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La sumisa II: Una segunda vida a sus pies

La sumisa II: Una segunda vida a sus pies

Autor: : Carolina Chibiusa
Género: LGBT+
Nayara (cuyo nombre de pila es Carolina) y Andrea tuvieron una larga relación de Dominación/sumisión dónde pasaron por altos y bajos, incluso en un tiempo que estuvieron separadas y Carolina tuvo una relación con otro Dominante, pero el tiempo y el destino volvió a juntarlas, nayara se terminó convirtiendo en la esclava consensuada de su Ama Andrea. Tanto Nayara como Andrea eran mujeres muy exitosas, nayara tenía una cadena de restaurantes internacionales llamada "buena chica", Andrea Tenía una empresa llamada "internacional bussines" que facturaba varios millones de dólares mensuales. Nayara era ante los ojos de todos una gran empresaria, una mujer poderosa y exitosa pero en casa era la puta esclava de su Ama y le encantaba serlo pues la amaba con todo su corazón y sabía que ella también le correspondía a su manera. Pero cuando la vida de ambas no podía ir mejor, justo cuando eran muy felices un trágico accidente de auto las separó, Andrea muere instantáneamente en ese accidente y nayara muere de pena unas semanas después sobre la lápida de la tumba de su Ama, de este modo al fin se pudo volver a encontrar con ella. Todos pensarían que este podría ser el fin de nuestra historia, pero no, Andrea y nayara viven la vida eterna en su propio paraíso personal, donde sólo están ellas dos, juntas por siempre y para siempre hasta que algo muy inesperado sucedió.

Capítulo 1 Introducción y nota del autor

Después de morir de pena al perder a su Ama en aquel trágico accidente, nayara llega a un paraíso muy particular y se reencuentra con su Ama, nayara solicita humildemente renovar sus votos como esclava, sabiendo que esta vez lo sería eternamente, su Ama Andrea la recibe con los brazos abiertos e incluso le confiesa que "he estado esperando con ansias este día, mi nayara, el día en que mi perra fiel regresa a mi, porque estaba segura que en algún momento nos volveríamos a encontrar".

Nayara se emociona hasta las lágrimas con las palabras de su Ama y le dice todo lo que siente por ella, aunque sabía que probablemente su Ama ya lo sabía, pero sintió la necesidad de confesar su amor y devoción una vez más, como si fuera la primera y la última vez que la vería al mismo tiempo.

Así empiezan a formar un verdadero hogar en ese basto lugar, tenían todos los recursos a su disposición y siempre que sentían que realmente necesitaban algo, aparecía como por arte de magia, de una u otra forma. La vida (o no vida) no podía ser mejor, todo era perfecto, en ese pequeño paraíso personal tenían todo lo que sus almas podrían desea y eran extremadamente felices.

Ya no sentían hambre ni frío, en realidad ninguna de las molestias y necesidades físicas. La única "necesidad" física que había quedado en ellas era la de estar cerca la una de la otra y darse placer, lo cual en realidad llamaba mucho la atención, por lo mismo una vez nayara, con su curiosidad característica le pidió permiso a su Ama para hacerle una pregunta existencial, lo cual ella permitió.

-me he estado preguntando algo, Ama... ¿Por qué cree que seguimos sintiendo deseo y placer pero no sentimos ningún otro sentimiento o sensación física?

-esa es una muy buena pregunta, mi esclava bella- Respondió Andrea- me voy a arriesgar a sonar muy cursi, pero creo que es porque el deseo que sentimos la una por la otra va más allá de lo físico, lo mismo con el placer, no sientes placer por lo que le estoy haciendo a tu cuerpo, si no por lo que le pasa a tu mente con eso...

-vaya... creo que eso tiene mucho sentido, sí que siempre tiene respuestas para todo- bromeó nayara.

-Ya deberías saber que siempre tengo la razón- dijo Andrea y la besó.

Todo iba de maravilla, ambas pensaban que ya nada las podría separar, pero el destino tenía otros planes para ambas, de modo que en algún punto todo se volvió oscuro, nayara buscaba a su Ama con desesperación pero no lograba encontrarla... y es justo en ese momento que comienza nuestra nueva historia.

Nota del autor:

Primero que todo quiero agradecerte por estar aquí y darle una oportunidad a mi novela.

Quisiera que antes de leer tomaras en cuenta el contenido de este libro

*Aquí vas a encontrar contenido sexual explícito, que es considerado sólo para adultos.

No olvides que nadie tiene derecho a obligarte a nada que tu no quieras hacer, sino quieres es un NO y ya. El amor NO contiene violencia, nunca olvides eso.

Si no te sientes segura/o y feliz en tu relación no permanezcas allí más tiempo o habla con ella/él para llegar a un acuerdo mutuo muchas veces es todo lo que se necesita.

Cada quien es responsable de su propia felicidad, ser feliz no depende de ninguna otra persona, sino de ti.

No te arriesgues a probar este estilo de vida sin antes informarte al respecto. Asegurate de buscar la información adecuada al respecto, compara diferentes fuentes y puntos de vistas, de este modo será menos probable que caigas en las manos de un falso Dominante, si tienes oportunidad puedes buscar alguien que te inicie en el maravilloso mundo BDSM.

*Ten cuidado y protégete porque allá afuera hay personas de verdad muy raras, no confíes en cualquiera que diga ser Dominante o sumiso(a).

*Recuerda todo es consensuado.

*Si ya estás acostumbrada/o al mundo BDSM seguro que encontrarás está historia como muy "ligera".

No olvides que nadie tiene derecho a obligarte a nada que tu no quieras hacer, sino quieres es un NO y ya.

Capítulo 2 Segunda oportunidad

Estaba conversando tranquilamente con mi Ama Andrea cuando, de pronto ella desapareció y todo se volvió oscuro, no podía ver a mi Ama ni a nadie o nada más.

Por un momento creí escuchar su voz llamándome por el nombre con el que ella me había bautizado. "Nayara... Nayara" repetía aunque solo era un murmullo, hasta que se desvaneció en la nada.

Un silencio sepulcral inundó todo el lugar ¿Dónde estaba?, lo único que se escuchaba eran pequeños "bips" eléctricos y susurros ocasionales que no alcanzaba a descifrar, Me sentí totalmente perdida, incluso un poco asustada... miedo ¿hace cuanto no sentía esa emoción?.

Mi cabeza daba vueltas y no podía pensar con claridad, ¿Dónde estaba?, ¿Cómo llegué ahí?... no recordaba nada, era como si recién estuviera naciendo, sentí que alguien me había estado acompañando antes de que todo se desvaneciera pero no sabía quien, mucho menos si ese sentimiento estaba basado en algo real "Que alguien me saque de aquí" pensé desesperada, no podía aguantar esa soledad, ese silencio casi total, el bip ya empezaba a volverme loca y hacía un frío que helaba hasta los huesos.

De pronto un pitido ensordecedor inundó todo el lugar, era insoportable, tuve que taparme los oídos para resistir, se mantuvo por unos cuantos minutos, entonces escuché una voz desconocida que decía:

-lo siento... hicimos todo lo que pudimos...

Entonces pude abrir los ojos, ¿estaba viva?, ¿Cómo era eso posible? A pesar de que no recordaba toda mi vida, tenía la seguridad de que había muerto hace no sé cuanto tiempo, sin embargo, ahora me encontraba en una cama de hospital, aunque extrañamente no reconocí a ninguna de las personas que estaban ahí, quizás aún debía aclarar mi mente, pero estaba segura de que no eran familiares míos, tampoco amigos, de hecho, ni siquiera tenían cara de chilenos o italianos, todos eran rubios, de ojos azules y piel muy blanca, habían dos mujeres vestidas de monja, una anciana y una joven, me imaginé que quizás habían venido a rezar por mi alma o alguna de esas cosas que la gente hacía cuando pensaba que ya no había esperanzas.

-¡es un milagro!- exclamó la monja anciana en alemán... espera ¿por qué podía entenderlo?, bueno eso no importaba, de todos modos, no era lo más raro del día.

-¿Cómo te sientes?- me preguntó un hombre de unos cincuenta y tantos, también en alemán.

-estoy bien, gracias- respondí en el mismo idioma, no entendía nada, yo solo hablaba español, inglés e italiano ¿Dónde había aprendido a hablar ese idioma de manera tan natural y fluida?, mis recuerdos eran un tanto confusos, pero sabía que mi nacionalidad no era alemana, yo había nacido en Chile, o al menos en algún país de Latinoamérica, supuse que había viajando bastante antes de despertar y era por eso que hablaba varios idiomas, pero todo eso era muy raro necesitaba respuestas- disculpen pero... ¿quiénes son todos ustedes?

-¿no, nos recuerdas?- dijo una mujer como de 45 o 50, parecía a punto de quebrarse.

-¿Debería?- dije confundida.

Entonces ella se largó a llorar.

-llamaré al doctor- dijo el hombre y salió de la habitación.

-a mi si me recuerdas ¿verdad Greta?, ¿recuerdas cuando hicimos nuestros votos?

-¿nos casamos?- le pregunté confundida, sería raro que una monja hubiera estado casada con una mujer. Además ¿Quién era Greta?

-ella se refiere a tus votos temporales como religiosa- dijo la monja mayor.

-¿monja? ¿Yo? Jajaja, lo siento hermana, creo que me confunde con otra persona- respondí, no podía ni imaginar como sería la vida en un convento y de monja no tenía nada, de hecho según las creencias católica yo debería haber pasado el tiempo después de morir, en el infierno.

-Greta, si esta es otra de tus bromas...- dijo en tono de advertencia la monja mayor, su voz sonaba enojada, pero había tristeza en sus ojos.

-en serio... ¿Quién es esta Greta que tanto nombran?- insistí, necesitaba que alguien me pusiera al día y me explicara qué estaba pasando.

-Hermana, creo que en verdad no lo recuerda- dijo la monja joven en voz baja.

-¿alguien me puede decir que pasa?- dije un tanto desesperada.

-¿Qué es lo último que recuerdas, linda?- dijo la mujer, con voz suave.

-emmm... lo último que recuerdo es estar en el cementerio- contesté honestamente, ese era mi último recuerdo terrenal y, por alguna razón, los recuerdos que tenía del más allá se habían vuelto confusos, lo único que recordaba era que nunca me sentí sola en ese lugar y era inmensamente feliz.

Justo en ese minuto entró el doctor, quien también era claramente alemán.

-Hola Greta, ¿Cómo te sientes?- me preguntó ¿por qué todos me seguían diciendo así?

-Bien, un poco confundida, pero bien

-Tu padre me dijo que tenías dificultad para recordar cosas...- continuó el doctor, ¿el hombre que había visto era mi padre? ¿Qué estaba pasando?.

-Yo... -miré a las mujeres que me miraban con dolor y decidí fingir que era esa tal Greta hasta que descubriera que me había pasado, simplemente no podía dejarlas así- sí, la verdad no recuerdo nada... pero supongo que lo haré eventualmente.

-sí, es normal que después de largos períodos de coma que la memoria se vea afectada, mi recomendación es que retomes tus actividades habituales paulatinamente- dijo, luego les hizo una seña a mis acompañantes y salió de la habitación para hablar con ellos. Intenté escuchar lo que decían, pero solo se oían murmullos.

Yo me senté en la cama y busqué algo en lo que me pudiera ver, por alguna razón sentía una enorme necesidad de ver mi reflejo, supongo que quería comprobar en qué estado había regresado mi cuerpo. Entonces encontré un neceser en la mesita de noche, lo abrí y encontré en él un espejo de bolsillo, al verme quedé impactada, no pude evitar lanzar un grito de la impresión, esa que estaba ahí no era yo... era muy distinta a como recordaba mi cuerpo. era rubia, de pelo liso, ojos muy azules y piel tan blanca como la leche, parecía una versión joven de la mujer que lloraba por mi.

-¿Qué pasó? Escuché un grito- dijo la mujer que entró corriendo.

-Nada, disculpen... me asusté con un pájaro que chocó con la ventana- Inventé.

-ah ya, ¿pero estás bien?...

-si... ¿Mamá?- si era tan parecida a ella, tenía que ser mi madre, bueno, la de Greta... Ella sonrió.

-Sí, soy tu mamá- respondió, se acercó y acarició mi cabello y me dio un cariñoso beso en la frente- me llamo Berta... supuse que tampoco lo recordarías.

-Gracias... la verdad lamento mucho todo esto...- dije, me sentía terrible por ellos, habían perdido a su hija y yo había tomado su cuerpo... y como para colmo, al parecer ella era totalmente opuesta a mi, una monja, probablemente heterosexual y recatada... sí, totalmente opuesta a mi.

-no es tu culpa, querida, se supone que quedarán secuelas después de un año en coma...

-¿Un año? ¿Qué fecha es?- respondí preocupada.

-es 10 de abril del 2022- no podía ser, eso eran más de 10 años después de la fecha aproximada en que morí, no recordaba cómo había muerto pero tenía leves recuerdos de un cementerio y de haber caminado desde ahí, guiada por alguien, probablemente un ángel pues era realmente hermosa, por un túnel hasta el paraíso.

-tranquila... solo es un año, todos estaremos contigo en tu recuperación.

-¿me dejas sola un rato?- le pedí, necesitaba pensar.

-claro... -dijo y salió mirándome con preocupación.

Respiré hondo, ¿qué iba a hacer? Esa Greta no podía tener una vida más distinta a la mía, miré al cielo y le reclamé a quien sea que hizo esto.

-¿una monja? ¿En serio?... ¿no podía ser un chef, un médico o un ingeniero, un panadero o lo que sea?- De todas las opciones, de la inmensidad de posibilidades, tuvo que mandarme al cuerpo de una monja. ¿Qué iba a hacer yo en un convento? No... preferiría morirme 10 veces más antes de vivir así.

Suspiré con resignación "supongo que siempre puedo renunciar a mis votos y buscar algo más que hacer" pensé para intentar calmarme, después de todo, había vuelto de la muerte, encontraría la forma de solucionar esto.

Luego un extraño sentimiento de como si algo o alguien me hiciera falta pero no tenía idea de a quien, en ese caso ¿eso significaba que tenía que buscar a alguien? Y si así era, ¿Cómo iba a reconocerla? ¿Cómo iba a hacer que ella me reconociera?, ¿Cuánto me demoraría en encontrarla?, después de un minuto intenté pensar con más racionalidad. "Solo estoy confundida, debo centrarme en lo importante, tengo una segunda oportunidad de vivir, aunque no sea en el mismo cuerpo, volví a vivir, debo aclarar las cosas sobre esto antes de empezar a buscar personas imaginarias".

La cabeza me daba vuelta, eran demasiadas cosas en que pensar...

"Bien caro, vamos por parte, primero centrémonos en salir de aquí" me dije.

Capítulo 3 Una vida muy distinta

Estuve varios días en el hospital, el doctor esperaba que recordará algo y en realidad, de algún modo lo logré, los recuerdos guardados en la mente de la antigua Greta se mezclaron con algunos de mi vida pasada, a tal punto que en algunos era difícil distinguir si eran míos o los de ella.

De todos modos logré descifrar algunas cosas básicas como los nombres de las personas que me acompañaron durante toda la hospitalización. La madre de Greta se llamaba Berta, su padre Hans, la monja joven que al parecer era su mejor amiga se llamaba Kate y, por último, la monja anciana se llama Norma y era la madre superiora del convento al que pertenecía.

Al salir del hospital fui al convento, pues era en ese lugar donde vivía antes y el doctor recomendó que continuará con su vida lo más normal posible. Al llegar sentí inmediatamente un deseo enorme de salir de ahí, no sólo era yo, los recuerdos de Greta me hacían saber que ella había sido presionada por sus padres y otras personas para tomar sus votos, incluso tenía alguien que le gustaba pero no podía ver quien era, del mismo modo que no recordaba esa persona con la que sentía que debería estar así que recurrí a la persona más cercana a mi para ver si averiguaba algo sobre una posible pareja o amorío, Kate quien también era mi compañera de habitación.

-Kate... ¿te puedo hacer una pregunta?

-Claro, lo que quieras.

-yo... ¿alguna vez te conté sobre alguien que me gustará o con quien hubiera tenido una relación antes de ya sabes... tomar los voto?.

-mmm... no, no que recuerde al menos...

-¿Segura?... ¿Y nosotras tuvimos algo en alguna ocasión?- insistí, ella se rió con ganas.

-nada más que una linda amistad, en serio Greta... estás muy rara, es como si fueras otra persona, ¿de dónde sacaste esas ideas tan raras?

-sí, lo siento... creo que estoy un poco confundida nada más...- respondí intentando bajarle el perfil.

-ya veo... la sola idea de que estés con otra mujer suena tan ridículo...

-Claaro... muy ridículo ¿no?- le seguí la corriente, aunque tenía más que claro que en mi vida pasada estuve con más de alguna mujer- buenas noches Kate- agregué y me di vuelta para dormir.

Esa noche tuve un sueño extraño, iba caminando por un bosque luminoso, los árboles resplandecían al recibir la reflejar la luz del sol en sus troncos. El sendero por el cual caminaba estaba lleno de piedras blancas y brillantes, lo cual hacía sentir como si caminara por un luminoso túnel. Entonces sentí una voz gritando un nombre que se me hacía familiar:

-Nayara... nayara- susurraba una voz femenina junto al leve silbido del viento.

-¿quién eres?, ¿Dónde estás? ¿Quién es nayara?

-tu eres mi nayara- respondió la voz, ¿Qué quería decir con "mi nayara"?

-¿Quién eres?- insistí.

-vuelve a mi, nayara- respondió ignorando mi pregunta.

-¿Dónde estás?, ¿Cómo se supone que vaya hacía ti si no sé quién eres?.

-tu lo sabes, muy en el fondo lo sabes, no me olvides nayara... vuelve a mi- volvió a decir.

Miré hacia todos lados, pero lo único que veía eran los brillantes árboles, los cuales me cegaban con su luz y no me dejaban ver más allá de la punta de mi nariz. Empecé a correr desesperada buscando a aquella misteriosa mujer, hasta que la luz se hizo tan intensa que no pude avanzar más.

-buenos días dormilona- me saludó Kate.

-¿Qué hora es?- respondí sobándome los ojos.

-las 5 y media- dijo y yo me escondí debajo de las sábanas- vamos, tenemos que ir a rezar el rosario a las 6- insistió empujándome hacia un lado y el otro.

-¿es en serio?- respondí irritada- anda tu, dile a la madre que me enfermé o me morí, no sé...

-No puedo mentirle a la madre superiora, eso estaría muy mal- dijo.

-pues entonces dile que tengo mucho sueño y quiero seguir durmiendo al menos un par de horas.

-¡Vamos!, no querrás tener problemas ¿verdad?

-¡bien!- exclamé de mal humor y me levanté, Kate me miraba con una linda sonrisa, aún estaba en pijama.

Me metí a la ducha y me vestí rápidamente para no retrasar a Kate, cuando salió de la ducha envuelta en la toalla, casi me da un infarto, tenía un cuerpo envidiable... no pude evitar quedarme pegada viendo como se vestía, era realmente hermosa.

-¿Qué?- me dijo mientras se ponía la túnica.

-No, nada, solo me quedé pegada- respondí "es una verdadera lástima que sea monja, bueno, seamos" pensé mientras se terminaba de vestir.

Fuimos a la capilla y Kate empezó a dirigir el rosario, mientras todas rezaban yo no dejaba de pensar en aquel extraño sueño... ¿Qué significaba soñar con algo así?, ¿esa mujer realmente existía?, algo en mi corazón me decía que ella era alguien muy importante para mi, me angustiaba mucho no saber como era, "muy en el fondo lo sabes" había dicho ella, pero no era más que un simple sueño ¿o no?. Al terminar el rosario llegó un cura para hacer una misa, pero yo estaba totalmente fuera de este mundo.

-hermana Greta- me dijo una monja mayor.

-¿si?

-¿podría poner la mesa mientras hacemos el desayuno?.

-Sí, sí, claro- respondí volviendo a la realidad.

Al salir de la capilla me di cuenta que no tenía idea de donde estaba el comedor o de donde sacar los platos.

-El comedor está por acá- dijo Kate al ver mi expresión de confusión- vamos, yo te ayudo- agregó.

-gracias- dije y la seguí por un largo pasillo con muchas puertas.

Se notaba que el edificio era antiguo, pero estaba bien mantenido y tenía un pequeño pero lindo jardín en el centro, tipo casona colonial. Poner la mesa no fue tan rápido como imagine, habían 50 hermanas más, además de nosotras dos y la madre superiora así que era Muuucha loza que repartir.

Después de desayunar yo, Kate y un par de hermanas más fuimos a visitar un hospital de niños, les llevamos algunos juguetes que había donado la gente del sector y le leímos cuentos.

-hermana... ¿si me muero... voy a ir al cielo?- me preguntó una niña con cáncer, me rompió el corazón, los niños deberían jugar y hacer travesuras, no estar pensando a donde irán cuando mueran... de todos modos hice mi mayor esfuerzo para poder sonreírle.

-Claro, preciosa, las niñas como tu son angelitos en la tierra y cuando termines tu misión aquí irás derechito al cielo, al paraíso, con Dios y la virgen- le dije. Entonces saqué un rosario de mi bolsillo y se lo pasé- dicen que si rezas el rosario la virgen te protegerá siempre- dije repitiendo las palabras que había leído en un libro de catequesis que me obligaron a leer y desee con todo mi corazón que fuera cierto.

-¿en serio?- dijo con una sonrisa adorable.

-Claro, las monjas no mentimos- respondí sonriendo también... bueno... una mentirilla blanca no le hace daño a nadie ¿verdad?. Cuando salí de la habitación de la niña Kate estaba al lado de la puerta esperándome.

-Eso fue muy tierno- dijo Kate- esta si se parece más a la Greta que conocí.

-¿y como era Greta?- quise saber- digo, yo antes del coma...

-Bueno... ella era muy dulce, se llevaba bien con todo el mundo, era una muy buena persona, nunca se quejaba de nada ni contradecía a su familia... bueno, ahora que lo pienso nunca contradecía a nadie- dijo, yo me quedé pensando un momento.

-¿y tu crees que yo era feliz así? Dándole en el gusto a todo el mundo...

-bueno, como te digo, nunca te quejabas... aunque...- se quedó pensando un minuto.

-¿Qué?

-antes del accidente dijo algo así como que ya no soportaba tanta mentira... yo pensé que hablabas en general, como de la gente que es falsa y eso... pero quizás... quizá tenías tus propias mentiras ¿no?, ¿recuerdas algo de eso?- me preguntó con auténtico interés.

-bueno yo...- iba a decir que no, pero un recuerdo de Greta vino a mi mente.

Ella se miraba al espejo y se largaba a llorar, se arrancaba una cruz que llevaba colgara al cuello y lo tiraba contra la pared. Subió a un auto del convento y manejó a toda velocidad "esto se acaba aquí y ahora, no más mentiras, no más máscaras, no más sonrisas falsas" pensó mientras conducía directo a una barrera de contención que separaba el camino de un precipicio. "No puede ser... no fue un accidente, ella se suicidó" pensé pero no podía decirle eso a Kate.

-yo... creo que no era tan feliz como aparentaba... creo que no quería continuar con esta vida... osea, me refiero a que quería hacer algo distinto a ser monja...- le contesté, además eso me daba pase para quitarme el hábito.

-No, no, eso no puede ser, soy tu mejor amiga, me hubieras dicho si estuvieras pensando algo tan drástico- dijo Kate.

-quizás... quizás tenía miedo de como reaccionarias, de como reaccionaría todo el mundo...

-¿y aún sientes eso?- me preguntó tomando mis manos y mirándome a los ojos- ¿aún piensas que no quieres seguir una vida como religiosa?.

-La verdad... no creo que sea lo mío... -confesé y luego Inventé una excusa que sonará creíble- ese accidente me cambió mucho... quiero decir que me hizo ver las cosas de otra manera... incluso se podría decir que soy una persona nueva.

-bueno... en realidad si he notado cambios en tu personalidad... ay amiga, si no eres feliz en el convento creo que deberías buscar algo que te haga feliz, sea cual sea tu decisión yo te estaré apoyando- dijo con una sonrisa alentadora.

-Gracias... eso significa mucho...

Luego de la visita al hospital volvimos a almorzar, mientras comíamos intentaba planear una forma para salir de ahí, claro, sabía que no estaba en la prisión ni mucho menos, pero no podía simplemente irme y dormir en la calle mientras encontraba un trabajo y un lugar donde vivir... tal vez los padres de Greta me recibirían de vuelta, ni parecía llevarme mal con ellos... ¿Qué haría al salir?, quizás podría trabajar como chef, recuerdo que en mi vida pasada tenía un restaurante y aprendí mucho de cocina ahí, del mismo modo Greta sabía muchas recetas tradicionales que todo el mundo elogiaba.

Ya como a las 8 de la noche dije que me sentía mal para poder acostarme temprano, nunca me hubiera imaginado que las monjas trabajarán tanto, estaba agotada. Sabía que no podría resistir ese ritmo por mucho tiempo más.

Esa noche el mismo sueño de la noche anterior se volvió a repetir ¿Qué significaba eso?... "como si no tuviera ya suficientes cosas en que pensar" me dije, lo mejor sería ignorarlo y concentrarme en la vida real, en lo que estaba pasando aquí y ahora. Decidí ir a visitar a los padres de Greta y tantear terreno para saber si podía contar con ellos para iniciar mi nueva vida. Así que le avisé (en realidad pedí permiso) a la madre superiora de que iría a ver a los padres de Greta y me ausentaría ese día.

-¡Greta! Pero que linda sorpresa- dijo Berta- pasa, pasa.

-Gracias- respondí tímidamente.

-¿y a que debo esta sorpresa?- preguntó en cuanto nos sentamos.

-Bueno... a decir verdad... no me he sentido muy cómoda en el convento, supongo que fue muy precipitado regresar allá tan pronto...

-¿Y qué te gustaría hacer entonces?

-no lo sé... esa es la cuestión- dije con timidez- si me voy del convento... creo que no tendría dónde quedarme.

-¿Cómo no? Esta sigue siendo tu casa, puedes quedarte cuanto gustes.

-¿en serio? ¡gracias Berta!, digo mamá...- dije aunque se sentía un poco raro decirle mamá a alguien que apenas conocía.

-No tienes nada que agradecer, para eso estamos las madres y tu siempre has sido una muy buena hija.

-De todos modos te agradezco, no todas las madres son así.

Me quedé a almorzar con ellos, mientras comíamos un perro que tenían en el patio no dejaba de ladrarme como si fuera un ladrón.

-¿Qué pasa Bobi? ¿Quieres saludar a Greta?- dijo Berta.

-No... no creo que quiera saludarme, precisamente- dije con nerviosismo.

-Tonterías, Bobi siempre te ha amado- dijo Berta y abrió el ventanal para dejar entrar al perro.

En cosa de segundos el se me tiró encima y mordió mi brazo.

-¡Mierda!- exclamé alejando mi brazo del animal.

-¡No Bobi!- gritó Berta- ¡Perro malo, perro malo!- gritó tomó al perro del collar y lo sacó de nuevo al jardín- Disculpa, no sé que le pasó, por lo general es muy amigable.

-Está bien, no es su culpa- dije... podría jurar que el sabía que yo no era la verdadera Greta... dicen que los perros tienen un sentido que los humanos no pueden entender.

Al anochecer volví al convento y le conté a Kate de mi decisión.

-Quiero que seas la primera en saberlo- le dije antes de acostarnos.

-¿Qué cosa?

-voy a dejar los hábitos, ya me decidí, mañana voy a hablar con la madre superiora para explicarle la situación.

-¿Estás segura de que eso es lo que quieres?- preguntó.

-Nunca estuve más segura de algo en toda mi vida- respondí.

-Pues entonces tienes todo mi apoyo y te deseo lo mejor- me dijo con un tono de voz muy dulce.

-muchas gracias

-Espero que podamos seguir viéndonos- dijo.

-Claro, no es como si muriera, vendré a visitarte o puedes ir tu a mi casa- contesté.

-por supuesto... buenas noches Greta.

-buenas noches Kate, que duermas bien- dije y me dormí.

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