Capítulo 5 5

La vio irse al club, sabía cuál era, conocía al dueño, y a decir verdad tenía mucho tiempo que no iba.

Ese club contaba con una zona VIP que solo podían entrar los miembros y claro que sus acompañantes.

Le resto importancia, ella era adulta y sabía las consecuencias de salir sola, y no es que sea media noche de hecho eran Las ocho de la noche.

Decidio llamar a sus padres y decirles que estaba de vuelta.

La llamada no tardo mucho pero fue suficiente para que Edan supiera que no iba a estar solo en el departamento mientras estuviera ahí ya que la mujer, Kath, estaba viviendo ahí por órdenes de sus padres, el ya había decidido comprar un departamento, quería uno más acordé a... sus gustos.

...

Eran las once de la noche y estaba inquieto, estaba revisando unos documentos después de haberse comunicado con un bufet de abogados cuando decidió que saldría un rato, necesitaba despejar la mente.

No era estuviese preocupado por esa mujer tan imprudente, es que, ¿Cómo se le ocurría salir de noche? Sentía que quería reprenderla por imprudente, pero no lo haría le daba igual lo que hiciera hoy, ya después cuando jugará con ella tendría su momento, después de todo era una escena, nada más.

Se dió una ducha larga, se vistió tomo lo necesario y salió.

Definitivamente necesitaba relajarse, y está sería su noche.

Tomo un taxi y le dió la dirección de su siguiente destino.

...

Hacía media hora había llegado y el lugar estaba a revisar pero dónde estaba podía ver todo el lugar.

-¿Y es definitivo que te quedarás?- le pregunto el hombre a su lado. Quién acariciaba la espalda de la mujer que tenía a su lado.

-Si, ya resolví los asuntos de la empresa, ahora me ocuparé de otras cosas.- le dijo Edan luego de darle un sorbo a su copa de vino. Observando a las mujeres iban y venían con las bandejas de las bebidas. No estaban mal, nada mal - ¿nuevo personal? - le dijo señalando con el dedo a a las chicas que iban y venía con su collar negro, el cuál le colgaba una correa al frente.

-Oh, no, son las serviciales. Estoy más abierto a complacerlas, recuerdo lo que me dijiste.

-Me parece bien, así todos disfrutamos del juego. ¿pero ellas están libres?

-Si, solo escoge una y que te sirva. Te ves tenso, necesitas quitarte toda esa tensión que cargas.

-Si tal vez más tarde... Bueno me retiro, está perra necesita jugar un rato- dijo palmeando la pierna de la mujer. A lo que ella gruño como un perro, Edan sonrió - quieta, le dijo el hombre-, o no tendrás tu buena ración de carne- ella solo chillo en arrepentida, era bueno que su amigo tuviera una sumi con quién divertirse.

Una Servicial se acercó a él con la cabeza baja y se arrodilló para ofrecerle una bebida. - Señor, ¿Quiere algo de beber?

-No, gracias- le dijo suavemente, viendo desde su lugar a un punto en específico de la pista de baile.

-¿El señor le apetece jugar?- Edan solo la vio, era bonita, pero no la estaba escogiendo.

-No- ella solo apretó los labios molesta, ¿Porque no quería jugar con ella?

-¿Desea algo más señor?

-Si.-ella sonrió y lo miró, se notaba a millas la emoción que tenía- prepara un ambiente, voy a hacer una escena.

- Si, señor, ¿ya sabe con quién hará la escena? - le dijo, mientras acomodamos la bandeja para ponerse de pie.

- No te ordene que te levantaras - ella lo vió extrañada- y tampoco te di permiso de mirarme. - le dijo de forma severa, no iba a mentir era un hombre que derrochaba dominio por todos lados, tenía un aura dominante que le erizaba la piel.

-lo siento, Señor

- Cuando me retire puedes ir a preparar todo. - dio un último trago a su copa y bajo a la pista, estaba en la parte superior de la discoteca, un área reservada solo para clientes exclusivos, y ya sabía a quién quería para su escena, se retiró dejandola arrodillada.

.

Llegó a la pista y la mujer que tenía en la mira ya no estaba ¿donde se había ido?

Se dirigió a la barra y para su sorpresa ella estaba sentada jugando con una botella de agua.

-Hola.- le dijo acercándose a ella un poco solo para que pudiera escucharlo, no pudo evitar oler su perfume suave, atalcado.

-Hola- le dijo ella sin siquiera mirarlo.

-¿Aburrida?

-Pff, tal vez.- suspiro y se dirigió al hombre que estaba atendiendo las bebidas- nos vemos luego - le dijo en español al hombre, este le sonrió y se acercó sobre la barra para darle un sonoro beso en la mejilla

-Para la próxima será... Pide un taxi.- Edan se extraño que hablara muy bien el español, ya le preguntaría luego.

- lo haré gracias.- se levantó de la silla y se retiró ignorando a Edan totalmente.

Este solo suspiro, ¿estaría ebria? No, no parecía estar ebria, pero en ningún momento lo había visto, era buena ignorandolo.

-oye, ¿a dónde vas?- le dijo tomándola del brazo. Sabía que era irrespetuoso y le estaba invadiendo su espacio personal pero ella no le estaba prestando la debida atención y no lo veía cuando le hablaba. Se dió una cachetada mentalmente ¿Porque quería que ella lo viera? Nunca permitía que lo vieran a la cara.

-voy a ca...sa- dijo dirigiéndose a él, pero su respiración se cortó al verlo.

Quería que la tragara la tierra y le vomitar en su país, o no mejor que la tragara y la dejara ahí bien escondida.

De todos los hombre del mundo tenía que aparecerse él, el hombre del ascensor.

-¿Me estás siguiendo?

.

-No para nada, ¿Podemos ir a un lugar más tranquilo? -le dijo poniéndose de frente y hablándole al oído.

Ella suspiro y asintió, ya que, no podía ser descortés con él después de todo.

El la dirigió a la zona vip la zona exclusiva, ella al ver la puerta le dijo- esa es zona restringida.

-lo se- él saco la llave magnética y la paso por el lector.- las damas primero. - ella entró más por curiosidad que por otra cosa, nunca había estado de ese lado del club.

Avanzaron por un pasillo, luego por una puerta para quedar con la boca abierta ¿Que sitio era ese? ¿Una especie de prostíbulo o algo así? No, no tenía pinta de eso.

-¿Que lugar es este?

-Un club de juegos.

-¿De juegos? No entiendo.

-ven, sentemosno

La guío a dónde estaba anteriormente, cerca de la enorme ventana de vidrio se podía ver perfectamente la discoteca del club pero la música era casi imperceptible solo se podía apreciar la de fondo del lugar donde estaban.

Estaba un poco inquieta, no porque la estuvieran viendo de echo nadie les prestaba atención, pudo ver a unas chicas semi desnudas llevando bandejas de bebidas de allá para acá con una sonrisa en sus rostros. Eso debía de ser agotador.

-Les gusta servir.

-¿Eh?- le dijo aún impactada por lo que estaba viendo. Fijo su vista en él.

- A ellas- le dijo señalando a las mujeres - les gusta servir.

-No entiendo, ¿que lugar es este?

- Este, Gatita, en un club de vida alternativa, dónde puedes ser tu misma, atendida por un DOMINANTE.

-¿Que?- pregunto incrédula, había leído novelas de lugares así también había visto películas pero nunca creyó que de verdad hubieran lugares así. -¿Estas de broma?

-No, mira a tu alrededor, todo es real- se acomodo mejor en su lugar- ¿Sabes lo que es BDSM?

- Si he leído algo al respecto. - mentira había leído mucho sobre sumisas y dominantes. Él la vio entrecerrando los ojos, estaba siendo sincera, pero lo que le parecía Extraño era que no estaba intentando escapar de ahí. Cualquiera en su lugar se hubiera ido corriendo en lo que puso un pie ahí.

-¿Para que me trajiste aquí?

-Quiero hace una escena contigo, así que vamos a negociar.- le dijo sin anestesia, si ella sabía lo que era BDSM no necesitaba dar más explicaciones. Iría directo a lo que iba, ella ya le debía un juego.

- sinceramente esto no parece una negociacion. Así que exijo un abogado.

Edan sonrió de lado. - yo soy abogado, gatita. Es conmigo con quién vas hablar, Así que hablemos de tus límites.

Ella suspiro para luego hablar, no podía creer que estaba haciendo esto, era una verdadera locura, pero en fin, ¿Que podía perder? .-Nada de marcas permanentes en mi cuerpo, nada de perforaciones, ni fuego o electricidad.- se sentía extraña diciendo aquello, nunca había hecho eso pero la curiosidad era mayor, tampoco era como si supiera que esos eran sus límites, solo que eso era algo que no le gustaría que le hicieran.- ¿No dejaras de decirme gatita verdad?

-Muy bien, ¿Tienes algún límite verbal? Cómo una palabra que te traiga malos recuerdos. - la veia directo a sus ojos como queriendo ver dentro de ella - De ser así necesito que me la digas, no quiero que entres en pánico si llego a decirla. Y no, no dejaré de decirte gatita. - la veía de pies a cabeza, estaba sentada de forma erguida pero no estaba intimidada por el lugar, ¿Porque?.

Pero era todo lo contrario, ella estaba realmente inquieta, curiosa pero inquieta, no se sentía muy a gusto pero eso no lo demostraría

Ella suspiro, ya que, si era un dominante, no había forma de sacarlo de ese pensamiento, si era gatita, gatita se quedaba, a menos que le dijera que ese era un límite verbal duró para ella, pero no lo era de hecho no se sentía incomoda cuando le decía así -Mmm, No se, no creo tener un límite verbal. - Edan solo asintió. Puede que no esté mintiendo hay mujeres que no lo tenían de echo le exitaba que les dijeran palabras cochinas. Ese. No era el caso de ella, si tenía palabras que la hacían sentir mal, pero eso no lo tenía que saber él, ¿Para que? Si solo era una escena.

-¿tienes alguna enfermedad.?

Ella negó con un movimiento de cabeza. Estaba impresionada viendo el lugar, esas mujeres estaban realmente cómodas con el ambiente, con sus cuerpos. Ella no creía que fuera capaz de trabajar en un lugar así o por lo menos estar tan feliz con su cuerpo al desnudo frente a tantos hombres y mujeres.

- Necesito que hables gatita.

- No. - le dijo girando para observarlo- amo - el sonrió abiertamente, si, no iba a negar que le gustó esa palabra de su boca. No era como si el le haya exigido que la dogera pero si iban a jugar era mejor hacerlo a lo Christian Grey. ¿Sería tan exitante como lo había leído en los libros? Se dió una cachetada mental ¿Qué mierdas estaba pensando?.

Ella vio la mirada lujuriosa que le dió y se estremeció, se veía amenazante, pero no le iba a temer, no tenía nada que perder. O bueno si, perdería energías innecesariamente, solo esperaba no arrepentirse de esto.

-Bien, quiero que pienses en una palabra de seguridad- hizo seña para que una de las serviciales se acercará, la misma chica de antes llegó a su encuentro, volviendo a arrodillarse, y espero a que él le diera instrucciones-

-¿está todo listo?

-Si, amo.

-No te permito llamarme Amo, parece que no te han enseñado el protocolo.

Kath respiro pesadamente al ver cómo Edan optaba una postura más dominante, como si eso fuera posible.

-Lo siento, señor, la sala tres está lista.

Edan extendió la mano para llamar la atención de Kath y que ella lo siguiera.

Una vez en la puerta de la habitación le hablo.-por hoy usaremos un sistema de colores, como palabra de seguridad, como un semáforo, Verde quiere decir que continuaremos, amarillo, bajamos la intensidad del juego, y rojo paramos automáticamente, ¿Entendiste?

- Si, señor.

- Buena chica, pero tú, me llamaras AMO, Planeo hacerte muchas cosas, gatita- agarra su cabello en un puño y la besa haciéndola temblar y un gemido se le escapa de sus labios y muere en la boca de Edan.

                         

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