El joven mira a su madre con mirada fría, la mujer niega y termina por bajarse del coche. Camina hasta la entrada donde la esperaba su amiga con su hija Violeta en brazos.
Noa echa un vistazo a la entrada de la casa y observa aquella pequeña niña que llevaba en brazos la amiga de su madre, tenía puesto un vestido rosa. Era el primer año de vida de esa bebé, por eso invitaron a Lucia y a su madre a la fiesta.
La mira un momento más y luego pone en marcha el coche sin siquiera saludar a nadie.
No le importaba las fiestas a las que su madre solía asistir con su hermana, él tenía mejores cosas en las que ocuparse que estar pendiente de esas niñerías.
[...]
Noa revisa unos documentos que su secretaria dejo en su escritorio, tenía que resolver aquella gran demanda que uno de sus mejores clientes estaba presentando. Frunce el ceño ya que ve que la cosa era complicada.
Suelta el aliento y lanza los documentos sobre el escritorio.
-Maldita sea, ¿Por qué se tiene que meter en tantos problemas?
Gira la silla para luego frotar el puente de su nariz, estaba agotado de tanto trabajo y sus putos clientes no hacían otra mierda que meterse en líos cada vez peor.
En eso escucha que alguien toca la puerta de su oficina.
-Adelante...-escucha el sonido de unos tacones mientras que él contempla la gran ciudad-. Parece muy tenso, señor Coleman -siente unas delicadas manos deslizarse por sus hombros que lo lleva a cerrar los ojos un momento.
-¡Quizás!
Esa mujer masajea sus hombros con suavidad, luego poco a poco comienza a deslizarlo por dentro de su saco al mismo tiempo que se inclina hacia él hasta que la mejilla de ella se posa contra su cachete y siente un casto beso en su piel.
-¿No le gustaría que aliviara sus males? -él siente como ella conduce su mano hasta su verga y aprieta un poco.
-¡Ahh! Eso estaría bastante bien.
La mujer sonríe e introduce la mano por debajo del pantalón de Noa hasta tocar su pene erguido, lo coge por la base con delicadeza logrando arrancarle un gemido de placer a Noa.
-¡Oh, si! Me gusta lo que haces -él se queda con las manos tendidas en el posa brazo de la silla mientras se deja manosear por esa mujer.
-¿Te gusta? -escucha el susurro contra su oído cosa que acelera su calentura.
-Si, vamos, si empezaste tendrás que terminarlo.
La mujer empieza a dejar besos en su cuello, pero él hace a un lado y ella entiende que no desea ser besado. Así que ella rodea la silla y se coloca ante él, Noa abre sus ojos y observa a su secretaria subirse la falta.
Él mantiene la mirada puesta de cintura para abajo, vislumbrando como hace a un lado su pantaleta, observa los labios de su coño que lo lleva a morderse sus labios. La toma por las caderas mientras que ella saca su verga.
Al estar afuera, masajea un poco provocando que Noa tenga muchas más ganas de metérselo.
-Vamos, chúpalo un rato.
Ella se inclina con una sonrisa ancha y termina por metérselo en la boca, baja hasta donde más puede logrando meterse toda su verga dentro. Noa suelta el aliento contenido al sentir como esa mujer se traga toda su verga.
-¡Oh! Joder, que buena mamada-inclina la cabeza hacia atrás mientras goza de aquella mamada, relame sus labios resecos entre tanto oye como ella chupa su pene -. Vamos, sigue así, no te detengas -coloca la mano sobre su nuca y la ayuda a tragarse más su verga hasta que la oye ahogarse un poco.
Su secretaria le chupa la polla con fuerza, mueve su lengua alrededor de la misma de una forma deliciosa y relajante para Noa. Hasta que la aleja y la toma por la cintura para acercarla a su cuerpo, bruscamente se la sienta sobre el regazo mientras que toma su verga por la base y la conduce hasta la entrada de la vagina de ella.
No aparta la mirada de su verga y la vagina de esa mujer, observa como la cabeza de su pene va adentrándose en su cuerpo hasta que la baja a la fuerza y se lo mete por completo.
-¡Ah! Jefe, que agresivo se encuentra esta tarde -ella jadea mientras que le sonríe y empieza a menear su cintura contra la pelvis de él.
Coloca las manos sobre sus hombros y acerca su rostro para intentar besarlo, pero Noa la coge por el cuello y la mantiene lejos mientras que la ayuda a mover sus caderas contra su pene.
-Vamos, ¡Oh! Mueve esas caderas -jadea con voz ronca.
-¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! -la secretaria empieza a jadear sin parar, cierra sus ojos y coloca una mano sobre la de su jefe que se encontraba en su cuello apretándola con fuerza -. ¡Ahhh! Jefe me aprieta fuerte.
-Pero eso te gusta.
-¡Aahh! Si, desde luego que me encanta, jefe-gime sonriente.
Noa baja la mirada y continúa observando como su verga se pierde dentro de la vagina de esa chica, frunce el ceño al sentir que estaba por llegar, aprieta un poco más el cuello de esa mujer oyendo como jadea sin parar.
El CEO suelta el aliento contenido justo antes de sacar su verga y lanzarlo como misil sobre el cuerpo de ella.