Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Otros > Gemelos malditos
Gemelos malditos

Gemelos malditos

Autor: : thebrycers
Género: Otros
«¿Té atreves a adentrarte al retorcido juego de los Brycer?»

Capítulo 1 1

•El comienzo•

Las pestañas de Madison Mervey revolotearon sobre la sonrisa que comenzó a tirar de sus labios, resaltando sus mejillas redondas y rellenas. Un gesto que hacía a menudo en las últimas tres semanas que conoció a la persona que según ella le confesó a Sarah Kelly un día sentadas en él porche, iba ser su futuro esposo y que pasarían él resto de sus vida juntos.

"-¿Y quién es? -preguntó Sarah, tratando de contener la emoción que surgía de su interior de ver por fin y luego de tanta insistencia, a su mejor amiga enamorada.

-No puedo decírtelo, prometí qué no se lo diría a nadie hasta el baile de Invierno -dijo Madison.

-Pero falta un año para eso -se extrañó Kelly.

-El va a oficializar nuestra relación frente a toda la escuela, todavía no decidí que vestido ponerme.

Sarah no discutió. Lo cierto era que Mervey nunca había estado enamorada o en una relación formal, ante la insistencia de su amiga que no dio frutos hasta ese verano antes de que comenzarán las clases, Sarah estaba feliz de que Madison por fin sea testigo de las grandes sensaciones que un amorío traía. Y sí faltaba un año para saber quién era el, ¿Quién era ella para juzgarla?"

Paxton Brycer dejó un beso húmedo sobre la mandíbula femenina, provocando otra risilla por parte de Madison, que taladro los oídos del rubio. Se aparto de ella mientras la observaba con una encantadora sonrisa.

-Ya basta, Paxton. Recogí las respuestas de la casa de Brey, el dijo que eran para mañana. Deberías comenzar a copiarlas, puedo dictar si quieres.

Paxton soltó un suspiro, poniendo su mentón sobre el hombro de Madison. Su piel se erizo al sentir la respiración contra la delicada piel de su cuello.

-No le dijiste que venías hacía acá, ¿lo hiciste? -cuestiono Paxton con suavidad.

-No, no le dije a nadie. Queríamos que sea especial para el bailé de Invierno, ¿lo recuerdas? -Mervey mordió la punta de su lápiz, fingiendo estar ajena a las caricias proporcionadas sobre su rostro.

-Muy bien, sí sí lo recuerdo. -el sonrió, complacido y apartándose de ella.

Distinta a la razón a la que Mervey creía que lo hacía, para ella, un gesto que lograba enamorarla cada vez más.

¿Para Paxton Brycer? Un gesto que hacía cuándo sabía que su coartada estaba cubierta.

-¿Lo recuerdas tú? ¿Brey no te hizo olvidarlo? -el rubio se separó de Mervey, cruzando sus brazos sobre su pecho y frunciendo los labios.

Madison de pronto se puso en alerta.

-¿A qué te refieres, Paxie? -su voz sonó llena de pánico.

Paxton mordió su lengua para frenar él vomitó que amenazaba con subir por su garganta al escuchar su nombre cuidadosamente elegido por su madre ser modificado por una ingenua chiquilla un grado menor que el.

-Quiero decir, Brey luce como un buen partido. Pasaste mucho tiempo en su casa en la última semana.

Madison abrió mucho sus ojos, sus manos delicadas se agarraron a los bíceps cubiertos de su novio.

-¡Lo hice por ti! ¡Dijiste que tus notas eran demasiado bajas y que no sabías cómo acercarte a Breyson para que el pudiera darte las respuestas! -Madison habló con tanta rapidez que apenas podía respirar. Dándole la respuesta que el rubio esperaba, pero sin haber hecho la verdadera pregunta-. No hicimos nada, solo me dio un vaso de agua y luego las respuestas, después me fui. No quiero que pases las vacaciones de verano en la escuela por reprobar, Pax.

Paxton quería besarse a sí mismo si eso era posible por al igual que siempre armar un plan tan estructurado como sólo él podía hacerlo. Había estado observando a las chicas del grupo de Mervey hace un tiempo, tratando de elegir cuál de ella se adapta a mejor a sus planes.

La vulnerable Madison fue la elegida, inexperta en el amor, por ende fácil de enamorar y manipular. Hacer creer que lo que tenían era especial y que nadie debía enterarse era solo el comienzo.

Cuándo Mervey había mordido el anzuelo, el le aseguró que no podrían verse en las vacaciones de verano nunca más ya qué sus notas eran bajas. Cosa que era mentira. Le dijo a Madison que Breyson Bikerson era el mejor de la materia y él único que podía ayudarlo, pero no sabía cómo hacerse amigo de el.

¿La respuesta de Madison ? Fue acercarse a su compañero todos los días por una semana con la excusa de que las respuestas eran para ella.

Lo que Madison ignoraba era que Paxton era junto con su hermano gemelo él mejor de su clase, con notas impecables y promedios sobre diez. Su esfuerzo fue en vano, por qué lo único que hizo fue arrastrar al pobre Breyson al plan de Paxton.

El sería el último que vería con vida a Mervey, ya que nadie sabía de su relación con el rubio. Iba a ser él sospechoso y culpable por la desaparición de Madison.

Entonces Paxton junto con su hermano Astyrian ni siquiera tendría un ojo sobre ellos. Por qué nadie sabía sobre la relación de Madison y Paxton. Por qué iban a revelarlo a fin de año para que sea especial y frente a todos.

Por eso nadie debía enterarse. Mervey fue fiel a esa única regla.

-Esta bien, Mads, te creo. Solo quería asegurarme de que tú amistad con Brey fuera sana.

-Lo es, lo prometo.

Paxton volvió a sonreír antes de unir sus labios con lo de Madison, ella cerro sus ojos dejándose llevar, sin ver la mano estirada de su novio tirar voluntariamente la jarra de limonada al suelo. Rompiendo el vidrio en mil pedazos.

-Iré a buscar algo para limpiar esto, si mamá ve este desastre estaré castigo hasta fin de año. No te muevas, Mads.

Depositado el ultimó beso que Madison Mervey experimentaría antes de su muerte, Paxton dejo él cobertizo que se encontraba a metros de su casa. Madison estiró su falda. Sonriendo hasta que luz se cortó, dio un pequeño salto.

La luz de la luna se filtró a través del único hueco del cobertizo del techo, él corazón de la adolescente comenzó a latir con rapidez a medida que daba un pequeño grito cuando la luz volvió y Astyrian Brycer estaba apoyado en él marco de la puerta, con los brazos cruzados.

-Astyrian, me asustaste -río nerviosa, evitando la mirada que sin duda a pesar de ser idéntica a la de su novio, era más penetrante e intimidante.

-Yo té...¿Asuste? -Astyrian preguntó, moviendo la paleta de su boca a la esquina de sus labios.

-Si, apareciste de la nada.

Madison de pronto ya no se sentía cómoda, él ambiente cálido y acogedor que su novio había creado para ella ya no estaba.

A menudo se sintió así cuando Astyrian estuvo cerca de ella.

-Estaba aburrido y ustedes chicos parecen tener bastante diversión aquí -dijo Astyrian, dándole una mirada a todo el cobertizo como si nunca lo hubiera visto. A pesar de que era suyo-.¿Estoy en lo cierto?

-Si, bueno, no -las mejillas de la pelinegra se sonrojaron cuando Astyrian sonrió-.¿Has visto a Paxton? Se fue hace un momento.

-Y ahora ha vuelto -dijo Paxton, adentrándose al cobertizo y trayendo alivio a Madison de que por fin no estaba sola con el extrañó gemelo de su novio.

Paxton trajo consigo una caja pequeña, un par de guantes y finalmente un encendedor.

-¿Por qué trajiste... -Madison se inclinó hacia adelante, para ver el contenido de la caja-. ¿La caja de bisturíes de tu padrastro? Solo eran vidrios, Pax.

Astyrian tiro su cuerpo con pereza sobre el sillón en una esquina, dejando una de sus piernas sobre el reposabrazos del sofá y prendiendo un cigarrillo. Mirando a Madison como si fuera él show mas aburrido que encontró en su plasma.

-Tendremos una fiesta hoy -contesto Paxton, tirándose a su lado y pasando su brazo sobre su hombro.

Madison podía sentir un cambió de aire, culpaba la presencia de Astyrian por eso.

Ese fue su último error.

-¿Una fiesta? Nunca dijiste nada sobre una fiesta -su voz decaía cada vez mas, como un globo desinflándose.

-Oh, Paxie, siempre tan olvidadizo -se burló Astyrian, a lo lejos. Aunque la pareja lo ignoro.

-¿No te lo dije? Tu serás la anfitriona y el entretenimiento de esta noche -Paxton se rió, como si hubiera contado un chiste. Al ver la mirada brillosa de Madison, su rostro cayó-. Relajate, Mads. Solo nos estamos divirtiendo. Nada de otro mundo.

-No recordaba saber nada de una fiesta, solo es eso.

-Ty también estará, si eso no te molesta.

-Asuste a Mads, hace un rato. Creó que a ella si le molesta -comento Astyrian, cambiando de posición en el sofá, acostándose y fumando mientras miraba él techo.

-No, no lo haces -mintió Madison, sintiendo sus manos transpirar cada vez más.

Froto la palma de sus manos contra su falda en un intento de encontrar calidez.

-¿Estás mintiendo, bebé? -la voz de Paxton salió mas melosa de lo habitual-. Los mentirosos deberían merecer un castigó cada vez que lo hacen. Pero estas perdonada. ¿Té gustaría escuchar música?

Madison ya no podía seguir disimulando la tensa sonrisa que llevaba en su rostro para disimular su falta de confort. No sabía a quien tenía en frente, pero ese no era su novio. Una suave música rompió la tensión de la noche, la voz de Elvis Presley lleno el cobertizo.

-Yo, creo que debería irme Paxton-trato de mantener firme su voz. Fallando en el intento-. Se está haciendo tarde.

Astyrian giró su cabeza hacía ella, con el cigarrillo entre sus labios y moviendo sus piernas que colgaban del sillón. Paxton se puso de pie, tendió la mano hacía Mervey y la puso de pie. El vestido de la chica se sacudió ligeramente.

-Paxton, el piso -susurro Madison, sintiéndose por primera vez acojonada bajo la mirada de su novio.

Esto no le gustaba, pero era demasiado tarde para arrepentirse de haber venido. Pero algo le decía que no saldría de ahí.

-No te preocupes por eso, Mads. -dijo Paxton, agarrando sus dos manos-. Luces muy tensa. Deberíamos bailar, recuerda que deberíamos estar divirtiéndonos.

A lo lejos, Astyrian puso los ojos en blanco, tal vez era por la impaciencia la irritación y la falta de humor. O una combinación de todos esos factores juntos.

-Creo que debería irme a casa, mamá debe estar esperándome para la cena.

Mervey quería irse, todo comenzaba a ponerse pesado y tan tensó como una cuerda. Cuándo Asytiran se levanto levanto tan sigiloso como una pantera y se puso detrás de ella fue cuando los ojos de Madison se llenaron de agua, por fin, dándose cuenta de que no tenía escapatoria.

-Dijiste que tú madre trabaja está noche, además-Paxton recordo vagamente -. ¿Por qué irte? Recién estamos empezando.

Cuándo Madison abrió la boca, algo atravesó su garganta, perforando piel, músculo, carne y todo lo que estaba en él caminó del trozo de vidrio roto. Trató de gritar pero nada salió, un segundo ataque vino a su cuello.

A través de su último parpadeo, Madison vio sonriendo a la única persona que amó y estuvo segura de amar.

Capítulo 2 2

>>Bienvenido/a a Sparrow<<

Clover Dawson ajusto sus lentes de sol sobre él puente de su pequeña nariz. Soltó un suspiro de falso cansancio. Se había transferido tan solo el día de hoy al triste pueblo de Sparrow y ya comenzaba a odiarlo. Lo único que podía ver eran carreteras solitarias al rededor de un pueblo grande pero retraído.

A sus dieciocho años, -a pesar de saber que no debería esperar mucho de un simple intercambio escolar- tenía grandes expectativas de ese cambio, trajes de baño, diversión y comunicación física con el sexo masculino.

En cambio a eso, se dio cuenta de que lo único que iba a recibir mientras miraba a una vaca comiendo pasto a un lado de la carretera, era nieve, abrigos pesados, resfríos y clases en una secundaria nueva.

Ugh.

-Adivino qué debe ser un cambio de clima muy abrupto para ti.

La voz de Marylin Brycer era simpática, la mujer que se ofreció a darle alojamiento durante el intercambio, sonaba alegre y cálida mientras conducía a través de la ruta. Ella tenía el cabello castaño con ligeras ondas hasta sus hombros, ojos marrones con un tinte verdosos, sonrisa acogedora y un aura de felicidad.

Clover rascó la comisura de sus labios, asintiendo con pereza y mirando la ruta desolada.

-Ni que lo diga, señora Brycer. Él intercambio no hablaba de un clima -Clover froto sus dedos, como si eso la ayudara a buscar la palabra menos ofensiva-.¿Helado? Siento que la silicona de mis corpiños sé congelará contra mis senos.

La sonrisa de Marilyn tembló al principio por las palabras de la adolescente, pero finalmente soltó una pequeña carcajada por el particular humor.

-Lo que esta bien, ¿verdad? Tendré mas copa y podre usar vestidos un talle mas. Lo lamentable es que luego de la magia del push up vuelva a la varita mágica, los chicos se decepcionarán -Clover se encogió de hombros-. Pero eso realmente no es importante.

Marilyn chasqueo su lengua.

-Oh cariño, no debes preocuparte por eso. Esta altamente prohibido la relación con él otro sexo, me tome la libertad de aprenderme el libreto de reglas del intercambio -la mujer mayor canturreo.

Clover sonrío un poco, la mujer no solo estaba asumiendo el estado de su vida amorosa como algo que debía apegarse a un libreto, también pensaba que ella seguiría esa regla.

Clover era experta en no seguir las reglas.

-No sé preocupe, señora Brycer. Planeo mantenerme casta hasta el cautiverio, que ahora en la cultura popular se le llama matrimonio -la adolescente le dio la sonrisa mas dulce que tenía.

Su voz suave conquisto los sentidos maternales de la señora Brycer, a pesar de que sus palabras no eran dulce en lo absoluto. Pero la mujer, demasiado enternecida al recordar su sueño de tener una niña, lo pasaba por alto.

Estuvo demasiado emocionada durante el primer mes que sé entero que tendría una visitante en su casa, como si se tratara de una recién nacida la señora Brycer había decorado una habitación especialmente para ella.

-No té preocupes por tus corpiños, Clover. Hice que mis dos niños despejen la habitación mas grande de la casa, antes habían cosas guardadas y viejas de ellos. Me encargue de sacarle el polvo..

Clover puso los ojos en blanco bajo el vidrio de sus lentes, por mas adorable que le resultara la señora Brycer, su lengua era demasiado larga.

No se lo podría haber esperado, pero tenía que lidiar con niños. Lentamente su cabeza hizo distintos escenarios que incluían insoportables enanos, no solo uno, si no dos. Ese iba a ser un invierno muy largo.

✨✨✨

Paxton Brycer, jugador de fútbol a medio tiempo, con un impecable futuro tanto en el deporte como en su desempeñó académico había esperado ese momento todo el día. Fumar un poco de hierba.

Él usualmente descargaba tensión de otras maneras no tan convencionales, pero no estaba con ganas de sufrir todo el proceso que aquello requería.

Su hermano gemelo, -A Paxton siempre le gusto resaltar que era mas grande que el, por una diferencia de cinco minutos- Astyrian encontraba la pérdida de tensión en los labios de las chiquillas mojigatas de la secundaria, pero para Paxton su cuerpo era un templo sagrado y cualquier veneno era bienvenido mientras sea en su opinión, digno de su tiempo y paciencia.

Con torso al aire, que evidenciaba las largas jornadas de entrenamiento y tan solo unos jeans negros colgando de sus caderas caminó hacia la ventana que daba al gran jardín trasero de la mansión, donde nadie podía verlo. Dejó que él humo se disipe en el aire frío con cada calada que daba. Dirigió su mirada en las acciones de su hermano.

Afuera, en pleno mediodía donde apenas el sol brillaba gracias a la temperatura baja, estaba Astyrian Brycer leyendo un libro recostado en una incomoda posición menos para el sobre su moto. Paxton puso los ojos en blanco al verlo, tantos asientos a su alrededor, pero el decidía en optar por la lectura sobre una máquina incómoda.

Paxton estaba sentía que las cosas se estaban saliendo de su control, Breyson Bikerson había quedado bajó libertad condicional luego de que las pruebas no fuera suficientes para que sea mandado a prisión por la desaparición de Madison Mervey.

Sabía que debía dejar su sucio secreto enterrado por un tiempo, parar sus acciones hasta que Mervey deje de aparecer en todos los carteles del pueblo. Las clases comenzaban en apenas dos semanas y debía preparar su postura.

¿Triste? Mmmm ¿Enojado por la injusticia tal vez? ¿Completamente desentendido por qué pasó unas dulces vacaciones en la casa de su nana?

Solo que su nana había muerto hace dos años. En algún rincón de Inglaterra.

-Serás mí nueva chica durante las próximas semanas -le habló al porro.

El sonido de un auto estacionado llamó la atención de Paxton, su madre no venía hasta las doce del mediodía y apenas eran las diez. Acercándose a la ventana que daba a la entrada de su casa, notó que su madre bajaba del auto. Pero no estaba sola.

En ese momento Paxton recordó que una intrusa no bienvenida iba a vivir en su casa, ni el ni Astyrian estaban feliz por ello, una cualidad que los gemelos compartían era la calma de su espacio. Pero ese espacio iba a ser invadido.

Paxton había pensado en todas las formas de deshacerse de una pequeña adolescente que probablemente apenas sabía lo que era su periodo. Pero Astyrian había decidido echarse atrás, acordando que estaría tan lejos de esa persona como si fuera la peste, así que Paxton había decidido olvidar el tema por completo.

Lo que Paxton no esperaba era ver algo completamente diferente al tipo de chica que se esperaba, sus grandes ojos azul pálidos se iluminaron de deseó al ver a la pequeña chica que bajo del auto.

Él había encontrado a un nuevo entretenimiento.

Volvió hacia la ventana donde estaba Astyrian, con un silbido y una seña, le dio a entender que la chica había llegado. Astyrian apretó sus labios y asintió, volviendo a meterse a su casa probablemente para no lidiar con la gente. Como siempre. Paxton sonrió triunfante, por primera vez en mucho tiempo se sentía feliz de la decisión de su gemelo.

Ahora, solo uno de ellos iba a poder jugar con ella.

Capítulo 3 3

Clover se dio cuenta de que su nuevo hogar era más bonito de lo que había imaginado, estaba algo alejado de la ciudad pero era una gran mansión rodeada de naturaleza y espacio. El suficiente espacio para recorrer si se aburría. Ella resistió el impulso de sacar sus zapatos y correr por el pasto.

Observo dos autos más estacionados, preguntándose por qué la señora Brycer necesitaba más de un vehículo. Pero no le dio importancia, se notaba que la mujer tenía dinero.

-Le diré a uno de mis niños que te ayuden con las maletas, vuelvo en un segundo.

Clover asiente, enganchando sus gafas a su escote. El frío comenzaba a penetrar su piel tostada, la adolescente comenzaba a extrañar California. Apenas había traído ropa que pudiera abrigarla, masticó con velocidad su chicle para centrarse en algo que no sea la baja temperatura que parecía congelarla poco a poco. Decidió que en transcurso de que la señora Brycer volviera, iba a tratar de sacar su maleta.

-Maldita cosa -Clover tiró con más fuerza de la maleta rosa decorada con flores, su largo cabello rosado caían a los lados de su rostro con cada esfuerzo, estorbandola.

No sé dio cuenta del lobo que comenzó a acecharla como su presa detrás de ella, silencioso y examinador. La mirada masculina se dirigió por todo su cuerpo, dándole aprobación antes de hacer notar su presencia.

-Parece que necesitas un poco de ayuda allí.

Clover miró sobre su hombro, viendo un alto cuerpo masculino, desde su posición la cara del individuo era tapado gracias al techo del auto. Puso los ojos en blanco y siguió empujando de la maleta, soltó un bufido.

-¿Tú crees, Sherlock?

La chica finalmente triunfo en sacar la maleta, pero la fuerza logró tirarla hacia atrás. El cuerpo de Clover impactó contra algo duro, sintió dos manos sujetar su cintura y un dulce aroma a perfume masculino se filtró por su nariz.

Y algo más.

-Déjame ayudarte con esto -una ronca voz habló cerca de su oído, las manos cayeron de su cintura y él chico se movió para agarrar la maleta.

Frente a ella estaba el chico más atractivo que probablemente había visto en su vida, y vaya que había visto bastantes. Era alto y de contextura robusta, su cabello era de un color rubio sucio, un rostro de bebé que enmarcan una mirada grisácea opaca y pálida que parecían no querer moverse de ella.

-Es bueno saber que sigue existiendo la caballerosidad.

El chico río con modestia, ajustando la maleta en su brazo izquierdo como si fuera poco peso para él. Los músculos de sus brazos se marcaron pero no llamaron la atención de Clover, se mantuvo mirando su rostro con una leve sonrisa.

Él chico estaba serio, pero de pronto sonrío como si alguien hubiera contado algún chiste. Clover en cambio, estaba sería. Él tendió una mano en su direccion.

-Soy Paxton, Paxton Brycer.

Clover le estrechó la mano, el chico llamado Paxton le acarició la mano con su pulgar, sintiendo la suavidad de la piel femenina. Un deseo comenzó a quemar en las entrañas de Paxton al sentir la piel lechosa, como seda, lisa y perfecta.

Lo suficientemente perfecta como para dibujar sobre ella con un cuchillo.

Paxton sintió un insaciable deseo de solo imaginarlo, un musculo de su mandíbula se movió. Pero siguió sonriendo con frigidez.

Clover asintió, retirando la mano devuelta a un lado de su cuerpo y haciendo un poco de espacio entre los dos. Por mucho que en ese momento ella quiera un poco de contacto con él sexo masculino, definitivamente no lo quería con él chico frente a ella.

No le gustaba, o al menos había algo en el que no lograba convencerla del todo.

-Soy Clover Dawson -sé presento descuidadamente, tirando su cabello sobre su hombro-.¿Eres el sirviente o algo así?

La sonrisa de Paxton casi se borra, casi. Algo que Clover había notado, además de su malintencionado intento de caerle bien. Él era hermoso, pero se veía artificial y robotico, como si todos sus movimientos fuesen cuidadosamente pensados y sin ninguna falla.

Clover desconfiaba de la gente que no cometía errores.

-Futuro heredero de la casa, pero siempre que quieras estoy a tus servicios Clove. Paxton le dio la misma sonrisa que le daba a los maestros para que lo voten como mejor estudiante-.¿Puedo llamarte Clove? Tú nombre es realmente adorable.

Clover arrugo su nariz, adorable no era el termino con el cual le gustaba ser asociada. Pero ella tenía que ser amable.

-Sí eso té hace sentir bien, hazlo. Gracias por no dejarme caer o lo que sea.

Clover se cruzo de brazos, su contextura era pequeña y tampoco era muy alta. Su cabello rosado llegaba hasta sus caderas, tenia un rostro en forma de corazón con mejillas hundidas y grandes marcados ojos marrones.

-No té preocupes, Clove. Puedo hacer cualquier cosa para que tu estadía sea mas placentera -la voz de Paxton sé arrastro dándole doble sentido a sus palabras-. Y mí madre recién me pidió ayuda con las maletas, puedo subirlas a tú cuarto y luego mostrarte la casa. Ya que ella debería hacer reposo.

Clover frunció el ceño por sus palabras, cada vez sé encontraba mas confundida con la familia que habitaba esa casa. Había pasado por alto la insinuación sexual del chico pero solo por que estaba demasiado desconcertada por no entender absolutamente nada.

-¿Vives aquí? -sé le ocurrió preguntar, con la esperanza de que él chico diga que no.

La sonrisa de Paxton sé amplio, cuando abrió la boca para responder Marylin había vuelto a la escena.

-¡Oh, allí estas! Té he buscado por toda la casa, Clover, este es mí hijo Paxton -ella habló con orgullo. Paxton levanto la mano en forma de saludo, la pelirosa quiso rodar sus ojos.

Definitivamente Paxton parecía ser mas bien adoptado que hijo de Marylin, los dos eran físicamente diferentes al igual que su personalidad. Clover suponía que los rasgos de Paxton probablemente debían ser heredados por otro lado.

-Nos estábamos presentando, madre -la expresión de Paxton sé suavizo alado de su progenitora, sus facciones delicadas solo lo hicieron ver como un chico inocente-. Estaré encantado de llevar sus maletas a su cuarto, bienvenida a los Brycer Clove.

Con una ultima mirada a la pequeña adolescente atónita, Paxton guiño disimuladamente un ojo en su direccion antes de comenzar a caminar a la casa con las maletas rosas en su mano.

-Gracias, cariño. Le daré algo de comer a Clover mientras subes él resto -su madre le acaricio el hombro brevemente.-Que coincidencia, lo estuve buscando por toda la casa para pedirle que ayude llevando tus cosas. Paxton es muy atento, él puede ayudarte en lo que sea -Marylin rodeo los hombros de Clover.

La chica miro hacía la casa por un momento, captando la pequeña mentira que el chico había dicho, pero sin saber que intenciones había detrás. Sé encontró con Paxton observándola desde la ventana, una lenta sonrisa de complicidad sé deslizo por los labios del chico. Como si supiera que el tema de conversación era él.

Paxton empujo con él pie la puerta de la habitación de la invitada, su madre lo había pintado de un rosa que le hacía doler la vista. Dejo la maleta sobre la amplía cama cubierta de una sabana blanca, sabiendo que su madre no iba a dejar escapar a la chica sin hacer que ella coma algo, Paxton decidió aprovechar ese lapso de tiempo.

Abrió la maleta, encontrándose con los artefactos femeninos. Primero había una perfume en forma de labios de plástico, habían muchos labiales de la misma tonalidad rojiza, un espejo en forma de corazón, Paxton tomo una pequeña caja azul en sus manos, adentro habían cintas de seda.

Sus dedos tomaron una, sintiendo la misma suavidad que la piel de la chica, lo llevo a su nariz absorbiendo él olor femenino a rosas y algo mas dulce. Sus jeans negros sé tensaron en la altura de su entrepierna, miro ese punto de su cuerpo con una mueca de disgusto.

Sé encontró mas que contento con su nueva visita, él pensaba que iba a pasar todo ese invierno tratando de deshacerse de la chica pero ahora no podía estar mas agradecido con su madre por traerla. Era como un pequeño conejo. Pero sentía que no era tan inocente como parecía.

No había pasado por alto que la chica lo había estudiado de la misma forma que el a ella, su terquedad logro enfurecerlo pero excitarlo al mismo tiempo. Iba a ser divertido, demasiado divertido para él. Incluso especial, por que podía notar que ella era diferente a las personas a las que estaba acostumbrado.

Pobre Clove Dawson, si ella pensaba que él infierno existía, no se dio cuenta que acababa de entrar en él.

-¿Que demonios se supone que estas haciendo?

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022