-Joven Lu Han, ¿Acepta como su legítimo esposo a Kim Minseok?- el ministro le preguntó al chino que no paraba de jugar con su corbata.
-¿Tengo otra opción?-susurró para sí mismo, bueno al menos eso pensaba ya que recibió tremendo pisotón de Minseok que le hizo soltar un potente...-¡SIIIIIIIIIII!
-Kim Minseok...-"Alias bollo tragón" una vez más Luhan murmuró tosiendo ligeramente tratando de ocultar su osadía pero una vez más se ganó tremendo apretón de manos por parte de Minseok.-...¿Acepta a Lu Han como su legítimo esposo?
-Sí, acepto...-...envenenarlo. omitió decir en voz alta.
-Entonces, por los derechos que la ley me confiere, los declaro esposos, pueden besarse.- el ministro dijo lo último con una gran sonrisa pero ambos jóvenes se miraron horrorizados.
-¡Bravo!- aquella efusiva palabra salió de los labios de la abuela de los muchachos, los aplausos y burlas de los amigos de los jóvenes casados llenaron de algarabía el lugar.
Y fue así como una muy fingida sonrisa se esbozó, un fingido matrimonio se realizó y dos jovenes para nada enamorados se unieron en un interesado matrinomio que los sentenció, Han y Minseok saben que será difícil pero es eso mejor a quedarse sin nada, ambos son ambiciosos pero la vida les dará una lección.
-¡Beso!¡Beso!¡Beso! -todo el mundo pedía a gritos regocijándose con la alegría que conllevaba el hecho de ver a dos jóvenes uniéndose en sagrado matrimonio, que de sagrado no tiene nada y de matrimonio tampoco.
Ambos mantenían sus falsas sonrisas en sus rostros, tenían sus manos entrelazadas y si fuera verano ambos podrían echarle la culpa a la estación por su sudorosa transpiración.
Sudaban chorros de angustia y temor, tenían que hacerlo, si lograban engañar a todos en la sala con su beso de "amor", lograrían engañar a su abuela, al jardinero y a su primo.
"¡JODER, AHORA, ¿QUÉ HAGO?!" Pensaron ambos muchachos al unísono, porque incluso se odiaban por tener los mismos pensamientos sosos.
-Mira zoquete. - el más bajo es quién habla primero sin borrar su brillante sonrisa de sus labios.- Yo voy por la izquierda y tú por la derecha.- el chino iba a hablar pero el más bajo simuló acariciar su labio inferior aunque lo que realmente hizo fue resentir la herida que horas antes le había ocasionado.
Advertencia: No preguntar que puede herir su susceptibilidad.
-¿Por qué tengo que ir por la derecha? -entrecerró los ojos.- Has comido ají, ¿Verdad?- Minseok se aguantaba las ganas de golpearlo frente a todos porque si lo hacía, adiós abuela, adiós dinero, adiós Ferrari, adiós vida estable y acomodada.
-Sólo bésame, idiota.- Minseok dijo entre dientes apretando la mandíbula pero sin dejar de lado su hermosa sonrisa de ardillita.
-A no, si me vas a besar tienes que ser amable y cariñoso.- esa era la venganza del ciervo por el maltrato recibido con anterioridad.
-¿Algo más quiere la princesita?
-¿Te cepillaste los dientes?- todos a su alrededor no dejaban de presionarlos por ello Luhan preguntó aquello rodeando con sus brazos la cintura de Minseok presionándolo a su cuerpo escuchando en ese momento los felices gritos de sus familiares.
-No, en realidad...- hizo una pausa para entrelazar sus brazos detrás del cuello del ciervo.-...comí mucho encebollado y ajos en tu honor.-Minseok no pudo disfrutar del rostro que puso Luhan ya que rápidamente lo besó. Capítulo anteriorSiguiente capítulo
-Si, si, tanto bla, bla, bla y pocas ganas de hacer a lo que hemos venido. - Luhan se cruzó de brazos una vez estando en la habitación de su mansión donde se suponía consumaría su matrimonio con su "esposo".
- Lo mismo digo, ¿Cuándo se supone que obtendré mi dinero? - Minseok lo segundó tomando un trago de su champagne.
-Oye, oye, ese es mi Champagne. - Luhan caminó hasta el más bajo y le arrebató la copa de sus dedos.
-¡Yah! ¡Ridículo de mierda! - Minseok berreó, pataleó y zarandeó todo a su paso, pero no obtuvo absolutamente nada de nada. - ¡Quiero el divorcio! - gritó extremadamente furioso.
-Llevas menos de dos horas casado y ¿Ya quieres divorciarte?
-¿Quién te dio permiso para entrar Oh abogado inepto Sejun?
-Tu marido, Lu Minseok.- el abogado se encargó de resaltar claramente el apellido de su esposo junto a su nombre.
-¡Puaj! ¡Primero muerto antes que llevar el apellido de ese!
-Déjate de estupideces. - Luhan alzó la copa que le quitó y tomó un trago.- Y agradece que no me he vengado del asqueroso sabor a cebolla y ajo que me has dejado en la boca.
-Espera nada más a que te duermas...
-¿Lo escuchas Sejun?- Luhan corrió hasta el más alto y con su dedo acusó al ojos de gato.- ¡Qué esperas!-le gritó indignado.- ¡Ya deberías de estar haciendo una orden de alejamiento!
-¡Ven para acá cabrón que LEJOS mandaré tus huevos!
-Oh Minseok ¿Tan rápido ya quieres tocarme los huevos?
El de mejillas regordetas corrió y sin dar tregua a nada cogió a Luhan de los cabellos y estuvo a punto de tirarlo contra Sejun para hacer un perfecto Strike pero lamentablemente llamaron a la puerta.
Todos guardaron la calma y acomodaron sus prendas, la puerta se abrió y la gran abuela ingresó.
-Pero miren lo que tenemos aquí. - la abuela frotó sus manos y los tres muchachos temblaron.