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Corazón Prohibido
img img Corazón Prohibido img Capítulo 7 Explicaciones
7 Capítulo
Capítulo 8 Es mi adicción img
Capítulo 9 Mis acciones y debilidades img
Capítulo 10 Amante img
Capítulo 11 Mi bestia img
Capítulo 12 En las nubes img
Capítulo 13 A oscuras img
Capítulo 14 En mi habitación img
Capítulo 15 Celos img
Capítulo 16 Acto sensual img
Capítulo 17 Travesuras img
Capítulo 18 Mensajes img
Capítulo 19 Caricias img
Capítulo 20 Baby doll img
Capítulo 21 La amante y la futura prometida img
Capítulo 22 Provocadora img
Capítulo 23 Dominada img
Capítulo 24 Deseada img
Capítulo 25 No quiero que intervengas img
Capítulo 26 Regalo img
Capítulo 27 ¿Annia img
Capítulo 28 Nuestro nido de pasión img
Capítulo 29 Quiero que seas solo mía img
Capítulo 30 No te dejaré sola img
Capítulo 31 El desconocido img
Capítulo 32 Te protegeré img
Capítulo 33 Sola img
Capítulo 34 ¿Perdiste el tesoro img
Capítulo 35 Cafetería img
Capítulo 36 Un beso img
Capítulo 37 No soy tu amigo img
Capítulo 38 La amistad se ha quebrado img
Capítulo 39 Tristeza img
Capítulo 40 Te extrañé img
Capítulo 41 Mi protector img
Capítulo 42 ¡Mis padres! img
Capítulo 43 Miedos img
Capítulo 44 Venganza img
Capítulo 45 No eres la indicada img
Capítulo 46 La oficina img
Capítulo 47 Amor img
Capítulo 48 Castigo divino img
Capítulo 49 Una ducha img
Capítulo 50 Casa de campo img
Capítulo 51 Malestares img
Capítulo 52 Cásate conmigo img
Capítulo 53 Continúa la propuesta img
Capítulo 54 El odio crece img
Capítulo 55 Acepto img
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Capítulo 7 Explicaciones

Antes de dar un paso hacia delante y seguir sus pasos, volteo a ver a los demás empleados. ¡Mis compañeros de trabajo! Ellos bajan la mirada y no los culpo, no pueden ayudarme.

Me armo de valor y obligo a mis pies hacer lo suyo.

«Tienes que ser fuerte Anne, no permitas que él te humille, y también olvida lo que tuviste con él.»

-Dígame, señor, en qué le puedo servir -ya dentro de su oficina cierro la puerta, ya que no quiero que los demás escuchen lo que él tiene por decir, "ya sea un despido o burlarse de mí".

-Anne, puedes tomar asiento -señala la silla que está frente a su escritorio-, parece que tenemos mucho de que hablar-rodea el escritorio, yendo a su silla.

-No creo hacerlo, señor Smith, tengo mucho trabajo pendiente -mentí, mi corazón está a punto de salirse.

-¿Ahora soy el señor Smith? -cuestionó-, te recuerdo que ayer estábamos a punto de recordar lo de aquella noche.

-Las damas no tienen recuerdo y creo que los hombres también.

-Ponte cómoda, ¿quieres que tu amiga sea despedida?

-No te atrevas -siseo entre dientes.

-Siéntate o atente a las consecuencias.

Maldito.

-¿Me estás amenazando?

-Es una conversación serena, empecemos por lo que harás de hoy en adelante -parece que su paciencia ha llegado al límite y creo que yo también.

Dejo caer mi bolso al suelo y voy directo a esa silla, ya que por nada del mundo dejaré que despida a mi amiga.

¡Yo fui la que me acosté con él y seré yo la que pagaré las consecuencias!

-Dime -me mordí la lengua, no me conviene estar a la defensiva, no cuando mi amiga es la perjudicada.

-Lo que pasó en la fiest...

-Suficiente, no quiero explicaciones, ya me ha quedado claro que soy un juego para ti, ¿te has divertido? ¡Perfecto! Renuncio, no quiero trabajarle a un hombre que juega con la primera mujer que se le presenta.

-Tranquilízate y déjame contarte la verdad -suelta un golpe puño cerrado sobre su escritorio-. No me gusta que pienses que soy como todos los que acostumbras andar, ¡respétame!

-No soy una cualquiera -vociferé.

-No lo he dicho yo, tú lo afirmaste, así que escúchame de una vez... Ese día en la fiesta te conocí por casualidad y ayer fue pura coincidencia, y la diferencia es que la noche de la fiesta pude ver tu rostro, ¿soy malvado por no haberte dicho quién soy? Ja, ja, ja, ¿en serio? Querías que te dijera todo después de como piensas del nuevo dueño de la empresa.

-No me disculpo por lo que dije, ya que tú te has burlado de mí, me parece que estamos iguales.

Me siento tan estúpida y a la vez dolida, ¿cómo pude fijarme en un hombre como él? Ahora no comprendo lo que haré de hoy en adelante. Es muy difícil trabajarle y estar las doce horas con un hombre que se ha burlado de mí.

Evidentemente, me molesta que él piense que me acuesto con el primero hombre que se me presente. Esa noche solo me dejé llevar, nada más.

-En eso tienes razón, somos tan iguales que somos un complemento perfecto -se levanta de la silla bruscamente y con sutileza se aleja de su escritorio.

-Ja, no te equivoques, no vuelvo a tropezar con la misma piedra, no después de quedarme claro que esa destruirá mis pasos -gruño-. Si seguiré aquí debería olvidar lo que algún día tú y yo viv...

Soy malísima para olvidar o mostrar indiferencia, la verdad que todo me afecta.

-No lo creo.

-Esto no puede ser -me levanté de la silla y busqué su mirada con urgencia-, no pienso por nada del mundo, tener algo contigo, para mí eres y serás una rápida aventura-. Recuerda que eres el jefe y que no puede haber nada entre nosotros, aparte no tengo ganas y ánimos.

-¿Estás segura de ello?

-Muy segura, tú y yo debemos ser profesionales o no me digas que te has enamorado de mí -ladeo la cabeza.

Estoy haciendo bien las cosas y él no hará que me doblegue, es guapo, lo reconozco.

-¿Enamorado? Es muy fuerte ese término, pero sí, eso te hace sentir bien, te diré que sí.

-¿Qué tipo de juego es este? ¿Crees que soy tu experimento? -lo veo examinando cada expresión de su rostro.

-¡No! ¿Tienes novio? ¿Qué te lo impide?

-No tengo y no lo necesito -me cruzo de brazos y me obligo a mí misma a no reírme, ya que me ha mostrado su interés hacia mí, solo espero no equivocarme.

-Me parece que mientes, tu cuerpo te delata.

-Ese es el problema, por un par de horas juntos piensas que me muero por ti.

-No te burles de mí.

-No lo hago y te lo demostraré -intento quitarme el vestido, sí, desnudarme completamente, solo para mostrarle que no es importante para mí, sin embargo, eso no está bien porque lo único que podré conseguir es provocación.

Él captura mi brazo, impidiendo que me quite el vestido. En seguida me jala, acercándome a su cuerpo.

-Estás jugando con fuego, Anne y me gusta.

No puede ser, ¡maldición! Me encanta provocarlo, me fascina ver ese rostro tonto que tiene.

No puedo caer; una vez lo hice porque me moría por hacerlo, pero esta vez no tengo la mínima gana de tener algo prohibido.

-Tú y yo somos diferentes.

-No me vengas con esa historia barata, aprovechemos lo que sentimos -muerde su labio inferior.

-Suficiente, lo de nosotros solo fue un trato y se pagó con placer, solo fue un momento y pufff, hay que olvidarlo.

-Deja de negar lo que sientes -gritó-, no me puedes hacer a un lado, y te prohíbo que me taches como loco porque no lo estoy.

Me quedo inmóvil, con los ojos como plato y la boca bien cerrada, al ver su feroz reacción a mi rechazo. Se vuelve hacia mí sacudiendo un poco la mano y sus maravillosos ojos de rabia me atraviesan. Estoy a punto de soltarle una cachetada o de darle un puto puñetazo para que entienda de una vez que esto no es una niñería.

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