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El plan del señor Nelson para recuperar a su exesposa
img img El plan del señor Nelson para recuperar a su exesposa img Capítulo 3 Sexo apasionado
3 Capítulo
Capítulo 9 de vuelta al trabajo img
Capítulo 10 La nueva cita de la exesposa img
Capítulo 11 Gesto rechazado img
Capítulo 12 La nueva Chelsea img
Capítulo 13 Percepción errónea img
Capítulo 14 Un insulto ignorado img
Capítulo 15 Cita concertada img
Capítulo 16 Primera disculpa img
Capítulo 17 Cambio repentino de opinión img
Capítulo 18 El truco que salió mal img
Capítulo 19 Cuñada anterior img
Capítulo 20 Pelea acalorada img
Capítulo 21 El defensor de Chelsea img
Capítulo 22 Esfuerzo frustrado img
Capítulo 23 La curiosidad de Edmund img
Capítulo 24 El pago por el viaje img
Capítulo 25 Las sospechas de un amigo img
Capítulo 26 Mujer insegura img
Capítulo 27 Descubrimiento impactante img
Capítulo 28 El plan de edmundo img
Capítulo 29 Ausencia inesperada img
Capítulo 30 Rivales sospechosos img
Capítulo 31 Gran sorpresa img
Capítulo 32 Discusión de amantes img
Capítulo 33 Preocupación genuina img
Capítulo 34 Otra sorpresa img
Capítulo 35 Voluntad de disculparse img
Capítulo 36 Cortejando a la muerte img
Capítulo 37 Robando la cuna img
Capítulo 38 Edmund le ordenó que fuera a trabajar img
Capítulo 39 Presunta seducción img
Capítulo 40 Una respuesta asombrosa img
Capítulo 41 Inexplicable impulso protector img
Capítulo 42 No había nada malo en no amar a alguien img
Capítulo 43 Renuncia prematura img
Capítulo 44 La decisión de Chelsea img
Capítulo 45 Problema resuelto img
Capítulo 46 Regalo indirecto img
Capítulo 47 Cena de encuentro img
Capítulo 48 Un pervertido img
Capítulo 49 Un castigo inusual img
Capítulo 50 Accidente del pasado img
Capítulo 51 Conversación seria img
Capítulo 52 La génesis del amor de Chelsea img
Capítulo 53 El contraataque img
Capítulo 54 Reescribir el guion img
Capítulo 55 La indecisión de Edmundo img
Capítulo 56 El pequeño secreto de Fay img
Capítulo 57 ¡Diane estaba furiosa! img
Capítulo 58 Echarse para atrás img
Capítulo 59 Dura advertencia img
Capítulo 60 Alabado por Edmund img
Capítulo 61 El plan de Zuri img
Capítulo 62 Conspiración contra Chelsea img
Capítulo 63 Salivando por una foto img
Capítulo 64 Un fuerte contendiente img
Capítulo 65 Posesiones invaluables img
Capítulo 66 Escándalo de homosexualidad img
Capítulo 67 Nada había cambiado img
Capítulo 68 Te quiero de vuelta img
Capítulo 69 No serás tú img
Capítulo 70 Hostigamiento img
Capítulo 71 El plan de Diane img
Capítulo 72 Llame a la policía img
Capítulo 73 No se atrevió a enfrentar a Chelsea img
Capítulo 74 Edmundo ya había entrado en acción img
Capítulo 75 Estás despedido img
Capítulo 76 Rogando por piedad img
Capítulo 77 Eres cómplice img
Capítulo 78 Te voy a presentar a alguien img
Capítulo 79 Estallaría de ira img
Capítulo 80 No compartían los mismos valores img
Capítulo 81 Una necesidad muy necesaria img
Capítulo 82 Un nuevo comienzo img
Capítulo 83 Cambio repentino de planes img
Capítulo 84 Violeta, la guionista img
Capítulo 85 Una escena muy bochornosa img
Capítulo 86 La ternura de Luka img
Capítulo 87 Celos latentes img
Capítulo 88 Habla de diane img
Capítulo 89 Orgullo herido img
Capítulo 90 Abuelo travieso img
Capítulo 91 La competencia psicológica entre Ethan y Edmund img
Capítulo 92 Chelsea es una extraña img
Capítulo 93 Brujas malvadas img
Capítulo 94 Chelsea en peligro img
Capítulo 95 La negación de la exesposa img
Capítulo 96 Desmayo img
Capítulo 97 Nunca la entendió img
Capítulo 98 Podía exasperar a las mujeres con una sola palabra img
Capítulo 99 Quedarse en casa de Fay img
Capítulo 100 La historia de fe img
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Capítulo 3 Sexo apasionado

Chelsea se dio la vuelta para irse. Ahora que ella y Edmundo habían acordado el divorcio, no quería dormir en la misma cama que él.

Apenas se había alejado de la cabecera cuando una fuerte mano la arrastró de vuelta con violencia. Él se colocó sobre ella, inmovilizando su esbelto cuerpo contra el colchón.

"¿Qué estás haciendo? ¿No acabamos de acordar el divorcio? ¡Suéltame!". Ella forcejeó con todas sus fuerzas.

Con una sonrisa burlona en las comisuras de los labios, él respondió: "¿No dijiste que eras mi juguete sexual? Tengo todo el derecho a tocarte, ¿no es así? ¡Estate quieta!".

Ella se mordió el labio inferior con fuerza.

El hombre le sujetó ambas manos con una sola y la besó en los labios con pasión, como si quisiera devorarla.

Tras apartarse de sus labios, descendió con mordiscos y besos violentos por su clavícula, sus hombros y sus pechos.

Cada caricia estaba cargada de una cruel sed de venganza, tan dolorosa como placentera.

Al principio, la mente de Chelsea era un caos, pero pronto se dio cuenta de que él tenía razón. ¿Por qué rechazarlo esa noche?

Su esposo era guapo y tenía un cuerpo perfecto. Y lo que era más importante, era bueno en la cama. Sabía que quizá no encontraría a otro hombre que la hiciera sentir de esa manera, así que, ¿por qué no disfrutar del sexo por última vez?

Un gemido involuntario se le escapó de los labios. Envolvió sus delgados brazos alrededor del cuello de Edmundo, lo que hizo que él volviera a besarla.

Incluso presionó sus muslos contra los suyos, incitándolo a tomarla por completo.

Nunca Chelsea había sido tan atrevida y apasionada en sus tres años de matrimonio. Llevaba una vida cotidiana tranquila y reservada, e incluso durante el acto sexual solía limitarse a quedarse quieta y dejar que Edmundo hiciera lo que quisiera.

Su inusual entusiasmo desconcertó a Edmundo por un instante. La miró al rostro, sonrojado y perplejo, pero como la lujuria lo dominaba, no pudo contenerse. Soltó un gemido y respiró pesadamente.

El gemido de él hizo que las mejillas de Chelsea ardieran, y, armándose de valor, le sujetó el rostro para besarlo.

Ambos estuvieron muy activos esa noche. Sus cuerpos se movían en perfecta sincronía gracias a la pasión de Chelsea.

A la mañana siguiente, Chelsea se despertó y encontró el lado de Edmundo en la cama vacío. Tampoco estaba en casa, así que dedujo que había ido a reunirse con el abogado.

Después de bañarse y desayunar, esperó a Edmundo en el salón. Eran casi las ocho y media de la mañana, y los papeles del divorcio llegarían en cualquier momento.

La hora acordada pasó, ya eran las nueve en punto y Edmundo aún no aparecía.

Tras esperar media hora más, decidió llamarlo. "¿Cuándo vas a volver?".

"Ahora mismo estoy en Entosea", respondió él con indiferencia.

"¿Qué?", se sorprendió ella. Un segundo después, su sorpresa se transformó en ira. "¿Qué estás haciendo allá? ¿No habías acordado que firmaríamos el acuerdo esta mañana?".

"Ha surgido un imprevisto. Me avisaron de madrugada de que había problemas con el proyecto de aquí, así que tuve que venirme. Ahora estoy hasta arriba de trabajo, así que ya hablaremos del divorcio. Si no hay nada más, cuelgo", dijo Edmundo con frialdad y cortó la llamada.

La rabia se apoderó de Chelsea al instante. Apretó el celular con fuerza, hasta que los nudillos se le pusieron blancos.

Una vez más, Edmundo la había relegado a un segundo plano. Sintió que se había atrevido a dejarla plantada esa mañana porque ella no significaba nada para él.

Chelsea se quedó en el salón un buen rato hasta que logró calmarse. Después, tomó un taxi para ir a ver a su buena amiga, Zuri Blanco.

Esta última era una estrella glamurosa que había alcanzado el éxito en la industria del espectáculo.

Cuando Chelsea le contó que iba a divorciarse, Zuri gritó de alegría y la abrazó. "¡Felicidades, por fin has visto la luz! Pronto te librarás de ese monstruo desquiciado. ¡Me alegro mucho por ti!".

Chelsea esperaba que su amiga se alegrara de su decisión, pero no hasta ese punto. Finalmente comprendió que a Zuri, en realidad, nunca le había gustado que estuviera casada con Edmundo.

"¡Esto merece una celebración!". La actriz fue a su mueble bar a por una botella de vino y dos copas. Mientras le servía una copa a su amiga, dijo con seriedad: "Ojalá me hubieras hecho caso cuando te aconsejé que dejaras a ese hombre. Podrías haber empezado una nueva vida hace mucho tiempo".

Zuri tomó un sorbo de vino y añadió: "De todos modos, no hay mal que por bien no venga. Una vez que tu divorcio se concrete, te presentaré a un montón de hombres guapos del mundo del espectáculo. Pronto encontrarás el verdadero amor".

"Por favor, no lo hagas, Zuri. No quiero salir con una celebridad. De hecho, no quiero volver a tener nada que ver con los hombres". Chelsea negó con la cabeza enérgicamente.

Un destello de dolor brilló en sus ojos en cuanto terminó de hablar, y se veía un poco abatida. Edmundo le había roto el corazón, por lo que no estaba lista para volver a amar.

Su amiga exclamó sorprendida: "¡No! No voy a permitir que eso pase. Eres una mujer tan hermosa y talentosa... Sería una lástima que no encontraras el amor en tu vida".

Chelsea miró el vino tinto en su copa y murmuró: "He terminado con los hombres, Zuri. Salir con alguien no está en mis planes ahora. Quiero concentrarme en mi carrera".

Edmundo le había hecho creer que no podría sobrevivir sin él, así que quería demostrarle que se equivocaba.

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