Género Ranking
Instalar APP HOT
Minte, la amante del inframundo
img img Minte, la amante del inframundo img Capítulo 2 II
2 Capítulo
Capítulo 6 VI img
Capítulo 7 VII img
Capítulo 8 VIII img
Capítulo 9 IX img
Capítulo 10 X img
Capítulo 11 XI img
Capítulo 12 XII img
Capítulo 13 XIII img
Capítulo 14 XIV img
Capítulo 15 XV img
Capítulo 16 XVI img
Capítulo 17 XVII img
Capítulo 18 XVIII img
Capítulo 19 XIX img
Capítulo 20 XX img
Capítulo 21 XXI img
Capítulo 22 XXII img
Capítulo 23 XXIII img
Capítulo 24 XXIV img
Capítulo 25 XXV img
Capítulo 26 XXVI img
Capítulo 27 XXVII img
Capítulo 28 XXVIII img
Capítulo 29 XXIX img
Capítulo 30 XXX img
Capítulo 31 XXXI img
Capítulo 32 XXXII img
Capítulo 33 XXXIII img
Capítulo 34 XXXIV img
Capítulo 36 XXXVI img
Capítulo 37 XXXVII img
Capítulo 38 XXXVIII img
Capítulo 39 XXXIX img
Capítulo 40 XL img
Capítulo 41 XLI img
Capítulo 42 XLII img
Capítulo 43 XLIII img
Capítulo 44 XLIV img
Capítulo 45 XLV img
Capítulo 46 XLVI img
Capítulo 47 XLVII img
Capítulo 48 XLVIII img
Capítulo 49 XLIX img
Capítulo 50 L img
Capítulo 51 LI img
Capítulo 52 LII img
Capítulo 53 LIII img
Capítulo 54 LIV img
Capítulo 55 LV img
Capítulo 56 LVI img
Capítulo 57 LVII img
Capítulo 58 LVIII img
Capítulo 59 LIX img
Capítulo 60 LX img
Capítulo 61 LXI img
Capítulo 62 LXII img
Capítulo 63 LXIII img
Capítulo 64 LXIV img
Capítulo 65 LXV img
Capítulo 66 LXVI img
Capítulo 67 LXVII img
Capítulo 68 LXVIII img
Capítulo 69 LXIX img
Capítulo 70 LXX img
Capítulo 71 LXXI img
Capítulo 72 LXXII img
Capítulo 73 LXXIII img
Capítulo 74 LXXIV img
Capítulo 75 LXXV img
Capítulo 76 LXXVI img
Capítulo 77 LXXVII img
Capítulo 78 LXXVIII img
Capítulo 79 LXXIX img
Capítulo 80 LXXX img
Capítulo 81 LXXXI img
Capítulo 82 LXXXII img
Capítulo 83 LXXXIII img
Capítulo 84 LXXXIV img
Capítulo 85 LXXXV img
Capítulo 86 LXXXVI img
Capítulo 87 LXXXVI img
Capítulo 88 LXXXVII img
Capítulo 89 LXXXIX img
Capítulo 90 XC img
Capítulo 91 XCI img
Capítulo 92 XCII img
img
  /  1
img

Capítulo 2 II

-Minte, no- Me reprocha con "severidad", pero su tono de voz es bastante amable y gentil - Sabes que no puedes hacer pasar a todos, Hades sabe que no todos tienen la merecida sepultura y por ende....

- ¿Él sabe que está pasando ahí arriba? - Interrumpí sorprendida ya que nunca me imaginé que el rey del inframundo se entere de todo lo que sucede en su reino. -Pensé que no... teniendo en cuenta que nunca ha venido a decirme algo o a castigarme.

- ¡Claro que si mi pequeña ninfa! - Ríe de forma bonachona. -Es el Dios Hades, rey del inframundo, sabe todo lo que sucede en la superficie sin necesidad de estar ahí, es su trabajo- Pone una de sus huesudas manos sobre mi cabeza y me acaricia levemente. -Es por eso que te he dicho miles de veces que no abuses de su caridad, un día de estos vendrá y te va a regañar.

Hago un pequeño puchero al oír eso; honestamente dudo mucho que Hades venga en persona o que mande a alguien a regañarme, no siento que esté haciendo algo malo, sólo quiero que todas las almas crucen el río y sigan con su camino, no es justo que por circunstancias ajenas los muertos no puedan recibir una sepultura digna. Durante el resto del día, me quedo a lado del anciano platicando de millones de cosas, ya muy caída la noche, mi padre me viene a buscar... como siempre, ya que me quedo hablando con Caronte a altas horas de la noche.

-Te he dicho cientos de veces que no molestes al barquero cariño- A pesar de estar molesto, mi padre Cocito no me regaña con severidad o en un tono rudo, sino todo lo contrario, me habla de una forma muy cariñosa y dulce.

-Lo sé papá, pero no puedo evitarlo- La sonrisa en mi rostro no se desvanece. -Caronte tiene muchas historias que contar y yo tengo mucho que escuchar-

Mi padre suelta una carcajada, llegamos hasta la cueva donde vivimos y me dice que entre, cuando lo hago él se queda atrás para bloquear el paso, impidiendo que cualquier alma con malas intenciones entre y nos haga daño a mis hermanas y a mí.

Durante cuatro meses seguidos, las almas no paran de llegar a montones, es la primera vez que veo una cola tan larga y no puedo evitar sorprenderé y entristecerme al mismo tiempo, entre los fallecidos hay muchos niños, en su mayoría no pasan de los siete u ocho años, es una visión bastante triste y desoladora.

-Dioses benditos- Exclamo con horror y volteo a ver a Caronte. -Que horrible es esta vista barquero.

-Sospecho que debe haber pasado una gran tragedia ahí arriba- Se da la media vuelta y sube al barco. -Ahorita regreso, llevare a estos al otro lado-

Asiento con la cabeza mientras veo como Caronte toma un enorme palo y lo mete al agua para luego empezar a remar al otro lado, mientras él deja al primer cargamento de almas, yo me quedo ahí parada vigilando la gigantesca cola. Algunas almas se ponen un tanto ansiosas, pero para calmar nos ánimos decido cantarles, esperando traer alivio en este momento tan difícil.

-No sabía que las musas del río Cocito supieran cantar.

Detengo mi canto y miro en dirección a la voz, cuando lo encuentro, veo a un hombre joven acercarse a mí, su cabello negro que le llega hasta los hombros se mueve al rito de sus pasos, sus ojos igual negros me miran con suma atención.

-Bueno, en realidad... no soy una musa, soy una ninfa- Le digo en un tono algo amargo y tajante. -Además de que todas las ninfas cantamos y tocamos instrumentos... pero claro que las que viven en la superficie son unas expertas en las artes musicales, a diferencia de mis hermanas y yo.

-Es una pena, se nota que ustedes también tienen mucho potencial- Sus labios pálidos dibujan una sonrisa un tanto desganada.

-Gracias, pero nosotras preferimos ayudar a las almas que llegan al Hades, además... no somos muchas como para que podamos irnos con libertad a la superficie- Suelto con algo de enojo, ya que parece que menos precia el trabajo de mis hermanas y mío.

-No te enojes, pequeña ninfa... no quería ofenderte- Me sonríe de oreja a oreja. -La verdad es que, siempre he querido venir al río Cocito, sabes... por alguna extraña razón, muchas almas entran... más de las esperadas y me dio curiosidad saber a qué se debía.

Al oír eso no puedo evitar mirar a varios lados nerviosa, me rasco la nuca mientras una risa incómoda se me escapa.

- ¿Por qué quieres saber eso? ¿Acaso eres alguien cercano al rey del inframundo? - Hablo de forma tan nerviosa que me atoro al hablar.

-No, no, simplemente sentía curiosidad es todo, debo admitir que es reconfortante ver más almas en los Campos Elíseos, debido a que no tiene para pagar, muchas almas buenas son engullidas por el río Cocito-

- ¿¡Has estado en los Campos Elíseos?! - Exclamo con alegría.

Miro al hombre emocionada y feliz, nunca antes había conocido a alguien que hubiera estado ahí, sólo he escuchado las típicas historias que se cuentan de ese lugar.

-Claro, voy muy seguido-

-Cómo te envidio- Digo de forma soñadora mientras me pierdo poco a poco en mis pensamientos.

- ¿Nunca has ido? Me sorprende ya que las ninfas pueden ir- Su voz suena algo extraña al sorprenderse por mis palabras.

-Bueno... no somos muchas ninfas que cuidan de este lugar y como nos tenemos dividas las zonas que cuidamos, no puedo abandonar mi deber y no es como que los mortales dejen de morir- Suelto una fuerte carcajada.

-Ya veo... hablando de deberes ¿Dónde está Caronte? -

-Fue a llevar a unas almas al otro lado, no debe tardar en volver-

-En ese caso, me quedaré a tu lado hasta que vuelva- A pesar de que habla con suavidad, su voz es autoritaria y en realidad sus palabras fueron una orden de que me quedara ahí parada a su lado.

-Como quieras, iré a hacer mis rondas... regreso luego-

Me alejo del extraño hombre, pero él me toma del brazo con firmeza impidiendo que me aleje, miro por encima de mi hombro y veo que me mira con intensidad, su expresión seria me indica que hablaba enserio cuando dijo que me quede.

Anterior
            
Siguiente
            
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022