Género Ranking
Instalar APP HOT
Divorciada de un paralítico
img img Divorciada de un paralítico img Capítulo 3 3
3 Capítulo
Capítulo 6 6 img
Capítulo 7 7 img
Capítulo 8 8 img
Capítulo 9 9 img
Capítulo 10 10 img
Capítulo 11 11 img
Capítulo 12 12 img
Capítulo 13 13 img
Capítulo 14 14 img
Capítulo 15 15 img
Capítulo 16 17 img
Capítulo 17 17 img
Capítulo 18 18 img
Capítulo 19 19 img
Capítulo 20 20 img
Capítulo 21 21 img
Capítulo 22 22 img
Capítulo 23 23 img
Capítulo 24 24 img
Capítulo 25 25 img
Capítulo 26 26 img
Capítulo 27 27 img
Capítulo 28 28 img
Capítulo 29 29 img
Capítulo 30 30 img
Capítulo 31 32 img
Capítulo 32 32 img
Capítulo 33 33 img
Capítulo 34 34 img
Capítulo 35 35 img
Capítulo 36 36 img
Capítulo 37 37 img
Capítulo 38 38 img
Capítulo 39 39 img
Capítulo 40 40 img
Capítulo 41 41 img
Capítulo 42 42 img
Capítulo 43 43 img
Capítulo 44 44 img
Capítulo 45 45 img
Capítulo 46 46 img
Capítulo 47 47 img
Capítulo 48 48 img
Capítulo 49 49 img
Capítulo 50 50 img
Capítulo 51 51 img
Capítulo 52 52 img
Capítulo 53 53 img
Capítulo 54 54 img
Capítulo 55 55 img
Capítulo 56 56 img
Capítulo 57 57 img
Capítulo 58 58 img
Capítulo 59 59 img
Capítulo 60 60 img
Capítulo 61 61 img
Capítulo 62 62 img
Capítulo 63 63 img
Capítulo 64 64 img
Capítulo 65 66 img
Capítulo 66 66 img
Capítulo 67 67 img
Capítulo 68 68 img
Capítulo 69 69 img
Capítulo 70 70 img
Capítulo 71 71 img
Capítulo 72 72 img
Capítulo 73 73 img
Capítulo 74 74 img
img
  /  1
img

Capítulo 3 3

En cuanto abrió la lista, se estremeció. Muchos nombres de mujeres, eso encontró. Habían varias que eran súper modelos, eso no hizo más que hacerla poner triste.

No quería sentirse de esa manera. Al terminar, se puso de pie para poder preguntarle al señor si necesitaba algo más. Había pasado tres horas trabajando, pasando todo en su computadora y teléfono. En cuanto ingresó a los gran oficina, pudo ver que en la parte de afuera, había un escritorio.

-Yo acomodé el escritorio para que puedas trabajar aquí, ¿terminaste con lo que te ordené? -le preguntó sin verla.

-Sí señor, aquí tiene la libreta de nuevo.

-Está bien, quiero que me organices un encuentro con alguno de las modelos, lo necesito para esta noche.

-Claro señor -comentó.

"Seguro que con algunas de esas... modelos de cintura perfecta -pensó con dolor -de igual forma no me interesa ¡Yo sólo siento desprecio por él!".

-Puedes retirarte, no te necesito para nada más.

-¿D-de verdad, me da el resto de la tarde libre? -preguntó con esperanza.

-Sí, ¿Acaso no escuchas?

Ella asintió feliz, y simplemente desapareció por los pasillos, no sin antes ponerle seguro a la puerta.

Se veía aún más guapo que antes, su barba estaba creciendo, dándole una sombra a su rostro y sus ojos azules seguían grandes e inexpresivos como siempre. Tenía puesto un impecable traje de color azul, haciendo juego con sus ojos.

Se estremeció, le hacía sentir muchas cosas.

<<¡Concéntrate Brianna!>>

Cosas, que tenía guardada desde hace mucho tiempo.

La señora divorciada, recorrió las calles con prisa.

Primero se cambió los grandes tacones a unas zapatillas. Le quedaba mucho camino por recorrer, no tenía dinero para pagar un autobús, menos un taxi. Necesitaba cada centavo para poder sobrevivir.

Después de media hora de caminata sin parar, llegó a un edificio viejo, donde incluso la escalera estaba con algunos agujeros.

Una puerta de color roja, la recibió. Un gran número 32, estaba justo alineada con su cabeza. Tomó las llaves y la abrió.

Lo primero que encontró, fue a su madre. La misma sonreía junto con una pequeña bebé en sus brazos.

-Mamá...

-Hola cariño, aquí estaba con Emma.

-Hola bebé -dijo con una voz dulce, y abrazó su hija.

-Cariño... Cómo me gustaría ayudarte más -habló con tristeza su madre.

-Demasiados hacés mamá. Estamos las dos solas aquí, y en algún momento podremos salir adelante ya preparé la cena.

-¿De verdad..? es raro que podamos cenar -dijo confundida Briana.

-Lo sé, pero encontré dinero guardado en uno de mis bolsillos, entonces pude hacerla.

-Gracias mamá... Ojalá pudiera traerte siempre las viandas que me dan en el trabajo.

-No te preocupes cariño... Tú sabes que en algún momento nos apañaremos.

Brianna asintió, mientras su madre se alejaba. A pesar de que vivían en un monoambiente, Briana se sentía bien con cada uno de esos pequeños logros.

Dejó caer su cuerpo en el colchón de dos plazas que tenía el apartamento.

No había muchas cosas, después de quedar en la calle, su padre se había llevado todos, dejándolo a ella y a su madre sola en la calle. Todos la habían abandonado.

No pudo decirle a Eduardo que estaba embarazada. Su secreto, la llevó a seguir adelante, buscando trabajos como mesera, todo tipo hasta que finalmente encontró en esa empresa.

Su madre, se había ofrecido a cuidar a su hija. Mientras ella trabajaba. El acuerdo, había durado dos años, mientras las dos buscaban una manera de recuperar todo.

El sinvergüenza de su padre: todas las propiedades y el dinero las había escondido a nombre de otra persona. Además, no tenían dinero para poner un buen abogado.

Solo, lo que les asignaba el estado.

Briana, dejó a su niña recién dormida, en la cama improvisada. La arropó, después de darle un beso en la mejilla y se puso de pie para ayudar a su madre.

Anterior
            
Siguiente
            
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022