Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > LGBT+ > TRAICIÓN: Dos familias. Amor incondicional. Un secreto. Un gran dolor
TRAICIÓN: Dos familias. Amor incondicional. Un secreto. Un gran dolor

TRAICIÓN: Dos familias. Amor incondicional. Un secreto. Un gran dolor

Autor: : Itsmarianaarojas
Género: LGBT+
Dos matrimonios de 20 años, una vida hecha, dos familias casi perfectas. ¿El problema? un día llegó la atracción, sueños, fantasías. Un beso, un roce, un par de miradas y todo dio un giro radical. Familia Toy Pollet Fernanda y Josh llevan 21 años de casados, dos hijos preciosos, Adrián y Sara, Adrián estudia ingeniería y Sara Docencia, son una familia preciosa, funcional y armónica Familia De Sousa Oliveros Emiliano y Carlota tienen 20 años juntos, dos hijos preciosos Paolo y Juan Carlos, Paolo estudia Derecho quiere ser como su madre y Juan Carlos esta en el último año del colegio. Es un matrimonio hermoso, casi perfecto al igual que los Toy Pollet Pero no todo es perfecto, hay secretos que es mejor mantenerlos en silencio, y miradas que es mejor evitar. Sólo que no querían evitarse, ambas miradas querían conectarse. Esos ojos azules se enamoraron de esos ojos cafés y desde allí nada volvió a ser igual. -¡Bésame! - susurró como queriendo que nadie nos escuche y mi cuerpo temblaba - - ¿Estás... Estás segura? - dije titubeante y asintió - ¿TRAICIONARIAS TODO LO QUE TIENES POR UNA FANTASIA?

Capítulo 1 Prefacio

Nunca se han enamorado de alguien que no es su marido? Yo creí que tampoco, fuimos amigos por muchos años, quizá el suficiente para conocernos tanto como para saber cuando estábamos tristes o felices, todo hasta allí iba bien, pero un día no sé si de la nada empezaron las miradas, las sonrisas, los abrazos fortuitos, las indirectas, mi marido no lo notaba y todo hasta ese momento era tranquilo.

¿el problema? Me enamoré, nos enamoramos, ¿el otro problema? somos dos personas casadas, y amigos los cuatros, después de tantos años y estar en esta situación es algo que no puedo entender, yo me creía feliz con mi marido y sin embargo con esa persona soy libre, inmensamente feliz, y con una pasión insensata, me enamoré de alguien que no era mi marido, soñaba con esa persona y después de nuestro primer beso todo se fue al caos, no podía alejarme aunque lo intentara mil veces, aunque tampoco tenía el valor de dejarlo a él... A mi marido, la vida es una montaña rusa.

- ¡Bésame! - susurró como queriendo que nadie nos escuche y mi cuerpo temblaba -

- ¿Estás... Estás segura? - dije titubeante y asintió -

¿TRAICIONARIAS TODO LO QUE TIENES POR UNA FANTASIA?

Capítulo 2 I. Familia Toy Pollet

- ¡Mamá! – Gritaba Adrián bajando las escaleras apresurado –

- ¿Qué sucede hijo? – sonreí al ver lo hermoso que estaba – ¿Para dónde vas? – se puso colorado y me enterneció –

- Una... Una cita mamá – dijo nervioso y lo abracé –

- estas muy guapo – me miró sorprendido y al segundo sonrió orgulloso –

- Ya, sólo necesitaba saber eso – me abrazó y corrió otra vez escaleras arriba –

- Te he dicho mil veces que no corras Adrián – dije alzando la voz y oí su risa, negué y volví a mis labores –

Esta es mi familia, la familia Toy Pollet y yo ahora me presento... Me llamo Fernanda Pollet, soy entre otras cosas Psicóloga, tengo 45 años y tengo una familia súper hermosa, en descripción gráfica, soy castaña, ojos marrones, alta, tez blanca con algunas pecas y lunares, labios carnosos, nariz respingada, mi cabello es medianamente largo y con un brillo con el cuál todos tienen que ver con el, mido 1.72 metros y tengo un cuerpo atlético gracias a que antes practicaba tenis pero ahora sólo voy al gimnasio, bueno últimamente voy muy poco, me gusta pintar, cantar y escribir, elegí la psicología por curiosidad en un principio, ahora amo lo que hago como a mi familia.

Mis hijos, son lo más hermoso que tengo, Adrián Manuel tiene 20 años es el mayor y es precioso, sus ojos son marrones como los míos, cabello rubio como su papá, mide 1.76 metros y es tonificado gracias al gimnasio y el fútbol, mi hijo definitivamente es precioso. Ahora hablaré de mi niña chiquita, que ya no esta chiquita Sara Isabel tiene 18 años y es una castaña preciosa, a diferencia de Adrián ella saco el castaño de mí, pero los ojos verdes de su papá, en cuánto a altura es como yo 1.71 metros pero con una contextura normal, no es delgada pero tampoco talla grande, es preciosa, tiene un cabello de ensueño y una sonrisa preciosamente perfecta, una nariz respingada y unos labios gruesos como su papá. Adrián estudia ingeniería y Sara esta empezando a estudiar Docencia, ella siempre se le ha dado muy bien los niños, muy diferente a mí que sólo he podido con los míos y porqué los amo con mi vida.

Ahora hablaré de mi matrimonio, Josh Daniel Toy si le damos vueltas parece de familia norteamericana, realmente no, es familia Europea que se vino en el tiempo del holocausto, años más tardes mi suegra tuvo a Josh y sus dos hermanos, en fin. Conocí a Josh a la edad de los 23 años, no fue mi único novio pero si mi único amor, a los 25 años nos casamos, meses más tardes tuve a Adrián, tenemos 21 años de matrimonio, 21 hermosos años felices, hemos viajados, bailado, reído, amado esos 21 años juntos, soy tan feliz a su lado.

- ¡Mi amor! ¡Llegué! – sonreí al escuchar la voz de mi hermoso marido –

- Estoy en la cocina – respondí para oírlo reír –

- Hoy cena especial – volteé a verlo después de sentir sus brazos en mi abdomen –

- ¿Razón? – pregunté curiosa –

- Soy el nuevo gerente de la empresa, después de firmar aquel negocio con los árabes, mi jefe me ascendió – Lo abracé con efusión y lo oí reír –

- Felicidades mi amor – lo besé y sus manos bajaron hasta mis piernas –

- Invité a Emiliano y a Carlota – asentí sonriente – Voy a bañarme mi vida – me reí y me dio un casto beso –

- Haré tu comida favorita – le guiñe un ojo y me sonrió emocionado –

- ¡GORDON BLUE! – me reí a carcajadas mientras lo vi desaparecer de la cocina –

Puse manos a la obra, tenía seguramente dos horas para tener la cena lista, llamé a los chicos y me dijeron que no podían venir pero mandaron felicitaciones a su papá. Después de dos horas, milagrosamente todo estaba listo, el Gordon Blue, las patatas, la ensalada y de último la mesa.

Me fui a arreglar dejando a Josh pendiente de que llegue la visita y eligiendo el vino, hoy era su día... merecido día. Luego de una hora de haberme metido a duchar, salí con un albornoz y mi ropa interior puestos, me eché crema en toda la piel y opté por un vestido azulado de encaje, hasta los muslos, tacones de agujas a juego, me deje el cabello suelto cayendo como cascadas, simplemente me enrule las puntas, un maquillaje suave, labial rojo y estaba lista. Bajé lentamente escuchando las risas de Emiliano y Josh.

Cuando estaba en planta baja, caminé hasta ellos y pude ver un Emiliano guapísimo y Carlota con un vestido rojo ceñido al cuerpo, estaba espectacular, caminé hasta ellos y los saludé a ambos, la mirada de Carlota siempre me ponía nerviosa y su sonrisa me hacía sentir cosquillas jamás entenderé la razón para ser franca, fui hasta la cocina y Emiliano me acompañó.

-¿Te ayudo en algo? – alcé la mirada y sonreí –

- Llévate las copas y el vino – dije señalando la barra –

- Esto lo eligió Josh a donde vaya – me reí y asentí, Emiliano se unió a mi risa –

- Yo llevo esto – señalé donde estaba la ensalada, que era lo único que faltaba –

Salimos de la cocina y dejamos todo en la mesa, cuando alcé la mirada pude ver una mirada indescifrable en Carlota quién no me la quitaba de encima, algo en ella me ponía nerviosa y no podría decir que es.

La noche transcurrió tranquila, cenamos y nos fuimos a bailar un rato, en un bar cercano. A eso de las 3 de la mañana nos vinimos a la casa Josh y yo, mientras Carlota se llevó a un ebrio Emiliano, un rato después Carlota me avisó que llegaron bien, ya que le pedí que me avisará.

-¿Amor y mi regalo? – Josh me colocó cara de niño chiquito y sonreí negando varias veces - ¿nada? – alcé una ceja y me cruce de brazos –

- Puede que sí – le dije con voz ronca –

- ¿Qué será? – se sentó en nuestra cama y le sonreí –

Lentamente me quité el vestido, quedando en ropa interior, que era negra y de encaje, sabía que vendría esto, le sonreí al ver sus ojos embelesados, alzó la mirada y pude ver sus ojos verdes oscurecidos, se levantó con firmeza y me alzó haciendo que enredara mis piernas a sus caderas, me reí y me besó con intensidad. Hicimos el amor hasta cansarnos, mi marido me hace feliz y no sé hasta cuando se lo agradeceré a la vida.

Capítulo 3 II. Familia De Sousa Oliveros

- Emiliano ¿Qué sucede? - pregunté curiosa -

- Era Josh, que hoy cena en su casa porqué lo ascendieron en el trabajo - sonreí feliz por él -

- Me alegra mucho, sin duda hay que celebrarlo - mi esposo asintió y le dejé un beso en la mejilla - voy a ver que hacen los chicos - le guiñe un ojo y fui hasta los cuartos de los chicos -

Para la carrera que tiene Emiliano y la que tengo yo, muchas personas se sorprenden que vivamos en un departamento donde hay sólo tres cuartos y dos baños, pero es mi hermoso hogar.

Me llamo Carlota Oliveros de De Sousa, tengo 44 años y tengo un matrimonio de 20 años, cuando conocí a Emiliano, tenía esos pensamientos del "no al matrimonio" y aún así me lancé al agua como decía mi madre, tenemos dos hijos uno de 19 años y uno de 17 años, son la luz de nuestros ojos.

Comienzo con Paolo quién es nuestro primer Rayito de luz, Paolo estudia Derecho como yo y es encantador ver su tan parecido conmigo, ojos azules, cabello rubio, tez blanca, pecoso y con varios lunares en los mismos lugares que yo, alto, yo mido 1.74 metros mientras mi hijo mide 1.78 metros, es atlético, se va más por el fútbol y creo que eso es lo único que nos diferencia, yo prefiero el béisbol, es mi mayor orgullo junto a Juan Carlos y la verdad me siento feliz de tenerlos.

Juan Carlos es mi hijo menor, tiene 17 años y es el vivo retrato de mi esposo Emiliano, ojos verdes, cabello castaño rulo, alto y con una sonrisa preciosa, característica que me enamoró de Emiliano, Juan Carlos esta en el último año de la escuela, por lo que siempre nos cuenta sus planes son estudiar Arquitectura como su papá, pero veamos que decide al finalizar la escuela.

En cuánto a mi matrimonio, estoy casada con Emiliano De Sousa, hijo único de uno de los empresarios más importantes del estado, sin embargo, él estudio Arquitectura y luchó por tener todo lo que ahora tenemos propio, yo soy abogada y realmente entre ambos hemos creado muchas cosas propias en la cual nos sentimos muy orgullosos, es un marido ejemplar, hasta ahora no me ha sido infiel y siempre tiene algún plan, lo cual se lo agradezco, ya que siendo así no caemos en la monotonía, cosa que odio para ser realista, estos 20 años han sido de ensueños, con nuestras altas y bajas claro que sí pero sin duda no me arrepiento de nada.

-¿Estás lista amor? - Volteé a ver a mi guapo marido y asentí sonriendo -

- Lista, vámonos - asintió y agarró la llave del coche mientras yo iba a abrir la puerta del departamento -

- Pase señora de De Sousa - me reí y negué, mientras salía hacía el ascensor -

- Gracias señor De Oliveira - sonrió y realmente me fascina el brillo de sus ojos -

Salimos del edificio despidiéndonos de Paco el vigilante, subimos al coche de Emiliano, nos colocamos el seguro y salimos a casa de Josh. Unos treinta minutos después llegamos, al tocar la puerta salió un sonriente Josh, se veía muy guapo y se lo hice saber, me agradeció con un abrazo y nos sirvió un trago, a Emiliano whisky y a mí vino, se lo agradecimos.

Unos minutos después bajó Fernanda, tenía un vestido de encaje, puedo estar segura que hasta el más ciego de los hombres babearía por esa mujer, se veía resplandeciente, indudablemente es hermosa esa castaña, fuimos a cenar, siempre me he dado cuenta que mi mirada la pone nerviosa sólo que jamás hemos tocado ese tema, sonreí y le ofrecí mi ayuda después que llegará con Emiliano, sin embargo, se negó, suspiré y asentí. Después de cenar fuimos a bailar y a eso de las 3 de la madrugada cada pareja se fue a su casa, le avisé cuando llegamos a casa, Emiliano era como un papel, agradecí que Juan Carlos estuviese para que me ayudara a subirlo, luego de dejarlo en la cama dormido, me fui con mi hijo a hablar en la cocina un rato. Después nos fuimos cada uno a su habitación, lo bueno de tener uno de los baños en mi recámara es que puedo irme a duchar y no molestar a nadie con el sonido.

Una hora después de una larga ducha, me eché crema en la piel, me puse mi ropa interior y encima un short azul y una camisa ancha que me regalo hace años mi hermano antes de irse a Italia, me solté el cabello y me acosté, miré a Emiliano quién así cayera un meteorito nada podía despertarlo sonreí y le dejé un beso en la mejilla, para darme la vuelta y en cuestión de segundos quedarme profundamente dormida.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022