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El Reemplazo Perfecto
img img El Reemplazo Perfecto img Capítulo 3 El Banquete de las Víboras
3 Capítulo
Capítulo 6 La co-arquitecta de un nuevo imperio img
Capítulo 7 El Trono de Cenizas img
Capítulo 8 La Heredera de Hierro img
Capítulo 9 El Muelle de las Traiciones img
Capítulo 10 La Cláusula de la Reina img
Capítulo 11 La Verdad Detrás del Cristal img
Capítulo 12 El Eco de la Sangre img
Capítulo 13 El Juego del Fénix img
Capítulo 14 La Coronación de Sangre img
Capítulo 15 El Juicio del Fuego img
Capítulo 16 El Silencio de los Vencedores img
Capítulo 17 La Purga de Cristal img
Capítulo 18 Sombras en el Espejo img
Capítulo 19 El Testigo del Silencio img
Capítulo 20 El Dilema del Cazador img
Capítulo 21 El Juicio de las Sombras img
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Capítulo 3 El Banquete de las Víboras

El salón de baile del Hotel Grand Imperial era un monumento a la opulencia excesiva. Lámparas de cristal de Baccarat colgaban del techo como estalactitas de luz, y las mesas estaban cubiertas de manteles de seda con cubiertos de plata grabados con las iniciales de los Blackwood y los Thorne. Pero para Iris, el ambiente no era de celebración, sino de asedio.

Al entrar al salón del brazo de Julian, el murmullo de quinientos invitados cesó de golpe antes de transformarse en un siseo constante de chismes. La noticia del "cambio de novia" en el altar se había propagado por las redes sociales más rápido que el champán por las copas.

-Mantén la cabeza alta -murmuró Julian, sin mover apenas los labios-. Eres la mujer más poderosa en este salón. Si tú no parpadeas, ellos tampoco lo harán.

-No tengo intención de parpadear, Julian -respondió Iris con una calma gélida-. Solo estoy contando cuántas de estas personas le deben dinero a mi padre y cuántas están listas para abandonarlo ahora que yo soy la que tiene tu apellido.

Julian soltó una risa seca, un sonido que atrajo la mirada de varias matronas de la alta sociedad. Era la primera vez que veían al "Rey de Hielo" de la ciudad mostrar algo parecido a una emoción.

No pasaron ni diez minutos antes de que los Thorne hicieran su movimiento. Arthur y Eleanor interceptaron a la pareja cerca de la pirámide de copas de cristal. Arthur estaba rojo, sus ojos inyectados en sangre, mientras que Eleanor mantenía una expresión de mártir herida, con un pañuelo de seda apretado contra su pecho.

-Necesitamos hablar. Ahora -siseó Arthur, tratando de mantener una sonrisa falsa para los fotógrafos que acechaban a pocos metros.

-No creo que este sea el momento, Arthur -dijo Julian, su voz resonando con una autoridad que hizo que los invitados cercanos retrocedieran un paso-. Mi esposa y yo tenemos invitados que atender.

-¿Tu esposa? -Eleanor sollozó, su voz cargada de veneno-. ¡Es una impostora! ¡Iris, cómo pudiste hacernos esto! Humillar a tu familia de esa manera, robándole el lugar a tu hermana...

Iris se soltó del brazo de Julian y dio un paso hacia su madre. La diferencia de altura era mínima, pero la postura de Iris la hacía parecer un gigante frente a la mujer que la había ignorado durante veinticuatro años.

-¿Robarle su lugar? -Iris arqueó una ceja-. Bianca huyó, madre. Tiró su "lugar" a la basura por un capricho. Yo no robé nada; simplemente recogí los restos del imperio que ustedes estaban a punto de perder por su incompetencia al criar a una hija tan irresponsable.

-¡Cállate! -Arthur dio un paso hacia ella, pero Julian se interpuso de inmediato, su figura imponente bloqueando cualquier avance del patriarca Thorne-. No le hables así a tu madre. ¡Sigues siendo mi hija y me debes obediencia!

-Técnicamente, Arthur -intervino Julian, su tono era peligrosamente suave-, ella es una Blackwood ahora. Y según la ley y nuestro acuerdo prenupcial, ella solo responde ante mí. Si intentas tocarla o insultarla en mi presencia, consideraré que el Grupo Thorne ha roto las cláusulas de respeto mutuo del contrato de fusión. ¿Sabes lo que eso significa para tus acciones por la mañana?

Arthur Thorne se quedó sin aire. El color desapareció de su rostro, dejando una máscara gris de derrota y odio. Sabía que Julian no bromeaba. La fusión era lo único que mantenía a los acreedores alejados de su puerta.

-Iris, por favor -suplicó Eleanor, cambiando de táctica al ver que la agresión no funcionaba-. Somos tu familia. Bianca cometió un error, está arrepentida... nos llamó hace una hora. Quiere volver y arreglar las cosas.

Iris sintió una punzada de náuseas. Bianca siempre volvía cuando se le acababa el dinero o la novedad, y sus padres siempre le abrían las puertas, sin importar a quién pisotearan en el proceso.

-Es tarde para Bianca -dijo Iris con firmeza-. Ella decidió ser una fugitiva. Yo decidí ser la Sra. Blackwood. Y para que quede claro: a partir de mañana, todas las comunicaciones del Grupo Thorne con la oficina de Julian deberán pasar por mi despacho. He sido nombrada Directora de Enlace de la Fusión.

Arthur abrió los ojos como platos.

-¡Eso no estaba en el trato! Julian, no puedes darle ese poder a esta... a esta niña. Ella no sabe nada de negocios.

Julian miró a Iris y luego a Arthur. Una sonrisa depredadora cruzó su rostro.

-Te equivocas, Arthur. Iris ha estado redactando tus informes de auditoría interna durante los últimos tres años. Lo sé porque reconozco su estilo analítico. Es mucho más competente que tú, y ciertamente más útil que Bianca. Ella es mi Directora de Enlace. Acéptalo o retírate de la mesa.

El silencio que siguió fue delicioso para Iris. Ver a su padre, el hombre que la había llamado "invisible" y "mediocre" toda su vida, humillado por el hombre más poderoso de la industria, fue mejor que cualquier champán.

Los Thorne se retiraron, derrotados por el momento, perdiéndose entre la multitud. Iris sintió la adrenalina recorrer sus venas, pero también una extraña sensación de vacío. La venganza sabía bien, pero era fría.

-Lo hiciste bien -dijo Julian, ofreciéndole de nuevo su brazo-. Pero esto es solo el principio. Bianca no se quedará de brazos cruzados si tus padres la están alentando a volver. Ella es el cabo suelto que puede arruinarlo todo si la prensa descubre que nuestro matrimonio fue una "sustitución forzada" y no una elección.

-¿Y qué sugieres? -preguntó Iris, apoyando su cabeza ligeramente hacia él para simular intimidad ante un fotógrafo cercano.

-Mañana daremos una rueda de prensa -respondió Julian-. Diremos que Bianca y yo rompimos hace semanas en secreto, y que tú y yo hemos estado viviendo un romance apasionado a espaldas de todos. Diremos que la boda siempre fue para ti.

Iris lo miró a los ojos. El gris de las pupilas de Julian era hipnótico.

-¿Y la gente lo creerá?

-Si actuamos lo suficientemente bien, lo creerán. La gente ama un escándalo que termina en "amor verdadero". Solo tenemos que ser convincentes.

En ese momento, la música de la orquesta cambió a un vals lento. El maestro de ceremonias anunció el primer baile de los recién casados. Julian guio a Iris hacia el centro de la pista. El reflector cayó sobre ellos, convirtiendo el vestido de Iris en una armadura de luz plateada.

Él puso una mano en su cintura y la otra tomó la suya. Empezaron a moverse con una gracia que sorprendió a los presentes. Iris nunca había tomado clases formales de baile -esos privilegios eran para Bianca-, pero tenía un instinto natural para seguir el ritmo de Julian.

-Bailas como si hubieras nacido para esto -comentó él, acercándola más de lo necesario para la coreografía.

-He pasado años observando desde las sombras, Julian. Aprendí a bailar viendo a Bianca, aprendí finanzas leyendo tus informes, aprendí a odiar viendo a mis padres. Soy una experta en aprender lo que necesito para sobrevivir.

Julian la hizo girar y luego la recuperó en sus brazos, su rostro a milímetros del de ella.

-Sobrevivir ya no es suficiente, Iris. Ahora tienes que reinar. Y para reinar a mi lado, vas a tener que ser más implacable que cualquiera de esas víboras que nos miran.

-No te preocupes por eso -susurró ella, sintiendo el calor de su cuerpo a través de las capas de seda-. El odio es un combustible excelente.

Mientras el vals llegaba a su fin, Iris vio una figura conocida en la entrada lateral del salón. Era una mujer con un vestido de cóctel rojo, ocultando su rostro tras unas gafas de sol, pero Iris reconocería esa forma de caminar en cualquier lugar.

Era Bianca. Había vuelto antes de lo esperado.

Iris apretó el hombro de Julian.

-Tenemos un problema. El "cabo suelto" acaba de entrar por la puerta trasera.

Julian no se giró. Simplemente sonrió de una manera que heló la sangre de Iris.

-No es un problema, Iris. Es una oportunidad. Vamos a enseñarle a tu hermana qué pasa cuando intentas reclamar un trono que ya no te pertenece.

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