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No soy tuyo, Alfa

No soy tuyo, Alfa

Autor: : Valkyria Wolf
Género: LGBT+
Dominic, un alfa prestigioso que compra una empresa en declive, nunca se imaginó que uno de los jefes de área seria su pareja destinada, un joven llamando Aidan Aunque hay dos problemas. Ambos están comprometidos. Pero lo peor, es que Aidan dice ser beta y no tiene ningún interés en formar un lazo con él. Solo que Dominic no es tan fácil de evadir cuando encuentra lo suyo y descubrirá que está mal en esta historia. Aviso: Esta obra es una Adaptación BxB.

Capítulo 1 Pareja destinada

En un mundo dividido por castas donde los alfas mandan, los betas trabajan y los omegas obedecen. Dominic se encontraba en la cima y en el mejor momento de su vida. Proveniente de una familia multimillonaria con un legado de alfas poderosos, dominantes y con poder se podía dar el lujo de hacer lo que les viniera en gana y mucho más. ¿Quién se les opondría? Nadie. Pocos podían enfrentarse a quienes tuvieran su nombre.

Además, con una apariencia digna de su estatus y la fortaleza digna de un alfa hecho y derecho para imponerse sobre muchos, no tenía razones para quejarse a sus 32 años.

Aunque

A diferencia de todos los de su alta casta, Dominic no buscaba su pareja destinada, no quería nadie que le hiciera perder su cabeza al punto de querer abandonarlo todo. Le gustaba tener el control. Su vida, ahora mismo era, simplemente, perfecta.

Eso no quitaba que fuera un hombre responsable en lo referente a los negocios. Había comprado hacía poco una nueva empresa, no tan grande ni prestigiosa, que se encontraba en declive mortal y que se enfocaba principalmente en el mundo del maquillaje ¿Y cuál había sido la principal condición por la que la escogió? Pues que solo trabajaran personas betas.

Eso significaba cero problemas y más productividad

Primera cosa a favor, no tendría que lidiar con las clásicas peleas entre rango alfa que solían ocurrir o la tensa atmósfera que siempre se creaba. Segundo, ningún o ninguna omega se le insinuaría utilizando su celo o feromonas de excusa para ir detrás de su dinero o su status.

Eso era algo que no se podía permitir. A su lado ya tenía a una omega, con el suficiente estatus y poder para poderse parar a su lado y que daría luz a sus cachorros fuertes y sanos. Aunque tenía que quitar el detalle de que aún no la había marcado. Eso sería después de la próxima boda. Antespodría ocasionar problemas.

Tampoco sería estúpido de rechazar a su pareja destinada si esta apareciera alguna vez en su vida, pero por el momento era mejor prevenir que lamentar. Si él no la buscaba, no tendría por qué aparecer.

El auto se detuvo delante del edificio que le hacía falta más de un retoque, algo que haría y lo pondría en lo más alto del mercado, así ya no tendría que escuchar que vivía del dinero de sus padres. En su mundo las apariencias, el nombre, el reconocimiento, y tus propios logros era lo primero. Ser alfa tampoco era tan fácil y aunque él ya generaba sus propios millones, los miles de millones de sus padres siempre estaban a la sombra.

-¿Ya me dejas sola?- la chica a su lado se restregó contra su brazo.

A pesar de estar en una relación de hacía dos años, Dominic la quería, pero no la amaba, sólo que ella era la indicada. Podía considerarse afortunado, ella era una belleza con enormes ojos azules y abundante cabellera oscura, aun así, había algo que faltaba.

-Volveré lo más temprano que pueda- le dio un beso rápido en los labios y salió. Si se quedaba mucho tiempo ella seguiría insistiendo y por experiencia sabía que ella terminaba siendo insoportable.

Uno de los empleados ya lo esperaba en la entrada para llevarlo a la sala de reuniones donde había convocado una en la mañana. Era rápido, no le gustaban los rodeos y necesitaba dejar los puntos bien claros. Él mandaba y se hacía lo que él decía.

Su secretario, un hombre beta dos años más joven y con más inteligencia que la que aparentaba, se sentó a su lado al entrar y acomodarse. Al menos 10 personas más lo esperaban, bastante tensos. Sergei se percató del asiento vacío tres plazas a su izquierda, antes de empezar.

-¿Quién es la persona que falta?- preguntó en su habitual tono serio. Intimidar a los betas y subordinados era lo primero que tenía en su agenda, no toleraría la falta de respeto a su persona solo por ser más joven que la mayoría de los presentes.

-Disculpe su tardanza. Es el jefe del departamento de Diseño. Está terminando de recopilar toda la información que el anterior director tenía sobre el proyecto y dijo que se demoraría solo unos minutos- le notificó uno de ellos

El alfa recargó el rostro en la mano que se apoyaba en la mesa con el codo. Vio al hombre tensarse, pero no replicó. La verdad había convocado la reunión solo hace una hora y era conocido el mal trabajo del antiguo director. No se molestó demasiado, tenía bastante tiempo todavía.

Habían pasado alrededor de diez minutos, cuando a atmósfera densa de la oficina fue interrumpido por el sonido de la puerta abierta y el de la voz de un...joven.

-Con permiso, disculpen la demora-

Dominic sintió la tierra bajo sus pies temblar y su mundo se vino debajo de pronto.

No...podía...ser.

Un olor suave pero delicioso que le hizo temblar desde la punta de su pie hasta la cabeza y que su espalda se comenzara a empapar de sudor llegó como un relámpago a su nariz y se mareó perdiendo por unos segundos a compostura.

A su lado, Leo, su secretario tocó su hombro y vio la expresión desorientada de su jefe. Frunció el ceño. Dominic nunca perdía la compostura así.

-¿Qué ocurre?- le preguntó con disimulo aprovechando que los presentes estaban atentos con la recién llegada.

-Leo, que demonios hace un omega en este empresa- le respondió con los dientes apretados y sintiendo su respiración agitarse. Sus colmillos amenazaban con perforar su labio inferior.

-No entiendo lo que dice, revisé los papeles del personal antes de llegar y no hay nada fuera de lo que usted pidió-

-¿Entonces que tengo antes de mí?- se fijó en el joven menudo, delgado con unos cristalinos ojos dorados y un rostro común enmarcado en un corto y brillante cabello oscuro, el cual parecía demasiado femenino para un chico.

Leo estudió al chico unos segundos y no encontró nada extraño. Lo reconoció recordado la imagen de su expediente. Aidan Miller, Director del Departamento de Diseño, 23 años, Beta. Por si acaso revisó su cuello y no encontró más que una delgada cadena dorada sin adorno. Ni siquiera el collar característico de protección de los omegas y menos el rastro de una supuesta marca.

Le dio la información en un susurro y su jefe aun no parecía comprender la situación. El alfa era inteligente así que no tenía idea de lo que estaba ocurriendo, ni del interés en aquel chico, acaso le había llamado la atención, no creía, Dominic, por lo que conocía, era bastante fiel y no se le conocía ningún escándalo.

-Leo, averigua todo sobre él- le susurró antes de recuperarse y poner otra vez su rostro serio- Creo que es... mi pareja destinada-

El beta puso una mueca que desfiguró su rostro y miró tanto al recién llegado como a su jefe. Ahora el alfa, si se había vuelto loco.

Capítulo 2 Beta

-Es imposible- varios exclamaron a la vez, recibiendo de respuesta una ceja levantada del alfa, ante la nueva propuesta que había dado.

Dominic era alguien rápido y que tenía prioridades en su vía. Ahora mismo, su pareja no era una de ellas. Sino era el trabajo y la reunión delante de él. Por lo que se había recompuesto después del impacto de conocer a ese extraño joven y proseguía. Aun así no podía evitar mirarlo disimuladamente.

-En ese caso solo tendré que buscar personas más competentes que desarrollen el proyecto- dijo serio.

-Por favor, presidente cálmese- uno de los ejecutivos del área de producción habló algo alarmado. Casi todos estaban entrando en un estado de crisis nerviosa.

Si ellos supieran que era él el que tenía realmente razones para entrar en crisis en ese momento dado que estaba en la misma habitación de su pareja destinada y podría entrar en celo en cualquier momento y violarlo allí mismo delante de todos...mejor no, delante de todos no porque se vería arrancándoles la cabeza por haberlo visto desnudo. Pero...

-Estoy calmado- dijo sin más

El hombre tragó duro antes de volver a responder.

-A lo que nos referíamos es que es imposible realizar todo el trabajo de tres meses en solo 15 días, son muchos pasos y conceptos que arreglar y...-

-Entonces buscaré personal calificado- volvió a responder -Sabes cuantas personas estarían dispuestas a estar tu lugar a cambio de trabajar más- el beta al que eran dirigidas esas palabras apretó los puños debajo de la mesa. Este odiaba tratar con alfas, eran tan prepotentes como el cielo mismo- Lo dije y lo repito, este concepto que tenían planteado no resaltara en el mercado, muchas marcas han optado por esta tendencia que propongo y la competencia estará muy reñida este año y ustedes no se pueden dar el lujo de perder ventas-

A pesar de que el hombre hablaba como todo el todopoderoso tenía razón en lo que decía. Estaban en la quiebra, el jefe anterior se había estado gastando el dinero en parejas de una noche y estaban cortos de presupuestos. No había espacio para el fracaso.

-Creo que podemos lograrlo- Aidan dio su opinión después de escuchar el planteamiento de su nuevo jefe y de ver las expresiones atormentadas de sus compañeros

-Es una locura- el jefe de editorial con el que normalmente tenía serios problemas y que se sentaba frente a él protestó- ¿Acaso te quieres lucir porque tenemos nuevo directivo y deseas sus favores? -

El rostro del joven no se inmutó y los demás presentes solo se mantuvieron en silencio. Bien era sabido de las peleas de ambos y de las palabras poco suaves por parte de Aidan.

-Cuide sus palabras señor Seft, estamos en el mismo rango y exijo el mismo respeto con el cual yo me dirijo a usted- tajante y tono neutro. El hombre solo pudo tragarse la lengua, otra vez. Algunos hasta lo daban como una causa perdida, ese tipo no aprendía, muchos habían insinuado que le gustaba el chico.

Aidan suspiró y prosiguió.

-Durante la reunión analicé el nuevo concepto del presidente y a pesar de que hay cambios significativos podemos trabajar sobre la base de lo que está hecho-

Dominic se enderezó en el asiento. El joven se había dado cuenta de su punto. Demasiado rápido para su gusto. Era bueno.

Les explicó el procedimiento con el que podrían trabajar y acelerar el proyecto quedando prácticamente los días exactos que se exigía.

-La mayor parte recae en mi departamento- concluyó- No se quejen tanto-

-¿Cuántos diseñadores son?- Dominic, no había tenido tiempo en indagar en todos los trabajadores.

-Además de mí, seis -

-¿Y con ese número reducido cree que pueda realizar todo el cambio?- ponía en duda su capacidad. En la empresa de su padre el equipo de diseño, mínimo tenía que tener 15 personas.

-No nos subestime, presidente. El anterior dueño era igual de impredecible y nos acostumbramos a grandes cambios en las últimas horas. Solo se resume a dos palabras. Horas extras, que por supuesto, usted va a pagar a final de mes, no trabajamos gratis-

Atrevido. Pensó Dominic

-¿En serio?- cuestionó dudoso

-Eso es algo que no podemos refutar presidente- a Dominic le molestó que aquel hombre se metiese en la conversación entre él y su supuesta pareja destinada, el cual aún no acababa de responder a su presencia.

Acaso no sentía el olor de su alfa, su rostro y su cuerpo parecía tranquilo, sin ningún atisbo de reacción, aunque tal vez no era una buena idea tener a un omega en celo allí mismo. Prefería tenerlo para él solo en la intimidad, tanto de su oficina como de su cuarto y él enterrado profundamente dentro del delgado cuerpo.

Tal vez transcurrieron tres horas más cuando el joven director de diseño salió de la reunión y dejó caer los papeles con un ruido sordo sobre la mesa en su departamento.

-Chicos- sus compañeros dejaron lo que hacían para atender a Aidan- Grandes cambios, quince días de plazo y un jefe imperfecto, a trabajar se ha dicho-

***

Aidan guardó el último documento delante de la computadora para seguir organizando la carpeta y los materiales que iba a cambiar. Revisó la hora y ya eran pasadas las 9 de la noche. Tenía hambre, le dolía la cabeza y estaba cansado. Algo muy de costumbre en su rutina.

Estiró los brazos cuando un correo llegó al buzón de su laptop. Lo abrió y para su sorpresa era su querido y adorado nuevo jefe. Ese que había agarrado mirándolo más de una vez y de una forma un poco...incecente.

Asco

No quiso hacerse ideas erróneas pero...

-Y ahora que quiere este, no le bastó con jodernos con todo el trabajo de hoy- soltó un suspiro intentando no molestarse.

Se levantó y se dirigió a su oficina. Al parecer eran los únicos en todo el edificio porque no se oía un alma y los otros departamentos estaban oscuros. Se paró en seco delante del elevador sin tocar el botón.

Aquello no le olía nada bien, y si él quería...Podía ser un hombre bien vestido, relativamente joven, eso no quitaba que fuera un pervertido dentro de él. No lo conocía lo suficiente para que pudiera pensar lo contrario.

Solo por si acaso revisó en su bolsillo y encontró la llave de su casa y la agarró. Había aprendido en un programa de tv que las llaves podían ser armas letales utilizadas de la forma adecuada. Y dado que era un edifico, de noche y ellos solos, como que tenía intenciones de llegar a su casa...completo.

Tocó la puerta de la oficina al llegar y esperó respuesta. Entró con cautela solo para paralizarse.

El ambiente cargado de feromonas lo golpeó haciéndole retroceder y pegarse al cristal nevado detrás de él como un soporte. ¿Qué demonios? Para que un beta como él sintiera eso, solo significaba una cosa, alguien estaba en celo o estaba entrando en esa fase.

Movió sus ojos de un lado a otro y buscó a su espalda la manigueta de la puerta pero se encontró tan mareado que no podía coordinar bien sus dedos. Pero hubo algo que le hizo dejar de respirar, cuando de entre las sombras de la oficina en penumbras alguien comenzó a cercarse a él. Solo podía ser una persona.

Sus ojos más verdes de lo que recordaba, el cabello rubio algo largo alborotado, sin su pulcra chaqueta y los dos primeros botones de su camisa blanca abierta mostrando el pecho grande y fuerte. Y lo peor, lo miraba como si él fuera una deliciosa presa.

Aidan apretó la llave en su palma hasta sangrar, para intentar calmar el miedo que sentía. Su amiga omega le había contado que tener un alfa delante le hacía derretirse. Ya le pegaría una buena cuando la viera porque tenía razón. Sí, se estaba derritiendo, pero no de deseo. Él no sentía lo mismo de los omegas. Demonios. No era un omega.

Ese alfa parecía querer aparearse y estaba soltando sus feromonas a diestra y siniestras, buscando estimular a su presa, en este caso a él, aunque no había citado un pequeño detalle. Aidan no se excitaba con las feromonas de un alfa aun si podía percibirlas. Una rara característica que tenía a pesar de ser declarado una beta durante su examen.

Al contrario, se tocó el pecho cuando empezó a doler faltándole el aire y la sangre bombeando quemándole por dentro. Su vista se volvió negra de pronto y su conciencia algo perturbada se desvaneció en contra de su voluntad.

Sí, había un problema.

Algo no estaba bien y su cuerpo se había desconectado.

Acaso su jefe quería que él entrara en celo con todas aquellas feromonas. Eso era imposible. No podía entrar en celo.

Dios, era un maldito beta.

¿Qué parte del alfa no entendía de eso?

Capítulo 3 Su Omega

-Mamá- el niño ignorante de ciertos asuntos caminaba contento al lado de su madre -Te imaginas que sea una alfa, o un omega, como se sentirá- exclamaba con entusiasmo y curiosidad.

-Serás un beta- afirmó la madre con su voz dura, como siempre.

-Mamá eso no lo puedes saber, después de mi accidente no hay nada que indique que vaya a ser beta. No puedes ser más flexible en el tema-

-No me repliques Aidan. Serás un beta, estoy segura de eso y más te vale, nuestro futuro depende del resultado de hoy-

El niño giró su rostro hacia el otro lado frunciendo el ceño. Siempre era así con su madre, era lo que ella dijera y nada más. Por qué no podría ser un alfa o un omega, había escuchado de las complicadas relaciones entre ellos, de los lazos, de cómo sería pasar por un celo, experimentar cosas fuera de la mayoría era más interesante que la básica y rutinaria de los betas.

Su madre era un beta. Su padre, no sabía. Natacha nunca le hablaba de él y tenía prohibido tocar el tema. Había vivido los últimos años viéndola sumirse en la amargura y el odio a los que no eran betas. ¿Cuál sería su historia? eso era algo que seguro se llevaría a la tumba.

***

Aidan sentía sus palmas bañadas en sudor. Llevaban más de media hora esperando el resultado que el doctor debía traer.

-¿Mamá, y si...?-

-No sigas- le cortó bruscamente -No ves lo estresada que estoy, será mejor que esperemos calladitos- intentó suavizar el ambiente después de ver la expresión del rostro de su hijo.

La puerta de la oficina se abrió cinco minutos después. Un hombre canoso llevaba varios papeles en las manos incluyendo un sobre que se lo entregó al más joven, el cual fue arrebatado de sus manos.

Su madre lo abrió y una sonrisa iluminó su rostro.

-Lo sabía, eres un beta, no tenía duda-

La decepción recorrió al más chico. Esperaba otro resultado, ahora no se podía hacer nada. Era uno más del montón, de la rutina.

***

Aidan abrió sus pesados párpados. Dejó que sus ojos, poco a poco, se acostumbraron a la tenue luz de la ...oficina? ¿Qué oficina? La nebulosa en su mente se difuminó de golpe

Se incorporó tan rápido que un denso mareo lo asaltó. ¿Qué había pasado? ¿Dónde estaba? ¿Qué estaba haciendo? Miró el reloj en su muñeca y entrecerró sus ojos para enfocarlos, 10:15, no había pasado mucho tiempo.

-¿Qué eres?- una voz masculina cerca de él lo sobresaltó.

Aidan se estremeció y alzó la cabeza buscando la fuente de aquella grave voz en la tenue luz de aquel lugar. Se encontró con su jefe sentado en el butacón frente al sofá donde estaba recostado.

El joven abrió la boca para volverla a cerrar. Sus palabras se atoraron en la garganta mientras intentaba procesar la pregunta. ¿Qué?

-Respóndeme- exigió Dominic serio, aunque ya parecía menos...agresivo, excitado.... Sus ojos habían retomado su claro color verde y sus feromonas parecían estar más calmadas. No había rastro de celo en aquel alfa, eso era un alivio.

-No entiendo su pregunta presidente- comenzó a enderezarse sobándose la cabeza, se sentía muy vulnerable descalzo y en posición casi horizontal. Además se percató que su camisa no estaba precisamente bien puesta y rápidamente cerró los dos botones que dejaban a la vista el inicio del valle de su plano pecho. Se percató que aquel hombre seguía con sus ojos el movimiento de sus dedos.

-¿Por qué hueles como si fuera un omega? Mi omega- sus dientes casi rechinaron recalcando la última parte.

Aidan pestañeó.

¿Omega?

Soltó una carcajada involuntaria ante la frase y no pudo evitar seguir riendo. Era la primera vez que le decían eso y mira que había estado rodeada de alfas desde que entró a la compañía hacía tres años, en las diferentes reuniones empresariales. También tenía que reconocer que era más sensible a las feromonas que un beta común y corriente, pero se lo atribuyó a los efectos secundarios de su accidente, pero de eso a omega había un muy buen tramo.

Su respuesta pareció molestar al hombre que soltó un gruñido y se levantó comenzando a caminar hacia él.

-Disculpe- la sonrisa desapareció completamente de su rostro y su cuerpo se tensó pegando la espalda contra el mueble donde estaba sentado. No sabía por qué pero no podía moverse. Simplemente solo podía ver como aquel alfa se detenía delante de él, alto, grande, prepotente. Tragó en seco alzando la vista y forzó sus labios a moverse -Es que no sé de dónde sacó eso, yo soy un beta, es imposible que sea su omega. Biología básica, usted debió ir a la escuela-

Dominic apretó su puño para nada complacido. Él estaba mintiendo. Esa fragancia presente en el menor lo estaba aturdiendo y no lo dejaba razonar bien. Pensaba que podía perder el control el cualquier momento.

-Te daré otra oportunidad- se inclinó hasta que su rostro estuvo a la altura del de él.

Movió su mano y con el dorso de sus dedos acarició el costado de su cuello bajando hasta que estos se detuvieron en donde comenzaba aquella lista de botones que había abrochado antes. Su piel era realmente suave. Ya la había sentido antes cuando lo acostó en el sofá aunque se detuvo de no seguir quitándole la ropa. Tampoco era un hijo de puta como para tocar un cuerpo inconsciente. Ya tendría tiempo para eso después mientras este se retorcía debajo de su cuerpo.

Ante aquello una vena palpitó en la sien del joven.

-Acaso tengo que traerle mis papeles médicos- Aidan adoptó su porte serio al ver que su repuesta no lo convencía. Su pulso latía bajo el toque de aquellos dedos.

¿Papeles médicos? Entonces hablaba en serio. Dominic estuvo más descolocado. En ese momento su celular timbró y el alfa estuvo renuente en cogerlo negado a romper aquella atmósfera que tanto le gustaba. Pero ante tanta insistencia se enderezó y lo sacó mostrando el nombre de Dulse en la pantalla.

Chasqueó la lengua. No era buen momento, aunque esa llamada le había hecho entrar en sus cinco sentidos, ¿qué pretendía hacer rompiendo sus propias reglas?

-¿Necesita algo más presidente?- el supuesto beta hizo indicio de levantarse. Parecía desesperado por salir de allí.

Dominic lo miró de arriba abajo y desistió. Esperaría por la información por parte de su secretario. Tal vez las dudas se disolverían. Aunque dejarlo ir le resultó más difícil de lo que se esperaba.

-Puedes irte- prestó atención a su celular quitándole interés al asunto, debía mantener la cordura. Romper su vida estructurada vida no estaba en sus planes y no estarían por el momento.

Aidan salió lo más rápido que pudo y se pegó a la pared respirando por fin con tranquilidad. Esa había sido la hora más sofocante que había vivido hasta ahora incluyendo el desmayo. Se revisó ahora que su mente estaba fría y encontró todo en su lugar. Al menos no lo había atacado sexualmente. No quería perder su trabajo. Ganaba bien y estaba cómodo, a pesar del estado de la compañía. Los salarios si eran estables para evitar algún escándalo interno.

Solo esperaba que no empezara un ciclo de acoso sexual. Ya acaba de salir de uno de explotación laboral por la cantidad de trabajo que hacía.

Bajó por el elevador y recogió su maletín sin revisar si dejaba algo. Necesitaba salir de allí, necesitaba aire.

Llegó a su casa después de pagar un taxi. Se sentía bien tener un techo familiar sobre la cabeza. Abrió la puerta de su casa para encontrarse con su madre delante del televisor plano viendo una película.

-Ma, llegué-

-Qué bueno Aidan ¿horas extras de nuevo?- puso pause y se giró hacia él. Hans te ha estado llamando y no respondías tu celular, quiere que lo llames de inmediato-

-Si- resopló. A veces su novio, un beta que era vecino de ellos desde que eran niños, podía ser un poco sofocador sobre todo cuando ignoraba su llamada o las olvidaba. Porque si, sería beta pero no le gustaban las mujeres, prefería los cuerpos más grandes y duros sobre el suyo haciéndole gritar y llevándolo a la locura del placer.

Perdió el apetito solo de pensarlo. Sin mediar más palabras subió las escaleras y se metió al baño. Una ducha fría era lo mejor.

Dejó que el agua se llevara todas sus preocupaciones, o parte de ellas. La imagen de su presidente vino a su mente. Era guapo, no podía ignorarlo. Atractivo, con grueso labios, un cabello rubio semi ondeando que tenía un corte clásico algo largo que acariciaba su nuca, una altura mayor al metro ochenta y un cuerpo estructurado que se notaba por encima del traje. Pero hasta ahí. Eso de que se sintiera atraído era otra cosa. Y más cuando mencionaba el hecho de que era su pareja destinada.

¿De dónde lo había sacado? Había renunciado a eso desde que vio la B de beta en el papel. Albergar esperanzas era inútil, no se cambia de beta para omega o alfa solo por quererlo, uno nacía y era lo que era.

Se secó antes de dejarse caer en la cama. Apagó el celular, no quería interrupciones, y menos de su novio, ya mañana hablaría con él con la mente fría. Los ojos verdes de Dominic aun lo atormentaban cada vez que cerraba sus párpados.

Buscó en la gaveta de su mesita de noche un pote de pastillas y tomó su dosis diaria. Su cuerpo se relajó al momento. Ese medicamento hacia maravillas.

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