-Quiero que lleves a Lucia a la discoteca y la cuides -él alza la mirada de inmediato.
-¡Mamáaaaaa! Prometiste que no haría eso, ¿sabes cómo me hará sentir llevar a mi hermano a la discoteca?
Él no estaba entendiendo bien como estaba la cosa, ¿acaso su madre lo quería de niñera de un montón de chiquillos enloquecidos?
-Hijo, confió en ti para que protejas a esta niña de hacer locuras, no quiero que se arrepienta luego. Solo tú sabes cómo es todo en esos lugares a los que los jóvenes les gusta asistir, es mejor prevenir.
-¿Qué dices? insinúas que me haga de niñera de Lucia toda la noche, madre.
-Por favor, Noa. No quiero que comiences de nuevo con esto, tu hermana aun es muy pequeña.
No estaba para esos juegos, el lunes tenía una reunión importante a la que no podía faltar, y su madre pretendía que se desvelara por la imprudencia de su hermana.
-Ya está grande, que se cuide sola. No tengo porque estar detrás de ella todo el tiempo, madre. Tienes que dejarla que se cuide sola. Sabes bien que tengo demasiado trabajo encima con un caso muy importante.
-Si, mamá, estoy grande. Puedo cuidarme sola, además, Violeta ira conmigo.
Aquella mención hizo que Noa enderezara su cuerpo, así que ella también iba a ir a la discoteca, lo que significaba que ella también estaba grandecita para entrar a esos antros, sin embargo, con ese cuerpo y esa cara de inocente que tiene no dudaba que cualquiera quisiera cogérsela hasta en el baño.
-Noa, estaré más tranquila si cuidas a estas dos -el CEO mira a su madre seriamente-. Se que ya no estas en edad para estas cosas, pero eres el único al que le puedo confiar a estas niñas.
-Noa, no tienes que hacer esto.
-Está bien.
Violeta ensancha la mirada cuando oye al hermano de su amiga aceptar, su corazón se acelera al máximo al darse cuenta de que él estará en la discoteca. ¿porque la ponía nerviosa? Apenas lo estaba conociendo.
No es que no supiera de su existencia, Lucia siempre le hablaba de él, pero jamás en su vida lo había visto hasta ese día.
-Lucia -Violeta le susurra a su amiga, y Noa lo oye, más su madre no.
-¡Ya!
El CEO frunce el ceño al percatarse de que esas dos estaban planeando algo, así que pensaba arruinarles el plancito, sea lo que sea que tuvieran en mente no les iba a resultar.
-Bien, entonces, está decidido, Noa las acompañará y no quiero más reproches, de lo contrario ninguna de las dos podrá ir.
-¡Mamá! Que aburrida eres...
Las jóvenes salen corriendo por el pasillo como chiquillas traviesas. Noa las mira, pero sus ojos solo estaban puestos en Violeta, quien curiosamente también volteo a verlo de reojo.
-Lucia es una niña muy inquieta, me preocupa esa salida a ese lugar tan lúgubre y lleno de muchachos lujuriosos -Noa pone los ojos en blanco.
-Para empezar, no debiste darle el permiso.
El CEO se encamina hasta el despacho que perteneció a su padre y su madre lo sigue de cerca, camina un poco e ingresa en el mismo, todo estaba igual que siempre, su padre era un abogado muy famoso.
Para su mala suerte, murió joven de cáncer, pero él se quedó en su lugar convirtiéndose en el mejor. Se sirve una copa mientras que sabe que su madre lo ve.
-Noa, gracias por venir, sé que estas muy ocupado con tu trabajo, pero hace tanto que no nos visitas.
-Descuida, pero mañana debo irme por la tarde, tengo una junta el lunes con unos clientes.
-¿Tan pronto? Apenas estas llegando.
-Y ya me estas enviando a la calle para cuidar de dos crías, ¿Qué esperas? -bebe un trago de su copa, frunce los labios y el ceño y pasa el líquido caliente por su garganta -. Ya estoy viejo para esto, madre, lo sabes.
Anna baja la mirada, desde la muerte de su esposo su hijo se hizo camino solo, se alejó de ella y su hermana por el trabajo, hacia lo mismo que hizo su esposo. El trabajo era lo único importante, muchas navidades le suplico a Noa que viniera, pero nunca lo hizo.
Era una lástima que su hijo estuviera siguiendo los pasos de su padre.
-Necesito que cuides a esas niñas.
-¿Qué hay de Violeta?
-¿Qué pasa con ella?
-¿Sus padres aprueban esta salida?
Anna parpadea varias veces ante la pregunta de su hijo, mira sus manos y siente mucha tristeza al darse cuenta de lo muy perdido que su hijo estaba de todo.
-Hijo, los padres de Violeta fallecieron hace 4 años en un accidente aéreo. Te lo dije por llamada, pero creo que estabas pendiente de otras cosas.
Noa se queda inmóvil ante aquella noticia, ella era huérfana, no se esperaba aquello. Baja la mirada mientras que ve su copa vacía.
-Ella es cuidada por su tío, es un hermano de su padre. Fue el único que quiso hacerse cargo de ella luego de que los Fuller murieran.
-¿Un tío? ¡ya veo! Supongo que también dejo a tu cuido la salida de su sobrina.
-Bueno, es lo que Violeta y Lucia me han dicho, también me dejaron una carta firmada por él donde me dice que le da el permiso de salir.
Noa frunce el ceño y sonríe de medio lado, su madre era una ingenua total. Y esas chicas sí que eran astutas. Ahora más que nunca pensaba vigilarlas bien, ¿Qué estaban planeando hacer?
-Tranquila, madre. Yo las voy a vigilar bien.
-Gracias, hijo. Me da alivio saber que alguien cuerdo estará cerca de ellas.
-Por supuesto...