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Nadie se espera que al ir al hospital te digan en el mismo día que eres una loba híbrida que despertó como Omega por influencia de las feromonas y fluidos de un lobo alfa... y que, además, estás embarazada del mismo, cuando toda la vida creíste que era humana y estéril. Eso puso de cabeza todo el mundo de Savana cuando pensó que su vida no podía estar peor. Y lo que más le preocupaba era como le decía a Kaiden, el actual campeón nacional de boxeo profesional, un lobo alfa con problemas de carácter, y su empleador, que esperaba un cachorro suyo, cuando este la había escogido precisamente, porque no podía tenerlos y él no los deseaba. Ahora está en una encrucijada, si eliminar el rastro de la vida que crece dentro de ella, o luchar con uñas y garras por él. Algo que no sería tan fácil, cuando está pagando con su cuerpo y trabajo, la enorme deuda que tiene con el padre del cachorro y toda su seguridad depende de él.

Capítulo 1 1

-Usted está embarazada- las palabras del doctor resonaron como un sonido seco que erizó a la joven delante de él.

-¿Qué?- fue lo único que pudo salir de los labios de Savana en total estado de shock.

Para muchas personas escuchar la noticia de que había una vida naciendo dentro de ella era sinónimo de felicidad y festividad, pero no para aquella que casi se sintió desfallecer en el asiento. La tez de su rostro se puso tan pálida que el doctor delante de ella se preocupó.

-Eso debe estar errado- dijo Savana con la voz temblante -es imposible que esté embarazada- se revolvió el cabello con incomodidad y sin comprender.

-Pues eso fue lo que dieron los resultados- el doctor le extendió la foto del ultrasonido donde se mostraba un pequeño punto dentro de su útero, ese mismo que hasta hace un tiempo tenía un diagnóstico completamente diferente -como puede ver aquí se encuentra la presencia del crecimiento de un feto, así como sus niveles hormonales que se encuentran los suficientemente altos cómo para indicar que está embarazada. Tiene aproximadamente siete semanas.

Savana negaba enérgicamente, más para convencerse a sí misma que al hombre frente a ella. Tantos años pensando una cosa para que de buenas a primeras fuera otra.

-Le sigo diciendo que eso está completamente mal- sus manos apretaban tan fuerte el borde de su chaqueta que estaban blancas- es imposible que esté embarazada porque soy estéril.

Las cejas del doctor se alzaron y se quedó mirando con intriga y revisó la capeta donde si, estaba el nombre de ella. No se había equivocado de expediente. Era muy exigente con sus pacientes para evitar... este tipo de situación.

-Puede revisar mi expediente médico. Allí saldrá que además de humana soy estéril, nunca he tenido ciclo menstrual y a los 15 años me revisaron y no puedo tener hijos- buscó rápidamente su identificación donde decía su raza. Algo que era obligatorio tener en un mundo donde los humanos y hombres lobos vivían mezclados en tiempos modernos y bajo un extenso programa para la vinculación y supervivencia de ambas razas.

El doctor se rascó la barbilla, pensativo mirando el resultado una y otra vez. Algo debía estar realmente mal y comenzaba a tener sospechas de qué podía ser. Sin mencionar que en los resultados se había encontrado un indicador que mostraba presencia de dos tipos de feromonas mezcladas. Algo que en parte se podía justificar, una... si el padre de ese hijo era un lobo con genes dominantes dispuestos a alfa, pero entonces la otra feromona... de dónde había salido.

-Le molesta si le hacemos un nuevo examen de sangre, necesito confirmar algo- le dijo con voz seria- No es nada normal que se haga con su edad, pero en estos casos, donde hay presencia de valores alterados va a ser necesario confirmar su raza nuevamente.

-¿Qué?- una gota de sudor corrió por las sien de Savana. Su corazón martilleó duro en su pecho. ¿A qué se refería? Ella era humana ¿no?

-Es lo que escuchó. Este es un hospital y raramente nos equivocamos en los diagnósticos y dado que las cosas no están muy claras con usted pues lo que tendremos que hacer una nueva prueba de raza para confirmar embarazo. Si no se encuentran alteraciones analizaremos su caso en más detalles- fue la palabra definitiva del doctor y Savana no pudo replicar, no cuando comenzaba a temblar en medio de la incertidumbre.

Rezaba mil veces que no fuera cierto aquello porque solo había una persona que sería el padre del niño que crecería dentro de ella. Era con quien único había tenido sexo en toda su vida, era quien había tomado su virginidad. Y sabía muy bien que esta noticia no sería tomada de buena manera de ninguna forma.

Las palabras de esa persona que seguramente le mostraría en su rostro un grueso fajo de billetes para que eliminara lo que ahora crecía dentro de ella resonaron en su mente e inconscientemente se apretó el estómago de forma protectora, como si todo su instinto se desviara para cuidar lo que estaba allí.

Si... Kaiden era capaz de eso y de mucho más si ella osaba negarse. Palideció con la imagen que cruzó su mente.

Savana pensó que más cosas no podrían salir mal en su vida dado que ya estaba en el fondo, pero ahora llegaba esta nueva noticia para destruirla aún más. Aun así, mantuvo algo de esperanza, la vida no podía ser más cruel. Si, el resultado debía estar mal porque era simplemente imposible que hubiera cambiado de raza de la noche a la mañana y que además estuviera embarazada. Su estado de negación era totalmente acérrimo. Y como no estarlo si ni siquiera tenía techo propio, en cambio tenía que cubrir una gran deuda,

De seguro los papeles eran los papeles de otra persona, pero sus esperanzas hicieron añicos, cuando tuvo el nuevo resultado en sus manos dos horas después donde su cabeza había sido un caos esperando respuestas.

Sus dedos comenzaron a temblar tanto que el papel se arrugó. En los últimos 27 años había vivido como una simple humana. Sin olor, sin feromonas, pero entonces que era eso que encontró en el papel «Loba híbrida 50% de coincidencia de genes con predominancia de género secundario Omega», razón que explicaba su esterilidad, la cual podía verse afectada si se apareaba con un lobo con genes alfas lo suficientemente dominante para estimular su lado omega. Fue un golpe tan duro para ella que todo a su alrededor comenzó a desvanecerse y se desmayó.

Omega. Fue la única palabra que grabó porque era lo que había despertado en ella. Lo último en la escala social. Como si la vida ya no fuera una total mierda. No sabía que iba a hacer.

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