Mi nombre es Lowell, soy hijo de Murdock el actual marqués de Perstin, mi padre normalmente no está en la mansión principal de la familia, casi siempre se encuentra en el castillo junto a mi hermano mayor Héctor, quien será el próximo marques, yo planeo ser el mejor general que haya visto Perstin, ya he dominado todo lo que se me ha podido enseñar en el arte de la espada, por lo que todos creen que en momento de una guerra yo seré el que lidere las fuerzas del frente en el campo de batalla.
Así que solo puedo vivir mi vida en la mansión acumulando conocimientos hasta que mi hermano se convierta en el marqués, pero eso será dentro de algunos años.
Justo ahora me dirijo con mi padre ya que he sido llamado para recibir noticias importantes de su parte y desconozco de que se traten.
Quedamos de vernos en una cabaña perteneciente a la familia para evitar hacerse pública mi salida de la mansión, así como su ausencia en el castillo, al llegar lo vi sentado en un sillón de pieles cerca de una chimenea que mantenía caliente el lugar.
-Gracias por venir desde casa hijo mío, pero lamento decirte que solo te quedaras esta noche y partirás de regreso en la mañana- exclamo mi padre con felicidad a mi llegada, pero con algo de vergüenza por el pronto retiro de mi parte.
-Dime padre, ¿Qué es tan importante como para detener mi entrenamiento de caballería? - bromee con él, tenía semanas de no verle y lo menos que podía hacer con él era tener una charla amena después de tanto tiempo.
-Hijo mío, ya han pasado más de siete meses desde que cumpliste la mayoría de edad por lo que debes tomar a una mujer como esposa, así que he arreglado un trato con el marqués de Barion para que te cases con la princesa de Barion, su nombre es Alesya, es una jovencita bastante amaestrada en las artes, todo su reino la conoce como "la esmeralda de Barion" - podía ver algo de felicidad de su parte, su hijo menor estaba comprometido después de que por tanto tiempo solo se concentró en su entrenamiento, temiendo que nunca sentara cabeza, arreglo un matrimonio, así asegurando el legado familiar.
-Gracias por tu preocupación padre- ¿Qué más podía decir? mi padre no aceptaría un no por repuesta si no se trataba de una noble con renombre y (según su criterio) merecedora de la casa real de Perstin. Podría ser quisquilloso en algunas cosas, pero algo como el matrimonio no era capaz de cruzarme el pensamiento... aun.
-Ahora descansa para que mañana temprano puedas regresar a la mansión, debo volver con tu hermano que al contrario de ti, él es muy testarudo para aprender- se paró de su asiento dirigiéndose a una habitación para descansar, yo debía hacer lo mismo, el viaje no era muy largo pero para ir varias horas a caballo, definitivamente no era nada cómodo -ya no debes practicar con la espada ya eres mejor que los caballeros reales, será mejor que vivas tu juventud- y prosiguió a entrar a su habitación cerrando la puerta, no podía evitar en pensar quien sería esa princesa Alesya y si de verdad era como mi padre mencionaba
-Sí, lo intentare padre - fue lo mejor que podria decirle, si me negaba me reprocharía diciendome que seria un pesimo principe por no apoyar a mi reino
-Lowell casi lo olvido, dile a la ama de llaves que esta vez solo será una sirvienta calificada la que llegará a la mansión - menciono con la puerta cerca de cerrarse aun dandome la espalda como si su cansancio seria demasiado como para ver a su hijo menor
-Si padre, no te preocupes se lo diré - le respondí aun teniendo en mente lo que debia digerir ya que estaba comprometido contra mi voluntad y ademas de una nueva sirvienta que recibir en la mansion, es verdad que no me molestaba en lo mas minimo pero el hecho de que podria llegar a olvidarlo me podria traer muchos problemas con padre
En la tarde del día siguiente llegué a la mansión, el trasero me dolía de muchas horas cabalgando para regresar a casa, lo bueno es que desde mi perspectiva en ese entonces es que creía (de corazón creía) que el resto del día seria tranquilo. Fui directo a los establos para dejar comiendo a mi caballo Taril y regresé por la entrada principal para ser recibido por la ama de llaves.
-He vuelto - anuncie esperando a Miya, aquella mujer de cuarenta años que cuido de mí y de mi hermano mientras nuestro padre se ocupaba de sus deberes.
-Bienvenido de vuelta joven Lowell, ¿Cómo le fue con el amo Murdock? - Me recibe con una sonrisa, sus ojos escondidos por sus mejillas y con su cabellera negra con las primeras raíces plateadas que daba paz al verla, no sé si por el aura que emanaba o por la confianza que ya le tenía.
-Bien, gracias Miya, por cierto, mi padre me dijo que llegaría una nueva sirvienta dentro de poco - le dije con una sonrisa por la serenidad que me transmitia aquella amable mujer
-Así es, llegó esta mañana, su nombre es Bresh ya le he dado el recorrido por las áreas principales de la casa para que sea capaz de realizar sus tareas, debería estar en el comedor - menciono regresandome la sonrisa que le di mientras me indicaba con su mano hacia el comedor sin llegar a apuntar, era una seña tan sutil que parecia una invitacion que podria ser facilmete rechazada aunque yo no era se esas personas
-En ese caso iré a presentarme para que se sienta bienvenida - empecé a dirigirme al comedor de la servidumbre mientras oía como Miya mencionaba como era tan amable por tan simple acto, al llegar y ver el rostro que desconocía decidí presentarme ante ella.
-Disculpe señorita, mi nombre es Lowell de Perstin y soy el hijo del marques Murdock de Perstin, es un gusto conocer a una nueva sirvienta - pego un brinco en cuanto le hable ya que me le aparecí desde la derecha sorprendiéndola
-Mi señor - de manera automática se paró e hizo una reverencia sujetando su falda y agachando la cabeza - gracias por aceptarme en su morada, hare todo lo que deba para no decepcionar a la casa real de Perstin - se veía que era educada, posiblemente logro tener una educación o trabajo para otra casa noble en el pasado.
Aunque se veía más joven que yo, el hecho de que solo ella fuera calificada para trabajar en la mansión hablaba mucho de sí, además, su piel era como la cocoa, y su cabello, sujeto por una coleta larga, daba la ilusión de que la noche se había convertido en una cascada, mientras que sus ojos parecían dos hermosas lunas llenas.
-Bien Bresh ¿Lynia (otra de las sirvientas de la mansión) ya te explico cómo son las cosas aquí? - ambos fuimos sorprendidos por Miya (que sin darme cuenta) me había seguido.
-Si señora - respondió Bresh de manera rápida y sin tartamudear
-Esplendido - dijo Miya con una alegre y cálida sonrisa - joven Lowell lamento decirle que sus aposentos no han sido limpiados adecuadamente debido a que no le esperábamos tan pronto, ¿no le molesta que ella sea quien limpie sus aposentos? - me pregunto de manera indiscreta
-Por supuesto que no, no tengo inconveniente alguno - respondí regresándole la sonrisa
-Maravilloso - dijo Miya justo antes de mandar a Bresh a mis aposentos para limpiar
-En seguida, con su permiso amo Lowell - contesto Bresh y fue de manera un poco rápida para comenzar sus deberes
-Debe disculparme joven Lowell la verdad no esperaba su llegada tan pronta - dice Miya sin perder su tono tan calmado y sereno
-Para nada Miya, se lo agradezco, por el momento iré al jardín - le dije sin perder mi sonrisa de hace un rato
- ¿Irá a practicar de nuevo joven Lowell? - me pregunto aun sabiendo que había terminado mis entrenamientos y practicas desde hace unas semanas
-No - le respondí de manera directa y sin vacilar - solo iré a contemplar el jardín un poco -
-De acuerdo, le indicare cuando terminen de limpiar sus aposentos - me dijo con una mirada un poco dudosa como si pensara que es extraño de mí que hiciera eso
-No será necesario - le dije - entrare cuando se sirva la cena, este día lo usare para relajarme un poco- le mencione mientras miraba la puerta que me dirigirían a los jardines sin perder de vista a Miya
-Como desee joven Lowell, lo llamare cuando se sirva la cena - me dijo un poco más relajada y se va tan rápido como su respuesta
Salí al jardín que está al lado de los establos y un poco antes de los manzanos - faltara poco para que den frutos - pensé, pero solo quería recostarme en el suave césped y mirar el cielo, seguí pensando por unas horas - no importa lo que le diga, mi padre ya ha planeado mi futuro y me deberé casar con la princesa de Barion "la esmeralda de Barion" porque será ese nombre - me enfoque en mis pensamientos hasta que...
-JOVEN LOWELL!!!!!! - salió Miya muy alertada llamándome
-Miya! - me pare de un salto y mire a Miya que parecía preocupada - ¿qué pasa? - le pregunte
-Joven Lowell se aproximan unos caballos parecen bandidos o mercenarios - me dijo un poco acelerada, pero supuse que era normal fue al jardín corriendo desde la entrada principal
-Está bien Miya, ve por mi espada y dígales a las sirvientas que se preparen- le dije con seguridad y con voz serena para que se tranquilizara un poco
-De inmediato - me dijo después de tomar aire y volvió a salir corriendo hacia los adentros de la mansión
No tardo mucho para que Miya volviera -Joven Lowell aquí está su espada - me dice mientras me entrega la espada
-Gracias - le respondí mientras salía al frente de la mansión para recibir a las personas encapuchadas que venían en los caballos
A lo lejos logre ver que las personas tenían armas consigo, aunque un poco ocultas, en ese momento no pensaba que las cosas se complicarían cada vez más, no porque tuviera que pelear sino por quienes llegaron en los caballos, y una voz imponente que parecía de un guerrero me pregunto
-Estamos en la búsqueda del Lord Lowell de Perstin, ¿es usted? - su voz parecida a la de un formidable guerrero resonó tanto como su presencia imponente
-Asi es - respondí mientras tenía mi mano en la empuñadura de mi espada listo para desenfundar - retírense las capuchas - les dije de manera amenazante sin tener una idea de quienes eran
-Háganlo - les dijo una voz femenina muy dulce, aunque con mucha autoridad
En ese momento solo pude quedarme viendo una mirada que capto toda mi atención unos ojos verdes que eran tan brillantes como un par de esmeraldas, eso pensé hasta que escuché...
-Mi nombre es Sir Cralio de Barion - exclamo el caballero con el símbolo real de Barion - ellas son Sir Priscila y la princesa Lady Alesya de Barion
En ese momento solo pude formular una pregunta - ¿porque no se me notificó por parte de Barion que vendrían hacia mi morada?, Lady Alesya - le pregunte a aquella princesa dejando de lado a sus caballeros reales
Aún recuerdo la primera vez que escuche su voz, -Lord Lowell, solo le diré que mi padre no está enterado de esta visita inesperada, que le hago al joven con quien me ha comprometido, solo quería informarme por mi misma qué tipo de persona es antes de que me desposen con usted- con tan solo de escuchar su voz me irritaba, pero debía aprender a tolerarla ya que ella sería mi esposa o eso pensaba
- ¿No nos invitara a pasar, Lord Lowell? - dijo La princesa Alesya que parecía un poco disgustada por esperar
-Por supuesto - contesté casi de inmediato, - por aquí, pasen, la ama de llaves los recibirá en la entrada y les mostrara sus habitaciones - dije mientras los guiaba hacia la puerta principal de la mansión, pare en la entrada mientras, les dije a Lady Alesya y Sir Priscila que entraran para que Sir Cralio y yo dejáramos los caballos en el establo
-Mi Lady, no le molesta esperarme adentro - le dijo Sir Cralio a Lady Alesya
-Claro que no, ve, pero no tardes mucho - le contesto de una manera un poco disgustada
Me dirigía hacia la parte trasera de la mansión donde estaban los establos guiando a Sir Cralio por el recorrido, pero parecía que ninguno de los dos quería entablar una conversación y en lo personal no me importaba en ese momento solo pensaba lo que haría para poder soportar a Lady Alesya como esposa, cuando llegamos le explique a Sir Cralio que se les daría comida y agua a sus caballos el tiempo que estuvieran hospedándose en la mansión de la familia real de Perstin
-Lord Lowell, si me permite la pregunta, ¿que hará con Lady Alesya cuando la despose? - me dijo sin siquiera mirarme como si no quisiera saber la respuesta
-La verdad no sabría que responder, aunque siendo totalmente sincero nunca planearía ni le haría nada malo a una dama - esa fue mi respuesta
Sir Cralio solo salió del establo sin mirarme y se dirigió de nuevo a la entrada principal, en ese momento pensé que mi respuesta no era la que él esperaba, cuando entramos a la mansión Miya nos recibió de la mejor manera posible mientras nos avisaba que la cena se serviría dentro de poco, en cuanto Miya le indicaba cuales serían sus aposentos a Sir Cralio yo me dirigí a mis aposentos para realizar un poco de lectura, solo quería distraer mi mente hasta la cena donde podría hablar con Lady Alesya
Mientras estábamos en la cena Lady Alesya no paraba de hablar, era un tanto fastidiosa y no le preste mucha atención, solo podía esperar hasta que terminaran de cenar y así poder preguntarle cuanto tiempo se quedarían en mi morada, en esos momentos no podía dejar de pensar en la espada "especial" que le había encargado al herrero del pueblo así que me emocionaba poder blandirla hasta que...
-Lord Lowell, ¿me esta escuchando? - me pregunto la misma voz fastidiosa que tanto me molestaba, incluso por un momento llegue a pensar que lo hacía a propósito
-Sí, solo me distraje un momento, pensaba en una nueva técnica de combate - le mentí ya que nadie de la servidumbre sabia sobre el encargo que le di al herrero y no quería darle una razón para molestarme o que me reproche
-Interesante - me interrumpió Sir Cralio -Lord Lowell si no le molesta me intriga ver sus tácticas de combate le parecería si un día... -
-Ejem... - vuelven interrumpir, en esta ocasión fue Lady Alesya para evitar la propuesta de su caballero real
-Estaría dispuesto a tener un combate amistoso con usted Sir Cralio - le respondí sin pensarlo dos veces
-En fin, Lord Lowell ¿le molestaría si nos hospedamos aquí un par de días para poder conocerlo mejor? - Alesya dijo después de un suspiro largo que parecía de enojo y preocupación
-No veo el problema, siempre y cuando mi padre no vuelva a la mansión en esos días y no se ocasione ningún problema entre Barion y Perstin estoy de acuerdo - dije un poco a regañadientes, pero de tal manera en que aun sonara amable
-Me parece bien, sin más, nos disculpa Lord Lowell nos retiramos a nuestros aposentos - me dijo antes de darse la media vuelta y retirarse
En cuanto volví a mis aposentos solo podía pensar -diablos solo es cuestión de días a que lleguen los mayordomos con la caza de este mes - recordando que el herrero me dijo que en un par de días estaría mi espada, solo espero que pueda tener mi encargo antes de que vuelvan, me desvele mientras pensaba, luego en un punto de la noche logre escuchar unos pasos que detuvieron en mi puerta -todos deben estar dormidos - pensé, tome mi espada y me moví sin hacer ruido, luego esa persona salió corriendo de nuevo, mi mente se llenó de preguntas "¿Quién era?, ¿Qué hacía aquí?, ¿sabía que eran mis aposentos?" no logre dormir mucho en esa noche
Durante la mañana siguiente Bresh me despertó ya que me había quedado dormido, el almuerzo ya se había servido así que debía bajar para almorzar, baje al comedor sin saber lo que me encontraría
-Buenos días Lord Lowell - me recibe Lady Alesya con mucha energía y una sonrisa de oreja a oreja - Lord Lowell van a realizar un festival en un pueblo cercano, ¿qué le parece si nos acompaña? - me pregunta sin poder responderle el saludo
-Me encantaría, pero debo hacer mis entrenamientos matutinos además de mis practicas por la tarde - le dije solo para que me dejara en paz - es demasiado energética para mí y eso es muy molesto - pensé
-Ya veo - me dijo mirando hacia el suelo sin perder esa sonrisa que la caracteriza - en ese caso no le molestaría que fuera con mis caballeros a ese festival -
-No para nada, diviértanse - tuve que suprimir mi sonrisa para que no se enterara que eso era lo que buscaba
En cuanto los despedí en la entrada de la mansión no pude ocultar mi sonrisa, pero solo pensaba en ir a mis aposentos para hacer lectura con toda la tranquilidad, hasta que en ese momento Miya me sorprende por la espalda
-Lord Lowell pensaba que había terminado sus entrenamientos y practicas hace unas semanas atrás - me dijo con una mirada un poco molesta ya que ella es quien sabia mejor que nadie lo que había hecho
-Mi-Miya, solo se lo dije porque quería tener un poco de tranquilidad - le respondi sin poder ocultar mis intenciones
-Joven Lowell entiendo que esta mujer pueda ser un poco desesperante para usted, pero, un lord de su nivel debe recibirla de la mejor manera en la mansión - me dijo, ya que era quien mejor me conocía en ese entonces
-Lo se Miya, procurare no hacerlo más - le dije arrepentido de lo que había hecho
Paso el día y fue muy relajante poder tomar lectura en mis aposentos hasta que me di cuenta que comenzaba a anochecer, en ese momento decidí salir a tomar un poco de aire fresco, me recosté en el césped para contemplar el atardecer, hasta que escuche pasos cerca de mí, sin pensarlo dos veces desenfunde mi espada e hice un ataque sorpresa
-Ahhh... l-lo siento m-mu-mucho Lord Lowell no quería importunarlo mi señor, solo caminaba y no esperaba verlo por aquí en verdad lo siento mi señor - me dice Bresh muy nerviosa por como actué de manera tan rápida e impulsiva.
- ¿Bresh?, No hay nada por lo que debas disculparte, al contrario, tu deberías disculparme a mí por atacar sin pensar, por favor discúlpame - le dije cuando enfundaba mi espada mientras me asombraban sus reflejos ya que había evitado mi ataque de manera perfecta
-Pero mi señor yo soy la que ha cometido el error de acercarme sin previo aviso y por ende... - no pudo terminar su oración y solo se quedó callada
-Bueno, dejando eso de lado ¿para que venía ante mi Bresh? - le dije mientras me recostaba, en ese momento pensaba que debían haberla mandado para pedirme algo o que me daría un mensaje de Miya
-Por nada en especial mi señor, solo tenía un momento libre de mis deberes y salí a caminar para contemplar el atardecer - aun parecía tímida mientras me comentaba, pero pensaba que aún no se había acostumbrado del todo a la mansión
-No me molestaría que se sentara, aquí hay una buena vista del atardecer - le dije para que se sintiera más cómoda aunque me sorprendió que mencionara tener un tiempo libre ya que Miya es sumamente estricta con las sirvientas dándoles tareas muy duras, en especial a las nuevas sirvientas
-Gracias mi señor, también me gustaría disculparme por despertarlo esta mañana, si lo desea podría limpiar sus aposentos más tarde - me dijo con un poco de vergüenza y timidez a la vez que se acomodaba a mi lado
-No hay nada que disculpar Bresh aunque yo ya debía estar despierto a esa hora me alegra que tome sus deberes enserio sin importar lo que sean - le respondí con una voz serena para que perdiera esa timidez
-Seguro amo Lowell, siempre daré todo de mi para poder demostrar de lo que soy capaz como sirvienta - me decía mientras se veía decidida
Continuamos hablando a medida en que lentamente caía el sol, hablamos bastante de mi familia y lo que se hacía en la mansión, me decía que le gustaba mucho estar al servicio de la familia real y que tenía muy buenas compañeras hasta que finalmente el sol se ocultó por completo, aún recuerdo como sus ojos resplandecían como un par estrellas en una noche oscura
En cuanto volví a mis aposentos decidí darme un baño, todo era tranquilo y me absorbían mis pensamientos, pensaba lo que haría en cuanto llegara Lady Alesya para poder anular el matrimonio arreglado por mi padre, aunque no sé qué podría hacer si es que ella desea ese matrimonio, no podía pensar en otra cosa y cada vez más me quedaba atónito por minutos hasta que Miya llamo a mi puerta para informarme que la cena se serviría dentro de poco y que Lady Alesya ya había regresado
Durante la cena la princesa Alesya no dijo una palabra parecía mucho más pensativa que antes y sus caballeros se reusaron a acompañarnos durante la cena, intenté de diversas maneras entablar una conversación con aquella princesa fastidiosa que había conocido, pero ni una palabra conseguí en respuesta, pensé que estaba molesta por no haber ido a acompañarla al festival del pueblo, aunque mi mente se llenaba de más preguntas que respuestas no podía sacarme la idea de mi nueva espada y sabía que en esos momentos no era la mejor idea en la cual debería pensar, la noche avanzo y al igual que la noche anterior no logre conciliar el sueño fácilmente y se repitió el sonido de los pasos de la noche anterior aunque esta vez se escuchaba como una segunda persona caminaba hacia mis aposentos y solo logre escuchar que unos pasos que parecían tranquilos comenzaron a acelerarse como si de correr se tratase, al poco tiempo llamaron a mi puerta
-Lord Lowell, ¿aún está despierto? - era Lady Alesya con un tono mucho más serio que el que había escuchado antes
-S-sí, ¿ha ocurrido algo? - le pregunte de inmediato por si debía tomar mi espada
-No, ¿m-me permite p-pasar? - sonaba un poco tímida lo cual me extrañaba a pesar de que llevaba muy poco tiempo de conocerla
-Claro, pasa - le respondí sin saber de qué se trataba todo este asunto
Después de que entrara a mis aposentos tomo asiento a un lado de mi cama en la silla que yo uso para realizar mi lectura y parecía un poco tímida, fue entonces que me dirigió la palabra de nuevo
-Lord Lowell, lamento mucho mi comportamiento de esta noche, es que quería confesarle algo, pero no pude decirlo en ese momento - en cuanto escuche sus palabras pensé que me diría que estaba enamorada de mí, por suerte estaba equivocado
-De que se trata - le pregunte con toda la intriga que me había dejado
-En verdad solo esperaba que pudiéramos sentarnos a hablar porque honestamente solo quería decirle que no estoy de acuerdo con este matrimonio, esperaba que pudiéramos llegar a un arreglo entre nosotros para que nuestros padres cancelen el matrimonio - en ese momento me sorprendió demasiado que ella pensara de manera similar a la mía
-Lady Alesya, me sorprende lo que me dice, pero estoy de acuerdo yo también estoy en contra del matrimonio, pero mi padre no escuchara razones sin importar que le diga - le dije para que entendiera mi posición
-Entiendo Lowell, talvez si usted habla con mi padre y yo hablara con Lord Murdock sería posible que este matrimonio se anule - me dijo después de pensar unos momentos
-Me parece una buena idea, pero tendría que convocarlos con una asamblea en Barion para hablar con Lord Marcus y eso llevaría mucho tiempo, aunque si yo logro hacer que mi padre convoque una asamblea en su nombre lo hara de inmediato- fue la mejor idea que se me había ocurrido en ese momento
Después de mucho pensar y hablar sobre como pondríamos hacer que se anulara el matrimonio arreglado se repitieron los pasos por fuera de mis aposentos, pero en cuanto intente salir para comprobar si era algún enemigo o peor aún que fuera algún sucio ladrón no vi nada, además del hecho de que estaba totalmente oscuro no pude ver nada, ni siquiera una luz, después la noche continuo, así como mi conversación con Lady Alesya, hasta que logramos ver unas antorchas que se acercaban a gran velocidad junto con el alba, después los caballos entraron al territorio de la mansión, en cuanto salí a comprobar quien era me encontré con Miya asi que le pregunte
- ¿Miya que está haciendo aquí?, parece que se acercan unos caballos a lo lejos - le dije porque no parecía alertada en lo absoluto
-No se preocupe joven Lowell, no son enemigos - me dijo con esa voz serena que me tranquilizaba
- ¿En ese caso de quienes se trata? - fue la única pregunta que pude formular en el momento
Miya libero una pequeña risa al verme a los ojos, talvez notandome somnoliento o por mi simple confusión así que solo me respondió diciendo - se avecina el final del mes joven Lowell, ellos están por llegar -
Miya y yo seguíamos hablando hasta que los caballos llegaron, me sorprendió ver que Fenrir el mayordomo en jefe y los demás mayordomos eran los que llegaron a la mansión, aunque un poco antes de lo que acostumbraban
-Fernir bienvenido, parece que tuvieron mucha suerte esta temporada llegaron unos días antes de lo normal - escuche a Miya hablar con Fenrir
-Asi es Miya también cazamos un poco más de lo normal ya que volvimos antes, dejaremos las cosas en los almacenes - le contaba a Miya y parecía que aún no se percataba de mi presencia
-Buenos días Fernir, bienvenido - por el sueño que tenía solo pude decirle pocas palabras
-Mi señor, buenos días me complace informarle que tuvimos una excelente temporada de cacería - me dijo impresionado ya que no me había visto
-Excelente, le gustaría que le ayudara - le dije entre bostezos, aunque hice todo lo posible para disimularlos
-Por supuesto que no, usted joven Lowell debe ir a dormir y debe dejar de hacer su lectura durante la noche - me dijo Miya antes de que Fenrir pudiera responderme
-Si tiene razón Miya, dejare de hacerlo y dormiré bien a partir de hoy - le tuve que mentir ya que no podía decir que una dama estaba en mis aposentos durante la noche
-Bien si me disculpa mi lord mis hombres y yo guardaremos la cacería de esta temporada - Fenrir entendió de inmediato la situación y me despidió para que fuera a dormir
Mientras me retiraba logre escuchar a Miya hablando con Fernir - esplendido, le informo que Lord Lowell tiene invitados y hay una nueva sirvienta, ha llegado recientemente a la mansión - decía Miya, parecía que el tiempo pasaba más lento mientras caminaba ya que pude escuchar la respuesta de Fernir - ¿una nueva sirvienta? Eso es un poco inusual, ¿está calificada? - no podía dejar de intrigarme de lo que dirían asi que me quede escuchando un poco más - la verdad aún no hemos tenido la oportunidad de probar sus habilidades, pero es una sirvienta excepcional, hace un trabajo fantástico - después de eso mi intriga estaba hasta las nubes asi que no podía ver cuál sería la respuesta de Fernir hasta que la escuche - perfecto, después probare sus habilidades para comprobar que está calificada - sabía que los métodos de enseñanza de Fernir eran un poco peligrosos para los mayordomos por eso Miya era quien entrenaba a las sirvientas en caso de ser necesario por eso mismo no pensé que fuera una buena idea que Fernir comprobara que Bresh estaba calificada y por lo que escuche Miya pensaba igual que yo - Fernir, porfavor no sea tan severo como lo es con los mayordomos recuerde que es una dama de quien hablamos - después de eso no pude resistir más y decidí ir a mis aposentos para dormir hasta la hora del almuerzo
En cuanto volví a mis aposentos, Lady Alesya ya se había marchado de estos, supuse que se había retirado a sus aposentos así que volví a dormir con tranquilidad para ir a ver al herrero esa noche y comprobar mi encargo
El día marcho de la misma manera que siempre, todo parecía habitual solo que las sirvientas ya no tenían tanto trabajo ya que los mayordomos habían vuelto y a pesar de estar exhaustos lograban hacer las tareas que les encomendaba Fernir y ya que a ellos les toca la guardia durante la noche podría escabullirme sin problemas hasta la hora del almuerzo ya que Fernir fue quien nos avisó que la cena estaba por servirse al bajar me encontré con Alesya y Fernir pregunto sin pensar
-Buenas noches mi lord, ¿me podría indicar quien es esta bella dama? - por la manera en la que se presentó debo pensar que asumió que era parte de alguna casa noble
-Buenas noches mi nombre es Alesya y soy la princesa de Braion - respondió entre risas antes de que yo pudiera presentarla
-Mi Lady, lamento no haberme presentado, mi nombre es Fernir soy el mayordomo en jefe de la familia real de perstin, es un honor tener a la esmeralda de Barion ante mi presencia - de inmediato se puso nervioso y no pudo disimularlo, aunque se inclinara ante nosotros
-Igualmente es un gusto conocerlo Fernir - dijo ella de la manera más cortes que casi no la reconocí
Después de la cena Alesya me comento que se irían al siguiente día así que tenía la oportunidad perfecta para escabullirme entre las sombras de la noche para visitar al herrero, así que mientras se cambiaba el turno de vigilancia durante la noche logre escabullirme tomando provecho de que los mayordomos seguían un poco cansados de su largo viaje de regreso a la mansión, en cuanto llegue a los establos tome mi caballo y me fui sigilosamente para hacer el mínimo ruido posible y así logre llegar al local del herrero
-Herrero, ¿está ahí? - pregunte al aire con una voz un poco baja dando un par de golpes en la puerta ya que le había dicho que esa sería la señal cuando yo llegara en la madrugada
-Mi señor es un gusto volver a tenerlo aquí, ¿acude para saber el progreso de la espada que me encargo? - salió el herrero que era un señor que tenía mucho parentesco con un árbol de abeto, a comparación de mi persona él era aún más alto que yo con un tono de piel un poco café, aunque no demasiado y siempre muy cordial eso me agradaba de el
-Así es, ¿ya está listo?, sé que es más pronto de la fecha acordada, pero es cuando logre venir ya que he estado bastante ocupado estos días - no esperaba que estuviera lista pero solo quería saber cómo iba progresando el herrero con mi espada
-Lastimosamente aun no la tengo lista, pero si podría esperar unos momentos se la podría entregar hoy mismo - me sorprendió la respuesta que me dio así que decidí esperar mientras pasaba de incognito por un mercado nocturno cercano al local del herrero
Después de un tiempo en el mercado del pueblo me di cuenta que el alba comenzaba a asomarse así que fui de inmediato con el herrero para decirle que volvería otro día, pero me dio una sorpresa
-Lord Lowell, justo a tiempo estaba dándole los toques finales a su espada, fue una obra algo complicada de fabricar, pero logre hacer algo que creía imposible, una espada hecha completamente de plata es impresionante, pero logre hacerla- me decía contento ya que la espada estaba terminada y se enorgullecía de su trabajo
-Impresionante tome esto, es el pago por la espada y le agradezco que la haya terminado en tan poco tiempo - le respondí mientras le entregaba cuatro monedas de oro
-Pero mi señor, esto es más de lo que habíamos acordado no puedo aceptar el sobrante de esta venta- me exclamo mientras me subía a mi caballo listo para volver a la mansión
-Tómelo como agradecimiento por terminar la espada antes del tiempo acordado, sin nada más que decir me debo retirar, de nuevo le agradezco que aceptara mi encargo y haberlo terminado correctamente - le dije justo antes de empezar a cabalgar de regreso a la mansión
Después de cabalgar en la mañana sin casi haber dormido, - solo quería volver a mis aposentos para descansar un poco hasta que deba despedir a Lady Alesya y volver a mi vida tranquila - pensé hasta que me absorbieron mis pensamientos mientras sentía la brisa en mi cara cuando cabalgaba a gran velocidad hasta que algo me golpeo en la cabeza y me derribo de mi caballo, por suerte no eran enemigos ya que en ese caso yo estaría muerto
Cuando abrí los ojos en el suelo vi que ya había llegado a la mansión sin haberme dado cuenta y lo que estaba a un lado de mi me desconcertó era una manzana que estaba golpeada y asumí que eso era lo que me había golpeado en la cabeza y estaba en lo correcto, cuando alguien llego a mí solo pude escuchar que me preguntaban
- ¿Quién eres?, ¿Qué haces aquí?, ¿Por qué intentaste robar el caballo de mi lord? - en ese momento no pude reconocer la voz, pero si un rostro
-Lamento haberla alertado, aunque tiene una buena puntería y precisión Bresh me sorprendió - le respondí, aunque en ese momento ella no me reconoció
- ¿Quién eres?, ¿Cómo sabes quién soy? - me volvió a preguntar antes de quitarme la capucha que llevaba para pasar de incognito en el pueblo
-Buenos días Bresh - no sé porque eso paso por mi mente, pero cuando me retiro la capucha de la cabeza fue lo único que pude decir
- ¿M-Mi señor?, P-po-por favor discúlpeme n-no pensé que era usted, no esperaba que estuviera despierto a tan tempranas horas, ni siquiera la servidumbre ha despertado - parecía conmocionada ya que su rostro se volvió rojo cual tomate y no podía articular sus palabras
-No hay problema en primer lugar yo debería estar en cama durmiendo así que si omitimos decirle este incidente a Miya no le daré una reprimenda - solo le pude decir eso por la falta de sueño y no se me ocurrió algo mejor
Luego de la pequeña controversia con mi sirvienta fui a la cama hasta que llegó la hora y tuve despedir a Lady Alesya en la entrada de la mansión para desearle un buen viaje y que en cuanto vea a mi padre le diré que convoque una audiencia con el marqués de Barion para que asi ambos tomen en cuenta lo que Lady Alesya y yo pensamos al respecto del matrimonio que se nos impuso y de esa manera yo podre ser un gran general de Perstin y solo tendría que esperar a que la asamblea se haga para hacer el intento de que se anule ese matrimonio de una vez
Después de unos meses finalmente el dia de la asamblea con el marqués y la princesa de Barion había llegado, por lo que fui con mi padre y mi hermano al castillo de Barion, aunque mi hermano solo iba por futuras cuestiones políticas y por la simple formalidad de ir toda la casa real de Perstin
-Hijo mio, ¿para qué has querido que convoque esta asamblea? - me pregunto mi padre antes de que entráramos al castillo
-Después te diré padre, ya que solamente me gustaría tratar este tema antes de retirarme - le respondí teniendo mi plan en mente
Entramos al castillo y al salón principal para tener una conversación con el marqués y la princesa, todo se movía conforme a mi plan hasta que todo se vino abajo
-Padre, Lord Murdock me deberán disculpar, pero estoy totalmente inconforme con este matrimonio que se ha arreglado por ese motivo le he pedido a Lord Lowell convocara esta asamblea - me quede sin palabras ya que mi plan se había destruido antes de siquiera iniciarlo
-Hija mía, como osas desafiar las ordenes que tu propio padre te ha dado, haciendo que los nobles de Perstin viajaran tanto para acudir a esta asamblea es imperdonable, lo siento tanto Lord Murdock ... - exclamaba el marqués de Barion antes de que le interrumpiera
-Si me disculpa la interrupción me siento de la misma manera en la que se encuentra Lady Alesya debido a que también me siento muy inconforme con este matrimonio y asi mismo con los ideales de la princesa, yo pedi convocar esta asamblea para hacer que desistan en este matrimonio - explique mientras me levantaba de mi asiento y así evitar que mi padre y el marqués de Barion siguieran con la idea del matrimonio que tanto nos disgustaba a Lady Alesya y a mi
-Hijo mio, princesa Alesya podrían esperar fuera de la sala por favor hablare sobre esto a solas con el marqués de Barion - dijo mi padre con un tono muy serio, parecía que me había metido en más problemas de lo que pensaba
Después de un rato paseando con Lady Alesya llegamos al campo de entrenamiento con Sir Cralio y recordé la propuesta que me había hecho la vez pasada
-Sir Cralio ¿podría venir un momento? - le pregunte interrumpiéndolo mientras entrenaba a los otros caballeros de Barion
-Lord Lowell, es un honor tenerlo en el castillo de Barion, ¿A que se debe está visita? - me pregunto para tener un tema de conversación y estaba muy animado por entrenar
-Lo reto a un duelo amistoso! - excalme frente a Lady Alesya y los caballeros de Barion
-Por supuesto ire por mi... - decía mientras caminaba hasta que Alesya lo detuvo mientras le reclamaba
-Claro que no van a batirse en duelo ustedes dos, lo prohíbo, de ninguna manera lo permitiré - tenía un tono muy molesto mientras le reprochaba a Sir Cralio
-Lo siento querida esto es un duelo formal, pero si lo deseas usaremos espadas de entrenamiento para evitarte preocupaciones - Sir Cralio le susurro a la princesa de Barion con un tono muy sereno lo que hizo sonrojar a esa princesa que me parecía tan molesta de vez en cuando
Después de eso, Sir Cralio llevo ante mí un par de espadas de entrenamiento las cuales estaban hechas de madera de caoba así no se romperían tan fácilmente, luego de un par de choque de espadas logré tener una ventaja en la batalla así mismo mientras me encaraba entre nuestras espadas le dije -Es realmente bueno Sir Cralio me pregunto si ganarme en este combate lograra impresionar a Lady Alesya - a lo que me cuestiono - ¿Qué es lo que quiere decir con eso? - nos alejamos y preparamos el siguiente ataque lo que resulto otro choque de espadas y respondiendo su pregunta anterior le comenté -Sir Cralio al parecer fui el único que escucho que llamo a la princesa "querida" - solo guardo un silencio muy amenazante mientras seguía blandiendo su espada con ira hasta que en un descuido logre darle una estocada con la espada en el pecho y asi ganado el duelo mientras le devolvía la espada le volvi a comentar -Descuida sé cómo se sienten guardare su secreto- asi que me di la vuelta para volver a los jardines junto a Lady Alesya ya que se había retirado en pleno combate hasta que me detuvo Sir Cralio mientras me decía con voz baja para que nadie nos escuchara -Gracias por guardar el secreto, me honra como caballero el haber perdido ante usted -
En cuanto volvi con Lady Alesya me reclamo hasta que se cansó y asi siguió el resto del dia con un reclamo seguido de reproches uno tras otro hasta que mi padre salio con Lord Marcus junto a mi hermano anunciándonos que el matrimonio había sido anulado y que de inmediato volveríamos a Perstin
Mi padre y yo nos dirigíamos directamente a Perstin mientras mi padre me decía -Hijo mío, por tu insolencia Lord Marcus y yo tuvimos que acordar un pequeño pacto de ayuda mutua así que tendrás que viajar a Barion para servir en el entrenamiento a los caballeros del castillo y así se hará, hasta arreglar un acuerdo un poco más adecuado pero para eso, Héctor se quedó hablando con Lord Marcus - mi padre me siguió comentando del acuerdo que se hizo con Barion ya que ese matrimonio era algo muy importante para ambos reinos, llegamos al camino en que mi padre y yo nos separaríamos ya que él debía ir
al castillo al igual que debía comprobar que los pueblos de Perstin estén bien y que no hayan intentado atacar el castillo para intentar robar las riquezas que se guardan ahí y mi padre me dijo -No olvides lo que debes hacer hijo mío, en una semana partirás a Barion y te quedaras ahí unos meses para completar el entrenamiento de los caballeros del reino de Barion - lo dijo con un tono más sereno, parecía que ya no estaba tan enojado como antes, asi que solo le comente -Esta bien padre, hare lo que deba para ayudar a Perstin - sabía que esto nos ayudaría de cierta manera a todo el reino -si recibíamos una invasión el reino de Barion podría ayudarnos como un favor- pensé
Así que solo me dirigí a la mansión pensando que todo sería normal por lo menos hasta que tenga que partir hacia Barion para comenzar a entrenar a sus caballeros, quería tener la semana más tranquila para poder partir con mucha tranquilidad, pero no podía evitar pensar en que Bresh era algo interesante, después de la manzana en la cabeza algo en ella era cautivador, el solo recordar cómo los rayos del sol eran consumidos por esa cabellera negra y esos ojos de plata que eran tan resplandecientes, no pensaba en nada mas, aunque sabía que eso era imposible para un noble de mi altura, sería impensable que un noble se case con una sirvienta, mientras más lo pensaba más vueltas me daba la cabeza.
Unos días despues mi hermano pasaría a estudiar en la mansión y así estaría totalmente seguro con las sirvientas y los mayordomos además de que evitarían que escape de alguna manera, aún recuerdo el primer susto que Miya nos dio a mi hermano y a mi con su imponente lanza cuando nos descubrió escabulléndonos (ya que toda la servidumbre debe tener buenas habilidades o experiencia en combate, ya sea de largo o corto alcance) recordaba entre risas mientras llegaba a la mansión.
-He llegado - En cuanto volví a la mansión anuncie mi llegada como siempre hago
-Bienvenido amo Lowell - me sorprendió ver que Bresh fue quien me recibió
-Gracias Bresh pero ¿en dónde se encuentra Miya?, ella es quien normalmente recibe a las personas que llegan a la mansión - la duda me invadía, nunca había sucedido algo así, almenos no desde que tenía memoria
-Ah-ah s-so-sobre eso es que la señora Miya descubrió que me ansiaba su regreso así que me encomendó recibirlo en cuanto usted llegara - me respondió mientras se daba la vuelta, creí que era para ocultar su rostro ruborizado y estaba en lo cierto
-No hay problema, me alegra que su rostro sea lo primero que haya visto en mi regreso - le dije, aunque sabíamos que nuestros sentimientos no podían ser correspondidos era evidente que esos sentimientos eran mutuos
Toda la semana fue tan pacífica y tan tranquila así que pude tomarme todas las cosas con calma, pero durante las noches aún se escuchaban aquellos pasos fuera de mis aposentos y me intrigaba que podría ser aunque sabía que era alguien de los adentros de la mansión ya que los mayordomos solo observan a los alrededores externos hacia los jardines, los manzanos, los establos, el bosque, la entrada principal así que era evidente que nadie podría adentrarse o escabullirse para entrar tan fácilmente ya que los mayordomos lo verían y darían la alerta, así que un día decidí intentar abrir la puerta y logre identificar quien era esa persona, me sorprendió ver a Bresh del otro lado de mi puerta a pesar de la oscuridad que ocultaba su rostro sabía que ella se había sonrojado tanto que su rostro estaría rojo como un tomate, en ese momento Bresh intento huir pero lo evite sujetándola de uno de sus brazos solo para decirle de la manera más sincera que yo tenía los mismos sentimientos que ella tiene hacia mí y al mismo instante le daba un abrazo en ese momento solo no podría pensar en nada más que en mi corazón acelerandose mientras Bresh se encontraba de pie ante mí y en cuestión de unos pocos instantes ella solo se retiró sin decir una palabra pero caminaba muy despacio como si estuviera tan conmocionada de la situación que no pudo decir o hacer nada mas
A la mañana siguiente mientras preparaba todo para mi partida a Barion que sería dentro de un par de días debía tener todo listo cerca de mi caballo así como alguien de la servidumbre a mi lado como distintivo del reino de Perstin, asi que llame a Miya para que anunciara que escogería una sirvienta para que me acompañará durantre mi estancia en Barion pero, ¿como podria decirle eso?, ¿que le diria como excusa?, ¿que otra cosa puedo decirle?, ¿seria la mejor idea?, ¿estoy seguro de hacer esto?, mi cabeza no dejaba de dar vueltas y no podria entender lo que queria en ese momento, no lograba comprender lo que queria hacer o el porque queria hacer esta desicion que estaba a punto de tomar, pero la misma pregunta que me llegaba a la mente me atormento en ese momento tambien ¿en verdad siento algo por mi sirvienta?, mientras mas pensaba en esa pregunta mas dudas tenia y mas me atormentaban, en verdad queria comprender ese sentimiento o si solo era una idea de mis adentros por dejarse llevar por la belleza de esa sirvienta, finalmente me decidí y llame a Miya para comenzar mi cometido dando el aviso de que una sirvienta me acompañaría a Barion como mi sirvienta personal todo el tiempo que tardara en regresar a Perstin
-Joven Lowell, no creo que sea necesario llevar a una de las sirvientas, pero si es lo que desea le diré a Bresh que prepare sus pertenencias para su partida a Barion y asi acompañarlo - me sorprendió oír esas palabras de Miya
-Yo no aun no le he dicho que fuera ella - le dije mientras tartamudeaba un poco
- ¿Entonces no será necesario que le informe a Bresh? - me pregunto mientras sonreía, parecía que sabía cuál sería mi respuesta
-No he dicho eso, Bresh será mi sirvienta personal a partir de mañana - le respondí mientras agachaba mi rostro sonrojado
-Le recuerdo que no puede ocultarme nada a mi joven Lowell, ni siquiera lo que hay dentro de su mente o corazón, yo lo conozco mejor que nadie en esta mansión, tanto que me había tomado la libertad de informarle a Bresh que se preparara para su partida junto a usted antes de que me mandara llamar, espero que no le moleste - me comentaba después de soltar una ligera risa y me impacto que supiera exactamente lo que pensaba
Pasaron los dos últimos días que estuve en la mansión de Perstin y me dirigía al castillo de Barion, ya que Bresh aún no sabía montar a caballo la llevé en el mio, cuando iniciamos el viaje casi podía sentir como su corazón se aceleraba a medida en que se recargaba más en mí, estuve todo el tiempo pensando en lo que en verdad sentía hacia mi sirvienta porque aún no podía creer que en verdad estuviera enamorado, en cuanto llegamos al castillo nos recibió Lady Alesya y sus caballeros Sir Priscila y Sir Cralio, luego nos dieron una habitación para mí y una para Bresh en los adentros del castillo, pasaron los días con bastante normalidad Bresh y yo nos encontrábamos en el campo de entrenamiento de vez en cuando, como tuvo un muy breve entrenamiento podría aprovechar para mejorar sus habilidades con el arco y en esos encuentros comenzamos a hacernos cada vez más cercanos hasta que ya no podía negar mis sentimientos hacia mi sirvienta, en pocos meses el entrenamiento de los caballeros reales de Barion estaba yendo de maravilla tanto que Lord Marcus me dio un día libre por lo que decidí salir junto a Bresh a un pueblo cercano, paseamos juntos por el pueblo hasta que...
- ¡¿Lady Bresh?! - escuchamos una voz de una de las habitantes del pueblo, era una señora de avanzada edad, pero me llenaba de dudas la forma en la que había llamado a Bresh
- ¿S-se refiere a mí?, creo que me está confundiendo con alguien más - le responde Bresh que parecía muy confundida con todo este asunto
-No podría confundirla, aunque quisiera mi lady, sé que no me recuerda, pero yo serví a su familia, la casa real de Sartae - en cuanto la señora dijo eso de inmediato pensé que estaba mintiendo
- ¿De qué está hablando? - pregunto Bresh que parecía muy intrigada por este asunto
-Venga a mi morada y le mostrare mi lady - la señora se veía entusiasmada aunque seguía pensando que era una estafa o una trampa
-Bresh no sé si sea una buena idea, ¿qué tal si nos lleva a un lugar para robarnos? - dije sin pensarlo mucho y mostrando mi inseguridad acerca de la circunstancia
-No creo que pasé eso querido, además con tu espada y mi arco no podrían hacernos nada - me responde Bresh con mucha seguridad y no pude evitar detenerla en cuanto siguió a la señora
En cuanto llegamos a la morada de esa señora nos mostró una vieja pintura que aseguro eran los Lords de Sartae y al ver esa pintura no pude negar que Bresh era prácticamente idéntica a la reina de la pintura y tenía los mismos ojos del marqués, la señora nos abrumo con historias de Sartae y de su tiempo sirviendo a la casa real de aquel pequeño pero poderoso reino, le preguntamos qué había pasado con Sartae y porque se habría unido a Barion si era tan fuerte militar y políticamente, en ese momento solo agacho la cabeza y nos contó que no se unió a Barion como se cuenta en la historia ya que el aclamado Lord Marcus había sido quien invadió y masacro Sartae para unirlo a su reino acabando con todos los habitantes del castillo real de Sartae solo hubo dos sobrevivientes ella misma y la princesa de ese reino que había sido arrasado por la avaricia de Lord Marcus y así le mintió a los demás reinos explicando que el antiguo marqués de Sartae le había dejado sus tierras tras no tener herederos y caer gravemente enfermo después de que la reina muriera por esa misma enfermedad y los pueblos habían sido arrasados por mercenarios y bandidos pero aunque intentara defenderlos eran demasiados los enemigos y tuvo que retirarse, pero dejo vivir a aquella señora en sus tiempos de juventud e hizo pasar a la princesa como su hija para poder salvarla y entregarla a un pueblo cercano en Perstin para que Lord Marcus nunca la encontrara
- ¿Y no encontraron heridas en el cuerpo del antiguo marqués de Sartae? - pregunte en cuanto nos terminó de contar la historia
-No, el marques había sido envenenado junto a la reina de Sartae después de dar a luz a su única hija - respondió aquella señora frunciendo el ceño mientras miraba al suelo
-Pero... ¿porque no se anunció que la reina estaba embarazada? - mis preguntas me seguían invadiendo cada vez mas
-El marques quería darle una sorpresa a su reino, debido a eso había anunciado que la reina había caído en una enfermedad leve y así ocultando el embarazo de la reina - después de escuchar eso mis dudas se dispersaron
En cuanto volvimos al castillo de Barion fuimos a uno de los jardines y estuvimos hablando porque me intrigaba el hecho de creer o no a las historias de la señora, pero después de ver aquella pintura y escuchar sus historias ya no podía dudar más, recuerdo que antes de marcharnos le pregunté a la señora si sabía dónde se encontraba el antiguo castillo de Sartae y para mi fortuna me indico como encontrar la llanura donde podría encontrarlo (en caso de que existiera) hable con Bresh al respecto de si queria ir o no a ese misterioso lugar ya que no teníamos nada que perder y había bastante por ganar, le comente que mi padre no aceptaría a una mujer que no fuera de la nobleza y si fuera a decirle que quiero casarme con una sirvienta me dira que soy la ruina de la familia y no soy merecedor de habitar en su mansión o su castillo y mucho menos mi esposa, al caer la noche Bresh y yo aún teníamos nuestras dudas sobre si creer aquella historia asi que en cuanto volviéramos a salir del castillo de Barion nos desviariamos hacia donde se podría encontrar el antiguo castillo de Sartae
Los días seguían pasando y no podía evitar pensar en que talvez podría tener alguna pequeña posibilidad de que me pueda casar con quien ahora es mi sirvienta personal, la idea era tan alocada que ni siquiera podria pensar en una posibilidad donde eso llegara a funcionar, pero aun asi mientras haya una esperanza intentare tomarla a toda costa y le dire a mi padre que me casare con una princesa que es merecedora del hijo del marques de Perstin Lord Murdock, tomare cada oportunidad que se presente para casarme con la mujer que comence a amar recientemente con nuestros acercamientos que nos regalaba la casualidad en el castillo de Barion
Después de muchos meses de entrenamiento me dieron un par de días libres así que Bresh y yo nos dirigimos a una llanura a las afueras de Barion justo como nos indicó aquella mujer, solo para que nos encontremos unas ruinas, las exploramos hasta que en una de las habitaciones encontramos una cuna con el grabado "Lady Bresh" y debajo algunos escombros llenos de césped y plantas encontramos una copia idéntica de la pintura que nos había mostrado aquella mujer solo que esta era más pequeña tanto que podría cargarla en el bolsillo, luego de eso sin ninguna duda le dije a Bresh - la historia era verdad, eres la princesa de lo que fue Sartae un dia - al principio Bresh se notó muy confundida y no la culparía toda su vida tendría un enorme giro con su nuevo legado
-Vaya, vaya miren señores lo que tenemos aquí, el gran Lord Lowell de Prestin - dice un hombre con una capucha que lo cubría en su totalidad junto con otros cuatro hombres detrás de el
- ¿Quiénes son?, muéstrense! - exclame mientras desenvainaba mi espada
-Me temo que no es momento de presentaciones Lord Lowell, por ahora lo dejare vivir, aunque talvez eso me traiga problemas, pero solo recuerde que los colmillos de un lobo son más afilados que una daga - me decía aquel misterioso hombre mientras se desvanecía en las sombras de aquellas ruinas
Sin poder decirle nada más a ese misterioso hombre Bresh y yo decidimos no explorar más las ruinas del castillo por temor a una emboscada, pero mientras Bresh y yo salíamos logramos interceptar aquellos hombres y mis sospechas de que serían una banda de bandidos era cierta así que solo nos detuvimos a escucharlos sin hacer algún ruido para evitar ser descubiertos -Pero mi señor no estará contento cuando se entere de que dejo escapar al Lord Lowell - decía uno de esos hombres al que parecía ser el líder -Que va, le diremos que acabaron con dos de los nuestros antes de que pudiéramos darnos cuenta así que nos retiramos de manera estratégica - exclamo con un tono de disgusto -Pero si volvemos todos a la capital se dará cuenta de la farsa - le decia otro de los subordinados al que parecía el líder -Lo sé por eso aquellos que se atrevan a cuestionarme deberán morir - dijo mientras daba una señal y así matando a dos de sus subordinados -La lealtad es lo que más se premia aquí, ustedes limpien sus armas y volvamos a la capital - dijo el líder mientras se montaba en su caballo y dejando atrás a sus compañeros hasta que estos lo siguieron y asi confirmaron mis sospechas.
Después de eso pasamos el resto de los meses en Barion mientras Bresh y yo pensábamos que habrían estado haciendo esas personas ahí y porque nos habrían dejado con vida como ellos habían mencionado, pero quise distraer mi mente así que me enfoque en los caballeros y su progreso era cada vez más notable así que el marques Marcus decidió hacer un torneo entre ellos y cada grupo representaría a su maestro asi que se formaron tres grupos los entrenados por Sir Cralio, los que entreno Sir Prisilla y los que fueron entrenados por mí.
Fueron arduas batallas pero al final uno de mis aprendices fue el victorioso en el torneo, con eso las expectativas de Lord Marcus estaban totalmente completadas dando asi por terminada mi labor y así dentro de unos días finalmente regresaría a Perstin para volver a la mansión junto a mi hermano, ya que recibí una carta de su parte, en la que decía que en pocos meses seria coronado como marques así que estaría en la mansión mientras nuestro padre preparaba todo para la coronación de mi hermano
Cuando finalmente partimos hacia Perstin Lady Alesya y Sir Cralio nos despidieron en la entrada del castillo de Barion, cuando llegamos a la mansión mantuvimos la historia y lo que habíamos descubierto en total secreto, hasta que Miya descubrió a Bresh con aquella pequeña pintura mientras tomaba un descanso así que solo podía hacer una cosa, que era contarle toda la verdad, increíblemente Miya y Fernir nos creyeron ya que de alguna u otra forma llegaron a conocer de manera muy parcial al marqués de Sartae y sabían que no le daría sus tierras tan fácilmente a Barion pero dudaban de que Bresh sea la princesa que está en la pintura aunque no negaron el gran parecido de la difunta reina de Sartae con ella
Pero en mi pensamiento no podía dejar de la idea sobre Sartae así que evitaba pensar en aquella idea entrenando con Miya y Lynia como mis oponentes para prepararme en algún combate contra mercenarios que normalmente atacaban de grupos de dos si el enemigo era solo uno la ventaja era inevitable (según las experiencias de Fernir) por eso quería prepárame a semejante desventaja, pero como acostumbro me di aún más desventajas ya que tanto como Miya como Lynia peleaban con lanzas de combate (en las armas de ataque cercano y mediano alcance se da un triángulo de ventaja/desventaja ya que la lanza vence a las espadas, las espadas vence a las hachas y el hacha vence a las lanzas), cada día era más arduo el entrenamiento hasta que Miya me pregunto por mis preocupaciones pero no podía dejar que supiera sobre esa locura que pasaba en mi cabeza como si fuera una idea y solo le mentí diciendo que estaba cansado por el entrenamiento ya que era una nueva experiencia y era bastante complicado tener una batalla con dos oponentes a la vez a lo cual dudo mucho en creerme pero por esa ocasión decidió darme la razón por un tiempo
Le dije a mi padre y a mi hermano que saldría de cacería unos meses pero en realidad no era así y tras mucho pensarlo me decidí, Bresh estuvo de acuerdo conmigo así que formamos un pequeño grupo ( Miya, Fernir, un par de sirvientas llamadas Farina y Florina además de Bresh y yo) para emprender el viaje hacia a Barion donde se encontraban las antiguas ruinas de aquel castillo ya que esa seria nuestra base provisional para así recrear el símbolo de ese reino que se creía extinto, ya que lo más probable es entrar en guerra con Barion para recuperar las antiguas tierras de lo que fue Sartae y así la legitima heredera pudiera sentarse en el trono que le corresponde y así fue, en un intento de dialogar con Lord Marcus este negó todo e intento arrebatarnos las únicas pruebas que nos quedaban así que antes de que me diera cuenta ya acompañaba a la princesa de Sartae para recuperar lo que un día fueron sus tierras
Durante un tiempo nos dedicamos a buscar quien apoyara nuestra causa, ya que como era un reino prácticamente extinto no era una tarea nada sencilla, pero en cuanto Bresh y yo terminamos de reunir a los voluntarios para pelear por el nuevo Sartae nos dirigimos a las ruinas del castillo.
Salimos a pie para evitar hacer tanto ruido al galopar en los caballos, en cuanto llegamos a las ruinas comenzamos con la planeación y preparación de lo necesario y asi encontrar la mejor manera de entrar al castillo de Barion ya que se cree que es inexpugnable (imposible de conquistar) asi mismo mientras planeabamos una voz conocida nos sorprende
-Veo que no se rinde tan fácilmente Lord Lowell - era aquel líder de los bandidos con los que nos encontramos Bresh y yo aquel día -sin embargo ya tengo ordenes de eliminarlo principalmente a usted, pero corre con suerte ya que por el momento no tengo ganas de hacerlo, pero si llega a la capital de Barion nos deberemos de enfrentar, a menos que no llegue vivo claro - decía entre risas como si estuviera suponiendo que tendríamos que pelear contra todo el ejercito de Barion
- ¿A qué se refiere? - le pregunte mientras este se retiraba tan rápido como apareció
-Ya lo vera joven príncipe de Perstin - respondió antes de desvanecerse entre las sombras
No pude pensar con tanta claridad después de aquella advertencia ya que era posible que Lord Marcus estuviera enterado del atentado contra Barion, así que decidí como el general de "las fuerzas rebeldes de Sartae" emprender de inmediato el viaje hacia la capital de Barion ya que ahí se encontraba el castillo, pero tras poco avance nos encontramos con un grupo de mercenarios atacando uno de los pueblos y no pude resistir en dirigirme a defenderlo.
En ese pueblo nos encontramos con un aprendiz de estratega llamado Will quien tras ver la batalla quiso unirse a nuestra encrucijada para aprender cada vez más, mientras ponía en práctica sus estrategias para así convertiste en el estratega de alguna casa noble
Después del combate en aquel pueblo nos dispusimos a descansar y tomar provisiones de comida y armas porque parecía que tendríamos que lidiar con más batallas, pero no dejaba de pensar en ningún momento, tome la guardia nocturna debido a que mis pensamientos me limitaban el sueño, pero sin darme cuenta Bresh se había despertado en la mitad de la noche
- ¿Querido, que pasa? - me pregunta sin temor a que alguien nos escuchara pues todos ya están dormidos
-Nada, solo no puedo dejar de pensar en que posiblemente tengamos que enfrentarnos a muchas adversidades en el camino que hemos tomado - dije mientras dirigía mi mirada hacia el cielo
-Lo sé, pero si estamos juntos estoy segura de que estaremos bien, además tenemos a grandes amigos que están a nuestro lado - me responde mientras me da un abrazo - tomare tu turno, ahora sera mejor que descanses mañana comenzaremos un gran camino hacia la victoria - me dice mientras me mira a los ojos y la poca luz de la fogata que tenía a mi lado para evitar el frio de la noche ilumina su rostro y resalta sus ojos grisáceos
-Tienes razón querida, iré a descansar es posible que tengamos que pelear mucho a partir de mañana - le respondí mientras me ponía de pie y me dirigí hacia mi carpa para dormir
Después de despertar comenzamos el camino hacia la capital, pero esta vez nos encontramos con oponentes que directamente se dirigían hacia nosotros para combatir de inmediato Will y yo comenzamos a dirigir a los demás para hacer el contraataque ya que no lograron sorprendernos, para cuando me di cuenta habíamos sido superados en número antes de vernos acorralados me uní a la batalla con la primer espada que tome que por desgracia no era mi espada de plata pero me funcionaria, mientras que Will saco un arco de las reservas y se unió a la batalla junto a Bresh dirigiendo a los demás desde una distancia que consideraría segura
Una larga y ardua batalla se había desencadenado, había tantos bandidos y mercenarios que parecía que nunca acabarían de llegar, hasta que otro pequeño grupo de mercenarios se había unido a nuestra causa, en ese momento desconocía el motivo, pero al parecer teníamos a un enemigo en común así que agradecido por la ayuda logramos hacer que el enemigo se retirara, en cuanto termino el combate me decidí presentar ante quienes nos ayudaron
-Gracias por la ayuda, soy Lowell de Perstin - le decía al que parecía el líder
-No nos agradezcan solo estábamos de paso y no podía ver que el colmillo de sangre tomara a mas víctimas - me decía mientras se retirarían
-Espera, ¿qué quieres decir con eso?, ¿quiénes son el colmillo de sangre? -pregunte antes de que se fueran
-Que te responda tu amigo que está ahí, parece que debe conocerlos muy bien - me respondió mientras enfundaba su espada y se dirigía hacia Fernir - acaso me equivoco Fatos - le dice a Fernir mientras lo encara
- ¿De qué me está hablando? -dice Fernir respondiendo al encaramiento de aquel mercenario
-Fernir ya basta - exclame - desconocemos a ese Fatos de quien está hablando -
-Bien, si ese es el caso me iré, pero será mejor que se alejen de él si no quieren una emboscada - dice aquel mercenario mientras se ocultaba en una arboleda cercana y desaparecía.
-Fernir, ¿acaso conocías a ese hombre? - pregunte esperando la respuesta de Fernir
-No, pero Fatos era el nombre de mi padre - me sorprendió la respuesta de Fernir y le pedí que me contara toda la verdad de su origen en cuando tomáramos un descanso - Él al igual que mi hermano y yo fuimos mercenarios muy honrados aunque solo conseguíamos unas pocas monedas de plata, pero cuando era niño mi padre volvía a casa con unas monedas de oro y de vez en cuando era un saco completo de esas monedas tan brillantes, así que un día le pregunte de donde las sacaba pero solo me respondía que eso no era de importancia hasta que no volvió por días y cuando lo hizo tenía una horrible cicatriz en el ojo derecho, mi hermano y yo no sabíamos que le había pasado porque siempre nos lo oculto, después de ese dia dejo de traer monedas de oro a la casa pero cuando los tres nos convertimos en mercenarios fuimos bastante honrados por algunos pueblos de Barion pero solo fue en las afueras, así que no teníamos que meternos en los asuntos de los caballeros ni los caballeros se metían en nuestros asuntos, hasta que un día tres hombres y una mujer se presentaron ante nosotros, parecía que conocían a mi padre, le pedían que volviera, le decían que necesitaban su hacha una vez más, él se negó pero esa misma noche atacaron al pueblo en el que estábamos, mi padre y mi hermano salieron a pelear mientras yo evacuaba el pueblo y cuando termine solo pude ver cuando esos mismos tres hombres se enfrentaron a mi padre, mi hermano huyo conmigo ya que eran demasiados, cuando volvimos solo encontramos el cuerpo de mi padre entre las cenizas y los escombros de las casas de aquel pueblo, así que solo podía hacer una cosa, ir a los circos (pequeños coliseos donde los guerreros se enfrentaban para ganar dinero) y así intentar sobrevivir con mi hermano hasta que encontráramos un buen trabajo de mercenarios, fue en uno de esos circos que encontré a su hermano Lord Héctor, cuando me propuso que me uniera a su ejército me negué porque no quería abandonar a mi hermano, pero un día mi hermano comenzó a volver con monedas de oro justo como mi padre lo hacía, le pregunte de donde lo sacaba, me mentía cada vez hasta que un día unos bandidos atacaron el circo donde estaba peleando a lado de Lord Héctor de nuevo y fue ahí que me encontré con mi hermano mientras mataba a diestra y siniestra, tuvimos una pelea ese día, después de eso no lo volví a ver y fue el mismo día que me uní a la casa real de Prestin por recomendación especial de su hermano desde entonces Lord Héctor y yo ocultamos mi pasado para evitar problemas con Lord Murdock, en fin esa es mi historia - en cuanto termino estaba asombrado por la historia que me quede sin palabras
- ¿En ese caso su padre debió tener algún contacto con ese "colmillo de sangre"? - le pregunte para idear qué rumbo tomaría nuestro camino a partir de ese día
-Es posible, pero no podría saberlo con certeza - me respondió mientras se notaba muy pensativo
-Muy bien señores nos toca a nosotras el resto de la guardia nocturna - nos sorprenden Miya y Farina para el cambio de turno
-Sí, tiene razón Miya vamos joven Lowell, mañana será un día laborioso - me comenta Fernir mientras se ponía de pie
-Tiene razón será mejor descansar - le respondí mientras le seguía hacia el camino donde se encontraban las carpas
Pasaron muchos días mientras caminábamos hacia la capital de Barion para tomar las escrituras de las tierras de Sartae por la fuerza si fuera necesario, pero en ese momento observé que el mismo grupo de mercenarios que nos había ayudado antes estaba en un enfrentamiento, ya que tenía una deuda con ellos por habernos ayudado decidí hacer lo mismo y ayudarlos, cuando logramos hacer que el enemigo se retirara el líder me reclamo
- ¿Que están haciendo aquí? - me replicó uno de los mercenarios
-Solo le regresaba la deuda que tenía por ayudarnos el otro día - le respondí mientras enfundábamos
-Gresil, la primera vez que nos vimos me pregunto por mi nombre el cual es Gresil - me dijo mientras parecía que quería unirse a nuestra causa - parece que también van tras el colmillo de sangre ¿no es asi? - me pregunto mientras parecía tener un plan - así es, tenemos algunas cuentas que resolver con ellos - le respondió Fernir mientras le extendió la mano a Gresil - Eso me parece inusual pero parece que tenemos un enemigo en común, bien tenemos una ligera idea de donde se encuentra su guarida asi que nos dirigimos hacia allá para acabarlos de una vez por todas - respondió Gresil mientras estrechaba la mano de Fernir
-¿Porque es inusual?- le pregunte a Gresil
-Síganme, no muchos tienen el valor de enfrentarse al colmillo de sangre - me respondio mientras comenzaba a caminar - todos por aquí le temen, en especial a aquellos que se hacen llamar "los cuatro colmillos" -
-Sabe quiénes son los que se hacen llamar así? - le pregunte para poder hacer un plan junto a Gresil y Will
-Según la información de mi mejor espía que se encuentra en el colmillo nunca se les conoce sus nombres o sus rostros, pero saben sus armas, la primera y se cree que es la más fuerte de los cuatro es "el colmillo de la lanza", el segundo se cree que es el mejor arquero de todo Barion y se hace llamar "el colmillo del arco", el tercero solo lo han visto en casos especiales el cual es "el colmillo del hacha" y el ultimo aunque solo se sabe de el por las palabras de los otros tres, se cree que es el mejor espía y ladrón de todo Barion y es el "colmillo de la espada", esa es toda la información que tenemos - me comentaba hasta que nos llegó la noche
-En ese caso ¿una emboscada en su guarida sería la mejor opción? - le pregunte a Gresil
-No estaría seguro, pero está anocheciendo, será mejor que los lleve a nuestro refugio, después de todo somos aliados hasta destruir al colmillo - dijo Gresil mientras nos guiaba hacia donde estaba su base
Después de caminar hasta la base de Gresil me preguntó sobre nuestra cruzada, aunque no le parecía generar ningún tipo de interés, le conté la verdad y al principio se reía ya que pensaba que era algo imposible, seguimos nuestra conversación hasta que entro Bresh preguntando por mí, hable con Bresh de manera rápida mientras los compañeros de Gresil le explicaban a mis amigos donde podían dormir, en cuanto volví con Gresil, me pregunto si en verdad quería restaurar Sartae a lo que le respondí con la verdad, por unos momentos se vio pensativo hasta que me dijo que cuanto acabáramos con el colmillo se uniría a mí ya que su padre formaba parte de Sartae antes de que uno de sus aliados lo traicionara y lo emboscara en la frontera de Barion
A la mañana siguiente se nos proporcionaron unos caballos para ir directamente al cuartel del colmillo de sangre, lo cual nos venía muy bien ya que Farina y Fiora estaban acostumbradas a atacar con sus lanzas mientras montaban a caballo, aunque Miya y Fernir me apoyarían a pie y Bresh cubría nuestra retaguardia, mientras que del lado opuesto atacaria Gresil y sus compañeros mientras Will cubria su retaguardia, con el plan bien definido nos dirigimos directamente a la guarida del colmillo, tardaríamos cuatro días en llegar a caballo por eso mismo paramos en un pueblo para comprar provisiones y un joven de Perstin se me acercó, tenía una larga cabellera y una capucha un poco rasgada y una pequeña espada, su presentación lo decía todo y nada de ese chico
-Mi señor es un honor estar ante su presencia, soy Matthew y tengo unas habilidades que espero le sean de utilidad, se podría decir que soy muy dado a explorarlo todo, ya sabe, conseguir información, abro puertas, cofres y demás - decía tan rápido como apareció ante mi
-Eso suena a ladrón - le comenté de manera tan indiscreta que no me sorprendería su asombro, pero me sigo preguntando cómo es que descubrió que era el príncipe de Perstin
-Mi señor, yo preferiría llamarlo "comercio gratuito" en mi beneficio - me decía entre risas
- ¿Entonces si robas? - le pregunte pensando que sería mejor no cruzarme con el de nuevo
-Así es mi señor, pero solo le robo a los mercenarios y bandidos que saquean a los pueblos de Barion - me responde sin vacilar
-Si ese es el caso me gustaría que te unieras a nosotros, estoy tras unos mercenarios para acabar con ellos - le dije esperando que saliera corriendo
-Me honraría mucho viajar con usted mi señor, si estoy con usted iría hasta la base del tan temido colmillo de sangre - decía entre risas
-Me gusta oír eso porque hacia allá me dirijo - le dije mientras me preparaba para partir
- ¿Es broma?, ¿mi señor? - me menciono con un tono un poco preocupado
-Me temo que no, entenderé que no qui... - intentaba hacerlo desistir hasta que me interrumpió
-Entonces no me importa, si puedo ayudar al príncipe de Perstin le serviré con mis habilidades y mi espada hasta el final - me dice con un tono mucho más decidido
Después de que Matthew se unió a nuestro equipo se acordó que el abriría las puertas para así evitar ser descubiertos tan fácilmente y solo pelearíamos en caso de ser necesario para así evitar que uno de los cuatro colmillos entrara en combate con nosotros y así podríamos conquistar esa guarida de manera sigilosa y sin derramar tanta sangre
En cuanto partimos de aquel pueblo un grupo de bandidos nos detuvo, el líder se acercó a mí y sin vacilar me exclamo
-De aquí no van a pasar, estas tierras le pertenecen al colmillo, si quieren avanzar tendrán que derrotarme - alzó su hacha con fuerza como un animal demostrando su dominio
-De acuerdo, acábenlo - dijo Gresil mientras les daba una señal a sus compañeros
-Chicos, tenemos a un perro noble que asesinar, es hora de ganarse el pan - grito el bandido a sus espaldas mientras más bandidos aparecían
-Prepárense para la batalla, nos superan en número, pero podremos ganar y lo más importante es que no se acerquen al pueblo, protejan a los inocentes - exclame mientras desenvainaba mi espada listo para atacar
Comenzó la batalla, y comenzaron a llegar los refuerzos de los bandidos, nosotros comenzábamos a flaquear por tanto esfuerzo en el combate parecía que esto nunca acabaría, hasta que el líder de ese grupo de bandidos menciono
-Bajen las armas tenemos a un colmillo ante nosotros - dijo agitado como si tuviera temor de aquella dama encapuchada que apareció detrás de el
-Todos bajen las armas - exclame por intriga de quien sería esa mujer ante nosotros
-Lord Lowell de Pesrtin, me intriga estar ante su presencia porque no se rinde en este momento y les perdonaremos la vida a usted y sus compañeros - me dijo con una voz dulce pero no parecía muy honesta
-Me temo que eso no pasara, tengo mi deber muy bien establecido y no lo abandonare por nada - exclame mientras tomaba mi espada con señales de atacar
- ¿Su deber? O ¿El de ella? - menciono mientras apuntaba a Bresh - Lo he estado observando de cerca y los asuntos de Sartae no le conciernen joven de Perstin, retírese ahora que puede, no creo que dar la vida por una ambición que ni siquiera es suya valga la pena - menciono mientras me daba la espalda pensando que en verdad me retiraría
-Talvez mi ambición nunca fue convertirme en marques o enfrentarme al colmillo de sangre, pero si esto es lo que debo hacer para que el colmillo de sangre deje de matar a inocentes, asi como revelar la verdad de Barion para poder estar junto a la mujer que amo, lo hare sin dudarlo, aunque deba arriesgar mi vida para lograrlo - dije sin miedo a un ataque de esa mujer tan irritante
-De acuerdo, si así son las cosas no dejaremos que siga avanzando - dijo mientras caminaba alejándose de mi - ¡Matenlos a todos! - grito y todos volvimos al combate
-Espere señora - exclame para que se detuviera - Solo quiero decirle una cosa - le dije mientras esquivaba los ataques de los bandidos
- ¿Qué es lo que quiere? - me pregunta aun dándome la espalda
-Nunca se le da la espalda a un enemigo - dije mientras me abalanzaba contra esa mujer listo para acabarla, aunque mi ataque fue bloqueado por la lanza que llevaba oculta esa mujer mientras me encaraba
-Parece que tiene las agallas necesarias para atacar de frente al colmillo de la lanza - me dijo entre nuestras armas con una sonrisa
-Una cosa más, nunca vuelva a amenazarme o a mis amigos porque esa ofensa no la perdono - le mencione con ira en mi rostro mientras esa mujer se aleja del encuentro de nuestras armas
-Nada mal, pero aquí le doy dos opciones, enfrentarme y posiblemente perder la vida por mi mano o dejarme ir e intentar salvarla - me menciona mientras su lanza apuntaba a Bresh que necesitaba ayuda ya que estaba rodeada - ¿Que elije Príncipe de Pesrtin? -
-Maldición - grité y salí corriendo hacia la retaguardia para ayudar a Bresh
Me movía entre los bandidos y abriéndome paso con mis puños junto a mi espada para llegar lo más rápido que pudiera, hasta que uno de los bandidos me ataco directamente y solo pude detener su espada con mi mano, en cuanto tuve el hierro de esa espada en mi mano comenzó a ensangrentarse por su corte, de un tajo le corte el brazo a aquel bandido que intento detenerme y deslice la hoja de su espada a través de mi mano llena de sangre hasta que la tome de la empuñadura y volví a abrir paso delante de mí, todos los bandidos que osaban enfrentarme de frente acababa con ellos en cuestión de segundos, hasta que llegue con los bandidos que estaban tomando de rehén a Bresh y uno a uno los fui acabando antes de que se dieran cuenta, en cuanto rescate a Bresh el líder de los bandidos comenzó su retirada pero yo no dejaría que se marcharan después de que intentaran tomar a la mujer que amo como rehén así que grite - que no quede ni uno vivo, que paguen su ofensa con su sangre - la ira me invadía cada vez más, hasta que todos los bandidos se retiraron y volvía en mí, todos los que me conocían desde hace tiempo me miraron con temor y asombro por mis palabras hasta que Gresil hablo conmigo, me dijo que era normal, esa presión y el temor de perder a los seres queridos te convertía en un monstruo ya que él también había pasado por eso cuando asesinaron a su padre a las afueras de Sartae donde vivía en su infancia
Después de la batalla no logramos tener un avance prolongado y cuando finalmente me había calmado hicimos el campamento, me vendaron la mano y la espalda ya que estaba lleno de heridas, aunque no tan profundas, a mis amigos que estaban heridos también los sanaron ya que no tenían heridas severas, como las que portaba yo y en un momento logre hablar con Bresh antes de que fuera a dormir
- ¿Querido?, ¿aun estas despierto? - me pregunta Bresh afuera de mi carpa
-Sí, ¿qué pasa? - pregunte un poco preocupado por temor a que le fuera a pasar algo a Fernir o Gresil ya que eran los que estaban casi
tan heridos como yo
-Nada, solo quería verte - me responde Bresh de manera un poco tímida
-Entonces pasa - le dije a Bresh para poder hablar con más tranquilidad
-No pensaba que esto te pudiera afectar tanto, lo siento, si quieres podemos olvidar todo esto y volver a Perstin - me dice Bresh con mucha vergüenza y preocupación por mi
-Por supuesto que no, estoy decidido a continuar sin importar el costo, lo que me sucedió no fue porque me abrumaron mis actos, solo que no podía ver que te alejaran de mi lado, tenía una ira escondida que salió cuando pude perderte, lo lamento - le dije mientras la abrazaba
-No hay que dejar que esto nos afecte, sin importar lo que suceda no me apartaran de tu lado tan fácilmente - me dijo al oído mientras correspondía el abrazo que le di
Seguimos hablando por poco tiempo ya que Gresil llego a mi carpa porque había alguien que quería verme, sin dudarlo tomé mi espada y seguí a Gresil, en cuanto salimos del campamento se presentó un inventor que tenía unas ideas para nosotros, me intrigaba y cuando nos explicó sus ideas realmente parecían buenas incluso algunas las implementamos en las señoritas de nuestro pequeño grupo de mercenarios por si hubiera alguna cuestión de una emergencia las usarían para escapar o para librar una batalla desigual con algún grupo numeroso, para mí me dio una armadura que podría ser más resistente y menos pesada de la que llevaba encima, pero no quiso compartir con los demás sus otros inventos para mis amigos y aliados
En cuanto termino de hacer sus inventos se despidió de nosotros y tomamos caminos separados, era cuestión de un par de días para llegar a la guarida del colmillo de sangre y estábamos más que seguros que nos esperarían, así que retomamos el plan inicial, pero en medio de la batalla Matthew iría abriendo las puertas y así mismo tener un lugar donde nosotros pudiéramos atrincherarnos en caso de ser necesario, pero no dejaríamos que asesinaran a más inocentes
Tras mucho cabalgar llegamos a la una colina cercana a la guarida del colmillo, pero extrañamente no había guardias o alguna manera de defensa externa visible, solo había un hombre a lado de un árbol, en cuanto Gresil que ahora llevaba una espada de un inmenso tamaño que cubría casi toda su espalda, lo había visto decidió acercarse sigilosamente ya que era el espía que nos había mencionado antes y lo seguí mientras los demás preparaban sus posiciones para atacar.
En cuanto Gresil y yo llegamos con ese misterioso espía nos percatamos que había sido descubierto ya que estaba colgado de ese árbol como un mensaje, no logramos percatarnos hasta acercarnos ya que la cuerda era lo suficientemente larga como para disimular que los cuerpos están de pie a lo lejos
Cuando Grecil y yo encontramos el cuerpo del espía dimos la señal de atacar, pero nos adentramos por ese lugar que parecía un calabozo exterior y tal como habíamos pensado nos estaban esperando, pero no atacaron, estaba un ejército bastante grande de bandidos y mercenarios y detrás de ellos estaban tres personas encapuchadas, pensé que eran tres de los cuatro colmillos y mis sospechas eran ciertas cuando se presentaron como los colmillos de la lanza, hacha y arco no lo podía creer después de escuchar las historias de los cuatro colmillos y que solo dos de ellos podrían acabar con un reino entero en cuestión de días asi que enfrentarnos a tres a la vez se consideraría un suicidio y un gran honor.
En cuanto nos percatamos que estábamos en la boca del lobo salimos de ahí, un gran grupo de miembros del colmillo nos siguió a las afueras e iniciamos el combate ahí mismo para tener un espacio abierto en donde podamos pelear y usar a los arqueros aliados a nuestro favor, aunque el colmillo no se quedó atrás con sus arqueros, en cuanto comenzaron a lanzarme flechas me di cuenta que la armadura del inventor funcionaba mejor de lo que esperaba ya que las flechas que chocaban contra mi rebotaban en la armadura, cuando me di cuenta Gresil aún no había usado la espada que le había dado el inventor pero no era el tiempo de enfocarme en eso, mantuve mi curiosidad a raya y me enfoque a la batalla ya que de la guarida del colmillo de sangre no paraban de salir refuerzos así que solo podíamos acabar con todos hasta que dejaran de salir pero no podíamos darnos el lujo de la retirada hasta que de un momento a otro el número de guerreros del colmillo se comenzaba a reducir de manera muy rápida hasta que solo quedo un pequeño puñado de hombres y mujeres logrando así que salieran los tres colmillos que estaban adentro y aquel que portaba el hacha me comento - Increíble joven de Perstin, cumplió mis expectativas debería felicitarlo por llegar tan lejos, pero eso sería aplaudir un suicidio ahora morirá por mi hacha - pero la mujer que llevaba la lanza lo interrumpió - me temo que eso no será posible ya que el morirá por mi lanza y como ya lo he enfrentado en el pasado me corresponde a mi terminar la vida de ese noble - después de decir eso el hombre guardo su hacha y retrocedió un paso - esperen - exclame - antes de enfrentarnos quiero saber quiénes son las personas que se esconden detrás de esas capuchas - bien Lord Lowell - dijo la mujer mientras se retiró la capucha - seria mala educación de mi parte mandarlo al infierno sin saber quién acabo con su vida, mi nombre es Vaida mejor conocida como "el colmillo de la lanza" - quien poseía el arco fue el siguiente en presentarse - yo soy Rath también conocido como "el colmillo del arco" - al final se presentó aquel hombre con el hacha - yo soy Dante y me conocen como "el colmillo del hacha" en cuanto el colmillo del hacha se presento no tuve tiempo para pensar ya que una voz a mis espaldas solo grito - ¿Que diablos estás haciendo, hermano? - en cuanto me di la vuelta supe que era Fernir quien había gritado con una mirada de ira, cuando mi mirada volvió a los colmillos de sangre solo podía ver al colmillo del hacha con una sonrisa y lo escuche decirle al colmillo de la lanza y al mismo tiempo apuntando a Fernir - bien tu quédate con la sabandija noble, yo tengo cuentas pendientes con el - antes de darme cuenta el colmillo de la lanza se había abalanzado contra mí y solo podía ver detrás de esa bella dama a Fernir peleando contra quien era su hermano y a mis demás amigos peleando con los miembros que quedaban del colmillo de sangre así que esta batalla sería un uno contra uno pero en un momento logre ver que Bresh no estaba en su posición de batalla y el colmillo del arco tampoco lo había visto cuando inicio la batalla así que en lo único que pensaba era derrotar a esa dama para buscar a mi amada, pero parece que esa señora con quien estaba batiéndome a muerte se percató de mis pensamientos y dijo - ¿Que pasa Lord Lowell?, ¿No sabe dónde está esa mujer que salvo en la batalla pasada?, se encuentra junto a Rath y posiblemente este en la misma situación que usted o ya este muerta - eso ultimo lo decía entre risas y mi ira se desato así que realice un ataque falso para tomar su lanza y partirla en dos pero al darle el golpe con mi espada me percate que estaba hecha de acero en su totalidad así que con mi ira no pude pensar en otra opción más que cortarle la mano y eso fue lo que hice, pero no estaba satisfecho ya que sabía que con la otra mano volvería a alzar su lanza para atacarme así que asesine a esa señorita enterrándole su propia lanza, cuando lo realice solo pude ver a Fernir tirado en el suelo mientras sangraba de un lado de su cara y escuche a su hermano decir - ahora si me recuerdas a nuestro padre, ahora muere - pero no pude quedarme solo mirando y solo bloque el ataque para ayudar a Fernir a levantarse en cuanto el colmillo del hacha intento atacarme de regreso Fernir lo asesino con un solo golpe de su hacha y así salvándome la vida después de eso, caí inconsciente por las heridas que tenía y las causadas por el colmillo de la lanza
En cuanto desperté solo logre ver a Miya y a Fernir quien tenía una cicatriz en su ojo derecho que estaban sentados junto a mí, intente levantarme, aunque me doliera mientras pregunte sobre donde estaba Bresh y si había caídos después de la batalla
-Joven Lowell, es qu... - Miya estaba a punto de decirme algo, pero Fernir la detuvo
-Yo se lo digo, vaya con los demás Miya - le dijo a Miya y de inmediato asintió y se retiro
-Lord Lowell le seré sincero, como siempre lo ha pedido enterramos a los caídos del colmillo de sangre y les dimos un funeral digo tal y como nos lo ha pedido después de cada combate, aunque me alegra informarle que los tres colmillos a los que nos enfrentaron han caído y se retiraron pocas de las fuerzas armadas del colmillo y para nuestra fortuna no han caído nadie de nuestros aliados, pero no hemos logrado encontrar a Lady Bresh o a Farina después del combate - Esto último lo decía con una mueca de disgusto
- ¿Qué?, que todos se preparen partiremos de inmediato, ahh - dije mientras soltaba pequeños alaridos de dolor mientras intentaba levantarme
-Por favor Lord Lowell escúcheme, Gresil ya dio órdenes de partir al alba estuvo inconsciente durante mucho tiempo y el sol está a punto de salir, le pido que descanse este poco tiempo que aún le queda ya han preparado su caballo y partiremos de inmediato a la capital ya que el mensaje que el colmillo de la espada nos dio fue que si queríamos rescatarlas estarían ahí - me comentaba mientras tenía una cara de ira
-Está bien Fernir, descansare este tiempo que me queda y luego matare al colmillo de la espada - decía mientras la ira se apoderaba de mis actos
-Joven Lowell, no creo que debería dejarse llevar por la ira después de sus actos contra el colmillo de la lanza - me dijo, pero no recordaba mucho de aquel encuentro
-Fernir me podría decir cómo fue que el colmillo de la lanza me derroto, es que no recuerdo del todo ese combate - le comenté con una cara de intriga
-De hecho, Lowell usted fue quien salió victorioso en ese combate, pero asesino a esa dama de una manera despiadada, casi no lo reconocía en ese momento - podría ver la incertidumbre en el rostro de Fernir al decirme mis acciones que no recordaba
- ¿A qué se refiere? - le pregunte pidiendo una explicación
Fernir solo guardo silencio y supuse que no era el momento de saberlo ya que el próximo combate estaba cerca y por la expresión que puso Fernir sabía que era mejor no volver a preguntar, cuando termine de hablar con Fernir ya podía moverme un poco más así que me levante para ir con los demás que estaban atareados mientras preparaban el próximo ataque a la capital de Barion ya que había una segunda guarida donde se ocultaban las últimas fuerzas del colmillo de sangre, al poco tiempo partimos hacia la capital listos para combatir.
Pasaron pocos días para llegar a la capital de Barion y para cuando llegamos ya estábamos completamente recuperados de nuestras heridas gracias a las medicinas de un médico que vivía en un pueblo cercano en el cual nos detuvimos para retomar provisiones, en cuanto llegamos a la capital nos atacó un pequeño grupo de mercenarios, no nos dieron muchos problemas pero al interrogar a los que sobrevivieron nos dijeron la ubicación de la segunda guarida del colmillo de sangre así que inmediatamente nos dirigimos hacia allá, llegamos al anochecer pero esta vez nada nos detendría, intentamos infiltrarnos pero sonaron la alarma y comenzó la batalla, las fuerzas del colmillo no fueron un problema muy grande pero la verdadera batalla apenas había comenzado ya que soldados de Barion se introdujeron a la pelea y con dolor en mi corazón acabe con los que se me enfrentaron hasta que me encontré con un rostro que ya conocida
-Lord Lowell detenga su ataque, no quiero verme obligado a acabar con los suyos - Sir Cralio me ordeno, pero no había llegado tan lejos como para detenerme al final
-Lo siento Sir Cralio, pero no me detendré - le respondí
-En ese caso no me deja otra opción, traidor - me dijo Sir Cralio mientras desenvainaba su espada
-No peleare contra usted Sir Cralio - Esperaba que eso lo hiciera desistir para que me explicará porque me llamo así
-Me temo que no tendrá otra opción Lord Lowell - me dijo el mismo hombre que me encontré en las ruinas del castillo de Sartae en más de una ocasión mientras tenia retenida a Bresh - Me temo que no me he presentado, soy Kent el tan temido "colmillo de la espada" y líder del colmillo de sangre y le daré a elegir combatir contra ese caballero real de Barion o atacarme directamente y matar a su mujer, elija sabiamente - solo pude bajar la cabeza en ese momento
-Lo siento, Sir Cralio - dije mientras me lanzaba a atacar a Cralio sin piedad
El primer encuentro de nuestras espadas nos hizo retroceder a ambos y solo pude pensar - esta vez no es un combate amistoso, estamos peleando a muerte, así es voy a matarlo -
En cuanto comenzamos nuestro combate se veían las mismas diferencias de aquella vez ya que podía sentir que blandía su espada con más fuerza que antes y a pesar de eso tenía cierta ventaja en el combate, era realmente equilibrado, pero de vez en cuando me distraía del combate para comprobar que Bresh estuviera bien para mi fortuna y mi desgracia seguía siendo rehén del colmillo de la espada, pero en cuanto venciera a Sir Cralio me batiría contra él, cada vez era más complicado seguir el ritmo de la batalla pero en un descuido logre ver que Bresh ya no estaba como rehén y el colmillo de la espada el cual estaba sangrando de una pierna, volví mi mirada a Sir Cralio y solo logre ver a Bresh cubriéndome de su ataque, en cuanto Bresh cayó al suelo logre ver que en su zapato había una pequeña hoja cubierta de sangre, pensé que así se había librado del colmillo de la espada, Cralio suspendió un momento sus ataques pero en ese momento solo pude pensar en matarlo a toda costa, cada vez lo atacaba con más ira y en uno de nuestros choques de espadas logre derribarlo y cuando blandí mi espada para matarlo me detuve justo en su cuello - Sir Cralio, te otorgo vida por vida, sálvala, llévatela con un médico de un pueblo cercano, Florina te escoltara - le dije mientras llamaba a Florina - de acuerdo, la llevare de inmediato en mi caballo y se lo agradezco Lord Lowell - en cuanto escuche su respuesta le retire la espada de su cuello y le ayude a levantarse, volvi a ver a Bresh y observe que el colmillo de la espada estaba a punto de llegar con ella, de inmediato lo hice retroceder con un ataque que logro bloquear, en ese momento le ordene a Sir Cralio que se la llevara, el solo asintió y subio a Bresh a su caballo y se fue a toda velocidad, - vaya, vaya parece que tendré que pelear enserio después de tanto tiempo - dijo mientras desenvainaba una segunda espada pero detrás de él se encontraba Gresil quien blandía aquella espada que llevaba en la espalda mientras la otra la tenía enfundada fue cuando le grite y al verme parecía que me leyó la mente ya que lanzo esa gran espada al aire y me lanzo la otra con todo y funda, cuanto tome la espada de Gresil lo volvi a ver saltando hacia aquella gran espada tomándola en el aire y dejando caer todo su peso incluyendo el de la espada sobre su objetivo, pero no era el momento de impresionarme mi batalla estaba a punto de empezar
-Lord Lowell, espero que no me defraude ya que si cae aquí yo mismo me encargare de matar a su amada, pero eso no sería divertido me gustaría ver su rostro cuando se entere que su amada fue asesinada y talvez pueda entender el dolor que me ocasiono - decía el colmillo de la espada con una mueca
-Quiero ver que lo intentes cuando te maté - le respondí mientras intentaba contener mi ira
En cuanto comenzó nuestro combate nos encaramos con el primer choque de espadas, pero esta vez era diferente a todos los combates anteriores que había tenido, nos encaramos entre cuatro espadas a medida que avanzaba el combate solo teníamos unos arañazos o golpes que nos dábamos el uno al otro, cada golpe de nuestras espadas era un esfuerzo en vano de detener este combate que era equilibrado hasta que con un golpe directo con la empuñadura me había movido el bazo de su lugar, pensé que se había roto en cuanto solté un grito inmenso de dolor y dejaba caer la espada de Gresil, todos los que aun combatían se detuvieron un momento - parece que perdió una espada Lord Lowell - me dijo el colmillo de la espada mientras me atacaba con solo una espada cuando estaba a punto de matarme con la segunda espada solo escuche un golpe de metal y una voz que decia - aun no pierde su espada y esta vez soy yo - cuando voltee era Gresil quien había recogido su espada pequeña y detuvo el ataque, Gresil y yo seguimos combatiendo al último miembro del colmillo juntos cada vez era más complicado aunque Gresil y yo nos separáramos para atacarlo lograba bloquear cada ataque que le diéramos, asi que solo pude idear una manera de poder derrótalo y al parecer Gresil tenía la misma loca idea porque solo me dijo - se cuál es el plan pero ¿sabemos que significa verdad? - le asentí con la cabeza y le dije - dile a Bresh que la ame hasta el final - y salí corriendo contra el colmillo de la espada, pero Gresil me hizo tropezar y me dijo - díselo tú mismo - mientras tomaba su gran espada de su espalda y la lanzaba al aire, aunque aproveche el momento en el que el colmillo de la espada se preparó para recibir el impacto para ir delante de Gresil y acabar con él por sorpresa mientras Gresil me dijo entre risas - ese no era el plan mi Lord - al igual que él le respondi entre risas - lo sé -
-Este era el último del colmillo - dijo Fernir que llego detrás de mi mientras me da una palmada en mi brazo haciendo que lo pueda mover de nuevo, pero con un gran dolor
-Eso parece - le respondió Gresil - lo logramos Lord Lowell - dijo justo antes de escupir una gran cantidad de sangre
-Gresil - grite con miedo al ver que tenía una enorme lanza con una cadena atada a su extremo clavada justo en el estómago que lo atravesaba de atrás en adelante
La lanza al retraerse por la cadena que tenía dejo ver el inmenso agujero en el abdomen de Gresil y solamente pude estar con él sus últimos momentos de vida mientras Farina estaba a mi lado llorando por él y logramos escuchar sus últimas palabras - Mi Lord, quiero decirle, que fue un honor el tenerlo como mi amigo y porfavor cuando gobierne Sartae dele un puesto a mis muchachos como mercenarios reales - dijo aun tosiendo un poco de sangre aunque yo intentara detener su sangrado del abdomen - Farina lamento no habértelo dicho antes pero ya debes saber que desde que te conocí te he amado, así que te amo - dijo mientras sostenia la mano de Farina - descuida querido, pero también lamento no habértelo dicho antes, el médico me dijo que estoy embarazada, así que porfavor vive, vive por nosotros - le respondía Farina entre sollozos al mismo tiempo que la vida de Gresil se desvanecía de sus ojos mientras soltaba su última sonrisa
-Observe Joven Lowell lo que ha ocasionado - dijo una voz conocida desde las sombras de donde había salido esa lanza
- ¿Que hace aquí? - pregunte lleno de ira - ¿Qué demonios está haciendo aquí? -
-Por favor ese lenguaje no es digno de un noble de su posición - respondió esa voz que me hizo desatar mi ira
-Al diablo con mi posición, mato a mi mejor amigo - le reclamé con fuerza al saber por fin quien era el dueño de esa voz
- ¿Era su amigo esa última rata de Sartae?, vaya lastima, aunque negara su nación de origen esa técnica de "la espada voladora" es únicamente de Sartae - menciono saliendo ese hombre de las sombras
-Maldicion Lord Marcus, si quiere derramar más sangre de Sarate tendrá que pasar sobre mí - exclame mientras tomaba y blandía la gran espada del difunto Gresil
-Para eso he tenido que venir hasta aquí, a partir de mañana en cuanto sus cuerpos se muestren, los demás reinos conocerán a los traidores de Barion - dijo Lord Marcus con mucha confianza
En cuanto salió a la luz logre ver que Lord Marcus llevaba la lanza que mato a Gresil con una cadena atada a su guantelete y su armadura además de poseer un escudo, en cuanto lo vi me alce con mi espada y la enorme espada de Gresil para atacarlo, pero todos los impactos los recibió su escudo y este salió sin un rasguño y gracias al entrenamiento y los combates del pasado mis reflejos se agudizaron mucho más y lograba bloquear los ataques de la lanza de Lord Marcus, nuestro combate cada vez era más largo y lograba ver el alba por detrás de ese lord que no dudaría en matarme así que lance la enorme espada de Gresil al aire y por un momento casi lograba sentir su espíritu guiándome así que al atacar a Lord Marcus salte sobre su escudo y logre atajar esa enorme espada en el aire y usar todo su peso al igual que el mío para atacar y finalmente logre penetrar el escudo de Lord Marcus, cuando soltó ese escudo que creí impenetrable logre ver que a través de su armadura goteaba la sangre por el corte que le hice, así que sin darle tiempo a reaccionar le corte la cabeza sin misericordia y sin más volví a caer inconsciente