"en el juego del coqueteo y la seducción... Solo se puede terminar de dos formas: una pasión totalmente desenfrenada... O en un corazón completamente desdichado y destrozado..."
-Míralos, tan sonrientes, parecen cucarachas -habló un hombre ojeroso viendo desde lo alto de un edificio como entraban varios jóvenes a un instituto.
-Las cucarachas deben ser aplastadas, ¿No? -preguntó un hombre alto de grandes cicatrices viendo a su compañero
-Tienes toda la razón -esbozó una sonrisa que estaba cargada de completa maldad-. Pronto esa paz que tanto se esmeraron en construir se vendrá abajo-. Soltó una risa mientras estiraba sus brazos viendo aún el instituto.
Un joven de cabellera platinada oscura sólo los veía desde atrás esperando a que terminarán de hablar para poder irse, odiaba estar con ese par de hombres, pero por órdenes de alguien más debía permanecer al lado de ellos para evitar que hicieran de las suyas.
-«detesto ser el niñero de estos...» -pensó al verlos reír de forma desquiciada.
-Es hora de iniciar el plan -voltea a ver al peli-plateado y sonríe ampliamente-. Ya sabes que hacer, ¿no?
Este solo asiente y toma un teléfono para comenzar a llamar a alguien más.
-El plan ya está en marcha, procedan a entrar -colgó y dirigió su mirada a ambos sujetos-. Ya entraron, no sospecharon de ellos
-Perfecto, la hora de que este mundo por fin esté bajo las sombras de los verdaderos evolucionados -suelta una leve risa.
Soltó un largo suspiro sentándose frente al escritorio de su compañero de trabajo.
-¿Sucede algo profesora? -preguntó su compañero rubio al verla algo pálida.
-No, solo fue un leve malestar, ya pasará -echo su cabeza hacia el respaldar de la silla viendo hacia el techo.
-No creo que sea solo un malestar Suri, tu atributo debe querer advertirte de algo
-No lo sé, hay momentos en los que no logro controlarlo
-Tal vez solo necesitas descansar -suelta una leve carcajada-. Tu saco de dormir debe extrañarte
La mujer adulta rodó los ojos y vio hacia la ventana.
-Yo también extraño a mi saco de dormir -sonríe levemente y ve al rubio-. Tal vez debería fugarme y dormir por siempre en una playa
-Oye no, después me cargan la mano de trabajo a mi cuando tu decides irte -Suri soltó una sonora carcajada y él solo infló las mejillas como si de un niño pequeño se tratará.
-Entonces si me iré a descansar, a ti te hace falta más trabajo y a mi mas sueño
Él solo resopló viéndola, el atributo de su compañera era una gran ventaja para el instituto pero también tenía ciertas desventajas para la pelinegra, ya que este le causaba demasiada fatiga y eso ocasionaba que la mayor parte del tiempo la pasara durmiendo haciendo también que tuviera grandes ojeras marcadas, así como los ojos rojos al no poder dormir como debería.
-Esta bien, te cubro solo por esta vez, ve a descansar un poco, pareces un mapache
-Tu comparación no fue la mejor pero acepto la propuesta boca de micrófono -se levanta de la silla tomando su chaqueta para salir de la oficina de su compañero y dirigirse a la suya a tomar un breve descanso.
-Bien, ¿Qué tenemos aquí? -habló para sí mismo viendo varios registros de jóvenes que buscaban una oportunidad para poder entrar a ese prestigioso instituto en el cual eran aceptados aún con sus "defectos".
Vio cada uno de estos leyendo los motivos del porque deseaban estudiar en el Instituto Militar de Atributos Coke, reconocida por ser el único lugar donde los jóvenes que presentaban anomalías con el cariotipo 46 XY podían cumplir con el deseo de ayudar a la sociedad con el problema de personas que usaban sus atributos para intimidar o realizar crímenes atroces.
Escucho unos golpeteos en la puerta y vio a un hombre de baja estatura frente a él.
-Profesor, disculpe la interrupción -habló sonriente el hombre de aspecto canoso pero alegre.
-No se preocupe señor director, ¿Necesita algo?
-Tuvimos unos pequeños problemas en la admisión de algunos estudiantes y hasta apenas podrán integrarse con nosotros, le quiero pedir a usted y a la profesora Suri que unan a dos de los chicos a su clase
-Creo que no tenemos ningún problema con eso, le comunicaré a la profesora para que esté enterada
-Muchas gracias por esto profesor
-No hay de que, pero dígame, ¿Porqué apenas llegarán?
Vio al hombre soltar un suspiro silencioso.
-Son jóvenes con el problema del cariotipo 46, y algunos docentes de sus instituciones no querían entregar el registro
-Entiendo -soltó un bufido molesto-. Es realmente increíble que aún en estos nuevos tiempos no quieran aceptar que todas las personas somos iguales, que por un simple "defecto" -realizó una comillas con sus dedos mientras veía molesto hacia otro punto del lugar-. No nos hace menos ni más, todos somos libres de ser quien queremos
-Lo sé profesor, pero para algunas personas aún esto parece nuevo aunque ya haya pasado un tiempo desde que las personas con esta condición se hicieron más comunes, incluso antes de que la ciencia y la investigación avanzará, ya había personas con esta condición
-Eso lo se director, pero por más que la ciencia avance, la humanidad prefiere quedarse así
-Es algo inevitable, personas aceptarán esto con normalidad, pero otras seguirán viendo lo desconocido y nuevo como algo malo, recuerde que durante los primeros años en que se manifestaron los atributos todas las personas que no portaban uno, hacían daño a quienes si tenían
-Y por esa causa ahora hay desertores -recargo su cabeza en el respaldar del asiento viendo hacia el techo.
El director sólo lo vio con su sonrisa, él entendía el sentir del profesor, había visto varios casos donde los jóvenes "especiales" eran tratados cruelmente, y aunque su escuela era una de las mejores, no quería decir que estaba libre de jóvenes que preferían molestar a los demás.
Sin embargo también estaba luchando para que esos casos disminuyeran y así brindar confianza a que los jóvenes pudieran tener una excelente calidad de estudio y dedicación para servir a su patria.
Agradecía que todo su esfuerzo estuviera brindando frutos y ahora habían más adolescentes que se inscribían al programa para poder ser personas de bien y así demostrar a la sociedad que las personas clasificadas como raras y débiles, podían lograr grandes metas, todo eso lo llenaba de orgullo, pero también agradecía a los profesores como el rubio que eran quienes ayudaban a que todo eso fuera posible, todos los docentes eran dignos de admiración del director por como desarrollaban su carrera y ayudaban a resolver estos conflictos tan difíciles en tiempos donde la gente se encerraba en su burbuja y prefería vivir en la ignorancia.
-Verá que tal vez en el futuro la gente llegue a pensar como usted profesor -espetó antes de salir de la oficina y dirigirse a la suya.
Olivia
Baja del taxi y se dedica a observar el edificio de la escuela, resopla y alborota sus cabellos castaños para tomar sus maletas y entrar, ve por quinta vez el mapa que le habían dado para que no se perdiera, pero era imposible para ella leerlo
-Me rindo -susurro y guardo el mapa, ve a lo lejos a un grupo de chicos y se dirige a preguntarles-. Disculpen, los dormitorios, ¿Dónde se encuentran?
-Están por allá chica -señala la dirección de manera amable
-Gracias -se dirige al lugar y llega por fin, deja sus cosas en la cama para dedicarse a guardarlas-. Espero que esto si sea un buen comienzo -susurra y termina de guardar sus cosas para después salir de la habitación a explorar un poco el colegio.
Sergio, Damián y Jimena
Un par de jóvenes terminaban de acomodar algunos libros en la biblioteca después de que uno de ellos hiciera una travesura que los metiera en problemas.
-No puedo creer que me arrastraras a esto Damián -hablo molesto mientras guardaba unos libros
-Vamos no seas aguafiestas, bien que te divertiste jugando esa broma -ríe de forma descarada al recordar la travesura
-Eres un tonto, de haber sabido que terminaría aquí no te hubiera ayudado
-Vamos, eres mi mejor amigo, debes apoyarme en esto
-Te apoyare en todo pero no en tus travesuras de niños -termina de guardar los libros-. Lo que hiciste excede los límites
-Sólo puse una luz de bengala al director -habla con un puchero
-iExacto idiota! Y me culparon a mi por conseguirla -se soba el puente de la nariz-. Tenemos suerte de que no nos expulsaron -camina fuera de la biblioteca y el otro chico lo sigue
-Vamos, ya me disculpe -lo abraza por el cuello-. ¿Que te parece si te invito el almuerzo?
-De acuerdo bicho raro
-Genial, ahora vamos que nos esperan
El otro chico asiente y camina con él viendo a lo lejos a una chica de melena azul teñida.
Ambos jóvenes se acercan a ella abrazándola de los hombros.
La chica levantó su vista y les sonrió.
-Hola Jimena -saludo Sergio sentándose a un lado de ella
-Jimena hermosa -se sienta a su lado Damián
-Hola Damián, Sergio -dejo a un lado el libro que leía y le presto atención a los dos chicos-. ¿Terminaron su castigo?-escucho a Sergio resoplar-. Eso me indica que si
-Ni me lo recuerdes, este idiota en serio me estresa
-Pero me quieres así estúpido -lo vuelve abrazar por el cuello y comienza a reír junto a los tres
-Pero esta vez te pasaste demasiado Damián, se tuvieron que llevar al director por el susto que tuvo, escuché que casi le da un infarto -habló de manera seria para asustarlo
-¿¡Qué!? Es broma ¿verdad? -pregunto de forma temerosa
-Claro que no, una ambulancia vino hace poco -el chico comenzaba a sentirse mal por la travesura-. Por supuesto que es broma idiota -comienza a explotar en risas con Sergio
-Maldición Jimena, solo haces que quiera darme un infarto -suelta un suspiro de alivio y le sonríe a la chica-. ¿Saben que se integran más chicos a este instituto?
-Sí, había escuchado que vendrían algunos más -habló con entusiasmo el otro chico-. Escuché que algunos son de fuera
-Presiento que los profesores nos obligarán a nosotros a enseñarles el lugar -rió con ironía Damián
-No me imagino porque -comentó con sarcasmo Jimena y continuó con la lectura de su libro pero su mirada se desvío hacia una chica que le sonrió amable.
Jimena rápidamente sonrió ante la chica sintiendo un leve rubor en sus mejillas, Damián no desaprovechó la oportunidad y le pico la costilla sacándola de su ensoñación.
-¿Hasta cuando dejaran de esconderse? -preguntó curioso viendo a ambas chicas, pero ella sólo se hizo la desatendida
-No se de que hablas Damián -continúo su vista en el libro pero viendo disimuladamente a esa chica pelinegra de ojos grandes que estaba sentada a unas cuantas mesas.
-Oh vamos, sabemos que ambas se gustan pero ninguna quiere dar el otro paso -hizo un leve mohín de molestia el chico.
Ella simplemente sonrió, era verdad, ambas se atraían pero para mala suerte de ambas no podían hacer pública su relación porque sus padres no aceptarían esa relación y no por el hecho de ser mujeres, sino por el hecho que ella era un poco diferente.
Era diferente en su cuerpo y eso la avergonzaba, sentía vergüenza de ser una chica con el problema del cariotipo 46 porque este siempre le había traído problemas durante su niñez y mientras trataba de ingresar al instituto.
Sergio vio la larga fila que había en la cafetería y volteo a ver a su amigo.
-Oye Damián, ¿No iras por algo de comer? Parece que todo se está acabando y me debes el almuerzo si no lo recuerdas
El chico rubio volteo su mirada a la fila y soltó un alarido.
-Maldición, no podré comer nada -inmediatamente se levantó y trató de caminar de espaldas sin contar que por estar distraído chocó con la espalda de alguien haciendo que cayeran sus cosas–. Lo siento mucho, no te vi
-Fíjate inútil -hablo con coraje.
-Oye, te dijo que fue un accidente, no tienes porque insultarlo -defendió Sergio a lo que el otro chico solo rodó los ojos.
-Si, claro -ve de reojo a Damián-. Oh sí es uno de esos -ríe con burla-. Vaya, cada vez la dignidad de este lugar va decayendo con cada alumno que admiten
-Cuida como hablas -hablo Jimena mientras se levantaba-. Ese tipo de comportamiento no está permitido
-Vaya, vaya, un fenómeno, con razón se la pasan todo el tiempo juntos club de anormales
Sergio se levanta quedando frente a él.
-¿¡A quién llamas anormales!?
-A ustedes, solo vienen aquí a entorpecer y a denigrar el valor de este lugar, no merecen estar en un lugar tan prestigioso
-Mejor cuida tu bocota -hablo Jimena ya harta del chico
-¿Porqué? ¿Tanto les molesta que diga la verdad?
-No eres más que un ignorante -el tono de voz de la chica se hacía más grave por la molestia-. Las personas como tú son quien realmente no merecen estar aquí
El chico rió con ironía viéndolos con superioridad.
-Deberían irse ahora que tienen oportunidad, porque no crean que aquí serán tratados con especialidad por ser unos anormales
-No venimos a que nos traten con especialidad, venimos porque queremos servir en la guerra contra los desertados -está vez Damián fue quien se acercó al chico.
-¿Servir? Por dios, tú solo servirías como incubadora
En ese momento se escucho el ruido de unos cubiertos cayendo, todos voltearon a ver al causante del ruido.
Vieron que un chico de aspecto despeinado se levantaba acercándose al grupo.
-¿Pueden guardar silencio? Su discusión no deja a los demás comer tranquilos -espetó el chico viéndolos con seriedad.
-Oh vamos, solo estoy poniendo en su lugar a los fenómenos
-¿Ponerlos en su lugar? -vio a Damián de reojo a lo que él chico se sintió intimidado por la mirada -yo solo veo que estas humillando a gente innecesariamente
-¿Me dirás que estas a favor de que estos anormales entren al instituto?
-¿Porqué debería ponerme en contra de ellos? Estamos casi en una guerra, cualquier persona es bienvenida a esta causa
Los tres amigos veían asombrados al chico pero sonrieron.
-Patético, solo lo dice el hijo adoptivo de una de las profesoras para aparentar ser un hijo ejemplar
-No soy hijo de ninguna profesora y tampoco lo hago por eso, las personas son libres de elegir lo que quieren para su futuro, si ellos quieren entrar a este lugar es por su propio pie, nadie los obliga, y entre más personas servimos a una buena causa, menos personas estarán en las calles haciendo daños y destrozos, pero también puede disminuir la cantidad de gente que piensa de una forma cerrada como lo hacen los de tu clase
-¿Mi clase? -pregunto ofendido ante aquellas palabras.
-Si, personas de mente cerrada que solo creen que las demás personas están para servirles y que debemos ver todo a su voluntad
El chico solo cayó y chasqueo la lengua con enojo.
-Esto es una completa tontería -exclamó tomando sus cosas para alejarse de ellos.
Damián esbozo una gran sonrisa y volteo a ver al joven que lo había ayudado, noto que se iba de nuevo a su lugar para terminar de almorzar.
-Oye, espera -se acercó a él y tocó suavemente su hombro-. Muchas gracias por haber hecho eso
-¿Hacer que?
-Defendernos, te lo agradezco de corazón
-No lo hice por ti, solo no soporto a la gente intolerante y además no me dejaban comer en paz con su pelea
-Lo siento por eso -jugó avergonzado con sus dedos y tomó aire-. ¿Cuál es tu nombre?
-Simón Aizama–contestó mientras se sentaba de vuelta a su silla, Damián lo vio con sorpresa, ya que era el apellido de una de sus profesoras y Simón siempre negaba tener un parentesco con la mujer-. Si vas a comenzar a preguntar sobre mi apellido será mejor que te vayas
-No, no preguntaré -le dedica una leve sonrisa-. Mucho gusto Simón, me llamó Damián Kamin
-Que bien, ahora me gustaría terminar de almorzar
-Oh, lo siento, ya me retiro -hablo nervioso mientras iba a su lugar con sus amigos.
Dirigió por última vez su mirada hacia Simón, desde que había entrado al instituto ese chico había captado su atención, sin embargo nunca podía entablar conversación con él por lo cortante que era al hablar y sin contar que casi siempre él hablaba de forma directa y sentía que lo espantaría.
-Por un momento pensé que le pedirías que comiera con nosotros -se mofo Sergio, solo ellos sabían del amor platónico que Damián tenía por el chico.
-No, siento que podría arruinar un buen momento -suspiró derrotado y recarga su cabeza en la mesa-. Siento que estoy perdiendo el tiempo
-Tiempo y corazón -comentó Jimena viendo a su amigo-. Aunque es claro que ese chico te agrada pero no quieres ni siquiera invitarlo a sentarse con nosotros, siempre se la pasa solo, tal vez si tomas la iniciativa puede que hasta lleguen a ser amigos
-Pero puede pensar que soy molesto por ser insistente y ser demasiado boca floja
-Ya todos lo piensan -dijeron al unísono ambos amigos.
-¿Qué? Oigan, se supone que deberían apoyarme
-Y lo hacemos, solo que también debemos decirte la verdad
Damián infló las mejillas y oculto su rostro en sus brazos.
-Con amigos como ustedes, para que querría enemigos
-Oh vamos, solo es una broma -se disculpo el azabache abrazándolo de los hombros–pero deberías hacer caso a lo que diga tu subconsciente
-Mi subconsciente me dice que debo ir y parecer estúpido para hacerlo reír
-Entonces haz caso -comentó Jimena tratando de animarlo
-No puedo, es casi parecido a lo que tu sientes cuando ves a Maia
-Entiendo tu lógica, pero en este caso, Jimena y Maia saben lo que sienten y tú no te atreves a dirigirle la palabra al chico que te simpatiza -defendió Sergio a su amiga tratando de hacer entrar en razón a su amigo.
-Es que me siento como un puberto tímido
-¿Tímido? ¿El chico que se la pasa socializando de pronto es tímido? -se burló Jimena al escucharlo
Damián levantó su mirada y sacó su lengua hacia la chica sacándole una sonrisa.
-En serio necesito ayuda, quiero ser su amigo y parece que hasta se siente incómodo cada vez que le hablo
-Puedes intentar mañana siendo amable y no estar tan nervioso -sugirió el otro joven
Damián solo asintió y vio su teléfono recibir una notificación, lo tomó y abrió el mensaje que había llegado, sonrió de lado al ver de que trataba.
-¿Tienen algo que hacer esta noche? -pregunto con una gran sonrisa
-Probablemente dormir -contestó alzando los hombros Sergio
-Creo que estaré estudiando, no sé me ocurre nada entretenido
-Perfecto, entonces alisten sus mejores prendas porque Irina organizó una fiesta y estamos invitados
-Me parece perfecto, ¿Irás Jimena?
-Esta bien, no tengo mas cosas interesantes que hacer
-De acuerdo, entonces vayamos a prepararnos para ir temprano, no quiero quedarme sin bebidas -tomó sus cosas y jalo a ambos chicos para irse más rápido.
-Espera, aun no he comido nada y dijiste que tu pagarías lo que comería
-Después te lo pagaré, ahora vámonos
Sergio negó con la cabeza y siguió al chico hacia las habitaciones.
Simón los vio salir de la cafetería y escucha su celular recibir una notificación, lo toma y revisa el mensaje que había llegado.
Era la notificación de la fiesta, no sabía si aceptar ya que solo conocía a los de su salón de clases y no le gustaba convivir con la gente como lo hacía aquel chico que había salido.
De un momento a otro su mente comenzó a ser invadido por la imagen de Damián, el defenderlo había sido un impulso, ni siquiera sabía el porque su cuerpo reacciono al ver que alguien lo intimidaba.
Negó con la cabeza y se concentró en buscar una respuesta al mensaje, y como si sus dedos tuvieran vida propia, logró enviar una pregunta en lugar de una respuesta.
Simón: ¿Irá Damián y sus amigos?
Se arrepintió casi al instante de enviar el mensaje, pero ya no había vuelta atrás, pronto escucho de nuevo el celular y leyó el mensaje.
Irina: aún espero su confirmación, pero si
Una diminuta sonrisa apareció en su rostro y suspiro enviando una confirmación para ir a la fiesta.
Tomó sus cosas y decidió por ir a cambiarse el uniforme por ropa para poder salir y llegar temprano.
Kairi
Bajo del auto con maletas en mano soltando un gran suspiro mirando con una sonrisa a sus padres quienes lo miraban con algo de orgullo por haber llegado tan lejos
-Gracias por haberme traído -les dedico una sonrisa a cada uno aquel joven de tez acaramelada.
-No podíamos perdernos el honor de traerte a este lugar, sin duda estamos realmente bendecidos de que nuestro hijo pueda asistir a uno de los mejores colegios -su madre sentía que lloraría de la felicidad.
Él chico pelinegro se acerca a ella y la abraza recargando su cabeza en el hombro de la mujer.
-Lo sé mamá, y de verdad me siento agradecido de que me apoyen en esto, es lo que más deseo.
-Siempre lo haremos y respetaremos tus decisiones -está vez habló su padre con una sonrisa dulce ante su hijo.
Se despidió apropiadamente y poder entrar al lugar mostrando una gran sonrisa y tratando de saludar a quien se tope, vio un pequeño mapa que le entregaron con sus libros
-Esto si que es grande -mira todo con asombro y continúa caminando llamando la atención de tres chicos que se acercaron a él llamándolo, volteo a verlos-. ¿Sí? ¿Qué se les ofrece? -preguntó con una sonrisa
-Notamos qué estas perdido ¿Necesitas ayuda?
-Oh claro, muchas gracias, la verdad es que no entiendo el mapa -ríe nervioso mostrando el pedazo de papel-. estoy buscando las habitaciones
-Descuida, te llevaremos si gustas
-De verdad que se los agradezco, mucho gusto, me llamo Kairi -extiende su mano esbozando una gran sonrisa
-Mucho gusto -estrecha su mano agitándola-. Ellos son Jimena y Sergio -señala a los otros chicos que por igual les tiende la mano-. Vamos entonces hacia las habitaciones, de paso te enseñamos esta gran prisión que es el Instituto Militar de Atributos Coke -ríe y Kairi le sigue la risa mientras que los otros sólo niegan con la cabeza, los cuatro parten hacia el lugar mientras le muestran las diferentes partes del instituto-. Como verás, es algo grande la escuela, cuenta con diferentes instalaciones, entre ellas, las salas de entretenimiento, aulas de clases, laboratorios, enfermerías, etcétera, y también... -se detiene de hablar cuando ve que un chico choca contra la pared al ser empujado por otro, Kairi ve al chico y trata de ir a ayudarlo pero Sergio lo detiene
-Yo no iría si fuera tu
-¿Por qué? Lo están lastimando -Sergio sólo niega y Kairi voltea a ver al joven que estaba siendo intimidado por otro
-Te lo dije, quítate de en medio, no quisiste escuchar, ahora pagarás -estaba a punto de tirarle un golpe pero sintió un empujón-. ¿¡Qué mierda!?-ve a otro chico ayudando al joven a enderezarse-. ¿¡Quién te crees que eres para empujarme!?-. Lo vio con furia mientras que los otros cuatro lo veían con asombro y algo de preocupación
-La pregunta es ¿Quién te crees tu para intimidar a los demás? Las cosas se piden con amabilidad, pero esto es una canallada -el chico se ríe con burla al verlo tan valiente
-¿Amabilidad? ¡Ja! No me hagas reír niño -sé acerca a el de manera intimidante pero el pelinegro no retrocede y mantiene la mirada firme, el chico detecta un olor inusual y ríe mofándose-. Así que eres un fenómeno también -Kairi lo ve con molestia y aprieta sus puños-. Te diré una cosa y quiero que te la grabes -puso su dedo índice en la frente de él haciendo presión con algo de fuerza-. Aquí no hay lugar para alguien como tú, los de tu tipo solo sirven para experimentos
-Entonces ¿Por qué no estas en un laboratorio? -preguntó con seriedad haciendo que el chico se molestara y levantará su puño golpeando su rostro, el cual no se movió ni un centímetro sorprendiendo a los presentes ahí, el chico quito su mano sorprendido viendo que la piel de él se había vuelto dura-. Si creíste que un simple golpe me asustaría estas equivocado, mi atributo es tener la piel de un dragón, así que tu puño solo fue una simple cosquillas -el chico solo rechisto y se fue de ahí casi echando humo por la cabeza por el enojo, Kairi se sobo la mejilla golpeada haciendo que su piel regresará a la normalidad, los tres jóvenes se acercaron a él viéndolo con admiración
-Que valentía la tuya amigo -exclamó sorprendido Damián-. Yo hubiera huido desde el momento que levantó la mano
-¿Y porque debería huir de un canalla como él? Solo es un presumido más, por cierto ¿quién es él?
-Es Bastián, un chico algo gruñón -contestó Jimena algo seria-. su atributo fue lo que le permitió llegar hasta aquí
-Entiendo, pero igual si su atributo es bueno, no le da razón para intimidar a la gente
-Ese chico es así -habló Sebastián alzando sus brazos-. Le gusta ser rudo con los demás, digamos que se cree un dios-Kairi los mira aún sobándose la mejilla, Jimena lo vio sintiéndose algo incómodo para preguntar hasta que por fin se animo.
-Quisiera hacerte una pregunta -Kairi la volteo a verla esperando la pregunta que sabía que haría-. Bastián dijo que eras un fenómeno, acaso ¿eres una persona con el síndrome del cariotipo 46? -los dos chicos lo vieron con curiosidad y el dejó de sobarse la mejilla para sonreírles
-Sí, soy uno de ellos -infla el pecho con orgullo-. Y no me avergüenzo de serlo
-Vaya que sorpresa, no lo notamos, si que sabes ocultar tu esencia
-La verdad es que mi esencia es muy pobre -contesta apenado-. No tengo una esencia como tal, así que paso desapercibido con facilidad aún más con mi atributo
-En todo caso -extiende de nuevo su mano-. Me alegra conocer a alguien como yo -habla con felicidad y este también le sonríe y toma de nuevo su mano
-Tú también sabes pasar desapercibido
-Sí, no me gusta que me molesten por eso
-Entonces de ahora en adelante no lo harán, yo también te defenderé -esboza una gran sonrisa
-Aunque en realidad hay más como ustedes en este instituto, pero no les gusta mostrarse por el miedo que les causan las personas como Bastián -habló algo seria Jimena y Damián asintió viéndolo
-A mi no logrará asustarme tan fácil, tendrá que medio matarme para que deje de sentirme feliz con lo que soy
-En serio que admiro esa valentía tuya, deberíamos ir a celebrar por encontrar a alguien tan valiente -comentó Damián realmente admirado por ese chico, sin duda los tres chicos querían una amistad con él.
-Me encantaría, pero primero necesito ir a mi habitación a dejar mis cosas -señala las maletas
-Entonces vayamos a dejarte a tu habitación y después vamos a festejar, íbamos a una fiesta y te llevaremos como invitado -lo abraza
Damián por los hombros para empezar a caminar junto a los otros dos.
Jimena sonrió levemente, deseaba tener esa confianza y seguridad que Kairi demostraba al decir que era alguien con el síndrome del cariotipo 46.
Los cuatro jóvenes llegaron al ala de las habitaciones y buscaron el número de habitación del pelinegro.
-Creo que es esta -señaló una de las puertas
-Si, ese es el número–afirmó el chico rubio entregándole las maletas.
-Gracias Damián -busca la tarjeta de identificación y abre la puerta, ve una pequeña cama individual junto a un closet pequeño-. Es demasiado agradable -sonríe viendo la habitación y deja la tarjeta en el escritorio que había ahí-. Solo me cambiare de ropa y nos iremos enseguida -toma una de las maletas pequeñas y entra al baño de la habitación.
El trío de amigos entran también a la habitación detallando las paredes color crema.
-Avisare a Irina que iremos a la fiesta -toma su celular y comienza a escribir el mensaje esperando que Kairi saliera.
Bastián y Kenny
Cerro la puerta de su habitación con furia y se sentó en la cama con el ceño fruncido, le había molestado la actitud de ese chico, el como lo había desafiado, sentía su orgullo roto
-Juro que me las pagas fenómeno -susurro con una sonrisa furiosa, se recostó en la cama viendo hacia el techo con la mirada perdida, de pronto escucho su teléfono sonar, lo tomo sin ver quien era y contesto-. Quien sea, espero que sea importante -espero que la persona detrás de la línea, al escucharlo se sorprendió un poco-. Eres tu... -bajo la mirada-. Está bien, te veo allá... -corta la llamada y se levanta de la cama para ir por una chaqueta y salir de la habitación rumbo a la salida.
Al salir ve al grupo de amigos en la habitación continúa saliendo con Kairi.
-Debe ser una broma -escucho susurrar a Kairi cuando lo vio.
Bastián no presto atención y continúo caminando hacia la salida para encontrarse con un hombre un poco más alto que él que portaba unas grandes alas negras de cuervo sobre su espalda
-¿Qué quieres ahora? -su voz sonaba pacífica pero con algo de enojo
-Oh vamos, no seas enojón, solo quería verte y que me acompañaras a otro lugar -Bastián lo vio con algo de molestia y el hombre se acercó a su rostro de forma seductora
-No me interesa, tengo cosas más importantes que hacer a perder el tiempo contigo pajarraco
-Vamos bebé, se que quieres divertirte también -Bastián lo empujo con más enojo
-Sí solo viniste de nuevo para olvidarte de ese tipo, entonces márchate, no pienso volver a ser objeto de tus desamores -el hombre lo observó con una mirada serena
-Cariño, nunca dije que eras un objeto, todas mis palabras hacia ti son tan reales
-Entonces ¿Por qué se te erizan las malditas alas cuando lo mencionas? -señala las alas del contrario.
-Es una reacción natural cariño -se acerca y lo abraza por los hombros-. No te hagas el difícil, vámonos de una vez -Bastián sólo rechisto y lo siguió haciendo mala cara.
Ambos mantenían una relación de amantes, sin embargo esto no hacía más que hacer sentir usado y humillado a Bastián, era casi de siempre que Kenny lo engañara con otro hombre que era incluso mayor que el mismo chico de las alas.
Aunque demostrará que no le importaba lo que Kenny hacia, en el fondo se sentía vacío por llevar una relación como esa.
Y aunque lo odiara, se sentía frustrado y cansado de sentirse vacío, anhelaba algo que llenará su solitario corazón.
Irina y Abel
La chica terminaba de organizar la mesa de bebidas, se alejo un momento y se dirigió a la entrada para ver todo, se sintió orgullosa de su trabajo, volteo a ver hacia el chico que lo ayudaba
-iAbel! -el voltea a verla y se acerca a ella-. ¿Tenemos la música lista?
-Pero por supuesto -sonríe orgulloso-. Ya me encargue de todo, no por nada soy el mejor organizando fiestas -la chica solo ríe
-Bien, entonces solo queda que lleguen los demás
-Damián me llamo hace unos minutos para decirme que vendrán con un nuevo alumno
-Que bien, así seremos más -sonríe emocionado-. Está será la mejor fiesta de todos los tiempos
-Eso lo no lo dudes, hemos estado organizando esto desde hace semanas ¡nada ni nadie debe arruinarle! -habla con entusiasmo, un entusiasmo que se fue al ver entrar a dos hombres al lugar-. ¿Ustedes?
-Hola Abel -saluda con una sonrisa el chico de las alas de cuervo mientras entra con Bastián detrás de él, Irina por igual los ve haciendo una mueca de molestia
-Espero ustedes dos se comporten -los señala a ambos en un gesto de molestia-. No quiero ninguna escenita como las que siempre hacen -Bastián rodeó los ojos con molestia y se sentó a esperar que comenzará todo, Irina solo resoplo-. «Ojalá esto no sea un desastre de fiesta» -habló internamente con ella misma mientras terminaba de organizar todo con Abel, el chico de las alas se sentó junto a Bastián
-No molestes pajarraco -habló serio antes de que el otro mencionara alguna palabra
-Bebé, no estés molesto, quiero que te incluyas con tus amigos también
-Estos bastardos no son mis amigos
-Y es por esa actitud tan desagradable que nadie quiere serlo -Bastián lo ve molesto y el ríe sujetándolo del mentón-. Me encanta más tu sonrisa, vamos, trata de sonreír
-¡Suéltame idiota! -golpea la mano del chico y se levanta molesto para ir afuera, el otro solo ríe y niega con la cabeza para después seguirlo, Irina los vio y solo soltó un suspiro con pesar, detestaba a esa pareja, sin embargo prefería no opinar para evitar conflictos, Bastián voltea a verlo-. ¿Qué quieres? Déjame solo Kenny -El lo ignoro y lo envuelve en un abrazo por los hombros
-No tienes que ser tan gruñón, si quieres cariño solo debes decírmelo
-No quiero nada de ti estúpido, solo que ya dejes tus jueguitos absurdos, detesto que trates de que me lleve con esta bola de idiotas que no sirven para nada
-Solo quiero que dejen de verte con temor y que te incluyan en todo -aprieta más su abrazo haciendo que Bastián revirara los ojos-. Está bien, te suelto, antes de que comiences a explotar por el enojo -él solo lo ignoro caminando para ver desde fuera el edificio, Kenny entró de nuevo al lugar para tratar de robar alguna bebida.
Irina los vio entrar, sin duda no entendía la relación de esos dos, no parecían ser la típica pareja melosa, a los ojos de ella Bastián no merecía estar al lado de Kenny, ella podía hacer feliz al chico pero parecía que el joven de alas prefería al rubio por sobre todas las cosas y eso dolía en su orgullo y corazón.
Olivia, Teiji y Tyna
Daba vueltas por todo el lugar sin prestar tanta atención a los estudiantes del lugar, se sentía diminuta en ese lugar tan grande, aun no sabía si regresar a la habitación o seguir caminando sin rumbo.
Pronto sintió una mano en su hombro y volteo a ver de quien se trataba.
-Hola, ¿Estas perdida? -vio detenidamente al chico que era mas alto que ella.
-No, descuida, solo estaba viendo el instituto -sonríe amable al chico que le devolvió la sonrisa-. Me llamo Olivia, mucho gusto.
-Teiji, un gusto -contestó sonriente mientras acomodaba sus lentes-. No te había visto por aquí.
-Me estoy integrando recientemente.
-Eso lo explica -ve hacia una chica y la saluda con las manos-. Ya que eres nueva, ¿Te gustaría integrarte con nosotros? Así podrás conocer un poco sobre el instituto.
-Claro, me parece bien -sonríe y Teiji la lleva hacia la chica.
-Tyna, te presento a Olivia, ella acaba de llegar.
La chica rápidamente se acerca a Olivia y extiende su mano amable.
-Mucho gusto, me llamo Tyna -está sonríe mostrando una lengua larga, a Olivia la dejó sorprendida y sostiene su mano sonriendo.
-Un placer, tu atributo se ve genial.
-Oh si, soy de la categoría de los anfibios.
-Eso es genial -sonríe emocionada-. Yo pertenezco a la categoría de Kinesis y manipulación de densidad.
-Asombroso.
Teiji carraspeo ante la emoción de las chicas.
-Lo siento -hablo apenada.
-No te preocupes -le sonríe y ve a Tyna-. Mostrémosle el instituto
-Me parece bien, vamos -se levanta del asiento y toma de la mano a la castaña.
Olivia solo sonrió agradecida, ahora se sentía un poco más aliviada de conocer a más gente y hacer nuevos amigos.
Sentía que el tiempo se iba demasiado lento y eso en absoluto le molestaba, le agradaba la compañía de la gente, si bien no era muy sociable, le gustaba hacer amistades, le encantaba la compañía de la gente pasar momentos inolvidables como lo era ese momento
Stephan e Isaí
Un chico oji-verde observaba a lo lejos a otro joven que se encontraba leyendo con una mirada tranquila, se levanto del lugar de donde leía y camino sin despegar la mirada del libro
-Bien, es tu última oportunidad, no la desperdicies Isaí -susurro para sí mismo viendo al chico, cuando estaba cerca salió de donde se escondía y se coloco delante de él-. Hola Se-... -no terminó de hablar por sentir un fuerte empujón que lo hizo caer de sentón, vio hacia enfrente y noto que el otro chico también se había caído, se levantó rápidamente-. ¡Lo siento! Lo lamento muchísimo-extendió su mano para ayudarlo y el la aceptó
-Descuida, fue un accidente, además el que iba distraído era yo -le sonrió amablemente-. ¿Estás bien Isaí? ¿no te lastimaste?
-No, descuida -le devuelve la sonrisa-. De verdad perdón, solo quería saludarte Stephan -se agacha a levantar el libro para regresárselo
-Ya te dije que no es nada -toma el libro-. Lo importante es que ninguno de los dos se lastimó-sonríe tratando de tranquilizar al chico nervioso-. ¿Te parece si vamos por algo de beber? Yo invito -lsaí grito internamente de felicidad y asintió entusiasmado, algo que hizo reír a Stephan-. Vamos entonces -camina hacia la cafetería con Isaí al lado.
Isaí se sentía con un calor abrigado en el pecho al caminar al lado de ese chico de cabello rojo cenizo, se sentía en otra realidad que lo hacía volar.
Cuando vio que llegaron a la cafetería del instituto se concentró en ver las bebidas del lugar, aunque ninguna parecía ser del agrado de ninguno
-¿Cuál tomaras? -posó su mirada en el chico el cual arrugó la cara al ver los productos que habían.
-Este tipo de bebidas me aburren, ¿a ti no? -voltea a ver al chico de cabello rizado.
-¿Eh? Oh si, son bebidas que he probado -respondió con simpleza regresando su mirada a las bebidas.
Stephan recordó una invitación que llegó a su celular y optó por acercarse al oído del chico para susurrarle en privado su propuesta.
-Escuche que unos chicos darán una fiesta fuera del instituto ¿no quieres venir? -se sorprende un poco pero asiente-. entonces vallamos -lo toma del brazo y sale con él
-¿Dónde es la fiesta?
-Tengo entendido que es en un edificio abandonado, como a 2 horas de aquí -sale de la academia con el y ve que nadie los vea salir-. Iremos en taxi para llegar más rápido
-De acuerdo -Mira a su alrededor, nunca había salido del instituto a menos que fuera los fines de semana y solo para casos necesarios, ve llegar un taxi y le hace una seña para que se detenga-. Subamos en este -Stephan asiente y sube al taxi con él.
Después de pocos minutos ve que llegan a un lugar que no parecía estar en las mejores condiciones.
-¿Es aquí? -preguntó con un poco de desconfianza el oji-verde.
-Es la dirección que mandaron -él tampoco confiaba mucho en el lugar, sus compañeros tenían una loca manía por hacer fiestas en lugares algo ocurrentes y un tanto peligrosos.
-Entremos para verificar -lo toma del brazo para entrar al edificio logrando visualizar a algunos compañeros de aula.
-Tal parece que es aquí
Isaí asintió y se acercó a sus compañeros para charlar un poco mientras veía de reojo al chico que lo acompañaba, una diminuta sonrisa apareció en su rostro mientras trataba de calmar el latir desenfrenado de su corazón.
Iba detrás de sus nuevos amigos, le habían propuesto ir a una fiesta fuera del instituto, no le agradaba mucho la idea ya que era su primer día en ese lugar y ya se escaparía, suelta un largo suspiro y ve a Damián
-¿Están seguros que es lo correcto?
-Sí, tranquilo, lo hemos hecho cientos de veces -ríe y voltea a ver a los otros dos
-Sí no te sientes cómodo podemos llevarte de regreso al instituto -sonríe levemente Jimena
-No, no, para nada, también me gustaría divertirme un poco -suelta una risa nerviosa y continúa caminando con ellos.
Pronto ve que llegan a un edificio algo viejo y abandonado, al verlo con detalle trata de reconsiderar sus opciones, quería amigos, pero tampoco quería arriesgar su seguridad al entrar en un edificio que parecía que caería en pedazos, sale de sus pensamientos al escuchar que lo llamaban y va hacia donde estaba el trío que lo habían llevado a ese lugar
-Kairi te presento a Irina, ella es quien organiza estas fiestas junto con su amigo Abel -Sergio apunta a un chico rubio con un rostro aniñado que se acercaba dando varias vueltas como si estuviera en una danza de ballet, lo que le pareció demasiado tierno y gracioso a Kairi
-Bonjour mi querido amigo -habla con un pequeño acento francés, Kairi había escuchado rumores sobre que llegaban alumnos de otros países a ese instituto pero pensaba que sólo eran rumores para subir la popularidad, algo que era claramente erróneo-. Mi nombre es Abel y yo soy el hôte de esta maravillosa fiesta
-¿El que? -lo mira confundido haciendo que los presentes rieran ya que estaban acostumbrados al francés de Abel
-El anfitrión de la fiesta Kairi -le responde Sergio riendo levemente haciendo que Kairi se avergonzara un poco.
Pronto comenzaron a llegar más personas al lugar sintiendo un poco de nervios y emoción, de reojo logra ver al chico con el que había tenido esa pequeña riña, si algo lo molestaba era tener roces con las personas por peleas que para él eran ridículas, así que tomó aire y se acercó a él a paso lento.
Llevaba media hora esperando a Kenny que parecía estar hablando por teléfono con alguien importante, cosa que lo hacía enojar porque tardaba demasiado y lo dejaba solo con gente desconocida, odiaba convivir con la gente, prefería mil veces estar encerrado en su habitación a estar rodeado de personas que eran irritantes según él.
Visualizo como un chico pelinegro con mechones rojizos se acercaba a él, rueda los ojos fastidiado al reconocerlo como el idiota dueño de su mal humor de la tarde.
-¿Qué quieres perdedor? -su voz era áspera y seria para ahuyentarlo
-Disculpa, Bastián ¿verdad? -se recarga en la pared junto a él confundiendo al otro chico que creyó que se iría después de reclamar o que iniciaría una nueva pelea-. Quería disculparme por lo que te dije en la tarde, no quería sonar grosero contigo, fue una primera mala impresión mía -suelta una leve risa nervioso.
El rubio al escucharlo frunce el ceño, le resultaba raro que el chico se disculpara cuando el que lo había había golpeado en el rostro era él, pensó que tal vez estaba loco.
-¿De acuerdo? -veía al chico cuestionandolo con la mirada.
-Mi nombre es Kairi, mucho gusto -extiende su brazo para poder saludarlo, Bastián estrecha su mano de mala gana viéndolo.
-Ya sabes mi nombre -lo vio asentir sonriendo.
En cuestión de segundos se formó un silencio que para ambos no parecía incómodo, al contrario, les agradaba, escuchaban la música sonar y después de unos minutos veían a los estudiantes comenzar a bailar y beber.
-¿No iras a bailar con los perdedores de tus amigos? -preguntó al notar como veía embobado a los demás.
-¿Eh? No, no soy bueno bailando -ríe ligeramente y ve hacia la mesa de las bebidas-. Que descuidado ¿quieres algo de beber? Yo iré por una cerveza
-Si, ¿Por qué no?
Ve a Kairi alejarse hacia la mesa de las bebidas, de cierta forma no le molestaba su presencia en esos minutos que estuvo con él, no parecía ser un chico que se sentía intimidado por estar junto al que consideraban el peor estudiante, pero eso no era por tener malas calificaciones ya que estas eran excelentes, sino por el hecho de su mal carácter.
Su vista se ve cubierta por una sombra un poco grande frente a él haciendo que desviara su mirada de Kairi hacia la persona que le tapaba la luz del lugar.
Al notar que era Kenny quien lo miraba con una sonrisa amplia bufó con fastidio.
-Cariño, debo irme por asuntos importantes -acaricia el rostro del chico, a lo que el otro quita su cara con enfado
-¿Asuntos importantes? -ríe con ironía-. La basura inflamable te llamo ¿No es así?
-Solo iré a resolver unos asuntos de trabajo, puedes quedarte a divertirte con tus compañeros de clases -Bastián rueda los ojos molesto
-Lo que menos quería era estar solo en un lugar lleno de gente que no tolero idiota -escupió con enfado.
-Solo has un pequeño esfuerzo -se acerca a su rostro para tratar de besarlo pero el contrario desvía el rostro-. Te llamo después -se aleja de ahí haciendo que él solo apriete los puños del enojo.
Detestaba que lo dejara plantado en un lugar que el mismo hombre de las alas de cuervo lo había invitado, tomó aire y regresó su mirada a Kairi, lo vio de arriba abajo, su mente iniciaba a trazar un plan que para él parecía demasiado perfecto, tal vez una pequeña venganza hacia Kenny lo haría sentir mejor, después de todo él ya había recibido demasiadas humillaciones por parte del chico alado, pero tampoco quería usar al chico que parecía querer ser amable con él.
-Toma amigo, te traje una cerveza también -le entrega la botella ajeno a lo que había pasado en el poco tiempo de su ausencia sólo bebió de su cerveza a pequeños tragos ya que no estaba acostumbrado a beber y no quería terminar ebrio en el primer trago.
Bastián notó eso y sonrió de lado, le parecía gracioso la forma en que el chico bebía la cerveza.
-Venga hombre, bébela bien o no la disfrutarás -exclamó bebiendo de su cerveza como si nada
-Esta bien -ríe y bebe con algo de velocidad de la botella y al terminarla siente un leve mareo haciendo reír a carcajadas a Bastián.
-Cómo se nota que eres nuevo en esto de las fiestas -continúo riendo y Kairi sólo hizo infló sus mejillas avergonzado.
Pronto hicieron acto de presencia los amigos de Kairi, por primera vez Bastián no se sentía para nada incómodo con la compañía de esas personas, incluso llegó a divertirse con ellos, sin embargo no se despegó del lado del moreno.
La mayoría de los jóvenes forman pequeños grupos con los cuales charlaban o jugaban algunos retos, con ellos no era la excepción, reían y platicaban anécdotas graciosas hasta que el alcohol se adueñó de los sentidos de todos y perdieron el pudor y la razón de lo que pasaba a su alrededor.
-Bueno, bueno, muchas charlas, comencemos con los juegos, estoy realmente aburrida -exclamó Irina haciendo un puchero, estragos de las bebidas que había ingerido.
Sus compañeros y amigos la escucharon y se acercaron, incluido aquellos dos y un par de jóvenes que habían llegado antes.
-H-hola Bas -saludo nervioso Isaí al verlo y el rubio solo rodó los ojos.
-Tu voz es irritante perdedor.
Kairi los veía hablar sin decir nada.
-Pensé que no vendrías a esta fiesta -comentó el pelirrojo cenizo tratando de sonar amable.
-Yo voy a donde me de la gana bastardo
-Si, tienes razón -ríe nervioso Isaí dirigiendo su mirada a Kairi-. Hola ¿Eres uno de los nuevos?
-¿Eh? Si, acabo de llegar hoy, mi nombre es Kairi, puedes decirme Kai
-Mucho gusto, el mío es Isaí, puedes llamarme como quieras
-Bastardo te queda bien -hablo irritado Bastián.
Isaí solo suspiró, estaba acostumbrado a los insultos del chico.
-Oye no seas descortés -recriminó el pelinegro-. Un gusto Isa
El oji-verde sonrió ante la amabilidad del chico.
Kairi posó su mirada en Stephan saludándolo con la mano.
-Mi nombre es Stephan, un gusto conocerte.
-Es un gusto, una disculpa por la forma de saludar de Bastián
Bastián solo rodó los ojos por la disculpa del moreno, ¿Quién se creía para disculparse en su nombre?
-No te preocupes Kai, ya conocemos a Bastián -aclara el oji-verde.
-¿En serio? -cuestionó el chico y vio a Bastián.
-Nos conocemos desde hace un tiempo y ya estoy acostumbrado a su vocabulario -comenta queriendo reír pero la mirada seria de Bastián lo hacía callar-. ¿De dónde lo conoces tú?
-Yo lo conocí hoy -rasca su nuca-. En una pequeña discusión
-No me sorprende -esta vez comentó Stephan-. Siempre se la pasa peleando
-¿Algún problema con eso bastado? -interroga entre dientes el rubio que solo escuchaba la conversación.
-Mientras tus peleas no afecten a nosotros, no lo hay
-Pierde cuidado, no me gusta perder el tiempo con idiotas
Ambos jóvenes se veían apenados y se disculpaban en silencio con el otro por el comportamiento de ambos jóvenes.
-Estas provocando una pelea justo ahora -afirmó casi dispuesto a levantarse.
-Tomalo cómo quieras -le dedica una mirada desafiante-. Nunca me acobardo
Los chicos bajos no sabían que hacer ante las miradas pesadas de esos dos, querían hacerse más pequeños de lo que eran.
-Iniciemos los juegos -sonríe ladina la chica de melena verdosa.
Isaí y Kairi se sentían salvados por la campana al escuchar a la chica que había evitado una posible pelea.
-Dale, pero no pongan retos como los de la anterior fiesta, quiero retos fuertes -ríe algo torpe Damián ya con algunas copas de mas haciendo que todos rieran.
-Bien, pero no me hago responsable de posibles consecuencias de esto, puede que salgan quemados o con una buena victoria
Ve a los presentes posando su mirada en Kairi y Bastián que permanecieron juntos después de la pequeña riña del pelirrojo y el rubio.
Kairi al sentir la mirada de Irina trago grueso.
-«Esto parece no pintar bien» -pensó al ver cómo seguía viéndolos con insistencia y curiosidad.
-Ustedes dos -se acerca a ambos casi gateando-. ¿Quién de los dos es más tímido? -ambos chicos la ven confundidos-. Bastián, ¿verdad o reto?
-por supuesto que reto perdedora
-Te reto a que hagas que Kairi se vuelva del color de sus mechones rojos -Kairi sonríe bajo y trata de huir disimuladamente.
Bastián sonríe de lado y lo sujeta de la camisa acercándolo a su rostro casi rozando sus labios con los de él mientras tarareaba bajo el coro de la canción que sonaba en ese momento.
Los jóvenes presentes veían asombrados la escena, a sus ojos no parecían que se conocieran de apenas unas horas o que hubieran peleado, incluso creían que se encerraron en su propia burbuja ignorando que era sólo un reto.
Kairi sonríe con nerviosismo viendo con sumo detalle esos ojos azules que parecía que le estrujarían el alma mientras sentía su respiración demasiado cerca de sus labios, no sabía si era el alcohol o simplemente sus hormonas de la adolescencia, pero tenía un impulso por terminar con esa pequeña distancia que los separaba, negó mentalmente cuando Bastián lo soltó.
Realmente su rostro parecía querer estallar por el gran sonrojo que se le había formado, lo que ocasionó que los presentes se rieran por un momento de él, Bastián lo observó con una sonrisa de triunfo al ver que no le era indiferente al chico, lo que hizo que su mente siguiera trabajando en su plan.
Después de tantas risas de burlas hacia él Irina apuntó a Damián
-No te salvas mi estimado colega, tengo un pequeño reto para ti
-¿Qué es? Sabes que no le tengo miedo a los retos
-Pues esta vez si deberías, allá esta Simón, te reto a que te acerques y le robes un beso -proclamó sabiendo sobre la atracción que el rubio tenía por el chico de cabello negro.
-¿¡Qué!? Estás loca, no haré eso -siente los colores subir a su rostro y comienza a mover sus manos negándose a cumplir el reto.
-Vamos, será por fin la oportunidad que necesitas para decirle sobre lo que sientes -se burló al ver lo avergonzado que estaba.
-Pero yo no quiero de esta forma, además dije que solo quería una amistad, no pienso cumplir este reto
-Dijiste que no le tenias miedo a los retos pequeña pila de automóvil -ríe con mofa haciendo que Damián se sintiera acorralado-. Pero ahora pareces algo cobarde -sonrió de lado viendo al rubio.
-D-de acuerdo, pero será un beso pequeño -se levanta del asiento tomando aire para acercarse al chico que estaba en un grupo algo alejado de ellos-. Simón... -el chico de tez pálida y cabello desordenado volteo a verlo.
Damián tomó valor para tomarlo del cuello de la camisa y depositar un beso en sus labios.
Simón quedó estático ante el beso, no entendía la situación muy bien, trató de articular palabras cuando Damián lo soltó pero simplemente no pudo decir nada y vio cómo el chico se alejaba corriendo con sus amigos.
-¿Qué demonios fue eso? -preguntó uno de los chicos que estaban con Simón.
-No lo sé, posiblemente un reto -contestó como si nada viendo de reojo a Damián.
-Un fenómeno te beso, que horror -mascullo casi enfadado el chico.
-Ya te dije que no los llames así, no son fenómenos -defendió Simón viéndolo con seriedad.
El otro sólo rueda los ojos viendo con algo de coraje al grupo de amigos que se divertían.
-Que valentía Damián -ríe con mofa la chica al ver el rostro sonrojado del rubio.
-Cállate Irina, eso fue vergonzoso -habla algo apenado mientras veía de reojo al pelinegro que disimuladamente tocaba sus labios pero él sí logró distinguir lo que hacía provocando una diminuta sonrisa.
Bastián rodó los ojos fastidiado, realmente no comprendía porque simplemente no eran sinceros con sus sentimientos.
Kairi por su parte observaba a sus amigos sintiéndose un poco perdido por el alcohol.
-Muy bien, ahora le toca al chico más tierno del aula -se levanta y jala por el cuello a Isaí-. ¿Verdad o reto?
-Supongo que reto -sonríe con un claro nerviosismo.
-Bien, te reto a que bailes sobre la mesa
Todos soltaron una carcajada, Isaí respiro aliviado, había creído que le pondrían un reto parecido al de Damián.
-Esta bien, no suena tan mal -bebe lo último de su cerveza para tomar valor y se levanta tomando aire para después comenzar a bailar al ritmo de la música mientras subía a la mesa.
Stephan lo veía embelesado ante sus movimientos, se mentiría a sí mismo si dijera que no le atraía el chico de dulce mirada.
No ocultó para nada el como casi devoraba con la mirada al chico, su mirada se posaba en el movimiento de sus caderas y piernas que le parecían adorables.
Isaí al sentir la mirada penetrante del joven dejó de bailar y bajó de la mesa avergonzado sintiéndose casi desnudo por cómo lo seguía viendo.
-Pero que buenos movimientos -Irina lo abraza del cuello mirándolo con picardía-. Eres toda una joya
-Eso fue vergonzoso
-No tanto como lo que me hizo hacer a mi -reclamó Damián con el ceño levemente fruncido.
-Eso es porque aún no se quien es el interés amoroso de nuestro lindo chico rizado -suelta una risa torpe por el alcohol.
-Yo si se quien es -comentó Sergio que parecía también afectado por la bebida.
Isaí se arrojó sobre el cubriendo su boca.
-¿Porqué no quieres que se enteren? -preguntó Stephan algo confundido pero algo dentro de él se removía pensando que tal vez él no era el causante de ese nerviosismo.
Isaí trago saliva nervioso por la mirada inquisidora que le daba Stephan, así que optó por mentir.
-Es que aún no me siento listo para decir su nombre -lo vio con un pequeño rastro de nervios y miedo, era el miedo a ser rechazado por el chico que le atraía.
Stephan por otra parte no se sentía merecedor del cariño del oji-verde y comprendería si él no correspondía sus sentimientos.
-¿Seguirán con sus cursilerías? -habló Bastián algo molesto por las miradas de ambos chicos.
-Bien, sigamos con el juego -contestó Irina buscando con la mirada a alguien a quien retar.
Kairi notó que pondrían retos subidos de tonos y se levantó de su lugar, Bastián lo vio confundido y sostiene su mano.
-Iré por otra cerveza -explicó usando eso como excusa por si el reto llegaba a él.
-Es eso o ¿Quieres huir del juego? -sonrió de lado al notar los nervios del pelinegro.
-N-no, solo iré por algo más de beber -ríe tratando de mantenerse tranquilo.
Bastián se cruzó de brazos.
-Tienes una cerveza completa ¿Y quieres ir por otra?.
Fue cuando se dio cuenta que por estar entretenido viendo a los demás ser retados y por el momento que había pasado con el rubio, no había bebido nada de la botella que tenía en la mano.
-Lo siento, no había notado que estaba llena -se sienta de nuevo rezando tuvieran piedad de él y no lo hicieran realizar cosas que lo avergonzaría.
-Ahora me toca a mí cumplir un buen reto -presume la peliverde llevando un dedo a su mentón viendo a los presentes hasta que se posó en el rubio- Bastián -canturro acercandose a él con una sonrisa pícara-. Me reto a besarte por un largo rato
-Me niego -corto de un solo tajo haciendola a un lado.
-¿Qué? ¿Porqué? -preguntó casi ofendida por la negativa.
-Porque no me interesa besarte -contestó como si nada
Irina emitió un grito ahogado de molestia al ser rechazada.
-¿Es por Kenny? -soltó con coraje llamando la atención de las miradas de los demás.
-No es por nadie idiota -se defendió con coraje al escuchar el nombre del otro.
-¡Mientes! Él es tu amante secreto, pero tranquilo que no pienso decirle nada
Bastián la ve con coraje y maldiciendo internamente a la chica, vio de reojo al pelinegro que también lo veía con curiosidad ante la acusación.
-Lo que tú creas me viene importando poco, así que déjame tranquilo
Se levanta del lugar yendo a la barra para estar más tranquilo.
Irina vuelve a sentarse con los brazos cruzados por el coraje.
El moreno decidió levantarse disculpándose con los demás y acercandose al rubio.
-¿Estás bien? -preguntó con un tono preocupado.
-No te interesa -espetó ante la pregunta del chico.
-Oye, tranquilo amigo -se sienta a su lado-. Admito que no me gustan estos retos porque siempre debe haber un problema.
-Supongo -fue lo único que pudo decir viendo atento a Kairi.
Damián trataba de consolar a la chica molesta por el amargo momento que había pasado.
Sus otros dos amigos solo se hacían los desatendidos para no escuchar los reclamos de la joven, querían solo beber de forma tranquila sin inconvenientes.
Jimena vio a la chica de la cafetería y se levanta de su lugar para poder seguirla.
-Regresó después
-¿A dónde vas? -preguntó Damián al ver que tomaba el resto de su bebida.
-Voy con Maia -fue lo único que dijo para después salir del edificio.
Toca el hombro de la chica llamando su atención.
-Hola Jimena, ¿necesitas algo? -habló con una sonrisa amigable.
-Necesito hablar contigo
-¿Sobre qué? -preguntó nerviosa ante la mirada algo seria de la chica.
-Quiero saber cuanto tiempo estaremos así, ocultando todo esto
-Oh eso -suelta un leve suspiro y sonríe acercándose a ella-. Creo que ya ha pasado el tiempo suficiente
Jimena la vio asombrada, su interior estaba emocionado por las palabras de la chica, pero una parte de ella sentía que era una ilusión.
-¿Es en serio? -preguntó aún dudosa.
-Por supuesto, no quiero seguir ocultando lo que siento por ti -hablo segura la joven de melena azabache.
-Pero tus padres dijeron que no querían que te involucrarás conmigo... ellos no quieren que estés con un fenómeno como yo -susurro bajo apretando sus puños.
La azabache toma las manos de Jimena con delicadeza sonriéndole de forma tierna.
-No me importa lo que ellos digan o piensen, no eres un fenómeno, eres la mujer más hermosa que he visto, sin importar tu condición, no eres la única que presenta algo como esto, lo sabes y mis padres deben entender que mi felicidad es primero y mi felicidad eres tú -se acerca a la chica y la besa con ternura.
Jimena sonrió entre el beso y corresponde abrazándola de la cintura.
Tanto tiempo estuvo con ese miedo de no ser aceptada por ser una chica con la condición de la intersexualidad, pero ahora eso no le importaba, lucharía por el amor que le tenía a la joven.
En la parte de la barra estaba un oji-verde de cabello rizado algo abrumado y avergonzado por el anterior momento, observaba el lugar con aburrimiento, quería irse del lugar pero no había llevado su billetera para poder regresar al instituto, se golpeaba mentalmente por ser olvidadizo y miedoso.
Estaba a nada de dejar caer una lágrima de impotencia hasta que sintió una mano en su hombro, con desgano volteo a ver al dueño de dicha mano.
-Stephan, ¿Sucede algo? -cuestiona nervioso ante la mirada imponente del otro.
-Te vi aburrido y quise venir a acompañarte, espero no aburrirte o cansarte más
-Por supuesto que no, nunca me cansaría de ti -sonríe hasta que cae en cuenta de cómo sonaron sus palabras-. Digo, es que eres un chico interesante -ríe con un leve rubor tratando de disimularlo pero su piel blanca parecía no cooperar.
Stephan sonrió enternecido y acaricia su rostro provocando que el sonrojo aumentará.
-Me gusta verte nervioso -susurró casi cerca de los labios entreabiertos.
-Stephan... -susurró de vuelta con sus nervios a flor de piel rozando también sus labios con los del pelirrojo.
Ambos corazones latian como si de un estruendo se tratara, ambos con una gran ola de sentimientos encontrados, ¿alcohol? Era el principal causante de que se comportaran así, pero tampoco podían negar la atracción que tenían esos dos, solo esperaban no equivocarse y sólo caer en los brazos de la dulce pero peligrosa seducción.
Damián vio que ya estaba solo, trataba de buscar a Sergio pero parecía que estaba coqueteando con una chica morena, Kairi parecía perdido con Bastián en alguna conversación y no quería molestarlos.
Optó por levantarse del suelo tomando su bebida y yendo a la barra a seguir bebiendo, a los pocos segundos sintió que alguien se paro a su lado y dirigió su mirada a este individuo.
Sus ojos se abrieron de sorpresa al ver a Simón de pie frente a él observándolo, no sabía cómo reaccionar o que decir, tenía miedo que le reclamará por el beso o le dijera algo que lo hiciera sentir mal.
-¿Está ocupado este asiento? -señaló la silla que estaba al lado de él.
Damián lo vio sorprendido y negó con la cabeza.
-Esta libre -susurró muy bajo viendo que se sentaba a su lado.
Se sentía realmente nervioso al tener al joven a su lado, solo quería que le reclamará de una vez para tener una excusa e irse del lugar y no insistir más en tratar de llevarse bien con él.
-Necesito preguntarte algo
Trago saliva nervioso, el aire le faltaba en ese momento, no sabía como es que ahora era un manojo de nervios.
-C-claro, dime -se golpeo mentalmente al tartamudear, jugó con sus dedos nervioso y concentró su mirada en la mesa.
-¿Porqué fue ese beso? -soltó la pregunta directamente, no quería llegar con rodeos, necesitaba respuestas inmediatas.
El chico tomó aire antes de voltear a verlo.
-Fue un reto de Irina, y te ofrezco una disculpa si eso te hizo sentir incómodo o molesto, no quería que eso pasará, te prometo que no se repetirá
-No me molesto, en absoluto
Damián volteo a verlo impresionado.
-¿Lo dices en serio?
Simón solo asintió y le dedico una media sonrisa, a lo que Damián solo correspondió.
-Se que no soy el mas sociable, pero me gustaría que tratáramos de llevarnos bien, como amigos
El joven sonrió y asintió emocionado.
-Claro, por mi no hay ningún problema
-Perfecto -sonrió viendo a Damián.
Decidió quedarse un poco más platicando con el chico, sentía muy grata su compañía y quería pasarla bien en aquella fiesta aún sin tener que embriagarse.
Ambos se sentían cómodos con la compañía del otro, era como si el beso fuera lo que necesitaban para romper la tensión que nunca hubo durante el tiempo que habían permanecido peleando contra sus subconscientes para poder hablar con él otro.
Bastián veía a su alrededor aburrido, quería salir cuanto antes de ese lugar lleno de gente, vio de reojo al chico que parecía estar ya ebrio, sonrió y alboroto su cabello llamando su atención.
-¿Pasa algo? -preguntó al sentir como tocaba su cabello.
-No, solo que pareces un niño pequeño así -sonríe de lado al ver una leve mueca en el contrario.
-Pero no soy un niño, tengo la misma edad que tú
-Y parece que el alcohol te mata el sentido del humor -habla rodando los ojos.
-Lo dice el amargado de la escuela
El rubio sólo frunció el ceño al escucharlo.
-No soy ningún amargado
-Si lo eres, he notado en el poco tiempo que llevamos en la fiesta que no te gusta hablar con nadie y que no quieres que nadie se te acerque
Bastián solo enarco una ceja.
-Entonces ¿Porqué te estoy hablando?
Un silencio corto se produjo mientras Kairi trataba de buscar algo coherente para responderle, pero era claro que el alcohol no lo ayudaba.
-No lo sé -voltea a verlo-. Dime tú el porque
Ahora él fue quien calló, tenía la respuesta, pero tampoco le diría al chico que lo único que buscaba era una noche de sexo y ya, no, eso sería muy directo y tal vez hasta haría que se alejé.
Dirigió su mirada al pelinegro que no dejaba de verlo con gran curiosidad.
-Tampoco lo sé -fue lo único que se le ocurrió contestar y le pareció ridículo, aunque el pelinegro ya no siguió preguntando y siguió bebiendo, se sentía demasiado mareado y fuera de sí, pero aún podía mantener sus cinco sentidos agudizados.
Bastián lo vio de reojo y sonrió, se acercó a su rostro provocando un pequeño salto en el chico.
-¿Qué sucede? -cuestionó nervioso al sentir el rostro del rubio muy cerca del suyo.
-Nada, solo quería ver esos ojos -sonríe ladino provocando un escalofrío en Kairi-. Son realmente interesantes
-G-gracias supongo -desvío la mirada y tomó la botella vacía para llevarla a sus labios tratando de disimular.
El rubio sonrió en sus adentros acercándose más al pelinegro, acercó su rostro a su oído dejando que su aliento caliente provocará que la piel de Kairi se erizara.
-Espero eso no sea lo único interesante
-¿Disculpa? -preguntó alzando una ceja.
Bastián sólo se acerco más a él casi rozando sus narices.
-Que me gustaría que hubiera algo más interesante
Kairi frunció el ceño y se levantó de su lugar alejándose de él.
Bastián vio como salía del edificio, no entendía que pasaba, creía que no se molestaría tanto con ese acercamiento, tal vez lo había asustado, pero vio que el chico se había puesto así por cómo le había susurrado, decidió levantarse y seguirlo hasta afuera.
El pelinegro logró verlo y se detuvo dándole la espalda para tratar de calmar sus nervios.
-¿Qué quieres?
-Saber porque te fuiste así, eres demasiado tímido
-No soy tímido, me incomode un poco, es todo-dio la vuelta para ver al chico a la cara, el cual aún mantenía el ceño fruncido-. Escucha, eres un buen tipo, pero si solo quieres satisfacer tu curiosidad por lo que soy, será mejor que de una vez lo sepas que no quiero.
-No quiero hacer eso -comenzó a acercarse hasta quedar frente al pelinegro-. Simplemente dije la verdad, eres un chico bastante interesante -sonríe de nuevo y toma la mano de Kairi produciendo nuevos nervios en él, poco a poco se fue acercando a su rostro-. Y también fue verdad que quiero que haya algo más interesante.
-¿No se supone que tienes un amante famoso? -inquirió algo molesto y nervioso quitando su mano.
-¿Qué? -rió con burla
-Esa chica, dijo que Kenny, uno de los mejores capitanes de la tropa de los halcones, era tu amante, no pienso meterme en problemas por eso.
El rubio solo rió con burla volviendo a tomarlo pero está vez de la cintura, Kairi solo trató de luchar contra su agarre.
-Entre ese hombre y yo no hay nada -lo empujó sin casi fuerza hacia la pared acorralandolo con su cuerpo-. Pareces un chico celoso
-N-no debería porque ponerme celoso, no somos nada, apenas te conozco
Bastián sonrió ladino acercandose a su oído.
-¿No te gustaría ser algo más? -murmura ronco mordiendo el lóbulo de su oreja.
El chico se soltó de él pero está vez empujándolo contra la pared del edificio con algo de fuerza.
-Te he dicho que no, no pienso enredarme con alguien tan idiota y de sexualidad curiosa
De nuevo vio esa sonrisa en el rostro del rubio, una sonrisa que lo ponía nervioso a cada momento.
-¿Qué te hace pensar que soy de sexualidad curiosa?-Sin resistir más lo tomó de la barbilla para seguir jugando con los nervios y la paciencia del moreno-. Eres realmente perfecto-esbozo una sonrisa ladina.
Ya no pudo soportar más y decidió dejarlo ahí para dirigirse a la barra a seguir bebiendo.
Bastián sólo rió al verlo, noto su nerviosismo y algo le decía que pronto lo tendría para él, sin embargo, en el fondo sentía que estaba haciendo algo erróneo sin saber que era.
Se acercó de nuevo a Kairi quedando del otro lado de la barra, este solo le dedico una mirada seria y fría.
-¿Puedes dejarme beber en paz? -tomó otra botella de cerveza y dirigió su mirada a otro punto del lugar.
El rubio subió su pierna al asiento y tomó de la playera al chico viéndolo a los ojos.
-¿Porqué actúas hostil? Hace un momento actuabas cómo si quisieras besarme -soltó burlonamente.
El pelinegro se sentía descubierto, sus mejillas se tornaron con un tenue sonrojo, rechisto y desvío su mirada hacia sus amigos.
-Eso no es verdad -fue lo único que pudo decir, sentía que su autocontrol se estaba yendo por el caño.
El rubio sonrió en sus adentros y volvió a acercarse al rostro del pelinegro.
-Entonces ¿Por qué siempre que me acerco así vez mis labios? -rozó suavemente sus labios con los del contrario provocando un cosquilleo en ambos-. ¿Te gusta?-rió al ver la expresión acalorada del chico.
Kairi se sentía abochornado, en ese momento parecía que su mente quería jugarle una mala broma.
Haciendo todo el uso de su razonamiento volvió a empujarlo pero este no cedió, solo sirvió para que el rubio lo sujetará con más firmeza del brazo y lo atrajera a su cuerpo apegándolo a él.
-Suéltame por favor -habló en un leve susurro tratando de no verlo a los ojos.
-¿O qué? -sonrió con arrogancia dispuesto a volver a rozar sus labios con los de él.
Kairi no acepto esto y lo tomó de los brazos empujándolo contra la pared sin importar las miradas de los pocos interesados en su riña.
Coloco una de sus manos en el cuello del rubio, su respiración pesaba cada vez más y sentía que su sentido común lo abandonaba en ese momento, dirigió su mirada a los labios carnosos del chico, pronto su mente le dio la respuesta para esa situación: regresar la jugada.
Sonrió para si mismo y tomó a Bastián del cuello de la camisa sorprendiéndolo.
-Ya no pareces confiado -susurro cerca de sus labios dejando que su aliento caliente golpeara la boca entreabierta del rubio.
Bastián mentiría si decía que no se sorprendía del cambio de actitud de Kairi, no entendía a donde había ido ese nerviosismo y actitud defensiva, parecía alguien completamente diferente, pero sin duda algún interruptor se encendió en él y lo aprovecharía al máximo.
Tomó la mano que estaba en su cuello acercándola a su boca para besar la palma morena del chico.
-No me provoques niño, ambos podemos jugar el mismo juego y puedes salir de otra forma -susurró ronco acercándose a su rostro haciendo que la piel del chico se erizara.
-Entonces comencemos a jugar Bastián -acercó su rostro rozando ambas narices creando un nuevo escalofrío en ambos.
Bastián tomó de la cintura al chico apegándolo a su cuerpo para por fin unir sus labios en un lento beso dejando algo anonado al chico pero sin dudar correspondió al beso.
Pronto como si de un golpe de realidad lo sacudiera, regreso en sus cinco sentidos y se separó empujando al rubio.
-¿Qué sucede? -Lo veía confundido, parecía que ambos los disfrutaban, pero al ver los ojos del pelinegro pudo notar todo lo contrario, se veía ofendido por lo que había hecho.
-Es todo lo que vas a obtener -se sentó de nuevo para seguir bebiendo, no quería parecer patético, pero sin duda ese momento lo estaba disfrutando, pero el miedo a ser utilizado lo invadía, y no era para menos, ni siquiera conocía al chico y ya estaba besándolo, se sentía fatal.
Bastián comprendió todo al ver la mirada y sólo optó por acercarse a beber con él viendo a su alrededor, pero su plan seguía en pie al ver cómo Kairi veía a los demás bailar.