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historias de navida

historias de navida

Autor: : deysi mejia
Género: Otros
las historia de navida

Capítulo 1 Mr.scrooge

Ebenezer Scrooge era un empresario y su único socio, Marley, había muerto. Scrooge era una persona mayor y sin amigos. Él vivía en su mundo, nada le agradaba y menos la Navidad, decía que era paparruchas. Tenía una rutina donde hacía lo mismo todos los días: caminar solitario por el mismo lugar sin que nadie se parara a saludarlo.

Era víspera de Navidad, todo el mundo estaba ocupado comprando regalos y preparando la cena navideña. Scrooge estaba en su despacho como siempre con la puerta abierta viendo a su escribiente, que pasaba unas cartas en limpio. De repente llegó su sobrino deseándole felices navidades, pero este no lo recibió de una buena manera sino al contrario, su sobrino le invitó a pasar la noche de Navidad con ellos, pero él lo despreció diciendo que eso eran tonterías.

Su escribiente, llamado Bob Cratchit, seguía trabajando hasta tarde aunque era noche de Navidad. Scrooge le dijo que al día siguiente de la cena de Nochebuena tendría que llegar más temprano a la oficina para recuperar el día festivo.

Scrooge vivía en un edificio frío y lúgubre. Cuando ya descansaba en sucuarto algo muy raro pasó: un fantasma se le apareció, no había duda de quien era ese espectro, no lo podía confundir: era su socio Jacobo Marley. Le dijo que estaba ahí para hacerlo recapacitar de cómo vivía porque ahora él tenía que sufrir por la vida que había tenido anteriormente. Le dijo que en las siguientes noches llegarían a su casa tres espíritus a visitarlo.

En la primera noche, el primer espíritu llegó, era el espíritu de las navidades pasadas. Este le llevó al lugar donde él había crecido y le enseñó varios lugares y navidades pasadas, cuando él trabajaba en una tienda de aprendiz; otra ocasión donde estaba en un cuarto muy solo y triste y también le hizo recordar a su hermana, a quien quería mucho.

A la segunda noche, él esperaba al segundo espíritu. Hubo una luz muy grande que provenía del otro cuarto. Scrooge entro en él, las paredes eran verdes y había miles de platillos de comida y un gigante con una antorcha resplandeciente. ¡Era el espíritu de las navidades presentes!

Ambos se transportaron al centro del pueblo, donde se veía mucho movimiento: los locales abiertos y gente comprando cosas para la cena de Navidad. Después lo llevó a casa de Bob Cratchit y vio a su familia y lo felices que eran, a pesar de que eran pobres y que su hijo, el pequeño Tim, estaba enfermo. Finalmente se trasladaron a la casa de su sobrino Fred, donde vio cómo gozaban y disfrutaban todos de la noche de Navidad, comiendo riendo y jugando. Después de esto regresó a su cuarto.

En la primera noche, el primer espíritu llegó, era el espíritu de las navidades pasadas. Este le llevó al lugar donde él había crecido y le enseñó varios lugares y navidades pasadas, cuando él trabajaba en una tienda de aprendiz; otra ocasión donde estaba en un cuarto muy solo y triste y también le hizo recordar a su hermana, a quien quería mucho.

A la segunda noche, él esperaba al segundo espíritu. Hubo una luz muy grande que provenía del otro cuarto. Scrooge entro en él, las paredes eran verdes y había miles de platillos de comida y un gigante con una antorcha resplandeciente. ¡Era el espíritu de las navidades presentes!

Ambos se transportaron al centro del pueblo, donde se veía mucho movimiento: los locales abiertos y gente comprando cosas para la cena de Navidad. Después lo llevó a casa de Bob Cratchit y vio a su familia y lo felices que eran, a pesar de que eran pobres y que su hijo, el pequeño Tim, estaba

A la noche siguiente, esperaba al último espíritu, pero este era oscuro y nunca le llegó a ver la cara. Era el espíritu de las navidades futuras, quien le mostró que en las calles la gente hablaba de alguien que se había muerto. Después lo llevó a un lugar donde estaban unas personas vendiendo las posesiones del señor que había fallecido, y también le enseñó la casa de su empleado Bob, donde pudo ver que su hijo menor había muerto y que todos estaban muy tristes.

Por último, lo llevó a ver el cadáver de este hombre que estaba en su cama tapado con una sabana, y al final, le descubrió quién era el señor que había muerto... Era él mismo, Ebenezer Scrooge.

Cuando el despertó se dio cuenta que todo había sido un sueño y que ese día era el día de Navidad. Se levantó con mucha alegría, le dijo a un muchacho que vio en la calle que fuera y comprara el pavo más grande y que lo mandara a la casa de Bob Cratchit.

Salió con sus mejores galas muy feliz porque podía cambiar y se dirigió a casa de su sobrino. Al llegar lo saludó y le dijo que había ido a comer y estuvo con ellos pasándosela muy bien. Al día siguiente, en la mañana, le dio a su trabajador un aumento y desde entonces fue un buen hombre a quien todos

querían. El hijo menor de Bob, el pequeño Tim, gritaba de contento y gozaba de buena salud.

Y fue así que el espíritu de la Navidad convirtió la soledad, la avaricia y la maldad del Mr Scrooge en una vida llena de bondad y generosidad.

Capítulo 2 el niño Jesús,el burro y el buey

En un pueblito llamado Greccio había un hombre llamado Juan, muy devoto de San Francisco. Unas dos semanas antes de la fiesta de Navidad, San Francisco llama a Juan y le dice:

-Hijo mío, si quieres que celebremos en Greccio el nacimiento de Jesús, prepara cuanto voy a decirte. Quisiera representar al Niño nacido en Belén para ver con mis propios ojos las incomodidades en que se encontró aquella noche santa. Nuestro Señor fue recostado en un pesebre entre el buey y el burrito. Así que tú prepara una gruta. Trata de disponerlo todo como debió ser la noche en que nació el Niño Jesús.

Juan va en seguida al lugar establecido para preparar lo necesario según el proyecto de San Francisco.

Y llega la víspera de Navidad. Con tal ocasión, San Francisco invita a muchos frailes para que vengan a Greccio.

Poco antes de medianoche hombres, mujeres y niños llegan jubilosos de los caseríos de la región. Traen velas y antorchas para iluminar aquella noche santa.

Llega también a la gruta San Francisco. Ve que todo se ha preparado según su deseo. Está radiante de alegría.

Un labrador pone un brazado de heno en el pesebre, y luego se hace entrar en la gruta un buey y un burrito.

Greccio se ha convertido en una nueva Belén. El bosque en torno a la gruta resuena de voces y de cantos festivos.

San Francisco, que ha invitado también a un sacerdote para celebrar la Santa Misa en la gruta, ayuda al celebrante.

Después de leer el Evangelio, San Francisco habla al pueblo reunido ante la gruta. Con palabras tiernísimas recuerda el nacimiento de¡ Niño Jesús. Hasta el buey y el burrito escuchan atentos.

San Francisco pronuncia la palabra Belén con voz temblorosa. En su boca, esta palabra parece casi un balido de corderito.

A medianoche en punto, apenas San Francisco ha terminado de hablar, la gruta se ilumina milagrosamente.

En el pesebre, entre el buey y el burrito, aparece la figura esplendente del Niño Jesús. Los labradores y pastores más cercanos a la entrada de la gruta ven claramente cómo el Niño yace sonriente en el heno del pesebre.

El buey y el burrito calientan con su aliento al pequeño Niiío, exactamente como hablan hecho el buey y el burrito en Belén.

San Francisco se arrodilla en adoración ante el pesebre.

Los pastores y labradores entonan un canto navideño. Alguien toca flautas y zampoñas. Los niños agitan las antorchas.

Después de algunos momentos, el Niño Jesús desaparece y también la luz va apagándose poco a poco en la gruta.

Terminada la Santa Misa, la gente vuelve a su casa cantando y agitando velas y antorchas. En el cielo brillan muchísimas estrellas.

San Francisco se queda todavía un largo rato en la gruta, rezando. Acaricia al buey y al burrito y les dice:

-Hermano buey y hermano burrito, sois afortunados entre todos los animales porque habéis podido ver con vuestros ojos a vuestro Señor y Creador. Habéis podido calentarle con vuestro aliento.

El buey y el burrito miran al santo con sus grandes ojos dulces, llenos aún de aquella luz aparecida en la gruta.

Luego San Francisco manda a sus frailes:

-Hermanos míos, por amor a Nuestro Señor, yo os ordeno que en los años futuros, la noche de Navidad déis de comer a todos los animales. Particularmente echad buen heno a los bueyes y a los burritos. Todas las criaturas vivientes deberán hacer fiesta en la Navidad de Jesús.

Desde entonces los frailes, hasta la muerte de San Francisco, todos los años van por las cuadras de Greccio a llevar buen heno a todos los bueyes y burritos, en la noche de Navidad.

También vosotros, queridos niños, el día de navidad recordaos de dar de comer cosas buenas a todos los animalitos que tenéis en casa o que encontréis por el camino.

Capítulo 3 LA CAJA

Cuenta la leyenda que hace algún tiempo un hombre castigó a sus hija de 5 años por desperdiciar un rollo de papel dorado para envolver regalos. Era el papel más bonito que jamás había visto, y la niña lo usó para envolver una caja...

El problema es que la familia tenía muy poco dinero, y el papá se molestó mucho cuando vio que la niña había pegado todo el papel dorado en esa cajita. Una vez que la niña hubo terminado de envolver el regalo, lo puso debajo del árbol de Navidad. La niña se fue triste a dormir y el papá enfadado.

La mañana siguiente era Navidad. ¡Feliz Navidad a todos! La niña le trajo la cajita envuelta con el papel dorado a su papá: 'esto es para ti, papá'. El padre se sintió avergonzado por haberse molestado tanto la noche anterior, pero su enfado resurgió de nuevo cuando comprobó que la caja estaba vacía y le dijo en tono molesto: '¿Es que aún no sabes que cuando uno da un regalo debe haber algo dentro?'.

La niña se dio la vuelta al verlo tan enfadado, y con lágrimas en sus ojitos le dijo: 'Pero papi, no está vacía. Le puse besitos hasta que se llenó'. El papá estaba conmovido. Cayó de rodillas, abrazó a su hijita y pidió que le perdonara su desconsiderado coraje.

Cuentan que el papá conservó la cajita dorada junto a su cama por el resto de su vida. Y cuando la pequeña creció y se fue de casa para formar su propia familia, el papá, cada vez que se sentía solo y desanimado, metía su mano en la cajita dorada y sacaba un besito imaginario de su hija. No hay regalo de Navidad más precioso que el amor que uno pueda recibir.

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