Libros de Urbano
Un acuerdo secreto con mi jefe multimillonario
Madison Haper conocía muy bien el caos que Alexander Knight dejaba a su paso. Como asistente personal del CEO multimillonario, había tenido que lidiar con los escándalos en innumerables ocasiones: calmar a sus exnovias y hacer todo lo posible para evitar que los rumores sobre su caótica vida privada llegaran a oídos de la junta directiva. Sin embargo, cuando una noche acabó en la cama de su jefe por una broma cruel del destino, la relación entre ambos dio un giro inesperado. Lo que al principio no fue más que un impulso momentáneo se convirtió en algo a lo que ninguno de los dos podía resistirse: Madison necesitaba ayuda económica para pagar las facturas médicas de su madre, y Alexander le ofreció el dinero a cambio de que ella fingiera ser su novia durante un año. En su relación no había compromisos ni sentimientos, solo un simple acuerdo. Pero a medida que la línea entre el trabajo y la vida privada se volvía cada vez más difusa, la determinación de Madison de no enamorarse de ese hombre comenzó a vacilar. Tras la fachada de Alexander, se escondía una atracción más intensa de lo que ella había imaginado. Justo cuando empezaba a creer que su relación podría ser algo más que un acuerdo de conveniencia, apareció de repente Katherine, el primer amor de Alexander, que representaba una amenaza capaz de destruir todo lo que habían construido juntos. Atrapada en este juego de alto riesgo lleno de deseos y engaños, ¿podría Madison protegerse bien a sí misma? ¿O le costaría muy caro hacer ese trato con su jefe infame?
La heredera multimillonaria secreta contraataca
Durante quince años, Ravyn Hawkins creyó que era huérfana y vivía recluida en un orfanato, hasta que una familia adinerada irrumpió en su vida, afirmando ser su familia biológica. Cuando cumplió 18 años, su propia familia le tendió una trampa para que ella cargara con la culpa de un asesinato que ellos mismos habían cometido. Sin nadie de su lado, Ravyn fue encerrada durante cinco años en una de las prisiones más crueles y infames. Pasó una noche con un recluso desconocido y quedó embarazada de gemelos. Nunca volvió a ver a aquel hombre después de esa noche. Cuatro años más tarde, era la joven madre de Rhysand y Rhysian. Pero durante un motín en la prisión, se llevaron a su hijo Rhysian, y ella nunca lo volvió a encontrar. Ahora que cumplió su condena, su hermano mayor, Nathan Hawkins, la recogió. Lo que ellos no sabían era que la muchacha que enviaron a prisión ya no era la frágil y tímida que creían. Ravyn haría todo lo posible por descubrir quién le robó a su hijo y, más importante aún, quién abusó de ella aquella noche. Y se aseguraría de aplastar a todos los Hawkins, dejándolos destrozados.
Nueve matrimonios rechazados: me caso con el rival de mi ex
Faltaban apenas quince minutos para que cerrara el Registro Civil. Era la novena vez que Amelia esperaba en vano para casarse. El celular sonó, pero no era su prometido, Kayson. Era su asistente, informando con frialdad que la boda se cancelaba porque Kamila, la hermanastra de Amelia, se había torcido el tobillo. Kamila. Siempre era ella. Por su culpa, Amelia había soportado cumpleaños olvidados, aniversarios perdidos y, ahora, el día de su boda destruido. Para empeorar las cosas, al volver a casa, su propia madre le exigió que le pidiera disculpas a Kamila por su "falta de empatía" y por haber "avergonzado" a Kayson con su rabieta. Su familia no la amaba; solo la veían como un peón que debía agachar la cabeza y soportar las humillaciones en silencio. La ironía le oprimía el pecho. Había desperdiciado años esperando a un hombre que siempre corría a los brazos de otra, atada a una familia que la despreciaba abiertamente. ¿Por qué debía seguir siendo la idiota sumisa que siempre perdona y espera? La gigantesca piedra que la asfixiaba por fin se rompió. Amelia le envió un último mensaje a Kayson: "Se acabó", y eliminó su contacto para siempre. Sin dudarlo, salió al frío viento de Nueva York y llamó al mayor enemigo comercial de su ex, el despiadado multimillonario Garrett Thornton. "Señor Thornton, ¿su oferta de matrimonio sigue en pie?" Diez minutos después, un Maybach negro se detuvo frente a ella, y Amelia se casó con el hombre más peligroso de la ciudad.
Poseída por la bestia multimillonaria
"Nada de dormir abrazados, Robyn. Solo sexo, duro y rápido, todas las noches, hasta que pierda el interés en ti. Me aseguraré de que siempre termines rogando por más. Durante un año, pasarás trescientas sesenta y cinco noches desnuda en mi cama. Después, tu deuda quedará saldada. Yo olvidaré que existes y tú olvidarás lo que pasó entre nosotros. A menos que tengas mis tres millones de dólares ahora mismo, no te queda otra opción". *** Se suponía que una aventura de una noche debía ser divertida, no terminar conmigo vendida al mejor postor. Antes de que pudiera entender lo que estaba sucediendo, mi jefe me compró y se adueñó de mi vida. Spade Kolby era una bestia de corazón helado y una auténtica pesadilla. Me convirtió en la prisionera de su jaula dorada y me dejó frente a opciones imposibles, hasta que no tuve más remedio que aceptar su oscuro trato. Al quedar a merced de un hombre con su riqueza, su poder y un pasado tan oscuro como enigmático, pronto comprendí que permitirle salvarme la vida tenía un precio. Nada era gratis. La única forma de pagar mi deuda era convertirme en su esposa y renunciar a mi libertad. Pero en cuanto nuestras pieles se tocaron, todo ardió. Cuanto más intentaba resistirme a sus caricias y liberar mi corazón de su control, más difícil se volvía mantenerme alejada. Sabía que enamorarme de él no podía traer nada bueno. También conocía las consecuencias de intentar escapar. Bastaba un chasquido de sus dedos para destruirme, unas pocas palabras para hacerme pedazos y aquel vínculo inquebrantable para mantenerme a su lado. Tal vez, cuando consiguiera lo que quería, su obsesión por mí terminaría; o Spade no fuera tan cruel como yo había imaginado.
Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido
Faltaban solo unos meses para su boda cuando Isidora abrió la puerta de la suite presidencial del Hotel Plaza. El aire la golpeó como un puñetazo. En la cama king-size, su prometido Kevin estaba jadeando sobre Chantelle, su antigua buena amiga. Al ser descubierto, Kevin no mostró ni una pizca de culpa. Agarró una almohada y se la lanzó con rabia. "¡Bicho raro y horrible! ¡Lárgate!", rugió él, asqueado por las feas gafas y las pecas falsas que ella usaba para ocultar su verdadero rostro. Isidora no derramó una lágrima. Grabó un video en silencio y se marchó. Pero la verdadera pesadilla llegó horas después, en la cena oficial de compromiso. Chantelle fingió ser la víctima frente a todos, y Kevin humilló a Isidora dejándola como una loca celosa. Su propio padre, preocupado solo por los millones de la fusión empresarial, la agarró del brazo. "Si arruinas este acuerdo, haré que exhumen la tumba de tu madre", la amenazó sin piedad. Isidora se quedó sola bajo el candelabro, tragándose las risas y burlas de la alta sociedad. ¿Por qué tenía que ser ella el cordero de sacrificio? ¿Por qué debía permitir que pisotearan su dignidad y la memoria de su madre? Una calma gélida recorrió sus venas. Sacó su celular, hackeó el sistema audiovisual del salón y presionó un botón. El video de la infidelidad estalló a todo volumen en la pantalla gigante de tres metros. Mientras el pánico destruía a los Garrison, Isidora levantó la vista y se encontró con los ojos de Cedrick, el despiadado y temido tío de Kevin, el mismo extraño con el que se había acostado por venganza la noche anterior... y él le sonrió.
Por favor, papi
Advertencia: contenido para adultos "Cuéntame todas tus fantasías, princesa". "Quiero que me folles con fuerza, me arruines y me marques... hasta dejarme hecha un desastre, gimiendo y llorando, mojándote todas las sábanas, papi". El mundo de Grace se derrumbó la noche en que descubrió que su prometido era gay. Con el corazón roto, borracha y desesperada, entró por error en una habitación desconocida y cayó en los brazos de Apollo Reed. Era un hombre de cuarenta años, atractivo y distante, que le doblaba la edad. Nunca debería haber sentido deseo por él... pero era justo lo que ella no sabía que necesitaba. Sin embargo, a la mañana siguiente, la cruda realidad la golpeó con fuerza: el hombre que la había hecho experimentar el primer orgasmo de su vida... resultaba ser su nuevo jefe. ¿Le permitiría que la dominara de nuevo? ¿Que la llevara al límite, hasta que temblara por todo el cuerpo, suplicara y fuera completamente suya? ¿O comprendería por fin que desear a un hombre como Apollo siempre tenía un precio? "Buena chica. Ahora... abre las piernas".
MI EX-ESPOSO QUIERE VOLVER CONMIGO: DEMASIADO TARDE
Hola, lectores. Por favor, lean esto antes de comenzar a leer los capítulos. Si encuentran algún error u omisión, no duden en señalarlo para que pueda corregirlo. Saludos. ~~~~~ «Eres estéril y no vales nada. No quiero tener nada que ver con una mujer infértil como tú. Firma los papeles de divorcio y sal de mi vida.» Ese fue el momento en que el mundo de Janette se hizo pedazos. Con las manos temblorosas y el corazón roto, firmó y renunció a todo-su matrimonio, su amor, su dignidad. Él ni siquiera miró atrás. Para él, ella no era nada. Fácilmente descartada. Fácilmente olvidada. Pero lo que él nunca supo fue que ella se fue llevando un secreto que lo cambiaría todo... su hijo. °°°°°°°°°°°°°° Seis años después, Janette regresa. Ya no es la mujer ingenua que él destruyó-ahora es refinada, poderosa e intocable. A su lado hay un apuesto niño... y un hombre que la trata como a una reina. Ella pensó que su pasado estaba enterrado para siempre. Hasta que el hombre que arruinó su vida aparece de nuevo. Y esta vez, ya no es frío. Está desesperado. «Empecemos de nuevo», susurra, con los ojos llenos de arrepentimiento y anhelo. Pero algunas heridas no se reabren para sanar. Y algunas mujeres no regresan para perdonar... Así que cuando el pasado vuelva suplicando, ¿le dará una segunda oportunidad-o hará que se arrepienta de haberla dejado ir?
Él me engañó con su secretaria y yo los destruí
Había estado casada por tres años y nunca me había dado cuenta de que mi esposo tenía una amante a quien adoraba, hasta que el día de mi inseminación in vitro recibí un correo electrónico anónimo. Este contenía un video donde él y su amante hacían el amor apasionadamente durante toda la noche. Después, él le decía a esa mujer: "Ojalá fueras tú quien estuviera embarazada. Solo con pensar que es Doreen quien está esperando un hijo mío me revuelve el estómago". Más tarde, todo sucedió como él deseaba, pero perdió la cabeza.
De repente, estoy casada
Scarlett nunca pensó que su apacible vida sufriría en un día cambios tan grandes. ¡Su mejor amiga Megan era su hermanastra! Megan y su madre planeaban quitarle a Scarlett todo lo que tenía, incluyendo su riqueza, su estatus, su padre e incluso su novio. Le tendió una trampa a Scarlett para destruir su virtud. Pero, ¿por qué el hombre que yacía junto a Scarlett no era el que Megan encontró? Despiertos, los dos desconocidos empezaron a rastrear la identidad del otro. Pero la identidad de este hombre conmocionó a Scarlett. ¡Era el director ejecutivo más rico Ryke Méndez!
La furia del rechazo: El regreso de una esposa
Estaba parada frente al Palacio del Ayuntamiento, aferrada a la solicitud de matrimonio, esperando al hombre que había amado durante cinco años. Llegaba tarde. Otra vez. Esta era la nonagésima novena vez que Damián Garza elegía a alguien más por encima de mí. Pero esta vez, una foto en mi celular lo mostraba sonriendo con su novia de la preparatoria, Sofía Beltrán, la mujer que nunca había superado. Cuando regresé a su mansión, Sofía estaba acurrucada a su lado, mientras su madre sonreía radiante. Su madre, Cecilia, le dio a Sofía un brazalete, una reliquia familiar, ignorándome como si yo fuera una de las sirvientas. Damián, en lugar de disculparse, me agarró del brazo, acusándome de hacer un berrinche. Todavía creía que tenía el control. Le mostré la solicitud de matrimonio rota, diciéndole que ya no quería nada de él. Su respuesta fue arrastrarme a mi cuarto, empujarme contra la pared e intentar besarme. Le dije que me daba asco. Entonces, mi padre se desplomó. Damián, al ver la chamarra que un guardia de seguridad me había dado, se negó a dejarme llevar a mi padre moribundo al hospital, alegando que Sofía estaba teniendo un ataque de pánico. Su madre, Cecilia, ponchó las llantas del coche con un cuchillo y arrojó las llaves a una fuente, riéndose mientras mi padre dejaba de respirar. Mi padre murió. En el hospital, Damián me estrelló la mano contra la pared, diciéndome que eso era lo que pasaba cuando lo desobedecía. Él todavía no sabía que la cicatriz en mi espalda era del injerto de piel que le doné. ¿Por qué sacrifiqué todo por un hombre que me veía como una propiedad, que dejó morir a mi padre? ¿Por qué me quedé cinco años, solo para que me trataran como basura? Llamé a Alejandro, mi hermano adoptivo, el director general del Grupo Del Valle. Era hora de volver a casa. Era hora de que Damián Garza pagara por todo.
Cinco Años, Una Mentira Devastadora
Mi esposo estaba en la regadera. El sonido del agua era el ritmo familiar de nuestras mañanas. Yo acababa de poner una taza de café en su escritorio, un pequeño ritual en nuestros cinco años de lo que yo creía era un matrimonio perfecto. Entonces, una notificación de correo electrónico apareció en su laptop: "Estás invitado al bautizo de Leo Torres". Nuestro apellido. La remitente: Ximena Cantú, una influencer de redes sociales. Un pavor helado se apoderó de mí. Era una invitación para su hijo, un hijo que yo no sabía que existía. Fui a la iglesia, oculta entre las sombras, y lo vi sosteniendo a un bebé, un niño pequeño con su cabello y ojos oscuros. Ximena Cantú, la madre, se apoyaba en su hombro, una imagen de felicidad doméstica. Parecían una familia. Una familia perfecta y feliz. Mi mundo se hizo añicos. Recordé cómo se negó a tener un bebé conmigo, citando la presión del trabajo. Todos sus viajes de negocios, las noches hasta tarde... ¿las pasaba con ellos? La mentira era tan fácil para él. ¿Cómo pude haber sido tan ciega? Llamé a la Beca de Arquitectura de Zúrich, un prestigioso programa que había pospuesto por él. "Quisiera aceptar la beca", dije, mi voz inquietantemente serena. "Puedo irme de inmediato".
La Novia Sustituta
Charles tenía novias diferentes cada día del año, nunca salía con la misma chica. Su nombre había sido vinculado a innumerables mujeres. Autumn, por su parte, se vio obligada a casarse con Charles sustituyendo a su hermana, quien se había escapado. Su único deseo era divorciarse después de un año. Ninguno de los dos había esperado que se enamoraran el uno del otro. Tampoco esperaban que el mundo entero los desafiara. Una ex novia quien causa problemas cada dos por tres. Una hermana fugitiva quien regresa con la intención de recuperar a Charles. Una suegra que siempre se entromete en sus momentos íntimos. ¿Te gustaría leer más? ¡No dudes! ¡Vamos allá!
SE BUSCA PAPÁ
Se busca papá es una historia de suspenso y misterio que envuelve a nuestro protagonista principal Erick Fancini quien tuvo que cambiar su vida por las mentiras y engaños de su familia, sin quererlo comienza una nueva faceta al convertirse en padre de una manera muy peculiar.
Ojos Robados, Corazón Roto
Corrí por los pasillos estériles del hospital, con el corazón desbocado. Después de semanas de oscuridad, Ricardo, el amor de mi vida, por fin había despertado. Al llegar a su puerta, grité su nombre, las lágrimas de felicidad nublando mi vista. Pero en la habitación, junto a mi prometido, estaba Isabel, la hija de una de las familias más ricas de la ciudad, con una sonrisa de triunfo. «¿Quién eres tú?», me soltó Ricardo, con una voz helada que no reconocí. Luego de 15 años juntos, me miraba con mis propios ojos, los ojos que le doné para que pudiera volver a ver. «Mi prometida está aquí, aléjate», añadió, y mi mundo se vino abajo. Isabel, con falsa compasión, me dijo: «Sé que siempre te ha gustado Ricardo, pero eres solo una sirvienta de nuestra casa. Por favor, no lo molestes». «¿Sirvienta?», susurré, confundida. Su madre, con una risa cruel, sentenció: «Mi hijo jamás se comprometería con alguien como tú. Isabel es su prometida, ella le donó las córneas». La hermana de Ricardo añadió: «Eres una trepadora. Pensaste que con el accidente podrías aprovecharte. La gente como tú siempre tiene su lugar. Y el tuyo no es aquí». La humillación me quemaba. Me habían robado a mi hombre, mi sacrificio, mi identidad. «¡No! ¡Eso es mentira! ¡Yo le doné mis ojos! ¡Ricardo, tienes que recordarme!», grité. Pero su madre ordenó a seguridad que me sacaran al grito de: «¡Vuelve a la mansión ahora mismo! ¡Tienes que preparar la cena! ¡Es lo único para lo que sirves!». Él solo me miró con indiferencia mientras me arrastraban fuera, rompiéndome el corazón. Atrapada en esa mansión, me obligaron a cocinar para los que me habían destruido. Un día, Isabel derramó té caliente sobre mí y Laura, su hermana, me empujó contra la estufa. Yo, con la piel ardiendo, susurré: «Por favor, necesito algo para la quemadura». Laura se rio: «Deberías estar agradecida de tener un techo. Limpia ese desastre. Ricardo tiene hambre». «Por favor, solo déjame hablar con él. Él me escuchará», supliqué. Entonces, Laura me empujó de nuevo, y mi mano chocó con la olla caliente. «¡Ya basta!», gritó una voz, era Ricardo, con el ceño fruncido. Isabel y Laura mintieron, diciendo que me había quemado sola y que estaba obsesionada. Él se acercó y, sin dudarlo, me soltó: «No sé quién eres, pero ya me cansé de tus mentiras y tu escándalo. Isabel es la mujer que amo. Tú no eres nadie». Me agarró el brazo herido. «No vuelvas a molestar a mi familia». Me soltó con un empujón. El hombre que me prometió amor eterno, me trataba como basura. Ese día, mientras limpiaba, vi cómo desenterraban los cactus, el símbolo de nuestro amor. «¡No! ¡Deténganse! ¡Son míos!», grité, defendiéndolos. Isabel se burló: «Nada en esta casa es tuyo. Eres una empleada. Quítate o te despido». Ricardo apareció y, con rabia, empezó a arrancar los cactus con sus propias manos. Me lanzó uno, las espinas se incrustaron en mi brazo. «¡No quiero volver a ver tu cara en esta casa!», me gritó. «Lárgate. Estás despedida», sentenció Isabel. Me arrojaron mis cosas a la calle. Me quedé allí, en la acera, arrodillada, mi vida reducida a cenizas y espinas. ¿Cómo pude perderlo todo por la amnesia de él y la malicia de ellos? Debería haber muerto en ese terremoto. Un día mi esposo me amó, me adoró, y al día siguiente me golpeó y me echó a la calle. Me encontró Eduardo, el primo de Ricardo. Me miró con compasión, curó mis heridas. «Cásate conmigo», me dijo. «Te protegeré. Nadie volverá a lastimarte». Asentí, sin entender aún por qué. Pero esa noche, Ricardo encontró algo que podría cambiarlo todo: un viejo álbum lleno de fotos nuestras.
La redención de la viuda billonaria
Durante tres años, mi esposo, Mateo Garza, tuvo disfunción eréctil. O eso me dijo él. Fui yo quien lo sacó de un coche en llamas, y este matrimonio fue su promesa de atesorar las manos que lo salvaron. Pero esta noche, lo escuché hablando con mi cuñada, Valeria. Confesó que su condición era una mentira para evitar tocarme, y que siempre la había amado a ella. Nuestro matrimonio era solo una farsa para complacer a su abuelo. Las traiciones no pararon. Afirmó que fue ella quien lo salvó. Me abandonó durante un deslave para rescatarla a ella. Cuando desperté en el hospital con las costillas rotas, me pidió que donara piel de mi pierna para arreglar un rasguño en la cara de ella. Quería mutilar mi cuerpo por la mujer que me robó la vida, la mujer que llevaba a su hijo secreto. Mi amor era una carga, mi sacrificio un chiste del que se reían a puerta cerrada. Entonces descubrí la verdad final, la que me destrozó el alma: nuestra acta de matrimonio era falsa. Nunca fui su esposa, solo un reemplazo. Esa noche, tomé mi teléfono y llamé a la única persona de la que él me había advertido que me alejara. —Álex —susurré, con la voz rota—. Necesito irme. ¿Puedes verme en Europa?
La falsa esposa del multimillonario, mi venganza
Después de tres años en el extranjero, volví a casa para darle una sorpresa a mi esposo secreto, el multimillonario tecnológico Ricardo Villarreal. Por fin era el director general del imperio de su familia, y yo creía que nuestra vida juntos estaba a punto de comenzar. Pero la sorpresa me la llevé yo. Lo primero que supe no fue por él, sino por las noticias de última hora: Ricardo estaba comprometido con una influencer llamada Valeria Torres, su supuesto amor perdido de la infancia. Mi mundo se hizo añicos cuando vi su foto. Tenía mi cara. Entonces la verdad se desveló, cada pieza más espeluznante que la anterior. Valeria era mi media hermana. Nuestro matrimonio de tres años era un documento falso, una obra cruel que él montó porque yo era un sustituto conveniente para la mujer con la que en realidad estuvo casado todo este tiempo. No era solo un mentiroso; era un monstruo. Me atrajo a un hospital con el pretexto de cuidarme, solo para revelar su verdadero plan: obligarme a un trasplante de tejido para salvar la vida de Valeria. Pero mientras yacía en esa cama de hospital, prisionera a la espera de ser despojada de mis órganos, grabé una conversación que convirtió mi dolor en furia ciega. No solo me habían robado a mi esposo y mi futuro, habían asesinado a mi madre. Pensaron que yo era una víctima de la que podían deshacerse. Estaban a punto de descubrir que yo sería la arquitecta de su ruina.
Juego de ambición
-¿Cuánto tiempo? -escupe Katherine, con los ojos llenos de odio. -No importa -susurra Alexander, con el rostro tenso. -Por supuesto que importa -Lya se pone de pie, con el labio partido temblando, el corazón desbocado, sin importarle que está desnuda-. Porque estoy embarazada. El silencio cae como un trueno en la habitación, haciendo que el aire se vuelva más pesado. Alexander la mira fijamente, frunciendo el ceño, incapaz de creerlo. Katherine jadea, como si le hubieran arrancado el aire de los pulmones. -¿Qué acabas de decir? -murmura él con un tono frío. Lya coloca una mano temblorosa sobre su vientre. Era ahora o nunca. -Voy a tener un hijo tuyo... y es un niño. Katherine se queda inmóvil. Ella y Alexander nunca habían podido concebir. Y ahora, la otra mujer, la amante, le había dado lo único que siempre había deseado. -No... eso no es posible -susurra Katherine, negando la realidad, relajándose visiblemente en los brazos de su esposo. Pero la verdad está justo frente a ella, y el veneno en su mirada se vuelve letal. -Si crees que te dejaré quedártelo... estás equivocada -la voz de Katherine es letal-. No tendrás nada. Lya mira a Alexander, buscando algo... cualquier cosa... pero él solo aparta la mirada. -Vístete y lárgate -fue lo único que dijo.
De Ahogada a Amada: Una Segunda Oportunidad
Entré al Registro Civil, lista para hacer pedazos mi solicitud de matrimonio. Se había acabado. Horas antes, había despertado en la cama de un hospital. Mi prometido, Alejandro, estaba a mi lado, con una máscara de fastidio en el rostro. Me ordenó que le pidiera perdón a Kenia, la mujer que acababa de empujarme a un lago helado, casi matándome. A través del agua turbulenta, había visto a Alejandro pasar nadando a mi lado, directo hacia Kenia, que fingía ahogarse. Él se creyó sus mentiras, acusándome de haberla atacado, a pesar de la herida que casi me cuesta la vida. Ignoró mi dolor, mi sacrificio, mis años de lealtad. Todo por una mujer que ya lo había traicionado antes. Incluso usó mis propios valores en mi contra, diciéndome que debía "pensar en los demás antes que en mí". Estaba cansada. Tan increíblemente cansada. El casi ahogamiento había sido un bautizo. Por fin lo entendí: no podía arreglar esto. No podía ganar su amor. Cuando volví a casa, él ya le había dado a Kenia mi preciado té de hierbas, ese que usaba para mi dolor crónico. Luego me degradó a ser una invitada en mi propia casa, ordenándome que cocinara para ella. Era hora de quemar el último puente.
Los Lios de Serena 4
Sinopsis: Esta es la cuarta parte de esta novela, en donde la vida no deja de darle sinsabores a Serena, en donde un ataque tras otro sucede hasta que logra imponerse a todo y trata de vivir en paz. Max sigue a su lado intentando protegerla, pero ella es más rápida en cuanto a proteger y defender a los que están bajo su cuidado y considera como los suyos; y así una vez más tendrá que defenderse con una diferencia de números, ellos son más, pero ella es una McNamara, eso es la diferencia. El peso de su legado es antiguo y una vez que se sabe, la familia de sangre casi se extingue, pero ella ha sabido hacerse de otra familia una que es grande y que está dispuesta a protegerla y a seguirla, sea cual sea su viaje. ¿Encontrará al final de su camino la paz? ¿Podrá ser feliz al fin? Eso es algo que solo el destino sabe.
El fin de mi marido y su amante
Al concluir la cena de Año Nuevo y prepararnos para irnos, Miranda Wells, la gerente, bloqueó mi camino y me obligó a pagar la cuenta. Me negué rotundamente, diciendo que la factura no era correcta, pero ella era implacable. "¡Al pedirte que pagues la cuenta te estoy haciendo un favor! ¿Estás buscando problemas?¿Quién en este país se atrevería a desafiar a alguien de la familia Harris?". Se burló de mí, preparándose para pelear y señalándome antes de que pudiera hablar. "¿Sabes quién soy? ¡Nikolas Harris, el CEO del Grupo Harris, es mi esposo! ¡Soy la señora Harris!". Me quedé atónita. Yo estaba casada con Nikolas, así que no entendía por qué Miranda afirmaba ser su esposa. En el siguiente instante, llamé a mi marido. "¿Cómo es que no estoy enterada de que tienes otra esposa?".
