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CEO INTENSO
img img CEO INTENSO img Capítulo 4 emocionado
4 Capítulo
Capítulo 6 Podría recogerlo img
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Capítulo 8 No puedo perder img
Capítulo 9 conductor está afuera img
Capítulo 10 resolviendo todo img
Capítulo 11 Vuelvo a la cocina img
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Capítulo 13 Le sonrío img
Capítulo 14 corazón frenético img
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Capítulo 16 Un año y dos meses img
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Capítulo 4 emocionado

- Exhalo con fuerza - Salimos un par de veces en el pasado. En uno de ellos se rompió el condón. - ¿Entonces el bebé es tu hijo? - Nic habla con cuidado. - No lo sé. - Me tiro del pelo hasta que me duele el cuero cabelludo. - Explícalo claramente, Yago. - La empresaria se cruza de brazos y, por el tono, ya se ha recuperado del susto inicial. - Ayer vino a verme un guardia de seguridad con una cesta. En las imágenes se puede ver a Dora llegar, dejar todo allí y marcharse. Sólo cuando el bebé se movió se dieron cuenta de que había alguien vivo dentro del objeto.

-¿Y dónde está ella ahora? - Press, ya emocionado. - Viajó fuera del país. Dejó una nota diciendo que soy el padre y necesito cuidar de él. - ¿Es un recién nacido? - Mel habla. Sus ojos están despiertos y me mira con la vulnerabilidad que siempre intenta ocultar a todos. - Júlia dijo que tiene diez meses. - ¿Quién es Julia? - Le toca a Ramón preguntar. - Una chica de producción. Ella me estaba buscando, le pedí que me ayudara. No sabía cómo iba a esconder al bebé durante la actuación. - Dios del cielo. Has estado escondiendo a este niño desde ayer. ¿Estás loco, Yago? - No tuve otra opción, Nic. -Por supuesto que sí. Somos tus amigos antes de ser una banda. ¿O lo has olvidado? - me regaña mi amigo y no se equivoca. - Lo siento. Entré en pánico. Intenté hablar con la niña y devolverle al niño, pero ella desapareció. - ¿Devolver al niño? - repite Úrsula lentamente, y me preparo para la reprimenda. - ¿Crees que es una zapatilla que no te queda bien? - No es eso... - Necesito tiempo para digerir esta historia. - Levanta las manos, interrumpiéndome. - ¿Podrás cuidarlo esta noche o necesitas ayuda? Por cierto, ¿cómo lo dejaste solo en la habitación? - Júlia está ahí con él. - ¿Trajiste a la niña contigo? - Ramón abre mucho los ojos. - No perdamos el tiempo, eh, hermano. Me gustó verlo. - Deja de ser idiota, Ramón. Ella también se hospedará con el equipo aquí en este hotel. Dijo que la liberaría tan pronto como saliera de aquí. - Me encargaré de que reciba una bonificación por esto y me aseguraré de que mantenga la boca cerrada. La prensa no puede soñar con un escándalo como este antes de que yo esté segura de todos los detalles de la situación - señala Úrsula. - Es verdad, Yago, la prensa es exclusiva para mí. - Melissa levanta una ceja, haciendo que nuestro manager suelte un fuerte bufido. Estos dos se van a estrangular en cualquier momento. - No se lo dirá a nadie. - Defiendo a la rubia. - ¿Cómo sabe? La acabas de conocer. - Yo... yo sólo lo sé, vale, Úrsula. Ella podría haberme exigido o haberme ido al infierno, pero ella está ahí cuidándolo. -Hablando de él. - Nic me interrumpe y se lo agradezco. La intensa forma en que la mujer me miraba ya se estaba volviendo vergonzosa. Como si quisiera investigar mis palabras. - ¿Es un chico o una chica? ¿Cual es el nombre? - Es un niño. Su nombre es Murilo. Júlia lo encontró en los documentos que lo acompañaban. - Bonito nombre. -Solo lo saludo con la mano. - Descansemos todos. - Úrsula deja escapar un suspiro de agotamiento. - Nos vemos mañana para almorzar. Saldremos a última hora de la tarde para el penúltimo espectáculo antes del descanso de una semana. Pensaré en la solución y lo solucionaremos. - Determina, ahuyentando a todos fuera de su habitación. Bajo la cabeza y me voy. - Yago, si necesitas ayuda, sabes que puedes contar con nosotros - dice Nic, Mel y Ramon asienten. - Nunca tengas miedo de contarnos nada. Somos una familia. - Gracias chicos. Me siento como si estuviera atrapado en una pesadilla, por eso no dije nada ayer. Pero no volverá a suceder. Me despido de ellos y abro la puerta de mi habitación. Está en silencio y realmente necesito darle un gran bono a este ángel que llegó a mi vida. Ella me salvó. - Durmió. - Salto del susto y volteo para verla levantarse de la silla. - Pedí al servicio de habitaciones que esterilizara el biberón y anoté las instrucciones. Está al lado de la lata de leche. - No puedo agradecerte lo suficiente. - No necesita. Haz el bien sin mirar a quien. Eso es lo que mi padre siempre me enseñó. - Parece un buen hombre. - Él es. - Abre una sonrisa orgullosa. Sé que toqué un punto importante para ella. - Necesito tu cuenta para... - No es necesario. De verdad. ¿Ya sabes lo que vas a hacer? - Se mete las manos en los bolsillos traseros del pantalón y sus senos sobresalen hacia adelante. No los mires, Yago. No ví. - Úrsula dijo que pensará en una solución. - Me muerdo el labio, considerando si debería decir lo que pensaba o no. Elijo hablar. - Estarías dispuesta a... - Ya tengo mi trabajo - responde soltando una risa incrédula. - Pago el doble de tu salario. - Hagámoslo así, espera a que tu jefe lo resuelva y, si por casualidad Murilo me necesita, simplemente llama. Dejé mi número anotado. Ahora te dejaré descansar. Buenas noches Yago. Me aparto de su camino y me quedo quieto hasta que la puerta se cierra de golpe. Necesito una ducha. Hoy fue el puto día más loco de mi vida. Sin embargo, doy dos pasos hacia la puerta del baño antes de que el pequeño empiece a llorar. Sí, parece que tiene otros planes para mí. CAPITULO 4 | JULIA-¿Dónde estabas? - Qué susto, Ângelo. - Puse mi mano en mi pecho. No escuché sus pasos acercándose. - Yo estaba... - Tengo dudas sobre si debería contarte o no sobre el bebé. Por lo que dijo Yago cuando veníamos aquí, sólo dos guardias de seguridad lo sabían, y ahora sus compañeros de banda y el manager. Me temo que seré yo el responsable de caer en el oído de los medios. - Necesitaba ayudar a uno de los integrantes con un asunto privado. - No tienes por qué avergonzarte de contarme lo que hiciste. - Se inclina para hablar en voz baja. - No entendí. - Me cruzo de brazos y levanto las cejas. - Mira quién está atrás. - Patrícia, una de las chicas más insufribles del equipo, se acerca riendo. - La perra rockera. -¿Como me llamaste? - Enderezo mi postura y doy un paso adelante. - Chicas, deteneos. - pregunta Ângelo, y respiro hondo. Mi día ha sido bastante loco. - Si Clóvis los oye pelear, se irá al infierno. - Sólo para mí, ¿verdad? - Habla la asquerosa mujer, usando un tono de voz almibarado y falso. - Ya que aquí hay gente que se ha quedado protegida. - Parpadea exageradamente, y quiero quedarme atrapada en su cabello y arrancarlo mechón a mechón. -¿De qué habla esa loca, Ângelo? - ¿Podemos bajar un poco? - pregunta, pero me doy cuenta de que no tengo otra opción. Me arrastra del brazo por el pasillo, mientras la vaca entra en la misma habitación que yo. Era justo lo que me faltaba. Lo sigo en silencio hasta llegar al lobby del hotel. Es un lugar discreto y no está demasiado lleno, lo cual es bueno para la banda. Desde que trabajo con ellos, me di cuenta de que no son esas celebridades aburridas que hacen un millón de exigencias. - Dos cervezas por favor. - Un agua - intercepto la petición de mi amigo. - No puedo beber, mañana tengo que estudiar. - Le sonrío al camarero y espero hasta que estemos solos. - ¿Puedes explicarme ahora a qué se debe toda esa charla de que te llaman perra?

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