Destinada a odiarte
img img Destinada a odiarte img Capítulo 2 Verdad o reto
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Capítulo 10 ¿Tú... quieres esto img
Capítulo 11 ¿Celoso, profesor Knight img
Capítulo 12 Venganza personal img
Capítulo 13 No te dejaré, ángel, nunca img
Capítulo 14 Dani img
Capítulo 15 ¿Qué les hiciste a mis amigas img
Capítulo 16 ¡Despierten! img
Capítulo 17 ¡Esto es su culpa! img
Capítulo 18 En peligro img
Capítulo 19 ¡SAL DE AQUÍ! img
Capítulo 20 ¿Podemos hablar img
Capítulo 21 ¿Me quieres img
Capítulo 22 Quiero estar contigo img
Capítulo 23 Mi ángel, mi amor, mi reina img
Capítulo 24 Es hora de que veas a tus padres img
Capítulo 25 La cena img
Capítulo 26 Luca img
Capítulo 27 Vampiro img
Capítulo 28 Lo siento tanto img
Capítulo 29 Pura sangre img
Capítulo 30 No deberías estar aquí img
Capítulo 31 Empecemos de nuevo img
Capítulo 32 No me llames así img
Capítulo 33 ¡Fuera de aquí ahora! img
Capítulo 34 Una pequeña mordida, nada serio img
Capítulo 35 Tú eres mi ángel... de la muerte img
Capítulo 36 Deja de mirarme así... img
Capítulo 37 Es tu sangre... img
Capítulo 38 Todos están alterados por su aroma img
Capítulo 39 ¿Hay lugar para uno más img
Capítulo 40 Luca, corre... img
Capítulo 41 Mamá img
Capítulo 42 Se ven tan bien juntos img
Capítulo 43 Hasta que nos volvemos a ver... img
Capítulo 44 Pesadillas img
Capítulo 45 Te veo en el infierno img
Capítulo 46 Necesito verlos... img
Capítulo 47 No deberías tener que revivir esto img
Capítulo 48 Buscas venganza... img
Capítulo 49 La única mujer img
Capítulo 50 El profesor Rogers img
Capítulo 51 Solo somos amigos img
Capítulo 52 Poco ético img
Capítulo 53 Distracciones img
Capítulo 54 Me debes una probadita img
Capítulo 55 Estamos juntos en esto img
Capítulo 56 Confía en mí img
Capítulo 57 E.R. img
Capítulo 58 Solo un baile img
Capítulo 59 Ella es el enemigo img
Capítulo 60 Tu verdadero lugar img
Capítulo 61 ¡Idiota! img
Capítulo 62 Demasiado adictivo img
Capítulo 63 El niño está bien img
Capítulo 64 Príncipe vampiro img
Capítulo 65 Tenemos que hablar img
Capítulo 66 La sangre de un cazador img
Capítulo 67 Eres un gran amigo img
Capítulo 68 Número fuera de servicio... img
Capítulo 69 ¿Cómo pudo hacerme esto img
Capítulo 70 Eres más fuerte img
Capítulo 71 Se la llevaron img
Capítulo 72 Te extrañé img
Capítulo 73 ¡No eres como yo! img
Capítulo 74 Es hora de irnos img
Capítulo 75 No debí haberla involucrado img
Capítulo 76 Será mejor que corras img
Capítulo 77 Feliz cumpleaños img
Capítulo 78 No me interesa img
Capítulo 79 Necesitarás aliados img
Capítulo 80 Solo es entrenamiento img
Capítulo 81 No sabes cuánta falta me haces... img
Capítulo 82 Sí, señor img
Capítulo 83 No vuelvas a acercarte a mí img
Capítulo 84 ¿Están juntos img
Capítulo 85 Te atenderé como siempre, mi Rey img
Capítulo 86 El reencuentro img
Capítulo 87 ¿Jugando con la comida img
Capítulo 88 La sangre siempre da más poder img
Capítulo 89 Ella necesita saber su lugar aquí img
Capítulo 90 Ella te odia img
Capítulo 91 Tienes que ser fuerte img
Capítulo 92 No me provoques img
Capítulo 93 Siempre fuiste y siempre serás mi Reina img
Capítulo 94 Ya no te necesito img
Capítulo 95 Monstruos img
Capítulo 96 Confío en ti, ángel img
Capítulo 97 Siempre tendrás el poder de lastimarme img
Capítulo 98 Bienvenida a mi mundo img
Capítulo 99 Deben respetarme img
Capítulo 100 Soy su Reina img
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Capítulo 2 Verdad o reto

Maeve

Entramos al Craver y la música pulsaba a través de las paredes, envolviéndonos en una energía vibrante. Las luces neón teñían el ambiente de tonos cálidos y fríos, creando un contraste perfecto para olvidar las preocupaciones.

Al cruzar la entrada, vi a Sarah y Daniela esperándonos cerca de la barra. Ambas me abrazaron fuerte, transmitiendo su apoyo con cada apretón.

-Maeve, lo siento tanto -dijo Sarah, su voz llena de compasión y rabia contenida-. Haremos que esos dos traidores paguen.

Daniela asintió, con la misma determinación reflejada en sus ojos.

-Sophia y Jonas no saben con quién se han metido -dijo Daniela, apretando mi mano-. No te preocupes, estamos aquí para ti.

Clau apareció de repente con una bandeja de tragos, una sonrisa decidida en su rostro.

-Chicas, esta noche es para olvidar -anunció, repartiendo los vasos-. A la mierda los traidores. Vamos a disfrutar.

Tomé uno de los vasos y miré a mis amigas, sintiendo una calidez que contrastaba con el frío que había sentido antes. Levanté el vaso junto a ellas.

-Por olvidar, -dije, y todas brindamos antes de beber.

El alcohol quemó al bajar, pero trajo consigo una sensación de alivio. Pronto nos dirigimos a la pista de baile, dejando que la música se apoderara de nosotras. Los ritmos vibrantes y las luces danzantes nos envolvieron, y nos dejamos llevar por la energía del momento.

Bailamos como si no hubiera un mañana, moviéndonos al compás de la música, liberando todas las tensiones y frustraciones acumuladas. Sarah y Daniela se turnaban para hacerme reír con sus movimientos exagerados, mientras Clau giraba a mi alrededor, animándome a seguir.

La pista se llenaba de gente, pero para nosotras solo existíamos nosotras mismas. Bebimos, reímos y bailamos hasta que perdimos la noción del tiempo. Cada canción nos llevaba a nuevas alturas de euforia, y por un momento, todo lo demás dejó de importar.

-¡Vamos! Será divertidoooo... -insistía Dani mientras yo negaba con la cabeza, sintiendo la habitación girar levemente a nuestro alrededor. La música pulsaba a través de los muros del club, envolviéndonos en su ritmo hipnótico.

-Estamos demasiado peligrosas para ese juego borracho... -dije riéndome de mi error.

Mi mente estaba completamente nublada por el alcohol, una mezcla embriagadora que hacía que todo pareciera más brillante y distante al mismo tiempo.

-Essss fácil, -dijo Sarah llevándose otro vaso de algo a los labios. Habíamos tomado tanto que ya no sabía qué había en esos vasos, cada sorbo era una sorpresa más fuerte y ardiente que el anterior. -Verdad o retooo...

-Pero sin la verdad, -terminó por ella Clau, que no paraba de reír a mi lado. Su risa resonaba como campanillas, contagiando a todas nosotras con su alegría despreocupada.

Sí, estábamos locas, y éramos cuatro locas borrachas sentadas en un apartado del club, alejadas del bullicio pero no lo suficiente como para escapar del vaivén de las luces y la música.

-Está bien, pero prometan que nos vamos las cuatro juntas, -dije levantando mi dedo meñique para sellar la promesa. Mi voz se quebró un poco por la preocupación latente. -Estamos muy borrachas y cualquiera se podría abusar...

-Si estás pensando en esooo, -se rio Dani a mi lado, colocando su dedo con el mío, su aliento mezclado con el aroma a licor. -Es porque no estás lo suficientemente borracha...

A pesar de nuestro estado, todas prometimos irnos juntas, nuestras voces uniéndose en un juramento frágil pero firme.

-¡Yo empiezo! -Gritó Sarah, su entusiasmo brillando en sus ojos. -Clau, elige a la chica que más te gusta y consigue su número...

Clau se rio, su mirada buscando a esa chica en el lugar, sus ojos recorriendo la multitud con una determinación divertida.

-Bien, denme unos minutos... -dijo levantándose lentamente del sofá, su balanceo traicionando la cantidad de alcohol que había consumido. Con la vista fija en una chica de cabello rojo en medio de la pista, se acercó a ella con pasos decididos, intentando sin éxito disimular su borrachera.

Clau llegó a su destino, envolviendo a la chica en un abrazo inesperado. Ella se sobresaltó al principio, sus hombros tensándose, pero se giró rápidamente para ver quién se había acercado con tanta familiaridad. Su expresión cambió de indignación a una sonrisa coqueta cuando sus ojos se encontraron con los de Clau.

Le dijo algo al oído a la chica, sus labios apenas rozando su piel, y la chica sonrió, sus mejillas sonrojándose ligeramente bajo las luces multicolores del club. Tomó el teléfono que Clau le ofrecía y cliqueó en él con una sonrisa traviesa en sus labios.

Con una sonrisa triunfal, Clau volvió a la mesa sosteniendo el teléfono con su mano mientras lo agitaba como un trofeo.

-Pan comido... -dijo, dejándose caer en el asiento a mi lado, su respiración acelerada por la emoción del momento. -Mi turno, Sarah...

-¿Sí? -preguntó Sarah esperanzada, sus ojos brillando con anticipación.

-Coquetea con el cantinero para que nos dé unos tragos gratis, -le dijo, enarcando una ceja a modo de desafío.

-¡Hecho! -gritó Sarah entusiasmada mientras se levantaba de un salto, casi derramando su bebida, y corría hacia la barra, su risa burbujeante mezclándose con la música.

-¡Esa es una fácil! -gritó Dani entre risas, -lleva coqueteando con él hace meses.

-Bueno, quería asegurarme de que recibiéramos los tragos gratis, -rió Clau, su risa un bálsamo para mis nervios.

Todas observamos a Sarah hablarle al cantinero que la recibió con una sonrisa radiante en su rostro, sus movimientos ágiles y seguros mientras preparaba bebidas tras la barra.

No tardó ni cinco minutos en que Sarah volviera con los tragos para todas, sus manos cargadas con vasos que relucían bajo las luces del club.

-Woow, -dije antes de beber el trago de una sola vez, sintiendo el ardor descender por mi garganta, -eso fue rápido...

-Bueno, pero no fueron totalmente gratis... -sonrió Sarah con picardía, sus ojos centelleando con un brillo travieso, -aunque no me puedo quejar de la forma de pago que recibiré en unas horas...

Nuestro rincón estalló en carcajadas, el sonido mezclándose con la música y creando una burbuja de alegría. Se sentía tan bien estar así con mis amigas, una sensación de calidez y pertenencia envolviéndome.

-Mi turno, -dijo Dani, mirando alrededor con ojos calculadores. -Maeve, quiero que vayas con aquel apuesto chico y le robes un beso.

Miré al chico en cuestión, y quedé prendada con lo guapo que era. Parecía ser atlético, sus hombros anchos y su postura relajada, y bastante alto aunque estuviera sentado. Su cabello oscuro y desordenado enmarcaba su rostro anguloso, combinado con una barba cuidadosamente recortada que acentuaba su mandíbula fuerte.

Sonreí antes de pararme en busca de mi víctima, sintiendo un torrente de adrenalina mezclado con el alcohol.

Me acerqué a la mesa donde estaba el chico con otro más hablando, pasé mi mano por su espalda sintiendo la tensión por el acercamiento tan atrevido. Me paré frente a él mirándolo a los ojos.

Primer error.

Sus ojos eran de un color extraño, parecían verdes o tal vez grises, me quedé atrapada en su mirada. Una especie de hipnotismo parecía emanar de ellos, y por un momento olvidé dónde estaba y qué estaba haciendo.

Su amigo se aclaró ruidosamente la garganta devolviéndome a la realidad. Una realidad en la que parecía una completa psicópata acosadora.

-Lo siento... -me disculpé nerviosa, entrelazando mis manos delante de mí y bajando la mirada a su pecho.

Segundo error.

Tenía una camisa oscura, con los primeros botones desprendidos que dejaban ver un poco de su musculatura debajo. Tragué saliva apartando la mirada.

-Dime, ángel, -dijo él con voz dulce y grave, -¿qué necesitas?

Tercer error, aunque este no fue culpa mía, pero cuenta igual.

Su voz me envolvió como una manta cálida en una noche de invierno. Sentí que mis piernas se debilitaban ante ese tono profundo y atractivo.

-Ehm, yo... solo... -balbuceé, buscando desesperadamente una respuesta coherente.

Pero antes de poder decir algo más, mis piernas cedieron y me encontré cayendo hacia adelante.

En un instante, él me sostuvo antes de que pudiera tocar el suelo, y de repente me encontré en su regazo, completamente avergonzada y sin saber qué hacer.

            
            

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