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Ethan Black, de treinta y siete años, dueño de Black & Red Enterprise. Un consorcio de empresas, que van desde la construcción de edificios y centros comerciales, inmobiliarias, líneas de diseño tecnológico, desarrollo de videojuegos, hoteles, spas, líneas diseño de indumentaria y tiendas de ropa.
Es el soltero más codiciado del momento, fundador de varias asociaciones benéficas que ayudan a niños en condición de pobreza a superarse, también a quienes fueron víctimas de violencia sexual y es un ejemplo en la comunidad, de superación ya que hizo su fortuna él mismo.
Fue abandonado por su padre siendo muy niño y su madre, no se hizo cargo de él realmente, era más un estorbo para su vida libertina y su consumo constante de drogas, que la llevaron a una muerte temprana e ingresó al sistema del gobierno a los diez años. Fue acogido por una familia de clase media con la que vivió hasta los dieciocho.
Rechazó la asociación que le propuso Ken Ferrara y desde ese momento se generó una enemistad entre ellos, la cual se agudizo gracias Ximena Belmonte.
Imprimí todo lo que encontré, cerré las páginas y apagué el computador.
Sentí la mirada de alguien, intrigada volteé y para mi sorpresa, un hombre extraño me observaba desde la esquina de la biblioteca, aprovechando que mi pequeño estaba por despertar, decidí irme.
Me levanté lo más normal que pude y, después de tomar mis impresiones, me dirigí hacia el baño. Lo mejor era fingir que no había visto nada.
En vez de entrar al baño, seguí hacia la parte trasera y di toda la vuelta a la biblioteca para poder salir por la puerta que da hacia el estacionamiento.
Me cambié la campera antes de salir, por si al caso ya habían avisado que yo estaba en la biblioteca. No noté a nadie, sin embargo, tomé un colectivo y luego otro, después me fui en el subterráneo, entre tanto Josh se despertó y pidió comida.
Volví a mi escondite con mucho cuidado, luego de cuatro horas de dar vueltas, y ahora que lo pienso. Talvez solo le parecí bonita o medio loca puesto que hablaba sola al tipo extraño de la biblioteca, no necesariamente sabia algo de mí, pero como siempre, es mejor prevenir que lamentar.