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Enamorada de un CEO de otro mundo
img img Enamorada de un CEO de otro mundo img Capítulo 5 La detención
5 Capítulo
Capítulo 6 Su teléfono img
Capítulo 7 El país img
Capítulo 8 Las pesadillas img
Capítulo 9 El beso img
Capítulo 10 Su rostro sonrojado img
Capítulo 11 Una caminata img
Capítulo 12 Pesadillas img
Capítulo 13 Pequeña maleta img
Capítulo 14 Su sentir img
Capítulo 15 Lobos feroces img
Capítulo 16 Sus ojos img
Capítulo 17 Salvación img
Capítulo 18 Su hermana img
Capítulo 19 Indiferente img
Capítulo 20 EL gancho img
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Capítulo 5 La detención

Valentín regresó a su mansión. Estaba despavorido. En su transición de consumir sangre humana a sangre animal, debía controlar los instintos que le producía el hecho de oler así fuera una mínima cantidad de sangre humana. Sabía que, si Sophie perdía su virginidad con él, habría una pequeña mancha de sangre que lo volvería loco, y después de eso sería completamente imposible controlar la bestia que había en sí mismo.

Aunque esto no era lo que realmente lo detenía. Cuando ella le dijo que era su primera vez, una gran corazonada atravesó su pecho. Eso no lo sentía hacía siglos, solo cuando conoció a su prometida, la gran Cleopatra Vernacci. Ella también era virgen cuando se entregó a Valentín por primera vez, y él con su veneno intentó convertirla en su diosa, pero ella cargaba una maldición, una que la llevó a la muerte en un enfrentamiento con los licántropos enemigos.

Valentín sintió la misma sensación con Sophie que sintió con ella, y aunque había pasado tanto tiempo, recordaba esa sensación como si hubiera sido ayer.

Cuando ya estaba dispuesto a arreglarse para irse a la gran factoría, sus padres y su hermana lo enfrentaron.

-Valentín, ¿en dónde estabas? -Aby, su madre, lo confrontó. Sus ojos estaban rojos y llenos de fuego. Al igual que los dos hermanos, ella tenía habilidades sobrenaturales; era más fuerte que un roble y cuando se enfurecía no había ningún poder humano o sobrenatural que la detuviera.

-Estaba dando un tour, madre. ¿Por qué la pregunta? ¿Estás enfadada? ¿Pasó algo de lo que tenga que preocuparme?

-Estás mintiendo, hijo. No estás diciéndonos la verdad y es que tu hermana está demasiado preocupada por ti -Morgan era el padre de la familia Von Strudel. Nunca sacaba sus habilidades a relucir, así que muchos pensaban que era un vampiro del común; sin embargo, su destreza la mantenía en secreto.

-Lea, preciosa, dime, ¿por qué razón estás preocupada por mí? Si tú sabes que yo sé cuidarme solo, lo he hecho por años -Valentín se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla. Ella era la persona que él más adoraba en su mundo.

-Sé que has estado donde la chica de la posada, tu empleada, y ese no es el problema. El problema en este momento, Valentín, es que tú no puedes tener nada con ella. No puedes mezclarte con esa humana.

-¿Me estás espiando, Lea? -Valentín la miró con sus ojos rojos y su mirada malhumorada. Si algo le molestaba era que su hermana o sus padres lo persiguieran.

-¡Por favor! Hemos tenido que vivir por siglos cuidándote de tus andanzas y malas decisiones en lo que respecta a las mujeres, ¿y ahora reclamas que si te estoy espiando? Es evidente que mis visiones me muestran todo lo malo que está por suceder.

-¿Estás insinuando que Sophie me traerá algo malo?

-Sí, hermanito. Ella no es la indicada. He visto varias visiones en donde estamos en grandes enfrentamientos con una manada asesina, y ella está ahí, como una gran hechicera. Además, ella es la luna de un licántropo. Estoy completamente segura de eso.

-No, Lea. Esta vez no puedo creer en tus visiones. Estás hablando de algo irracional completamente. Estamos en pleno siglo XXI; las hechiceras no existen desde que... -Lea lo interrumpió de inmediato.

-Desde que te enamoraste de una pensando que era una humana. Valentín, esa mujer no te conviene. No vuelvas a hablarle, por favor. Aprovecha que ella no se ha dado cuenta de tu condición de vampiro y aléjate de ella. Es más, cámbiala de compañía, envíala de nuevo a las grandes ciudades de los humanos, donde existe toda esa tecnología de los teléfonos celulares, el internet... Eso aleja cualquier superpoder que haya podido despertar en la calma de Charleston. Hazlo por el bien de nosotros y de los humanos también.

Valentín hizo un gesto de desacuerdo. Lo que ella le estaba diciendo no le gustaba para nada. Lea no siempre era acertada con sus premoniciones; algunas veces no tenían el significado que ella decía, pero sus palabras le hacían sentir un poco de temor.

Él se había obsesionado por proteger a los humanos, en especial porque tenía una fuerte obsesión por las mujeres humanas. Hacerlas suyas era algo con lo que vivía a diario, pero con Sophie estaba pasando algo completamente diferente.

-Pues no me voy a alejar. No creo que todo lo que me estés diciendo sea cierto. Si ella fuera una hechicera o no fuera humana, simplemente yo lo sentiría. Tú también conoces mis habilidades sobrenaturales, y ella es una simple humana.

-Una humana a la cual quieres poseer -Aby no dejaba de mirarlo con furia. Valentín siempre había discutido con su madre por su adicción al sexo con las mujeres humanas, pero esta vez estaba pensando en la estabilidad de su tierra, pues ellos no eran el único clan de vampiros. Había muchas familias habitando la tierra; poco a poco los vampiros se habían venido extinguiendo producto de la cacería de los humanos y de las grandes guerras con los licántropos.

Lo que menos quería ella en este momento era que lo que tanto había cuidado por años fuera a desaparecer por un descuido de su hijo caprichoso.

-Madre, tú no lo entiendes. Ella es diferente. No puedo explicar qué es lo que me está pasando, pero no solo se trata de sexo. Es cierto que hemos evolucionado y hemos tenido que adaptarnos a las costumbres modernas del mundo, pero eso no quiere decir que se hayan eliminado los sentimientos dentro de mí. Creo que ella es mi diosa, y no voy a descansar hasta que ella se transforme en eso que tanto deseo.

-Hijo, sé que por años has creado una especie de obsesión con las humanas, y es algo que no pienso discutirlo. Eres un hombre demasiado guapo y por supuesto muy joven y atractivo, pero con ella no puedes conservar esa obsesión. Debes despedirla de inmediato de la factoría y hacer que Sophie Robinson salga de Charleston. Ella no pertenece aquí -Morgan, en su serenidad, intervino. Sus palabras por lo general eran certeras e imponentes; no necesitaba dar una orden más de una sola vez para que fuera atendida completamente.

-¡Pues no, padre! No lo haré de esa manera. Ella será mía, les guste a ustedes o no, y si tengo que enfrentarme a un arsenal de lobos, licántropos, híbridos o humanos, lo pienso hacer. Ella será mía -Valentín le respondió desafiante.

-¿Te has preguntado si ella siente lo mismo por ti? -Lea estaba cruzada de brazos, también desafiante. Todos estaban en una posición de enfrentamiento.

-Sé que ella siente lo mismo por mí. Lo puedo sentir.

-¡Ni siquiera sabe que eres un vampiro! Es más, ella ni siquiera sabe que es una maldita hechicera. Nació en tiempos y mundos completamente diferentes. Tú naciste cuando estábamos en la época de la conquista; ella nació en un tiempo en donde la tecnología y la sociedad está hecha un completo desastre. Ella no es para ti, por favor.

Valentín se desvaneció por un segundo y apareció frente a Lea. Se aprovechó de su altura y la miró sobre el hombro; le mostró sus dientes y sus ojos rojos, retándola a un enfrentamiento. Ella también se mostró en la misma posición y no sacó solo sus dientes, sino que también sus garras.

-¿Vas a atacarme, Valentín? ¿Solo por una humana?

-Si sigues diciendo estupideces, ¡sí!

Aby de inmediato se atravesó entre los dos y, de un solo empujón, lanzó a Valentín lejos de su hermana.

-Con ella no vas a pelear nuevamente. Ella solo está tratando de protegerte. Vas a dejar a la humana, ya lo hemos dicho. Nosotros hemos sido y seremos tu familia siempre. No vas a cambiarnos por una simple aparecida -Aby estaba invadida por la furia.

-Todo tiene solución. Debemos pensar qué podemos hacer, Aby. Tal vez ella es la diosa de nuestro querido hijo Valentín. Ha pasado demasiado tiempo desde que perdió a su prometida; es normal que ahora se quiera enamorar de nuevo. Podemos ayudarle con eso, claro, si ella lo acepta -nuevamente Morgan intervino.

-Padre, ese no es el problema. Si ella es su diosa, no es el problema. El maldito problema es que ella no es una humana corriente. Ella es una hechicera, ella es la luna de un licántropo enemigo. Eso va a desatar una guerra, una que hemos venido evitando por siglos, papá, y no estamos listos para soportarla de nuevo. En esa guerra tú perdiste a dos de tus hijos. ¿No te importa si nos pierdes a nosotros también?

Lea estaba completamente desconsolada y angustiada. El hecho de ver el futuro y tener premoniciones la ponía en una situación bastante compleja, pues podía predecir el mal, y esta vez estaba viendo un futuro bastante oscuro.

-Son otros tiempos, querida hija, y claro que jamás quisiera perderlos, pero todo esto ha avanzado. La humanidad es otra. Ya no habrá más guerra, eso te lo prometo.

-¿No escuchaste a Elian? Que algo grande y peligroso se avecinaba.

-Pero eso nada tiene que ver con la chica que le gusta a tu hermano -Morgan se acercó a Valentín y lo ayudó a levantar. Él le sonrió y se puso en pie.

-Padre, yo los amo demasiado. No los quiero perder, pero no cuenten conmigo para esto.

Lea desapareció de la sala. Estaba completamente indignada por la situación, mientras que los padres de Valentín no les quedó más opción que apoyar a su hijo. Al final de cuentas estaban convencidos de que no pasaría nada más grave; tal vez Lea estaba exagerando.

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