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Ocultándole sus gemelos al multimillonario

Ocultándole sus gemelos al multimillonario

Autor: Pixie.
Género: Urbano
Kara Martin era conocida como la Señorita Perfecta. Era una mujer hermosa, inteligente y con una carrera exitosa, parecía tenerlo todo. Pero su vida se derrumbó en una sola noche: la acusaron de adulterio, perdió su empleo y su prometido la abandonó. El arrogante hombre con quien había pasado aquella noche se negó a asumir cualquier responsabilidad. Incluso la amenazó de muerte si sus caminos volvían a cruzarse. Pero lo que complicó aún más las cosas fue que Kara descubrió que estaba embarazada de gemelos y decidió tenerlos. Cuatro años y medio después, Kara consiguió trabajo como secretaria en una gran empresa. El puesto la obligaba a tratar a menudo con el CEO, un hombre de pésima reputación. Kara creyó que podría manejarlo, hasta que descubrió quién era su jefe... ¡el padre de sus gemelos!
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Capítulo 1 ¡Me jodiste!

"¡Dios!".

Frank Harper se quedó sin aliento al ver el estado desaliñado de la chica a su lado. Las huellas de una noche salvaje saltaban a la vista.

Aún con la boca abierta, se quedó mirando el rostro de la chica. Tenía el lápiz labial y el rímel corridos. Al darse cuenta de lo que había hecho, se apresuró a tomar su celular.

"¡Tú y esos nueve guardaespaldas son unos inútiles! ¿No creen que les pago lo suficiente?". Frank empezó a maldecir tan pronto como alguien contestó la llamada.

"Lo siento, señor. ¿No nos dijo que tomáramos un descanso? Dijo que quería celebrar el aniversario con su prometida".

"¿Prometida? ¡Ni siquiera conozco a esta chica!".

Frank fulminó a la joven con la mirada. El odio le abrasaba el alma.

Cada vez que su prometida intentaba seducirlo, él siempre mantenía el control. ¿Pero ahora? ¿Cómo pudo arruinar su imagen perfecta con una extraña?

"¡Investiguen el bar! Algo no estaba bien con mi bebida anoche. ¡Y averigüen dónde está Isabela ahora! Ella nunca antes había cancelado una cita sin avisar".

"¿Qué hay de la chica que está con usted, señor? ¿Necesito investigarla?".

Frank apretó los dientes. ¿Cómo podía la chica seguir dormida cuando una tormenta se desataba en su interior?

"Yo me encargaré de ella".

Después de poner el celular sobre la mesa, Frank se apresuró a vestirse. Luego, sin vacilar, le arrojó un vaso de agua a la chica.

"¡Hmmph!".

Kara se pasó las manos por la cara instintivamente y se incorporó. Tan pronto como vio a un hombre guapo con el cabello desordenado, se quedó atónita. "¿Quién eres?".

"Yo soy el que debería estar preguntando. ¿Quién eres tú?".

Frank levantó una ceja. Su expresión no era nada amigable. Sus ojos grises irradiaban un frío intimidante.

"¡Espera un minuto! Esta es mi habitación. ¿Por qué actúas como si esta fuera la tuya?". Kara respondió alzando la voz. No se dio cuenta de que su ropa ya no le cubría el cuerpo.

"¿No sabes quién soy yo?". Frank murmuró frotándose la frente. Un segundo después, resopló. "Este es mi hotel, y esta habitación... La he preparado especialmente para mi prometida. ¡Así que deja de inventar cosas!".

"¡Tú eres el que está inventando cosas! Mi equipo ha alquilado tres habitaciones en este hotel Harper desde ayer por la tarde. Mira, mi maleta...".

Kara jadeó cuando encontró su ropa esparcida cerca de los pies del hombre. Tan pronto como le vino a la mente el sueño de anoche, sus ojos se abrieron de par en par.

"¡Tú...!". Kara jaló la manta para cubrirse, con una mirada de horror. "¿Qué me has hecho?".

Con las manos metidas en los bolsillos, Frank dio un paso adelante. "Yo soy el que debería estar histérico. ¿Cómo pude tocar a una chica de baja categoría tan fea y tonta como tú?".

Inclinándose hacia adelante, observó cada cambio en la expresión de ella. Sintió que ella estaba exagerando. Esos ojos ámbar temblaban con demasiado frenesí.

"Vaya, incluso un perro samoyedo tiene mucha más clase que tú". El hombre la miró como si fuera algo completamente inferior a él.

Kara se quedó sin palabras.

"¡Detén tu farsa! Debes estar contenta de haberte acostado conmigo. Millones de mujeres anhelan esa oportunidad. Deberías estar agradecida, mientras que yo...". Frank resopló y se encogió de hombros. "Anoche fue la peor pesadilla de mi vida".

"Claramente te has aprovechado de mí. ¿Ahora crees que soy inferior a ti?". Las lágrimas de Kara comenzaron a brotar. Su frustración había alcanzado su punto máximo.

"No eres nada, como una mancha en una pintura costosa e impecable. No mereces entrar en mi lienzo. Por lo tanto, ¡olvida lo que pasó entre nosotros y nunca vengas a verme! Si te veo fuera de esta habitación, no me culpes por lo que te haré".

"¿Crees que yo quería que me tocaras? ¡Tú eres quien se ha aprovechado de mí! ¡Has arrebatado los derechos de mi prometido! ¡Debes asumir la responsabilidad!". Kara lo reprendió con voz temblorosa. Ya no le quedaban fuerzas, pero la ira le impedía guardar silencio.

Mientras tanto, Frank entrecerró los ojos. '¿Esta chica todavía se aferra a este acto patético? ¿Incluso se atreve a presionarme con exigencias?' Él resopló sarcásticamente.

"No te estoy pidiendo que te cases conmigo", explicó Kara rápidamente. "Solo necesitas explicarle a mi prometido lo que has hecho".

"¿Mi mensaje no fue lo suficientemente claro?", preguntó Frank con disgusto. Aún con las manos metidas en los bolsillos de sus pantalones, acercó el rostro a unos centímetros del de ella. "Yo... no quiero... lidiar contigo... nunca más".

El tono del hombre no dejaba lugar a bromas. Kara casi se estremeció, pero mantuvo la barbilla en alto.

Desafortunadamente, antes de que pudiera hablar, el hombre ya le había empujado la frente con el dedo índice. Un segundo después, se alejó mientras se limpiaba la mano con un paño de seda bordado con hilo de oro.

"¡Oye!". Kara se apresuró a perseguirlo. Sin embargo, cuando logró agarrar el brazo del hombre, él la presionó de inmediato contra la pared.

"¿Crees que estoy bromeando?". Frank la inmovilizó contra la pared, sin importarle que a ella le costara respirar. "No quiero ver esta molesta cara tuya, y mucho menos soportar tu toque. Acércate a mí una vez más, y todo lo que valoras en tu vida se acabará".

Entonces se fue.

Kara se derrumbó de inmediato y tosió. Ya no tenía fuerzas para seguirlo. Mientras se aferraba a la manta, solo podía mirar hacia la puerta y llorar sin consuelo.

De repente, un par de zapatos apareció de nuevo ante ella.

Kara levantó la vista. Cuando encontró a un hombre con los ojos enrojecidos, jadeó. "¿Finnic?".

El hombre suspiró con incredulidad. "Entonces, ¿así es como te comportas a mis espaldas?".

Kara parpadeó. Se le trabó la lengua. "No... No es lo que piensas, Fin".

Apretando los dientes, su prometido arrojó su celular hacia ella. Al ver el video en la pantalla, Kara tembló con fuerza.

"¿Por qué estás haciendo esto, Kara? Realmente te amo. Me pediste que esperara hasta que nos casáramos. Acepté. ¿Pero lo hiciste con Rolland? ¿Un mes antes de nuestra boda? ¿Me estás lastimando a propósito? ¿O te estás volviendo arrogante porque todos te llaman Señorita Perfecta?".

La garganta de Kara se contrajo. Su corazón se rompió al ver las lágrimas de Finnic. "Por favor... confía en mí, Fin. No me acosté con el señor Rolland".

"¡Suficiente, Kara! Cada palabra de tu boca se siente como mil agujas perforando mi corazón. Has roto mi confianza, mis sueños, mis esperanzas. A partir de este momento, no quiero verte cerca de mí, ni siquiera en nuestra ciudad".

"Pero...".

"¡Te arrepentirás de haberme traicionado! Adondequiera que vayas, me aseguraré de que sufras. No habrá ningún lugar que acepte a una mujer como tú".

Finnic salió dando un portazo.

"¡Espera, no!". Kara intentó alcanzarlo, pero sus rodillas aún estaban débiles. Volvió a caer al suelo. Lo único que podía hacer era lamentar su destino.

Ese mismo día, llegó el correo electrónico de despido. Sus redes sociales se inundaron de comentarios de odio. Todos la eliminaron de sus listas de amigos.

En un abrir y cerrar de ojos, el mundo de Kara se sumió en la oscuridad.

Capítulo 2 Vivir por los gemelos

Cuatro años y medio después, las sombras del pasado aún pesaban sobre Kara. La única razón que la mantenía en pie era su familia: su madre, que nunca la había abandonado, y dos angelitos a los que no había sido capaz de renunciar.

"¡Louis, Emily! ¡Su mami está en casa!".

Al escuchar el llamado de su abuela, los ojos de la pequeña brillaron. El resplandor gris de sus ojos eclipsaba a las estrellas más brillantes. Apartó el libro de su regazo y se deslizó de la cama. Entre risas, compitió con su hermano por llegar primero.

"¡Mami está en casa! ¡Mami está en casa!".

Justo después de que Kara pusiera las bolsas de las compras sobre la mesa, los gemelos se abrazaron a sus piernas. Al ver a esos alegres pequeñines, su cansancio se desvaneció. Ella sonrió y acarició suavemente a los niños.

"¿Por qué corren tan rápido? Les dolerá si se caen".

Mostrando sus diminutos dientes, Louis negó firmemente con la cabeza. "No me voy a caer, mami. Mis piernas son fuertes".

"Mis piernas también", dijo Emily mientras sacudía su cabello largo, grueso y ondulado. Se veía exactamente como una pequeña Kara. Solo el color de sus ojos era diferente, y Kara acababa de cortarse el cabello a la altura de los hombros.

En cuanto a Louis... era una réplica al cien por ciento de ese tipo de ojos grises. Aun así, Kara los amaba a los dos por igual.

"¿Qué compraste, mami?". Louis señaló las bolsas de las compras con su diminuto dedo. "¿Es por eso que llegaste tarde?".

La alegría de Kara se desvaneció de repente. Acababa de ser despedida. El rencor de Finnic seguía ardiendo. Él no dejaba que Kara trabajara, ni siquiera como vendedora.

El gerente que tuvo que despedir a Kara se sintió apenado. Le dio una indemnización por despido de sus propios ahorros y también algunos regalos.

"¿Libros de cuentos? Mami dijo que tenemos que ser ahorrativos. Pero ¿por qué compraste tantos, mami?".

"¡Mira este cubo de Rubik, Emily! Este es el modelo más nuevo. ¡Debe ser caro!".

Kara tuvo que fingir una sonrisa. Sentía lástima por los gemelos. Pronto cumplirían cuatro años e irían al jardín de niños, pero su madre acababa de perder su trabajo.

En su habitación, Kara suspiró mientras miraba los números en su libreta de ahorros. No quedaba mucho. La indemnización del gerente era suficiente para mantenerse durante un mes. Pero ¿qué pasaría el próximo mes?

'¿Debería buscar a ese lobo de ojos grises y exigirle responsabilidad? Seguro que se le ablandaría el corazón si viera a los gemelos'.

Un segundo después, Kara parpadeó y apartó la desesperación de su mente. 'No. Ese hombre cruel no dudaría en tomar medidas contra mí. Louis y Emily podrían estar en peligro'.

"¿En qué estás pensando, Kara?".

Al escuchar la voz de Susan Martin, Kara guardó instintivamente su libreta de ahorros en el cajón.

"Mamá, solo... calculaba los gastos e ingresos de este mes. Estamos a salvo", dijo asintiendo, mientras fingía una sonrisa. Sin embargo, cuando descubrió un papel en la mano de su madre, no pudo ocultar su ansiedad.

"No te preocupes. Esto no es una factura". Susan se sentó junto a su hija. Su expresión era algo nerviosa y teñida de lástima. "Es... la invitación a la boda de Finnic".

El rostro de Kara se ensombreció de inmediato. Ese nombre nunca dejaba de dominar su corazón. Incluso después de haber sido humillada innumerables veces, Kara no guardaba rencor. Solo estaba decepcionada e intentaba comprenderlo. Una vez intentó odiar a Finnic, pero fracasó en cuestión de segundos.

"¿Se va a casar?". Kara suspiró inconscientemente.

Antes de que su madre respondiera, soltó una risa seca. "Eso es genial. Significa que ha logrado olvidarme. Ya no nos hará la vida imposible, mamá".

Susan sonrió con tristeza. Acariciando el delgado hombro de su hija, susurró: "Kara, no tienes que ser fuerte todo el tiempo. Si quieres llorar, hazlo".

"No estoy triste, mamá. En realidad estoy aliviada. Ahora, lo único que me importa son los gemelos".

Kara ocultó bien la tristeza detrás de su voz firme. Sin embargo, sus ojos no podían fingir. A su madre le dolía ver su melancolía.

"Mami". Una vocecita llegó de repente desde la puerta. Emily estaba parada allí. El nuevo libro de cuentos que arrastraba casi tocaba el suelo. A su lado, Louis estaba ocupado resolviendo su nuevo cubo de Rubik. "Tenemos una visita".

"¿Una visita? ¿A esta hora?".

"Sí, escuchamos que tocaron la puerta". Louis asintió brevemente antes de revolver el cubo de Rubik para mezclar los colores.

En un instante, la preocupación invadió a Kara. Sin pensar, fue hacia la puerta principal.

Al asomarse por la ventana, Kara vio a una mujer de la edad de su madre. Era pulcra y carismática. Kara alcanzó a distinguir el destello de unas perlas en el broche que la mujer llevaba en el lado izquierdo del pecho.

Detrás de la mujer, dos guardaespaldas estaban parados con firmeza. Estaban en alerta máxima, no parecían peligrosos pero sí sospechosos. Sin embargo, Kara se atrevió a recibir a su visita.

"Buenas noches, señorita Martin. Soy Vivian Bell del Grupo Savior. ¿Le importaría tomarse un tiempo para charlar?".

Kara parpadeó con incertidumbre. Su mano se resistía a soltar la manija de la puerta.

Al observar la vacilación de la joven, Vivian le entregó una tarjeta de presentación. Tan pronto como la revisó, Kara se quedó sin aliento.

'¿Es una comisionada? ¿Por qué alguien en una posición tan alta se reuniría conmigo? ¿Y no es el Grupo Savior una empresa muy conocida en la ciudad vecina? ¿Podría ser esto algún tipo de trampa?'

"En realidad, planeaba verla mañana por la tarde. Desafortunadamente, tengo que regresar a la Ciudad L esta noche".

Por su forma de hablar tan precisa y su actitud tranquila, Kara finalmente accedió. Incluso si la mujer era una estafadora, no había mucho que pudiera quitarle. ¡Su cuenta estaba en ceros!

Al entrar a la sala de estar, Vivian echó un vistazo al entorno. No pareció molestarle el pequeño tamaño de la habitación ni los muebles sencillos. No mostró ni una pizca de sarcasmo ni desprecio. Simplemente miró a su alrededor, sonrió a los niños y luego comenzó a conversar.

"El Grupo Savior está buscando a la mejor secretaria. Tal vez se pregunte por qué intervine yo. Pero nuestro CEO es muy exigente. Solo en los últimos tres años, ha cambiado de secretaria cincuenta veces".

"¿Cincuenta veces?". Kara se sorprendió.

"Debe ser muy difícil de tratar. Su secretaria no puede durar más de un mes", dijo Louis sin apartar la vista del cubo de Rubik.

Vivian le sonrió a aquel niño genio. Parecía interesada en Louis, pero no tenía mucho tiempo para charlas triviales.

"Nuestro CEO es un perfeccionista. Odia los errores y no duda en despedir a los empleados. Por lo tanto, necesitamos una secretaria profesional perfecta para él".

Los ojos de Kara se movieron de un lado a otro. La conclusión a la que llegó le pareció increíble. "¿Me está ofreciendo el trabajo?".

"Sí, señorita Martin. Durante las últimas semanas, hemos hecho mucha investigación. Nos detuvimos después de encontrar su currículum".

"Pero nunca he sido secretaria. Anteriormente, trabajé en marketing. Mi título de licenciatura es básico, no tengo una maestría ni un doctorado. ¿Es posible que yo sea la persona que están buscando?".

Vivian no cambió su expresión. Sus labios se mantuvieron curvados en un ángulo perfecto. "Usted logró alcanzar el puesto de gerente en solo un año y diez meses después de su pasantía. La Corporación Miller no juzga a los empleados a la ligera, ¿verdad?".

Un segundo después, Vivian colocó un trozo de papel sobre la mesa. "Esta es la remuneración que ofrecemos por la primera semana si está dispuesta a aceptar".

Kara se inclinó para mirar, seguida por los gemelos. Cuando vio las cifras, la mujer se quedó atónita. '¡Eso es suficiente para un mes!'

Capítulo 3 Lobo de ojos grises

De repente, Vivian dejó otro papel. "Esta es la remuneración si logra durar más de un mes en el puesto".

Los ojos de Kara se abrieron de par en par. '¡Eso es suficiente para la colegiatura de los gemelos!'

"Y si logra trabajar tres meses, esta cantidad le permitirá cubrir los gastos de los meses siguientes".

Tan pronto como Vivian dejó el último papel, la boca de Kara se abrió. Parecía vislumbrar una salida prometedora.

'No tendré que preocuparme si esa cantidad entra a mi cuenta todos los meses. ¡No solo los gemelos estarán bien, mamá también podrá jubilarse de la biblioteca!'

"Oye, Emily. ¿Cuánto es eso? Eres mejor en matemáticas", susurró Louis mientras le daba un codazo en el brazo a su hermana menor.

"No lo sé. Solo sé que si hay tres ceros, son dos mil. Esos son cuatro ceros. ¿Son veinte mil dólares?".

"Mami, acéptalo. Hay muchos ceros", susurró Louis, tapándose la boca con una mano. No le importó que Vivian contuviera la risa mientras su abuela lo miraba con los ojos entrecerrados.

"Si mami acepta este trabajo, significa que tenemos que mudarnos a otra ciudad. ¿A ustedes les molesta?", preguntó Kara con seriedad. No tuvo mucho tiempo para deliberar en la otra habitación.

Al recibir una pregunta tan seria, Emily parpadeó, mientras Louis miraba a Vivian con una expresión curiosa. "¿Cómo es su ciudad, señora? ¿Es segura y divertida?".

Vivian levantó las cejas espontáneamente. No esperaba recibir una pregunta así de un niño tan pequeño.

"La tasa de criminalidad suele ser baja y es una ciudad genial. Hay más parques infantiles y centros comerciales allí. Pueden divertirse con su mamá los fines de semana".

"¿Qué hay de la biblioteca? Nuestra abuela es bibliotecaria. Nos gusta ayudarla siempre que trabaja", dijo Emily con su encantadora vocecita. Era tan dulce como el algodón de azúcar.

Vivian finalmente soltó una carcajada ante eso. "Qué coincidencia, acabamos de construir una biblioteca. Es un proyecto de caridad. Si su abuela está dispuesta a trabajar allí, estaremos encantados de darle la bienvenida".

Mientras Susan le agradecía, los gemelos se cruzaron de brazos y se miraron. Se parecían muchísimo a Kara cuando pensaba. Después de entrecerrar los ojos y mover las cejas, asintieron al mismo tiempo.

"Está bien, mami. No nos molesta".

Al ver la esperanza que irradiaba de los ojos de los gemelos, las comisuras de los labios de Kara se elevaron por sí solas. Ya no necesitaba preguntar. Ya no le importaba quién era el director ejecutivo ni lo difícil que fuera tratar con él. Para mantener a sus dos angelitos, estaba lista para enfrentarse al gran jefe perfeccionista.

'Esta oportunidad de oro no se puede dejar pasar'.

***

"Bienvenida al Grupo Savior, señorita Martin. Es un placer verla aquí".

Kara sonrió ante el saludo de Vivian. Estaba asombrada por su amabilidad. Que ella supiera, nunca había habido un comisionado dispuesto a dar la bienvenida a los empleados, aparte de Vivian.

No solo eso, Vivian también invitó a Kara a visitar cada piso. Desde el piso más bajo hasta el más alto, su entusiasmo nunca decayó.

En poco tiempo, Kara ya se sentía familiarizada con el Grupo Savior. Se sentía orgullosa de poder trabajar allí. Su nueva empresa era mucho más grande que la de Miller.

"Y este es su escritorio. Tenga cuidado con ese cristal porque el señor CEO puede verla desde su silla". Vivian señaló el cristal que separaba el espacio de la secretaria de la oficina del jefe.

"¿Ese es un cristal unidireccional?", susurró Kara, como si tuviera miedo de que su jefe la escuchara.

"Así es. Ese cristal ha provocado muchos despidos. Sus predecesoras cometieron descuidos que el señor director ejecutivo no pasó por alto".

Kara tragó saliva con dificultad. Sin darse cuenta, echó los hombros hacia atrás para pararse más derecha. ¿Acaso su nuevo jefe no era un perfeccionista? El hombre debía exigirles a los empleados una postura impecable y que cuidaran al máximo su apariencia.

Por eso, Kara se había puesto su mejor blusa y se había atado el cabello en una cola de caballo. Incluso se había puesto anteojos para dar una impresión más profesional, y también... lentes de contacto marrones para ocultar el llamativo color de sus ojos.

Kara Martin estaba lista para conquistar al jefe y ganarse sus elogios. "Entonces, ¿qué puedo hacer y qué no, señora?".

Vivian sonrió levemente. Después de un suave parpadeo, su mirada se posó en la pila de carpetas cerca de la computadora.

"Espero que tenga buena memoria, señorita Martin. Tiene un día para memorizar toda la información".

Kara se quedó helada. Con movimientos rígidos, señaló con el dedo índice las carpetas. "¿Esa es toda la guía sobre cómo ser secretaria aquí?".

"Una guía para sobrevivir, para ser más exacta".

Antes de que los pensamientos negativos se apoderaran de ella, Kara respiró hondo y luego soltó el aire despacio. Con pasos firmes, se acercó y tomó el primer documento de la pila.

"¿Frank Harper?". Leyó los datos biográficos enumerados allí.

"Sí, ese es el director ejecutivo del Grupo Savior. Todavía es joven, pero no se puede dudar de sus habilidades. Este es su sexto año liderando la empresa".

Kara se quedó en silencio. No fue la edad del director ejecutivo lo que la sorprendió, sino su apellido.

'¿Harper? ¿Por qué me resulta familiar? ¿Finnic ha trabajado con ellos antes?'.

De repente, las puertas del ascensor se abrieron. Nueve hombres con trajes negros salieron de inmediato y tomaron posiciones. Los pasillos este, oeste y norte quedaron vigilados por dos personas cada uno. Otros dos se quedaron junto a la puerta de la oficina del director ejecutivo, mientras que uno esperaba junto a la puerta del ascensor.

Un momento después, salió un hombre con un traje gris, seguido por otro hombre que parecía un guardaespaldas. Un aura inquietante llenó de repente la habitación. Sus pasos firmes eran capaces de intimidar a cualquiera que los viera, incluida Kara. La chica bajó instintivamente la barbilla y contuvo la respiración.

'¿Por qué estoy tan nerviosa? ¿Es porque no he tratado con personas importantes durante mucho tiempo?'.

Kara cerró los ojos por un momento, reuniendo su valor. Mientras recuperaba el aliento, imaginó los lindos rostros de Louis y Emily cada vez que le daban la bienvenida a casa. Después de calmar los latidos de su corazón, volvió a levantar la cabeza.

En ese momento, el CEO se detuvo justo frente a ella. Cuando sus ojos se encontraron, una intensa sacudida la recorrió por dentro. Kara ya no podía escuchar nada. Le zumbaban los oídos. Su cerebro dejó de funcionar. Su atención estaba atrapada en esos fríos ojos grises.

'Este hombre... ¿No es el padre de los gemelos? ¿El hombre malvado que me arruinó la vida en el hotel Harper? ¿Harper? ¡Oh, no! ¿Por qué me acabo de dar cuenta?'.

Kara sentía que estaba atrapada en una pesadilla. Al ver su expresión, Frank Harper frunció el ceño. No le gustó esa mirada, como si hubiera algo mal en su rostro. De hecho, él pensaba que era perfecto.

"¿Es esta la nueva secretaria de la que me habló, señora Bell?", preguntó Frank sin apartar la mirada. Su voz era baja, pero su tono le calaba hasta el alma. "¿No dijo que es profesional e inteligente? ¿Por qué se queda mirando como un búho asustado? ¿Acaso acaba de perder su profesionalidad y su coeficiente intelectual?".

Kara parpadeó. Se dio cuenta de que tenía la boca ligeramente abierta y la cerró rápidamente.

'¿Resulta que no ha cambiado? ¡Sigue siendo un hombre arrogante, frío y sin corazón! ¿Qué puedo hacer para que pague por lo que hizo? ¡Por su culpa, mi vida es un sufrimiento!'.

'¿Pero qué pasa si se enoja y me lastima de inmediato? Los gemelos definitivamente estarán muy tristes. ¿Debería huir antes de que este lobo gris descubra quién soy yo?'.

'¡Sí! No debo dejar que el pasado, ni él, me detengan más. Él me ha echado de su vida. Demostraré que puedo sobrevivir sin un centavo de su dinero'.

"¡Tú!". Kara apuntó con el dedo índice justo frente a la nariz del CEO. Todos los que lo vieron se quedaron con los ojos muy abiertos. Por primera vez, alguien se atrevía a confrontar a Frank Harper tan directamente.

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