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NO SONRIAS

NO SONRIAS

Autor: : YK1234567YK
Género: Suspense
Una sonrisa fue el comienzo de todo... El comienzo del amor... El comienzo de una obsesión...

Capítulo 1 1

🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫ADVERTENCIA🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫🚫

La presente historia trata temas un tanto fuerte para algunos lectores, es por ello que inicio este libro con una advertencia en forma de prevención para aquellos que sean menores de edad o sensibles a cierta clase de contenidos...

Esta historia trata temas como:

- Lenguaje fuerte u ofensivo

- Violencia física y sexual

- Pensamientos suicidas

Pido a aquellas personas sensibles o menores de edad que se ABSTENGAN de leer la presente historia...

POST: Uno de los objetivos del escritor es mostrar la historia desde la perspectiva del chico protagonista, por lo mismo algunos párrafos contienen frases que pueden llegar a ser ofensivas para algunas personas, ya que se intenta mostrar al lector lo que posiblemente puede estar pensando el chico protagonista. Con esto aclaro que... Las ideas presentadas en esta historia NO SON LA OPINIÓN PERSONAL DEL ESCRITOR.

Sin más que agregar, les doy la bienvenida a NO SONRIAS, espero que disfruten del trabajo de la escritora YK...

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- Me gustas

- No siento nada por ti, lo siento *Sonrío*

Ella, sonrío. Acompañó su frase tan directa y dolorosa con una sonrisa ¿Qué quería expresar? ¿Qué le quería dar a entender? Tal vez, que aún tenía una oportunidad...

El chico pasó la tarde con la sonrisa de la chica que le gusta merodeando por su mente – "Ella me sonrió, significa que me quiere" – Para él se había convertido en una señal que no dejaría pasar jamás.

La tarde se hizo noche y la noche se convirtió en intensas horas de planeación – ¿A qué lugar la llevaré? ¿Dónde le gustará vivir? ¿Querrá casarse? ¿Qué tal unos hijos? – Fueron algunas de las preguntas que dieron inicio a una obsesión.

A la mañana siguiente, él la buscó. La chica estaba sentada en los orillos de la fuente jugando con su mano en el agua – "Que bella se ve" – Pensó con la mirada llena de expresión, sus ojos se dilataron al ver a la chica que le gusta, tan linda, tan tierna, tan... Suya.

Un paso para acercarse, dos pasos para retroceder. El impulso de caminar hacia ella, de mostrarle lo mucho que le gusta, de regalarle su mundo, de darle todo lo que tenía se desvaneció...

Un chico quizá un poco más joven que él, se adelantó con flores coloridas hacia la mujer que él miraba de lejos, no pudo evitar detenerse y observar. La chica se puso de pie y sonrió.

Se pregunto por qué? ¿Qué quería demostrar? ¿Qué era una mujer libre? ¿Qué podía estar con quien quisiera? ¿Cómo se atrevía a decepcionar al hombre capaz de darlo todo por ella? ¿Cómo se atrevía a burlarse de él?

El enojo lo cegó por completo, y cuando pudo entrar en razón ya se encontraba sobre aquel chico que se atrevía a coquetear con la chica que le pertenecía desde que él lo decidió así. Aunque el chico había entrado en razón, no pudo parar, debía demostrarle a ese cretino que nadie podía quitarle lo que le pertenece y mucho menos frente a él, debía demostrarle a la chica, que tenía un dueño y que nada bueno pasaría si se atrevía a traicionarlo, debía demostrárselo a toda costa!

Cada golpe que daba era más fuerte que el anterior, la sangre del chico de las flores empezó a manchar su blanca camisa, la cual traía puesta para impresionar a aquella dama que lo observaba aterrada, y esas hermosas flores con las que se había atrevido a insultarlo estaban destrozadas pues él, se encargó de eso.

Nadie podía regalarle nada a la chica que él que quería y mucho menos flores, solo él podía darle regalos, aunque en su ignorancia, la chica no entendía que tampoco podía aceptarlos.

– ¡Detente! – Los gritos de la chica estremecieron sus oídos y... Aumentaron su enojo

– ¿Qué me detenga, dices? – El tono de su voz se iba elevando con cada palabra que le decía a su chica – No te das cuenta, todo esto ¡Es tu culpa! – Sus palabras expresaban una gran ansiedad, para él era difícil controlarse, pero lo hacía por ella ¿Por qué no podía verlo? Todo lo que él hacía, era por ella – Deberías estar aquí conmigo ¡No con él! – El descontrol encontró un pequeño orificio por el que escapar, sus manos la tomaron de los hombros con fuerza y la sacudieron generándole más miedo del que ya expresaba, sus labios temblaban y sus ojos lo veían como un animal – ¡¿Cómo puedes hacerme esto?! Tú... tú... ¡Eres mía! No puedes estar con nadie más ¡¿Me escuchaste?! ¡¡Con nadie!! – Él no se había dado cuenta pero la policía ya estaba en el lugar, muchas personas lo habían visto golpear brutalmente al chico de las flores hasta dejarlo inconsciente, para la mayoría ese chico agradable que caminó sonriente con flores en su mano, estaba muerto, desfigurado, el gran charco de sangre que se formó a su alrededor volvía imposible la idea de que este estuviera vivo.

Capítulo 2 2

Dos policías se apresuraron a separar a aquel loco de amor de la chica que merodeaba por sus pensamientos, lo habían confundido, él no quería hacerle daño, jamás podría herirla, el chico de las flores se lo había buscado pero ella jamás sería lastimada por él. Fue difícil detenerlo, estaba loco por su chica ¿Cómo podían separarlo de ella? Son desconsiderados, ella también lo necesita ¿Por qué alejar a dos personas que se aman? No tenían derecho a tomar esa decisión pero aun así lo hicieron, los separaron...

El chico fue detenido por el asesinato del chico de las flores, que desagradable situación, fue culpa de ese chico, se metió con una chica que tenía dueño ¿Por qué culpar a alguien que da todo por amor? Él había matado a una persona que se lo merecía y pensaban castigarlo por ello?! ¡Absurdo! Él no pensaba permitir que lo encerraran como un perro cuando lo único que hizo fue defender lo que es suyo.

– ¿Piensan encerrarme como si fuera un animal? – Pregunta el chico con indignación al oficial de policía que lo interrogaba

– Así es, te encerraremos como el animal que eres – Respondió el oficial mientras observaba las fotos de la víctima, el rostro desfigurado del chico de las flores y las pruebas de que el chico frente a él lo había hecho con sus propias manos – Eres un animal muy peligroso, encerrarte no será castigo suficiente pero, lastimosamente se ha prohibido la pena de muerte en este país, si no fuera por eso, todos los de tu clase hubieran muerto hace mucho tiempo, al igual que sus víctimas.

– ¿De qué estás hablando? Ese tipo se lo merecía, intentó meterse con mi chica – Dijo el chico acompañando su frase con una pequeña sonrisa de lado y un tono calmado pero ansioso a la vez – Él se lo buscó, puedes preguntarle a quien quieras, habían muchas personas en el lugar pero nadie hiso nada ¿Por qué crees que sea eso? – Completó su sonrisa de extremo a extremo – ¿No es obvio? Todos vieron cuando él coqueteó con mi chica ¡¡Estaban de acuerdo con que se lo merecía!!

El oficial de policía suspiraba con cada palabra que escuchaba, esto hacía que su paciencia se fuera agotando poco a poco.

– Escucha lunático, no te atrevas a levantarme la voz de nuevo o te arrepentirás. Puedo matarte aquí mismo pero me contengo por una sola cosa, y es esa cámara que está atrás de ti. Si continuas con esa actitud, mandaré al carajo mi carrera y te borraré esa estúpida sonrisa que tienes a golpes. Personas como tú que matan a quien se les antoje y luego sonríen como si lo que hicieron fuera igual a untar mermelada en el pan del desayuno no merecen compasión, créeme, te mataría si no fuera por esa cámara.

– ¿De verdad? – El chico empezó a reírse descabelladamente – Entonces hazlo ¡Hazlo! No pongas la cámara como excusa

– No arruinaré mi vida por basura como tú – El oficial retrocede en su asiento relajándose un poco de la situación – Esas personas que mencionaste, no ayudaron por una razón y es que tenían miedo de que un animal como tú los pudiera morder

El chico se impacienta antes su palabras y las toma como ofensa

– ¡Te he dicho que no me trates como un animal! – Toma impulso inclinándose sobre la mesa quedando así un poco más cerca del oficial de policía, luego sonríe intentando provocarlo – Parece que quien tiene miedo es alguien más, admítelo, no eres capaz de matar a nadie, pero quieres serlo, quieres ser como yo, capaz de matar por defender lo que es tuyo, por defender lo que piensas, quieres ser alguien que pueda dejar salir toda la rabia que tiene por dentro, al instante, sin pensarlo, igual que yo, pero no. Tú jamás podrás matar una persona, y sabes por qué? porque nunca dejarás de ser un cobarde ¿No es cierto? La cámara solo es una maldita excusa para ocultar tu miedo

– ¡Cállate maldito imbécil! – El puño del oficial chocó contra el rostro de aquel chico desquiciado, haciéndolo caer de la mesa contra el suelo – ¿Acaso quieres morir? Puedo matarte si quieres, maldito hijo de perra

– ¡Hazlo! Si puedes entonces hazlo

El oficial de policía no pudo contenerse ante las provocaciones del chico, sacó su revolver y le apuntó con él pero cuando tuvo que jalar el gatillo, se detuvo.

– Lo pensaste demasiado – El chico se abalanzó sobre él, provocando que ambos cayeran al suelo, después de forcejear por unos momentos, el chico tomó posesión del arma y le apuntó con ella – Te lo dije – Sonrió descaradamente – Eres un cobarde, nunca matarás a nadie porque no tienes las agallas para hacerlo – Empieza a reírse alentando el enojo del oficial. Cuando el oficial se puso de pie, el chico lo golpeó con el reverso del arma dejándolo inconsciente – Ambos sabemos que no merezco estar aquí – Dijo el chico mientras quitaba la gorra del oficial y la acomodaba en su cabeza – Agradezco su cooperación, señor oficial – Mueve al oficial inconsciente intentando ocultarlo, despoja a la cámara de su memoria guardándola en su bolsillo, abre la puerta y con cuidado asoma la cabeza para revisar la presencia de más personas y seguido de esto intenta huir.

Capítulo 3 3

El chico vestido con el traje robado de un oficial, pudo escapar. Caminó rápido y con seguridad aunque con la cabeza baja y la gorra ocultando su rostro, algo sospechoso a mi parecer pero para su fortuna, nadie más sospechó, pudo salir de la estación de policía sin ningún problema, el chico empezó a suponer que el dueño original del traje no era más que un marginado en su trabajo, pensar en eso le provocó una sonrisa.

Estaba fuera de prisión pero aun así debía apresurarse para huir, en cualquier momento se enterarían de que había escapado e irían a buscarlo. Era algo irónico, fue tratado como un animal y ahora debían casarlo como tal, se convirtió en algo divertido, supongo que ya no le molestaba dicha idea, porque cada vez que pensaba en ello marcaba una gran sonrisa en su rostro, al parecer sentirse como un animal empezaba a ser de su agrado.

Tenía todo listo para irse, un lugar dónde llegar, equipaje y lo necesario para subsistir por unos días, solo le faltaba una cosa, algo que tenía mucho valor para él, ese algo, era más bien un "alguien" y creo que no es necesario explicar de quien se trata.

La chica después de dar su testimonio sobre los hechos se fue a casa, estaba cansada por el imprevisto día, sabía lo extraño que podía ser aquel chico pero jamás pensó que podía ser alguien extremista, un loco obsesionado. La chica se sentía aliviada al saber que aquel chico ya no estaría cerca, vio como los oficiales lo alejaron de ella, como lo subieron a la patrulla y todas las pruebas que había en escena, no pensaba que existiera alguna manera en la que el chico pudiera librarse de la cárcel, era un alivio para ella estar segura de que encerrarían al chico que la perseguía desesperadamente... Por supuesto, ella no contaba con que "ese chico" pudiera escapar, tampoco contaba con que la buscaría de forma inmediata, ni mucho menos con que la esperaría escondido entre los arbustos de su propia casa esperando que a volviera.

El chico saltó a su presencia de entre los arbustos, asustada retrocedió pero él la tomó del brazo impidiéndole huir.

– ¿Qué pasa? ¿Por qué intentas escapara de mí? – El chico la miraba adolorido por la sensación de que la mujer que amaba no quería estar cerca de él.

– ¿Cómo puedes preguntar eso? ¿Olvidas lo que hiciste? ¡Eres un asesino! ¡Suéltame! – La chica habló con valentía intentando zafarse de su agarre

– Por eso me tratas así? No es la gran cosa, solo déjalo pasar y ven conmigo – El chico relajó su mirada como si ser acusado de asesino no fuera nada para él

– ¡Estás loco! Matas a alguien y actúas como si nada, jamás estaría con alguien como tú – Sus palabras reflejaban odio, lo que empezaba a impacientar a el chico

– Alguien como yo ¿A qué te refieres con eso? Solo soy un hombre que te ama con toda la capacidad de su corazón, soy un hombre que respira gracias a que tú lo haces, yo, solo soy una persona que permanece con vida para verte sonreír ¿A eso te refieres con alguien como yo? – El nerviosismo empezaba a hacer presencia en sus palabras

– ¡Tú no me quieres! Solo te obsesionaste conmigo, eres una persona que no soporta que nadie le diga que ¡No! Por eso me buscas ¡Por eso es que dices que me amas!

– Eso no es cierto...

– ¿A no? Entonces qué ¿Tu amor es sincero? ¡Pues no me importa! No quiero estar con alguien como tú, solo eres un asesino, jamás estaría con alguien como tú ¡Me das asco! – Las palabras de la chica fueron calladas por una bofetada impulsiva del chico. Él la miraba con sus ojos dilatados por el enojo, su pecho se movía notoriamente a causa de su respiración acelerada, después del golpe intentaba controlarse apretando sus puños a los costados para no golpearla más de lo que merecía.

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