruga su frente
-¿Con quién?
-Con Thomas.
-¡No vuelvas a mencionarlo en tu vida! -gruñe. La mujer pone los ojos en blanco-. Lo solucionaré, como siempre.
-Eso dices y luego termina todo en un puto caos. Solo procura de que Elliot no lo sepa, estoy hartándome de todo esto.
-¿Alguna vez Elliot se ha enterado de alguna puta cosa? -él la mira-. Vete a hacer otra cosa, Chris. No sabes que diablos hacer y vienes a molestarme mientras estoy pensando.
-Bien. Lo único que te voy a decir es que solo esperaré algunas semanas para que la traigas de vuelta, deja tu mierda afuera.
Saúl sabía que estaba bajo demasiada presión. No solo por los medios, sino más que nada por Connor y su padre, el señor Richard no soportaría que algo no se hiciera como a él le gusta y mucho menos que le faltaran la palabra a su hijo. Ellos sabían perfectamente de que tenían un jodido contrato, pero de ahí a poder cumplirlo por sus propios medios era algo que estaba fuera de sus planes.
Charlotte había sido la indicada desde siempre, pero ahora con todo esto que ha descubierto solo hay dos opciones. Adaptarse o aceptarlo. Saúl no iba a dar el brazo a torcer, sabía que tenía habilidades para poder hacerle entender a ella que era lo correcto de todo esto, y un matrimonio de tres años podría ayudar mucho, sobre todo si tenían aquella carta bajo la manga, que podría doblegar fácilmente a su hija.
Solo debía darle tiempo, Charlotte volverá o deberá ir por ella, pero de que lo iba a ayudar, de eso estaba más que seguro.
Pov Octavia
El día había llegado, esperé mucho tiempo para poder hacer este viaje, se había atrasado mucho más de lo esperado y aunque eso no me gustó, lo entendía.
Trabajar en la empresa es agradable, no me quejo si después tengo algunos meses en donde puedo dejar atrás los papeles, los contratos y viajar por el mundo durante todo el verano.
Mis padre fundaron una empresa inmobiliaria hace tiempo, ahora tiene una cadena de bienes raíces la cual los hizo una familia de dinero, aunque eso jamás me importó.
Acepté ser directora de una de ellas porque él me da mí espacio, sabe que no puedo permanecer por mucho tiempo en la ciudad, pero a pesar de eso tampoco pienso vivir de su dinero y por eso hago un esfuerzo por estar aquí.
No puedo quejarme, dentro de todo sigo siendo libre, en cierta manera.
-¿Necesita algo más, señorita Lennox?
-No, Gabriel. Sabes que me iré de vacaciones, me gustaría que mantengas el ojo en mí reemplazo -él sonríe y asiente-. Mí padre a veces es un poco terco, pero no es tan gruñón.
-Lo tendré en cuenta. Espero que tenga un buen viaje.
-Gracias, Gabriel. Te veré en cuanto regrese, espero que tu también disfrutes de tus vacaciones.
A eso me refiero, el clima en la empresa es agradable, me encargué de contratar a personas no conflictivas que lleven la paz aquí dentro y sean útiles. Es mí manera de lidiar con esto, no pretendo ser una perra gruñona a lo que los empleados le tienen miedo.
Pongo los ojos en blanco y hago una mueca cuando veo el auto estacionado afuera. Sin embargo, decido ir hacia allí y subirle en el asiento del copiloto.
-¿Cómo va tu día?
Lo miró mal y él se ríe, sabe perfectamente lo que está haciendo. Después de todo no puedo quejarme, sé que lo hace porque me quiere.
-Fue bueno, estuve adelantando el trabajo para dejar todo en orden. ¿Porqué me vienes a buscar al trabajo? -él se ríe
-Tu padre me dijo que se te rompió el auto y no quería que tomarás un taxi -me sonríe
-Papá, puedo subirme a un taxi tranquilamente. Ya soy una mujer adulta ¿No crees?
-¿Qué hay de malo con que quiera pasar tiempo con mí hija?
Si, así es. Tengo dos padres, ellos me tuvieron cuando eran relativamente jóvenes. Luego de mí, vino mí hermanita pequeña, quién aún vive con ellos.
No quiero decir que ellos me pisen los talones todo el tiempo, pero papá a veces me trata como si fuera una niña pequeña.
-¿Y dónde está papá?
-Aún en el trabajo, pasaré por él más tarde. ¿Almorzamos juntos? -me mira-. Mañana te irás y no te veré por un tiempo.
-Si, pero con una condición -él se ríe-. Necesito que prepares ese postre qué tan bien te sale.
-Trato hecho, O. -aclara su garganta-. Por cierto, ¿Podemos hablar un poco sobre ir a la fiesta de Marcus? -hago una mueca
-Aún faltan muchos meses, ¿Porqué la pregunta?
-Sé que no te gustan ese tipo de eventos, pero necesito que me acompañes. Has entrado a la dirección de la empresa hace poco, quiero que conozcas un poco el mundo en el que estamos.
-Lo conozco y no me gusta. Las familias de este mundo qué hablas son puras fachadas, no me gusta la hipocresía y aún no sé porque papá y tú siguen asistiendo.
-Eso se llama tener contactos, no es tan fácil como crees. Y no, no todos son unos hipócritas.
-Marcus no lo es, pero los demás solo me generan rechazo. Sin mencionar las familias de alto élite, sobre todo los Edwards.
-A mí tampoco me gustan, pero es lo que hay. Puedes pensarlo, si no quieres no hay problema -él suspira- ¿A dónde irás este verano?
-Aún no lo sé. Normani mencionó sobre ir a Hawaii, su tía nos recibió la furgoneta hace unos días. Pensaba tomar un vuelo e ir al menos por un mes o algo así.
-Eso es lindo -admite- ¿Y antes de eso?
-Quizás hagamos algunas paradas más, pero hasta que no vea a los chicos no lo sé aún.
-¿Sabes que si necesitas algo solo debes llamar?
-Lo sé, papá. No tienes que preocuparte tanto por mí, me aseguraré de avisarte que todo va bien, sabes que no nos metemos en cosas extrañas.
-Por supuesto, confío en ti. Además te crié -ambos nos miramos y comenzamos a reír.
La relación con mis padres es buena, ellos son un amor y lo mejor de todo es que me comprenden. Lo de trabajar en la empresa fue mí idea, ellos nunca quisieron imponerme nada, ni siquiera meterme al mundo que a ellos les gusta.
Las familias de élite suelen hacer todo por mantener las apariencias, son unos infelices que quieren demostrarle al mundo que no lo son, y lo único que les importa es mantener a flote su estatus. Por eso odio estar entre ellos, sin mencionar que son terriblemente homofóbicos.
Como lo sospeché, ellos organizaron un almuerzo de despedida, siendo dramáticos, contando de que apenas me iré tres meses. Sin embargo los amo así, mi familia es un poco especial.
-¿A dónde quieren ir este año? -pregunta Normani mientras estamos sentados en una ronda en la sala de su casa-. Además de Hawaii, ese será el último destino.
-Quería ir a Las Vegas, sabes que nos vamos hace mucho tiempo -menciona Jordan
-Oh, no. La última vez que estuvimos en Las Vegas juntos desapareciste por cuatro días y volviste casado con una chica que apenas conocías -niego con mi cabeza-. No quiero contratar a otro abogado para que te salve el trasero.
-Vamos, chicos. Fue divertido y la boda terminó anulada porque estaba terriblemente drogado -insiste
-Creo que sería una buena idea, después de todo la pasamos bien -acota Ariana
-Si. Además nos divertiremos antes de irnos al increíble Hawaii -Luke intenta darme una sonrisa para convencerme
-Pero antes de ir allá quisiera ir a otros sitios, no podemos pretender ir dos meses a Las Vegas.
-Solo decía de ir una semana, creo que será divertido -Ariana se ríe-. Además por ahí te encuentras a alguna que esté buena y terminas con tu sequía -a esta altura ya le he pegado en su hombro
-Cállate, loca. No soy como tú.
-Por suerte -ella chasquea y se ríe-. Es mejor que planeemos que hacer, antes de que Octavia termine por matarme.
Pov Charlotte
Esto era lo que necesitaba para estar al fin libre de los demonios dentro de mi cabeza. Pasó un mes y medio desde que me fui y dejé todo atrás. Desde entonces conduzco y busco destinos en donde pueda quedarme a dormir en un motel. Conozco sitios nuevos, desde otras perspectiva, no solo de ir arriba de un coche y mirar por la ventanilla.
Viernes por la noche, bonito día para ir a la ciudad del pecado. Supongo que despertó curiosidad en mi cuando pensé en que hacer y descubrí que estaba cerca de allí, así que mi pregunta fue, ¿Porqué no?
Ha pasado tiempo, mucho tiempo de hecho que no voy a una discoteca. Solo suelo asistir a reuniones, eventos, fiestas y todo lo que tenga que ver con la empresa y prácticamente me tenga agarrada de las tetas para asistir.
Vaya expresión, impropio de mi. Como sea.
El asunto es que me pagué una habitación de hotel, quería pasar una sola noche y aunque vaya de fiesta lo mejor era dormir un poco antes de tomar la carretera. ¿Mencioné que cambié mi look?
Si, pasé por una ciudad bonita en donde terminé por regalar toda mi ropa y me compré nueva. Mi estilo ahora son jeans rotos y camisetas apretadas, buena manera de encontrar un estilo nuevo. En la maleta anterior había puros pantalones formales, cosas que no quería ponerme y esa fue mi mejor opción, ahora me siento más cómoda de hecho.
También compré un vestido de noche para la ocasión de hoy, no había tomado ropa para salir a lugares como este, pero dudo de que me gusten esos que tengo en casa. Maquillaje, eso fue lo único rescatable de mi equipaje y por suerte, también logré comprarme un par de tacones aguja que me enamoraron desde el principio.
-Deje que suba su equipaje, por favor -uno de los empleados del hotel me mira con una sonrisa en sus labios
-No, gracias. Solo tengo este bolso, lo subo por mi cuenta -de todas maneras le doy propina antes de caminar hacia el elevador.
Puedo admitir de que el hotel es grandioso, pero a esta altura no hay mucho que me sorprenda. Quizás se logre comprender, viví toda mi vida rodeada de lujos, esto no es como ir a Disney.
La noche está presente, solo debo darme una ducha y comenzar a prepararme, esto será bueno. Me siento emocionada después de un tiempo, es como mi primera vez, cuando salí a aquella fiesta después de escaparme de casa.
Pov Octavia
-¡Carajo, esto es vida! -Ariana grita mientras se deja caer en la cama
-Puedes decir lo que quieras, O. Pero esto, realmente lo extraño.
-Si, las fiestas también son lo nuestro. Estuvimos trabajando durante meses, ¿Cuándo fue la última vez que salieron?
-Mierda, es verdad -me quejo
-Fue para tu cumpleaños, demasiado tiempo -Normani hace una mueca
-Pienso que es tiempo de cambiar el asunto -Ariana dice con una enorme sonrisa. Ella se sienta en la cama y nos mira a ambas-. Mi novio de mierda me engañó, necesito esta noche -ella hace una mueca-. Octavia también necesita su noche de sexo salvaje. Yo creo que esta noche cortará la sequía, algo me lo dice
-No seas pesada -tiro una almohada en su cara
-Como quieras, pero lo haremos. De alguna manera necesitamos liberarnos, no encuentro un plan mejor. Así que comienzan las putas vacaciones -Normani se ríe
-Hay una fiesta en el hotel
-No, eso no me gusta -ella arruga la nariz-. Hay un club a una calle que me encanta, es ese que hemos visitado la última vez
-Oh si, lo recuerdo -me río-. Es el club en el que Jordan conoció a esa mujer, la latina. Terminaron casados, dios mío -las tres comenzamos a reír-. No entiendo en que momento él ha desaparecido.
-Al principio no entendí que se le cruzó por la cabeza -Normani rasca su barbilla-. Después de verla, comprendí que la chica era igual a su ex novia, el imbécil le pidió matrimonio por eso.
-Pobre Jordan -hago una mueca-. Tardó cuatro años en superarla.
-Por eso el amor es un asco -escupe Ariana
-No, tampoco para tanto -pongo los ojos en blanco.
-¿Dónde está la Octavia que dice que eso es una basura? -Normani levanta una ceja
-Dije que era una basura depender de alguien -ella hace una mueca-. No tuve relaciones buenas, Sabrina terminó siendo una manipuladora.
-Ella nunca me cayó bien. ¡Quiso separarnos! -grita mientras vuelve a tirarse a la cama-. Eso no se lo perdono
-Ya pasó, tampoco es para revivir el pasado -bufo
-Bueno, quién te dice. Quizás hoy conoces a una por ahí como Jordan y terminas casada.
-¡Dios mío, no! -comienzo a reír-. Eso no termina bien, no me imagino casada con alguien que no conozco.
-Al menos manifestemos un buen polvo para Octavia -Ariana levanta las manos
Me gusta mi libertad, pero carajo, si necesito una noche con alguien. Pasó tiempo, no puedo negarlo, pero la verdad es que no me ha interesado nadie durante el último tiempo.
Me pregunto si alguna vez volveré a enamorarme, eso es bonito. Lo único que espero de ello es que no sea un huracán como lo fue con Sabrina, no me gusta el drama.
Aunque por lo pronto prefiero pensar en que tendré la suerte de que alguien realmente me interese y termine correspondida. Es mi objetivo de esta noche, mi corazón puede esperar, al menos hasta que sea seguro encontrar a alguien.
Pov Charlotte
Me miro al espejo por última vez y me pregunto si la mujer que está allí realmente soy yo. He elegido un vestido negro mate, pegado al cuerpo, con escote recto y hombros desnudos. Coloqué una pequeña cadera de oro blanco, que adorna mi cuello mientras que recojo los costados de mi cabello para que no me molestara en la cara y solo dejo dos mechones que caen por los costados. El maquillaje es leve, mis labios tienen un labial nude mate, mis ojos son delineados, lo cual resalta mi mirada.
Carajo, me siento sexy como la mierda.
El ambiente del club es bueno, me gusta la música y parece no haber tantas personas como para estar apretados como una sardina. Lo primo que hago es dirigirme a la barra, de verdad necesito tomar un trago y calentar mi garganta.
Miro mis opciones, mientras comienzo a negar una y otra vez. El tequila suena una buena opción, además es bueno, cosa que me entusiasma aún más.
-Un tequila, por favor -el chico que está en la barra me mira con una sonrisa y veo como me escanea.
Dejo el dinero sobre la barra y quiero poner los ojos en blanco cuando siento el toque de su mano. Lo único que hago es girarme sobre mis pies y termina apoyando mi espalda contra la barra, mirando directamente hacia la pista.
A pesar de que hay demasiadas personas bailando por allí solo puedo centrar los ojos en alguien en particular. Muy dentro de mi sé cuanto me atraen las mujeres, y carajo que lo he intentado mantener oculto pero esta noche ni siquiera pienso que sea la misma mujer de California. Entonces, ¿Porqué por una sola vez en mi vida no puedo atreverme?
El chico me deja el tequila sobre la barra, la sal y el limón, pero tampoco tengo intensiones de volver a girarme. Pongo la sal sobre mi mano, agarro el limón y en cámara lenta siento como primero lamo la sal, tomo el tequila y consumo el limón, ¿Mencioné que la rubia no ha dejado de mirarme?
Bien, esta es mi situación. Sé que está mal, al menos lo está dentro de mi círculo y mi familia, eso es algo de lo que no puedo permitirme en California, sin mencionar a Connor.
Algo se despierta dentro de mi, hace muchísimo tiempo que no contemplo a una mujer así. Su cabello rubio unos centímetros por debajo de sus hombros, su boca carnosa y sus ojos penetrantes están haciendo estragos dentro de mi. Todo mi cuerpo grita que vaya hacia ella y le invite una copa, pero aún me siento un poco cobarde.
Vuelvo a pedir el mismo trago, lo tomo de un solo sorbo mientras la observo. Ella ahora alejó su mirada y baila con una chica en la pista. Siento el ardor de mi garganta, el alcohol comienza a relajar mi cuerpo, mi mente también se deja llevar.
Mi resistencia al alcohol en el último tiempo provoca que no caiga borracha, aún me siento perfecta, aunque sin dudas más alegre.
Comienzo a buscarla de nuevo, solo me he dado vuelta por un segundo para tomar el trago y ahora no está. Me quejo en silencio.
Mierda, Charlotte. Tienes que ponerle un poco de actitud, ¿Dónde diablos ha quedado tu lado seductor?
Me animo mentalmente, y carajo, quiero dejar de una vez mi vida atrás y concentrarme solo en disfrutar. Quiero buscarla, necesito al menos hablar con ella y saber si está sola, pero lo logro verla.
Me giro para buscar otro trago y me encuentro con la sorpresa de que ella está a unos pocos centímetros. Camina hacia mi, sin poder evitar sonreír y comenzar a mirarla con más detenimiento. Si pensé que desde lejos era hermosa, desde unos pocos centímetros de distancia era caliente como el infierno.
Lleva un vestido color vino, con escote en V que me deja ver sus maravillosas tetas. Sigo bajando hasta que mis ojos se centran en sus piernas, largas y brillantes, terminando por unos increíbles zapatos.
De repente siento mi garganta seca y no me queda más remedio que tomar otro trago. Para el momento en donde me quiero girar y ver dónde ella está, la situación pasa rápido, la rubia se tropieza y termina por caerse contra mi cuerpo, por lo que la abrazo por la cintura y la sostengo. Sus ojos se elevan y se encuentran con los míos, en ese momento siento que aquel pedazo de cielo me atrapa, ella me tiene desde el primer momento.
Ella me ha afectado de verdad, no puedo dejar de mirarla, de sentir su perfume en el ambiente y el calor de su piel que me quema. Ella ha terminado con sus brazos casi en mis hombros, o mejor dicho sobre mis clavículas y en este momento agradezco de que se sienta de la misma manera que yo, porque no dice nada.
-Mierda, lo siento -sus labios carnosos se mueven de una manera sexy
-¿Te encuentras bien? -la vena de mi cuello comienza a latir, siento que en cualquier momento mi pulso comenzará a irse por las nubes.
Ella no hace ningún esfuerzo por salir de mis brazos y tampoco tengo intensiones de soltarla. Mi cuerpo se calienta cuando noto si mirada hambrienta, la rubia ha logrado toda mi atención y lo único que quiero hacer es inclinarme y atrapar sus hermosos labios rojos.
-Estoy bien, solo me he tropezado -murmura
-Aquí estás, pensé que te habías perdido -alguien habla a nuestro lado, pero ni siquiera le doy importancia. Ella tampoco se gira, pero supongo que la reconoce cuando sus manos comienzan a moverse contra mi pecho para salir de nuestra burbuja
-Gracias, por atraparme -ella sonríe, mostrándome sus perfectos dientes blancos
-Cuando quieras, preciosa -le doy una sonrisa de lado y ella me imita.
Quiero suspirar cuando su cuerpo finalmente se aleja del mío, dejando un frío terrible por allí. Ella me da una última mirada que hace que mis pulmones fallen y luego desaparece con aquella chica que ha venido por ella, dejándome caliente, confundida y con ganas de verla una vez más.
No la veo de nuevo, por lo que me apetece sentarme en la banqueta de la barra y disfrutar del ambiente. Tomo unos tragos más y decido que quizás es mejor ir al hotel, quizás no es mi día de suerte, pero la pasé bien de todas maneras.
-¿Un trago?
Siento como un escalofrío recorre mi cuerpo cuando escucho su voz. Mi rostro se gira hacia un costado, cuando logro encontrarla ella está con una sonrisa de satisfacción en sus labios mientras se sienta en la banqueta a mi lado.
Es que todo en esa rubia incitaba al pecado. Aún no puede entender como es que la mira con esa intensidad que logra derribar sus barreras, sacar ese lado que creyó perdido y esa lujuria innegable.
-¿Me estás invitando tú? -con mi lengua termino de quitar los restos de limón del último trago y siento como sus ojos se clavan en mi movimiento, mierda.
-Es mi manera de agradecer, supongo que me has salvado de romperme el tobillo -su mano se eleva y ella peina su cabello para luego morder su labio inferior-. Mi nombre es Octavia, por cierto -la chica le hace señas al que acaba de antenderme,
-Charlotte -sonríe, mordiendo mi labio inferior-. ¿Tomas un tequila?
-¿Estás intentando emborracharme? -una risa sale desde lo más profundo de mi garganta. Ella me está mirando de esa forma que hace que mis bragas terminen arruinadas.
-No, preciosa. No necesito emborracharte, de hecho, quiero que estés muy consciente de lo que pase aquí -aquel chico corta nuestras miradas, dejando los tequilas delante de nuestras narices.
Me giro y quedo frente a ella, nuestros muslos se rozan y levanto el trago. Ella me sonríe, desviando la mirada por un momento para colocar sal. Trago pesadamente cuando la veo ponerlo en su muñeca, ella no tarda demasiado en demostrarme lo que tiene pensado hacer.
Su lengua comienza a deslizarse lentamente por la muñeca, mirándome a los ojos mientras siento que el azul comienza a oscurecerse, ella está brotando puro deseo por sus ojos y no quisiera nada más que complacerla.
-Salud -me tomo el trago de una sola vez, no necesito del jodido limón para pasarlo mejor. Ella sonríe y me imita.
Carajo, no puedo soportar su mirada intensa sobre mi sin pensarla en ropa interior bajo mi cuerpo. No me importa lo que mi cabeza esté pensando en este momento, no quiero saber que es lo correcto y que no, quiero dejarme llevar y eso haré.
Pero de nuevo, ella se adelanta y se pone de pie, para hacer lo que menos creí que haría. Eleva su mano y su pulgar es el que se desliza por debajo de mi boca.
Podría inclinarme y probar sus labios, ella se ha quedado en esa postura y lo único que puedo pensar es que mi pulso se acelera con solo mirarla. Puedo notar que bajo el labio, del lado derecho, tiene un pequeño lugar que termina por hacerme jadear.
Me pongo de pie, quedando unos centímetros por arriba de ella. Sus ojos azules me miran y relamo mis labios.
-¿Quieres otro? -ella levanta las cejas y muerde su labio inferior-. Me gustaría que luego me acompañes, ¿Bailas?
Octavia no dice nada, ella simplemente asiente y toma mi mano. El tacto de su piel hace que falle mi corazón por un instante, sin embargo, la sigo mientras tira de mi. La pista no está tan iluminada, lo cual es bueno, me hace perderme más fácilmente en la rubia que acaba de posicionarnos en una buena zona.
No sé porqué, pero siento que cada minuto que paso a su lado estoy más y más atraída, es una fuerza que va contra mi voluntad, como dos polos opuestos. Es un deseo que va más allá de lo que he experimentado, ella logra calentar cada parte de mi cuerpo.
Ella me sonríe antes de girarse sobre sus pies y darme la espalda, comienza a mover su cuerpo sensualmente. Me estiro para abrazarla por la cintura, mi mano se posa sobre su abdomen y la pego a mi entrepierna, ella sigue moviéndose y la acompaño, comenzando una danza de lo más erótica.
Mi otra mano comienza a acariciar el costado izquierdo, sintiendo sus curvas a través de la tela mientras que Octavia eleva su mirada, y conecta sus ojos con los míos, llevando su mano hacia atrás para posicionarla en mi nuca. La aprieto contra mi, sintiendo su trasero firme contra mi pelvis, y cuando gira su cabeza hacia un lado y mueve su cabello, hundo mi nariz en su cuello caliente.
Todo en ella me incita a pecar, y no me importa, puedo perderme en esta mujer sin importar las consecuencias. Mis labios se entreabren, besando la piel expuesta mientras ella lleva su mano hacia mía, aquella que tengo en su cintura para darme un firme apretón.
-Me estás volviendo loca -no puedo evitar que mi voz salga ronca, estoy conteniéndome para no desnudarla aquí y ahora.
La escucho gemir contra mi oído cuando le doy una leve mordida, su trasero se tira hacia atrás y se clava en mi sexo. Mis manos pican por tocar más allá, en este momento deseo que estemos solas y no con personas a nuestro alrededor, que por más que ni siquiera se dan cuenta de lo que ocurre, están allí. Necesito levantar su vestido, tocar su piel, desnudarla y probar a qué sabe.
Jamás me he sentido tan desesperada como en este momento, el cuerpo de la rubia me hace perder, en este momento no existe nadie más. Y aunque me encantaría seguir besando su cuello, tengo algo más en mente. Mis manos la acompañan para que se gire, ella lo hace y levanta la mirada. Ahora si, siento que se me corta la respiración cuando noto que el azul de sus ojos apenas se puede distinguir, ella está excitada como la mierda y quiero complacerla.
Abro la boca para hablar, pero entonces siento como sus labios carnosos atrapan los míos, dejándome fuera de combate.
Siento que su lengua invade mi boca y no, no es el alcohol el que me ha embriagado, sino sus dulces besos que están a punto de dejarme en un coma etílico. Abrazo su cintura y la mantengo cerca de mi, por alguna razón sé que la necesito. Por unos largos minutos, no existe nada alrededor, solo me fundo en esos labios que me hacen temblar las piernas.
Le dejo un corto beso en los labios antes de separarnos, necesito recobrar el aliento, por lo que llevo mi boca hacia su oído.
-Vente conmigo -murmura. Siento como tira de mi cabello ante esa petición.