Shi MinZhe era un fracasado.
No era que los demás lo dijeran. Él también lo pensaba.
En verdad, era un fracasado en todo el sentido de la palabra.
Repasando los múltiples aspectos que puede tener la vida, podemos darnos cuenta de que Shi MinZhe, aparte de ser un fracasado, tampoco tenía mucha suerte.
En las relaciones familiares, es seguro decir que son prácticamente inexistentes. Apenas tiene una buena relación con sus padres, o al menos tenía, antes de que repitiera por segunda vez su último curso en la universidad, y ellos decidieran echarlo de casa como un perro callejero.
Con los pocos ahorros que le quedaban en su cuenta, logró alquilar un pequeño piso cerca de su centro universitario. También, otro golpe de suerte que tuvo, fue que su mejor amigo le consiguió trabajo en una librería, aunque pagaran una miseria.
Digamos que después de eso, no hubo otras buenas nuevas.
Si tuviéramos que rebuscar algún punto positivo, es que Shi MinZhe al menos, tenía futuro en el amor. No todo era tan malo.
A lo largo de los años, tuvo múltiples novias, todas fueron relaciones duraderas. Ahora se encontraba feliz con una hermosa joven de carácter fuerte pero amable.
Entonces, ¿qué puede considerarse interesante de Shi MinZhe?
Comúnmente se piensa que los chicos de su edad llevan vidas extravagante. Pero nada más alejado de la realidad.
Lo único que podríamos destacar es...
Ah sí, su gusto por las novelas 'danmei'.
Suena raro que a alguien como él le gusten este tipo de historias que en su mayoría el público es femenino.
Para entender esto, tenemos que remontarnos unos cuantos meses atrás, cuando empezó a trabajar en la librería junto a su mejor amigo.
Ese día en verdad estaba aburrido, como llovía, no mucha gente entraba al local por lo que solo podía esperar con resignación hasta que acabara su turno.
"MinZhe, tengo que hablarte de algo" sintió como era golpeado en el hombro con un grueso libro.
"Si es sobre tu última aventura sexual, no me interesa Chang Min" le contestó sin siquiera mirarlo.
Chang Min soltó un ruidosa carcajada. "No es eso, escucha"
Chang Min le extendió el libro con el que anteriormente le había golpeado. Curioso pudo ver el título del mismo.
"¿'Cambio a la vida simple a través de la nubes'? ¿Se puede saber qué clase de novela es esta? ¿Y por qué el título es tan cursi?" Dio la vuelta a la contraportada para poder leer el resumen.
En su cara aparecieron rayas negras.
Ahora entendía.
"¡Por fin la novela del gran autor Xie Lie ha sido publicada! Te obligo a que la leas" Chang Min sonrió.
"Sabes que no me gustan las historias de amor homosexual. Ni los homosexuales tampoco" Shi MinZhe le tendió el libro de vuelta, sin siquiera abrirlo.
"Que cruel MinZhe, ¿ya me estás discriminando de nuevo?"
"..."
Como se hicieron mejores amigos estos dos, todavía nadie logró entenderlo.
No es que Shi MinZhe fuera homofóbico o algo similar, solo que prefería mantenerse alejado de ese tipo de cosas extrañas. Chang Min por su parte, era alguien que se declaraba abiertamente gay. En resumen, como el aceite y el agua.
"Solo no quiero leer ese tipo de tonterías" Shi MinZhe suspiró agotado, la personalidad ruidosa de Chang Min aveces acababa con él.
"Todavía si no quieres leerla, también la puedes encontrar en el portal más conocido de novelas web y ver las opiniones de los usuarios" Chang Min sujetó su brazo y lo meció una y otra vez, con dos lágrimas queriendo salir por el borde de sus ojos.
Shi MinZhe puso los ojos en blanco, ¿qué tanto interés tenía en que leyera una novela sobre dos hombres?
Aunque enseguida se le ocurrió algo.
"Está bien" Chang Min sonrió. "¿Qué obtengo a cambio?" Y esa sonrisa se esfumó tan pronto como vino.
"...Eres horrible, pero acepto" Chang Min se acercó a él, susurrando en su oído: "Te invito a cenar al restaurante más caro de la ciudad"
El corazón de Shi MinZhe comenzó a latir desbordado. Su boca haciéndose agua, y sus ojos brillando como dos estrellas en un despejado cielo nocturno.
La comida era uno de los grandes amores de su vida, si no el que más.
Shi MinZhe asintió varias veces. Cenaría gratis, a cambio de nada.
Porque si, no pensaba leerse la novela, engañaría a Chang Min de mala manera.
"Ya déjame que viene un cliente" Shi MinZhe apartó a Chang Min a un lado, viendo como se acercaba una joven hacia el mostrador.
Chang Min cayó en su trampa de manera inocente.
.....
Horas después, al fin acabó su turno.
Shi MinZhe salió corriendo de allí antes de que Chang Min tuviera la oportunidad de atraparlo en la salida.
Pocas veces tenía la oportunidad de escapar libre.
Le llevó otras dos horas para llegar a su casa. Al ser de noche y estar en una calle poco concurrida, el transporte público tardaba siglos en aparecer.
Cuando abrió la puerta de su piso, lloró de felicidad.
¿Qué iba a hacer un hombre de su edad? Con claridad: comer y dormir.
A Shi MinZhe no le importa no tener un gran círculo de amistades, ni salir de fiesta, ni... ¿Acaso le importaba algo?
Mientras veía como el ramen instantáneo daba vueltas en el diminuto microondas, su teléfono comenzó a vibrar recibiendo varios mensajes.
Esas personas que le estaban escribiendo, deberían saber que para Shi MinZhe primero es la comida, luego lo demás. Así que de momento se abstendrá de tomar su teléfono móvil.
Delante de la pantalla del ordenador, comenzó a comer con ansias, mientras navegaba por páginas absurdas de internet. Sin quererlo, las palabras de Chang Min pasaron por su mente.
Dejó el bote vacío de ramen a un lado y comenzó a teclear...
"Cambio a la vida simple a través de la nubes" susurró para sí mismo, no esperaba acordarse de un título tan largo.
En pocos segundos la página cargó, mostrándole una reseña de la novela.
Comenzó a leer:
"Esta historia cuenta la historia de un gran líder de secta, Xu AnRong que teniéndolo todo se da cuenta de la vida vacía que tiene. En una de sus exploraciones en tierras extranjeras, encuentra a dos niños en la miseria absoluta y decide adoptarlos y convertirlos en discípulos de su secta. Uno de estos niños, llamado Bing Wen le hace ver que la felicidad también se puede encontrar en las cosas más simples. Con el paso del tiempo, ellos forman un romance cálido como una mañana de primavera..."
Uno de sus primeros pensamientos fue: ¿Cómo puede ser esto popular? Me niego a leerlo.
Pero al final, acabó enfrascado en los comentarios del foro.
La mayoría de ellos decían que era la mejor novela danmei que habían leído, además de que la relación entre el gong y el shou era encantadora.
Shi MinZhe no estaba relacionado con ninguno de estos términos, así que hizo una nueva búsqueda, que quizá sería mejor que hubiera pasado por alto.
Su rostro pasó de verde a blanco, luego a azul y por último a blanco de nuevo.
"Él término shou hace referencia a la parte pasiva en las historias homosexuales" volvió a leer aterrorizado.
Chang Min no solo quería que leyera una historia entre dos hombres, sino que también una donde se describía con multitud de detalles las escenas de cama.
Cuando volviera a verlo, en definitiva le daría una gran paliza.
"Creo que es demasiado internet por hoy..."
Shi MinZhe se levantó a por más comida, pero cuando vio la nevera vacía, quiso llorar. Tendría que administrar lo poco que le quedaba de dinero en: la renta del piso, sus gastos, comida y universidad. Si quería seguir pagando lo importante, solo podría permitirse más botes de ramen ya hechos.
Frustrado volvió a la habitación.
Debería de dormir, solo que aún era pronto, mañana fin de semana sin universidad ni trabajo y él un ave nocturna. Por lo que acabó de nuevo frente la pantalla del ordenador portátil.
Aún seguían las pestañas abiertas de sus últimas búsquedas, el título de la novela brillando de forma llamativa.
Su mente hoy se estaba comportando de manera extraña.
"Bueno, tampoco tengo nada mejor que hacer"
Contaba con más curiosidad que culpa, así Shi MinZhe se adentró en el primer capítulo de: Cambio a la vida simple a través de la nubes.
Leyó el primer capítulo. Bien, todavía no había nada demasiado aterrador.
El segundo estaba aceptable.
El tercero también.
El cuarto...
Podríamos decir que Shi MinZhe cayó en la magia de la novela, pasando del capítulo uno al cien en solo un par de horas. Se asombró del poder de lectura rápida con el cual contaba. Si podía leer cien capítulos en un día, acabaría la novela en otros dos días, ya que solo le faltaban otros doscientos capítulos para la obra completa.
Hasta que no fueron las cinco de la mañana que sus ojos empezaron a doler, Shi MinZhe no se hubiera dado cuenta de que llevaba tanto tiempo delante del ordenador.
Sin remedio, quedó dormido encima del teclado.
Para cuando volvió a despertar, ya era pasado mediodía. En su cara roja se podían ver algunas teclas marcadas, además del pelo desordenado.
Su ordenador aún permanecía encendido en medio de uno de los capítulos. "Ya que hemos empezado, será mejor que la termine..."
Shi MinZhe pasó el fin de semana leyendo hasta la última palabra. Solo cuando vio que en verdad no contaba con más capítulos, cayó en lo que había hecho.
Debía de estar enfermo. Sino, ¿cómo es qué en realidad si le gustó la novela?
Ese fue el principio del fin.
¡Después de eso no hubo ninguna vuelta atrás!
Shi MinZhe se había convertido en un experto de las novelas danmei en cuestión de meses. Devoró desde las historias populares a las que no, investigó cada uno de los términos, incluso comenzó a escribir un blog donde daba su opinión sobre ellas.
Chang Min estaba gratamente sorprendido con el resultado.
Aún habiendo leído tanto, Shi MinZhe siempre volvía a Cambio a la vida simple a través de las nubes. Desconocía el por qué, o quizá por ser la primera, pero tenía algo especial. Podría recitar de memoria las escenas mas importantes.
Cada detalle o personaje, él lo sabía.
Perdió la cuenta de las veces que entró en las aventuras de Xu AnRong y Bing Wen.
.....
De esta manera, tenemos al Shi MinZhe actual. El cual sigue siendo un fracasado con mala suerte, pero al menos cuenta con gustos interesantes.
Como cada mañana, lo primero que hace es revisar su blog y ver las más recientes noticias relacionadas con las historias que seguía.
Solo que hoy no tenía mucho tiempo. Era el día con que menos clases contaba, y Chang Min aprovechó para pedirle el favor de hacer también su turno por un problema que Shi MinZhe ni siquiera escuchó.
Ya se había acostumbrado a su trabajo, aunque pagaran muy poco, si hacía la parte de los demás al menos se llevaría un extra.
Cuando estuvo detrás del mostrador en esas horas adicionales, recordó que su querido mejor amigo, era muy popular. Muchas chicas iban a la librería solo para verlo e intentar algunos trucos coquetos.
Sería una pena si esas chicas descubrieran el gusto por los hombres de Chang Min.
Al no verlo hoy, muchas de ellas se fueron decepcionadas.
Shi MinZhe rodó sus ojos al ver a la última joven salir por la puerta. A él no le importaba que lo consideraran guapo o no, pero sí el perder el tiempo.
Aprovechando la ausencia de gente, sacó su teléfono móvil y empezó a escribir una nueva entrada en su blog. Así pasó el resto de las horas, hasta que fue el turno de irse al fin.
Esa noche no duró mucho tiempo en el ordenador. El cansancio acumulado fue tanto que Shi MinZhe cayó como un marchita hoja en la cama, durmiéndose a los pocos minutos.
.....
La siguiente mañana se presentaba bastante agradable.
Con un cielo azul claro, ninguna nube a la vista. El cálido sol hizo despertar a Shi MinZhe.
Quitó las sábanas de su rostro, entrecerrando los ojos al recibir toda la claridad de golpe. En un movimiento, buscó su móvil debajo de la almohada. Solo que, en el camino se encontró una dura barrera.
"Que..." Habló de manera torpe, dándose la vuelta en la cama.
Cuando logró enfocar, contuvo la respiración. Sus dos manos ahora estaban sobre el pecho firme de un hombre, el cual lo miraba de la misma forma.
Como si fuera tocado por eléctrico, Shi MinZhe alejó sus manos y de manera torpe cayó hacia atrás, envuelto como un bollo al vapor en las blancas sábanas.
Escuchó como el hombre se levantaba e iba a su lado.
"¡¿Quién eres?! ¡No me toques!" Chilló completamente asustado.
Pensó que iba a morir cuando la sábana de su cara fue quitada.
"Tú... ¿Dónde está Bing Wen?" Contestó con otra pregunta.
En la mente de Shi MinZhe se formaron múltiples interrogaciones al escuchar esa grave voz.
Pero no tuvo tiempo de pensar en ningún otro nombre cuando cuestionó de nuevo: "¿Quién eres?" Debido a la adrenalina del momento, su cuello ardía y los latidos de su corazón iban a una velocidad demasiado alta.
"¡Yo soy el gran..."
Solo que, Shi MinZhe rodó sus ojos hacia arriba, perdiendo el conocimiento antes de poder escuchar la respuesta.
Su día prometía empezar de la mejor manera.
El tiempo que Shi MinZhe duró inconsciente fue indeterminado, pero la luz del sol aún se filtraba con fuerza a través de las amplias ventanas.
Abrió sus profundos ojos, todavía aturdido por la reciente pérdida de consciencia. Miró de un lado a otro varias veces, hasta que recordó lo que había pasado. Un gran signo de exclamación pareció flotar sobre su cabeza.
"Me fui a dormir, desperté y..."
Se puso de pie en un salto, como si su cuerpo hubiera sido quemado. Un rostro borroso se formó en su mente confusa, él no tuvo tiempo de verlo claramente.
¡Alguien había entrado a su habitación!
Pero, ¿quién?
Sin embargo, por mucho que miró, no encontró a nadie. Una pizca de miedo quemó en su piel. Si la habitación estaba vacía, eso significaba que el intruso solo tenía dos rutas posibles: haber escapado o estar escondido en otra parte del apartamento esperando para...
Shi MinZhe quiso pensar en la primera opción. Para empezar, él no tenía nada que fuera de valor para ser robado. Además, el apartamento tampoco es que fuese muy grande, los escondites eran escasos.
"Maldita sea" murmuró por lo bajo, analizando los caóticos hechos.
¿La situación podría ser peor? Quizá. ¿Debería de llamar a la policía? Podría ser otra buena opción.
Aunque aún desconocía si el intruso se había marchado.
Lo divertido fue, que Shi MinZhe aún llevaba puesto su pijama, apenas despierto y con un problema encima. ¿Por qué tenía que lidiar con esto tan temprano en la mañana?
Algo debía de estar conspirando en su contra.
Después de muchos debates mentales, y sobretodo de niveles de miedo alarmantes, el cobarde Shi MinZhe se decidió a salir. Su corazón latía con fuerza en su pecho, incluso pensó que cualquiera podría llegar a percibirlo.
Los latidos aumentaron de velocidad cuando algunos ruidos se escucharon desde la cocina. El camino hasta allí era de solo unos segundos. Shi MinZhe contuvo la respiración y saltó hasta dicha dirección sin pensarlo dos veces o se arrepentiría.
Todo el aire contenido en sus pulmones apenas pudo escapar. ¡Ese alguien seguía en su casa!
Estaba muerto, bien muerto.
Esa persona se encontraba de espaldas a él, hurgando en su nevera por algún extraño motivo, por la cual, aún no se había dado cuenta de su presencia.
Shi MinZhe cálculo, a lo sumo debía medir más de un metro ochenta. Él era un enano a su lado, con suerte y llegaba al metro setenta. La posibilidad de atacarlo fue descartada enseguida.
Cayó en otro detalle. Esa persona iba vestida de manera extraña, antigua podría decirse. Enseguida pensó en los personajes de las novelas que solía leer. Pero lo más llamativo fue sin duda su largo pelo blanco, el cual caía con gracia sobre su ancha espalda.
¿Acaso vendría de alguna fiesta o convención?
Volvió a la realidad cuando el extraño sujeto detuvo sus movimientos, cerrando la nevera. Shi MinZhe comenzó a rezar y a lamentarse. Iba a morir siendo un fracasado.
Los bonitos ojos de la otra persona se clavaron en él al darse la vuelta. Esa mirada era fría pero atrayente a la vez, imposible apartar la atención de ella. Su rostro por otra parte, tenía una tez clara y limpia, facciones afiladas y bien proporcionadas. Podría considerarse un tipo de belleza "helada".
Las cuerdas vocales de Shi MinZhe parecían haber sido cortadas, no podía pronunciar palabra alguna. ¡Realmente tenía miedo! Nunca en su vida experimentó una situación similar.
Decidió esperar su muerte. De todas formas, nadie le echaría de menos.
Se tensó aún más cuando el hombre estuvo a escasos centímetros de su persona, analizando cada detalle. Después de un momento, vio el filo de una espada brillar en el aire, al segundo siguiente, el arma estaba contra su cuello, amenazando con acabar su vida allí mismo si decidiera escapar de alguna manera.
Shi MinZhe ni siquiera lo consideró.
"Dime ahora mismo quién eres y dónde estoy. Tienes cinco segundos para hablar"
Cinco segundos eran cinco segundos, no podía desperdiciar el tiempo, así que tomó aire para pronunciar las siguientes palabras:
"Mi nombre es MinZhe, el apellido realmente no importa. Estás en mi casa, más concretamente en la cocina. De verdad que no tengo nada de valor, apenas y puedo llegar a fin de mes. Umm..."
Enseguida cerró los ojos. Si iba a morir, prefería evitar observar el macabro acto.
El tiempo pareció detenerse. Shi MinZhe estaba viviendo una profunda agonía.
¿Por qué no lo mataba ya? ¿O sus palabras habían sido la respuesta que buscaba?
Inquieto, la luz volvió a aparecer. El hombre continuaba observándolo profundamente, aunque un deje de confusión estaba dibujado en su rostro.
"¿A qué secta perteneces? No recuerdo haber visto un escenario con tecnología tan avanzada antes"
Ahora fue el turno de Shi MinZhe para sorprenderse.
¿Enserio había dicho secta?
"Eh... Si la universidad puede ser considerada como una secta, entonces pertenezco a esa desde hace varios años"
Shi MinZhe tenía un problema, y es que cuando estaba nervioso, comenzaba a bromear y a decir tonterías. Este fue uno de esos momentos.
Pero supuesto, no era adecuado, y solo agravó la excéntrica situación.
"Cuida tus extrañas palabras. Sería muy fácil para mí acabar con tu vida en este mismo instante"
La grave voz del hombre penetró en sus oídos, Shi MinZhe ya no sabía qué hacer, la espada clavándose en su cuello con fuerza.
"¡Es la verdad! ¡No hay nada más que contar y ni siquiera sé quién eres!"
Algo pareció destellar en sus ojos, afilandose como dos finas cuchillas. Retiró la espada y la guardo en su lugar correspondiente. Debido a la tensión acumulada, Shi MinZhe cayó al suelo al verse liberado, respirando pesadamente. Desde esa posición, solo podía ver las delicadas botas negras de alta calidad de la otra persona.
"Si es verdad lo que dices, eres alguien muy extraño" hizo una pausa, antes de continuar. "Por supuesto, yo soy Xu AnRong, líder de la secta Senshi Xu, la más grande en el país de TianTan. Tu memoria debe ser muy frágil para no reconocerme"
En ese instante, Shi MinZhe se tensó. Inclinó su cabeza hacia arriba, y de repente, juró haber visto a un dios.
Espera, ¡era él!
¡El gran Xu AnRong! Protagonista de su novela favorita.
¿Cómo no pudo darse cuenta antes? Su cerebro debe de haber sufrido algún tipo de lesión.
Sacudió su cabeza de un lado a otro. ¿No estaba soñando cierto? ¿Acaso era producto de su mente aún dormida? Pero, enseguida recordó. Esa ropa, esos rasgos... No había duda, podría reconocerlo en cualquier lugar.
Una euforia desconocida comenzó a recorrer su cuerpo, su corazón latiendo demasiado rápido, desbocado como un veloz caballo a la deriva. En movimientos torpes, se puso de pie, aún sin poder creerlo.
Shi MinZhe observó a Xu AnRong, sus profundos ojos azabache ahora albergaban una idolatría de otro nivel. Estiró una de sus manos para tocar a Xu AnRong, quién se apartó al ver sus atrevidas acciones.
De acuerdo Shi MinZhe, no es momento de sacar tu lado más fanático. ¿Cuántas posibilidades hay de que esto ocurra?
Exactamente, ninguna. Al menos para la persona promedio.
Dio unas cuantas respiraciones, ¿pero quién se puede calmar al ver a su personaje favorito cobrar vida? En absoluto, nadie.
En una de sus locas fantasías, Shi MinZhe pensó que si moría, le gustaría transmigrar como uno de los protagonistas de "Cambio a la vida simple a través de las nubes". Aunque, que el mismísimo Xu AnRong se presentara delante tuya, tampoco estaba mal.
Nada, nada mal.
El período de adaptación de Shi MinZhe a este hecho, en realidad fue de solo unos segundos. Todo un récord. Podemos considerar a este terrible fanático como excéntrico a más no poder.
Shi MinZhe sabía cada detalle de la novela, y por supuesto de Xu AnRong, desde su altura, pasado o gustos. Claro que, todos estos datos fueron proporcionados por el propio autor. Después de leer la historia tantas veces, era imposible que algo escapara de su memoria, podríamos considerarlo el mayor fan.
Tal y como había dicho, el hombre delante suya era Xu AnRong, el gran guerrero del país TianTan. Todo un referente, logró formar la secta más importante a una edad muy temprana. Esta secta, Senshi Xu, era conocida en cada rincón. Debido a su basta extensión e importancia, era imposible que alguien no hubiera escuchado su nombre, al menos una sola vez a lo largo de su vida.
Shi MinZhe recuperó la compostura, nunca había estado tan emocionado, aunque por fuera se mostrara indiferente.
"¡Lo siento, lo siento! ¡Ya recuerdo!"
Las facciones de Xu AnRong parecieron suavizarse, volviendo a su expresión habitual.
"Basta de charlas, regresemos a Senshi Xu"
La comisura de los labios de Shi MinZhe se contrajo. Cierto, ¿cómo había llegado Xu AnRong aquí en primer lugar?
"Me gustaría llevarte de vuelta, pero será algo complicado" Shi MinZhe murmuró, más para sí mismo que para Xu AnRong.
Xu AnRong cruzó sus brazos, adoptando una postura altiva. Shi MinZhe dudó sobre que hacer. Decirle directamente que en realidad era un personaje de una novela, sin duda sería problemático. Además, no sabía como iba a reaccionar.
"Puedes quedarte aquí hasta que averigüe el origen de todo esto" comentó después de un rato.
"Imposible, tengo que volver ahora. Informé que al menos me tomaría un mes llevar las exploraciones de manera correcta. No sé cuan lejos está este lugar de Senshi Xu"
Muy, muy cerca, más concretamente en la habitación de Shi MinZhe, donde un ejemplar de la novela descansaba sin problemas.
"Por favor espera, estoy tan perdido como tú"
Le dedicó una última mirada antes de comenzar a caminar por la cocina, pensando en múltiples escenarios. Xu AnRong por su parte, se sentó en uno de las sillas allí presentes, aún con los brazos cruzados y ojos cerrados.
El cerebro de Shi MinZhe echaba humo, nada se le ocurría. Había leído muchas historias sobre transmigración, pero nunca una donde fuera el propio personaje que viajaba al mundo real. Cuando pasara todo esto, se prometió hacer una buscada exhaustiva sobre novelas de este tipo.
Si Xu AnRong estaba aquí, ¿habría muerto en su propio mundo? ¿O simplemente sería momentáneo?
Imposible, el protagonista no podía morir. Y si moría, seguro existiría alguna forma de traerlo a la vida de nuevo.
Shi MinZhe fijó la vista en él, era real, Xu AnRong ahora mismo estaba a escasos centímetros de su persona, en su cocina y en su casa. Relucía como una preciosa obra de arte en un museo, destacando sobre lo demás.
Lo que era verdad, no se podía negar. Xu AnRong poseía una gran presencia, como protagonista, su halo estaría presente a donde quiera que fuera.
Desde su largo pelo blanco, similar a la nieve del invierno, hasta las delicadas pero atractivas facciones en su rostro. Cada lugar podía clasificarse como perfecta.
En su exhaustiva observación, Shi MinZhe cayó en la cuenta de un objeto extraño. Ese objeto extraño, era un colgante de aspecto extravagante que decoraba su cuello. Resaltaba entre lo demás porque las ropas de Xu AnRong eran de tonos oscuros y opacos. Dicho colgante poseía un azul cálido, tanto brillante como resplandeciente, en forma de lágrima y no muy grande.
Él no recordaba la mención de este elemento en la novela, ¿podría ser la causa de que estuviera aquí? Acortó la distancia con Xu AnRong y sin dudarlo tomó el colgante en sus manos. Xu AnRong se sobresaltó, apartándolo de un solo golpe.
"¡Espera, déjame ver!" Shi MinZhe intentó acercarse a él, pero Xu AnRong lo echaba para atrás en cada intento.
"¿Cómo te atreves a tocarme?"
Shi MinZhe se estremeció ante esa pregunta. El tono de voz de Xu AnRong era tan imponente y autoritario, que sería imposible no hacerle caso.
¡Pero era necesario que lo tocara!
Es decir, a ese objeto extraño.
Estaban frente a frente, ambas miradas chocando. Xu AnRong sujetaba su muñeca en el aire, con firmeza y a pocos centímetros.
Regla número uno: nunca subestimes la fuerza del protagonista.
Shi MinZhe dejó escapar un quejido de dolor, aún así, clavó la mirada en el pequeño colgante. Por otra parte, Xu AnRong no dejaba de analizar sus movimientos.
"Estoy seguro de que ese colgante que llevas puesto, tiene que ser el motivo de tu presencia aquí" explicó nervioso.
De forma repentina, Xu AnRong liberó su agarre, para prestarle atención a sus palabras. Sin embargo, en cuanto hizo eso, Shi MinZhe cayó sin remedio encima suya debido a la falta de equilibrio.
Lo que pasó a continuación, fue aún más sorprendente.
Destellos de luz llenaron el lugar, el espacio deformado comenzó a expandirse y a contraerse, hasta que solo la oscuridad se hizo paso.
Pasó un largo periodo de tiempo, hasta que Shi MinZhe recuperó la consciencia de sí mismo. De repente, luz volvió a surgir, inundando cada uno de sus sentidos.
Cuando abrió los ojos, lo primero que vio fue el basto cielo sin nubes, el gran astro solar brillando en todo su esplendor. Llevó una mano su cabeza, la cual dolía horrores.
Lo segundo que percibió, fue que en sus manos había algo, más bien, en todo su cuerpo. Desde esa misma posición tumbada, observó que la ropa que anteriormente llevaba puesta había cambiado.
"Espera..."
Sacudió su rostro de un lado a otro, y al fin se levantó. Delante de él, un amplio e imponente bosque le daba la bienvenida.
Su ridículo pijama ahora se transformó en conjunto negro con guantes incluidos. El pelo ahora estaba atado en una coleta alta, cayendo desordenada a lo largo de su espalda. Incluso se veía un poco más alto, quizá por un par de centímetros.
Shi MinZhe palideció.
¡¿Acaso había transmigrado?! ¿Y por qué lucía como una especie de bandido?
No tuvo tiempo de pensar esto cuando escuchó un par de pasos detrás suya.
Definitivamente, había transmigrado. A Shi MinZhe no le costó demasiado llegar a esta conclusión.
La zona donde ahora se encontraba refrescó su memoria de un momento a otro. Y esto era porque...
¡Había sido el sitio donde los protagonistas se habían besado por primera vez! ¡El icónico bosque de Juhua!
Este bosque especial desprendía una sensación de misticismo. Números crisantemos blancos crecían libremente por los alrededores, creando una escena idílica, una especie de campo de nubes sobre la tierra fresca. A su vez, Juhua conectaba con las afueras de la secta Senshi Xu, por lo que aveces muchos disicípulos solían venir aquí a cultivar debido a su abundante y rica energía espiritual.
Shi MinZhe nunca pensó verlo con sus propios ojos, sin duda era mil veces mejor que leerlo.
Bien, había transmigrado, por lo que ahora necesitaba saber a que parte exacta de la novela. ¡Era un detalle muy importante si quería proceder de la mejor manera!
Las pasos que anteriormente escuchó estaban detrás suya, Shi MinZhe se estremeció. Al darse la vuelta para ver quien era, pudo notar a Xu AnRong a escasos centímetros de su persona.
Él no parecía muy contento. Su imponente figura desprendía un aura sofocante capaz de ahogarlo.
¿Por qué el halo del protagonista tenía que ser tan impresionante?
"Yo..."
Fue lo único que alcanzó a decir, antes de que una mano sujetara su cuello. Shi MinZhe se lamentó. ¡De nuevo esta situación!
Querido protagonista, acaba con mi vida si quieres, pero no me hagas sufrir.
"No sé a que trucos sucios estás jugando, pero será mejor que me reveles tu verdadera identidad cuanto antes" Xu AnRong pronunció, sin retirar la mano de su cuello, incrementando la fuerza.
Los ojos de Shi MinZhe se clavaron en los contrarios y la mirada de Xu AnRong incluso parecía más fría que de costumbre.
"¡Shi MinZhe es mi verdadero nombre! ¡No tengo nada que ocultar!" Chilló con su rostro volviéndose rojo debido a la falta de aire.
Xu AnRong lo analizó de arriba a abajo, dándose cuenta del cambio de ropa. Definitivamente la impresión fue peor que la anterior.
Antes de que Xu AnRong hablara de nuevo, una tercera voz apareció.
"¡Xu-zhangmen!"[1]
Shi MinZhe pareció escuchar a su posible salvador. Enseguida, la actitud de Xu AnRong cambio, su expresión suavizandose.
¿Quién otro podría ser más que Bing Wen?
Gracias a su aparición, Shi MinZhe descubrió en que parte de la novela se encontraba. Fue en verdad un dato muy importante.
Si Bing Wen aún continuaba llamándole "Xu-zhangmen" era porque aún no habían establecido su relación. Shi MinZhe hizo cálculos rápidos, este debía ser el año anterior antes de que los dos confesaran su amor el uno por el otro. Para entonces, ambos estarían jugando y coqueteando hasta que sucediera dicho hecho.
Que mal, que mal. También significaba que el cambio de actitud de Xu AnRong todavía no había sucedido por completo.
"Xu-zhangmen, ¿ya has regresado? Pensé que no te veríamos hasta el siguiente mes"
La dulce voz de Bing Wen aflojó las acciones de Xu AnRong, consiguiendo que al fin Shi MinZhe fuera liberado. Algunas lágrimas escaparon de sus ojos al recuperar el ansiado aire, Shi MinZhe tosió un par de veces.
"Oh, ¿quién es él?" fue una joven la que habló esta vez.
Ella también estaba aquí. Shi MinZhe miró hacia arriba, encontrándose con los hermanos Bing Wen y Bing Ming. Un aura blanca parecía envolverlos, transmitiendo una sensación de paz reconfortante que podría calmar cualquier ansiedad creciente.
Tanto Bing Wen como Bing Ming portaban túnicas blancas de la más alta calidad, adornadas con un pequeño abrigo en la parte superior que era del mismo color. Sus expresiones serenas a la vez que calmadas, contrastaban con la inmaculada vestimenta.
Bing Wen era bastante alto, casi similar a la estatura de Xu AnRong, por otra parte a Bing Ming le había tocado ser baja, acentuando su rostro adorable. Shi MinZhe pensó esto último, cuando Bing Ming le tendió una mano para ayudarlo a levantarse. La sonrisa de la joven se amplió, el lunar debajo de su ojo derecho destacando sobre todo lo demás.
Antes de que Shi MinZhe pudiera alcanzar su mano, Xu AnRong se interpuso entre ellos. Bing Ming se retiró, mirándolo confusa. Bing Wen a su lado tuvo la misma reacción.
"¿Ocurre algo Xu-zhangmen?" Bing Wen preguntó, llevando una mano a su barbilla.
Xu AnRong le dedicó una mirada significativa a Shi MinZhe, para después decir: "Por el momento no se acerquen a esta persona, será llevada bajo investigación hasta que averigüemos su identidad" habló de forma solemne.
El rostro de Shi MinZhe se puso tan negro como el fondo de una olla. ¡¿Qué investigación?! Definitivamente su suerte no estaba siendo la mejor. Miró sus dos manos, cubiertas por esos pares de guantes negros y soltó un largo suspiro lleno de sentimientos amargos.
"De acuerdo Xu-zhangmen" dijeron los hermanos a la vez, haciendo una leve reverencia.
Xu AnRong levantó a Shi MinZhe y lo arrastró lejos del bosque Juhua.
Bing Wen y Bing Ming intercambiaron una mirada significativa que claramente decía: ¡pobre hombre!
════ ∘◦❁◦∘ ════
Mientras era arrastrado, Shi MinZhe se dedicó a observar cada parte de la secta. En verdad podía considerarse como la única y más grande en TianTan. Por supuesto también existían pequeñas sectas locales, pero eran menos importantes y todo el mundo aspiraba a cultivar hasta la muerte para tener alguna oportunidad de entrar.
Senshi Xu ocupaba gran parte del territorio en la capital, extendiéndose hasta donde alcanzaba el ojo humano. Los altos edificios mezclados con campos de entrenamiento y la naturaleza creciente glorificaban el poder de Xu AnRong en TianTan. Sin duda, algo que no podía ser ignorado.
Cada persona se quedaba mirando el rostro oscuro de Shi MinZhe y su extraño aspecto, lamentándose de su mala suerte. Cuando Xu AnRong se enfadaba, significaba que algo muy malo había acontecido.
El camino fue largo, hasta que el cielo se oscureció, pero no porque la noche hubiera caído, sino porque habían llegado hasta una zona oculta. Shi MinZhe parpadeó varias veces, el terror lo inundó cuando escuchó sonidos metálicos y secos.
Shi MinZhe levantó la cabeza hacia Xu AnRong, su rostro estaba serio y sin alteraciones. Entonces, cayó en la cuenta, ese extraño collar que anteriormente decoraba su cuello ya no estaba, como si nunca hubiera existido.
"Enciérrenlo" fue lo único que dijo Xu AnRong, antes de que dos guardias con un aspecto feroz vinieran a recogerlo.
Shi MinZhe enseguida habló: "¡Espera no me has dejado explicarme! ¡Maldita sea, que líder tan cruel eres!"
Xu AnRong lo ignoró, caminando hacia la salida. Shi MinZhe bufó y los dos guardias lo tiraron al interior de una celda vacía que fue cubierta con alguna especia de barrera espiritual, impidiendo cualquier tipo de salida.
El suelo estaba frío, húmedo y sucio. A Shi MinZhe se le revolvió el estómago, prefería ignorar qué tipo de suciedad era la que ahora manchaba su pobre trasero. Tampoco es que él viniera de vivir una vida llena de lujos extremos, pero esto era un trato demasiado indigno.
La familia de Shi MinZhe contaba con un gran patrimonio, por lo cual, la mayor parte de su infancia y adolescencia fue acomodada. Las cosas se torcieron cuando llegó a la universidad, donde al no poder dar la talla, sus padres se avergonzaron hasta la muerte por tener un hijo como él y lo echaron. A Shi MinZhe tampoco es que le importara en demasía, después de todo nunca tuvo un trato cercano a ellos, y aún existían sus otros dos hermanos que si podían llenarlos de orgullo y reconocimiento.
Shi MinZhe estrechó sus ojos, apenas podía ver nada, a excepción de algunas franjas de luz que venían de algún lugar cercano. El sonido de los otros prisioneros ponían su piel de punta, esto era como un pequeño infierno oscuro.
Definitivamente las prisiones subterráneas de la secta Senshi Xu no eran un lugar agradable donde estar. Al menos, aprovecharía el tiempo para pensar y sacar algunas conclusiones.
Había transmigrado a un cuerpo sin importancia, con probabilidad a un carne de cañón sin mucho futuro. Xu AnRong lo tomó como sospechoso por los acontecimientos ocurridos antes de la transmigración, y por último fue encerrado como un delincuente.
Algo estaba haciendo mal.
"¿Al menos tendré energía espiritual? ¿Técnicas avanzadas de lucha o sabré manejar la espada?" Murmuró para si mismo, de momento, lo primero era lo único que podía comprobar ahora.
Se concentró como pudo, intentando percibir la posible energía espiritual recorrer su cuerpo, pero solo una pequeña bola de luz se formó en la palma de su mano, antes de desaparecer, incluso algo dolió en el interior.
Shi MinZhe comenzó a sudar frío, ni siquiera había realizado un esfuerzo descomunal, ¿entonces por qué se encontraba tan exhausto? ¡Vaya cuerpo más inútil!
"Genial, tampoco tengo una condición física adecuada para el cultivo"Shi MinZhe se acurrucó en una gran bola, juntando sus piernas y brazos.
Esta no era la transmigración que imaginó en sus sueños.
En medio de la oscuridad, comenzó a echar de menos el mundo moderno. Su teléfono, ordenador y por sobretodo, las novelas que tenía pendientes por leer, además de los fans que esperaban una nueva entrada en su blog.
El bonito y maravilloso mundo de "Cambio a la vida simple a través de las nubes" que había leído, de repente se convirtió en el peor lugar que podía estar.
¿Cómo iba a sobrevivir en este entorno hostil?
Si al menos tuviera un sistema que le indicara lo que tuviera que hacer, aunque fuera cruel, él obedecería para descubrir su propósito. Nada más lejos de la realidad, le tocó vivir una transmigración común, tendría que descubrir por si mismo y actuar en consecuencia.
Cuando la respiración agitada se hubo calmado, llevó una mano su frente para limpiar el sudor aún presente. Era pesimista por naturaleza, pero no todo podía ser tan malo, así que lo volvió a intentar.
Cerró los ojos y suspiró. De nuevo, la energía espiritual comenzó a fluir a través de su cuerpo como un calmado río, pero cuando llegaba a cierto punto, se esfumaba como si nunca hubiera existido, provocando una reacción inversa. Algo debía estar mal con su base de cultivo o núcleo.
Agitó sus manos y ya no volvió a insistir, el dolor apretando su pecho hasta ahogarlo, incluso tuvo que tapar su boca para que una bocanada de sangre no escapara.
"Hasta en otra oportunidad para vivir tengo que sufrir de mala suerte"
Shi MinZhe se lamentó por enésima vez en su primer día, preguntándose cuando tiempo estaría en esta celda que atentaba contra su integridad física.
*****
[1] Zhangmen: líder de secta.