-Violeta, ¿se puede saber que te pasa? -la pelinegra mira sus manos mostrándose ante su amiga nerviosa.
-Tu hermano ira a la discoteca, Lucia.
-Si, ya lo sé, es algo molesto, pero es eso o no ir.
-Pero, sabes lo que hicimos, ¿Cómo puedes estar tan tranquila?
La rubia se encoje de hombros mientras que observa a su amiga angustiada, luego niega y se sienta a su lado.
-No te preocupes, mi hermano es un viejo, seguramente entrará un rato a la discoteca, ligará con alguna mujer de ese lugar y se ira por allí a follarsela, no estará al pendiente de nosotras.
Violeta observa a su amiga con los ojos bien abiertos, ¿ese tipo de hombre era el hermano de ella? se pregunta mentalmente, ¿un mujeriego? Luego vuelve la vista a sus manos, pero y si eso era él, ¿Por qué ella estaba algo ansiosa por saber que él estaría en la discoteca?
-No te alarmes tanto, no pasara nada malo. Todo saldrá bien y lo pasaremos increíble, ¡te lo prometo! -su amiga se pone en pie para abrir su armario y mirar el interior -. Lo primero que haremos es buscar algo adecuado para ir.
-Lucia.
-No quiero quejas, debemos vernos hermosas esta noche.
-Pero tú eres la cumpleañera, no soy yo.
-Cuando cumpliste los 18 el aburrido de tu tío no te los celebro, mi mamá tuvo que hornearte un pastel al siguiente día porque ni quisiera te dejo salir ese mismo día. Es un patán.
Violeta permanece callada mientras que su amiga habla sin parar, la observa sacar ropa de su armario la cual lanza en el suelo, Violeta se percata de la cantidad de ropa que tiene y se pregunta cómo es que tiene tanta.
Ella contaba con poca ropa y eso que sus padres eran personas adineradas, sin embargo, su tío manejaba todo el dinero y las empresas de su padre, por ende, sus gastos eran limitados.
-Ya eres mayor de edad, estas en la edad suficiente de apropiarte de todo lo que te pertenece amiga. Tu tío no tiene por qué seguir manejando tu dinero.
Lucia se da la vuelta con un vestido hermoso en sus manos, se lo muestra a Violeta y le sonríe con cariño.
-¡este vestido te vendrá bien!
-Si tú lo dices.
-Por supuesto que sí, lo usaras.
Violeta asiente, luego se pone en pie y lo toma con cariño. Lucia era una buena amiga, siempre estaba para ella en todo momento. La joven deja la prenda sobre la cama y camina hasta el balcón mientras que Lucia no paraba de rebuscar en sus cosas.
-Puede que encuentre otro mejor, quien sabe y termines encontrando un novio guapo y dejes esa soltería que te has autoimpuesto.
-¡No quiero un novio! -ella responde justo cuando se asoma en el balcón, pero en ese momento el hermano de Lucia sale al jardín, la joven lo ve encender un cigarro y luego tomar asiento en la banqueta.
-Pero mira que te hace falta uno, así te animarías a mandar a tu tío a la mierda, Violeta.
A esas alturas la joven ya no le estaba prestando atención a su amiga, miraba a escondidas a su hermano quien no se había dado cuenta de su mirada, en eso Noa gira el rostro y eleva la mirada y la observa.
Violeta da un respingo asustado al ver que él no le aparta la mirada de encima. De la nada su corazón late a toda prisa y no entiende porque se pone tan nerviosa cuando él la mira.
Noa le da una calada a su cigarro mientras que observa como Violeta lo mira, afina un poco la mirada y se percata de que, aunque ella sea una chiquilla, era hermosa, y callada.
Fuma una vez más y le sostiene la mirada a esa jovencita, hasta que ella no lo tolera y se esconde nuevamente en el interior de la habitación de su hermana, Noa sonríe y niega, tira el cigarro y lo apaga con el zapato para luego ponerse en pie.
[...]
Por la noche, Noa ya estaba impaciente por tanta espera, ese par de dos ya se habían tardado mucho para salir.
-¿Qué tanto pueden estar haciendo? -recuesta la espalda del coche y cruza sus brazos mientras que observa la entrada de la casa.
De la nada la puerta se abre y enfoca sus ojos en la misma, la primera en salir fue su hermana que le saca una leve sonrisa. Pero luego su sonrisa se apaga cuando ve salir a Violeta llevando un vestido que lo dejo con la boca abierta.
El CEO frunce el ceño y endereza el cuerpo al notar aquellas pronunciadas curvas, ese cabello rizado recogido en una coleta en lo alto y aquellos tacones que hacían ver a Violeta mucho más alta y perfecta.
Parpadea varias veces cuando ella eleva la mirada y nota ese maquillaje tan notorio, sus ojos resaltaban mucho más que antes, pero ¿Qué mierda? ¿Cómo pensaba ir así a la discoteca? Tensa la mandíbula cuando Lucia llega primero al coche.
-¿esperaste mucho? Hemos sido lo más rápida posibles, es que el cabello de Violeta le tomo tiempo. Pero ya estamos listas, ¿nos vemos hermano? -él se queda callado mientras que observa a su hermana, ella era la promotora de todo aquello.
-¿Piensas ir así vestida?
-Por supuesto que sí, ¿y tú que te pensabas? Ya vamos, se nos hace muy tarde y todos nos están esperando.
Lucia sube primero al coche, y luego fue el turno de Violeta quien le dedico una mirada a Noa, este la miro ceñudo y ella ensancha un poco los ojos, se mete rápido al auto y a él no le queda de otra que lanzar la maldita puerta de mierda.
-Mierda...
Conduce en silencio mientras que oye como su hermana y Violeta testean con sus móviles, en ese instante se pregunta si ella tenía algún novio que la estuviera esperando en esa discoteca. Se había vestido muy hermosa.
¿era posible lo que estaba pensando?